Yerba: leve caída entre exportaciones y consumo interno con un salto en la cosecha
La cadena yerbatera dejó en marzo una postal de doble lectura: mientras la salida de molinos mostró una fuerte recuperación tanto en el mercado interno como en las exportaciones, el comportamiento de la cosecha sigue reflejando la tensión estructural que atraviesa al sector productivo, en especial en el primer eslabón de la cadena.
Los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) confirman que durante marzo las exportaciones alcanzaron los 4.541.352 kilos, lo que significó una suba del 66,61% respecto de febrero y una mejora interanual del 9,32%. En el acumulado del primer trimestre, los envíos al exterior totalizaron 10.840.446 kilos, con un crecimiento del 3,38% frente al mismo período de 2025.
El mercado interno también mostró una aceleración. La salida de molinos hacia el consumo doméstico llegó a 24.285.176 kilos en marzo, con un incremento mensual del 26,08% y una suba interanual del 4,57%. En el acumulado enero-marzo, el consumo interno alcanzó los 64.947.806 kilos, apenas 0,86% por encima del mismo tramo del año pasado.
En términos globales, la suma entre mercado interno y exportaciones dejó un volumen total de 75.788.252 kilos entre enero y marzo de 2026, prácticamente en línea con los 76.863.678 kilos del mismo período de 2025, lo que implica una leve caída del 1,4%.
Ese dato es central porque representa la salida de molino, el indicador más cercano al comportamiento real de la yerba en góndola: incluye tanto los despachos hacia centros de distribución como las compras de mayoristas, hipermercados y supermercados.
La cosecha crece sin precio
El otro gran dato del trimestre está en la materia prima. Según el INYM, entre enero y marzo ingresaron a secaderos 80.847.651 kilos de hoja verde, un 24,3% más que en igual período del año pasado.
Solo en marzo, el ingreso de hoja verde fue de 44.985.760 kilos, con una suba mensual explosiva del 148,18% respecto de febrero.
Ese comportamiento se da en medio de una fuerte crisis de rentabilidad para el productor primario, atravesada por la desregulación del mercado tras la pérdida de facultades del INYM para fijar precios de referencia. El reclamo por un valor sostén para la hoja verde sigue abierto, mientras la provincia insiste en mecanismos de consenso para evitar que el ajuste recaiga exclusivamente sobre el eslabón más débil.
La paradoja es evidente: mientras la yerba sigue sosteniendo su nivel de consumo y mantiene buen ritmo exportador, el productor continúa atrapado en una ecuación donde el volumen no necesariamente se traduce en rentabilidad.
El paquete de medio kilo sigue mandando
En el análisis de formatos, no hubo sorpresas. El paquete de medio kilo volvió a consolidarse como el preferido de los consumidores argentinos: en marzo representó el 55,89% de las salidas de molinos al mercado interno.
Le siguieron los envases de un kilo, con el 38,21%; los paquetes de dos kilos, con 1,97%; y los de cuarto kilo, con 0,72%.
El rubro “sin estampillas” representó el 2,97%, mientras que “otros formatos” alcanzó apenas el 0,24%.
Así, los envases de medio kilo y un kilo concentraron el 94,10% del total de las ventas, ratificando una tendencia histórica que prácticamente no presenta cambios y que refleja el patrón de consumo más estable del mercado yerbatero argentino.
En ese escenario, la yerba mate vuelve a mostrar una fortaleza comercial sostenida, pero también una fragilidad estructural que sigue sin resolverse: la brecha entre lo que ocurre en la góndola y lo que sucede en la chacra. Allí, donde empieza toda la cadena, todavía persiste la discusión más sensible.
