Conicet

Científicos misioneros logran avances en la detección de una enfermedad rara principalmente pediátrica

Compartí esta noticia !

Científicos del CONICET, entre los que se encuentra los misioneros Eugenio Antonio Carrera Silva, Cinthia Mariel Olexen y Juan Manuel Ortiz Wilczyñski detectaron en sangre de pacientes con histiocitosis de células de Langerhans la presencia de un tipo celular que podría usarse para diagnosticar y pronosticar esta enfermedad principalmente pediátrica que afecta anualmente a entre 40 y 60 pacientes en la Argentina, y que mundialmente tiene una prevalencia de 1/100 mil nacidos vivos.

Los investigadores observaron que los pacientes con esta enfermedad activa, tenían muy aumentada en la sangre una fracción de células mieloides –monocitos, células dendríticas y macrófagos- y detectaron, también, la expresión de marcadores CD207 y CD1a que no es habitual que se encuentren en sangre circulante, por lo que podría corresponder a precursores de las células de Langerhans malfuncionantes que se ven en la enfermedad.

La distribución de células que observamos es muy diferente en un paciente con enfermedad activa que en un paciente en remisión y cuando hay un fenotipo tan marcado, te da la pauta de que ahí hay mucho para estudiar”, explica Andrea Errasti, investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. La directora del trabajo, publicado en la revista Blood, de la Asociación Américana de Hematología, confía en que podría postularse a la presencia de estas células en sangre como un posible marcador específico de la actividad de esta enfermedad”.

 

De protectores a invasores

La histiocitosis de células de Langerhans es una enfermedad rara, principalmente pediátrica, que afecta a células inmunológicas de la piel, -las células de Langerhans-.  Las células anómalas atacan e invaden a otros órganos o tejidos del paciente. El origen de esa invasión anómala por células del sistema inmunológico no está claro, “algunos investigadores proponen que ocurre una transformación maligna de estas células que hace que ‘viajen’ desde la dermis a otros sitios. Otros proponen que son originados en la médula ósea y en el camino se “pierden” con ciertos estímulos y en lugar de ir a la piel ‘viajan’ a otros lugares”.

Hasta el momento para confirmar el diagnóstico de la enfermedad se realiza una biopsia de los órganos afectados, y mediante el análisis inmunohistoquímico se detecta la presencia de los marcadores CD1a y langerina (CD-207), producidos por las células de Langerhans de la piel. En este trabajo que presentaron los científicos, la búsqueda fue mediante anticuerpos contra esas proteínas y se analizaron todas los compartimientos inmunes de la sangre – células mieloides y células linfoide, en los pacientes de Diego Rosso, médico pediatra del Hospital de Niños Pedro de Elizalde y Hospital de Clínicas José de San Martín, referente en esta patología e investigador adjunto del CONICET.

Si se pudiera lograr una detección de los precursores celulares CD1a/CD207 por análisis de sangre se facilitaría la tarea, ya que con el sobrante de los análisis de rutina que se le practican a estos pacientes, es suficiente y podría ser usado como marcador diagnóstico, para observar su evolución durante el tratamiento, o para anticiparse a las reactivaciones de la enfermedad.

“Este trabajo es una foto de lo que estaba ocurriendo en un momento determinado de cada uno de los 22 pacientes. Sin embargo, nuestro próximo paso es hacer un trabajo exhaustivo sobre qué pasa con estas células CD1a/CD207 en circulación durante la evolución de cada paciente, además como se modifican o responden a los tratamientos disponibles en la actualidad.”

 

Sobre investigación:

Eugenio Antonio Carrera Silva. Investigador adjunto. Instituto de Medicina Experimental (IMEX, CONICET-ANM-BA). Misiones.

Wanda Nowak. Instituto de Farmacología (FMed-UBA).

Licina Tessone. Instituto de Farmacología (FMed-UBA).

Cinthia Mariel Olexen. Becaria doctoral ANPCYT (IMEX, CONICET-ANM-BA).

Juan Manuel Ortiz Wilczyñski. Becario doctoral. (IMEX, CONICET-ANM-BA)

Ivana Gisele Estecho. Instituto de Farmacología (FMed-UBA).

Graciela Elena. Hospital de Niños Pedro de Elizalde. Buenos Aires.

Andrea Emilse ErrastiInvestigadora adjunta. Instituto de Farmacología (FMed- UBA).

Diego Alfredo Rosso, investigador adjunto. Instituto de Farmacología (FMed UBA). Hospital de Niños Pedro de Elizalde y Hospital de Clínicas José de San Martín.

 
 
Compartí esta noticia !

El Conicet recomendó no avanzar con el voto electrónico

Compartí esta noticia !

En un extenso análisis, las autoridades del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas aseguraron que no es recomendable que en el corto plazo se implemente un tipo de votación mediada por máquinas.

Luego de la polémica que se desató a comienzos de esta semana en las redes sociales ante la no publicación de un informe que habían solicitado desde el Poder Ejecutivo sobre el voto electrónico, finalmente el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) subió a su web el documento, en el que recomienda que no se implemente en el corto plazo ninguna manera de votación mediada por la tecnología.

Se recomienda no avanzar en el corto ni mediano plazo con la implementación de un sistema electrónico para la etapa de emisión de voto”, sintetiza el centro de investigaciones en la página 45 del informe (que se puede consultar completo al final de esta nota).

Además de indicar que no debería implementarse en el corto ni en el mediano plazo esta manera de votación, el informe sugiere “fomentar el desarrollo de RRHH y capacidades técnicas, e iniciar un plan de investigación que pueda aportar evidencia teórica y empírica de que los riesgos de este sistema puedan ser controlados“.

“Los factores de complejidad y confianza antes mencionados implican esfuerzo y programas a largo plazo, dado que deben fortalecerse capacidades y lograrse niveles de madurez que permitan desarrollar sistemas con la calidad necesaria particularmente, en lo referido a aspectos de seguridad e integridad”, remarcó el CONICET.

El CONICET sugirió también “iniciar un plan de investigación que pueda aportar evidencia teórica y empírica de que los riesgos de este sistema puedan ser controlados”.

El pasado 22 de octubre, poco después de haber cerrado las urnas, el jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, aseguró: “Esperemos que sea la última elección con boletas de papel”. Con esta afirmación, el funcionario nacional destinó un mensaje especial a los senadores, que tienen pendiente una reforma electoral que ya cuenta con media sanción de Diputados y que habilita la votación con boleta electrónica.

Compartí esta noticia !

Páncreas artificial diseñado por científicos argentinos

Compartí esta noticia !

Investigadores del CONICET y del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) idearon este mecanismo que permite inyectar automáticamente la cantidad de insulina necesaria con fin de poder regular la glucosa en sangre. El interrogante ahora, entonces, es cuándo estará disponible en el mercado este dispositivo

La diabetes afecta a más de 415 millones de personas en el mundo y se espera que esta cifra llegue a 642 millones para 2040, según datos del sitio oficial de World Diabetes Campaign. En la Argentina, la prevalencia de diabetes (tipo 1 y 2) en la población total es de 9,6%. Cada seis segundos muere en el mundo una persona por diabetes. Aquí radica la importancia de realizar avances que puedan mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de diabetes.
En esta línea, un grupo de investigadores de CONICET dirigidos desde el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) desarrollaron el ARG (Automatic Regulation of Glucose), un algoritmo que comanda la bomba de infusión de insulina en personas con diabetes tipo 1. Consiste en un sistema de control automático que realiza las funciones del páncreas para regular los niveles de glucosa en sangre.
El proyecto también contó con científicos de las Universidad Nacional de Quilmes y de La Plata, y se desarrolló junto a investigadores médicos del Hospital Italiano de Buenos Aires y un asesor médico de la Universidad de Virginia.
El nuevo hallazgo es un páncreas artificial basado en un algoritmo de control para la medición de glucosa. Se desarrolló totalmente en Argentina en junio y actualmente se encuentra en etapa experimental.
El funcionamiento en sencillo el sistema inyecta automáticamente la cantidad de insulina que la persona necesita en cada momento. Está compuesto por un sensor continuo de glucosa y una bomba de infusión subcutánea de insulina. Se programa a través de un smartphone, en el cual se ingresa el algoritmo diseñado por los investigadores argentinos.
El objetivo está en regular de forma automática el valor de azúcar en sangre, sin necesidad de que el paciente realice las correcciones con insulina habituales en el manejo de la diabetes tipo 1. Esto es importante porque las personas que utilizan bombas de infusión de insulina subcutánea invierten una gran cantidad de tiempo en calcular y programar la insulina necesaria para mantener sus niveles de glucosa sanguínea en rango. Muchas veces sufren hipoglucemias (azúcar baja en sangre) o hiperglucemia (azúcar elevada en sangre) como consecuencia de cálculos imprecisos, de la variabilidad que presenta cada individuo en cuanto a sus requerimientos, de imprevistos, entre otros.
En el 2016, en el Hospital Italiano, tuvo lugar la primera fase de la prueba clínica, que utilizó el algoritmo desarrollado en la Universidad de Virginia. En junio de 2017 se realizaron las pruebas con pacientes co n el algoritmo ARG, que solo requiere que se registre el inicio de la comida, sin necesidad de calcular cuántos gramos de hidratos de carbono consumirá. Por el momento se realizaron dos pruebas, una el año pasado y otra este año, con cinco pacientes, pero todavía se deben efectuar pruebas con pacientes ambulatorios, ya que se debe probar durante bastante tiempo en pacientes que se encuentren en sus casas.
Los cinco participantes, hombres y mujeres, pudieron mantener los niveles de glucosa dentro de un rango aceptable durante las 36 horas en que se probó el páncreas artificial. “Los pacientes que aplican para este tipo de aparato son aquellos que tengan diabetes tipo 1, es decir, que sean insulinodependientes, o más conocido como un diabetes juvenil, como lo es en el caso de niños de 3 años a los que el páncreas no les funcione.
Uno de los mayores temores de los pacientes que se inyectan insulina es s ufrir una hipoglucemia mientras duermen. Este es otro de los objetivos del páncreas artificial: lograr una mayor seguridad para el paciente mediante la disminución de hipoglucemias, especialmente las nocturnas. Durante la segunda fase del estudio, ninguno de los pacientes experimentó hipoglucemias graves como tampoco nocturnas.
Compartí esta noticia !

Descubrieron una nueva especie de escorpión en Corrientes

Compartí esta noticia !

Investigadores del CONICET describieron por primera vez al Tityus Curupi, una variedad hallada en el Paraje Tres Cerros que pertenece a un grupo que no tenía registro fuera de la región andina y de Uruguay.

Un grupo de investigadores del CONICET descubrió en Corrientes una nueva especie de escorpión: el Tityus curupi. Este hallazgo tiene una gran importancia biogeográfica, ya que no existían registros del grupo al que pertenece fuera de la zona norte de la cordillera de los Andes y de Uruguay.

El descubrimiento ocurrió en Tres Cerros, un paraje ubicado al este de la provincia, que cuenta con una amplia biodiversidad que está siendo estudiada por científicos de distintos lugares del país. La primera descripción del alacrán fue publicada en un artículo de la revista PLOS.one.

Una de las particularidades que presenta esta nueva especie es su distribución. “No es habitual que encontremos ejemplares dentro del género Tityus entre rocas, porque generalmente habitan áreas más bajas. Sin embargo, este escorpión aparece exclusivamente en zonas rocosas arriba de los cerros, pero no en los alrededores”, señala el investigador adjunto del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Nacionales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET), Andrés Ojanguren.

Las diferencias entre el nuevo alacrán y otros del mismo género fueron detectadas en las primeras observaciones que realizaron los equipos del Museo, luego de que recibieran ejemplares recolectados en Corrientes. Posteriormente, se realizaron análisis moleculares que comprobaron que se trataba de una especie completamente distinta desde el punto de vista genético.

Aunque esta característica aún no fue explorada, los investigadores estiman que el veneno del Tityus curupi –denominado así en referencia a un personaje mitológico guaraní- no es muy tóxico. “Pertenece al grupo de especies denominado bolivianus, que no incluye especies peligrosas como, por ejemplo, Tityus trivittaus”, explica Ojanguren.

La presencia de este alacrán en Corrientes es particularmente llamativa, ya que representa el primer registro de este grupo en tierras bajas al oeste de Río Uruguay. “Es otra muestra de la gran biodiversidad que existe en los Tres Cerros, que es una zona en la que en los últimos años registramos un gran número de especies endémicas, tanto animales como vegetales”, destaca otro de los autores del estudio, el investigador asistente del CONICET en la Facultad de Ciencias Exactas, Naturales y de Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste, Rodrigo Cajade.

Además de los trabajos que realizan investigadores de la región del Nordeste para contribuir al conocimiento de la fauna y los ecosistemas de los cerros, distintos grupos del MACN y de otras instituciones realizaron exploraciones en los Tres Cerros. “Desde la primera campaña, que fue la que organizamos para ir a buscar a este escorpión, encontramos muchos elementos interesantes y está previsto seguir con varias líneas de investigación allí, como una que tiene que ver con solífugos, que son otro orden de arácnidos. También hay indicios de que habría otras especies endémicas. Tenemos mucho por seguir buscando en Corrientes”, finaliza Ojanguren.

 

Compartí esta noticia !

Por primera vez, prueban la relación entre la nutrición y las infecciones parasitarias en primates

Compartí esta noticia !

Investigadores del CONICET analizaron cambios en el estado de la salud en respuesta a la alimentación de monos caí del Parque Nacional Iguazú. Señalan que el estudio de esta interacción es crucial para comprender las enfermedades y su frecuencia en humanos y animales.

Un nuevo estudio de investigadores del CONICET comprobó que el estado nutricional afecta las dinámicas de los parásitos en los monos caí (Sapajus nigritus). Los resultados del trabajo, que fue publicado en la revista Scientific Reports, constituyen la primera demostración experimental de la relación causa-efecto entre estos factores en un primate.

Si bien existen antecedentes de estudios epidemiológicos que muestran que personas mal alimentadas son más propensas a padecer enfermedades parasitarias, no había evidencia que demuestre que la nutrición pobre aumenta el riesgo de infección, ya sea en humanos o en cualquier otro primate. La investigación fue desarrollada por un grupo interdisciplinario de biólogos y veterinarios de las provincias de Misiones y Santa Fe.

Entender la interacción entre nutrición y parasitismo es de crucial importancia para comprender los fenómenos de salud y enfermedad, como así también para predecir las variaciones en la frecuencia y el impacto en distintos grupos. Este conocimiento, explican los investigadores, es vital para la salud de seres humanos, de animales domésticos y también para la conservación de poblaciones silvestres.

“Este estudio fue el primero en investigar experimentalmente las interacción entre la nutrición y el parasitismo en una especie cercana al hombre” destaca la investigadora asistente del Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UNaM), Ilaria Agostini. Una de las variables que afecta esta relación, explica, es la disponibilidad de alimento ya que, cuando disminuye, los animales podrían tener que enfrentar cambios en sus demandas fisiológicas, que repercuten en sus defensas inmunológicas y en su susceptibilidad hacia las enfermedades.

Por otro lado, los parásitos son otros actores fundamentales en estas dinámicas, pudiendo afectar a la salud de los animales estudiados. Sin embargo, los resultados de este estudio confirmaron que cuando existen buenas condiciones nutricionales, el hospedador puede ser capaz de contrarrestar las infecciones parasitarias, así como también sus daños, como resultado de una robusta defensa inmunológica.

Estos efectos recíprocos entre la condición física de un individuo y el grado de infección parasitaria pueden desatar un “círculo vicioso”, en el que la salud del hospedador se deteriora cada vez más, aumentando las probabilidades de infecciones severas y pudiendo desencadenar en la muerte del individuo. “Nuestros resultados apoyan esta hipótesis, que hasta hoy ha sido escasamente demostrada. Un aumento en la provisión de alimentos contribuyó a disminuir hasta la mitad el riesgo de infección por dos de los parásitos gastrointestinales más comunes en estos monos”, indica Agostini.

Otra parte del estudio pretendió demostrar que los parásitos afectan la condición corporal de los monos. “Aunque el antiparasitario fue eficaz para reducir la cantidad y diversidad de parásitos, no encontramos que esta disminución tenga un efecto en las condiciones físicas de los monos caí en nuestro estudio”, explica otro de los autores del estudio, el investigador principal del CONICET y director del IBS, Mario Di Bitetti.

Dado el estrecho parentesco con los humanos, las poblaciones silvestres de primates no-humanos proporcionan un modelo ideal para entender la interacción entre nutrición y parásitos, permitiendo comprender el impacto que tienen los patógenos sobre las poblaciones humanas. “Este tipo de dinámica podría tener efectos catastróficos en una población, por lo cual es tan importante entender estos mecanismos a los fines de conservar especies amenazadas”, agrega Agostini.

“En el futuro, debería haber mayores esfuerzos para evaluar estas relaciones bajo condiciones naturales de limitación de alimento o infección parasitaria más severas para poder obtener evidencias completas de los efectos sinérgicos de la disponibilidad de alimento y el parasitismo en los primates no-humanos”, finaliza el investigador independiente del CONICET en el Instituto de Ciencias Veterinarias del Litoral (ICIVET, CONICET – UNL), Pablo Beldomenico.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin