El candidato del Frente de Todos (FDT), Alberto Fernández, quien se impuso en las elecciones nacionales y será el próximo presidente, brindó un efusivo discurso esta noche tras conocer los resultados de los comicios. Agradeció al fallecido exmandatario Néstor Kirchner, y confirmó que se reunirá mañana con Mauricio Macri
En la previa Cristina Fernández dijo que “Alberto va a tener una tarea inmensa y muy difícil”
Cristina Kirchner tomó la palabra a las 22.59. “Vamos a volver”, cantaban en el búnker. Y también “Néstor no se murió”. Señaló la ex presidenta: “Dejenmé agradecer a los cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas anónimos que han resistido y que no tienen focus group ni encuestas, pero tienen pensamientos y sentimientos que los han ayudado a mantenerse en pie”. Y también: “Nunca pensé que en esta fecha iba a estar tan contenta”, en referencia al aniversario de la muerte de Néstor Kirchner.
Le dedicó un mensaje al presidente Mauricio Macri: “Presidente, por favor, tome todas las medidas para aligerar la situación dramática en el sector financiero que se vive en el país”.
“Los presidentes son presidentes desde el primer día que asumen hasta el día en que se van”, agregó la expresidenta, que el 10 de diciembre asumirá como vice luego de que su fórmula ganara las elecciones con más del 47 por ciento de los votos. “Señor Presidente, hasta el 10 de diciembre ejerza su responsabilidad cuidando el patrimonio de la nación, este hombre que va a asumir requiere del esfuerzo de todos”.
Alberto Fernández luego de confirmar que aceptó la invitación de Macri, indicó que “vamos a volver la Argentina igualitaria y solidaria que todos soñamos. Ojalá que nuestros opositores sean conscientes de lo que nos han dejado”
“Le agradezco al pueblo argentino, que hoy fue a votar y que dispuso un nuevo orden para la Argentina, y una nueva lógica”, fueron las primeras palabras de Fernández, quien según los primeros resultados se imponía sobre Macri con 48 puntos sobre 40.
Alberto Fernández comenzó a hablar pasadas las 23, después de que el gobernador electo, Axel Kicillof, y la vicepresidenta electa, Cristina Kirchner, brindaran sendos discursos triunfales. “Gracias, como dijo Cristina, por el compromiso que han demostrado, por construir realmente una Argentina solidaria, más igualitaria y que defienda la educación pública, la salud pública y que privilegie a los que producen y trabajan”, añadió.
“Estoy seguro de que ese es el mandato que nos han dado, cada uno de los que nos votaron”, sostuvo. “Gracias a los que no nos votaron, por haber participado de esta jornada. Este no es el frente de nosotros, es el frente de todos y nació para incluir a todos los argentinos y a todos estamos convocando”, agregó.
“Como dijo Cristina, los tiempos que vienen no son fáciles”, lanzó. Y agradeció al candidato presidencial de Consenso Federal, y exministro de Economía de Néstor Kirchner, Roberto Lavagna por llamarlo para reconocer su triunfo electoral.
La transición
“Mañana, como dijo el presidente Macri, me reuniré con él y empezaremos a hablar del tiempo que queda y empezaremos a ver como transcurrimos el tiempo que nos queda sabiendo que hasta el 10 de diciembre él es el presidente”, sostuvo Fernández en relación al discurso del Presidente. Ads by
“Por supuesto, vamos a colaborar en todo lo que podamos, porque lo único que nos preocupa es que los argentinos dejen de sufrir”, añadió.
El agradecimiento a Kirchner
“Déjenme dar un agradecimiento más. Creo que las casualidades no existen. Nada es casual. Me acuerdo que los primeros días de mayo le había dicho a Alicia Kirchner que por el 20 de mayo iba a visitar Santa Cruz y que quería visitarlo a Néstor. El 18 de mayo, Cristina tuvo la idea de proponer mi candidatura. Mi primera salida como candidato fue para visitarlo a él”, contó.
“No tuve en cuenta en ese momento que hoy, 27 de octubre, es el día que Néstor hace un tiempo nos dejó. Gracias Néstor donde estés. Vos sembraste todo esto que estamos viviendo”, lanzó. Y en el mismo sentido, siguió: “No sería justo que hoy no le reconociera a él lo que hizo por nosotros y la enorme posibilidad que me dio a mí de vivir esa aventura de ponernos cargo de un país caótico y ponerlo en pie”.
El futuro
“Sepan los argentinos que cada palabra que dimos y cada compromiso que asumimos fue un contrato moral y ético sobre el país que debemos construir”, expresó. “Hoy, conscientes de lo que somos, vamos a hacer todo lo que haga falta para que las persianas de las fábricas, de las pymes, vuelvan a levantarse”, sostuvo.
“Para que las máquinas vuelvan a funcionar y que los trabajadores vuelvan a trabajar. Para que la educación pública no sea una desgracia, como dice el Presidente, y que las universidades del interior se sigan abriendo y nuestros chicos puedan seguir educándose”, añadió.
