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Morosidad: casi 7 millones de argentinos quedaron fuera del crédito y los jóvenes son los más afectados

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La recuperación del crédito, uno de los principales motores que el Gobierno exhibió durante la segunda mitad de 2024 y los primeros meses de 2025, comienza a mostrar signos de agotamiento. Mientras la administración de Javier Milei insiste en que la estabilidad macroeconómica permitirá sostener el crecimiento, los indicadores financieros revelan un deterioro persistente en la capacidad de pago de las familias. La morosidad volvió a aumentar en mayo y ya acumula 19 meses consecutivos de suba, un fenómeno que deja a casi siete millones de argentinos fuera del mercado formal de crédito.

Según un informe de la consultora 1816, elaborado sobre la base de datos de la Central de Deudores (Cendeu) del Banco Central, más del 27% de las personas que tomaron préstamos dejaron de ser consideradas “sujetos de crédito” por registrar incumplimientos en sus obligaciones financieras. La estimación implica que alrededor de siete millones de personas quedaron excluidas tanto del financiamiento bancario como del extrabancario.

El reporte advierte que esta situación reduce significativamente la posibilidad de que el crédito vuelva a impulsar el nivel de actividad en el corto plazo. “De acá a las elecciones del año que viene difícilmente el crédito a familias sea un motor muy relevante de la actividad económica, como lo fue en el segundo semestre de 2024 y primer semestre de 2025”, sostuvo la consultora.

No obstante, el informe aclara que el impacto macroeconómico podría ser limitado debido al todavía reducido peso del crédito dentro de la economía argentina. “El bajo nivel de intermediación financiera hace que el PBI pueda seguir creciendo aun cuando el financiamiento a las familias permanezca estancado”, señala el estudio.

La mora alcanzó el nivel más alto desde la salida de la Convertibilidad

Los datos muestran un deterioro continuo. La mora de los créditos otorgados a familias pasó del 12,1% en abril al 12,7% en mayo, mientras que en el segmento empresarial aumentó de 3,3% a 3,5%. Considerando la totalidad del sector privado no financiero, la irregularidad avanzó de 7,3% a 7,7%.

La magnitud del deterioro resulta significativa si se observa la evolución de los últimos dos años. En octubre de 2024 la morosidad de los hogares rondaba apenas el 2,5%. En menos de veinte meses se multiplicó por más de cinco, alcanzando niveles que no se registraban desde la crisis posterior al colapso de la Convertibilidad.

El informe explica que para revertir esa tendencia sería necesario que el stock total de préstamos creciera más rápidamente que el volumen de créditos en mora. Sin embargo, aunque desde mayo el crédito en pesos dejó de caer en términos reales, prácticamente no mostró expansión.

La consultora también detectó un cambio de estrategia dentro del sistema financiero. Mientras los bancos públicos sostuvieron relativamente estable la oferta crediticia, las entidades privadas redujeron considerablemente el otorgamiento de nuevos préstamos durante los primeros meses del año, limitando la renovación del financiamiento.

Las billeteras virtuales concentran el mayor deterioro

El problema aparece con mayor intensidad fuera del sistema bancario tradicional.

En las entidades financieras no bancarias —segmento que incluye billeteras virtuales y empresas de crédito— la morosidad alcanzó el 32,2% en mayo. Hace apenas un año y medio ese indicador se ubicaba por debajo del 10%.

La diferencia no es menor. Este tipo de financiamiento suele ofrecer requisitos más flexibles para acceder al crédito, aunque a cambio aplica tasas de interés considerablemente superiores a las del sistema bancario, incrementando el riesgo de incumplimiento cuando los ingresos familiares pierden capacidad de compra.

La consultora remarca que, sumando bancos y entidades no financieras, el deterioro refleja una pérdida sostenida de la capacidad de pago de los hogares argentinos.

Los menores de 35 años concentran el mayor nivel de incumplimiento

Uno de los datos más preocupantes del informe es el fuerte impacto sobre la población joven.

Casi cuatro de cada diez personas menores de 35 años que mantienen créditos vigentes presentan al menos una obligación impaga. Entre quienes tienen entre 18 y 25 años, la irregularidad alcanza el 42,8%, mientras que en el segmento de 26 a 35 años llega al 39,3%.

A partir de los 36 años los porcentajes comienzan a descender. Entre quienes tienen entre 36 y 45 años, el 31% registra al menos un crédito en mora, mientras que entre 46 y 55 años el indicador baja al 23,5%.

El informe interpreta que la combinación de ingresos más inestables, mayor utilización del crédito para consumo y financiamiento mediante plataformas digitales explica buena parte del deterioro observado en los segmentos etarios más jóvenes.

Caputo había atribuido el fenómeno al sobreendeudamiento

La evolución de los indicadores contrasta con el diagnóstico que el Gobierno había realizado meses atrás.

En mayo, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que el aumento de la morosidad respondía principalmente al sobreendeudamiento de las familias y a que muchos bancos expandieron agresivamente el crédito luego de la desaceleración inflacionaria.

Según el funcionario, muchas personas tomaron préstamos esperando que la inflación continuara licuando sus deudas, mientras que las entidades financieras no estaban preparadas para administrar ese crecimiento.

Sin embargo, los datos de mayo muestran que la tendencia aún no logró revertirse y que el deterioro continúa extendiéndose tanto en bancos como en el sistema financiero no bancario.

Más allá de la estabilización cambiaria y de la desaceleración de la inflación, el incremento sostenido de la mora introduce un nuevo desafío para la economía.

Con una porción creciente de la población excluida del crédito formal, el consumo financiado pierde capacidad para sostener la demanda interna, especialmente en rubros de bienes durables y consumo masivo.

Los próximos informes oficiales del Banco Central, correspondientes a junio y julio, serán determinantes para evaluar si el pago del aguinaldo logra aliviar parcialmente la situación o si la tendencia ascendente de la morosidad termina consolidándose como uno de los principales límites para la recuperación del mercado interno durante la segunda mitad de 2026.

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Informe privado alerta por reservas netas críticas y distancia con la meta del FMI

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El BCRA quedó al borde de las reservas netas negativas por el swap con EE.UU. y el pago al FMI, según un informe privado

Las reservas netas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvieron a un punto crítico tras dos movimientos simultáneos: la activación del tramo del swap con Estados Unidos y el pago del último vencimiento de 2025 al Fondo Monetario Internacional (FMI). De acuerdo con un informe de la consultora 1816, las reservas netas rondan los USD 275 millones y podrían volverse negativas si se contabilizan pasivos de corto plazo, lo que tensiona las metas acordadas con el organismo multilateral.

Un shock de pasivos que altera el balance del BCRA

El reporte privado señala que, tras la activación del swap con EE.UU., el Central incorporó un nuevo pasivo por USD 2.500 millones, al que se suma un incremento de USD 1.000 millones en los pases en moneda extranjera. El efecto combinado implica una caída total de USD 3.500 millones en las reservas netas.

La consultora precisó que, con este deterioro, “las tenencias netas del Central son prácticamente cero” y que el cálculo se vuelve aún más negativo si se incluyen los compromisos en dólares derivados de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal) con vencimiento a 12 meses. Bajo la metodología del programa EFF del FMI, la posición actual queda a USD 13.000 millones de la meta fijada para diciembre de 2025.

El informe detalla la composición de pasivos del Banco Central: USD 18.291 millones del swap con China. USD 15.897 millones de encajes en dólares. Más USD 2.500 millones del swap con Estados Unidos. USD 3.295 millones del Repo SEDESA y otros repos con vencimiento a un año. USD 99 millones de préstamos de organismos internacionales.

Además, el pago del último vencimiento del año con el FMI, confirmado por fuentes externas al equipo económico, presionó aún más la posición de reservas netas.

Caputo defendió la estrategia oficial: “Las reservas serán consecuencia del éxito del programa, no su motor”

Durante su exposición en la Conferencia Industrial de la UIA, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que la recaudación de reservas dejó de ser la meta principal del programa económico. Explicó que la Argentina enfrenta un escenario financiero distinto al acordado inicialmente:
Lejos de ser algo que nosotros subestimamos, para nosotros es una prioridad, pero hoy por hoy está separado lo que es acumulación de reservas de lo que es el pago de nuestras deudas”.

Caputo subrayó que la asistencia financiera de Estados Unidos —a través del swap por USD 20.000 millones— habilitó alternativas que modificaron las condiciones del programa. También defendió la política cambiaria:
Este es el Gobierno que más reservas compró por lejos… Hemos comprado USD 29.000 millones de reservas. Se han comprado muchas reservas y se han retenido muchas menos porque hemos tenido que usar esas reservas para pagar deuda”.

En la misma línea, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, aseguró que “la acumulación de reservas será consecuencia del éxito del programa, no su motor”, y reiteró que el objetivo final sigue siendo la flotación del tipo de cambio y la competencia de monedas, aunque advirtió que ese proceso llevará tiempo.

Movimientos del Tesoro: compras de dólares y presión por vencimientos en pesos

Tras las elecciones de medio término, el Tesoro utilizó parte de los depósitos en pesos en el BCRA para comprar divisas en el mercado. Consultoras privadas estiman que entre el 27 de octubre y el 14 de noviembre adquirió entre USD 201 millones (según Analytica) y USD 260 millones (según Eco Go).

Sin embargo, esta operatoria enfrenta un límite inmediato: la licitación de deuda por $15 billones que debe afrontar la Secretaría de Finanzas esta semana, frente a un nivel de depósitos que asciende a apenas $4,4 billones.

Riesgo de nuevas tensiones con el FMI y desafíos para la estabilidad

Los datos del informe 1816 reavivan el debate sobre la sostenibilidad de las metas del programa con el FMI y el margen real que tiene el BCRA para maniobrar en un contexto de: pasivos crecientes en dólares, uso intensivo de swaps para intervenciones pasivas, vencimientos domésticos en pesos, y demanda de divisas del Tesoro.

El Gobierno sostiene que el nuevo esquema financiero —apoyado en swaps bilaterales y repos— evita un estrés mayor sobre el mercado de cambios. Pero la consultora advierte que, bajo los criterios del EFF, la hoja de ruta hacia diciembre de 2025 luce cada vez más desafiante.

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