Congreso Argentino

Milei promulgó la ley de Régimen Penal Juvenil y fija la imputabilidad desde los 14 años

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La política criminal argentina entra en una nueva etapa. Con la promulgación de la Ley 27.801, sancionada por el Congreso el 27 de febrero de 2026, el Gobierno formalizó un nuevo régimen penal juvenil que establece responsabilidad penal para adolescentes desde los 14 años. La decisión quedó oficializada mediante el Decreto 138/2026, publicado en el Boletín Oficial el 9 de marzo, y pone en marcha un cambio estructural en el tratamiento penal de menores en conflicto con la ley.

El nuevo esquema reemplaza la normativa vigente desde la dictadura —la ley 22.278— y redefine el equilibrio entre punición, resocialización y garantías procesales. Además, fija un plazo de 180 días para su entrada en vigencia, lo que abre una etapa de adaptación institucional en el sistema judicial y en las políticas de protección de la niñez.

El dato político no es menor: la reforma instala un marco legal que combina responsabilidad penal desde edades más tempranas con un sistema de sanciones alternativas, supervisión judicial y programas educativos, en un intento por reconfigurar el abordaje del delito juvenil.

Un paso formal con impacto político

El gobierno de Javier Milei promulgó la Ley 27.801 de Régimen Penal Juvenil, cerrando el proceso legislativo iniciado en el Congreso y transformando en norma una de las iniciativas discutidas en la agenda penal reciente. La decisión quedó formalizada mediante el Decreto 138/2026, firmado el 6 de marzo en la Ciudad de Buenos Aires, y publicado oficialmente este 9 de marzo.

La promulgación se realizó en uso de las facultades previstas por el artículo 78 de la Constitución Nacional Argentina, tras la sanción de la ley por parte del Congreso de la Nación Argentina en la sesión del 27 de febrero de 2026. El decreto lleva además las firmas del vocero presidencial Manuel Adorni y del funcionario judicial Juan Bautista Mahiques.

Con ese paso administrativo, el Ejecutivo termina de validar el trámite institucional de una ley que ahora ingresa en la etapa decisiva: su implementación concreta y el impacto que pueda generar en el sistema penal y en el debate político.

Del Congreso al Ejecutivo: cierre del circuito institucional

La promulgación constituye el último eslabón formal del proceso legislativo iniciado en el Parlamento. La Ley 27.801 fue sancionada por el Congreso a fines de febrero, y el decreto presidencial instruye su publicación en el Registro Oficial, la remisión de copia al Poder Legislativo y la comunicación al Ministerio de Justicia.

Desde el punto de vista institucional, el procedimiento es estándar: el Poder Ejecutivo valida la norma sancionada y habilita su entrada en vigor. Sin embargo, el acto tiene un significado político adicional. Cada promulgación funciona como una señal de alineamiento entre el Ejecutivo y el resultado parlamentario, especialmente cuando la norma involucra reformas vinculadas al sistema penal.

En el decreto no se introducen observaciones ni vetos parciales. El Gobierno optó por promulgar íntegramente la ley, lo que sugiere que el texto aprobado por el Congreso no generó objeciones formales dentro del Ejecutivo.

Lectura política: una reforma que pasa del debate a la gestión

Más allá del trámite jurídico, la promulgación traslada el debate desde el plano legislativo hacia el terreno de la gestión pública y la política criminal. En términos políticos, el foco deja de estar en la discusión parlamentaria y pasa a la capacidad del Gobierno para instrumentar el nuevo régimen.

En este tipo de reformas, el momento de promulgación suele marcar el inicio de una segunda etapa: la de reglamentación administrativa, coordinación con el sistema judicial y adaptación institucional. Allí es donde se define si una norma logra modificar efectivamente prácticas del sistema o queda acotada al plano normativo.

Para el oficialismo, la promulgación también tiene valor simbólico. Permite mostrar avance en la agenda legislativa y consolidar la relación institucional con el Congreso en temas sensibles vinculados a seguridad y justicia.

Un nuevo régimen penal para adolescentes

La ley establece el régimen penal aplicable a adolescentes de entre 14 y 18 años cuando sean imputados por delitos previstos en el Código Penal u otras leyes penales.

Hasta ahora, el sistema argentino mantenía un esquema distinto de responsabilidad penal juvenil regulado por la ley 22.278. La nueva norma deroga ese régimen y lo reemplaza por un modelo que incorpora reglas procesales específicas, sanciones diferenciadas y mecanismos orientados a la reintegración social.

En términos operativos, el sistema se estructura sobre varios ejes:

  • Responsabilidad penal desde los 14 años.
  • Proceso judicial con garantías constitucionales y defensa legal obligatoria.
  • Sistema de sanciones progresivas, que prioriza medidas alternativas antes que la privación de libertad.
  • Intervención de equipos interdisciplinarios y supervisores especializados.

La lógica del régimen combina sanción penal con herramientas educativas y sociales. La ley establece expresamente que el objetivo es promover la responsabilidad del adolescente y su reinserción social, más que un enfoque punitivo clásico.

Qué penas podrán aplicarse

La norma define un abanico de sanciones que los jueces podrán aplicar según la gravedad del delito y las circunstancias personales del adolescente.

Entre las penas posibles se incluyen: amonestaciones judiciales, prohibiciones de contacto o de concurrir a determinados lugares, trabajos comunitarios, monitoreo electrónico, reparación del daño a la víctima, y restricciones territoriales o de conducta.

La privación de la libertad queda reservada para los casos más graves y puede cumplirse bajo distintas modalidades: arresto domiciliario, institutos abiertos o centros especializados de detención juvenil.

La ley establece además límites claros al castigo penal: se prohíben las penas de prisión perpetua o reclusión perpetua. Y la pena máxima para adolescentes será de 15 años de prisión, incluso en casos de múltiples delitos.

Este esquema busca diferenciar el sistema juvenil del régimen penal de adultos, aunque introduce un marco de responsabilidad penal formal desde edades más tempranas.

Procesos más rápidos y mediación penal juvenil

Otro de los cambios relevantes está en la estructura del proceso judicial.

El nuevo régimen obliga a que los casos se tramiten con celeridad y plazos razonables, y establece sanciones disciplinarias para jueces o fiscales en caso de dilaciones injustificadas.

Además, incorpora herramientas alternativas a la condena tradicional, como: mediación penal juvenil, cuando el delito tenga una pena máxima de hasta seis años. Suspensión del proceso a prueba, con condiciones que el adolescente debe cumplir. Y criterios de oportunidad, que permiten al fiscal desistir de la acción penal en determinadas circunstancias.

Estos mecanismos buscan reducir la judicialización plena de los casos menos graves y favorecer acuerdos restaurativos entre víctima e imputado.

Instituciones especializadas y control judicial

La ley también establece estándares específicos para la detención y el seguimiento de adolescentes en conflicto con la ley penal.

Entre las principales reglas: los menores detenidos no podrán convivir con adultos privados de libertad, los centros de detención deberán contar con personal capacitado en tratamiento juvenil, y se garantizará acceso a educación, capacitación laboral, atención médica y actividades recreativas.

Además, cada adolescente deberá contar con un supervisor especializado, encargado de monitorear su evolución y elaborar informes periódicos para el juez.

Este componente institucional apunta a reforzar el seguimiento judicial y el abordaje interdisciplinario del problema.

Recursos presupuestarios y adaptación del sistema

La ley también incluye un componente financiero para su implementación.

El texto asigna $23.739.155.303,08 para poner en marcha el nuevo régimen durante su primer ejercicio presupuestario.

Los recursos se distribuirán principalmente entre:el Ministerio de Justicia, para gastos de personal, y la Defensoría General de la Nación, destinada a reforzar la asistencia legal en los procesos.

Además, el Congreso invitó a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a adecuar su legislación procesal penal a los principios del nuevo régimen.

Esto implica que la implementación práctica dependerá también de la coordinación entre jurisdicciones.

Una reforma con impacto institucional

Más allá de su contenido jurídico, la sanción del nuevo régimen penal juvenil tiene implicancias políticas e institucionales.

La reforma actualiza un sistema que llevaba más de cuatro décadas vigente y redefine la relación entre política criminal, sistema judicial y políticas de infancia.

También introduce una tensión clásica en el debate público: cómo equilibrar seguridad pública, derechos de las víctimas y protección de los menores en conflicto con la ley penal.

El diseño final intenta integrar esos tres planos mediante un sistema de responsabilidad penal con fuerte presencia de medidas educativas y restaurativas.

