CORONAVIRUS

González García: “El número de casos viene por debajo de lo que estábamos esperando”

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El ministro de Salud habló sobre la evolución de la enfermedad en el país, y explicó cómo intervino el Estado en la compra y distribución de respiradores.

El ministro de Salud, Ginés González García, afirmó que “el número de casos viene por debajo de lo que estábamos esperando”, en referencia a la evolución del contagio de coronavirus Covid-19 en Argentina.

El funcionario sostuvo, en declaraciones al programa Cortá por Lozano -de Telefe-, que “primero hay que felicitar a todos los argentinos que están cumpliendo con la cuarentena, hay algunos que todavía no la cumplen y les pedimos que entiendan que es por el bien de todos”.

“Nosotros hemos hecho muchas curvas de simulación y la verdad que el número de casos registrados viene por debajo de lo que veníamos previendo”, remarcó.

El ministro indicó que “los primeros resultados de esta cuarentena los vamos a ver recién después del 31 de marzo, cuando podamos analizar si se mantiene una curva bien aplanada”.

Y explicó que “la estrategia es ganar tiempo para que se preparen mejor los servicios sanitarios, que el pico de demanda no sea tan alto, que los casos sean los menos posibles y extendidos en el tiempo”.

“Estamos mirando lo que está pasando en todo el mundo para ver qué se puede aplicar acá, el mundo en general reaccionó tarde y nosotros pudimos tomar medidas desde antes de registrar el primer caso e ir de manera gradual hasta esta cuarentena”, añadió.

González García subrayó que “dentro de las hipótesis el pico de coronavirus en Argentina lo teníamos en la segunda quincena de abril, pero como lo estamos ralentizando quizá sea más adelante, aunque eso tiene que ver con cómo se vaya propagando el virus”.

“Estamos tomando todas las medidas posibles para evitar un pico de contagios porque no hay sistema sanitario en el mundo que pueda gestionar esa demanda”, afirmó.

El funcionario subrayó que “Argentina tenía una capacidad muy limitada de producción de respiradores” y que se pusieron en contacto con las tres fábricas y la más grande, que concentra el 80% del mercado, “contó que tenía una demanda de 2500 unidades para el sector público y 1200 para el sector privado con una capacidad de producción de 80 por semana que ahora se llevó a 100 y que la distribución era según quién pagaba primero”.

“Ante este escenario, decidimos comprar toda la producción nosotros para distribuirlos de acuerdo a las necesidades, por ejemplo, atendiendo a Chaco que hoy tiene un escenario más avanzado que otros lugares del país”, dijo.

Y concluyó explicando que “la única manera de administrar con justicia los recursos, era hacerlo desde el gobierno nacional”.


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Clubes misioneros se solidarizan con los posibles afectados por el coronavirus

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La iniciativa comenzó con los autódromos Rosamonte y Ciudad de Oberá. La continuaron el club CAPRI y Huracán de Posadas, ahora se sumó Guaraní Antonio Franco y Crucero del Norte ante el probable brote de COVID-19.

Ante la emergencia sanitaria y epidemiológica que atraviesa la provincia y posible brote de Coronavirus en la tierra colorada, las instituciones deportivas brindan sus instalaciones para ser utilizadas por autoridades gubernamentales.

“Pusimos a disposición nuestro club para cualquier finalidad en este contexto. Los especialistas dirán en que será recurrente las instalaciones”, expresó el mandamás de Guaraní, Patricio Vedoya.

Otro club que puso a disposición del Ministerio de Salud provincial la pensión de los juveniles (albergues) y las cabañas que se encuentran es Santa Inés, es Crucero del Norte. Al mismo tiempo brindaron todo el complejo deportivo para la utilización pertinente del gobierno provincial.

En la misma sintonía el club Huracán preparó la sede de Santa Catalina y López y Planes con más de 40 camas para la disponibilidad de los agentes sanitarios.

Sin embargo no son los únicos clubes o centros deportivos que abren sus puertas mostrando solidaridad ante la pandemia que se está combatiendo a través dl “aislamiento social preventivo obligatorio”, decretado por el estado nacional y los consecuentes cuidados de higiene; entre ellos el polideportivo Verón Gallardo de San Vicente, y el polideportivo municipal  “Malvinas Argentinas” de Eldorado del Kilómetro 9.

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Jair Bolsonaro pone en riesgo la salud de los brasileños y de la democracia

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Escribe Gaspard Estrada, director ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe, New York Times. La pandemia del coronavirus está sacudiendo al mundo. En Brasil, todo apunta a que esta crisis sanitaria tendrá consecuencias devastadoras. Ante ello, parecería indispensable que el gobierno tome medidas de emergencia para evitar que el COVID-19 se transforme también en una hecatombe económica, social y política.

El gobierno de Jair Bolsonaro, sin embargo, no está tomando ese camino. En lugar de estar en Twitter, el presidente debería ocuparse del enorme desafío de salud que enfrenta su país.

El capitán retirado del ejército no ha asumido el rol de un jefe de Estado ante una emergencia y antes que dialogar con la oposición para enfrentar juntos la crisis sanitaria, ha decidido mantener sus incesantes ataques a las instituciones democráticas brasileñas, a la izquierda y a todos los que no coinciden con él. Su decisión de apoyar una serie de manifestaciones a favor del cierre del congreso y de la Corte Suprema —violando la cuarentena a la que estaba confinado por recomendación médica—, ha suscitado el repudio social.

Por octavo día consecutivo, muchos ciudadanos han empezado a pedir su renuncia con cacerolazos desde sus balcones. Y esa idea ha comenzado a rondar también entre los políticos: han sido presentados formalmente tres pedidos de destitución ante la Cámara de Diputados.

No sería el primer mandatario en protagonizar un juicio político en Brasil. Desde el regreso de la democracia, en los años ochenta, dos de los cinco presidentes electos han sido removidos de su puesto. Así que los fantasmas de destitución han regresado al país.

Bolsonaro afronta la peor crisis sanitaria moderna de Brasil en una situación adversa: aislamiento político. Los líderes del congreso, miembros de la Suprema Corte y algunos gobernadores estatales están en una permanente tensión con su gobierno. Y el martes 24 de marzo, después de su pronunciamiento en cadena nacional, el presidente agravó aún más su precaria situación en el Palácio do Planalto. En su mensaje a la nación, mantuvo su postura de confrontación política y de negación de las evidencias científicas (el coronavirus es, en sus palabras, un “resfriadito”). Las consecuencias son graves: la crisis sanitaria y el choque económico que se avecinan podrían significar una crisis política cuyos efectos más hondos se sentirán no solo en el gobierno de Bolsonaro, sino —sobre todo— en la maltrecha democracia brasileña.

Después de un año de gobierno, parece que Bolsonaro ha desechado la idea de construir una mayoría política en el congreso. Algunos de los grupos que han respaldado su presidencia —los empresarios, el sector agroexportador, las iglesias evangélicas y militares y policías— ya comenzaron a emitir señales de distanciamiento. Para unos, porque sus prioridades ya fueron atendidas, como la reforma de las pensiones o la liberación de los pesticidas. Para otros, porque la confrontación permanente del presidente para satisfacer a sus seguidores comienza a dañar sus intereses: los ataques a China (principal socio comercial de Brasil) de Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del presidente, y de Ernesto Araújo, el ministro de Relaciones Exteriores, suscitaron la ira de una parte del sector agroexportador.

Bolsonaro no sufre solo en el frente político. La economía es otro factor de preocupación. La llegada del COVID-19 se traducirá invariablemente en una caída significativa de la actividad productiva. Las recetas neoliberales de su ministro de Economía, Paulo Guedes, no han surtido efecto ni preparan el terreno para afrontar la recesión económica que se viene (Brasil tendrá una caída del PIB de al menos 4 por ciento este año, según un estudio de la Fundação Getulio Vargas). Si a eso le sumamos que el sistema de salud pública requerirá un apoyo extraordinario para evitar su colapso, Bolsonaro enfrentará una situación económica y social explosiva en los próximos meses.

Ante este escenario potencialmente catastrófico, Brasil preocupa. Algunos líderes autoritarios en el mundo —de Rusia a Arabia Saudita— han aprovechado la emergencia para ensanchar sus poderes. Es necesario que los brasileños estén alerta: con tal de mantenerse a salvo de una posible destitución, Bolsonaro podría darle un tiro de gracia a la endeble democracia brasileña. Lo que se juega en Brasil con esta emergencia no es solo la salud de sus habitantes, sino la salud de su democracia.

Para afrontar el COVID-19, será necesario que el gobierno tome medidas drásticas que sigan las recomendaciones de las autoridades de salud mundiales. Y para que estas decisiones sean adoptadas por la mayor parte de la población, la construcción de consensos es indispensable. Sin embargo, es difícil pensar que eso sucederá: el presidente ha desoído las recomendaciones médicas de su propio gobierno, mina las acciones de su ministro de Salud y da sustento a teorías de la conspiración respecto al coronavirus.

El factor preocupante es que si pierde el apoyo de los sectores que lo respaldan, Bolsonaro podría estar tentado de aprovechar esta crisis para implementar una agenda autoritaria que cercene la democracia brasileña. Y parece que ya comenzó: el 23 de marzo, Bolsonaro dejó sin efecto la ley de acceso a la información pública por decreto.

