costos de producción

Los precios mayoristas subieron 2,1% en agosto, con el petróleo como principal motor

Compartí esta noticia !

La inflación mayorista volvió a superar el 2% en agosto, pero el dato general esconde una dinámica mucho más intensa en algunos de los precios que funcionan como punto de partida de las cadenas productivas. Petróleo, productos primarios e importados concentraron buena parte de la presión del mes, mientras que la industria manufacturera se movió a una velocidad sensiblemente menor.

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aumentó 2,1% en agosto, llegó a 19,1% en los primeros ocho meses del año y acumuló 29,8% interanual, según el informe difundido este miércoles por el INDEC. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye impuestos, avanzó 2,3%, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también subió 2,3%.

La diferencia entre los tres indicadores importa. El IPIM es el índice de referencia para seguir los precios mayoristas dentro del mercado doméstico: contempla productos nacionales e importados e incluye determinados impuestos. El IPIB mantiene la misma cobertura, pero elimina ese componente impositivo. El IPP, en cambio, mide los precios percibidos por los productores locales, no incorpora importaciones y sí considera las exportaciones en su ponderación.

El petróleo explicó uno de cada tres puntos de la suba

El dato más significativo de agosto aparece cuando se desarma el 2,1% general. Petróleo crudo y gas aumentaron 8% en apenas un mes, muy por encima del promedio, y aportaron 0,71 puntos porcentuales al incremento del IPIM.

Es decir, prácticamente un tercio de toda la inflación mayorista de agosto estuvo explicado por petróleo crudo y gas. El cálculo surge de comparar los 0,71 puntos de incidencia de esa división con el incremento efectivo de 2,14 puntos registrado por el índice antes del redondeo.

No fue el único foco. Los productos agropecuarios aportaron otros 0,25 puntos; alimentos y bebidas, 0,17; productos refinados del petróleo, 0,14; y vehículos automotores, carrocerías y repuestos, 0,10. Esas cinco divisiones explicaron juntas alrededor de 64% del movimiento mensual del IPIM.

La composición permite leer el dato desde otro ángulo. Los productos nacionales aportaron 1,95 puntos sobre los 2,14 del índice, mientras los importados sumaron 0,19. Más del 90% de la variación de agosto se originó, por lo tanto, en precios de productos nacionales, aunque los bienes provenientes del exterior mostraron una variación mensual mayor.

Los productos primarios corrieron al 4,6%

La brecha entre las distintas etapas productivas también fue amplia. Los productos primarios aumentaron 4,6%, más del triple que los manufacturados, que avanzaron 1,3%. Dentro del primer grupo, petróleo crudo y gas encabezaron las subas con 8%; los productos agropecuarios avanzaron 2,2%; los pesqueros, 1,7%; y los minerales no metalíferos, 1,1%.

La diferencia es relevante porque muestra que la presión de agosto estuvo concentrada con mayor intensidad al comienzo de las cadenas de producción y no distribuida uniformemente entre los bienes industriales.

En el IPP, que permite observar con mayor precisión lo que ocurre con los precios recibidos por el productor local, el contraste resulta todavía más claro: los primarios subieron 4,6%, mientras manufacturas y energía eléctrica avanzaron 1,3%.

Eso no implica automáticamente que esas variaciones vayan a trasladarse en la misma magnitud a los precios finales. Entre el productor y el consumidor intervienen costos, márgenes, impuestos, demanda y decisiones comerciales. Sí señala dónde se concentró la presión mayorista durante agosto.

Importados: subieron más que los nacionales durante el mes

Otro dato que merece atención aparece en los bienes importados. Sus precios aumentaron 2,9% en el IPIM y 3% medidos sin impuestos mediante el IPIB, frente a variaciones de 2,1% y 2,2%, respectivamente, para los productos nacionales.

La aceleración mensual contrasta con lo ocurrido en períodos más largos. Los importados acumularon una suba de 11,6% entre enero y agosto, bastante por debajo del 19,6% de los productos nacionales. En la comparación interanual también quedaron rezagados: aumentaron 21,3%, contra 30,5% de los bienes nacionales.

Agosto introdujo, por lo tanto, una señal diferente: los importados siguen mostrando una inflación mucho menor en la comparación acumulada e interanual, pero durante el último mes aumentaron más rápido que la producción nacional.