“Para que nuestros científicos no tengan que emigrar porque nuestra patria los maltrata. Vamos a volver a construir la Argentina igualitaria y solidaria que todos soñamos”, expresó.
La ex presidenta y candidata a vicepresidenta del Frente de Todos (FdT), Cristina Fernández de Kirchner, dijo que la sociedad no debe creer “todo lo que ve en la televisión nunca más” durante el acto de cierre de campaña del candidato a gobernador bonaerense del espacio, Axel Kicillof,
El candidato a gobernador bonaerense por el Frente de Todos, Axel Kicillof, y la postulante a la vicepresidencia encabezaron un acto en La Plata. “Venimos a reparar lo que rompieron y recuperar los derechos que sacaron”, indicó el ex ministro de Economía.
La ex presidenta y candidata a vicepresidenta del Frente de Todos (FdT), Cristina Fernández de Kirchner, dijo que la sociedad no debe creer “todo lo que ve en la televisión nunca más” durante el acto de cierre de campaña del candidato a gobernador bonaerense del espacio, Axel Kicillof, que se realizó en la ciudad de La Plata.
También participarán del mitín la compañera de fórmula de Kicillof, Verónica Magario, y la postulante a la Intendencia local, Florencia Saintout.
“Así como le pido a los dirigentes que no se la crean, también le pido a la sociedad que no se crean todo lo que le dicen en la tele nunca más, porque los que han destrozado esto no cayeron de un plato volador”, dijo la ex mandataria desde el escenario montado en el Bosque de La Plata.
“Hay que democratizar el país en todos sus aspectos” y mencionó la economía porque, advirtió, de lo contrario “va a ser muy difícil construir una sociedad mejor”, consideró.
La ex jefa de Estado sostuvo ue hay que “volver a recuperar la felicidad, el derecho a ser felices” porque “eso es lo que queremos los argentinos, los bonaerenses y los platenses: Tener el derecho a volver a ser felices”
Kicillof: “Los conflictos entre nosotros son los que generan las peores tragedias”
Por su parte, el candidato a gobernador bonaerense por el Frente de Todos (FdT), Axel Kicillof, dijo que en el peronismo “todos entendimos que los conflictos entre nosotros son los que generan las peores tragedias” al agradecer el trabajo diario que hicieron durante estos cuatro años los intendentes peronistas.
El ex ministro de Economía aseguró que “fracasó una forma de concebir el gobierno, de hacer y de gobernar” y agregó: “Estamos atestiguando el fracaso de (Mauricio) Macri y de (María Eugenia) Vidal”.
“Venimos a reparar lo que rompieron, recuperar los derechos que sacaron, acompañar a los que sufren; volvemos a reparar la provincia de Buenos Aires y a recuperar su identidad”, recalcó.
En la Residencia Oficial, la televisión devuelve en silencio las imágenes de la revuelta popular en Chile y es el primer disparador para hablar de las convulsiones en el barrio, que sacuden el lejano oeste americano, pero que al mismo tiempo están tan cerca como la movilizada Cataluña en su pelea por la autodeterminación.
El gobernador Hugo Passalacqua sostiene que en Ecuador hubo un estallido similar al de la Argentina del 1 a 1, en el no tan distante 2001, pero sorprende cuando revela que la crisis de Chile no lo sorprendió.
“Como decía Umberto Eco: “La forma más inteligente de mentir es con la estadística”. Si yo me adjudico 30 mil dólares por año, y vos ganas uno, da un promedio de 15 mil, pero yo gano 30 y vos 1, así los promedios de muchas cosas en Chile eran muy buenos, pero a la hora de la realidad, el reparto era inequitativo, te daba mal. El uno por ciento, concentra el 50 por ciento de las riquezas, el resultado siempre va a ser el mismo. Tenés indicadores macroeconómicos muy solventes, pero con sectores populares, que seguían muy postergados. Hace unos años la joven Camila Vallejo sorprendió cuando pedía educación pública porque el cien por ciento de la educación superior es paga y muy cara. De ahí en más tenés muchos cortes sociales, se privatizó todo, así que no, no me sorprende. No estoy diciendo que Chile es un desastre, digo solo que socialmente está muy fragmentado y con una inequidad que en algún momento iba a estallar. El 4% de suba de subte armó un lío bárbaro. Chile es muy lindo, pero si tocás por debajo la pobreza se siente”, explica en diálogo con Economis.
Pero es un modelo que ofrecían como espejo en el que mirarse…
Hay algunas tentaciones, de algunos sectores de verse reflejados, yo nunca lo hice por ningún modelo. El copiar modelos, el imitar modelos de izquierda o de derecha a mí no me mueve, el seguir los pasos de otro no me parece porque ningún país se parece al otro. Nada se parece a nada, en realidad.
Tomando estos dos casos, incluso yendo más lejos Cataluña, que defiende su autodeterminación… Por ahí la parte más baja de la sociedad, se está cansando del tema de ajustes, de recortes.
