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Macri: “Espero que el peronismo recupere un liderazgo más sano”

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Mauricio Macri reapareció con un discurso cargado de definiciones sobre el presente y el futuro del sistema político argentino. Lo hizo durante el “Foro de Presidentes sobre Política y Democracia | Liderazgo y Centralidad Política en Tiempos de Polarización”, organizado por la Universidad Austral y el Círculo de Montevideo, donde participó de una conversación sobre “liderazgos disruptivos” junto a la periodista Florencia Donovan.

Lejos de limitarse a una mirada coyuntural, el exmandatario trazó una reflexión más amplia sobre la deriva política global. Habló de una humanidad atravesada por la incertidumbre, de democracias tensionadas por la polarización y de dirigentes moldeados por una lógica emocional que, según su visión, desplaza cada vez más a la racionalidad y la gestión.

“El mundo entró, para mí, en una aceleración hacia la incertidumbre”, afirmó Macri, al analizar los cambios políticos posteriores a la pandemia y los conflictos geopolíticos recientes. “Cuando estuvimos todos dispuestos a perder nuestra libertad, a favorecer gobiernos que abusaban y violaban todo tipo de leyes para, supuestamente, cuidarnos, empezó una era de incertidumbre absoluta”.

En ese contexto, vinculó el fenómeno político contemporáneo con el avance de liderazgos disruptivos y emocionalmente intensos, entre ellos el de Donald Trump y el del presidente Javier Milei. Sobre el mandatario argentino, sostuvo que “el liderazgo de Milei es obviamente un liderazgo emocional”, aunque destacó que detrás de esa construcción existe “un profundo estudio de las ideas”.

Macri también dejó una de las frases políticas más filosas de su exposición al referirse al futuro del peronismo tras la hegemonía kirchnerista. “Fue muy dañino. Espero que estemos al borde de que el kirchnerismo se transforme en una minoría. Y tal vez el peronismo recupere un liderazgo más sano”, señaló.

La frase no quedó aislada. El exjefe de Estado apuntó directamente contra la posibilidad de que Axel Kicillof emerja como síntesis opositora. “Si la solución es Kicillof, si pierden, pierden; y si ganan, pierden de vuelta. Porque sería otro fracaso y la destrucción final del peronismo”, disparó, en una definición que combina crítica política y advertencia estratégica.

Más allá de los nombres propios, el núcleo conceptual del discurso de Macri giró alrededor de la fragilidad institucional y la erosión del consenso democrático. En uno de los pasajes más reflexivos de la charla, sostuvo que la Argentina “no va a salir adelante si no construimos algunos puntos de acuerdo” y cuestionó la lógica de los “ismos” y de los liderazgos salvadores. “No hay caudillos que salven países. Lo que salva a un país es un conjunto de gente inteligente, con buenas intenciones, trabajando para los demás. Y eso requiere tolerancia”.

El expresidente también advirtió sobre el deterioro del diálogo político y el impacto de las redes sociales en la calidad de la democracia. Según planteó, el nivel de agresividad digital favorece perfiles “narcisistas” y expulsa a dirigentes más empáticos o proclives al acuerdo. “Los empáticos tienden a irse, y eso deja espacio para los narcisistas, a quienes no les importa nada”, afirmó.

En paralelo, reivindicó la necesidad de fortalecer liderazgos capaces de combinar gestión eficiente y capacidad comunicacional. “En la política me di cuenta de que resisten más tiempo los grandes comunicadores y malos administradores que los buenos administradores y malos comunicadores”, señaló, en una definición que funciona tanto como autocrítica retrospectiva como diagnóstico del clima de época.

Macri dejó además una advertencia sobre los riesgos del ejercicio del poder sin límites internos. “Lo que uno necesita cuando lidera es tener gente alrededor que tenga la capacidad de decir la palabra mágica: no”, sostuvo, al señalar que incluso los líderes más preparados pueden equivocarse si se rodean exclusivamente de obediencia.

El trasfondo de sus declaraciones expone una discusión más profunda que atraviesa hoy a gran parte de Occidente: cómo sostener instituciones democráticas estables en sociedades cada vez más polarizadas, emocionalmente movilizadas y desconfiadas de las estructuras tradicionales. Y en esa discusión, Macri buscó posicionarse como una voz que reivindica la necesidad de acuerdos mínimos, racionalidad institucional y límites al personalismo político.

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Presupuesto: Macri logró la foto de consenso político, ahora es el turno del Congreso

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Finalmente el presidente Mauricio Macri, consiguió la foto con los gobernadores con la que selló el consenso político para debatir el Presupuesto 2019 en el Congreso y enviar un mensaje a los mercados e inversores respecto de la gobernabilidad del país. 
“De parte de los gobernadores encontramos un acompañamiento a la necesidad de que el Presidente cuente con un Presupuesto y también el convencimiento de que tiene que ser con equilibrio entre ingresos y gastos”, sostuvo el ministro del Interior, Rogelio Frigerio al término del encuentro del que participaron representantes de 21 de las 24 provincias argentinas.

“Vamos a ayudar desde el lugar que el pueblo nos ponga sin dejar de atender las necesidades de los misioneros”, dijo el gobernador Hugo Passalacqua.  Aclaró que “siempre lo hemos dicho: hay que darle a la Nación las herramientas para gobernar y eso es el Presupuesto”, al tiempo que agregó: “Nos podrá gustar o no el contenido pero es la Ley de Leyes y corresponde dársela al que gobierna. Lo mismo pedimos con el Presupuesto de Misiones”.

La postura reinante entre los gobernadores fue la de acompañar la aprobación del Presupuesto nacional por una cuestión institucional, no porque se esté de acuerdo con el ajuste, sino porque es la herramienta fundamental de cualquier Gobierno.

Es, en definitiva, la postura que siempre mantuvo la Renovación en Misiones y que muchas veces la alianza Cambiemos rechazó. Sin embargo, los gobernadores coincidieron en que se debe evitar el  recorte de áreas sociales sensibles (por ejemplo planes de medicamentos o el Fonid) y atenuar el efecto de las otras medidas propuestas por la nación como el recorte de los subsidios al transporte o la tarifa social de energía también generando medidas redistributivas consensuando el aporte de impuestos a aquellos sectores concentrados que tienen mejores ingresos.

El principal punto de discusión será cómo atenuar el ajuste. En Diputados la pelea estará dada en el Pacto Fiscal. La Nación aceptó aumentar el impuesto a los Bienes Personales, pero rechaza de plano el congelamiento de la rebaja de Ingresos Brutos que piden las provincias.  Los gobernadores insisten en que el ajuste es intolerable si no hay recursos para sostener la inversión en las provincias. 

Por su parte, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, explicó que “la Nación necesitaba la colaboración de las provincias” para reducir el déficit y subrayó que el diálogo le “da un plus, porque da un marco institucional que muestra que no es un Gobierno buscando el equilibrio fiscal, sino que es el sistema político de la Argentina”.
“Dimos el marco del consenso político para lograr un presupuesto equilibrado”, aseguró el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey quien advirtió que la discusión seguirá en el Congreso. En cuanto al equilibrio fiscal evaluó que “es una condición necesaria pero no suficiente” y que debe lograrse “no para agradar a los mercados sino para prescindir de ellos”.
Por su parte, el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, resaltó que lo principal del acuerdo por el Presupuesto 2019 es mostrar que “la Argentina está capacitada para trabajar oficialismo y oposición para retomar la senda del crecimiento”.
Macri recibió en el Salón de los Científicos los mandatarios junto a Frigerio, Dujovne y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el titular del BCRA, Luis Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. 
Salvo tres provincias, el resto estuvo representado por los mandatarios o representantes como el caso de Miguel Lifschitz de Santa Fe y Alicia Kirhner quienes mandaron a su ministro de Economía y vicegobernador respectivamente. Se ausentaron Gustavo Bordet de Entre Ríos que estaba de viaje y Carlos Verna de La Pampa y Alberto Rodríguez Saá de San Luis. 
Más allá de la foto de comunión política que consiguió el Gobierno, lo cierto es que el Congreso será el último que tenga la palabra sobre el texto. El derrotero de la ley de leyes continuará el lunes el oficialismo envíe a Diputados el proyecto que luego deberá ser convalidado por el Senado. 

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