Su peso sobre el índice total continúa siendo acotado. La estructura del IPIM asigna 92,71% de la ponderación a productos nacionales y 7,29% a importados. Esa composición ayuda a explicar por qué una variación de 2,9% en estos últimos aportó solamente 0,19 puntos al resultado general.

Energía y combustibles, entre los mayores aumentos del año

La fotografía cambia nuevamente cuando el análisis se extiende desde enero.

El IPIM acumuló 19,1% en ocho meses, pero petróleo crudo y gas aumentaron 53,9%. La energía eléctrica avanzó 48,4% y los productos refinados del petróleo, 31,3%.

En el otro extremo aparecen ramas con variaciones mucho menores: otros medios de transporte acumularon 4,6%; vehículos automotores y repuestos, 5,8%; máquinas y equipos, 6,4%; productos metálicos básicos, 7,2%; equipos de radio y televisión, 7,1%; y productos metálicos excepto máquinas y equipos, 8,6%.

La dispersión es considerable. Mientras petróleo crudo y gas aumentaron casi 54% desde diciembre, los vehículos lo hicieron menos de 6%. No existe, en ese sentido, una única velocidad para los precios mayoristas.

También sobresale el comportamiento de los productos agropecuarios. Aunque en agosto aumentaron 2,2% en el IPIM y aportaron 0,25 puntos a la variación mensual, acumulan 12,6% en el año, casi siete puntos por debajo del índice general.

En doce meses, combustibles y energía superan el 48%

La comparación interanual refuerza esa heterogeneidad. El IPIM aumentó 29,8% respecto de agosto de 2025, prácticamente en línea con el IPP, que marcó 29,7%. Pero petróleo crudo y gas treparon 51,9%, los refinados del petróleo, 52,8%, y la energía eléctrica, 48,8%.

También quedaron por encima del promedio los productos pesqueros, con 49,3%; impresiones y reproducción de grabaciones, con 32,4%; minerales no metálicos, con 31,2%; tabaco, con 30,6%; y productos agropecuarios, con 29,6%.

Alimentos y bebidas, una división especialmente sensible por su vínculo con el consumo cotidiano, aumentaron 1,4% mensual, 14,4% en el acumulado del año y 26,7% interanual en el IPIM. En agosto aportaron 0,17 puntos a la variación general.

Madera subió 2,4% en agosto

Entre las actividades de interés para la estructura productiva del NEA aparece además madera y productos de madera, excepto muebles, que registró una suba mensual de 2,4%.

El sector acumula 12,5% desde diciembre y 19,7% interanual, niveles inferiores al promedio general del IPIM en ambas comparaciones. Papel y productos de papel, otra rama vinculada con la cadena forestoindustrial, aumentó 1,3% mensual, 13,3% acumulado y 20,9% interanual.

La estadística del INDEC no permite desagregar desde este informe el comportamiento específico de actividades regionales como la yerba mate, el té o cada componente de la industria forestal. Cualquier conclusión particular sobre esos sectores requeriría una fuente adicional.

Una inflación mayorista cada vez más marcada por los costos primarios

El cuadro de agosto deja así una señal que va más allá del 2,1% del índice general. La presión no estuvo repartida de manera pareja: se concentró en insumos primarios, petróleo y, en menor medida, productos importados.

Los productos primarios aportaron 0,98 puntos al IPIM, equivalentes a alrededor del 46% de la variación total del mes. Manufacturas y energía eléctrica explicaron otros 0,97 puntos. Dentro de ambos grupos, petróleo crudo y gas fue por amplio margen la división individual de mayor incidencia.

Al mismo tiempo, la película de los primeros ocho meses muestra una economía con velocidades muy distintas. Energía y combustibles acumulan incrementos que llegan al 48% y 54%, mientras buena parte de los bienes industriales permanece bastante por debajo del 19,1% general.

Esa dispersión es probablemente el dato más importante detrás del promedio. Agosto no mostró solamente una inflación mayorista de 2,1%: mostró una aceleración concentrada en precios que están en la base de numerosas cadenas productivas. La evolución de esos costos en los próximos meses será clave para determinar si el movimiento queda circunscripto a determinados sectores o termina extendiéndose hacia otros eslabones de la producción.

