De la resiliencia a facturar USD 13,5M: la estrategia de RVM, la moto argentina que compite a nivel global
En 1983, en una ruta argentina, un joven de 20 años vio cómo su vida se desmoronaba en cuestión de segundos. Roberto Vicente Martínez regresaba de Luján a bordo de una motocicleta JAWA 350 cuando un Ford Falcon se cruzó en su camino. El impacto fue brutal: el fémur se desplazó, perforó la cadera y salió por el glúteo derecho. Pasó 35 minutos tirado en la ruta. Luego vinieron 64 días de internación y un año entero sin poder caminar.
Cualquiera hubiera abandonado las motos después de una experiencia así. Roberto no. Apenas dos meses después de comenzar su recuperación, reunió a sus padres y les confesó que no podía imaginar una vida sin las dos ruedas. Su padre, comprendiendo la profundidad de su vocación, simplemente le respondió: “Cuidate”.
Cuatro décadas después, ese joven que se negó a rendirse ante la tragedia se convirtió en una figura central de la industria motociclista argentina. Hoy, Roberto es el presidente de F.A.M.S.A. (Fábrica Argentina de Motovehículos S.A.) y el fundador de RVM, la marca que lleva sus iniciales y que ha logrado lo que parecía imposible: posicionarse como la única empresa argentina de motocicletas con presencia real en competencias internacionales de rally. Esta trayectoria empresarial es el reflejo directo de sus características personales: la determinación ante la adversidad, la capacidad de innovación y el compromiso sin concesiones con sus objetivos.
El legado de una familia de pioneros
La historia de Martínez no comienza con él, sino con su padre, Vicente Martínez. En la década de 1950, tras realizar el servicio militar en el Regimiento Motorizado de Buenos Aires, Vicente comenzó a trabajar como “combinador” de películas de cine, transportando rollos a bordo de una motocicleta JAWA 250 modelo 1948. Fue así como la marca checoslovaca entró en su vida y, posteriormente, en la de su hijo.
Roberto creció rodeado de motos. De pequeño jugaba sobre ellas y leía manuales técnicos durante horas. A los 12 años, su hermano mayor le enseñó los primeros secretos de la conducción en una Siambretta 125. A los 15 años, cuando se reabrió la importación de motocicletas en Argentina en 1977, comenzó a trabajar como mecánico en el servicio técnico oficial de JAWA, junto a su padre. Pero la vida tenía otros planes para este joven apasionado.
El accidente que definió su carácter
El 1983 marca un antes y un después en la vida de Roberto Martínez. Ese año, mientras regresaba de Luján con una foto recién revelada en mano. Al intentar sobrepasar a un automóvil, otro vehículo se cruzó en su camino. “Estaba sobrepasando a un auto y, cuando vuelvo a mi carril, se cruza un Falcon que me pega en la rótula derecha, el fémur se desplazó, perforó la cadera y terminó saliendo por el glúteo derecho”, cuenta Roberto.

Lo que vino después fue una pesadilla. Treinta y cinco minutos tirado en la ruta. Sesenta y cuatro días internado. Un año entero sin poder caminar. Los médicos le advirtieron que eventualmente necesitaría un reemplazo de cadera. Cualquier persona en su situación hubiera abandonado las motos. Hubiera buscado una vida más segura, más predecible.
Roberto no. Apenas dos meses después de comenzar su recuperación, mientras su padre le proponía construir juntos un automóvil Lotus Seven, Roberto reunió a sus padres y les confiesa “No me imagino una vida sin las motos”. Su padre, con una mirada cómplice con su madre, respondió con una frase que se convertiría en su guía en la vida: “Cuidate”.
Del taller a la gloria: Los récords que demostraron lo imposible
Pasaron años. Roberto trabajó en el campo, fue custodio, manejó colectivos y camiones. Pero en 1991, cuando se reabrió la importación en Argentina, su oportunidad llegó. Una empresa había descubierto que JAWA tenía miles de motocicletas abandonadas en la República Checa, fabricadas originalmente para Rusia pero nunca entregadas por la crisis que atravesaba ese país. Necesitaban a alguien que pudiera poner en marcha esas máquinas. Contactaron a Roberto. En 1992, abrió su primer taller en Lugano, Buenos Aires con un éxito inesperado: llegó a comercializar 1.000 motocicletas por mes. En 1994, quedó al frente del único Servicio Técnico Oficial JAWA CZ de Argentina. La marca era tan confiable en sus manos que incluso la fábrica checa lo consultaba sobre cómo resolver problemas de garantía.
Pero en 1995, con el “Efecto Tequila” las ventas se desplomaron de 1.000 a apenas 70 unidades mensuales. Fue entonces cuando Roberto demostró su capacidad para transformar la adversidad en oportunidad. Propuso un audaz plan de marketing: demostrar la confiabilidad de JAWA mediante actos de resistencia extrema. El primero fue un raid que uniría los puntos extremos de Argentina. El 25 de marzo de 1995, Roberto Martínez, parte desde La Quiaca en una JAWA 350 con destino a Ushuaia. Paraba solo para cargar combustible. 76 horas después, había recorrido los puntos extremos de Argentina, con un mensaje claro: JAWA era robusta y confiable.
En 1996, propuso un nuevo desafío: batir el récord mundial de kilómetros recorridos en 100 horas. El resultado: 10.103 kilómetros certificados en 100 horas. Un nuevo récord mundial. Esos actos de resistencia no solo demostraron la calidad de JAWA; también demostraron quién era Roberto Martínez: un hombre que va por sus objetivos.
Representante exclusivo: La visión de un empresario
A pesar de todos los esfuerzos realizados la empresa importadora decidió cerrar, liquidó el stock y desapareció del mercado. En 1997, Roberto viajó a Praga para reunirse directamente con los directivos de JAWA. Les explicó que en Argentina había miles de personas que demandaban repuestos y motocicletas, pero no había quien las suministrara. La fábrica checa lo escuchó. En 1998, lo nombraron representante exclusivo de JAWA en Argentina.
El camino de Martínez no estuvo exento de grandes turbulencias. A comienzos de la década de 2000, la crisis económica que azotó al país había golpeado fuertemente a su empresa. En medio de ese caos, fue convocado para asociarse a un reconocido fabricante del sector que tras varios intentos fallidos previos no lograba recuperar el liderazgo de su histórica marca nacional de motos. En tiempo récord —menos de 4 años— la alianza conquistó el 10% del mercado local de motocicletas, en buena medida gracias a su expertise para desarrollar productos que el público motociclista estaba esperando. Sin embargo, la sociedad se disolvió en diciembre de 2005.
Fue entonces cuando reactivó JAWA Argentina, demostrando una visión empresarial extraordinaria: propuso a los directivos checos fabricar motocicletas en China bajo los estándares y la marca JAWA. Un modelo híbrido que funcionó durante una década. En 2007, a través de F.A.M.S.A., comenzó el ensamblaje local de motocicletas. Finalmente, en 2017, dio el paso más importante de su carrera: creó su propia marca, RVM (Roberto Vicente Martínez).
RVM: La marca argentina que desafía a las multinacionales
RVM no es solo una marca de motos, es la expresión corporativa de la filosofía de su fundador. Cada decisión estratégica, cada producto desarrollado, refleja los mismos principios que guiaron a Roberto Martínez a través de sus mayores desafíos: la innovación ante la crisis, la búsqueda de excelencia y la determinación de no rendirse ante lo que parece imposible.
Hoy, RVM es la única marca argentina de motocicletas con presencia internacional. A través de un joint venture con una empresa china, la compañía opera una planta desde donde exporta a múltiples mercados. En 2026, F.A.M.S.A. proyecta producir 2.800 unidades de RVM y JAWA, con una facturación estimada de USD 13,5 millones, lo que representa un crecimiento del orden del 30% respecto a 2025.
Otro logro significativo de RVM se impone, y es su participación en competencias internacionales de rally. La marca es la única empresa argentina de motocicletas que compite en el Campeonato Mundial de Rally Raid (W2RC), específicamente en el Desafío Ruta 40, codo a codo con marcas multinacionales como Honda, Yamaha y KTM.
RVM ha trazado un ambicioso objetivo: participar en el Rally Dakar 2027, la competencia más dura del mundo. Para ello, han formado una alianza con el joven piloto salteño Baltazar Frezze, quien compite con el modelo RVM Rally 450.
La pasión que no se extingue
Con 63 años, Roberto Martínez sigue siendo el mismo hombre de voluntad inquebrantable que se negó a colgar el casco tras un accidente que lo dejó un año sin caminar. Hoy, consolidado como un ávido viajero, devora miles de kilómetros en motocicleta junto a su esposa. Su pasión lo ha llevado a recorrer la Patagonia, completar la Ruta 40 y explorar Sudamérica y Europa; travesías que realiza con la convicción del primer día y con el valor añadido de testear sus propios productos antes que nadie. En 1999, fundó el JAWA CLUB ARGENTINO, una organización que no solo reunía a entusiastas de la marca, sino que también realizaba importantes obras solidarias, como el apadrinamiento de hogares de niños huérfanos.
La historia de Roberto Martínez es la historia es la historia de un hombre cuyas características personales —la resiliencia, la innovación, la determinación— se han convertido en los pilares de RVM, una empresa que no solo compite en mercados internacionales, sino que representa una forma diferente de entender el negocio motociclista en Argentina.