Un sistema que ahora deberá probarse en la práctica

La ley comenzará a regir 180 días después de su publicación en el Boletín Oficial, lo que abre una etapa de adaptación para el sistema judicial, los organismos de protección de la niñez y las instituciones penitenciarias especializadas.

En ese período deberán definirse reglamentaciones, protocolos de actuación y estructuras administrativas que permitan aplicar el nuevo régimen.

El verdadero alcance de la reforma no se medirá solo en su arquitectura legal. La pregunta que empezará a responderse en los próximos meses es si el sistema judicial y las políticas públicas lograrán convertir ese diseño normativo en un modelo operativo capaz de reducir la reincidencia juvenil sin abandonar las garantías que el propio régimen establece.

Régimen Penal Juvenil by CristianMilciades

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Milei activa una gira internacional para consolidar su alianza con Trump y seducir a Wall Street

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El presidente Javier Milei inicia este viernes una nueva gira internacional con una agenda que combina geopolítica, financiamiento y posicionamiento ideológico regional. El mandatario viajará a Estados Unidos, en lo que será su decimoquinto desplazamiento al exterior desde que asumió, con el objetivo explícito de profundizar su alineamiento con la administración de Donald Trump, participar en un foro regional impulsado por la Casa Blanca y encabezar en Wall Street el evento Argentina Week, una plataforma diseñada para captar inversiones internacionales.

El itinerario incluye tres escalas estratégicas: Miami, Manhattan y Santiago de Chile, donde Milei participará el 11 de marzo a las 12:00 de la asunción presidencial de José Antonio Kast. En conjunto, la gira busca enviar señales simultáneas al poder financiero global y a los nuevos polos de la derecha política en América Latina.

La pregunta que sobrevuela la agenda es si esta ofensiva internacional consolidará el liderazgo externo del Presidente o si funcionará principalmente como una apuesta simbólica para reforzar su narrativa política en medio de un escenario global cada vez más tenso.

Un alineamiento geopolítico explícito con la Casa Blanca

La primera parada del mandatario será Miami, donde participará en la cumbre “Escudo de las Américas”, convocada por la Casa Blanca. El encuentro reunirá a doce países de la región bajo la consigna de “promover la libertad y la seguridad”, en un contexto internacional marcado por la escalada bélica en Medio Oriente.

El foro se realizará en un hotel ubicado en Doral, propiedad del propio Trump. Allí, el objetivo central será avanzar en mecanismos de cooperación militar y de seguridad regional, una agenda que el Pentágono observa con atención frente a las nuevas tensiones globales.

La presencia de Milei en ese espacio refuerza un posicionamiento que su administración ha exhibido desde el inicio: un alineamiento político y estratégico con Washington que trasciende lo económico y se proyecta hacia la política exterior.

En términos diplomáticos, el gesto tiene múltiples lecturas. Para Estados Unidos, Argentina aparece como un aliado confiable en Sudamérica en momentos de creciente polarización global. Para el gobierno argentino, la relación directa con la Casa Blanca funciona como un activo político y financiero que puede facilitar inversiones y respaldo internacional.

Wall Street como escenario: el road show de inversiones

El segundo tramo de la gira se trasladará a Manhattan, donde el Presidente participará en Argentina Week, un evento que comenzará el lunes 9 de marzo y que reunirá a ejecutivos de grandes corporaciones, bancos internacionales y funcionarios del gobierno argentino.

La iniciativa es organizada por JPMorgan, Bank of America, la embajada argentina en Estados Unidos y el fondo de venture capital Kaszek. Según el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, el evento alcanzó rápidamente su capacidad máxima de inscripción, reflejando el interés del sector privado.

El objetivo oficial es presentar a Argentina como un destino de inversión seguro, con foco en sectores considerados estratégicos por el Gobierno: energía, minería, agroindustria.

Durante las jornadas se realizarán paneles con ejecutivos de compañías globales y representantes del sistema financiero. También participarán funcionarios del gabinete económico y directivos de grandes empresas vinculadas a la energía, el agro y la tecnología.

Entre los participantes previstos figuran directivos de corporaciones como Dow, Baker Hughes, Uber, Chevron y Rio Tinto, así como ejecutivos de bancos argentinos y multinacionales del sector agroindustrial.