Compartí esta noticia !

La paradoja de la electrodependencia misionera: El reclamo corporativo de la CEM y el blindaje selectivo a la macroeconomía nacional

Compartí esta noticia !

El debate en torno al desarrollo de las fuerzas productivas en el nordeste argentino ha sumado un capítulo metodológico de alta relevancia técnica, pero con una sugerente asimetría en su arquitectura política. La Confederación Económica de Misiones (CEM), en un esfuerzo coordinado con el Consejo Profesional de Ingeniería de Misiones (CPIM), ha publicado un revelador informe sobre las percepciones y experiencias de los usuarios frente al servicio de energía eléctrica en la provincia. El documento, estructurado sobre una muestra de 177 agentes económicos pertenecientes a 24 localidades locales, desnuda de forma inequívoca cómo la precariedad de la red de distribución se ha constituido en un vector de estrangulamiento para la inversión privada. No obstante, al analizar los posicionamientos públicos de la conducción empresaria, emerge una notable disonancia cognitiva: la gremial empresaria local focaliza su ofensiva discursiva de manera exclusiva sobre la prestataria estatal Energía de Misiones Sociedad Anónima (EMSA) y el Ejecutivo provincial, aplicando un prolijo blindaje hermético sobre las variables macroeconómicas del gobierno nacional que explican con su desregulación del mercado eléctrico el violento encarecimiento del insumo.

El diagnóstico microeconómico del relevamiento no admite atenuantes. Con un 92,1% de los encuestados declarando una dependencia crítica de la red eléctrica para sostener su ciclo operativo, las perturbaciones del sistema adquieren un carácter sistémico. El 74,6% de las unidades productivas e industriales declara sufrir interrupciones del suministro más de una vez al mes, cifra que se vuelve dramática al constatar que el 40,1% padece cortes semanales o con frecuencias aún peores. Para el sector industrial, el estrangulamiento es casi absoluto: el 93% sufre cortes mensuales y el 57,9% convive con la inestabilidad semanal. Esta ineficiencia se traduce en un incremento severo de los costos de transacción y en la destrucción de capital; la pérdida de horas laborables, la rotura de herramental tecnológico y la interrupción de líneas de montaje obligan al 46,9% de los agentes —porcentaje que escala al 53,5% en las zonas críticas— a internalizar costos mediante la adquisición de fuentes de generación alternativa de energía como grupos electrógenos y sistemas de almacenamiento ininterrumpido.

Esta forzada sustitución de infraestructura pública por inversión privada impacta directamente sobre la estructura de costos y la competitividad interprovincial. El estudio demuestra que el costo energético ha dejado de ser una variable marginal para transformarse en un componente crítico: para el 26% de los encuestados la electricidad representa más del 20% de sus costos totales de operación, mientras que el 67% define el impacto de la tarifa como alto o muy alto. El sesgo analítico de la CEM radica en omitir que esta brutal compresión de márgenes es la consecuencia directa de la política energética del presidente de la Nación, Javier Milei, cuya administración procedió a una desregulación acelerada del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), suprimiendo subsidios de manera lineal sin contemplar la asimetría estructural de Misiones. Al carecer de acceso a la red de gas natural, la provincia se encuentra en una situación de electrodependencia absoluta, un factor que transforma cualquier incremento en el costo del megavatio mayorista en un choque tarifario exponencial y regresivo sobre su tejido pyme.

La contradicción política se profundiza cuando la dirigencia empresaria, que suele ponderar los lineamientos generales de desregulación y equilibrio fiscal de la Casa Rosada, reclama de forma aislada tarifas proporcionales a la calidad del servicio local sin denunciar el vaciamiento de los programas de incentivos tributarios nacionales y la nula política de fomento impositivo para las economías regionales. El problema de la disponibilidad zonal de potencia —donde solo el 34,5% de los empresarios percibe una capacidad de abastecimiento total para expandir sus procesos de producción— choca de frente con un escenario donde el 66,1% del padrón comercial y el 86% de las industrias proyectan un incremento necesario en su consumo eléctrico frente a cualquier hipotético sendero de estabilización y reactivación económica.

