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Macri prometió aumentar la inversión pública y privada en Ciencia, pero en 2016 y 2017 cayó

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Luego de su participación en “¿Quién quiere ser millonario?”, la investigadora del Conicet Marina Simian se reunió con el presidente de la Nación, Mauricio Macri, y conversaron sobre medidas “para mejorar la situación de los científicos en el país y facilitar el desarrollo científico”. La especialista en cáncer publicó una serie de puntos que le presentó al mandatario, entre los que se destacan el pago en tiempo y forma de los subsidios adjudicados, así como la actualización de esos montos. Un repaso por la situación del sector científico.

¿Cómo varió la inversión en Ciencia en la gestión de Cambiemos?

En la campaña de 2015 una de las promesas de Macri fue “más que duplicar” la inversión pública y privada en Ciencia, Tecnología e Innovación y llevarla al 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI). En las últimas semanas (luego de que el secretario de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino Barañao, dijera no saber cuánto se invierte en el país), el Gobierno publicó los datos de 2016 y 2017, donde se ve que esta inversión cayó.

Los últimos datos disponibles muestran que en 2015 la inversión pública y privada en investigación y desarrollo llegaba al 0,62% del PBI, mientras que en 2016 bajó al 0,56% y en 2017 cayó al 0,55% del producto.

Al analizar los datos oficiales se ve que la inversión privada se mantuvo constante en 2015, 2016 y 2017 (0,15% del producto). O sea, la inversión privada en investigación y desarrollo no varió en la gestión de Cambiemos. El principal cambio, entonces, se dio en la inversión pública, que pasó de 0,47% del PBI en 2015 al 0,40% en 2017.

Los nuevos datos también muestran que en 2016 y 2017 la inversión total (tanto pública como privada) cayó en término reales, es decir, aumentó menos que la inflación. Las cifras oficiales muestran que en 2016 hubo una pérdida del 11% y en 2017 se mantuvo, por lo que entre 2015 -último año de Fernández de Kirchner- y 2017 -último año con datos- cayó cerca de 11 puntos.

La inversión en Ciencia también cayó como porcentaje del gasto total del Estado. Como se explicó en esta nota, al ver el gasto en Ciencia y Técnica (que incluye investigación y desarrollo, transferencia de tecnología, educación de postgrado para formación de investigadores y promoción de las actividades científicas y técnicas) como proporción del gasto total del Estado, se ve que en 2018 se destinó el 1,13%, el menor porcentaje desde 2001. Según el Presupuesto 2019, este valor bajaría levemente hasta 1,11% del gasto total, lo que sería la menor proporción desde 1993, el primer año con datos oficiales comparables.

¿Cómo varía por provincia?

Los datos publicados también dividen la inversión por provincias (teniendo en cuenta tanto la inversión nacional como la provincial, así como también la privada). En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es donde más invirtió en 2017 en relación a su cantidad de habitantes ($6.208 por habitante), seguida por Río Negro ($4.292) y Corrientes ($1.662). Al contrario, las provincias donde menos se invierte son Chaco ($252 por habitante), Santiago del Estero ($367) y Misiones ($389).

¿Quiénes investigan en el país?

Según las últimas cifras oficiales, en el país hay casi 110 mil personas dedicadas a investigación y desarrollo, de los cuales el 76% (es decir, más de 83 mil personas) son investigadores -incluidos los becarios de investigación.

De ese grupo, hay 44 mil investigadores que son de universidades públicas, 22 mil en el Conicet, 6 mil en organismos de Ciencia y Técnica, casi 6 mil en empresas y otros 5 mil en universidades privadas.

¿Qué se investiga?

El estudio también muestra en qué áreas invierten los organismos públicos. El 18% de la inversión se destina a proyectos cuyo objetivo está relacionado con “Energía”, mientras que el 16% se destina a “Salud”, otro 16% se invierte en “Producción general de conocimiento” y un 15% se relaciona con “Agricultura”.