Eso es bastante universal, no es nuevo, desde los faraones, el Imperio Romano, el Medioevo, siempre los sectores dominantes generan los sectores populares inmensos. Por fortuna en el siglo XX, sobre todo después de la segunda guerra, un poco se fueron achicando las desigualdades, aunque aún son muy grandes, pero no es lo que era, porque hubo un mejoramiento social, lento, pero existe. Pero hay lugares donde la presión sistémica, la presión de los sectores dominantes, de todo tipo, político, financiero, lo que fuere, mete mucha presión sobre la gente, y eso en algún momento pone a la gente muy mal, por eso siempre hay que estar al lado de la gente. No dar dádivas, sino crear políticas proactivas.
¿De contención?
Es más que la contención, es generar políticas proactivas, la contención es más para emergencias, pero no podés vivir en emergencia. También tenés que tener políticas de proacción, de estímulo, de inversión. Haciendo una abstracción de lo que hay acá, muy modesta muy chiquita con los “Ahora”, a nuestra escala.
Que no hay que minimizar, porque para una familia el ahorro es importante.
Es una inversión grande para el Estado, pero para una familia cambia mucho, si te metés en todos los “Ahora” que podés, el sueldo se te duplica bastante. Hay un esfuerzo del Estado proactivo para el sostenimiento de empleo, que circule más rápido el dinero, que se vaya afuera lo menos posible. Es lo que llamamos un modelo misionerista, tratamos de hacerlo. Hay cosas que nos cuesta vencer, el sistema impositivo es muy perverso. Escuchaba a un candidato en el debate presidencial, no importa quién sea (N de la R: fue José Luis Espert), que decía: “Si no cobramos IVA no tenemos porqué hacer coparticipación en las provincias”. Y yo: ¡¡Hola!!!! Como que en las provincias no somos personas, hay cosas que resultan un escándalo y pasan, yo apagué la tele en el debate. Después volví a prender, pero me enfurecí porque no hay lugar para tanta barbaridad. Es una visión muy del país central, del puerto, donde las provincias somos un accidente geográfico, no somos personas, y somos una carga, para ellos es un esfuerzo enorme soportarnos a nosotros, cuando la realidad es inversa porque somos nosotros los que lo sostenemos. Es una visión muy metida esa del país central, hay que hacer un esfuerzo para romper con eso.
Mauricio Macri empieza su gestión con una foto con todos los gobernadores el 12 de diciembre de 2015, y termina ahora prácticamente con todos enfrentados en la Corte Suprema justamente por este tema, cuando el Presidente anunció el plan de eliminación del IVA en algunos alimentos y los cambios en Ganancias después de la derrota electoral...
Sí. A la Corte fuimos dos veces, una para que no nos quiten lo que nos corresponde al pueblo… En el escrito yo le agregué la palabra pueblo, como para que se entienda que la coparticipación es para el pueblo de la provincia de Misiones.
Para que sea menos abstracto.
Sí, para encarnar, para porque no es de la Provincia, o de los gobernadores, como si fuéramos señores feudales. Por eso fuimos dos veces a la Corte a defender la coparticipación: Cuando nos la quitaron y después cuando la Corte ordena devolver, no lo hicieron, entonces volvimos a litigar, nos volvieron a dar la razón y acá estamos, en lo mismo.
No hay novedades.
No. Considero que los montos acumulados nos tendrán que devolver. No es fácil hacer cálculos del pasado, desde septiembre, pero la orden fue deja de quitar la coparticipación y darla entera, pero eso sin embargo no pasó. Pero en medio del desbarajuste de las elecciones, más no podemos hacer, porque parece que estamos en rebelión.
¿Cree que el respeto al federalismo está en juego en estos días?
Hay una cosa que a mí me da mucha fe en Alberto, que es su visión del país federal, viste que a él no se le escapa ni en un reportaje. Aunque hablen de petróleo, hablen de educación, siempre lo tiene metido, tiene metido en su visión que el país es uno, que el que nació en Atacama tiene que tener las mismas opciones que el que nació en Palermo, que el que nació en Tobuna. Las mismas opciones, y las mismas oportunidades que hoy le son negadas, pero no desde ahora, sino desde 1810. Su visión federal cuando lo dice, y yo le creo, es que va a gobernar con 24 gobernadores, no es un dato chico, sobre todo para las provincias del norte que somos las más postergadas. Es música para el oído de todos. Él tiene la oportunidad de ser uno de los grandes presidentes federales del país. Más allá de salvar la grieta, a mí me interesa lo federal, porque si la patria somos todos, nosotros tenemos la visión que creo correcta, histórica, que las provincias son preexistentes a la Nación.
El presidente más federal…
Quiero creer. No lo va a hacer en un rato. Vendrán varios presidentes, pero lo creo, eso de trazar un rumbo y volver a la fuente, que es quien quiera presidente de este país, tenga que hilvanar las voluntades, los deseos y esperanzas de todas las provincias de la Argentina, que son las mandantes, son las dueñas del país, en el sentido histórico. Ahora resulta que para el país central somos una carga, pero yo le creo a Alberto cuando dice que él está en camino de recuperar los sueños de las provincias, hacia un papel protagónico, darles protagonismo de las provincias.