La resolución de este cuello de botella excede largamente la discusión técnica sobre los parámetros operativos de EMSA y requiere una mirada sistémica. Si bien resulta indispensable que la prestataria provincial asuma una política de transparencia y auditoría pública de sus inversiones, publicando indicadores estandarizados de frecuencia y duración de las interrupciones, el planteo corporativo de la CEM adolece de inconsistencia teórica al ignorar el origen macroeconómico del costo que hoy asfixia a sus asociados. Condenar la ineficiencia de la red de distribución provincial mientras se convalida el desmantelamiento de los subsidios mayoristas y la ausencia de compensaciones para zonas electrodependientes expone un posicionamiento que prioriza la afinidad ideológica por sobre el pragmatismo que exige la supervivencia del entramado productivo de la tierra colorada.

Compartí esta noticia !

La realidad yerbatera se expone hoy en el Congreso

Compartí esta noticia !

La Comisión de Economías Regionales y la de Economía de la Cámara de Diputados de la Nación abren el debate sobre el impacto de los Decretos 70/2023 y 812/2025 en la cuenca yerbatera. Con un costo técnico de producción fijado en $411,46 y precios de mercado en chacra que oscilan entre $220 y $285 por kilo, los pequeños productores operan con un quebranto real de hasta el 47%, mientras la parálisis fiscal nacional recorta $1.705 millones en financiamiento tecnológico cooperativo.

La discusión, convocada por las comisiones de Economía y de Economías Regionales de la Cámara de Diputados, se transformará en un caso testigo sobre el impacto del esquema de desregulación impulsado por el Gobierno nacional sobre las economías regionales. La exposición reunirá a productores, cooperativas, sindicatos rurales, economistas y funcionarios de Misiones y Corrientes. El dato político no es menor: la convocatoria se produce después de que intendentes misioneros firmaran en Capioví un documento técnico conjunto donde advierten que la crisis yerbatera ya dejó de ser sectorial y comenzó a afectar el tejido económico y social del interior provincial.

La convocatoria legislativa de este jueves 21 de mayo de 2026 funciona como la caja de resonancia de un colapso estructural en el Noreste Argentino (NEA). La pérdida de las potestades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para fijar precios sostén obligatorios ha quebrado la cadena de pagos en el interior provincial. Mientras los molinos líderes concentran la molienda —Las Marías y Playadito retienen el 48% del mercado nacional—, el eslabón primario se descapitaliza mediante liquidaciones a plazos de hasta 120 días y cheques diferidos. La crisis no solo licúa el margen bruto del colono, sino que deprime de forma drástica la recaudación de las tasas municipales de abasto y la circulación monetaria en los pueblos yerbateros.

El corazón del conflicto: quién captura la renta de la yerba

El trasfondo del debate es el efecto concreto del DNU 70/2023 y del Decreto 812/2025, que eliminaron la facultad del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Instituto Nacional de la Yerba Mate) para fijar precios mínimos obligatorios.

El informe técnico elaborado para la Comisión de Economías Regionales sostiene que la desregulación profundizó una estructura históricamente desigual: 17.000 productores atomizados; menos de 200 operadores industriales y dos grandes jugadores que concentran cerca del 48% de la molienda nacional.

La consecuencia inmediata fue una transferencia de ingresos desde la producción primaria hacia los eslabones industriales y comerciales de la cadena. Mientras el precio de la yerba en góndola subió más de 124% desde diciembre de 2023, el valor pagado al productor apenas avanzó en términos nominales y se derrumbó en términos reales.

Para Misiones, la discusión excede el precio de la hoja verde. La provincia depende de la yerba como eje de circulación económica territorial. Cuando cae el ingreso del colono, se retrae el consumo en pueblos enteros.

Radiografía del desarme de la cadena de valor

Quebranto Estructural en Chacra: Frente a un costo real de $411,46 por kilo de hoja verde, las industrias imponen valores de compra de entre $220 y $285, forzando pérdidas anuales de entre $3,7 y $5,7 millones en explotaciones familiares promedio de 5 hectáreas.

Presión Bajista por Sobreoferta: El stock de yerba canchada acumulado en secaderos cerró en 306,1 millones de kilos, equivalente a 11,3 meses de cobertura frente a los 8,9 meses de fines de 2023. La molienda tiene sobreoferta para casi un año, lo que destruye el poder de negociación del colono.

