Mentecato vuelve por una noche: la fiesta que quiere reunir 35 años de historias
Mentecato vuelve. Pero no vuelve como boliche, ni pretende reconstruir exactamente aquello que fue. Vuelve en forma de fiesta, por una noche, con la difícil misión de meter 35 años de historias dentro de unas pocas horas.
Detrás está otra vez Fabián Negrete, el hombre que durante buena parte de la historia reciente de la noche posadeña estuvo del otro lado de la diversión: mientras miles bailaban, se enamoraban, discutían, se reconciliaban o simplemente estiraban la madrugada, él trabajaba.
El regreso será el 10 de octubre, el 10 del 10, desde las 22, en el salón principal del Complejo La Aventura. Habrá alrededor de diez DJ, dos pistas y una selección musical pensada para recorrer las distintas etapas de Mentecato.
Negrete insiste sobre un punto: no será una fiesta retro.
“No me gusta que sea así, muy lento”, explica. La música avanzará con el correr de la noche: los primeros años tendrán su espacio al comienzo y luego las distintas generaciones irán tomando la pista hasta llegar, probablemente, a la electrónica, uno de los géneros que siempre estuvieron entre sus preferencias. Pero la música es apenas una parte.
Cuando Posadas se encontraba sin WhatsApp
Lo que Negrete intenta recuperar es algo bastante más difícil de reproducir que una playlist: una forma de relacionarse. Mentecato nació en otra ciudad. Una Posadas sin Instagram, sin WhatsApp, sin historias de 24 horas y sin aplicaciones que anticiparan quién estaba dónde. La gente simplemente salía. Y, de alguna manera que hoy parece inexplicable, terminaba encontrándose.
“Era otro tipo de comunicación. No sé cómo hacíamos para encontrarnos, pero siempre nos encontrábamos”, recuerda.
Había recorridos casi rituales, esquinas, promotores, previas, bares y una noche que se construía caminando. También existía otra gimnasia para acercarse a alguien. Había que hablar. Cruzar la pista. Arriesgarse a un sí o a un no. Negrete quiere jugar con esa memoria.
“Vamos a estar todos medio apretaditos, vamos a rozarnos, vamos a cruzarnos: ‘che, ¿qué onda?’”, dice entre risas. Después, claro, estarán las redes para continuar -o no- aquello que comenzó cara a cara.
De una hamburguesería improbable a un clásico
La historia de Mentecato tampoco nació de un gran plan empresario. Mucho menos de un estudio de mercado. Negrete quería tener una hamburguesería.
Empezó en la calle San Lorenzo, cuando aquella zona de Posadas tenía otra dinámica y la Estudiantina todavía pasaba por la calle Bolívar. El negocio fue creciendo casi por acumulación de oportunidades: primero las hamburguesas, después un bar, luego un pequeño salón con música y finalmente una pista.
En aquellos años, boliches como Power y Octavio concentraban buena parte de la noche y el microcentro funcionaba como territorio de previa. Mentecato encontró allí su lugar.
Después vino la ampliación y el pequeño bar terminó convirtiéndose en una referencia nocturna de la ciudad. Por allí pasaron generaciones enteras.
Negrete recién ahora parece dimensionarlo. Está revisando fotografías, computadoras viejas y archivos acumulados durante años. Publica imágenes en las redes de Mentecato y las respuestas regresan cargadas de nombres, anécdotas y recuerdos. Algunos prefieren, bromea, que ciertas fotografías nunca aparezcan.
Historias que sobrevivieron al boliche
La fiesta comenzó a tomar otra dimensión cuando aparecieron personas que querían reservar espacios para celebrar aniversarios de parejas que se conocieron en Mentecato.
Ahí la nostalgia dejó de ser solamente nostalgia. “Hay gente que festeja su aniversario, parejas que se encontraron en Mentecato. Es todo muy emotivo”, cuenta Negrete.
También están quienes ya no están. Entre las fotografías que decidió recuperar aparecen su hermano, su primo y otras personas que formaron parte de aquellos años y murieron con el paso del tiempo. Negrete eligió publicar esas imágenes como una manera sencilla de devolverlos, aunque sea durante un instante, a aquella pista compartida.
Porque 35 años alcanzan para muchas cosas. Para formar parejas y separarlas. Para que los universitarios de entonces sean padres -o abuelos-. Para que cambie una ciudad entera.
Y también para acumular historias que conviene contar con nombres cambiados. Negrete tiene cientos.
Recuerda una particularmente delirante: un muchacho pasó buena parte de una noche intentando conquistar a una chica. Hubo tragos, champagne y una inversión considerable para los bolsillos de aquella época. Finalmente se fueron juntos. Hasta que llegaron a destino.
“Esta es la casa de mi abuela”, dijo él.
“Esta es la casa de mi abuela”, respondió ella.
Eran primos.
Negrete todavía se ríe cuando la cuenta. El desenlace, asegura, pertenece a esa categoría de historias de Mentecato que es mejor no revelar.
Quizás allí esté la diferencia entre este regreso y una simple celebración nostálgica.
Negrete no quiere montar un museo de la noche posadeña ni convocar a una generación para escuchar exclusivamente la música de su juventud. Quiere mezclar edades, épocas y recuerdos. La fiesta estará abierta a todos los mayores de 18 años.
El salón grande de La Aventura fue elegido, entre otras razones, para independizar el evento del clima. La intención es recrear parte de la estética y la dinámica de Mentecato con dos pistas y servicios dentro del complejo. Incluso hay una pequeña obsesión culinaria dando vueltas: recuperar aquellas hamburguesas con las que empezó todo.
Para eso, Negrete está tratando de encontrar al cocinero de aquellos años.
Hay algo circular en la idea. Antes del boliche estuvo la hamburguesería. Treinta y cinco años después, para celebrar la historia del boliche, quizás vuelvan también aquellas hamburguesas.
Negrete siguió vinculado al comercio y a la actividad empresarial, pero observa que existe una generación que conserva las ganas de salir y, al mismo tiempo, no siempre encuentra dónde hacerlo.
Cuenta su propio ritual: cena, toma algo en un bar, después pasa por otro y quizás termina en un tercero.
Pero siempre queda algo pendiente. “Falta el baile”, resume.
La vuelta de Mentecato nació, curiosamente, de una negativa. Cuando comenzó a circular la idea de hacer una despedida del viejo espacio, Valeria Capagli -que trabajó durante años junto a Negrete- le propuso organizar una fiesta. Él respondió varias veces que no. También insistieron los DJ. Hasta que cedió.
“Bueno, una. Hacemos una”. Por ahora mantiene esa promesa. Una sola noche.
Será el sábado 10 de octubre desde las 22 en el Complejo La Aventura. Las entradas generales tienen una primera tanda de $15.000 y la información de venta se difunde a través de los canales de Mentecato. Los camarotes, según contó Negrete, tuvieron una fuerte demanda desde el anuncio.
La expectativa, sin embargo, parece explicarse menos por la cartelera que por todo lo que la marca arrastra.
Durante 35 años, Mentecato fue escenario de una parte de la vida social de Posadas. Allí hubo primeras salidas, noches universitarias, amistades, parejas, desencuentros y amaneceres. Fue uno de esos lugares que terminaron funcionando como coordenadas de una época. El 10 de octubre intentará algo improbable: que distintas versiones de aquella Posadas vuelvan a encontrarse bajo un mismo techo.
No será exactamente como antes. Tampoco podría serlo. Pero durante unas horas, al menos, volverá a faltar solamente una cosa: animarse a cruzar la pista.