¿Cómo se construyó tan rápido una relación con Fernández, cuando tiene sus propios candidatos en Misiones?
La relación con Carlos (Rovira) es de hace tiempo. Personalmente, con Fernández nos conocemos hace poco, con la Renovación sí se conocen hace bastante, pero es una persona muy afable, que escucha mucho, tiene ideas sólidas y al mismo tiempo flexibles, no es tozudo, no es caprichoso. Si hay algo que modificar, la modifica, si hay que trabajar lo hace. No es perezoso. Le toca a Oscar (Herrera Ahuad), ser su colega no, y enseguida se entendieron, forjaron una amistad, eso vale oro en una relación de alguien que está gobernando una provincia con el presidente. A lo que hay que agregarle el tema de los diputados, hay cosas que se lo dijimos a él: “Nosotros somos la Renovación, no somos el Frente de Todos, lo acompañamos, como acompañamos en su momento a Néstor, a Scioli, a Cristina, cien por ciento desde nuestro lugar, desde los Renovadores”. Por eso pedimos la boleta corta con corta, desde Nación a Fernández y en la provincia a la nuestra, con el misionerismo, la gente que está con la gente. Es una suma de energía muy fuerte lo nacional con lo provincial. Un poco toda esta cuestión histórica se traduce en el voto, aunque es la primera experiencia.
Usted decía que quería que se instale esto de la boleta corta provincial…
Es mi visión, muy a título personal. Como ciudadano, por los siglos de los siglos, quisiera que los diputados nacionales vayan junto con las elecciones provinciales. Porque es una trampa semántica, porque los diputados nacionales, son de la provincia ante la Nación, no son de la Nación. Es un error tremendo creer que son de Nación. Para que en la Nación se discutan nuestros intereses, tienen que estar nuestros diputados que nos defiendan allá, junto con los gobernadores, vicegobernador, tiene que estar en el mismo paquete. Después se elige el presidente, por supuesto que se pueden desdoblar las fechas, eso es secundario. Después está lo nacional, que pasa por el Poder Ejecutivo, por la fórmula de presidente y vice, donde sí hay un distrito único donde tu voto se junta con el de Zapala y el de Zapala con el de Pozo Azul.
¿Qué le preocupa más de este momento económico, de pobreza, educación?
Todo, es una situación muy dura, porque hasta el que tiene empleo, hablamos con Cristina cuando vino, de las estadísticas, de los índices de empleo, de desempleo. Hay un 60% de la gente empleada, pero abrís ese bloque y de ese 60% la inmensa mayoría está con miedo de perder el trabajo. Es decir, tener trabajo no es tener seguridad. Cuando estás en incertidumbre, el pequeño empresario, el medio, el bolichero, el que levanta la basura, el periodista tiene inseguridad, eso produce una angustia muy grande. El que tiene empleo está con incertidumbre, no sabe si gasta en la moto, si pone la parrilla, si festeja un cumpleaños, si va de vacaciones, se pone tenso el ambiente.
¿Qué análisis hace del Gobierno de Cambiemos?
Nosotros no hicimos juicios de valor al principio de la gestión y mantuvimos la gobernabilidad y a relación institucional. Era la primera vez que la Renovación gobernaba con un signo político nacional distinto, por eso había que cambiar los parámetros comportamentales porque éramos otro espacio político, entonces tuvimos esa frase: “Gobernabilidad, con gobernabilidad se paga”, que en términos institucionales, tomamos una posición correcta, porque en democracia así debe ser. Las veces que nos sentamos a hablar con el señor Presidente casi nunca coincidimos, pero le dije las cosas en la cara, él también lo hacía, diferíamos mucho en sus visiones de roles del Estado, su visión impositiva.
Recuerdo el cruce que no salió mucho a la luz, pero fue en Iguazú, sobre la yerba mate.
En Iguazú sí, tuvimos nuestros altercados, pero nunca quitándole gobernabilidad, porque la gente lo había votado, no había que entorpecerlo, como no nos gustaría que nos quieran entorpecer, pero con una diferencia muy grande en el medio, tan grande que es casi insalvable. Porque tener una visión distinta del Estado, te hace pretender cosas distintas. Si vos sos un Estado que cobra los impuestos y sos eficiente, hacés caminos, hacés escuelas, entonces es bienvenido, pero si no, la realidad marca que no sirve.
Ese pacto fiscal firmado hace menos de dos años, no sirvió.
El simple hecho que nos haya quitado el Fondo Federal de la Soja, fue un golpazo para los municipios que nos obligó a salir a asistir. Después hubo unas devoluciones, que eran derechos de la provincias. Pero veo un momento bisagra que fue ir al Fondo Monetario, cuando llegó lo del Fondo, hubo una urgencia del déficit cero y empieza a pasar el rastrillo a las provincias, la quita de subsidios, las tarifas de la luz.
Me dijo que no le sorprendió lo de Chile, ¿Lo sorprendieron estos resultados?