Éxodo Tarefero Récord: Estimaciones gremiales de UATRE y el SUOR confirman que cerca de 40.000 trabajadores misioneros tramitaron el CPF brasileño para migrar a las cosechas del país vecino. El dato se contrasta con que entre 2016 y 2021 unos 8.000 misioneros por año tramitaban el CPF brasileño.

Asfixia al Sistema Cooperativo: Entidades históricas como la Cooperativa de Jardín América registran un colapso financiero que las obliga a recortar coberturas de obras sociales y servicios al asociado por falta de liquidez en la molienda.

Documento e Informe Técnico Intendentes by CristianMilciades

La frontera como válvula de escape impositiva

A diferencia de la llanura pampeana, donde las economías de escala asimilan las fluctuaciones regulatorias, en Misiones la yerba mate es un cultivo minifundista de arraigo poblacional. El territorio misionero, rodeado en un 90% por fronteras internacionales, sufre una fuga de capital humano sin precedentes. La devaluación real del precio de la hoja verde (una caída del 74% en poder de compra desde fines de 2023) coexiste con un incremento del 124,9% en el precio de góndola que paga el consumidor final.

Esta disparidad macroeconómica incentiva el despoblamiento de los frentes de colonización y debilita la posición de Misiones frente al centralismo fiscal. Mientras los distritos pampeanos acumulan saldos exportadores granarios, las transferencias discrecionales hacia el NEA caen, y los municipios se ven obligados a desviar fondos de infraestructura vial para sostener comedores comunitarios y asistencia médica directa en barrios tareferos vacíos.

En el Congreso exponen actores clave que enfrentan la asimetría del libre mercado en pie de igualdad: “De los $230 que ofrece el secadero por la hoja verde, al colono le quedan apenas $60 en el bolsillo una vez descontados los costos de cosecha, transporte y flete logístico. Cosechar a estos precios es profundizar el quebranto”, plantea Jorge Skripczuk, de la Asociación Civil Impulso Yerbatero.

Por su parte, el intendente de Concepción de la Sierra, Hugo Marcelo Humeniuk, junto con bloques cooperativos representados por Fedecoop, ratificaron ante los diputados que la subinversión forzada en labores culturales (como la falta de fertilización y control de plagas) compromete seriamente la productividad y sanidad vegetal de los yerbales para los próximos 5 años.

La ventana de corrección del ciclo yerbatero proyecta un piso crítico entre el segundo semestre de 2026 y los primeros meses de 2027. Los tomadores de decisiones deben vigilar la demanda judicial por inconstitucionalidad de los artículos desreguladores del DNU 70/2023 presentada por las asociaciones de productores. De continuar la parálisis del INYM en sus facultades de arbitraje, la destrucción de la base de pequeños colonos acelerará un proceso de concentración de tierras en manos de los molinos integrados, alterando de forma irreversible la fisonomía socioeconómica de la tierra colorada.

El Congreso como escenario de presión política

La audiencia parlamentaria tendrá un fuerte componente técnico, pero también político. Expondrán referentes históricos del sector, representantes de empresas y el actual presidente del INYM:

  • Ángel Ozeñuk – productor de San Vicente, Misiones
  • Manfredo Seifert – productor y gerente de la Cooperativa Montecarlo, impulsor del INYM | Montecarlo, Misiones
  • Susana Cuadra – productora de Colonia Itatí | Cdte. Andresito, Misiones
  • ⁠Jorge Pujato – secretario de la Asociación Forestal Mesopotamica, Misiones
  • ⁠Rodrigo Correa – Presidente del INYM | Posadas, Misiones
  • Ricardo Maciel – Secretario de asuntos yerbateros de Misiones
  • Denis Bocher.
  • Edgar Gustavo Hein presidente de la Federación de Cooperativas Agrícolas de la provincia de Misiones (Fedecoop)
  • Ana Cubilla – Sec. General del SUOR | Cdte. Andresito, Misiones
  • Gustavo Quatrin – productor de yerba Playadito | Colonia Liebig, Corrientes
  • Jorge Skripczuk – productor y presidente de la Asoc. Civil Impulso Yerbatero | Aristóbulo del Valle, Misiones
  • Carolina Torres – productora yerbatera
  • Javier Gortari – economista, Doctor en Cs. Sociales y ex Rector de la UNAM | Posadas, Misiones
  • ⁠Joaquín Comas – Pte. de la Asociación de Productores Molineros de Corrientes
  • Cristian Castro – Diputado provincial de Misiones por el Partido Agrario y Social
  • Hugo Marcelo Humeniuk – productor e intendente de Concepción de las Sierra, Misiones
  • Federico Layh: productor yerbatero, fue parte del directorio del INYM durante el 2018 y representante de la federación agraria. Gob Virasoro – Corrientes
  • ⁠Hugo Sand – integrante de APAM, ingeniero agrónomo e impulsor del INYM | Posadas, Misiones

La estrategia del bloque impulsor apunta a instalar que la crisis no responde solamente a un ciclo de sobreoferta, sino a una falla institucional generada por la pérdida de herramientas regulatorias del INYM.

El informe entregado a la comisión recuerda que entre 1991 y 2001, tras la disolución de la CRYM, el sector sufrió abandono de yerbales y salida masiva de productores; mientras que entre 2002 y 2023, con el INYM regulando precios, se produjo una etapa de estabilización y expansión exportadora.

La sesión se podrá seguir desde las 11 en el siguiente link

Compartí esta noticia !

La inflación mayorista se acelera al 3,4% en marzo y presiona costos por el salto en energía

Compartí esta noticia !

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación mayorista alcanzó el 3,4% en marzo, en línea con el Índice de Precios al Consumidor del mismo mes, tras haber mostrado una desaceleración en enero y febrero. El dato confirma un cambio de tendencia en los costos de producción, con impacto directo en la estructura de precios de la economía.

De acuerdo con el informe oficial, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) acumuló un alza del 6,1% en el primer trimestre y registró una variación interanual del 27,9%, consolidando una dinámica de presión en los precios de origen.

Energía y combustibles, el motor de la suba

El repunte del índice estuvo explicado principalmente por el incremento en los productos nacionales, que subieron 3,5%, mientras que los importados lo hicieron en menor medida (1,1%).

Dentro de los componentes locales, el mayor impacto provino de “Petróleo crudo y gas”, que registró un aumento significativo y explicó más de dos puntos porcentuales de la variación mensual. También incidieron los productos refinados del petróleo, alimentos y bebidas, y productos químicos.

En contrapartida, los productos agropecuarios mostraron una caída mensual, lo que amortiguó parcialmente la suba general.

Un cambio de tendencia tras dos meses de calma

El dato de marzo corta una secuencia de desaceleración que se había observado en enero (1,7%) y febrero (1%). La aceleración vuelve a ubicar a los precios mayoristas en niveles similares a los del IPC, lo que refuerza la señal de transmisión hacia precios minoristas.

Además, otros indicadores del sistema mayorista también mostraron subas: el índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) creció 3% y el índice de precios básicos del productor (IPP) también avanzó 3%, impulsado por aumentos en productos primarios y manufacturados.

Energía como factor estructural

El comportamiento del rubro energético aparece como un factor determinante en la dinámica inflacionaria. La suba en petróleo y gas —asociada a movimientos internacionales— introduce un componente externo que condiciona la política económica local.

En este escenario, los sectores vinculados a la energía y combustibles concentran mayor capacidad de incidencia sobre la formación de precios, mientras que actividades como el agro, que mostraron caídas, pierden peso relativo en la dinámica mensual.

Costos en alza y presión sobre cadenas productivas

La aceleración del índice mayorista implica un encarecimiento en los costos de producción que, según la estructura de cada sector, puede trasladarse a precios finales o absorberse vía márgenes.

El incremento en energía impacta transversalmente: transporte, industria y logística. A su vez, el comportamiento dispar entre sectores —con subas en energía y bajas en agro— genera una recomposición desigual dentro de la economía.

Posibles efectos en economías del NEA

Aunque el informe no desagrega datos regionales, la dinámica observada sugiere un impacto potencial en provincias con fuerte peso de economías regionales como Misiones.

