El INYM se queda sin Auditoría Interna en medio de fuertes reclamos por transparencia
El único empleado que se desempeñaba en el área de Auditoría Interna del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) dejó el cargo este jueves, por lo que el organismo se encuentra por tiempo indefinido sin ese servicio esencial, creado para garantizar la transparencia administrativa, el control de fondos públicos y el cumplimiento de la normativa vigente.
La noticia, de una gravedad institucional evidente, trascendió al mediodía y se suma a una serie de hechos que ponen en la mira la gestión de su presidente, el libertario Rodrigo Correa. Esta misma semana, más de 30 organizaciones presentaron un documento exigiendo la renuncia de Correa, denunciando un “deterioro institucional” y un “fracaso económico y productivo”. Las entidades respaldaron el pedido con datos estadísticos que reflejan una caída paulatina de la producción y precios deprimidos para la materia prima, al tiempo que acusaron al funcionario de manejarse con “discrecionalidad” e interpelaron el destino de los recursos presupuestarios.
En medio de esta crisis, la web oficial del organismo publicó este mediodía una gacetilla que rozó la ironía: “El INYM cuenta con un desfibrilador y lo pone a disposición de la comunidad cercana a su sede”. Mientras el instituto promociona un dispositivo para reanimar corazones, la realidad golpea con la misma metáfora: son los tareferos, productores, cooperativas y pequeños emprendedores quienes necesitan una reanimación urgente, asfixiados por la desregulación yerbatera (DNU 70/23), la inflación y la falta de políticas de contención.
Gastos bajo la lupa: ¿Qué se deja de controlar?
Para dimensionar el impacto de esta baja, es necesario entender el rol de la Auditoría Interna. Su función es ejercer un control integral y financiero sobre los recursos, balances y el patrimonio del INYM.
No solo examina los gastos operativos rutinarios, sino que audita de forma directa las erogaciones de la Presidencia y el Directorio, tales como:
- Viáticos, movilidad y asignaciones.
- Gastos de comisiones y comitivas en ferias nacionales e internacionales.
- Cumplimiento de leyes, manuales de procedimiento y metas institucionales.
Tres niveles de control que hoy quedan rengos.
La Ley 25.564 de creación del INYM es explícita: exige mecanismos rigurosos de rendición de cuentas para transparentar el uso de los fondos recaudados (como la Tasa de Inspección y Fiscalización). El esquema legal prevé la figura de síndicos y divide el control en tres niveles anuales y continuos:
Auditoría Interna: El primer filtro. Revisa todos los procedimientos administrativos y compras antes de que se ejecuten y paguen para detectar desvíos a tiempo. (Hoy totalmente desmantelada).
Auditoría Externa: Firmas independientes que examinan las cuentas y confeccionan los balances de cierre.
Auditoría General de la Nación (AGN): El eslabón definitivo que realiza el control externo posterior.
El vaciamiento del área no es una casualidad de calendario, sino el desenlace de un proceso que comenzó en diciembre de 2023. Tras la designación de Rodrigo Correa por parte del Gobierno nacional, se ejecutó el despido sin causa de 21 trabajadores, desarticulando sectores clave como Fiscalización, Técnica, Registros y Administración.
En aquel momento, Auditoría Interna contaba con dos empleados. A uno de ellos se lo trasladó a Administración para cubrir el bache de los despedidos; el único que quedaba en el área es quien acaba de dar un paso al costado este jueves.
Este alejamiento coincide temporalmente con la presión de los sectores agrarios, sociales y académicos, y con los cuestionamientos hacia el propio Correa por recurrentes viajes que realizaría en avión a Buenos Aires (al menos dos veces al mes) financiados por el INYM, de los cuales no se conocen agendas oficiales ni resultados concretos.
Incertidumbre y un patrimonio en la mira
Al día de hoy, nadie sabe en quién recaerá la responsabilidad de custodiar los fondos que pertenecen a todo el sector yerbatero.
En este escenario de descontrol administrativo, trascendió que la gestión actual busca avanzar con la venta del terreno ubicado en Villa Lanús, Posadas. La propiedad había sido adquirida en agosto de 2021 para edificar la sede propia del INYM, un hito que en su momento fue celebrado como “histórico” al cumplir 20 años el organismo. Aquel proyecto buscaba dar “sentido de pertenencia y arraigo” a un organismo creado para generar el crecimiento y desarrollo de todos los eslabones de la cadena yerbatera, hoy muy alejado de ese objetivo.