¿Los de las PASO? No. Pensaba que iba a ser menor, porque uno ve las encuestas, que decían una cosa, pero la realidad dijo otra. Pero viendo el diario del lunes, no era algo que sorprenda, por la falta de empleo, con los sectores populares que se hunden, la clase media que se hunde, no era una sorpresa.
¿Y para Misiones, cuál es el pálpito suyo para el domingo?
Creo que vamos a hacer una elección muy buena, estoy seguro de eso, lo importante es tratar de meter una gran cantidad de diputados, vemos que estamos en el camino correcto de juntar lo nacional con lo misionerista. No digo que los otros diputados sean malos, no personalizo, cualquier ciudadano que pone su nombre en una boleta, ya hace mucho, porque pones en juego tu historia, tus ganas, tenés que hablar al público, lo hacés porque tenés ganas, el simple hecho de estar en cualquier espacio, es significativo. Yo jamás fui irrespetuoso, suficiente tiene la gente con las dificultades cotidianas, como para encima ver a los políticos a los tortazos en la televisión.
El misionerismo en las raíces
Passalacqua cambia el semblante cuando recuerda los días que pasó junto a los deportistas misioneros en los Juegos Evita de Mar del Plata. Los acompañó desde su primer año de gestión y asegura que hay una “diferencia enorme” entre 2016 y este año. “En defender los colores, corear a la provincia, ir por la calle todos juntos, que van a defender al equipo de su provincia, hinchando juntos por la camiseta, sean de vóley, de fútbol, o de lo que sea, yo estuve con ellos en el almuerzo del hotel, es hermoso ver como corean, cantan, el ver al misionerismo”.
¿Lo refresca un poco ver eso, porque eso también es política?
Esto está fuera de la política partidaria, es una política más alta, de fortalecer la sociedad, de unirla, porque para mí las sociedades que progresan son las que tienen el tejido social más sólido, donde son más solidarios, donde hay hermandad, donde uno está en problemas y lo estás vos, porque sos mi hermano, por eso yo suelo hablar de la gran familia misionera. Esta gurisada, que eran 815, con un comportamiento ejemplar, son buenísimos, con algo histórico como traer 73 medallas, que antes estaban concentradas en un puñado de municipios. Y eso también tiene que ver con una política de Estado, las medallas antes se concentraban en Posadas, Oberá, Eldorado, ahora tenés de todos lados, de Andresito, de Ruiz de Montoya, de donde mires, eso tiene que ver con expandir el deporte, proteger al tejido social. De estar al lado de la gente, a través de la educación, del deporte, de un discurso amigable, presente. No se puede hacer una sociedad sin valores, no existe, las sociedades exitosas tienen valores. Uno ve los modelos soñados, el danés, el finlandés, ellos tienen un sentido de valores muy fuerte, en la escuela los machacan mucho en ser solidarios, en ser trabajadores.
Y el Estado no está ausente…
Está recontra presente. La sociedad tiene instalado que da mucho, porque sabe que el Estado también da mucho. Cuando hablamos con los que se llaman liberales, hablamos de los impuestos y les decimos ¿3% es mucho, o es poco? Dicen es mucho, pero en realidad, depende del servicio que te da el Estado. Si el Estado no te da nada, 0,1 es mucho. Depende de lo que te dan, si te dan caminos, o viviendas, lo que puedan con los recursos que tienen, sin endeudarse, de a poco, sin dejar en banda a las 50 mil familias que viven de obra pública, además de los amigos albañiles que viven de eso. Nosotros, a la nuestra, lo fuimos haciendo.
Misiones se destaca además porque es una de las pocas que no ha tomado y tiene escasa deuda pública…Hacele un reportaje a los otros gobernadores para ver cómo están. Nosotros tenemos la certeza que podemos pagar todos los salarios por mes, esa certeza genera la segunda fase económica, que se denomina de confianza, porque el policía va al verdulero y le dice fíame un kilo de papa, un día antes de fin de mes, el verdulero le va a fiar porque sabe que al otro día cobra, el verdulero va al kioskero le dice que le fíe otra cosa, le fían. Esa es la economía de confianza que aparece, porque saben que la plata va a estar, eso pasa por la vida del empleado público, del policía, el enfermero, la maestra, pero inyecta en la economía privada, real, todos los días. Eso hace que Misiones se fortalezca, porque es una de las poquísimas provincias donde se sabe que se puede pagar todos los sueldos a fin de mes. Encima si combinas, una provincia que paga en el mes, con una que no, que vive endeudada… Pero la sociedad nos empuja a eso, y no nos permitiría que nos endeudemos, porque no les gusta la idea. Porque es lo mismo que ir al prestamista para llenar la heladera y al mes no tengo la comida y no tengo la heladera. Entonces en esa los misioneros nos medimos, somos muy rigurosos, somos austeros, tratamos de ser inteligentes con los gastos, hicimos inversión muy productiva, y sobre todo no hicimos del Estado una bolsa de trabajo. En comparación de las provincias más grandes, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, el empleo privado es enorme, donde el Estado es un actor de tercer o cuarto lugar, acá lejos es el primero, pero sin embargo no nos llenamos de deudas. Misiones crece el 1,5% mensual a nivel demográfico, mientras me tocó gobernar a mí, la población de Misiones creció un 6%, que es una cifra gigantesca, donde el Estado tiene que acompañar con escuelas y policías. Pero nosotros crecimos en planta permanente, en contratados con relación, el 0,6, son 500 y pico de personas en toda la provincia. Básicamente la mayoría son policías, no convertimos al Estado en una bolsa de empleo. No lo hicimos. Eso lo digo con orgullo, no echamos, no hicimos una bolsa de trabajo, no paramos la obra pública, no nos dejamos endeudar, generamos los Ahora.