El oficialismo planea mostrar ante los inversores los avances en reformas estructurales, especialmente: la reforma laboral, que apunta a reducir costos del mercado de trabajo. El nuevo marco regulatorio para inversiones en energía y minería. La discusión legislativa sobre la ley de Glaciares, que ya tuvo sanción en el Senado y resta su tratamiento en la Cámara de Diputados.

En paralelo, se prevén reuniones privadas entre funcionarios y grandes fondos de inversión, instancias que suelen ser decisivas para definir eventuales proyectos de financiamiento.

Gobernadores aliados y señales hacia el Congreso

Un dato político no menor es que Milei se mostrará en Nueva York acompañado por una decena de gobernadores que hoy respaldan su orientación económica y mantienen sintonía con el rumbo del Ejecutivo.

La foto conjunta tiene una lectura interna clara. El Gobierno busca exhibir una base de apoyo territorial que trascienda al oficialismo nacional y que en los últimos meses resultó clave para destrabar votaciones en el Congreso.

El vínculo con los mandatarios provinciales también tiene una dimensión económica. Varias de las inversiones que se intentan atraer —en minería, energía o agroindustria— dependen de marcos regulatorios provinciales y acuerdos fiscales locales.

En otras palabras, el road show financiero también funciona como una demostración de gobernabilidad.

La otra señal: una cumbre de la nueva derecha regional

Tras su paso por Estados Unidos, Milei cruzará la cordillera para asistir a la asunción presidencial de José Antonio Kast en Chile, el miércoles 11 de marzo.

El evento promete convertirse en un punto de encuentro de dirigentes identificados con la nueva derecha regional. Allí, el mandatario argentino buscará reforzar su posicionamiento como uno de los referentes políticos del espacio.

La visita tendrá además un detalle singular: Milei no viajará acompañado por su comitiva habitual. Su equipo regresará a Argentina mientras el Presidente continúa su agenda en el país trasandino.

La escena chilena puede funcionar como una plataforma política regional, pero también como un gesto de afinidad ideológica que marca distancia respecto de otros liderazgos latinoamericanos.

El regreso y la agenda doméstica

Una vez finalizada la gira internacional, el Presidente retomará la agenda interna con dos actividades programadas en Tucumán el 19 de marzo.

La primera será el denominado “tour de la gratitud”, una recorrida federal con la que el jefe de Estado busca capitalizar el respaldo electoral obtenido en las últimas elecciones legislativas.

La segunda actividad será su participación como invitado de honor y orador principal en el Foro Económico del NOA (FENOA 2026), organizado por la Fundación Federalismo y Libertad en el Hilton Garden Inn de San Miguel de Tucumán.

En ese evento también participará la senadora Patricia Bullrich, ex ministra de Seguridad.

Un movimiento externo con impacto en la política interna

La gira de Milei combina tres planos que hoy atraviesan la estrategia del Gobierno: alineamiento geopolítico, atracción de capitales y construcción de liderazgo regional.

El viaje ocurre además en un contexto global atravesado por la escalada bélica en Medio Oriente y por una creciente competencia entre bloques de poder.

Para la Casa Rosada, mostrar a Argentina integrada al circuito financiero de Wall Street y alineada con Washington puede reforzar la credibilidad del programa económico.

Pero la efectividad de esa apuesta dependerá de un factor clave: si el interés financiero que se manifieste durante Argentina Week se traduce luego en inversiones concretas.

Mientras tanto, el Presidente apuesta a proyectar una imagen internacional activa. Una señal hacia afuera que también busca impactar en el tablero político doméstico.

El resultado de esa estrategia, sin embargo, todavía está abierto.

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Milei inauguró sesiones del Congreso con un agresivo discurso de alto voltaje político

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En un clima de fuerte polarización y con el recinto atravesado por gritos, chicanas y aplausos cruzados, el presidente Javier Milei dejó formalmente inaugurado el período 2026 de sesiones ordinarias del Congreso con un mensaje de tono combativo, por momentos vulgar, de reivindicación reformista y definiciones geopolíticas. “Tenemos la fuerza para empezar un nuevo capítulo de la historia argentina”, afirmó, y advirtió que enfrenta “un adversario que va a romper todas las reglas con tal de frenarnos”.

La ceremonia comenzó pasadas las 20, encabezada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, y tuvo como marco un Congreso expectante ante lo que en la Casa Rosada anticipaban como el “Día Cero” de una segunda etapa de gobierno. En los palcos se ubicaron los principales integrantes del Gabinete -entre ellos Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Karina Milei- en medio de una visible expectativa por el reencuentro público entre el Presidente y la Vicepresidenta.

El mandatario no eludió la confrontación directa con la oposición peronista y la izquierda. En uno de los momentos más tensos, calificó a Cristina Fernández de Kirchner como “chorra” y sostuvo que “va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, por el Memorándum de Irán y por Vialidad”. También desafió a la bancada kirchnerista: “¡Vení a explicarme qué pasó con Nisman!”, en referencia a la muerte del fiscal Alberto Nisman.

El intercambio se extendió a legisladores del Frente de Izquierda, a quienes acusó de no representar “más que al cinco por ciento”, en respuesta a la ironía del “3 por ciento” con la que los legisladores recordaron el escándalo de las coimas que protagonizó Karina Milei. Incluso ironizó: “Sería divertido debatir con ustedes si supieran algo”, mientras desde las bancas opositoras se multiplicaban las interrupciones.

Milei insistió en que su gobierno enfrenta un intento coordinado de desestabilización tras las elecciones legislativas de 2025 y habló de “operaciones” mediáticas, leyes “irresponsables” y sectores empresarios que apostarían a una devaluación para forzar un cambio de rumbo. “Tenemos el Congreso más reformista de la historia y el poder para hacer frente a cualquier golpe político”, afirmó.

Reforma estructural y “moral como política de Estado”

Más allá de la retórica confrontativa, el Presidente delineó una agenda ambiciosa de reformas. Anunció que impulsará modificaciones profundas del Código Civil y Comercial, del sistema tributario y del Código Aduanero, con el objetivo de “construir un marco legal robusto que permita el desarrollo primario de los argentinos” y profundizar la apertura económica.

En materia impositiva, adelantó una reforma integral: “Necesitamos menos impuestos y más competencia”. También ratificó la voluntad de avanzar en acuerdos comerciales estratégicos y celebró la promulgación del acuerdo Mercosur–Unión Europea, al que definió como un paso clave para “sentarnos en la mesa del comercio internacional”.

El eje conceptual del mensaje -anticipado horas antes en redes sociales- fue la “moral como política de Estado”. Milei planteó que su gestión busca romper con un entramado legal que, según dijo, legitimó privilegios y corrupción. “El hecho de que algo sea legal no lo hace lícito”, sentenció.

Uno de los tramos más duros estuvo dirigido a lo que denominó “empresarios prebendarios”. Afirmó que la industria subsidiada es “cómplice del saqueo” y denunció precios internos que triplican los valores internacionales en sectores como el acero y los neumáticos. “No pueden comprar privilegios que los políticos corruptos no ponen a la venta. Ambos son cómplices”, sostuvo.

En paralelo, reivindicó el ajuste fiscal como la única vía para estabilizar la economía. “Había solo una forma de cortar el nudo gordiano del desastre heredado: estabilizar”, señaló, y volvió a calificar a Luis Caputo como “el mejor ministro de Economía del mundo”. Según el Presidente, la reducción de cinco puntos del déficit en los primeros meses de gestión fue el punto de inflexión para recuperar la confianza.

También defendió la reforma laboral recientemente sancionada, que .dijo. “modernizará las relaciones laborales por primera vez en más de 50 años”, y puso en valor la política social del Ministerio de Capital Humano, con aumentos significativos en la Asignación Universal por Hijo y en las prestaciones alimentarias.

Seguridad, Fuerzas Armadas y nuevo orden mundial

En materia de seguridad, destacó el trabajo de Patricia Bullrich, aludiendo a la ley antimafia, el registro de datos genéticos y el protocolo antipiquetes. “Seguiremos fortaleciendo nuestras Fuerzas Armadas; no podemos ser un país indefenso”, afirmó.

En el plano internacional, advirtió que “se está configurando un nuevo orden mundial” y que la inserción argentina en ese escenario será determinante para el futuro del país. Agradeció el respaldo de Donald Trump en el financiamiento del Fondo Monetario Internacional y reivindicó una política exterior alineada con los países que, según su visión, promueven la libertad económica.

“Hace dos años estábamos atrapados”

Hacia el cierre, Milei apeló a una narrativa de ruptura histórica. “Hace dos años estábamos atrapados en un presente que destruía nuestra fe; hoy sabemos que hay un camino hacia adelante”, afirmó. Y remató con una frase que sintetizó el tono de la jornada: “Soy el presidente de ustedes aunque no les guste”.

La apertura de sesiones 2026 dejó así un mensaje nítido: el oficialismo se propone profundizar su agenda reformista en una ventana legislativa que considera decisiva. Pero también confirmó que el año político estará marcado por una confrontación abierta y sin matices en el recinto. La escena, con aplausos y gritos superpuestos, anticipa un Congreso tan reformista como incendiado.

Un dato político no menor fue la integración de las comisiones de recepción, donde hubo presencia misionera en lugares institucionalmente relevantes. En la Comisión de Recepción Exterior participó la senadora Sonia Rojas Decut, mientras que en la Comisión de Recepción Interior .encargada de acompañar al Presidente desde el Salón de los Pasos Perdidos hasta el recinto- formaron parte el senador Martín Goerling Lara y el diputado Daniel Vancsik. La inclusión de los tres legisladores de Misiones en el protocolo formal de la Asamblea subrayó el peso que conserva la provincia en la arquitectura parlamentaria del oficialismo y sus aliados en el inicio de un año legislativo que se anticipa decisivo.

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Dictamen exprés en el Senado y buscará aprobar la Reforma Laboral el próximo viernes

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La Libertad Avanza consiguió avanzar en forma exprés en el Senado hacia la aprobación de la Reforma Laboral luego de aceptar la eliminación del artículo 44 -vinculado a las licencias por enfermedad- durante su tratamiento previo en la Cámara de Diputados. Con ese gesto político, el oficialismo aseguró los respaldos necesarios para dictaminar y dejó el proyecto en condiciones de ser debatido en el recinto la próxima semana.

El plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto y Hacienda se reunió en el Salón Azul del Senado pocos minutos después de las 10 de la mañana para analizar el texto corregido. El debate planteaba dos alternativas: aceptar las modificaciones introducidas por Diputados o insistir con la versión original. Tras un acuerdo previo, el bloque oficialista confirmó que avanzaría con el texto reformado, apostando a la sanción definitiva en la sesión prevista para el viernes.

Objeciones por constitucionalidad y procedimiento

Desde la oposición, el tratamiento estuvo atravesado por cuestionamientos reglamentarios y advertencias sobre el impacto de la reforma. El senador Jorge Capitanich sostuvo que su bloque consideraba que existían “violaciones flagrantes” a disposiciones reglamentarias y al artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Además, remarcó que el proyecto afectaría derechos laborales y tendría consecuencias fiscales para provincias y municipios, sin garantizar un efecto positivo en la generación de empleo.

En la misma línea, Mariano Recalde criticó el carácter integral de la iniciativa, al señalar que “modifica 18 leyes y deroga 11 más”, y cuestionó que se haya debatido como un paquete único sin discusión pormenorizada. “Todavía no nos pudieron decir cuál de los 218 artículos le mejora la vida a los trabajadores”, afirmó durante el plenario.

Otros legisladores opositores denunciaron que los cambios fueron negociados “a libro cerrado” y advirtieron que las reducciones impositivas incluidas en el esquema beneficiarían principalmente a sectores de mayores ingresos.

Cambios en comisiones y estrategia oficial

El inicio del plenario estuvo marcado por modificaciones en la integración de las comisiones. Desde el PRO, Andrea Cristina reemplazó a Enrique Goerling Lara; en la Unión Cívica Radical, Mariana Juri ocupó el lugar de Rodolfo Suarez y Vilma Bedia sustituyó a Bruno Olivera Lucero. Con estos movimientos, el oficialismo aseguró contar con las firmas necesarias para emitir dictamen.

El senador formoseño Francisco Paoltroni defendió la rapidez del tratamiento y sostuvo que la reforma apunta a modernizar estructuras laborales que consideró “vetustas”. En el mismo sentido, el senador aliado Agustín Moteverde afirmó que el apuro responde a la necesidad de “volver a hacer próspera y grande la Argentina”.

Desde el bloque Convicción Federal, Fernando Salino advirtió que la celeridad podría derivar en futuras impugnaciones judiciales y cuestionó la eliminación del artículo 44, enmarcando el proceso en un contexto que definió como “lleno de irregularidades”.

