COP30

Satisfacción de países pobres por Fondo de Pérdidas y Daños pese a ser insuficiente

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Por Farai Shawn Matiashe / Inter Press Service – Los países menos adelantados del mundo han acogido con satisfacción la primera convocatoria de propuestas para el Fondo de Pérdidas y Daños, que se puso en marcha el martes 11 en la cumbre climática de las Naciones Unidas, conocida como la COP30, en Belém, en la Amazonia brasileña.

Se ha invitado a los países afectados por la crisis climática a preparar sus propuestas y presentarlas, y se espera que la aprobación se produzca en julio del próximo año.

El fondo, creado en la COP27, celebrada en Sharm el Seij, en Egipto, y puesto formalmente en marcha en la COP28, en Dubái, cuenta actualmente recursos por unos  397 millones de dólares. En 2024, se comprometieron más de 700 millones de dólares.

En la última reunión de la junta directiva del fondo, el acta destacó la urgencia de ponerlo en funcionamiento y subrayó el papel crucial de la asignación inicial de 250 millones de dólares para apoyar a las naciones más vulnerables al clima.

También se hizo un llamamiento a la solidaridad mundial para mantener y ampliar el fondo. Los países elegibles podrán recibir entre 5 y 20 millones de dólares por proyecto.

Evans Njewa, presidente del Grupo de Países Menos Adelantados (PMA), afirma que las partes deberían empezar a preparar propuestas.

Ese grupo de 44 países de bajos ingresos y altas vulnerabilidades climáticas y ambientales  negocia conjuntamente para defender los intereses y necesidades de sus territorios en la 30 Conferencia de las Partes (COP30) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Cmnucc).

«Es una buena noticia para nosotros como grupo de países menos adelantados», dijo a IPS Njewa, que representa a 32 naciones de África, 11 de Asia-Pacífico y uno del Caribe con más de mil millones de habitantes. «Estábamos esperando que esto sucediera», destacó.

Sin embargo, Njewa advirtió que el fondo debe ser accesible, transparente, útil y basado en subvenciones para garantizar que los países no queden atrapados en la deuda.

«He hablado con el director ejecutivo, los miembros de la junta directiva y los copresidentes del fondo para que el proceso no sea complejo», contó.

Njewa afirma que el fondo es un salvavidas para los países menos adelantados, que son muy susceptibles a las crisis medioambientales y económicas y se ven afectados de manera desproporcionada por la crisis climática.

«Por lo tanto, no debe hablarse de riesgos ni de rechazar determinados proyectos. Gestionemos la crisis que tenemos: las pérdidas y los daños», afirmó.

Las estimaciones de las pérdidas económicas debidas al cambio climático solo en 2025 oscilan entre 128 000 y 937 000 millones de dólares. Por lo tanto, 250 millones de dólares no son para nada suficientes.

Njewa considera que los niveles actuales de los recursos del fondo han aumentado hasta alrededor de 800 millones de dólares, pero el paquete para la preparación es de solo unos 250 millones de dólares, lo que está muy por debajo de las necesidades.

«Mi mensaje a los contribuyentes es que necesitamos aumentar esos recursos, más de 800 millones de dólares, para poder llegar a más países y abordar la acción climática mediante el apoyo a los impactos asociados con las pérdidas y los daños», dijo.

El Fondo de Pérdidas y Daños está destinado a los países menos adelantados para que puedan abordar tanto cuestiones económicas, como la reconstrucción de infraestructuras destruidas por las inundaciones, como pérdidas no económicas, como la pérdida de vidas y el patrimonio cultural.

Richard Muyungi, presidente del Grupo Africano de Negociadores (AGN, en inglés) y enviado climático y asesor del presidente de Tanzania, también ha reafirmado que los 250 millones de dólares estadounidenses disponibles actualmente en el Fondo de Pérdidas y Daños no son suficientes.

«Por lo tanto, pedimos la capitalización del Fondo, y Belém debe promover el apoyo político para una capitalización significativa del Fondo para responder a las pérdidas y daños cuando inicie su ciclo de reposición acordado en 2027», detalló.

Los países menos adelantados son los menos responsables de la crisis climática, ya que contribuyen solo con una fracción insignificante de las emisiones globales, pero son los más afectados por el cambio climático.