¿Qué dice la teoría de los debates? Que legitiman el sistema democrático, fijan agenda sobre los grandes temas, persuaden al electorado, dotan de información y aportan a la calidad institucional. Sin embargo, ¿qué discutimos en Argentina tras el primer debate? Un dedo levantado, un minuto de silencio, tiempos incumplidos para un candidato y otras cuestiones de forma y actitud. Percibimos alto contenido ideológico, monólogos y posturas moralistas conocidas como “espiritualización de los asuntos materiales” que suelen producir verdaderas discusiones culturales, religiosas o sociales que sí generan discusión a posteriori. ¿Qué efecto se pudo ver en los diferentes sondeos que se publicaron? Que terminó afirmando las tendencias que se sostenían de manera previa, es decir, reforzando las preferencias. ¿Se percibieron corrimientos electorales en los sondeos? No. Así pasamos al segundo debate presidencial. Arrancó con una breve y prometedora presentación inicial. Para Macri hay bases construidas. Para el resto de los oponentes la situación es mala y hay que discutir la crisis. Hay que discutir proclamaron. Ahí la jugada fue de uno contra cinco.
Pero luego el debate cambió. Nuevamente la ideología fue central y el escenario fue tres a tres. En la seguridad fue explícita esa diferencia. Tres actores desde el progresismo destacando la desigualdad y tres actores desde un conservadurismo envalentonado muy -pero muy corrido- hacia la mano dura. La puja, la gran puja del debate se corrió hacia la derecha. La superposición de propuestas, valores y énfasis de Macri, Espert y Gómez Centurión fue notable y ahí se juega mucho en votos, especialmente para el futuro. El debate sobre economía fue la nada misma. Lejos, el bloque más abstracto, menos concreto. Lugares comunes, pocas políticas y las chicanas más duras. Muchas y cruzadas. Sorprendió Macri: su bloque más sólido -actitudinalmente- pero justo en su política más floja. La corrupción fue su eje: “se robaron la plata de las obras” le espetó al candidato del Frente de Todos. Pero la respuesta más incisiva de Fernández fue exactamente ahí, asociando al apellido Macri con la corrupción del estado: “Clan Macri” le respondió, recordando a la vieja idea de la “patria contratista”.
La calidad institucional fue el bloque de la hipocresía. Desde eliminar la coparticipación hasta las críticas furibundas entre quienes son y fueron oficialistas. Y ni hablar del bloque de desarrollo social cuando el intercambio se dio en el eje pobreza. Poco consistente para decir de eso… Uno a uno variaron algo en una semana. Sorprendió Macri con el uso del pronombre “ellos” aludiendo implícitamente al kirchnerismo. Fue muchísimo más negativo y adversarial que en el primer debate y en término de solidez y actitud mejoró mucho, especialmente en su manejo no verbal. Muy enfático y con autocrítica cero, sobraron las picardías discursivas que no le suman -con tanta negatividad de su imagen- y cerró con su fallido cambio cultural, quizás animado por su marcha electoral #SiSePuede.
Espert intentó diferenciarse -más que Macri- de Fernández tratando de interlocutar de modo directo y tuvo un buen manejo escénico y discursivo, sin nada que perder y con la displicencia de quién no será gobierno. Bajísimo en intensidad Lavagna. Sin fuerza ni convicción y volviendo algo más a la comodidad del centro. Quizás sí eso posibilite un movimiento mínimo de votos en el centro. Gómez Centurión sin la defensa de las dos vidas es otro candidato, más racional pero menos potente. Del Caño en un registro afuera del diálogo y con un intento de incorporar latiguillos discursivos o populares. Y un Fernández que no brilló y estuvo mucho más tiempo a la defensiva y hasta apesadumbrado en su rostro, salvo en el cierre donde estuvo en su performance más cuidada y editada. A su favor, quizás jugando a la dinámica del boxeo sabiendo que, ante el empate, la corona queda para el campeón. El tema es que no ganó todavía… Así pasaron los dos debates. Oportunidades para defender la postura propia y rebatir la postura del oponente donde el debate es una lucha de pura campaña negativa, en particular, de “comparación explícita”. Este segundo, en particular, fue incluso más de ataque directo que de comparación, y con cruces personales más ofensivos. Incluso hubo registros de tensión entre los dos principales candidatos fuera de cámara y sin saludarse. Fue un acto carente de políticas concretas como propuestas y carente de muchas verdades también. Por suerte, dejó transpirar sin filtros las ideologías de cada uno, que en definitiva es el mejor modo de juzgar a los candidatos porque es su sistema de creencias desde el cual actúan y deciden.