Por un lado, la caída en productos agropecuarios podría moderar costos en actividades primarias. Por otro, el encarecimiento energético y logístico puede afectar la competitividad de cadenas productivas alejadas de los centros de consumo, una condición estructural del NEA.

Variables a seguir

El comportamiento de los precios mayoristas en los próximos meses dependerá de la evolución de los costos energéticos y del contexto internacional. También será clave observar si esta aceleración se consolida o si vuelve a desacelerarse.

Otro punto a monitorear es el grado de traslado a precios minoristas y su impacto en el consumo, en un contexto donde la estabilidad de precios sigue siendo un eje central del programa económico.

Compartí esta noticia !

La UIA advierte que la presión impositiva absorbe hasta el 50% de los costos industriales

Compartí esta noticia !

La Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a advertir que la elevada presión impositiva es el principal factor que explica la pérdida de competitividad de la producción local, en un contexto marcado por la apertura de importaciones y la persistencia de un esquema tributario que, según el sector, se mantiene sin cambios estructurales desde hace una década. El diagnóstico impacta de lleno en la discusión económica e institucional sobre costos, precios y capacidad exportadora de la industria nacional.

Una estructura de costos condicionada por la carga tributaria

Desde la UIA insisten en que la presión impositiva continúa siendo el principal obstáculo para que la industria argentina compita en igualdad de condiciones con los mercados externos. En declaraciones a Radio Rivadavia, Mauricio Badaloni, integrante de la mesa de la entidad por la región de Cuyo, sostuvo que la Argentina “mantiene la misma presión impositiva desde hace diez años”, un dato que, para el sector, explica buena parte de las dificultades estructurales que enfrenta la producción local.

Según el dirigente industrial, la estructura de costos de las empresas se encuentra fuertemente afectada por una carga estatal distribuida entre los niveles nacional, provincial y municipal, que encarece los procesos productivos y se traslada de manera directa al precio final de los bienes y servicios.

Las estimaciones del sector industrial son contundentes: entre el 40% y el 50% del costo de cualquier estructura productiva es absorbido por el Estado, a través de impuestos, tasas y contribuciones. Este nivel de incidencia fiscal, advierten desde la UIA, no solo reduce márgenes, sino que también limita las posibilidades de inversión, expansión y generación de empleo.

Apertura de importaciones y pérdida de competitividad

El reclamo de la UIA se da en un escenario de mayor apertura de importaciones, que expone con mayor crudeza las asimetrías de costos entre la producción local y los bienes provenientes del exterior. Desde la entidad sostienen que, sin una revisión profunda del sistema tributario, la industria nacional queda en desventaja frente a competidores que operan con menores cargas fiscales y estructuras más livianas.

Badaloni remarcó que esta situación impacta directamente en la capacidad exportadora y en el desarrollo de nuevos emprendimientos, al elevar los precios y reducir la competitividad sistémica. En ese marco, el debate sobre impuestos deja de ser sectorial para convertirse en un eje central de la política económica, con implicancias sobre el entramado productivo y el saldo comercial.

La preocupación industrial apunta a que la presión impositiva no solo afecta a grandes empresas, sino también a pymes y proyectos emergentes, que enfrentan mayores dificultades para absorber costos y sostener operaciones en un mercado cada vez más abierto y competitivo.

Críticas a la intervención estatal y el debate por la competitividad

Al referirse al caso Techint, Badaloni cuestionó la intervención del Gobierno en disputas comerciales entre privados, y planteó que el eje del problema no se encuentra en el comportamiento empresario, sino en el sistema tributario vigente. Según el directivo, la falta de competitividad es una consecuencia directa de un esquema impositivo que no fue corregido en la última década y que continúa gravando de manera excesiva a la producción.

Desde la UIA, el planteo se inscribe en una discusión más amplia sobre el rol del Estado, la presión fiscal y la necesidad de generar condiciones macroeconómicas e institucionales que permitan a la industria recuperar competitividad, ampliar exportaciones y sostener el empleo.

El mensaje del sector industrial vuelve a poner sobre la mesa un reclamo histórico: sin una reducción efectiva de la carga impositiva y una simplificación del sistema tributario, la apertura comercial profundiza las desventajas estructurales de la producción local, con impacto directo en precios, inversión y desarrollo productivo.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin