COOPERATIVA LIEBIG

Informe técnico del INTA: ventajas y límites de la cosecha mecanizada en la yerba mate

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Un estudio técnico de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Cerro Azul del INTA analizó durante cuatro años el comportamiento de la yerba mate bajo distintos sistemas de cosecha mecanizada. La investigación, desarrollada junto a la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, aporta evidencia inédita sobre la respuesta productiva y fisiológica del cultivo frente a nuevas tecnologías, un tema estratégico para la modernización del sector yerbatero.

Mecanización y eficiencia productiva: resultados tras cuatro años de ensayo

El Informe Técnico N°108/2025 del INTA Cerro Azul, elaborado por Federico Enríquez Wasylov y un equipo interdisciplinario, evaluó el desempeño del cultivo de yerba mate (Ilex paraguariensis St. Hil.) en distintas modalidades de cosecha: mecanizada en invierno, mecanizada en verano, mecanizada semestral (invierno/verano) y manual tradicional.

El ensayo se realizó entre 2021 y 2024 en Apóstoles, Misiones, en parcelas comerciales de la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig Ltda. Los resultados muestran que la frecuencia y la época de cosecha influyen directamente en la fisiología de la planta y su rendimiento.

Durante el primer año, la cosecha mecanizada en verano alcanzó el mayor rendimiento (14.667 kg/ha de hoja verde), superando a la mecanizada en invierno (9.314 kg/ha). En contraste, la fuerte sequía de 2022 redujo drásticamente la producción por debajo de los 2.500 kg/ha, revelando la sensibilidad del cultivo a los eventos climáticos extremos. En 2024, tras la recuperación hídrica, los tratamientos mecanizados combinados invierno/verano y manuales registraron los mejores rendimientos (9.462 y 8.263 kg/ha respectivamente).

Los investigadores observaron que la cosecha semestral —cada seis meses— genera una mayor cantidad de brotes, debido a la ruptura de la dominancia apical, aunque con menor longitud y diámetro. Este patrón sugiere un equilibrio entre productividad y eficiencia de corte, lo que podría optimizar el desempeño de las cosechadoras y reducir la necesidad de mano de obra complementaria.

Adaptación del yerbal tradicional: la poda como clave para la mecanización

El segundo tramo del informe analizó la adaptación del cultivo tradicional a la cosecha mecanizada, mediante diferentes tipos de poda de rebaje aplicados en yerbales antiguos de más de 70 años. Se evaluaron cuatro sistemas: rebaje selectivo manual, rebaje parcial con ingreso de máquina, rebaje sistemático al ras del suelo y rebaje sistemático a 50 cm.

Las conclusiones son contundentes: los rebajes severos —al ras del suelo— producen una pérdida de productividad sostenida, comprometiendo la recuperación de las plantas incluso a mediano plazo. En cambio, los sistemas de rebaje selectivo o parcial mostraron una mayor estabilidad productiva, al mantener parte del área foliar activa necesaria para sostener la fisiología del cultivo.

De este modo, el INTA advierte que la transición hacia la mecanización no puede abordarse solo desde el punto de vista tecnológico, sino que requiere un manejo agronómico integral que preserve la estructura fisiológica del yerbal.

Innovación, sustentabilidad y desafíos para la cadena yerbatera

El estudio se enmarca en el Proyecto Regional “Generación y validación de innovaciones tecnológicas en los cultivos de yerba mate y té” (código 2023-PE-L01-I041) del Centro Regional Misiones del INTA, y constituye uno de los primeros trabajos en el país con seguimiento plurianual sobre eficiencia fisiológica y respuesta agronómica de la yerba mate mecanizada.

Los resultados aportan insumos estratégicos para productores, cooperativas y organismos de investigación que buscan incrementar la productividad, reducir costos laborales y mejorar la sostenibilidad del sistema productivo. Además, ofrecen una base técnica para la formulación de políticas públicas y programas de modernización en el sector, articulando ciencia aplicada con necesidades concretas de la cadena yerbatera.

El documento destaca que, más allá del rendimiento, la mecanización puede mejorar la eficiencia operativa al reducir los tiempos de cosecha y los requerimientos de personal en tareas intensivas, aunque requiere ajustes en la arquitectura del cultivo y en la logística del manejo de brotes.

Conclusión

Según el informe las podas de rebaje severas, como el rebaje sistemático a ras de suelo, generan una pérdida de productividad marcada y de larga duración, comprometiendo la recuperación del cultivo incluso en el mediano plazo. Por el contrario, los sistemas de rebaje menos drásticos, como el rebaje selectivo manual y rebaje parcial manual con ingreso de máquina, tienden a favorecer una mayor estabilidad en la producción al permitir un balance entre la renovación de la estructura de la planta y el mantenimiento de un área foliar productiva, fundamental para que la planta pueda seguir con sus funciones fisiológicas sin tener que agotar sus reservas.

El trabajo del INTA Cerro Azul representa un avance técnico clave para la innovación agronómica de la yerba mate argentina, un cultivo que abarca más de 230.000 hectáreas —el 87% en Misiones— y que enfrenta el desafío de modernizar su base productiva sin perder sustentabilidad.

Al combinar evidencia científica con aplicación práctica, el estudio traza una hoja de ruta hacia una mecanización adaptada a las condiciones locales, capaz de sostener la competitividad del sector y su impacto socioeconómico en la región yerbatera del Nordeste argentino.

Respuesta de Planta Bajo Diferentes Sistemas de Cosecha Yerba Mate by CristianMilciades

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En Corrientes también apuestan a la producción yerbatera con incorporación de árboles nativos

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Si bien en la zona productora de yerba mate, se busca siempre mejorar la rentabilidad, hace unos años, los productores se están volcando hacia una producción sustentable y acercándose a la agroecología o al uso racional del suelo, incorporando árboles nativos como cortina rompe vientos y/o en la misma superficie de yerbales para evitar los daños causados por los climas extremos.

En los pagos de la cooperativa Liebig, y para preservar la chacra de sus abuelos, Violeta Hauck permite la convivencia entre la yerba mate y otros árboles nativos. Así lo cuenta Nicolás Razzetti en Bichos de Campo.

Hace casi 100 año un grupo de inmigrantes alemanes dio inicio a la cooperativa Liebig, que hoy está enfocada en la producción de yerba mate, aunque en sus comienzos los colonos se las rebuscaron para pagar con lo que pudieron las chacras que había recibido para colonizar esa zona del norte de Corrientes.

El abuelo de Violeta Hauck, quien es hoy heredera de esa tradición y trabaja como comunicadora del INTA, fue uno de los fundadores que compraron con el arroz que iban cosechando las hectáreas que loteó la firma ganadera inglesa Liebig.

Ese grupo de inmigrantes, cuenta Hauck, “vino con la intención de replicar aquí la localidad de la que provenían y tenían un proyecto cooperativo escrito que dio inicio en 1926 a la cooperativa Liebig Limitada, con la que llegamos hasta hoy manteniendo los principios cooperativos y respetando la doctrina del asociativismo porque si no, no se puede crecer”.

Violeta tiene su chacha en el nordeste de Corrientes, donde están radicados la mayor parte de los productores asociados a esta cooperativa que tiene 96 años. La mayoría de ellos posee entre 35 y 50 hectáreas, aunque algunos cuentan con hasta 70, contó.

Esta productora yerbatera trabaja la tierra con una visión económica pero también sentimental: “No estoy tan interesada tanto en producir tantos kilos por hectárea, no estoy tan pendiente de eso, sino de mantener esta unidad económica que es un legado familiar al que cuido con mucho afecto porque mis abuelos estuvieron ahí”.

Para cumplir con ese objetivo decidió no apelar a la mecanización de la cosecha de yerba, pues eso obligaría a reservar el lote solo a este tipo de plantas y no permitir su convivencia con otras especies. En su caso, las maquinas no puede ingresar y la cosecha entonces es manual.

“Soy defensora de tener árboles nativos, como el lapacho”, define. Esto, considera Violeta, trae aparejado además beneficios para el cultivo de la yerba.

“Me doy cuenta al mirar la yerba en zonas sombreadas por árboles que da mucho mejor la planta, produce más, no se estresa tanto en épocas de seca como fue esta Niña y en la cual la radiación solar quemó muchos yerbales. Nosotros tuvimos buena producción porque le damos otro manejo”, explicó.

En su lote, Hauck además sumó otra tecnología: “el fertirriero”. Se trata de un desarrollo israelí que ahora no puede utilizar por los problemas que hay para importar insumos. “De todos modos en mi paraje viene lloviendo bien y no lo necesitamos”.

Violeta señaló que “en lo que más me focalizo es en el cuidado de la planta en sí. Se puede hacer yerba sin árboles nativos para evitar la competencia, y es totalmente válido, tengo muchos amigos que lo hacen. Lo mío es una decisión personal”, finalizó.

Fuente Bichos de Campo

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