Pasó un modelo de debate que cumple con la exigencia democrática e institucional pero no con el intercambio. La exigencia cívica de ver a los candidatos sin edición, se vio, no es tan real. La función ritual fue cumplida, y según la evidencia comparada, sus efectos sobre el sistema político seguramente serán discretos. Tras dos debates sigue una duda que persistirá más firme que nunca: ¿es quien mejor debate, necesariamente un mejor líder? No. Macri estuvo bien, pero para la mayoría de los argentinos y argentinas, su gobierno no. Así es que son los desempeños de los gobiernos los que responden a ese dilema. El 27 tendremos la respuesta.
En el principio de los tiempos, la idea de poder estaba fuertemente asociada a la divinidad de los reyes emanada de un Dios. En uno de los numerosos relatos bíblicos de la tradición judío-cristiana se encuentra el de la torre. Este escrito describe la soberbia de un pueblo que a espaldas de su Dios y en su naturaleza humana busca la exaltación de lo bueno, lo perfecto a través de la construcción de una obra de magnitudes épicas, la Torre de Babel. Cuenta la historia que los habitantes de la Antigua Babilonia hablaban un mismo idioma y una sola lengua. Cuando la ciudad comenzó a prosperar, idearon una construcción que llegara hasta el cielo, desafiando los poderes terrenales que les habían sido conferidos. Al ver su Dios semejante acto de fastuosidad y arrogancia, decide desatar una gran ira sobre ellos provocando un castigo eterno: el desentendimiento, la confusión y el alboroto.
Caso contrario, lo ocurrido en Pentecostés, fiesta donde se evoca el advenimiento del Espíritu Santo sobre los doce apóstoles, que infundidos en la gracia divina hablan el mismo lenguaje y en una sola fe”, visualizando de esta manera la restauración de la “unidad” perdida en la torre de babel.
La historia transcurre, y la metáfora es perfecta para describir el núcleo candente del eterno dilema argentino; la comunicación. Esa incómoda contradicción que representa la irreprimible necesidad de expresión del individuo y la incapacidad de escucha, que conforme se incorporan nuevos elementos al intercambio del mensaje se complejiza a niveles indescifrables
La “génesis” de la república argentina estuvo caracterizada por un flujo inmigratorio de doble vara, por un lado, una inmigración legalmente amparada por el poder político de la época, que buscó crear una nación “modelo”, basada sobre parámetros europeizantes y de la que se enorgullece.
Por otro y de la cual reniega, la segunda etapa, marcada por la afluencia desde países latinoamericanos (Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú) y en condiciones desventajosas (ilegalidad) que no se aproximaron ni remotamente a las aspiraciones de Sarmiento o Alberdi.
El espíritu civilizador que se escondía tras la llegada de los inmigrantes se ve truncado cuando la realidad indicó que poblar el suelo argentino con la “mejor porción” de Europa, sólo fue una utopía.
La transculturación como la llaman, lejos de concretarse, se había convertido en una desordenada realidad ciudadana que derogó rápidamente el proyecto nacional que la coyuntura ponderaba.
La estructura social se conforma entonces enclave con el primer ingrediente definitorio que persiste y evoluciona a través del tiempo; el conflicto de intereses.
En la antesala de la grieta, Argentina enfrenta el primer reto: la configuración de un estado cuyo objeto fuera la paulatina inclusión y una movilidad social.
El mito babilónico parece recobrar vida en cada crisis, en cada quiebre institucional, donde la ciudadanía parece abandonar la “torre” (idea de republica) huyendo hacia todas las direcciones posibles.
El retorno de la democracia en el 83 significó para la sociedad, la gesta de los cimientos para la re-construcción de la república, que en vistas de abandonar un pasado tormentoso, marcado por la rivalidad, apostaba a la idea de unidad, consenso, y el respeto, como pilares fundamentales de una nación. La unión y el esfuerzo colectivo habían dado sus frutos, en medio del caos y la discordancia social, un nuevo Pentecostés se asomaba para converger y formar una sola figura; la defensa irrestricta por la libertad.
Aun así, la falta de cohesión social que emerge en cada periodo histórico es materia pendiente, y en la actualidad ha sufrido una suerte de “remake”, con nuevos ingredientes, que fogoneados por el ritmo vertiginoso de los cambios socio-culturales, no solo socava el orden sistémico, sino que acelera la apertura hacia las puertas de un nuevo “babel”.
La evolución de las estructuras sociales más básicas evidencia desde su genealogía fundacional, la incapacidad de lograr una integración. Pero, lo llamativo es que, en medio de semejantes mutaciones sociales de la época, se vislumbran ciertas singularidades de carácter contradictorio y a su vez coincidentes; la valoración del régimen democrático, la percepción sobre la justicia, la participación social, la confianza en las instituciones, el rechazo a los partidos políticos y la apatía generalizada
Esta necesidad de búsqueda de un punto social en común es guiada por el instinto mismo de humanidad que todo hombre posee: sin bien común no hay supervivencia de la especie.