Sufren los peores impactos, desde inundaciones hasta sequías e inseguridad alimentaria. Pero también son pobres y no pueden responder por su cuenta a los desastres climáticos.

La cumbre climática de este año, que comenzó el 10 de noviembre, se desarrolla en Belém, una húmeda ciudad portuaria al borde de la selva amazónica.

El anfittrión, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, la ha bautizado como «la COP de la verdad» y ha insistido que esta cumbre ofrezca soluciones reales y tangibles.

También se cumplen 10 años del Acuerdo de París, suscrito en la COP21 en la capital francesa, el tratado que tiene por objetivo el limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados, preferiblemente 1,5 grados centígrados.

Sin embargo, el mundo no avanza en el camino para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, ya que las medidas climáticas actuales no son suficientes para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados.

Según el informe Emission Gap del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Pnuma, el Acuerdo de París ha contribuido a la disminución de las previsiones de calentamiento global, que han pasado de 4 grados centígrados en el momento de su adopción a poco menos de 3 grados en la actualidad.

Njewa afirma que las comunidades de los países menos desarrollados están siendo desplazadas, las cosechas se están perdiendo y se están perdiendo vidas. Añade que solo la financiación permitirá a las comunidades más afectadas defenderse de los efectos del clima.

«Nuestros países no han provocado este incendio, pero estamos ardiendo en su calor. Y el humo no se detiene en nuestras fronteras·, dijo.

Planteó que, incluso con los mayores esfuerzos para mitigar el cambio climático y con las mejores defensas contra los efectos del clima, hay límites, y cuando se superan esos límites, llegan las pérdidas y daños.

«La justicia climática exige que los responsables de la crisis actúen primero y más rápidamente y apoyen a quienes ya viven con sus consecuencias», aseguró. «No actuar contra el cambio climático no solo es inmoral, sino también ilega», añadió.

El director de políticas y campañas de ActionAid Estados Unidos, Brandon Wu, que ha seguido el fondo desde su creación, acogió con satisfacción su puesta en marcha.

«La convocatoria de propuestas lanzada hoy es un paso clave para hacer llegar el dinero a las comunidades directamente afectadas», afirma Wu. «Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer. Solo hay 250 millones de dólares disponibles, una gota en el océano en comparación con los billones que se necesitan», lamentó.

Wu considera preocupante que no exista un mecanismo para distribuir los fondos inmediatamente después de una catástrofe. «Para que el fondo sea realmente eficaz, debe responder mejor a las comunidades y a las necesidades inmediatas, y los países ricos deben aumentar urgentemente sus contribuciones», sentenció.

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Saint-Gobain presentó en la COP30 un plan global para acelerar la construcción sostenible

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En el  marco de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP30), Saint-Gobain -empresa líder mundial en materiales para la construcción liviana y sostenible-, presentó el Documento de Acción sobre Construcción Sostenible, una hoja de ruta colaborativa desarrollada a través del Observatorio de Construcción Sostenible del Grupo, con el objetivo de promover una acelerada adopción de esta modalidad.

El trabajo propone acciones concretas y aplicables para impulsar la construcción sostenible a nivel global, en un contexto en que la industria se encuentra en la encrucijada entre la transición climática y la transformación social.

La COP30 es la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y se lleva a cabo este mes de noviembre en Belém, Brasil. Este encuentro reúne a representantes de casi 200 países, junto con líderes empresariales, científicos, organizaciones sociales y pueblos indígenas, con el objetivo de acordar acciones concretas para enfrentar la crisis climática global.

“Pionero en su ambición de reunir a todos los actores de la construcción sostenible, el Observatorio ha creado un espacio de diálogo y colaboración para todo el sector”, afirmó Benoit Bazin, presidente y director ejecutivo de Saint-Gobain.

En un momento en que la COP30 nos recuerda la urgencia de actuar, este Documento de Acción acelera la transición de la industria de la construcción. Solo a través de la inteligencia y la acción colectiva podremos transformar el pensamiento compartido en un impacto medible, dando forma a un entorno construido más sostenible para las generaciones futuras”. completó.