Por ello, el papel de los demás poderes, de la oposición y de la sociedad civil es más importante que nunca, no solo para controlar las medidas implementadas por el gobierno durante esta crisis, sino también para denunciar los posibles ataques del gobierno a las ya maltrechas instituciones brasileñas. El ejército, quizás el principal aliado de Bolsonaro, deberá ser observado con cautela, en especial si se le ordena hacer tareas de control social con el argumento de controlar la expansión del coronavirus.

Si quisiera dar garantías de su respeto por las instituciones democráticas, Jair debería romper con Bolsonaro. En vez de escuchar a su clan familiar y a su llamado “gabinete del odio”, que han hecho de Twitter el principal instrumento de conducción del gobierno, el presidente brasileño debería darle todo su respaldo a los científicos para enfrentar al COVID-19. También, tendría que dejar de lado la política que favorece a toda costa la economía sobre la salud, y financiar programas sociales de alto calado para socorrer a los millones de trabajadores formales e informales que serán afectados por la pandemia.

Finalmente, tendría que dejar de atacar a sus adversarios (y hasta a sus aliados) y entender que Brasil tiene que ser gobernado para todos, no solo para su militancia virtual fanatizada. Por sus declaraciones de hoy, todo indica que, en aras de mantenerse en el poder, Bolsonaro podría provocar una ruptura institucional cuyas consecuencias podrían ser dramáticas para Brasil y América Latina.


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Misiones se mantiene sin coronavirus y solo hay un caso sospechoso

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El Ministerio de Salud de la provincia emitió el primer parte epidemiológico del viernes: Misiones sigue siendo una de las pocas provincias que todavía no registró casos confirmados de coronavirus.

➢ Casos descartados: 27 (con nexo epidemiológico establecido, estudiado y descartado)

➢ Aislamiento voluntario: 489 personas (bajo seguimiento por 14 días continuos).

➢ Casos desestimados: 56 (a través de la profundización del interrogatorio clínico y epidemiológico).

➢ Fin del aislamiento: 94

➢ Repatriados: 27

➢ Sospechosos: 1

Línea de consulta 0800-444-3400


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Ingreso Familiar de Emergencia: medio millón de preinscriptos en las primeras ocho horas

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La preinscripción para percibir el IFE de 10.000 pesos a partir del próximo 15 de abril comenzó hoy para los potenciales beneficiarios cuyos documentos de identidad finalizan con los dígitos 0 y 1.

La cantidad de preinscriptos para el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) superó el medio millón de personas en las primeras ocho horas de habilitado el registro, informó la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

De acuerdo con la información brindada por el organismo, entre el primer minuto de hoy, cuando comenzó la etapa de preinscripción para recibir esta suma, hasta las 8, fueron contabilizadas 518.926 anotaciones.

La preinscripción para percibir el IFE de 10.000 pesos a partir del próximo 15 de abril comenzó hoy para los potenciales beneficiarios cuyos documentos de identidad finalizan con los dígitos 0 y 1.

Este beneficio excepcional llegará a 3,6 millones de personas entre todos los beneficiarios, lo que incluye a quienes reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH), monotributistas categoría A y B, empleadas domésticas y monotributistas sociales, entre otros casos.

Los trabajadores informales, trabajadores de casas particulares, monotributistas sociales y los de las categorías A y B, deben cargar sus datos durante los próximos cinco días, comenzando desde hoy, en tanto que se sumarán de manera automática quienes cobren una Asignación Universal por Hijo o por Embarazo.

Como el beneficio tiene carácter de “familiar”, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) harán un entrecruzamiento de datos para ver que la persona no esté cobrando otros beneficios, por ejemplo los jubilados, quienes están en relación de dependencia o cobran renta financiera.

Las empleadas domésticas pueden percibir la IFE estén o no registradas, independientemente del ingreso que tengan.

La preinscripción se hace a través de una aplicación que está en el sitio web de la Anses.

Mañana podrán inscribirse quienes tengan documentos terminados en 2 y 3; el domingo los que finalicen en 4 y 5; el lunes 30 los que terminen en 6 y 7; y el martes 31 los casos de documentos terminados en 8 y 9.

En tanto, el Gobierno avanza en la reglamentación del decreto que dispuso el IFE para definir los alcances del beneficio de $10.000 que se pagará a mediados de abril a 3,6 millones de hogares y establecer canales de pago alternativos para los sectores no bancarizados.

Entre los temas pendientes de definición se cuentan los mecanismos alternativos de cobro vía cuentas bancarias



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