Amenazas de judicialización y clima de tensión

Durante el debate, senadores de la oposición anticiparon que podrían recurrir a la Justicia por presuntos incumplimientos del reglamento. Juliana Di Tullio señaló que la citación a comisión no habría respetado los plazos establecidos y advirtió sobre eventuales vicios de inconstitucionalidad.

Carlos Linares cuestionó promesas incumplidas en sectores como el petrolero y llamó a la movilización ciudadana durante el tratamiento en el recinto. El clima se tensó aún más con cruces verbales entre legisladores oficialistas y opositores, reflejando la polarización que rodea a la iniciativa.

Al cierre del plenario, Patricia Bullrich defendió la legitimidad del procedimiento y sostuvo que la reforma propone avanzar hacia relaciones laborales más flexibles. “Tenemos una tasa de desempleo que va a la baja y va a ir mucho más cuando las relaciones entre empleados y empleadores sea más libre”, afirmó.

Con dictamen favorable y los votos encaminados, la sesión del próximo viernes será decisiva para definir el futuro de la Reforma Laboral, una de las principales apuestas legislativas del Gobierno.

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La nueva edad de imputabilidad: en Misiones solo 1,5% de los delitos involucran a menores de edad

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La Cámara de Diputados dio media sanción este jueves a la reforma del Régimen Penal Juvenil, el proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei que modifica estructuralmente el sistema vigente desde 1980. La iniciativa fue aprobada con 149 votos afirmativos y 100 negativos y ahora deberá ser tratada por el Senado.

El debate se da en un contexto en el que los datos muestran que la participación juvenil en el delito representa una proporción baja del total. En Misiones, entre el 1,5% y el 2,5% de los delitos son cometidos por menores de edad, y cerca del 90% de esos casos corresponden a delitos contra la propiedad.

A nivel nacional, las cifras van en la misma línea: los delitos cometidos por menores representan entre el 1,5% y el 5% de los delitos graves en distritos densamente poblados. En términos globales, la participación de menores de 18 años en causas penales equivale apenas al 0,06% del total de delitos penales registrados.

Radiografía nacional del delito juvenil

Los datos más recientes permiten trazar un perfil claro del fenómeno:

  • En 2024, 1.788 niños, niñas y adolescentes tuvieron al menos una causa penal iniciada en la justicia nacional, lo que representó una caída del 4,5% respecto al año anterior.
  • El 81,4% de los ilícitos corresponde a delitos contra la propiedad (robos y hurtos).
  • El 88,6% de los menores involucrados son varones.
  • El 55,2% tiene entre 16 y 17 años.
  • El 71,5% no tenía causas previas.
  • La mayor concentración de casos se registra en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Las cifras indican que la mayoría de los adolescentes involucrados no son reincidentes y que los delitos violentos graves representan una fracción minoritaria dentro del universo juvenil.

La reforma deroga las leyes 22.278 y 22.803 y reemplaza el modelo tutelar por un proceso penal formal, con investigación fiscal, derecho a defensa desde el inicio y sentencia fundada. Establece la punibilidad desde los 14 años, eleva el umbral de prisión efectiva para jóvenes de 16 y 17 años y reserva la privación de libertad para delitos graves como homicidios, robos violentos o abusos sexuales. También amplía el catálogo de penas alternativas, como servicios comunitarios y monitoreo electrónico, fija un máximo de 15 años de prisión y prohíbe la prisión perpetua para menores de 18 años.

El proyecto prevé una asignación presupuestaria estimada en 23.739 millones de pesos para su implementación, con más de 20.000 millones destinados a la Defensoría General de la Nación para fortalecer la defensa pública especializada. Ese monto fue cuestionado por el bloque misionerista en el Congreso, ya que advierten que no alcanzará para construir centros de contención, contratar a profesionales y brindar atención diaria, carga que podría recaer en las provincias, a las que al mismo tiempo se les exige bajar el gasto público.

Mientras el oficialismo sostiene que el régimen actual quedó desactualizado frente a nuevas modalidades delictivas, las cifras muestran que el fenómeno juvenil representa una fracción acotada del total de delitos y que la mayoría de los casos corresponde a ilícitos patrimoniales.

La discusión ahora se traslada al Senado, donde el debate combinará seguridad pública, política criminal y derechos humanos en torno a una reforma que modifica de manera estructural el sistema penal juvenil argentino.

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