Seis ejes transformadores, trece acciones prioritarias

El Documento identifica seis grandes ejes transformadores con el mayor potencial de cambio a lo largo de toda la cadena de valor de la construcción:

  • Establecer un marco de definición común y completo para la construcción sostenible.
  • Fortalecer la colaboración entre los distintos actores del sector.
  • Integrar plenamente la adaptación y la resiliencia en los proyectos y procesos constructivos.
  • Desarrollar enfoques estructurados adaptados a las economías emergentes.
  • Demostrar la rentabilidad económica de la construcción sostenible.
  • Transformar la percepción de la sostenibilidad, pasando de una obligación de cumplimiento a un valor deseable.

A partir de estos ejes, se diseñaron trece acciones prioritarias en colaboración con expertos internacionales, autoridades y líderes del sector privado. Estas acciones incluyen, entre otras, la incorporación de la resiliencia como criterio obligatorio en licitaciones y el desarrollo de códigos de construcción adaptados a las economías emergentes. Juntas, constituyen una base concreta para orientar políticas, inversiones y soluciones locales, acelerando la adopción de la construcción sostenible.

Un recorrido colaborativo basado en la inteligencia colectiva

El Documento de Acción es fruto de un año de co-creación liderado por el Observatorio de Construcción Sostenible:

  • Un panel internacional de doce expertos revisó y enriqueció los seis ejes transformadores.
  • Una consulta global reunió 1.797 respuestas de 207 participantes de 36 países.
  • Durante la Climate Week en Nueva York, 35 líderes de la construcción, políticas públicas, finanzas y sociedad civil definieron las 13 acciones prioritarias.

De la intención a la implementación:  más allá de la COP30

Presentado el 12 de noviembre en el Pabellón de Edificios y Refrigeración de la Global Alliance for Buildings y la Cool Coalition, el Documento se alinea con iniciativas como Buildings Breakthrough, que busca que los edificios casi neutros en emisiones y resilientes se conviertan en la norma para 2030.

Al conectar marcos políticos, transformación sectorial e implementación local, el Documento demuestra cómo la construcción sostenible puede conciliar objetivos climáticos con bienestar, creación de valor y realidades locales, abriendo el camino para soluciones adaptadas a cada región del mundo.

Acerca de Saint-Gobain Argentina

Líder mundial en construcción liviana y sostenible, Saint-Gobain Argentina diseña, fabrica y distribuye materiales y servicios para los mercados industrial y de la construcción. Sus soluciones integradas para la rehabilitación de edificios públicos y privados, la construcción liviana y la descarbonización de la construcción y la industria se desarrollan a través de un proceso de innovación continua y aportan sostenibilidad y rendimiento. El Grupo, que celebrará su 360º aniversario en 2025, sigue más comprometido que nunca con su propósito de “MAKING THE WORLD A BETTER HOME”.

46.600 millones de euros en ventas del grupo en 2024

Más de 161.000 empleados, con sedes en 80 países

Comprometidos con cero emisiones netas de carbono para 2050

Para más información sobre Saint-Gobain, visite https://saint-gobain.ar/ y síganos en @saintgobainarg 

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Inusitado activismo en la COP30 con múltiples manifestaciones

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Por Joyce Chimbi / Inter Press Service – A diferencia de las tres últimas COP sobre el clima, celebradas en Bakú, Dubái y el balneario egipcio de Sharm el Sheij, en la COP30, que se celebra en Belém, una ciudad de la Amazonia brasileña, se escenifican manifestaciones cada vez más intensas por parte de los activistas, alentadas por la permisividad del país anfitrión.

Incluso se han producido hasta cuatro protestas en un solo día, algo inusitado en las cumbres climáticas.

Al menos una de ellas acaparó los titulares y se vivieron momentos de caos la noche del martes 11, cuando decenas de activistas indígenas y no indígenas irrumpieron en la restringida Zona Azul de la COP, donde se desarrollan las negociaciones oficiales, cuando los delegados abandonaban el recinto al concluir las actividades del día.

En la 30 Conferencia de las Partes (COP30) sobre cambio climático participan desde el lunes 10 representantes de 197 Estados partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que mantendrán sus deliberaciones hasta el día 21.

En la separada Zona Verde es donde se celebra la llamada Cumbre de los Pueblos,  que congrega unos 40 000 exponentes de la sociedad civil organizada, incluyendo a representantes de los pueblos indígenas, que sobresalen en una conferencia climática que se desarrolla en uno de sus territorios emblemáticos, la Amazonia, la selva más grande del planeta.

La situación se tornó violenta la noche del martes en la entrada del centro de convenciones de Belém, cuando una multitud de manifestantes coreaba y gritaba con pancartas, y logró arrancar una puerta de sus bisagras e hirió al menos a dos guardias de seguridad durante el enfrentamiento.

La intrusión del martes fue la más intensa hasta el momento y pareció ser una gran protesta formada por varios grupos pequeños, todos exigiendo ingresar al recinto oficial de la COP30, y en que destacaban miembros de pueblos indígenas que buscaban alertr sobre su situación y exigir su participación en las negociaciones oficiales.

Tras el incidente, la entrada principal de la COP30 estuvo siendo reparada hasta altas horas de la noche.

El gobierno brasileño fomenta la libertad de expresión durante la cumbre y ha proporcionado espacios más amplios para las actividades relacionadas con los derechos civiles.

El personal de seguridad forma un escudo humano a la salida del recinto oficial de la COP30 durante el enfrentamiento con los manifestantes que se produjo la noche del martes 11 en la entrada principal. Imagen: Farhana Haque Rahman / IPS

IPS dialogó con un grupo de manifestantes cuando acababan de ser expulsados del centro de convenciones.

Entre ellos se encontraba Jeane Carla, una activista de 24 años, integrante de la  brasileña Corriente Socialista de los Trabajadores (CST), parte de una organización social internacional que promueve enérgicamente los valores socialistas.

«Estamos protestando aquí en Belém por la salud climática. Queremos hablar de la catástrofe medioambiental que estamos viviendo hoy, en nuestro tiempo. Por eso, vinimos caminando, junto con los indígenas y los jóvenes, y atravesamos varios bloqueos, incluido el del propio ejército», explicó a IPS.

Y continuó: «Hemos venido frente a la COP30 para defender lo que creemos. La necesidad de luchar en defensa de los sistemas climáticos va más allá de la defensa de los pueblos indígenas y del medioambiente y, lamentablemente, la COP30 tiene que empezar a ofrecer una salida, cosa que aún no ha hecho. Debe hacerlo».

Carla enumeró sus recomendaciones para la COP30.

«En primer lugar, la COP30 debe ser un espacio formado por los trabajadores y los jóvenes para que podamos presentar alternativas concretas y reales para revertir la crisis climática», dijo.

Añadió que «desde nuestra perspectiva, sería necesario construir un nuevo modelo de sociedad y un nuevo orden mundial, destruir el sistema capitalista, que es el eje de la destrucción medioambiental».

«Como cuestión de urgencia, la COP30 debe emprender una lucha real contra el cambio climático».

Carla explicó que «si pudiera reunirme con el presidente de la COP, le hablaría de la necesidad de preservar el medioambiente, de preservarlo de verdad, junto con los pueblos indígenas. También le hablaría de la necesidad de anteponer la vida a los beneficios».

«Necesitamos urgentemente una transformación efectiva del medio ambiente, que vaya más allá de la lucha y la organización de los pueblos indígenas, los trabajadores y los jóvenes, para que podamos luchar por un mundo mejor. Un mundo que vaya más allá de la explotación y la opresión. Creo firmemente que ese cambio solo puede producirse con un gobierno de los trabajadores y los jóvenes», insistió la integrante de la CST.

El grupo socialista no era el único. Había otros con una bandera amarilla que protestaban contra la extracción de petróleo en cerca de la desembocadura del Amazonas, en el Atlántico brasileño.

En las manifestaciones y reclamos en la COP30 de Belém cabe todo y no solo lo climático. En la imagen, integrantes de división brasileña de la internacional Corriente Socialista de los Trabajadores protestan contra un proyecto de ley brasileño sobre la pedofilia que a su juicio castiga a las víctimas del delito. Imagen: Joyce Chimbi / IPS

El gubernamental Instituto Brasileño de Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), concedió a la corporación petrolera estatal Petrobras una licencia para explorar petróleo en la cuenca de Foz do Amazonas, una zona costa afuera de su desembocadura que es muy rica en biodiversidad marina.

Esta zona es el hogar de comunidades indígenas, quilombolas (de antiguos esclavos) y tradicionales que dependen de la costa amazónica para su supervivencia. La licencia se expidió menos de un mes antes de inaugurarse la COP30 en Belém.

Otro grupo llevaba una gran bandera palestina, mientras otros manifestantes protestaban contra el desarrollo en la selva amazónica, un territorio que Brasil comparte con Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú,  Suriname y Venezuela.

La Amazonia destaca por su inmensa biodiversidad, ya que alberga 10 % de las especies conocidas de la Tierra, y por su papel en la regulación del clima global al almacenar grandes cantidades de carbono.

El territorio amazónico tiene un impacto significativo en los patrones climáticos regionales y es hogar de unos 350 pueblos indígenas, que suman al menos 2,2 millones de habitantes. Su río, con una longitud de 6600 kilómetros, representa entre 15 % y 16 % del total de la descarga fluvial mundial en el océano.

Las comunidades originarias amazónicas se asientan en el territorio ancestral desde hace milenios y consideran que tienen un papel crucial en la biodiversidad de la región y el clima global.

Con una extensión de 6,7 millones de kilómetros cuadrados, el doble que la India, el bioma amazónico, una gran comunidad natural de flora y fauna que ocupa un hábitat importante, no tiene rival.

Así lo destacaba una pancarta la noche del martes 11, que resaltaba: «Nuestros bosques no están en venta», junto a manifestantes con camisetas en que destacaba la palabra «Juntos».

La calma se restableció este miércoles 12 y la única duda es si el incidente de la noche anterior incidirá en el control de las expresiones populares durante la cumbre, en que participan unos 3000 representantes indígenas, un récord absoluto en cualquier COP.

Esa participación extraordinaria es fruto de un esfuerzo concertado del gobierno brasileño y las organizaciones indígenas para situar sus voces en el centro del debate sobre el clima.

Hay unos 1000 dirigentes indígenas que incluso tienen acceso a la restringida Zona Azul, ientras el resto participan en los miles de actos que se escenificarán durante la cumbre en la Zona Verde, abierta al público.

Además, la presidencia brasileña ha establecido una «Villa COP» en la Universidad Federal de Pará, para servir de alojamiento y lugar de celebración de actividades culturales y políticas para los participantes indígenas, fomentando la comunidad y el diálogo.

La presidencia brasileña también ha creado el «Círculo del Pueblo» como mecanismo oficial para garantizar la participación significativa de la sociedad civil, incluidos los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales, en los debates de la conferencia.

Esta importante presencia pone de relieve el papel ampliamente reconocido de los pueblos indígenas como guardianes esenciales de la biodiversidad y parte crucial de la solución a la crisis climática.

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La encrucijada de la COP30: ¿acelerar la implementación o hacer más promesas?

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Escribe Joyce Chimbi / Inter Press Service – «Ya se están produciendo daños climáticos devastadores, desde el huracán Melissa que azotó el Caribe, los supertifones que devastaron Vietnam y Filipinas, hasta el tornado que arrasó el sur de Brasil», alertó Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc).

«Por eso la COP debe lograr tres cosas: debe enviar una señal clara: las naciones están totalmente comprometidas con la cooperación climática, lo que significa acordar resultados sólidos en todas las cuestiones clave», insistió el máximo responsable de la convención que desde el lunes 10 realiza en la ciudad de Belém, en la Amazonia brasileña, a su 30 Conferencia de las Partes (COP30).

A juicio de Stiell, «debe acelerarse la implementación en todos los sectores de todas las economías», en la víspera de abrirse la cumbre climática anual.

La cuestión de la implementación es una preocupación apremiante para muchos delegados del Sur global, donde los desastres climáticos se producen con mayor frecuencia y con una intensidad alarmante.

El camino hacia Belém está plagado de ambiciosas medidas y resultados. La Hoja de Ruta de Bakú-Belém es un plan para movilizar al menos 1,3 billones (millones de millones) de dólares anuales en financiación climática para los países en desarrollo para 2035.

Ese camino lo elaboraron conjuntamente por las presidencias de la COP29 y la COP30, Azerbaiyán y Brasil, y sirve como guía estratégica más que como documento vinculante.

La hoja de ruta esboza cinco áreas prioritarias de acción: reponer las subvenciones, reequilibrar el espacio fiscal, redirigir la financiación privada, renovar la capacidad y remodelar los sistemas para lograr flujos de capital equitativos.

Sin embargo, a pesar de que la COP30 se inauguró con un firme compromiso con una nueva era de acción global definida por «la implementación, la inclusión y la innovación», muchos, como Maria Adriana Cordeiro de Melo, representante de la organización Party Overflow de Brasil, afirman que ahora es también el momento de revisar los avances realizados en el cumplimiento de las promesas del pasado.

Ahora se debaten áreas temáticas como la adaptación, las ciudades, las infraestructuras, el agua, los residuos, los gobiernos locales, la bioeconomía, la economía circular, la ciencia, la tecnología y la inteligencia artificial.

Esto apunta a que la COP30 seguirá centrándose en convertir la ambición en implementación, impulsando soluciones que impulsen un cambio sistémico, en lugares reales, lideradas por personas reales.

Los anuncios realizados en la apertura oficial encarnan la acción climática que conecta la vida cotidiana, como el progreso acelerado en materia de vivienda, agua, reducción de residuos, edificios, infraestructura y gobernanza.

La agenda principal de esta COP se centra en acelerar la acción climática para alcanzar el objetivo de 1,5 °C mediante nuevos planes climáticos nacionales, cumplir las promesas financieras y avanzar en una hoja de ruta global para la financiación climática y otros pilares clave, como la adaptación y la tecnología.

Cordeiro de Melo habló con IPS sobre el cumplimiento de las promesas incumplidas y, más aún, sobre los pueblos indígenas del mundo que se encuentran en primera línea del cambio climático.

En particular, existe una creciente inquietud por lo que el Sur global considera la «promesa incumplida del Fondo de Pérdidas y Daños», debido a la brecha entre los objetivos del fondo y su lento e insuficiente progreso, especialmente en lo que se refiere a garantizar la financiación prometida y hacerla accesible a las comunidades vulnerables.

Los críticos argumentan que las promesas no se han cumplido plenamente y que los problemas operativos del fondo, como la falta de compromisos claros y la insuficiencia de la financiación no basada en la deuda, han dejado a los países en desarrollo luchando contra los efectos cada vez más graves del cambio climático.

Durante la COP27, celebrada en 2022 en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij, los países acordaron establecer nuevos acuerdos de financiación para ayudar a los países en desarrollo que son especialmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático.

En la COP28, un año después en Dubái, los países alcanzaron un acuerdo histórico sobre la puesta en marcha de este fondo.

El Banco Mundial pondría en marcha el Fondo como un fondo intermediario financiero (FIF) alojado en el Banco Mundial durante un período provisional de cuatro años.

Situación del Fondo para la Respuesta a Pérdidas y Daños. Fuente: Séptima reunión de la Junta del FRPD

Los países en desarrollo necesitan apoyo financiero y técnico para hacer frente a las pérdidas y daños económicos y no económicos derivados del cambio climático, lo que incluye los costes de reconstrucción de infraestructuras, la recuperación de los medios de vida perdidos y la reparación de pérdidas intangibles como el patrimonio cultural y los traumas.

Estas necesidades se deben tanto a desastres repentinos, como las inundaciones, como a fenómenos de evolución lenta, como el aumento del nivel del mar, especialmente cuando las medidas de adaptación existentes son insuficientes o inaccesibles debido a la falta de recursos.

Las necesidades de financiación, los derechos y las contribuciones necesarias para pérdidas y daños pueden cuantificarse utilizando la economía climática junto con los principios de responsabilidad histórica.

Para el año 2025, se estima que las necesidades totales de financiación para pérdidas y daños ascenderán a 395 000 millones de dólares estadounidenses. Solo se han prometido 790,24 millones de dólares al Fondo y se ha pagado algo más de 50 % (397,74 millones de dólares) de esa cantidad.

En una medida que, según los delegados, envía un mensaje equivocado, en marzo de 2025, la administración estadounidense de Donald Trump anunció que Estados Unidos se retiraría del fondo de «pérdidas y daños» de la ONU, alegando su directiva para retirarse de las iniciativas climáticas internacionales.

