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Aplanar y suavizar: sobre salud y economía en tiempos de pandemia

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En éstos tiempos de pandemia, la protección de la salud de la población se erige en el objetivo principal de los países, utilizando la estrategia del aislamiento social con un horizonte claro: aplanar la curva de contagios. Aplanar significa, en resumidas palabras, disminuir la tasa de variación de las infecciones diarias, alcanzando guarismos que, proyectados, permitan al sistema sanitario prepararse y dar debida atención al flujo de enfermos que ingresen al mismo. 

Sin embargo, aplanar la curva de contagios ha tenido su efecto en la economía, la que, con el correr de los días, comienza a presentar signos claros de debilitamiento. El aislamiento social ha significado inicialmente una dinámica compleja, asimilable a un shock de oferta y demanda negativos, esto es, una disminución sensible y rápida en la producción de bienes y servicios, así como en la demanda de los mismos. Disminuido (o directamente detenido) el flujo de ingresos por ventas, el efecto multiplicador negativo a lo largo de toda la cadena de valor amenaza con destruir cada vez más puestos de trabajo, dejando sin recursos a proporciones crecientes de la población. 

Ante ésta situación, los gobiernos han reaccionado principalmente en dos frentes: 1. redirigiendo recursos hacia la demanda, con el objetivo de contener el consumo de las poblaciones más vulnerables y, 2. sosteniendo el funcionamiento de la producción de bienes y servicios esenciales. Con todo, a pesar de los esfuerzos, la enorme diversidad y escala de las actividades que se han desacelerado requiere un flujo de ingresos que tal vez solo unos pocos Estados en el mundo puedan proveer. Por ello, resulta de vital importancia adoptar una batería de estrategias precisas, entre las que destaco la siguiente: suavizar la curva de ingresos

Suavizar la curva de ingresos: un mecanismo anti-cíclico, en un contexto “de economía de guerra” De la crisis de los años  ́30, de las políticas implementadas en ese momento por los gobiernos, y de Keynes, hemos aprendido sobre ciertas dinámicas de los ciclos económicos, así como sobre la forma de administrarlos a través de políticas económicas contra-cíclicas (bajo condiciones de capacidad instalada disponible y caída de la demanda). Sin embargo, a pesar del éxito de las mismas, existe bastante consenso en la doctrina económica respecto a que el desempleo recién disminuyó sensiblemente con la llegada de la Segunda Guerra Mundial. De contextos lamentables cómo éste, también hemos podido extraer algún aprendizaje en materia económica, a saber: los mecanismos de reasignación administrativa de 

recursos a áreas específicas dada la coyuntura (o la denominada “economía de guerra”). Combinación de políticas económicas anti-cíclicas y administración de la oferta y la demanda -una tarea no menor, pero cuya discusión excede el presente análisis- pareciera ser un sendero posible. Pero, ¿con qué recursos? En ésta dirección, el concepto de suavizar (smoothing) la curva de ingresos resulta de interés. La idea primaria de la que surge el presente análisis tiene larga data en la economía, pudiendo citarse como un antecedente lejano la historia Bíblica de José y sus hermanos. Más cercano en el tiempo, han sido autores como Franco Modigliani, Miltron Friedman, Paul Samuelson y otros quienes han trabajo (con variantes) la temática y sus implicaciones. El resultado en economía se refiere de la siguiente manera: distribuir inter-temporalmente el flujo de ingresos, suavizando los ciclos económicos (o shocks). 

Básicamente, ajustado al contexto que vivimos y las necesidades y posibilidades emergentes, suavizar la curva de ingresos consistiría en lo siguiente: destinar recursos de los sectores con excedentes y dirigirlos a los sectores con carencias, intercambiando a través del tiempo los excedentes y faltantes. Estos recursos habrán de ser dirigidos tanto a sostener el consumo como a mantener la capacidad instalada actual intacta (sosteniendo principalmente a las empresas y sus trabajadores) en aquellos sectores mayormente afectados. De ésta manera, se logra mantener un nivel de actividad constante a lo largo del tiempo, a partir de la asignación de recursos adicionales a las políticas actuales, las que resultarán probablemente insuficientes (ingresos fiscales escasos, emisión monetaria con techo –antes de volverse riesgosamente inflacionista- y dificultades para el acceso al financiamiento externo, entre otras). Ahora bien, ¿cómo lograr tales resultados? 

Acuerdo Económico y Social de Emergencia, Fondo Soberano de Estabilización y Bono Solidario Canalizar grandes cantidades de dinero desde diferentes sectores en las condiciones de incertidumbre actual requiere un acuerdo de todas las partes involucradas. El Gobierno habrá de convocar a un Acuerdo Económico y Social de Emergencia. En el marco de éste acuerdo, la constitución de un Fondo Soberano de Estabilización resulta primordial (muchos países cuentan con fondos con características asimilables, pudiendo destacarse el caso de Noruega). Éste fondo tiene múltiples funciones y tareas (un análisis en mayor detalle requiere otro espacio aparte) y puede constituirse con recursos del Estado (como es el caso de la mayoría de los fondos soberanos) y también con aportantes privados. Aquí aparece la herramienta del Bono Solidario. A partir de éste, los aportantes obtendrían el compromiso de retribución futura del capital aportado más las compensaciones acordadas (que pueden resultar de naturaleza variada, tales como intereses, deducciones impositivas, bonificaciones crediticias, u otras). De ésta manera, es posible obtener y canalizar los recursos excedentes de algunos sectores hacia las 

actividades con dificultades coyunturales. Si bien para la situación actual es posible que la curva se suavice más en la presente depresión que en la futura expansión, pudiendo sobre-estimular la demanda futura (dado que quienes hoy poseen excedentes, posiblemente también los tengan en el futuro) el mismo Fondo Soberano podrá utilizarse como herramienta de gestión de los excedentes futuros (reabsorbiendo los mismos). 

Con todo, y una vez superadas las dificultades actuales, los gobiernos dispondrían de nuevas estrategias y herramientas que podrían, bien readecuarse para su utilización en escenarios de crecimiento, bien resguardase para futuras recesiones o crisis como la que nos toca en éste momento atravesar. 

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¿Cómo y cuánto gasta el Estado nacional en Misiones?

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Al 7 de abril de 2020 inclusive, la ejecución presupuestaria del Estado Nacional en la provincia de Misiones totalizaba $17.886 millones (etapa devengada), con un grado de ejecución del 30,3% respecto al presupuesto vigente. 

En primer lugar, hay que destacar que, dentro del NEA, Misiones es la provincia con la segunda mayor ejecución presupuestaria nacional y la que tiene también el segundo mayor grado de ejecución. La primera es el Chaco (con $18.539 millones y 32,3%), tercera se ubica Corrientes y última Formosa. 

Al observar en que se realizó el gasto, hay diferentes volver de evaluarlo, según distintos criterios presupuestarios.

Según el objeto del Gasto

En primer lugar, podemos observar el gasto según el “objeto”, donde el punto de “Transferencias” lidera en términos nominales con amplia diferencia: tiene devengado un total de $15.972 millones (el 89,3% del total provincial devengado), explicado sobre todo por el gasto en “jubilados y retiros”, “pensiones” y ayudas sociales a personas”, que solo entre las tres acumulan un gasto devengado de $12.520 millones. 

El “Gasto en personal” tiene el segundo mayor nivel de ejecución nominal con $1.390 millones (donde el 87,4% de ese total lo concentran los salarios del personal de planta permanente nacional); le sigue los “Bienes de Uso” con $427,5 millones (donde el 99,7% de ese total se concentra en “construcciones”; luego los “Servicios No Personales” con $73,9 millones (con cierta paridad en la distribución de sus subconceptos); y finalmente los “Bienes de Consumo” acumulan una ejecución de $21,7 millones (donde el 65% corresponde a productos alimenticios, agropecuarios y forestales). 

Todos estos conceptos tienen un grado de ejecución respecto a su presupuesto vigente de entre 24% y 31%, con la excepción de los “bienes de consumo”: la emergencia sociosanitaria a raíz de la crisis del COVID-19 generó que se haya acelerado el gasto en este punto, y lleva acumulado un grado de ejecución del 45%. En este concepto, el punto relativo a “Productos Alimenticios, Agropecuarios y Forestales” lleva ejecutado a la fecha un 96,2% de su presupuesto vigente. 

Según la Jurisdicción

Si se observa el gasto según la jurisdicción que la realizó, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social lleva la delantera, concentrando el 47,6% del total devengado en la provincia, con $8.517 millones (23,8% de ejecución). Esto se explica particularmente por el alto peso representativo del Anses, que depende de este ministerio, y que solo ese organismo tiene el 99,6% del gasto total del MTEySS en Misiones. 

En términos nominales, se ubica segunda la jurisdicción de Presidencia de la Nación, a partir del gasto ejecutado por la Agencia Nacional de Discapacidad, por $2.949,9 millones; le sigue el Ministerio de Desarrollo Social ($1.301 millones); el Ministerio de Educación ($1.089 millones) y el Ministerio del Interior (1.009 millones), siendo estos las cinco jurisdicciones con mayor ejecución presupuestaria nominal. Cabe destacar, nuevamente, a que raíz de la emergencia sociosanitaria producida por el avance del COVID-19, generó que se haya acelerado el gasto principalmente en dos jurisdicciones: el Ministerio de Desarrollo Social lleva ejecutado un 223% de su presupuesto vigente; y el Ministerio del Interior un 278,9%. 

En ambos casos, esa sobreejecución está explicada por la necesidad de la adquisición de bienes para combatir la crisis (en el caso de Desarrollo Social) y los envíos a las provincias de recursos, como los ATN, en el caso del Ministerio del Interior.

Según la Finalidad

Observando la ejecución por Finalidad, los Servicios Sociales concentran el 79,6% del gasto en Misiones. En este punto, se destaca sobre todo lo relativo a la Seguridad Social (77,3% del total del punto); seguido de lejos por Promoción y Asistencia Social (9,1% del total), y Educación (8,1%). Mucho más lejos están Salud (4,4%) y Trabajo (0,2%).

En términos nominales, le sigue la finalidad de “Administración Gubernamental”, con un devengado de $1.874 millones, empujado sobre todo por la función denominada “Relaciones Interiores” que representa el 92% de ese total, que no es otra cosa que los recursos que la nación transfiere a las administraciones provinciales, como las que ya se mencionó anteriormente.

Según Clasificador Económico


Finalmente, podemos analizar el gasto en un criterio bastante sencillo, que discrimina el total devengado en dos conceptos: Gastos Corrientes y Gastos de Capital. 

El primero de ellos acumula un total de $17.197 millones (96,1% del total provincial), mientras que los de Capital apenas $689 millones, una cifra muy baja pero que se entiende en un contexto de crisis económica (primero) y de parate de la actividad tras la irrupción del coronovirus (luego).

Misiones en la comparación regional

Además de la comparación del total devengado y su grado de ejecución que se mencionó al inicio de esta columna (que ubica a Misiones segundo en el NEA en ambos puntos), es conveniente tomar, para realizar la comparación del tipo de gasto de la provincia de Misiones con el resto de las de la región, el gasto clasificado por Finalidad. 

En este punto, todas las provincias tienen una alta preponderancia de los Servicios Sociales, pero es Corrientes el que lidera en la región, con un 80,5% del gasto allí concentrado, seguido por Misiones, y más atrás Chaco y Formosa. 

Además, en las cuatro provincias se da el mismo caso de sobreejecución presupuestaria en la finalidad de “administración gubernamental” por lo antes expuesto: así como en Misiones es del 206,3%, en Formosa llega al 822,6%; en Chaco al 494,5%, y en Corrientes al 302,9%. 

De esta manera, se puede observar donde está la prioridad del gasto del estado nacional, y como impactó la crisis del COVID19 en las mismas, incrementado los recursos (respecto a su presupuesto vigente) para el combate de esta crisis.






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