CONGELADOS

De juntar choclos a facturar US$ 6 millones: Cómo Walter Giaccaglia construyó un imperio desde la resiliencia

Compartí esta noticia !

En un contexto donde el consumo de alimentos congelados todavía generaba desconfianza en Argentina, Walter Giaccaglia vio una oportunidad de negocio. Hoy, lidera Qüem, una empresa que factura aproximadamente US$ 6 millones anuales, consolidando un modelo que supo capitalizar los cambios en los hábitos de consumo acelerados por la pandemia.

La historia de Giaccaglia no es la típica trayectoria corporativa. Criado en Del Carril, un pueblo de mil habitantes en el partido bonaerense de Saladillo, sus primeros ingresos provenían de juntar choclos en el campo durante su adolescencia. Esa cultura del esfuerzo temprano se tradujo, décadas después, en una resiliencia empresarial puesta a prueba no solo por los vaivenes económicos del país, sino por desafíos personales extremos.

Tras mudarse a Buenos Aires a los 22 años para estudiar Marketing, Giaccaglia incursionó en diversos rubros. Comenzó en agencias de autos, donde dormía en un sillón de la oficina, y luego en el taller de acolchados de una tía, donde convertía el espacio de trabajo en su dormitorio improvisado. El punto de inflexión llegó cuando entró en el negocio de la publicidad en vía pública, donde escaló rápidamente hasta manejar unos 4.000 carteles. En 1999, vendió la compañía de publicidad. Sin embargo, ese éxito empresarial se vio interrumpido por un evento que redefiniría su vida.

En 1994, mientras su negocio de publicidad crecía, Giaccaglia recibió un diagnóstico médico, “me enfrenté cara a cara con la finitud y tomé la decisión de vender la empresa para vivir de una manera más relajada”, explicó años después sobre ese momento crítico. Sin embargo, esa búsqueda de tranquilidad chocó con su propia naturaleza emprendedora. “Los que emprendemos no sabemos cómo vivir tranquilos. Nacimos para construir, para hacer cosas”, reflexiona. Después de vender la compañía de publicidad y firmar un acuerdo de no competencia, exploró otros negocios sin buenos resultados durante años. El impulso empresarial seguía latente.

La oportunidad en el sector alimenticio surgió en 2018. Giaccaglia identificó una empresa de alimentos congelados que enfrentaba severos problemas financieros y estructurales. La compañía había sido diseñada para operar mediante franquicias, pero carecía de los cimientos logísticos, de stock y de infraestructura de frío necesarios para sostener ese modelo. “Primero tuvimos que poner todo en orden”, resume Giaccaglia sobre su diagnóstico inicial. Para reestructurar la operación, inyectó una inversión de US$ 250.000. Su primera decisión estratégica fue contraintuitiva para el modelo original: frenar las franquicias y abrir locales propios en Vicente López, La Lucila y Olivos. El objetivo era construir un modelo de negocio probado y replicable antes de volver a expandirse.

La pandemia aceleró ese cambio hacia el consumo de alimentos listos o fáciles de preparar. Fue entonces cuando decidió invertir en ampliar la planta de producción, apostando a que la demanda seguiría creciendo.

El segundo quiebre: 2021 y la redefinición del negocio

En 2021, cuando Qüem estaba en plena expansión, Giaccaglia volvió a enfrentarse a un diagnóstico grave que requirió quimioterapia y una operación compleja. “Pensé que ahora sí había llegado al final de la historia”, dijo sobre ese momento. Ese proceso tuvo también un costado personal decisivo. Conoció a su actual esposa un mes antes de la operación y fue ella quien lo acompañó durante el tratamiento. La experiencia lo transformó profundamente.

En 2022, tras recibir el alta, tomó una decisión que volvió a cambiar el rumbo del negocio: “Decidímos comprarle a mi socio su parte y empezar este proyecto como una estructura familiar”. Su hijo Matías volvió de Colombia y se hizo cargo de la gestión operativa de la empresa. Esta redefinición no fue solo corporativa; fue existencial. “Ahora el dinero ya no era lo importante. Lo que importa realmente es formar parte de un grupo de personas que pasamos por cosas duras y que podemos aportar valor por todo lo aprendido, reflexiona el empresario. Esta visión redefinió completamente su estrategia empresarial.

El modelo Qüem: escalabilidad y eficiencia

Hoy, Qüem ha superado la etapa de prueba de concepto. La empresa cuenta con siete locales propios y diez franquicias. Sin embargo, el principal motor de crecimiento actual es su sistema de “corners”, que representa la materialización de esa nueva filosofía empresarial.

Este modelo consiste en la instalación de freezers en comercios de cercanía, entregando la mercadería, en muchos casos, en consignación. Con un costo aproximado de US$ 1.000 por unidad, este formato permite a Qüem escalar rápidamente su presencia a nivel nacional eludiendo los altos costos fijos asociados a alquileres, personal y servicios de un local tradicional. La proyección de la empresa es alcanzar los 100 “corners” operativos durante este año.

La oferta de productos también ha evolucionado para responder a la demanda. El portafolio actual supera los 350 artículos, aunque la estrategia en el punto de venta se concentra en alrededor de 50 productos de alta rotación. La mitad de la oferta corresponde a marca propia (frutas, verduras, rebozados, guarniciones, chipas, pizzas y tartas), mientras que el resto se complementa con marcas distribuidas oficialmente, como Franuí.

La incorporación de tortillas, milanesas y viandas responde a cambios en los hábitos de consumo, con una demanda creciente de soluciones prácticas, aunque el producto más vendido sigue siendo el mix de frutos rojos.