Ese retiro estadounidense incluye al Acuerdo de París sobre cambio climático, del que se cumplen ahora 10 años, pero Washington se mantiene dentro de la Cmnucc, aunque ha enviado a Belém una delegación de muy bajo nivel.

En general, los líderes de los tres mayores contaminantes del mundo —Estados Unidos, China e India— no participarán en la COP30, con representaciones destacadas.

Sin embargo, los responsables de la COP30 parecen decididos a seguir adelante con la rápida puesta en marcha del Fondo de Respuesta a las Pérdidas y Daños (FRPD), entre sus principales acciones y resultados.

Hasta ahora, la puesta en marcha del FRPD ha emitido, en un tiempo récord, su primera convocatoria de propuestas por valor de 250 millones de dólares, pasando del diseño a la operación y abriendo un canal crucial de apoyo para los países en desarrollo que se encuentran en primera línea del cambio climático.

«Esta es una COP de implementación. Hoy tenemos grandes noticias en ese frente. El fondo para pérdidas y daños, que se creó recientemente en la COP28, ha comenzado a funcionar», afirmó Ana Toni, directora ejecutiva de la COP30.

Consideró alentador que «han publicado una convocatoria de propuestas por valor de 250 millones de dólares, lo que demuestra la rapidez con la que este fondo, creado hace menos de dos años, ya se está poniendo en marcha».

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Malagrida: “Misiones va a la COP30 a marcar agenda ambiental y a abrir mercados verdes”

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El ministro de Cambio Climático de Misiones, Gervasio Malagrida, viajará en las próximas horas a Belém do Pará, Brasil, para participar de la COP30. En diálogo con Economis, analizó el nuevo Fondo Forestal anunciado por Lula da Silva, destacó el rol pionero de Misiones en la región y adelantó que la provincia presentará en la cumbre su propio bono de carbono, el “Eco2”.

¿Qué opinión te merece el fondo que presentó Lula para salvar los bosques del planeta?

Es muy interesante porque, cuando se habla de precio, marca un valor internacional de lo que debería valer proteger, cuidar y restaurar los bosques. Básicamente, es lo que viene haciendo Misiones hace tiempo. Eso debería existir y aplicarse a nivel global. Lula busca preservar y lograr que los propietarios de bosques amazónicos no transformen sus tierras en frontera agrícola. Creo que lo va a lograr, porque el incentivo económico es una herramienta poderosa de conservación.

¿Y te parece bien el valor de cuatro dólares por tonelada de carbono?

Es un mínimo razonable. Pero ante mayor riesgo de deforestación o pérdida de ecosistemas, debería subir. La Amazonía corre hoy el mismo riesgo que tuvo la selva atlántica, de la cual Misiones conserva el último gran remanente continuo: más de un millón cuatrocientas mil hectáreas. Ese ecosistema llegaba hasta Salvador de Bahía, eran dos mil kilómetros de bosque continuo que desaparecieron en pocas décadas. Esa pérdida redujo la capacidad global de capturar CO₂, y hoy pagamos las consecuencias con el calentamiento global.

Misiones llega a la COP30 con una presencia inédita, como Estado subnacional con su propio programa de financiamiento climático.

Exactamente. Hace casi cuatro años venimos desarrollando nuestra estrategia REDD+, que es la reducción de emisiones por deforestación evitada. Este año atravesamos la auditoría internacional y estamos en la última etapa de validación con Verra, una calificadora global de primer nivel. Eso nos permitirá emitir nuestro bono “Eco2”, un instrumento financiero robusto que ya despertó el interés de varios inversores.

¿Qué objetivos tiene ese programa?

Nuestro plan tiene diez líneas. Ya empezamos con el fortalecimiento del cuidado de los bosques y con la mejora habitacional de comunidades guaraníes. En Puerto Libertad estamos construyendo seis unidades de venta de artesanías con diseño sustentable y refugio ambiental, además de la primera vivienda indígena financiada con fondos internacionales derivados del cuidado forestal. Es un modelo que vincula acción climática, inclusión y desarrollo humano.

El know how adquirido también tiene valor. Ya fue transferido a Santa Fe y se hará un trabajo en conjunto con Corrientes, que todavía no tiene diseñado un plan de mitigación ambiental. Pero también se exportará a Ecuador, en una región que también conserva selva. Se cobrará por el diseño del plan y regalías futuras.

Por eso, Misiones va a la COP30 con una espalda distinta a la de cumbres previas.

Consustanciado. Malagrida llegó a Economis en su tradicional bicicleta eléctrica con la que recorre la ciudad.

¿Misiones va a la COP buscar nuevos inversores o va a presentar resultados?

Vamos a hacer ambas cosas. Primero, reafirmar nuestro liderazgo ambiental regional. Misiones va a marcar agenda porque lleva cuatro años haciendo en serio lo que muchos siguen declamando. Ya no alcanza con decir “hay que cuidar el planeta”: queremos saber qué planes tienen, cómo miden su inventario de gases de efecto invernadero, qué respuestas implementan. Por eso creamos junto a otras cinco provincias la Alianza Verde Argentina, un bloque político-ambiental único en Sudamérica, con gobiernos de distintos signos pero un mismo objetivo: avanzar hacia una agenda nacional de acción climática real.

¿Misiones ya está comercializando bonos de carbono?

Estamos avanzando con Mercuria, una empresa asociada al desarrollo del Eco2. Con ellos ya financiamos parte de las soluciones habitacionales. En la COP vamos a mostrar acciones concretas de mitigación y adaptación. Nuestro plan no se limita a evitar la deforestación: busca mejorar la calidad de vida de los pueblos originarios, los primeros afectados por el cambio climático. Sudamérica captura más del 40% del CO₂ global, pero recibe menos del 10% del financiamiento internacional. Misiones vino a romper ese techo de cristal.

¿Qué lectura te deja que la Argentina no tenga una representación fuerte en la COP y que tampoco estén Estados Unidos ni China?

Argentina nunca tuvo un pabellón propio en las COP. Si alguna vez estuvo representada, fue en Glasgow y por proyectos impulsados desde Misiones. Firmar el Acuerdo de París es fácil; lo difícil es mostrar acción climática concreta. La guerra contra el cambio climático se libra acá, no en los escritorios. En Misiones, el frente de batalla es real: incendios, deforestación, contaminación. Por eso el fortalecimiento del cuidado ambiental requiere inversión y colaboración internacional. La CAF, por ejemplo, colaboró con Misiones en 2023 y 2024 con programas de energía alternativa y fortalecimiento de bosques.

¿Qué otras oportunidades abre la COP para la provincia?

Hay una etapa muy interesante que se viene con el mercado Corsia: las aerolíneas deberán compensar sus emisiones. Ya tuvimos reuniones con LATAM y Flaybondi, y en Belém voy a reunirme con la gerenta de Recursos Naturales de LATAM. Eso abre mercados para nuestros bonos verdes, que serán de la mayor calidad ambiental del mundo, respaldados por la selva en retroceso que protegemos.

¿Qué esperás traer de regreso de la COP30?Un objetivo comercial y otro político. Comercial, porque vamos con una lista de potenciales compradores de bonos; político, porque quiero que todas las provincias argentinas trabajen junto a la Nación en un plan ambiental común. Misiones ya demostró que se puede hacer. Ahora necesitamos que el país lo acompañe.

La delegación misionera se completa con el ministro de Ecología, Martín Recamán. Su participación comenzará el viernes 14 de noviembre, en el evento organizado por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, titulado “Activando sinergias entre los mecanismos de mercado para clima y biodiversidad. Lecciones aprendidas en América Latina y el Caribe”. El encuentro, que se desarrollará en el Pabellón CAF – OTCA: América Latina y el Caribe (Zona Azul), reunirá experiencias regionales para fortalecer las conexiones entre financiamiento climático y conservación de la biodiversidad.

Luego, el sábado 15 de noviembre, Recamán será parte del panel “Misiones: An overview of a subnational Jurisdictional REDD+ Program in Argentina”, organizado por la Provincia de Misiones junto a representantes de Mercuria, en el IETA Business Pavilion Boardroom (ICC). Allí expondrá sobre el modelo jurisdiccional REDD+ que impulsa Misiones, una iniciativa pionera en el país que busca reducir emisiones y conservar los bosques nativos a través de políticas de desarrollo sostenible.

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