La tecnologización sólo potencia la diversificación de ideas, el choque cultural se vuelve desafiante y la influencia digital exige el planteamiento de un nuevo humanismo integrador y abarcativo.
El escenario digital parece ser es el territorio válido y socialmente legitimado donde se dirimen la mayoría de los intereses grupales. La estrategia de promoción del odio, la intolerancia y el antagonismo de intereses parece ser el motor que propulsa el desorden social.
Así, este gigante caótico se vuelve una herramienta distanciadora, que alienta la ruptura comunicacional y minimiza las cercanías. La accesibilidad que brindan las redes sociales, la propagación masiva de mensajes, la instantaneidad con la que viaja una noticia se convierte así en un talón de Aquiles para el orden democrático actual.
La veracidad de la información como una de las vértices del proceso comunicacional también es puesta en jaque con la incorporación de nuevos soldados de batalla: los bots, trolls, haters, las fake, que actúan como agentes del caos en un entorno que hiperestimula al internauta y lo empuja a alinearse dentro de una burbuja que oscila de un macro a un microclima.
Este fenómeno que implica una deformación de la realidad va cosechando a su camino la construcción de nuevas identidades .La autorreferencia de las masas incrementa el nivel de participación y exposición de la totalidad de los actores del campo social.
En aquel entonces, el mito de la torre desafió el poder de un Dios celoso e iracundo. Hoy, la apuesta arroja un doble resultado; por un lado la clase dirigente que sigue sosteniendo el control de la información y consigue manipular la opinión pública a través de diversos mecanismos de fortalecimiento o debilitamiento; y por otro, el surgimiento de nuevos liderazgos, que comandan e influencian comunidades virtuales, estableciendo nuevos códigos y valores como sistema de intercambio social.
Aún así, el poder político fue y sigue siendo el mayor responsable de permanecer en una visión más allá de lo cotidiano y lo necesariamente inmediato. Como máximo exponente y defensor por esencia del orden social, el Estado es quien debe buscar el consenso para minimizar las diferencias casi irreconciliables presentes en la nueva ágora (Redes).
A su vez, el surgimiento de nuevos procesos identitarios sociales que pretenden sentar las bases para nuevas demandas, presionan a la clase política a replantear las prioridades y tomar consciencia de que el ejercicio del poder es detentado de formas también horizontales.
El sujeto se torna co-propietario de la información y la palabra adquiere un nuevo valor, pero la atención sigue siendo hegemónica de un grupo selecto. Esa hegemonía articula los movimientos de una mano invisible que no hace sino ejecutar los mecanismos de control mediante dos vías efectivas: la incentivación al odio y el miedo como método desestabilizante.
La psicología estructuralista define al odio como un mecanismo de defensa impuesto contra personas u organizaciones que amenacen y pongan en riesgo la estructura vigente. Este sentimiento tan visceral, pone de manifiesto la naturaleza competitiva e ingrata del ser humano y la primera consecuencia es la aversión o rechazo hacia el pensamiento que difiere del propio, la intolerancia, y el intento de homogeneizar los deseos e intereses.
En las comunidades más primitivas el accionar guiado por el simple impulso fue reemplazado por ciertas reglas y normas sociales que buscaban asegurar el orden. En la actualidad, una sociedad democrática que se precie como tal entiende que la discrepancia de pensamientos y el respeto sobre ello, forma parte del carácter evolutivo de la historia.
El enfrentamiento y la lucha de clases encontró en el ciberespacio el lugar ideal para la disputa actual que fortalece el muro divisorio entre un “nosotros” y un “ellos”, donde cada bando se desempeña como un jurado colectivo cuya mirada expectante va en busca de la desacreditación y demonizacion de las diferencias, llevándolas hacia una especie de linchamiento digital.
El alboroto que produce el entrecruce de voces como en la citada “Babel”, hace imposible proyectar una voluntad mínima que abogue por el establecimiento de un bien común social.
El miedo, una emoción presente desde los orígenes, que reproduce y se apropia de voluntades individuales, es el más efectivo de los métodos de control social; facilita el sometimiento y alinea rápidamente a los individuos que en busca de “protección y seguridad“son incentivados a eliminar lo que consideran peligroso.
El espejismo generado por la interacción virtual entre la masa de “opinandos”, que liberan incluso desde el anonimato sus intereses, caen como una suerte de marionetas que juegan a opinar sin saber que no son escuchados.
Nuevamente, la realidad invita a buscar una propuesta superadora que siente las bases para un nuevo contrato social, capaz de abandonar el conflicto y el desentendimiento. Resulta imperioso eliminar las barreras que separan a los argentinos hace décadas y caminar hacia un nuevo “Pentecostés”. En ese transitar, la construcción de una nueva hermandad, donde la unidad, el respeto y la libertad sean los ejes de un nuevo orden, la comunicación es el pilar que debe replantearse a la hora de articular este proyecto.
Tal vez , el primer paso para aplicar la fórmula sea apelando a la vieja pero sabia frase “si quieres que te entiendan..Escucha”.