Colombia

Los retos de la apuesta ambiental del gobierno de Gustavo Petro en Colombia

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Escribe Laura Natalia Cruz Cañón, Diálogo Chino. El primer presidente de izquierda de la historia de Colombia, Gustavo Petro, tomó posesión de su cargo este domingo 7 de agosto, junto a Francia Márquez, la primera vicepresidenta afrocolombiana del país, tras la victoria en las elecciones del 19 de junio. Obtuvieron 11,2 millones de votos en la segunda vuelta, la votación más alta en la historia de Colombia.

El gobierno de Petro y Márquez ha prometido una transformación social que lleve a Colombia a una “era de paz” en la que el cuidado del medio ambiente es una medida transversal a todo el programa de gobierno. El objetivo de la próxima administración, según se lee en el documento, es convertir al país en una “potencia mundial de la vida”, buscando “realizar transformaciones de fondo para enfrentar la emergencia por el cambio climático y la pérdida de biodiversidad […] dejando atrás la dependencia exclusiva del modelo extractivista y democratizando el uso de energías limpias”.

“El nuevo gobierno es el más ambientalista de la historia”, dice Manuel Rodríguez Becerra, presidente del Foro Nacional Ambiental y ex ministro de Ambiente, pues hay varios integrantes expertos en la materia, empezando por el mismo presidente. 

Rodríguez califica a la vicepresidenta Márquez, ex premio Goldman, como “una reconocida líder socioambiental”, y destaca que la nueva ministra de Ambiente, Susana Muhamad, estuvo al frente de la cartera de Medio Ambiente de Bogotá durante la etapa de Gustavo Petro como alcalde de la capital (2012-2015). 

Por otra parte, Rodríguez señala que la nueva ministra de Agricultura, la veterana Cecilia López Montaño, ya fue ministra de Ambiente en los años 90, y califica al nuevo ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, como “uno de los pocos en América Latina que ha investigado a fondo sobre desarrollo sostenible y medio ambiente”.

Puede que el gabinete esté repleto de progresistas, pero conseguir avances en cuestiones medioambientales no será del todo sencillo para el gobierno de Petro, que probablemente se enfrente a un parlamento muy dividido, a los impactos de las crisis mundiales y a la resistencia de la industria petrolera y del gas del país.

Las propuestas ambientales de Petro

El nuevo gobierno plantea dos desafíos fundamentales que debe enfrentar para lograr la transformación económica: el primero es la promoción de una economía descarbonizada, y el segundo es pasar de una economía que dependa más de la producción local que extranjera. 

La clave para afrontar este reto de impulsar la productividad local son las cuestiones de gobernanza y acceso al agua, como detalla el programa de gobierno de Petro, cuya gestión también es fundamental para su ambición de convertir a Colombia en un país “líder en la lucha contra el cambio climático”. Para lograrlo, Petro propone un ordenamiento territorial alrededor del agua que impulse actividades productivas acordes con la protección de la naturaleza, no se aclara exactamente qué tipo de actividades son.

También promete proteger las fuentes de agua, incluyendo las cuencas hidrográficas, los páramos y los acuíferos del país, con un mayor control para las autoridades ambientales. El presidente también se ha comprometido a garantizar el acceso universal al mínimo vital de agua como derecho fundamental y bien común, una promesa que Petro consiguió cumplir durante su etapa como alcalde de Bogotá, aunque no sin críticas.

De acuerdo con Manuel Rodríguez, el principal reto medioambiental de Colombia es la deforestación. Según el último informe de WWF sobre este tema, Colombia tiene 2 de los 24 frentes más afectados por la deforestación en el mundo, entre los cuales se incluye la región amazónica que en 2020 perdió más de 109 mil hectáreas de bosque, según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

Para resolver este tema el plan de gobierno dice que “impulsará el desarrollo de sistemas agroforestales, silvopastoriles, de aprovechamiento de productos no maderables del bosque y turismo de naturaleza bajo el liderazgo de organizaciones comunitarias… se detendrá la apropiación ilegal de predios, las actividades relacionadas con el narcotráfico y la minería, con especial énfasis en zonas de frontera agraria”.

Otro tema que el nuevo gobierno promete implementar es el acuerdo de paz firmado con las FARC, que incluye una reforma rural y agraria integral que resuelva la inequidad en la tenencia de la tierra, una de las principales causas de la guerra en el país. De acuerdo con un estudio de Oxfam, realizado a partir del Censo Nacional Agropecuario de 2014, en Colombia el 1% de las fincas de mayor tamaño concentran el 81% de la tierra. El 19% restante se reparte entre el 99% de las fincas.

Petro y Márquez proponen avanzar “hacia el cierre de la brecha de desigualdad en la tenencia y uso de la tierra y el agua a través de una reforma agraria y acuaria para transformar el campo en clave productiva y de justicia social y ambiental”. Esta apuesta también incluye un fuerte enfoque de género que dará protagonismo a las mujeres quienes tendrán prioridad en la titulación de la tierra.

Un congreso aliado y renovado

Para llevar a cabo este ambicioso paquete de reformas el gobierno ya se encargó de construir una bancada mayoritaria en el Congreso de la República; además del Pacto Histórico -la coalición de partidos que apoyó la candidatura de Petro- que tiene la mayoría de curules en el Senado, el presidente ha recibido el apoyo incluso de otros partidos que antes se habían opuesto a sus ideas como el Liberal, el Conservador, el Partido de la U y la Alianza Verde, entre otros. Para sus seguidores, con esta alianza el gobierno muestra su talante conciliador, pero para la oposición es señal de que Petro está “dispuesto a venderle el alma al diablo” con tal de ejecutar su programa, frase utilizada por varios críticos en el último mes. 

El Congreso de la República que se posesionó el 20 de julio también ha supuesto una renovación para la política colombiana pues de los 295 legisladores, 181 ingresan al Congreso por primera vez y muchos de ellos vienen de los movimientos sociales, indígenas, afrodescendientes, del movimiento feminista y por supuesto también hay reconocidos líderes ambientalistas y animalistas. 

La bancada gobiernista ya hizo sentir su influencia apenas una semana después de su posesión con la aprobación en segundo debate en el Senado del Acuerdo de Escazú, con 74 votos a favor y 22 en contra. Para que el Acuerdo de Escazú entre en vigencia en Colombia hace falta que sea aprobado en dos debates más en la Cámara de Representantes y que luego sea ratificado por el presidente.   

Esta aprobación es clave, teniendo en cuenta que Colombia es el país más peligroso del mundo para los líderes ambientales, de acuerdo con el último informe de Global Witness que reportó 65 personas asesinadas en 2020 por su trabajo de defensa del medio ambiente. El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) tiene un listado de más de 600 líderes y lideresas ambientales asesinados desde la firma del acuerdo de paz en 2016. Esta administración se ha comprometido a investigar las causas y responsables de los conflictos ambientales.

Una propuesta energética impopular

El cambio en la matriz energética es el otro gran objetivo ambiental del gobierno entrante que propone superar la economía fósil y dependiente de las ganancias de la producción de petróleo, carbón y gas. Aunque el presidente Petro ha dicho que el desescalamiento del modelo extractivista será gradual, esta idea ha suscitado mucha preocupación porque la principal exportación de Colombia es el petróleo -en 2021 la petrolera estatal Ecopetrol obtuvo 3,6 mil millones de dólares en utilidades, la cifra más alta de la historia- y la producción de gas va en aumento. Concretamente el plan de gobierno afirma que no se otorgarán nuevas licencias para la exploración de hidrocarburos pero que respetarán los acuerdos que están vigentes.

Ni siquiera los ambientalistas como Camilo Quintero, ex Subsecretario de Ambiente de la Alcaldía de Medellín, ven prudente frenar la producción. “La transición energética debe ser justa y ordenada para que al dar solución al problema ambiental no estemos creando otros problemas. Hay unas finanzas públicas que hay que cuidar y que en parte han financiado los programas sociales”, concluye.

Lo mismo opina Manuel Rodríguez: “es distinto descarbonizar la economía -es decir, producir menos gases de efecto invernadero- que suspender la exploración y explotación de hidrocarburos. Si Colombia renuncia a exportar pues otro país va a tomar ese mercado”.  

El presidente Petro también manifestó en campaña que no habrá fracking en su administración y esto lo ratificó la nueva ministra de ambiente Susana Muhamad: “queremos prohibir el fracking en el Congreso de la república y detener las licencias de los pilotos que van a ser una de las primeras acciones que realizaremos como gobierno”, dijo a Noticias Caracol el mismo día de su nombramiento. 

Este anuncio generó preocupación en el gremio de los hidrocarburos pues Ecopetrol tiene actualmente dos proyectos piloto de fracking en etapa de alistamiento y dos contratos vigentes con la Agencia Nacional de Hidrocarburos para evaluar los efectos de este método de explotación.

Algunos representantes del gobierno han tenido que salir a matizar esta propuesta como el nuevo ministro de Hacienda José Antonio Ocampo quien dijo el mes pasado que Colombia debía “explorar más y buscar más gas” y que debía seguir produciendo petróleo para autoabastecerse y para seguir exportando o si no “el problema de balanza de pagos se vuelve inmanejable”. 

Otro obstáculo es la falta de dinero que evitaría alcanzar las metas propuestas. El saliente gobierno de Iván Duque dejó el déficit fiscal en más de 19 mil millones de dólares, el más alto de la historia de Colombia. Y los problemas financieros y energéticos se podrían ver agravados por la crisis mundial que ha causado la pandemia así como la guerra entre Rusia y Ucrania. 

Con esa situación adversa, Mauricio Jaramillo, profesor de ciencia política de la Universidad del Rosario cree que la transición energética no será un proceso fácil. “Ante la falta de recursos, Colombia no se puede dar el lujo de perder las ganancias del petróleo y en eso coincide un sector de la coalición de gobierno y también los partidos de centro que lo apoyaron, pero si se retrasa la transición energética puede que sus bases se sientan defraudadas”. 

Igualmente, dice Jaramillo, el sector empresarial se opone a la transición y a la prohibición de los pilotos de fracking, entonces probablemente veremos una tensión constante en el gobierno por avanzar en el cambio de la matriz energética a un ritmo que no alarme al empresariado pero que tampoco decepcione a las bases que lo eligieron.

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Juraron Petro y Márquez, presidente y vice de Colombia por los próximos cuatro años

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Gustavo Petro y Francia Márquez iniciaron hoy el primer gobierno de izquierda en toda la historia de Colombia, tras haber prestado esta tarde el juramento de rigor en una emotiva ceremonia al aire libre en una Plaza de Bolívar inusualmente colmada.

Primero fue Petro, a las 15.19 (las 17.19 en la Argentina), quien juró ante los presidentes del Senado, Roy Barreras, y de la Cámara de Representantes, David Racero.

Tras el juramento, a Petro le colocó la banda presidencial la senadora María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro, compañero del mandatario en la guerrilla del M-19 y asesinado en 1990, cuando era candidato a la Presidencia.

Petro se convirtió hoy en el primer presidente de izquierda de Colombia, un país históricamente dominado por conservadores y liberales, que prometió gobernar con un “gran acuerdo nacional para construir los máximos consensos” en torno a las ambiciosas reformas que propuso en la campaña.

A sus 62 años, este economista que integró la guerrilla, fue alcalde de Bogotá y tuvo varios períodos en el Congreso logró entrar en la historia colombiana al obtener en junio pasado 50,4% de los votos en su tercer intento por llegar a la Casa de Nariño.

Colombia debió esperar 212 años para tener un mandatario de izquierda, con un discurso favorable a un cambio profundo.

Su victoria fue también histórica porque consiguió la votación más alta para la izquierda, en una nación marcadamente conservadora, lo que le valdrá todavía más respeto entre el progresismo de la región, dentro del cual podría convertirse en un líder clave.

Con una ventaja de 700.601 votos, el jefe de la oposición convenció a la mitad de los colombianos con su plan para transformar un país con la segunda brecha más amplia entre ricos y pobres en América latina y azotado por la violencia del narcotráfico.

El resultado llegó sobre la base del denominado Pacto Histórico, una amplia alianza que reúne a fuerzas de izquierda, feministas, ambientalistas, juveniles y sindicales, todas en torno de Colombia Humana, el partido que él mismo fundó.

Se destaca, asimismo, que en un país marcado por el accionar de la guerrilla sea justamente un exinsurgente, integrante del M-19 -de las primeras organizaciones que firmó la paz con el Gobierno- el que se quede con la jefatura del Estado, que ya había buscado en 2010 y 2018.

Antes de esta victoria, Petro pasó por la alcaldía de Bogotá y por el Congreso. En los dos puestos su tarea fue ruidosa.

En 2012 ganó la alcaldía capitalina, de donde fue destituido después de una investigación sobre el sistema de recolección de residuos. Se le prohibió entonces ejercer cargos públicos por 15 años, pero esa sanción fue un búmeran para los sectores que lo habían tumbado, porque Petro logró un impulso popular de relevancia y, además, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) lo repuso en el cargo en 2014.

Había sido concejal en Zipaquirá, tenido un cargo diplomático y conseguido una banca de representante (diputado) antes y se haría de una plaza de senador después, la que ejerció hasta ahora por haber sido segundo en las elecciones que llevaron a Iván Duque a la Presidencia.

Nacido en Ciénaga de Oro, en el noroeste del país, Petro fue un estudiante casi ejemplar y con apenas 17 años ingresó al M-19, una de las varias guerrillas que actuaban por entonces en Colombia y también una de las primeras en retornar a la vida civil, en 1990.

En la organización y como homenaje a la obra de Gabriel García Márquez usó el nombre ficticio de Andrés Aureliano, un juego con el Aureliano Buendía de “Cien años de soledad”.

Años después, desde el Congreso empezó a lograr notoriedad, en buena medida a base de sus denuncias de corrupción, contra la llamada “parapolítica” -las relaciones de grupos paramilitares con dirigentes- y de los casos de “falsos positivos”, los asesinatos de desocupados y campesinos presentados por el Ejército como guerrilleros muertos en combate.

En 2010, en su primer intento por la Presidencia, consiguió solo 9% de los votos pero se instaló entre las figuras notorias de la política local. Ocho años después, ya con 25% de los sufragios, obtuvo el derecho de disputar la segunda vuelta, que perdió con Duque.

En su tercera y última tentativa, no solo conformó una red de fuerzas y movimientos de izquierda que extendió hasta sumar a sectores evangelistas, sino que también eligió a una mujer negra y feminista como compañera de fórmula: la lideresa social Francia Márquez.

En el Pacto Histórico están Colombia Humana, la Unión Patriótica, el Partido Comunista, el Movimiento Alternativa Indígena y Social, Polo Democrático, Todos Somos Colombia, Partido del Trabajo y el Movimiento de Acción Democrática, junto a otros cinco sellos.

El discurso de Petro a favor de profundas reformas sociales y económicas alentó algunas advertencias de quienes lo consideran un camino hacia el “castrochavismo”, lo tildaron de comunista o lo consideran un “populista peligroso”.

Pero cierta moderación discursiva, un plan cuidadoso y los esfuerzos por mostrarse previsible le dieron a Petro la victoria en las legislativas de marzo. El pasado 19 de junio repitió ese triunfo en un mano a mano con el autoproclamado “antisistema” Rodolfo Hernández y hoy, por fin, sucedió a Duque y llegó a la Casa de Nariño.

Minutos después, el flamante mandatario tomó el juramento a su compañera de fórmula, según se pudo ver en la transmisión en directo por televisión.

Antes de tomarle el juramento a Márquez, Petro emitió su simbólica primera decisión, al ordenar a la Casa Militar que le llevaran allí mismo la espada del libertador Simón Bolívar.

Esa reliquia había quedado depositada en la Casa de Nariño, sede del gobierno, por decisión expresa del antecesor de Petro, Iván Duque, quien rehusó autorizar su salida.

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Fernández se reunió con Petro y abogó por una Colombia “activa en el camino de integración”

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El presidente Alberto Fernández invitó hoy a su par electo de Colombia, Gustavo Petro, a realizar una visita oficial a la Argentina en los próximos meses y le reafirmó su compromiso de seguir apoyando la paz en su país, durante la reunión bilateral que ambos mantuvieron en Bogotá, horas antes de la asunción del mandatario electo.

Del encuentro, en el que ambos avanzaron en una potencial agenda bilateral en materia política, social, económica y comercial, participaron por la Argentina el canciller Santiago Cafiero y el embajador Gustavo Dzugala.

Por Colombia, en tanto, estuvieron presentes quien ocupará la Cancillería en el nuevo gobierno, Alvaro Leyva Durán; y su vice Francisco Coy.

Fernández fue el primer presidente, de todos los países asistentes al acto de asunción, al que Petro recibió personalmente en la Casa Privada del Palacio de San Carlos, la residencia donde habitó el libertador Simón Bolívar.

“Hemos seguido con atención las propuestas y lineamientos de alcanzar una paz total, tanto durante la campaña electoral como luego del triunfo. Estamos decididos a continuar y reforzar el compromiso y apoyo argentino con la paz en Colombia”, expresó Fernández, quien a modo de mensaje esperanzador enfatizó: “Necesitamos una Colombia activa en el camino de integración latinoamericana”.

Presidencia informó en un comunicado que el jefe de Estado valoró la decisión de Petro de “retomar el diálogo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN)”.

“Transmitimos la disposición de la Argentina para acompañar este proceso”, dijo Fernández y subrayó que “vamos a mantener nuestra presencia en la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en la República de Colombia (UNMVC), que integramos desde sus inicios”.

También destacó el importante potencial para ampliar y diversificar el relacionamiento económico bilateral, “en sectores como el alimenticio, automotriz, maquinaria agrícola y la industria farmacéutica, como así también en lo que respecta a industrias culturales y servicios”.

Fernández, que también preside la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), le comunicó a Petro el interés de “dialogar e identificar intereses comunes para lograr proyectos que integren el próximo Programa de Cooperación”, lo que será “una hoja de ruta que refleje los intereses de trabajo conjunto”.

Fernández había mantenido este sábado reuniones bilaterales con sus pares de Honduras, Xiomara Castro, y de Bolivia, Luis Arce.

Además, participó de un encuentro con el Grupo de Puebla, al que asistieron la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff y los exmandatarios de Colombia, Ernesto Samper, y de Paraguay, Fernando Lugo, entre otros políticos destacados de la región.

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El intercambio comercial entre Argentina y Colombia volvió a crecer en 2021

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Un análisis de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) muestra que, en 2021, el comercio bilateral entre Argentina y Colombia creció nuevamente tras la retracción observada en 2020 en el marco de la pandemia y alcanzó una cifra similar a la del año 2010. En 2021 el intercambio creció 86,5% con respecto a 2020, pero, además, logró ser el mayor nivel de comercio bilateral de los últimos nueve años (la cifra promedio en ese período había sido de 870 millones de dólares). En 2021 la cifra alcanzó los 1484 millones de dólares, levemente superior al nivel de 2010 (que había sido de 1453 millones de dólares) y un 32,8% superior al valor de 2019. No obstante, este registro se ubica un 39,1% por debajo del máximo nivel alcanzado en 2012, con 2435 millones de dólares.

Fuente: CAC en base a Comtrade

Durante 2021, las exportaciones argentinas hacia Colombia fueron de 1130 millones de dólares, lo que implicó una mejora de 92,6% en comparación a 2020. Los principales productos exportados fueron maíz en grano que significó el 22,5% de los envíos, vehículos para transporte de mercancía, de peso total con carga máxima menor o igual a 5 toneladas, con motor de émbolo o pistón, encendido por compresión, con un 14,5%, y Harina y pellets de la extracción del aceite de soja con el 13,6% del total exportado.

En tanto, las importaciones argentinas desde Colombia fueron de 354 millones de dólares en 2021, un 69,5% superior al valor registrado el año anterior. Los principales productos importados fueron Hulla bituminosa sin aglomerar, con un 26,5% del total importado, Polipropileno sin carga, en formas primarias con un 9,7% y Copolímeros de propileno en formas primarias, con un 8,6% del total.

La balanza comercial con Colombia resultó superavitaria para Argentina en 776 millones de dólares durante 2021, lo que implicó un aumento en ese saldo de 105,4% con respecto al año previo, cuando se había obtenido un superávit de 378 millones de dólares. En los últimos 29 años, el país registró saldo positivo, siendo el más significativo el del año 2012, que ascendió a 1724 millones de dólares.

Principales productos exportados hacia Colombia. Año: 2021

N.C.MDescripciónDólares (FOB)Incidencia
10059010Maíz en grano254.288.50822,51%
    
87042190Vehículos para transporte de mercancías, de peso total con carga máxima menor o igual a 5 toneladas, con motor de émbolo o pistón, encendido por compresión (Diésel o semi-Diésel), ncop.164.020.30214,52%
    
23040010Harina y pellets de la extracción del aceite de soja154.042.02313,63%
    
10039010Cebada cervecera67.888.4366,01%
    
15071000Aceite de soja en bruto, incluso desgomado46.424.8594,11%
    
87043190Vehículos para transporte de mercancías, de peso total con carga máxima menor o igual a 5 toneladas, con motor de émbolo o pistón, encendido por chispa, ncop.25.620.2242,27%
    
22042100Vinos no espumosos, mosto de uva en el que la fermentación se ha impedido o cortado añadiendo alcohol, en envases con capacidad menor o igual a 2 litros10.794.9440,96%
    
38122000Plastificantes compuestos para caucho o plástico9.556.6070,85%
    
8062000Uvas secas incluidas las pasas6.443.9610,57%
    
15121110Aceite de girasol en bruto5.929.7900,52%
    
23011090Harina, polvo y pellets de despojos de carne, chicharrones excluidos para alimentación humana5.531.0120,49%
    
4022110Leche entera, en polvo, gránulos o similares , sin azucarar, con contenido de materias grasas mayor al 1,5%4.697.9040,42%

Principales productos importados desde Colombia. Año: 2021

N.C.MDescripciónDólares (CIF)Incidencia
27011200Hulla bituminosa sin aglomerar93.784.12726,49%
    
39021020Polipropileno sin carga, en formas primarias34.408.8839,72%
    
39023000Copolímeros de propileno en formas primarias30.439.4528,60%
    
27040012Coques de hulla, lignito o turba con granulometría menor a 80 mm.25.095.9457,09%
    
87032310Vehículos para transporte menor o igual a 6 personas, de cilindrada mayor a 1500cm3  y menor o igual a 3000cm3, con motor de émbolo o pistón, encendido por chispa16.329.3234,61%
    
39041010Policloruro de vinilo sin mezclar con otras sustancias, obtenido por suspensión, en formas primarias8.608.6962,43%
    
27040011Coques de hulla, lignito o turba con granulometría mayor o igual a 80 mm.7.809.7342,21%
    
15132910Aceite de almendra de palma excluido en bruto7.473.3722,11%
    
38089199Insecticidas ncop., acondicionados para la venta por menor6.739.2681,90%
    
9011110Café sin tostar ni descafeinar, en grano
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Petro, el exguerrillero y exalcalde que será el primer presidente de izquierda de Colombia

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Gustavo Petro se convertirá este domingo en el primer presidente de izquierda de Colombia, un país históricamente dominado por el conservadurismo y los liberales, que prometió gobernar con un “gran acuerdo nacional para construir los máximos consensos” en torno a las ambiciosas reformas que propuso en campaña.

A sus 62 años, este economista que integró la guerrilla, fue alcalde de Bogotá y tuvo varios periodos en el Congreso logró entrar en la historia colombiana al obtener en junio pasado el 50,4% de los votos en su tercer intento por llegar a la Casa de Nariño.

Colombia debió esperar 212 años para tener un mandatario de izquierda, con un discurso favorable a un cambio profundo.

Su victoria fue también histórica porque consiguió la votación más alta para la izquierda, en una nación marcadamente conservadora, lo que le valdrá todavía más respeto entre el progresismo de la región, dentro del cual podría convertirse en un líder clave.

Con una ventaja de 700.601 votos, el jefe de la oposición convenció a la mitad de los colombianos con su plan para transformar un país con la segunda brecha más amplia entre ricos y pobres en América Latina y azotado por la violencia del narcotráfico.

El resultado llegó en base al denominado Pacto Histórico, una amplia alianza que reúne a fuerzas de izquierda, feministas, ambientalistas, juveniles y sindicales, todas en torno de Colombia Humana, el partido que él mismo fundó.

Destaca, asimismo, que en un país marcado por el accionar de la guerrilla sea justamente un exinsurgente, integrante del M-9 –de las primeras organizaciones que firmó la paz con el Gobierno- el que se quede con la jefatura del Estado, que ya había buscado en 2010 y 2018.

Antes de esta victoria, Petro pasó por la alcaldía de Bogotá y por el Congreso. En los dos puestos su tarea fue ruidosa.

En 2012 ganó la alcaldía capitalina, de donde fue destituido después de una investigación sobre el sistema de recolección de residuos. Se le prohibió entonces ejercer cargos públicos por 15 años, pero esa sanción fue un búmeran para los sectores que lo habían tumbado, porque Petro logró un impulso popular de relevancia y, además, la Corte IDH lo repuso en el cargo en 2014.

Había sido concejal en Zipaquirá, tenido un cargo diplomático y conseguido una banca de representante antes y se hizo de una plaza de senador después, la actual por haber sido segundo en las elecciones que llevaron a Iván Duque a la presidencia.

Nacido en Ciénaga de Oro, en el noroeste del país, Petro fue un estudiante casi ejemplar y con apenas 17 años ingresó al M-19, una de las varias guerrillas que actuaban por entonces en Colombia y también una de las primeras en retornar a la vida civil, en 1990.

En la organización y como homenaje a la obra de Gabriel García Márquez usó el nombre ficticio de Andrés Aureliano, un juego con el Aureliano Buendía de “Cien años de soledad”.

Años después, desde el Congreso empezó a lograr notoriedad, en buena medida en base a sus denuncias de corrupción, contra la llamada “parapolítica” -las relaciones de grupos paramilitares con dirigentes- y de los casos de “falsos positivos”, los asesinatos de desocupados y campesinos presentados por el Ejército como guerrilleros muertos en combate.

En 2010, en su primer intento por la presidencia, consiguió solo 9% de los votos pero se instaló entre las figuras notorias de la política local. Y 8 años después, ya con 25% de los sufragios, obtuvo el derecho de disputar la segunda vuelta, que perdió con Duque.

En su tercera y última tentativa, no sólo conformó una red de fuerzas y movimientos de izquierda que extendió hasta sumar a sectores evangelistas, sino que también eligió a una mujer negra y feminista como compañera de fórmula: la lideresa social Francia Márquez.

En el Pacto Histórico están Colombia Humana, la Unión Patriótica, el Partido Comunista, el Movimiento Alternativa Indígena y Social, Polo Democrático, Todos Somos Colombia, Partido del Trabajo y el Movimiento de Acción Democrática, junto a otros cinco sellos.

El discurso de Petro en favor de profundas reformas sociales y económicas alentó algunas advertencias de quienes lo consideran un camino hacia el “castrochavismo”, lo tildaron de comunista o lo consideran un “populista peligroso”.

Pero cierta moderación discursiva, un plan cuidadoso y los esfuerzos por mostrarse previsible le dieron a Petro la victoria en las legislativas de marzo. El pasado 19 de junio repitió ese triunfo en un mano a mano con el autoproclamado “antisistema” Rodolfo Hernández y desde el próximo 7 de agosto sucederá a Duque.

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