Corte Interamericana de Derechos Humanos

“No hay margen para la indiferencia”: la Corte Interamericana vincula el cambio climático con los derechos humanos

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En una sentencia sin precedentes, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) estableció un sólido vínculo entre la emergencia climática y las obligaciones estatales en materia de derechos humanos. Lo hizo a través de la Opinión Consultiva OC 32/25, notificada el pasado 3 de julio, a partir de una solicitud conjunta presentada en enero de 2023 por Chile y Colombia. “No hay margen para la indiferencia”, advirtió con firmeza la presidenta del tribunal, la jueza Nancy Hernández López, durante el acto de notificación este viernes.

El dictamen, de alcance continental, fue resultado del proceso consultivo más participativo en la historia de la Corte IDH: se recibieron 263 escritos de 613 actores, entre ellos Estados, organismos internacionales, instituciones académicas, comunidades indígenas y organizaciones de la sociedad civil. El objetivo fue clarificar las obligaciones estatales frente a los efectos del cambio climático, especialmente respecto de grupos en situación de vulnerabilidad.

Una emergencia con peso jurídico

El documento reconoce, por unanimidad, que el mundo atraviesa una emergencia climática derivada del incremento de la temperatura global causada por la actividad humana, con consecuencias especialmente graves para los sectores más vulnerables. A partir de esa premisa, el tribunal afirmó que los Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) están obligados a adoptar medidas urgentes y eficaces de mitigación, adaptación y transición hacia un desarrollo sostenible, integrando los derechos humanos en esas estrategias.

La Corte desglosa cuatro obligaciones generales de los Estados en este contexto: el respeto de los derechos humanos (abstenerse de prácticas que frenen su protección), su garantía efectiva, el desarrollo progresivo de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) y la adecuación normativa a nivel interno, alineada con la ciencia climática y los compromisos internacionales.

La Naturaleza como sujeto de derechos 

Uno de los aspectos más innovadores de la OC 32 es el reconocimiento -por mayoría- de la Naturaleza y sus componentes como sujetos de derecho. La Corte fundamenta esta afirmación en la creciente interdependencia entre los derechos humanos y el ambiente, lo que implica una doble obligación para los Estados: evitar daños significativos y adoptar acciones para restaurar y regenerar ecosistemas.

Otro aporte mayor del fallo es la afirmación, por unanimidad, de que existen conductas humanas cuya afectación irreversible sobre el equilibrio del ecosistema constituye una violación de normas imperativas del derecho internacional (jus cogens). Por ello, los Estados no solo deben abstenerse de incurrir en estas conductas, sino también cooperar activamente para erradicarlas.

Nuevos derechos y obligaciones

La Opinión desarrolla el concepto del derecho al clima sano, como dimensión del derecho al ambiente sano, con implicancias tanto colectivas —protección de generaciones futuras y la Naturaleza— como individuales —el derecho de cada persona a vivir sin los efectos peligrosos del cambio climático causado por la actividad humana—. También afirma la protección de los conocimientos tradicionales, indígenas y locales como parte de los DESCA.

A la vez, fija obligaciones específicas frente a situaciones de especial vulnerabilidad: niñas, niños, pueblos originarios, comunidades afrodescendientes, campesinas y pesqueras, así como personas afectadas por desastres climáticos. Reconoce que el Estado debe proteger también a quienes, por razones contextuales, quedan fuera de las categorías tradicionalmente protegidas.

En ese sentido, la Corte subraya con particular énfasis la obligación de proteger a las personas defensoras del ambiente, frente a un “clima general de criminalización”. Exige un estándar reforzado de investigación, juzgamiento y sanción ante los delitos cometidos contra ellas, así como acciones concretas contra la impunidad y el hostigamiento.

La OC 32 constituye la primera Opinión Consultiva de la Corte IDH sobre el cambio climático. En paralelo, se encuentra en proceso una consulta similar ante la Corte Internacional de Justicia. Pero el tribunal interamericano se adelantó, ofreciendo ya una interpretación robusta que vincula la ciencia climática con los derechos humanos.

Entre los principales aportes, se destacan: el reconocimiento de la emergencia climática basado en evidencia científica; la amplitud del proceso participativo; la tipificación de ciertas prácticas como violaciones a normas imperativas del derecho internacional; la elevación de la Naturaleza como sujeto de derechos; y el enfoque reforzado en las obligaciones estatales frente a la vulnerabilidad y la protección de futuras generaciones.

Desde ahora, los Estados de la región no solo están convocados a actuar: están jurídicamente obligados a hacerlo. Y como lo expresó la presidenta Hernández López, en tiempos de crisis climática, “no hay margen para la indiferencia”.

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La argentina Verónica Gómez asumió como jueza en la Corte Interamericana de Derechos Humanos

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Se llevó a cabo la ceremonia de apertura del Año Judicial Interamericano 2022 en la Sede de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la cual tomaron posesión del cargo las nuevas Juezas, Verónica Gómez de Argentina, Nancy Hernández López de Costa Rica, Patricia Pérez Goldberg de Chile y el Juez Rodrigo de Bittencourt Mudrovitch de Brasil.

Asimismo, se realizó una transmisión simbólica de la Presidencia de manos de la Jueza Elizabeth Odio Benito a la nueva directiva compuesta por los Jueces Ricardo Pérez Manrique como Presidente y Humberto Sierra Porto como Vicepresidente.

La Corte Interamericana es uno de los tres tribunales regionales de protección de los derechos humanos, conjuntamente con la Corte Europea de Derechos Humanos y la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos. Es una institución judicial autónoma cuyo objetivo es aplicar e interpretar la Convención Americana. La Corte Interamericana ejerce una función contenciosa, dentro de la que se encuentra la resolución de casos contenciosos y el mecanismo de supervisión de sentencias y una función consultiva.

Cabe destacar que el Gobierno argentino postuló a la Dra. Gómez para ocupar una de las cuatro vacantes existentes a partir de enero de 2022 en el principal tribunal de la región, con la firme convicción de la necesidad de alcanzar la paridad de género en órganos internacionales de Derechos Humanos, siendo Verónica Gómez la primera jueza argentina que integrará esta Corte.

El canciller de Costa Rica, Rodolfo Solano, celebró durante la sesión “ver a tres distinguidas mujeres en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Su sola presencia es un aire fresco de convocatoria para que la mujer en nuestro continente pueda seguir avanzando no solamente en las conquistas de sus derechos sino en el liderazgo que deben seguir ejerciendo”.

El presidente entrante Ricardo Pérez Manrique, quien dio inicio al Año Judicial Interamericano 2022, resaltó los cambios que trae: “Luego de casi dos años de trabajo virtual nos volvemos a reunir” y, en ese sentido, auguró “un tribunal abierto y cercano a la gente y sus diversos actores, con oídos y ojos bien atentos para conocer e interpretar la compleja situación de la región. Para oír a quienes no tienen la posibilidad de ser escuchados, a las personas en situación de vulnerabilidad, que son millones en la región”.

Pérez Manrique agradeció muy especialmente la vocación de servicio de los Jueces salientes, incluyendo al jurista argentino Eugenio Raúl Zaffaroni, y resaltó la composición de la nueva Corte con tres mujeres señalando que “la impartición de justicia tanto nacional como internacional, debe construirse sobre la base de la paridad de género. En el mundo no debe haber tribunales colegiados sin paridad o un adecuado balance entre hombres y mujeres”.

Asimismo, destacó que “paridad es reconocer que las mujeres tienen el derecho a estar plenamente representadas en los espacios de toma decisiones. La paridad es parte esencial de la democracia y de las transformaciones sociales que debemos emprender. En este punto, quiero agradecer especialmente y efectuar un reconocimiento público a nuestra ex Presidenta Elizabeth Odio Benito, quien desde el inicio de su mandato como jueza ha levantado fuertemente la voz sobre la necesidad de hacer efectiva la paridad de género en la integración del tribunal”.

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