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Hallan residuos de medicamentos en dorados, sábalos y bogas del río Uruguay

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En trabajos previos, científicos del Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM, CONICET-UNLP) ya habían reportado la presencia de ciertas drogas farmacéuticas en líquidos cloacales y cuerpos de agua receptores de esos desechos, así que el paso siguiente de la investigación era buscarlas en los organismos que viven en esos ambientes, particularmente en el río Uruguay, que nace en el sur de Brasil y desemboca en el Río de La Plata. Las especies elegidas para el estudio fueron tres peces de consumo humano: dorado, sábalo y boga. Los resultados mostraron que en los tejidos analizados se detectaron 16 fármacos. La novedad se acaba de publicar en la revista Enviromental Pollution.

Los compuestos hallados con mayor frecuencia fueron dos: carbamazepina, una droga anticonvulsiva utilizada especialmente contra la epilepsia y el trastorno bipolar; y atenolol, indicado para tratar la hipertensión arterial y controlar el riesgo cardíaco. “Esto fue una sorpresa, ya que nuestra hipótesis inicial era que principalmente encontraríamos rastros de fármacos más comúnmente prescriptos como los antiinflamatorios diclofenac e ibuprofeno. Por el contrario, de hecho, estos casi no aparecieron”, relata Pedro Carriquiriborde, investigador del CONICET en el CIM y uno de los autores del artículo.

Un aspecto positivo de los resultados es que las drogas más frecuentes –algunas estaban presentes casi en el 100 por ciento de los ejemplares estudiados– aparecieron en concentraciones bajas mientras que, a la inversa, aquellas halladas en mayor densidad (entre ellas un diurético, un analgésico y un medicamento psiquiátrico) se encontraron en menos de la mitad de los peces. “Es decir que afortunadamente no encontramos la combinación más riesgosa de todas, que era la de tener cantidades grandes en la mayoría de las muestras. De hecho, en ninguno de los casos vimos superados los niveles de ingesta diaria admisible (IDA) de acuerdo a recomendaciones internacionales”, agrega el experto.

Macarena Rojo y Pedro Carriquiriborde en el CIM. FOTO: CCT La Plata
Macarena Rojo y Pedro Carriquiriborde en el CIM. FOTO: CCT La Plata

Los análisis estuvieron a cargo de Macarena Rojo, becaria del CONICET en el CIM que pasó tres meses en el Instituto Catalán de Investigación del Agua, en Barcelona, España (ICRA, por su sigla en catalán) gracias a una beca otorgada por la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). “Allí aprendí la metodología para procesar las muestras y analizar los resultados, llamada Extracción Líquida Presurizada, más sofisticada que la que podía realizar aquí porque no contamos con tal equipamiento. Además, la experiencia fue fabulosa para conocer cómo se trabaja en otras partes del mundo”, cuenta entusiasmada.

La investigación se propuso también responder a otros interrogantes, entre ellos si los fármacos desataban el proceso de biomagnificación, esto es el aumento sucesivo de acumulación de las sustancias a través de la cadena alimentaria. En este sentido, se eligieron tres especies con hábitos alimenticios muy diferentes, y que por lo tanto ocupan distintos eslabones en dicha relación: mientras que el sábalo es detritívoro, es decir que se alimenta exclusivamente de materia orgánica en descomposición, la boga es omnívora y el dorado come principalmente peces pequeños.

“Por lo que observamos, la vía trófica no sería tan relevante para los fármacos como lo es en el caso de otros contaminantes como el mercurio, en el que el último predador es el que concentra mayor cantidad de toxicidad”, apunta Carriquiriborde, y continúa: “Lo que sí comprobamos es que los hábitos de cada especie influyen en cuanto a la droga que más acumulan, porque si bien las más frecuentes aparecieron en las tres especies, algunas estaban presentes muy marcadamente sólo en una y no en las otras dos”.

En este sentido, los científicos comentan que, si bien no se encontraron diferencias estacionales, sí las hubo en cuanto a la geografía, dado que las concentraciones fueron mayores en los sábalos y las bogas capturados en los sitios próximos a su desembocadura en el Río de La Plata, probablemente por la mayor influencia del área metropolitana de Buenos Aires.

Desde la CARU, organismo encargado de la toma de muestras, el asesor de pesca Alejandro Dománico señala que esas dos especies de peces representan las más abundantes en ese curso de agua, mientras que el dorado ocupa el cuarto o quinto lugar dependiendo del sitio y la estación climática en que sea capturado. El experto, que también es profesional de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CICPBA), asegura que en líneas generales el río “no presenta signos de contaminación alarmantes respecto a otros compuestos orgánicos e inorgánicos”.

Cabe mencionar que esta investigación es una de las primeras en indagar qué pasa con estos medicamentos una vez eliminados y desechados en el medio acuático, y el objetivo de los profesionales es conocer con certeza cuál es el impacto sobre el ecosistema. Por eso, los próximos pasos de esta línea de trabajo consistirán en realizar ensayos en el laboratorio y en el campo para saber en qué medida la presencia de estas sustancias podría estar afectando la salud de los animales.

 

Por Mercedes Benialgo

Sobre investigación:

Macarena Rojo. Becaria doctoral. CIM.
Diana Álvarez Muñoz. ICRA. IDAEA-CSIC, España.
Alejandro Dománico. CARU, Argentina.
Rosanna Foti. CARU, Uruguay.
Sara Rodriguez-Mozaz. ICRA, España.
Damia Barceló. ICRA. IDAEA-CSIC, España.
Pedro Carriquiriborde. Investigador independiente. CIM.

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Esclarecen los mecanismos que la planta de yerba mate emplea para mitigar la sequía

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Una línea de investigación que demandó 14 años de estudio aportó información inédita sobre los mecanismos bioquímicos y fisiológicos que despliega un cultivar de yerba mate para hacerse más resistente a la sequía.

Los resultados de este trabajo fueron publicados recientemente en la revista científica internacional “Planta”, de la Editorial Springer, con repercusiones en el área de la actividad agropecuaria. La importancia de los resultados obtenidos en la investigación es tal que permitirá mejorar las plantas de yerba mate en su faz productiva.

“Luego de un análisis fisiológico de cultivares de yerba mate seleccionados por rendimiento, iniciamos un seguimiento para ver cómo se comportaban estos genotipos ante situaciones productivas adversas tales como la sequía”.

Así describe el trabajo el doctor Pedro Sansberro, investigador de CONICET (IBONE), docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE y responsable del Laboratorio de Biotecnología Aplicada y Genómica Funcional.

Una de las características buscadas en esos clones de yerba mate es la “eficiencia en el uso del agua”. Este término es de valor para el mejoramiento genético de la planta. Tiene su explicación en el proceso de fotosíntesis, ya que se manifiesta en el equilibrio entre la cantidad de carbono que la planta toma para su crecimiento y el agua que elimina para realizar ese trabajo.

“Ahora bien, en la yerba mate la eficiencia en el uso del agua tiene correlación con la caída de las hojas. Cuando se empieza a deshidratar la planta, sobre todo en los clones que no poseen un manejo adecuado del agua, lo primero que hace es tirar sus hojas para reducir transpiración. Cuando eso sucede hay una pérdida económica para el productor”, expresó el doctor Sansberro.

El investigador explicó además el mecanismo que tiene el cultivar tolerante objeto del estudio para hacer frente a situaciones climáticas adversas. En ese sentido indicó que, como todo ser vivo, tienen “mecanismos de defensa” que pueden ser activados o no como parte de su interacción con el medio ambiente. La planta censa todo lo que tiene a su alrededor porque no puede moverse y despliega sus receptores de señales, que conforman un mecanismo bioquímico de transducción bien aceitado.

“En un evento de sequía se origina un proceso de deshidratación. En ese contexto la primera en enterarse es la raíz, quien mediante señales bioquímicas interactúa con las hojas para cerrar los estomas (microporos en el envés de las hojas por donde se produce el intercambio gaseoso con el ambiente) y disminuir la pérdida de agua por transpiración”.

La yerba mate posee varias líneas de defensas en situación de sequía. En primer lugar, gasta menos agua y eso quedó demostrado en el trabajo. Posteriormente, invierte lo poco que tiene para revertir la situación adversa. ¿De qué manera? Incorpora compuestos a nivel celular, que si bien aún no se puede confirmar se tratan de “azúcares” que actúan como si fueran sales. Al liberar las células estos compuestos cumplen con la función de retener la poca agua que queda. De esta manera aseguran que las membranas celulares “no pierdan su función”, porque de ocurrir esto, se desnaturalizan y la planta se muere. A este mecanismo se lo denomina ajuste osmótico. Simultáneamente, en esta fase la planta comienza a invertir energía en el crecimiento de sus raíces en búsqueda de agua.

La tercer y última línea de defensa que la yerba mate presenta ante la sequía, es la protección del aparato fotosintético presente en sus hojas. De esta forma asegura una rápida restauración de la producción de carbohidratos que requiere para estimular el crecimiento (producción de hojas) una vez que la sequía pase.

El estudio inició mediante la determinación del perfil productivo de genotipos o clones de yerba mate implantados en el Establecimiento Las Marías, Corrientes. “Utilizamos investigación básica de primer nivel, pero siempre con un fin aplicado. Nos enfocamos en problemas que el productor debe hacer frente a diario”, expresó el doctor Sansberro.

El trabajo publicado en la prestigiosa revista internacional lleva el título “Transcript and metabolic adjustments triggered by drought in Ilex paraguariensis leaves” (Ajustes transcriptómicos y metabólicos en hojas de I. paraguariensis desencadenados por sequía). Allí se desarrolla cómo se modifica la expresión de los genes y metabolitos a causa del fenómeno climático y se presenta un análisis fisiológico integral de la respuesta de la planta para mitigar los efectos deletéreos producidos por la situación adversa.

“Nosotros abordamos el problema empleando distintos niveles de estudios que incluyen el análisis de la variación de la expresión de los genes (transcriptoma) y la modificación del metaboloma (comprende todas moléculas pequeñas o metabolitos que se encuentran en un organismo), como consecuencia de la expresión génica, y relacionamos con los cambios fisiológicos que determinan una respuesta”.

Un estudio tan detallado y minucioso fue posible a través de la colaboración de numerosos profesionales de distintos centros de investigación: Maximiliano Acevedo y Hernán Avico (Laboratorio de Biotecnología Aplicada y Genómica Funcional – UNNE), Norma Paniego, Máximo Rivarola y Sergio González (Instituto de Biotecnología CICVyA-INTA), Adriano Nunes Nesi y Acácio Rodriguez Salvador (Departamento de Biología Vegetal, Universidad Federal de Viçosa, Brasil), Oscar Ruiz (II-B INTECh). Asimismo, el profesor Sansberro destacó la valiosa participación de la Dra. Silvina Pessino (Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Rosario), posibilitando el aislamiento de los primeros genes de yerba mate.

Pedro Sansberro, investigador de CONICET (IBONE), docente de la UNNE
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¿Quién quiere ser millonario? Sobre ciencia, tecnología y política

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Hace un par de días, la presencia de una investigadora de CONICET en un programa televisivo causó un revuelo, porque puso de manifiesto el desfinanciamiento que viene sufriendo la ciencia argentina en los últimos años.
El pasado 12 y 13 de abril tuvo lugar en la Ciudad de Córdoba el Primer Plenario Nacional de Directoras y Directores de Institutos del CONICET. Participaron más de 130 Directoras/es y se recibieron numerosas adhesiones de directores que no pudieron asistir. Se elaboró un documento donde se manifiesta el desfinanciamiento que viene sufriendo la ciencia argentina en los últimos años.
Ahora bien, ¿Por qué habría de financiarse a “la ciencia” habiendo sectores de la población que sufren carencias?; ¿Qué importancia puede tener “la ciencia” cuando faltan tantas otras cosas?
Sin intentar poner a los organismos de ciencia y tecnología por encima de cualquier otro, ni arrogarme la potestad de ser la persona indicada para emitir juicio al respecto, expongo aquí mi idea personal acerca de porqué para un país, en este caso nuestro país, es importante valorar el desarrollo científico-tecnológico propio. Para ello me baso en algunas ideas principales.

  1. El desarrollo del país no va a lograrse poniendo en competencia a la producción de materias primas con la producción industrial.

Nuestro país es rico en materias primas, pero hoy en día eso no alcanza. Las condiciones climáticas, sumadas a la globalización, pueden afectar seriamente las ganancias económicas que pueden generar. Aprovechar nuestra riqueza para generar productos con alto valor agregado puede hacer la diferencia. Para ello es importante que seamos capaces de aportar ese valor mediante el desarrollo industrial. Sin menospreciar el aporte económico de las industrias extranjeras, existe en nuestro país potencial suficiente para el desarrollo de una industria propia.
 

  • La dependencia científica y tecnológica nos empobrece y enferma.

 
Hace unos años sufrimos el cierre de las importaciones. Seguramente existía un motivo económico que lo justificara, que no soy quien para discutir. Sin embargo, lo que se puso en evidencia en esa oportunidad, es que la industria de todo tipo requirió realizar eternos trámites para poder importar los insumos necesarios para fabricar de todo, inclusive medicamentos. Muchas empresas sufrieron graves crisis y hubo gente que enfermó gravemente. De haber contado con insumos propios, fabricados en el país, eso no hubiera sucedido. Ahora bien, para fabricar determinados insumos se requiere el desarrollo de una industria propia. Pero no cualquier industria, sino una industria moderna y eficiente.

  1. El país cuenta con los recursos humanos.

Argentina siempre se ha destacado por ser “exportadora de cerebros”. La gente capacitada está aquí, deseosa de poder hacer lo que mejor sabe hacer. Sin embargo, a lo largo de mis casi 40 años de carrera y con pocas excepciones, he visto como diferentes gobiernos han vaciado las universidades e instituciones tecnológicas del país, utilizado políticamente a los organismos, menospreciando a docentes e investigadores. Ahora bien, para el desarrollo de una industria propia, moderna y eficiente se necesita el desarrollo de tecnología, que debe apoyarse en el desarrollo de la ciencia. Eso no puede lograrse sin investigadores.

  1. La investigación requiere insumos y equipamiento.

El modelo de investigador que solo y con un microscopio lograba importantes descubrimientos científicos, ya no existe. Actualmente se requiere equipamiento de alta complejidad y muchos insumos que no se producen en el país. Los largos procedimientos de licitación de los organismos estatales y las continuas e históricas devaluaciones hacen que se haga prácticamente imposible comprar equipos. A veces el problema no es la falta de equipos sino la falta de lugar donde ponerlos. Otro rasgo clásico es la deficiente infraestructura edilicia, con hacinamiento de investigadores y becarios.

  1. El centralismo nos empobrece.

El desarrollo focalizado de una sola parte del país genera pobreza. La migración a los grandes centros urbanos de las personas que viven en las provincias periféricas produce una concentración poblacional que es origen de graves deficiencias habitacionales, de salud y educación. Para lograr un desarrollo equilibrado es importante que cada provincia genere su propia riqueza. Esa riqueza puede estar basada en la producción primaria, en la industria o en los recursos naturales, pero en todos los casos requiere el aporte de la ciencia y la tecnología para su buen desarrollo, implementación, optimización, protección. Es fundamental que ese aporte se dé localmente y regionalmente, debido al interés y conocimientos especializados de los investigadores en cada lugar. Por eso es importante que la inversión en ciencia y tecnología sea distribuida con criterio federal.

  1. Más que nunca, la investigación debe ser multidisciplinaria.

La evaluación global sobre la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas recientemente dada a conocer por la ONU señala que un 25 por ciento de las especies del planeta está amenazado y un millón se encuentra al borde de la extinción debido a la influencia directa del ser humano, con serias implicaciones económicas para todos los países, pero marcadamente en países no desarrollados o en desarrollo, como el nuestro. Ya no es posible el desarrollo industrial con una mera meta económica. Es imprescindible que el desarrollo económico sea acompañado de un equilibrio social y ambiental. Entre otras cosas, hay que producir en equilibrio con la naturaleza, hay que conocer la historia que nos trajo hasta este lugar, hay conocer y valorar la función de todas las especies que habitan la tierra. Para ello es necesario el aporte de todas las ciencias.
Nuestros dirigentes, en todas las épocas, manifiestan la intención de colocar a Argentina en el mapa. Sin embargo, esto podrá lograrse solamente con una visión moderna, integradora y de vanguardia. Si admiramos la educación finlandesa, no debemos omitir que Finlandia no pone en duda lo que valen sus educadores. Si admiramos el desarrollo de Canadá, no debemos omitir que los canadienses cuentan con extensos territorios gestionado por pueblos originarios, que además tienen voz en el parlamento. Y así podría seguir. De nada valen los discursos si no se traducen en hechos.
Y muy importante, lo que acabo de exponer es transversal a todos los gobiernos. No tiene que ver con partidos políticos, sino con una concepción de cómo debiera ser la política de ciencia y tecnología para que realmente redunde en beneficio de la población de nuestro país en particular.
Para finalizar, respondiendo las preguntas iniciales, el desfinanciamiento de los organismos de ciencia y tecnología terminará generando más dependencia, mientras que la inversión en ciencia y tecnología puede generar riqueza, salud y bienestar para la población. El problema es que no es inmediato. Muchas veces los resultados no se obtienen en 4 años y no pueden mostrarse como logro de un gobierno. La definición de políticas de estado a largo plazo es lo que ha caracterizado a todos los países desarrollados que hoy vemos con admiración. Se requiere tiempo, paciencia e inversión. Pero el resultado, finalmente valdrá la pena.

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La crisis científica en Misiones

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Uno de los ejemplos más claros de precarización laboral en investigadoras/es en la provincia fue el caso de los ex becarios/as CONICET- CEDIT. Este último organismo (llamado Comité Ejecutivo de Desarrollo e Innovación Tecnológica), durante años no solo no cumplía con los pagos de estipendios de sus becarios/as en tiempo y forma, sino que además, la comunicación entre las autoridades y los responsables de los trámites correspondientes al pago no eran claros, no reconocían a sus profesionales como trabajadores de la ciencia e inclusive se burlaban comentando en voz alta ante los reclamos que “esto (por los pagos atrasados) les sirve como ahorro”.
Entre las tareas directamente afectadas y en peligro se encontraba principalmente el desarrollo de la formación de  posgrado, la dedicación exclusiva del trabajo científico, los traslados a los lugares de trabajo, el financiamiento de viajes para el cursado de materias, cursos de perfeccionamiento, pasantías, gastos de publicaciones, viajes de campo, entre otras actividades. A su vez, dada la crítica situación inflacionaria, se tornaba cada vez más difícil afrontar los gastos diarios (canasta familiar, servicios, manutención de la familia, alquileres, entre otros gastos indispensables), cuando los ingresos eran parciales e irregulares. En síntesis el incumplimiento por parte del CEDIT en el correcto pago de las becas, condicionaba fuertemente el normal desarrollo de los planes de trabajo y actividades diarias de nuestros investigadores misioneros/as.
Finalmente y como consecuencia de padecer largos periodos con problemas y situaciones conflictivas con el cobro del 50% de los estipendios por parte del CEDIT, realizando múltiples pedidos y reclamos, movilizaciones y actividades, y llevando esta problemática a la Mesa Nacional de Becarios que se reúne periódicamente en la sede central del organismo en Buenos Aires, el Consejo Nacional de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) por Resolución RESOL-2018-754-APN-DIR#CONICET resolvió modificar esta convocatoria y llevar las becas cofinanciadas a las categorías de BECA INTERNA DOCTORAL a partir del 01/06/2018, es decir, que el CONICET asumía el 100% del financiamiento de becas.
En cuanto al panorama de ciencia en Misiones, las personas que trabajan en investigación y docencia en la Universidad Nacional de Misiones apuntan a que la provincia se transforme en un lugar científico de excelencia y con potencial desde las perspectivas sociales de estudio; es por esto que en la actualidad  nos encontramos en el deber de luchar y defender estos espacios, a la educación pública y de calidad y a la ciencia argentina.
Llamamos a la sociedad misionera a acompañar el reclamo del sector de la Ciencia y la Educación para que conozcan la situación actual en la ciencia argentina, en un momento que la investigación y su desarrollo local se encuentran en fuerte peligro.

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