Luego de la difusión pública de un comunicado interno que informaba la imposibilidad de realizar pagos “hasta nuevo aviso”, la Cooperativa Yerbatera Andresito Ltda. buscó llevar tranquilidad a productores, clientes y al sector yerbatero en general. En una entrevista televisiva en el Canal 2 de Comandante Andresito, su presidente, Juan Carlos Amann, explicó que la entidad continúa operando con normalidad, que la restricción alcanza únicamente a los pagos inmediatos por transferencia y que responde a tensiones financieras puntuales de cierre de año, en un contexto económico nacional complejo.
El comunicado oficial y el origen de la controversia
La controversia se originó a partir de una nota fechada el 18 de diciembre de 2025, emitida en Comandante Andresito, Misiones, bajo el asunto “Comunicación oficial sobre la situación de pagos”. En ese documento, la Cooperativa Yerbatera Andresito Limitada informó a sus socios que, “debido a la situación económica actual”, la entidad se encontraba en una posición financiera compleja, por lo cual “lamentablemente, no se podrán realizar pagos hasta nuevo aviso”.
El texto, firmado por el Consejo de Administración —con las rúbricas de Juan Carlos Amann (presidente), Víctor Hugo Krawczuk (tesorero) y Sergio Osvaldo Kreibiger (secretario)— solicitaba comprensión a los asociados y los instaba a mantenerse informados por los canales oficiales ante futuras actualizaciones.
Si bien el comunicado estaba dirigido exclusivamente a los socios, su difusión pública generó interpretaciones que, según la conducción de la cooperativa, no reflejan la realidad integral de la entidad. “Fue un informe interno que se hizo público y eso derivó en muchos comentarios u opiniones que no son correctas”, explicó Amann durante la entrevista.
Pagos diferidos, stock garantizado y continuidad operativa
En su exposición, el presidente de la cooperativa precisó que la medida adoptada no implica una paralización de la actividad ni una situación de quiebra. “La cooperativa está trabajando normalmente. Tiene su stock de yerba canchada para trabajar todo el año. El molino sigue trabajando. Se sigue cumpliendo con los clientes”, remarcó.
Según detalló, la restricción se limita a los pagos de contado mediante transferencia, en un momento del año en el que confluyen fuertes compromisos fiscales y financieros. “A esta altura del año hay muchos proveedores de hoja verde que quieren cobrar, como es lógico. Pero también la cooperativa tiene que afrontar muchos impuestos de cierre de año, y el estado financiero no alcanza para responder a todo lo que se está solicitando en forma inmediata”, explicó.
En ese marco, la entidad optó por continuar operando con pagos diferidos, una modalidad que —según Amann— utilizan numerosas empresas a lo largo del año y que tiene carácter momentáneo. “Después seguimos trabajando normalmente”, subrayó.
Un dato central que buscó destacar la conducción es el compromiso asumido con el precio de la materia prima. La cooperativa mantiene el pago de 305 pesos por kilo de hoja verde, un valor que el propio presidente calificó como “bastante bueno” dentro del sector, especialmente en un contexto en el que otras empresas pagan por debajo de ese nivel. “Es un compromiso que asumimos y, a veces, se presentan dificultades para pagar, pero siempre tratamos de actuar de la forma más correcta”, sostuvo.
Impacto sectorial, clima interno y mensaje a productores y consumidores
El episodio se inscribe en un contexto más amplio de dificultades económicas que atraviesa el sector yerbatero y la economía argentina en general. Amann evitó minimizar el escenario, pero rechazó las versiones que hablan de un colapso institucional. “La situación es general. La República Argentina está convulsionada. Hay un montón de cosas que hay que ir reestructurando, pero eso no significa que estemos en una situación caótica o extrema”, afirmó.
Desde la cooperativa señalaron que, tras la difusión del comunicado, muchos socios se comunicaron directamente con el Consejo de Administración y recibieron las aclaraciones correspondientes. Sin embargo, también advirtieron sobre el uso político o sectorial de la información. “Hay quienes usan esto para desacreditar a la cooperativa o al consejo administrativo, cuando son cuestiones privadas. Nosotros estamos tratando de hacer bien las cosas”, expresó Amann.
El mensaje final estuvo dirigido tanto a los productores asociados como a los consumidores de la yerba mate Andresito, una marca de fuerte arraigo regional. “Queremos llevar tranquilidad. La cooperativa sigue trabajando, sigue cumpliendo y sigue proyectando su actividad productiva y comercial”, enfatizó el presidente.
La conducción confía en que, una vez superado el pico de tensiones financieras de fin de año, la operatoria de pagos se normalizará, mientras la entidad continúa enfocada en sostener su estructura productiva, el abastecimiento del mercado y las relaciones con clientes y proveedores.
Andresito fue uno de los últimos municipios creados en Misiones. Perdió ese privilegio a manos de Pozo Azul y Salto Encantado. Pero de ser una de las últimas tierras vírgenes, pasó a ser una potencia, que desplazó a Apóstoles como principal zona de producción de yerba mate y también se anima a pelear el podio en la ganadería, una actividad mucho más reciente. La localidad surgió de la mano de numerosas familias que oportunamente aprovecharon un Plan de Colonización impulsado en 1.979 y que contempló la entrega de permisos para plantar hasta 20 hectáreas de yerba mate.
Con el correr del tiempo, los yerbales fueron prosperando y hacia 1.983, mismo año en que oficialmente se fundó el municipio, los colonos se enfrentaron a una necesidad puntual llegada la época de la cosecha: la falta de una planta procesadora y un secadero. Frente a esa situación, se creó formalmente la Cooperativa Yerbatera Andresito, con la participación de 92 productores en la Asamblea Constitutiva.
Nacida en el seno del municipio misionero en el que “comienza la patria y se cultiva la amistad”, la Cooperativa Yerbatera Andresitoes actualmente un motor clave para el desarrollo local, empleando a 116 personas que trabajan en turnos rotativos y generando un movimiento de transportes y otros servicios asociados.
Las instalaciones están localizadas en un predio de 87.000 metros cuadrados, en el que se encuentran la moderna planta procesadora (que abarca casi 8.300 metros cuadrados cubiertos), tres secaderos a cinta con una capacidad de producción de 15 toneladas de yerba mate por hora; depósitos con una capacidad de stock de 7.300 toneladas de yerba mate y; molino y envasadora.
Yerba mate canchada, molida y soluble son los tres productos bases elaborados y, a partir de ellos hay distintos formatos y presentaciones. La disponibilidad de materia prima está respaldada por 4.000 hectáreas implantadas con yerba mate, propiedad de los socios de la cooperativa; lo que equivale a una producción anual de 32.000 toneladas de producto terminado.
Con 22 años de trayectoria en el mercado, la marca comercial Andresito está presente en todo el país y se posicionó en el mercado con un precio intermedio, a partir de una política que permite un cierto margen para ir creciendo y reinvertir el dinero en estructura y modernización.
Durante el Debate de Economis, Héctor Hessler, vicepresidente de la Cooperativa, explicó que Andresito formalizó diversas inversiones durante los últimos años, sobre todo en estructura pero que, sin embargo, las mismas continúan siendo necesarias.
“Algo que nos falta en Argentina son créditos blandos para poder invertir,y tenemos la contra de que si producís algo tenés que pagar más impuestos. Es una política que con el tiempo, hace que las empresas que están estables, no van a poder seguir”, indicó.
Con respecto a cómo cerraron el 2021, Hessler aseguró que la cooperativa venía creciendo antes de la pandemia pero que no fue un buen año para la industria, como sí lo fue para los productores.
Además, explicó que desde el sector no lograron contar con el apoyo del gobierno nacional: “Está bien que lleguen productos baratos al consumidor, pero en el caso de la yerba pasó algo atípico. Hubo un faltante de hoja verde, la materia prima subió, no digo casi el doble de lo que fue la inflación, teníamos la presión del Gobierno de mantener todo el año con el precio de marzo, pero ¿qué empresa puede aguantar si te sube la materia prima un 70%, los envases, el costo los empleados? Te obliga a trasladar precios”.
En consecuencia, tuvieron que optar por reducir las ventas por ser cooperativa. “Como cooperativa no tenemos un colchón de plata, porque dependemos de lo que entra de nuestro paquete. Todo lo que elaboramos va al paquete, tenemos un margen de venta mensual y con ese margen nos mantenemos, para no endeudarnos en los bancos. En 2020 tuvimos un bajón, el 21 tuvimos una recuperación, pero no como el año 2019. Pero no tenemos deudas”.
Con respecto a la proyección del mercado yerbatero y, teniendo en cuenta la dificultad del precio, Hessler explicó que “lo que vemos es que en 2022 va a haber un equilibrio en lo que es la oferta de la hoja verde”. En este sentido, supone que no habrá apuro en salir a comprar hoja: “confiamos en que nuestros socios van a entregar el 100% de su producción. Hoy tenemos un buen stock para enfrentar 2022”.
Por Juan Martínez Dodda, diario Clarín. En 9 de cada 10 hogares argentinos hay yerba mate. Argentina es el principal productor del mundo. El corazón productivo es toda la provincia de Misiones y parte de Corrientes. De la actividad viven pequeños, medianos y grandes productores.
Hace casi cuatro décadas que los Ozsurkiewicz, Elías, el padre, y Diego, el hijo, tienen plantaciones de yerba mate. Sin embargo, con el correr de los años han ido diversificando el negocio: actualmente también producen búfalos, bovinos y ovinos.
“Proveniente de Bielorrusia, mi padre llegó a Andresito en el año 1982 y arrancó, como era entonces, comprando un primer campo que era todo monte y empezó a desmontar y poner en producción con yerba mate”, contó Andrés Ozsurkiewicz.
Comandante Andresito es una localidad de 30.000 habitantes a 60 kilómetros de las Cataratas del Iguazú y a 400 kilómetros de Posadas, la capital provincial. Es una zona de tierras coloradas donde se cultiva básicamente yerba mate pero también se practica la ganadería y la forestación.
“El clima toda la vida ha sido subtropical pero los últimos años ha ido mutando a tropical”, resaltó Ozsurkiewicz.
Hoy los Ozsurkiewicz tienen dos empresas que funcionan por separado pero están íntimamente conectadas: “Agro Ganadera Dieguito”, de Elías, y “Don Joaquín”, de Diego.
“Mi padre tiene unas 140 hectáreas, mayormente de yerba con algo de ganadería, yo hace unos años compré 500 hectáreas pero en una zona más marginal, donde tengo poco de yerba y el 90% ganadería”, repasó Diego. En ese campo aún tiene 80 hectáreas plausibles de ser puestas en producción, algo que tiene que hacer de a poco porque la inversión es onerosa.
En el caso de Elías, el 60% de los ingresos proviene de la producción de yerba, 30% vacunos y el resto búfalos y ovejas. En el caso de Diego, la yerba hoy aún representa sólo un 5%, el fuerte es la ganadería vacuna que representa el 60%, le siguen ovinos y búfalos.
“La yerba es un cultivo perenne que requiere de una inversión inicial importante, más si son lotes que vienen de desforestación, y desde que se planta hasta la primer cosecha comercial tenés que esperar 5 años pero si se cuida bien puede durar 50”, explicó Diego. Para poner en producción una hectárea de yerba el desembolso es de 100.000 pesos (unos 2700 dólares). El paso a paso
En ese periodo inicial se hacen varias limpiezas manuales para que nada le compita a la planta de yerba en crecimiento. Después de los 4-5 años recién se puede empezar con controles químicos aunque algunos productores de superficies pequeñas prefieren seguir con los controles manuales, carpiendo con azada o machete. La época de cosecha es de abril a agosto. Una producción aceptable ronda las 10.000 toneladas de hoja verde por hectárea por año. Pero si se incorpora un buen paquete de fertilizante y se mantiene las malezas a raya se puede duplicar esa producción.
Ozsurkiewicz repasa algunas claves productivas entre las que destaca mantener libre el lote de malezas que le hagan “sombra” a la planta de yerba mate. “Todo arranca con la cosecha porque si te pasás cortando ramas y no dejás cobertura, las malezas van a ir creciendo empezando un circulo vicioso en el que la helada y el sol dañan la planta, vienen más malezas y así…”, explicó. Hay que ir sacando las ramas maduras que, por otro lado, son mejores para el secadero.
Cuentan con un rodeo de cría braford de 440 madres.
Otra cuestión central es fertilizar, ya sea con algún producto orgánico, estiércol de animales o también fertilizantes químicos.
Elías produce unas 400 toneladas de yerba por año y Diego unas 70. “El mío es un lote de 10 hectáreas pero con muchas fallas, que tengo que ir acomodándolo con plantación nueva, porque una buena densidad sería de 2.200 plantas por hectárea y yo recién estoy en 1000, cuando vaya completando el objetivo es llegar a los 12.000 kilos por hectárea”, explicó Ozsurkiewicz.
El proceso de replantado hay que ir haciéndolo de a poco, porque es costoso. No sólo por plantar, sino porque, por ejemplo, después tenés que limpiar toda la superficie como si fuera yerba nueva que tiene un costo de 30.000 pesos por hectárea, mientras que la yerba vieja se puede limpiar pro 5000. Rentabilidad
En lo que respecta a la rentabilidad para el productor de yerba, Ozsurkiewicz advirtió que hay un desfasaje entre el costo de los insumos y el personal con el precio al que venden la yerbaporque costos aumentan rápido y el precio de venta se va acomodando de a poco.
Afortunadamente el consumo de yerba está en aumento desde hace unos años y por eso los precios se mantienen firmes. Actualmente, en Argentina se consumen 6,34 kilos por habitante por año de yerba mate, un producto que está en el 90% de los hogares argentinos. Carne como complemento
En cuanto a la ganadería, es un rodeo de cría braford de 440 madres (200 el Elías, 240 Diego). “Estamos en un 70% de destete, que es bajo, es un índice a mejorar, pero para lograrlo el punto clave es la alimentación, hay que ir habilitando nuevos potreros de a poco y planificando la producción de reservas”, reconoció Ozsurkiewicz.
Para el productor, lo ideal y económico es cerrar, dos o tres potreros para que en invierno los animales tengan qué comer. La otra opción es hacer silos, “pero para eso ya estamos hablando de otros números y otra infraestructura, por lo tanto, no es rentable para la cría, quizás sí en el plan de recría y engorde”.
Para la producción ovina explotan una raza bien carnicera, que, de hecho, no tiene lana.
De hecho, el desafío es hacer ciclo completo. “Hoy el problema es financiero porque tenemos que dejar de vender teneros y aparte montar todo el sistema de engorde y comprar el alimento, son inversiones fuertes que hay que ir haciendo de a poco”, explicó Ozsurkiewicz, quien cree que podría duplicar la producción de pasturas a futuro.
Las pasturas que usan son todas tropicales originarias de Brasil: Brachiarias, panicum y leucaena (esta última doble propósito, sea como forrajera, o, si se la deja crecer se usa como leña porque tiene alto valor calórico).
En la zona se está produciendo algo de maíz pero no da abasto porque ha crecido más la demanda que la oferta. La mayor parte del maíz hay que traerlo de otras provincias, por ejemplo Chaco, pero el flete lo hace costoso.
Don Elías está haciendo ya algo de engorde con comederos de autoconsumo. Desteta con 170 kilos a los 8-9 meses de edad. Con ese peso empieza la recría y engorde-terminación que lleva otros 8 a 12 meses para llegar a un peso de faena de 340 kilos. Búfalos y ovejas
En lo que respecta a la producción de búfalos, es una actividad que quieren potenciar y mucho. A diferencia del bovino la cría y el engorde se hace todo a campo, sin mucha demanda sanitaria. La única dificultad para crecer es que necesita más superficie que el vacuno. Donde hay 100 vacas se pueden tener 60 búfalas máximo. “Fuimos haciendo un trabajo minucioso, haciéndole probar a la gente la carne de búfalo y generamos un muy buen mercado en la zona”, contó Ozsurkiewicz.
La raza principal es Murrah y algo de Mediterránea. El destete se hace a los 8 meses y lleva unos seis a siete meses el engorde. “Hoy es nuestro salvavidas, cuando estamos apretados vendemos algún búfalo”, reconoció Ozsurkiewicz.
Finalmente, la producción ovina, con una raza bien carnicera, que, de hecho, no tiene lana. Venden a clientes de la zona la carne pero también genética a través de reproductores a Corrientes, Chaco y Formosa.
Diego Ozsurkiewicz, con mate en mano en un lote con búfalos.
“Hoy el panorama para la producción de carnes es alentador”, se entusiasmó Ozsurkiewicz. Tuvieron varios momentos en los que “las actividades se mantenían por pasión y gusto, no por rentabilidad”. Así como para la comercialización de yerba forman parte de la Cooperativa Yerbatera Andresito, en la carne también están en un formato cooperativo. Los Ozsurkiewicz son parte de un frigorífico que les permite compartir la compra de genética e insumos con otros socios.
La meta es seguir creciendo, de a poco y a paso firme. “Pero todo es plata –reflexionó Ozsurkiewicz-, casi todo se reinvierte, si saco 10 seguro 9 vuelven a la producción y eso implica también que tu familia te acompañe en ese proceso de crecimiento, viví ese proceso como hijo, hoy lo vivo como padre y cabeza de familia”.
Dicen que mate significa amistad, compartir y conectarse con uno mismo y con otros. En Misiones adquiere otros significados: trabajo, producción, inversiones, legado.
Claves para una yerba de calidad
Una de las claves lo que más incide en la calidad de la yerba es el estacionamiento. Después de la cosecha y el secado se almacena en bolsas de 50 kilos en depósitos con ventilación. El tiempo ideal es estacionamiento es entre 1 y 2 años de manera natural pero en algunos casos se acelera para sacar la mercadería más rápido. “En ese lapso la yerba adquiere sabor, aroma y color”, relató Diego Ozsurkiewicz.
En el código alimentario argentino figura que el mínimo de hoja debe ser del 65% y el máximo de palo el 35%. El productor misionero contó que el palo tiene que estar bien seco porque si queda con humedad después puede generar acidez.
El polvo depende mucho del sistema de molino. Los molinos modernos muelen palo y hoja por separado. “Cuando se hace todo junto es un problema porque si das las revoluciones para moler bien el palo la hoja queda pulverizada, y si das menos el palo es el que no queda bien molido”, resumió Ozsurkiewicz.
Consumo en alza y récord de exportaciones
La tendencia positiva para el consumo de yerba mate que se manifestó en el transcurso de todo 2018 se consolidó en los últimos meses del año, ya que el informe el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) indica que entre enero y noviembre los despachos con destino al mercado interno alcanzaron los 244,1 millones de kilos. O sea 2,2 millones de kilos por encima de las ventas concretadas durante el mismo periodo del año 2017.
Esto constituye un dato alentador para toda la cadena, en medio de una economía recesiva y con caída del consumo en otros productos de la canasta familiar.
En el año 2017 Argentina produjo para el mercado interno casi 260 millones de kilos de yerba mate, lo que implica haber cosechado y procesado alrededor de 780 millones de kilogramos de hoja verde (durante el secado, el producto pierde agua y peso).
Las exportaciones cerraron un año de récord histórico porque con un total de ventas de 40,5 millones de kilos plantaron un crecimiento del 44% respecto a enero – noviembre de 2017 (desde que se tienen datos, el mejor año había sido 2015 con 35,3 millones de kilos).