Los proyectos a futuro incluyen la robotización de la planta de producción, la integración de inteligencia artificial en los procesos y el desarrollo de tiendas inteligentes sin personal, actualmente en fase piloto en barrios cerrados. Además, la empresa avanza con “Orígenes”, una línea gourmet diseñada específicamente para integrar a la cadena de valor a productores regionales que habitualmente no tienen acceso a las grandes superficies de comercialización.

Esta visión de innovación con propósito social refleja cómo los desafíos personales de Giaccaglia transformaron no solo su mentalidad, sino la estrategia misma de su empresa. La resiliencia dejó de ser una característica personal para convertirse en el ADN corporativo.

Compartí esta noticia !

¿Por qué invertir en productos congelados? Márgenes del 50% y cero desperdicio

Compartí esta noticia !

El sector de alimentos congelados en Argentina, considerado durante mucho tiempo una eterna promesa, comienza a mostrar signos de una consolidación definitiva. Impulsado por cambios en los hábitos de consumo, la búsqueda de practicidad y una mayor conciencia sobre la alimentación saludable, este mercado presenta una oportunidad de negocio con un potencial de crecimiento significativo para emprendedores e inversores.

El mercado argentino de alimentos congelados, aunque incipiente en comparación con potencias mundiales, muestra un dinamismo que atrae a nuevos jugadores y fomenta la expansión de los ya existentes. Según datos de la industria, el consumo local se sitúa entre los 2 y 3 kilogramos anuales por persona y el 80% de los hogares argentinos ya consume alimentos congelados. El principal desafío, y a la vez la mayor oportunidad, radica en la frecuencia. Un informe de la consultora ShopApp revela que el 52% de los consumidores compra estos productos al menos dos veces al mes.

Se proyecta que el mercado argentino de alimentos congelados, valorado en USD 8,191 millones en 2023, alcance los USD 11,246 millones para 2030. Este crecimiento se apoya en la misma búsqueda de conveniencia, salud y optimización del tiempo que impulsa la tendencia global.

“El principal desafío para crecer es terminar con los preconceptos de la gente, que asocia a los alimentos congelados con productos caros y de mala calidad. Pero la gran ventaja que tenemos es que, cuando el consumidor prueba la categoría, descubre la gran practicidad que ofrece”, destaca Walter Giaccaglia, CEO de Qüem, empresa de alimentos congelados.

Un informe de Conagra Brands sobre el futuro de los alimentos congelados para identifica tendencias clave que impulsan el mercado y pintan un retrato claro del nuevo consumidor: más joven, más audaz en sus gustos y más consciente de su salud. “Las nuevas generaciones buscan experiencias culinarias premium en casa, demandando productos con calidad de restaurante. A su vez, muestran una clara preferencia por sabores globales y audaces”, comenta Giaccaglia. “La salud también juega un rol protagónico, con un aumento en la demanda de opciones nutritivas, con control de porciones e ingredientes funcionales”.

Invertir en el sector de alimentos congelados ofrece una serie de ventajas competitivas que lo convierten en una opción atractiva, especialmente en comparación con otros rubros gastronómicos. La facilidad de operación y un modelo de negocio probado y sin riesgo son solo el punto de partida. Para un supermercado o almacén, apostar por los congelados no solo significa satisfacer una demanda creciente, sino también optimizar su propia operación. Las ventajas son claras y estratégicas:

1.Mayor rentabilidad: La industria de alimentos congelados presenta márgenes de beneficio atractivos, que pueden oscilar entre el 30% y 50% en tiendas especializadas.

2.Reducción de mermas: La larga vida útil de los productos congelados disminuye significativamente el desperdicio de alimentos, un problema crónico en la sección de frescos. Se estima que los alimentos congelados reducen el desperdicio alimentario en el hogar en un 47% en comparación con los alimentos frescos.

3.Optimización de inventario y logística: Una vida útil más larga simplifica la gestión de stock, reduce la presión sobre la cadena de suministro y permite una planificación más eficiente.

4.Disponibilidad constante: Permite ofrecer productos fuera de temporada, garantizando variedad en las góndolas durante todo el año y rompiendo las barreras de la estacionalidad.

5.Atracción de nuevos clientes: Una oferta moderna y diversificada de congelados, que incluya opciones saludables, gourmet y plant-based, atrae a segmentos de consumidores más jóvenes y de mayor poder adquisitivo, que hoy lideran las tendencias de consumo.

La experiencia de marcas como Qüem, con más de 10 años de presencia en el mercado, demuestra que, con una visión estratégica, inversión en calidad y un modelo de negocio adaptado al mercado local, es posible capitalizar esta tendencia. Para los emprendedores que buscan un negocio con bases sólidas y un futuro prometedor, el mundo de los alimentos congelados ofrece una oportunidad. Con esta convicción, Qüem ofrece un modelo de negocio diseñado para que pequeños comerciantes como dietéticas, almacenes o vinotecas para poder sumar un espacio de congelados con una inversión inicial accesible, que parte desde los US$2.500. Este modelo busca democratizar el acceso a un negocio de alta rentabilidad, con proyecciones de ventas anuales que pueden alcanzar una media de facturación anual de u$s 60.000.

“Para los supermercados y almacenes, ignorar esta categoría es darle la espalda al futuro. Invertir en una sección de congelados bien surtida, diversa y alineada con las nuevas demandas no solo potenciará las ventas y la rentabilidad, sino que también fortalecerá la lealtad de los clientes y posicionará al comercio como un referente moderno e innovador en un mercado cada vez más competitivo”, concluye Giaccaglia.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin