CUBA

China destina 80 millones en apoyo a Cuba para energía y otras necesidades

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La crisis energética en Cuba ha entrado en una fase de reconfiguración geopolítica. Con un déficit de generación que deja sin cobertura hasta el 50% de la demanda nacional en determinados momentos, la isla ha visto cómo su histórico cordón umbilical con Venezuela se debilita bajo la presión sobre las navieras, obligando a un giro hacia Pekín.

A finales de enero de 2026, China autorizó una ayuda de US$80 millones destinada al sistema eléctrico y otras necesidades, pero el respaldo resulta insuficiente para revertir apagones que superan las 19 horas diarias.

Esta precariedad no solo paraliza la industria, sino que también actúa como detonante inflacionario, erosiona el salario mínimo y sitúa al país en un escenario de creciente inestabilidad social.

Deterioro estructural del sistema energético

La crisis responde a una combinación de factores acumulados que han debilitado el abastecimiento energético nacional. La interrupción del suministro desde aliados tradicionales y la caída de importaciones han dejado al país con envíos mínimos, mientras otras entregas fueron canceladas bajo presión internacional. La reducción del flujo externo y el déficit de combustible han provocado apagones prolongados, deteriorando servicios esenciales y logística urbana.

  • La actividad diaria se ve condicionada por interrupciones imprevisibles que pueden dejar hogares sin electricidad desde la madrugada, afectando rutinas domésticas y laborales.
  • En algunas zonas, el suministro apenas alcanza entre cuatro y seis horas al día, lo que limita el uso de equipamientos básicos y se reduce en consideración el consumo
  • Este deterioro energético, evidencia la magnitud de la dependencia del combustible para sostener la red eléctrica.

¿Qué impacto social tienen todos estos hechos?

El déficit energético tiene efectos inmediatos sobre la economía doméstica y el acceso a bienes básicos. La escasez de transporte limita el abastecimiento comercial, lo que ha disparado precios de productos esenciales en cuestión de horas. La imposibilidad de refrigerar alimentos o bombear agua agrava la precariedad, mientras el salario mínimo mensual queda lejos de cubrir el coste de una dieta adecuada y mucho menos de poder permitirse pagar una factura de la luz con el precio que tiene actualmente dada esta misma escasez.

La actividad productiva también se ralentiza por cortes eléctricos continuos que paralizan servicios clave. Sistemas informáticos, operaciones bancarias y atención hospitalaria se ven afectados por la inestabilidad energética. Aunque alejadas de realidades como fraudes en el suministro de energía en mercados liberalizados, estas consecuencias revelan un problema estructural donde la energía condiciona salud pública, movilidad y estabilidad social.

Posibles escenarios estratégicos y asistencia internacional

La respuesta institucional incluye la búsqueda de apoyo externo y la evaluación de cambios estructurales en el sistema eléctrico. Pekín ha aprobado ayudas destinadas al sector energético, mientras expertos estiman que una transición tecnológica requeriría inversiones multimillonarias y varios años de ejecución. El respaldo diplomático y financiero busca contener el deterioro de sectores estratégicos como turismo y aviación, fundamentales para la entrada de ingresos al país.

En este escenario, el debate energético se analiza a través de plataformas informativas y de consumo, donde la activación del suministro eléctrico doméstico se vuelve crítica frente a un sistema con capacidad limitada. El futuro de la crisis dependerá de la inversión, la diversificación de proveedores y la adaptación institucional, factores esenciales para evitar un colapso prolongado del sistema económico y social cubano.

Fuente: papernest.es

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Trump impondrá aranceles a quienes vendan petróleo a Cuba

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles adicionales a los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, al declarar una emergencia de seguridad nacional vinculada al rol del régimen cubano en la política regional. La medida, formalizada mediante una orden ejecutiva firmada el jueves, se conoció el mismo día en que la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una reforma legal clave para abrir su industria petrolera a empresas extranjeras, en una señal directa de alineamiento con las demandas de Washington tras la captura de Nicolás Maduro a comienzos de enero.

El doble movimiento —presión económica sobre Cuba y flexibilización hacia Venezuela— redefine el tablero energético y geopolítico del Caribe, con impacto directo sobre los flujos de crudo, las inversiones internacionales y las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con América Latina.

Apertura petrolera en Venezuela y giro estratégico hacia Estados Unidos

La Asamblea Nacional venezolana aprobó por unanimidad, en segunda lectura, una reforma legal que permitirá una mayor participación de empresas extranjeras en la explotación petrolera, hasta ahora dominada por la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). La norma habilita a las compañías foráneas a administrar yacimientos bajo su propio riesgo y costo, un cambio estructural en el modelo energético del país.

La reforma fue impulsada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien sostuvo que el objetivo es maximizar el potencial de un país que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. “Esta ley nos permite dar un verdadero salto cualitativo histórico para convertir esas reservas de petróleo, las más grandes del planeta, en la mayor felicidad que pueda tener un pueblo”, afirmó durante un acto público tras la votación.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, reforzó ese enfoque al señalar que la iniciativa “impulsará el sector energético, promoviendo la producción de petróleo en campos no desarrollados”. La ley deberá ser firmada y publicada para entrar en vigencia.

La apertura legislativa se produce luego de que Trump dejara en claro su intención de que empresas estadounidenses inviertan en Venezuela, tras la captura de Maduro en un operativo militar estadounidense realizado el 3 de enero. En paralelo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia general que flexibiliza algunas sanciones, autorizando a empresas estadounidenses a realizar operaciones vinculadas a la exportación, compra, venta, almacenamiento y transporte de petróleo venezolano.

Sin embargo, persisten dudas en el sector privado. El director ejecutivo de ExxonMobil calificó recientemente a Venezuela como “ininvertible” en su estado actual, mientras que fuentes citadas por CNN indicaron que la administración Trump evalúa el uso de contratistas militares privados para proteger activos energéticos en el país.

Orden ejecutiva de Trump y presión arancelaria sobre Cuba

El mismo jueves, Trump firmó una orden ejecutiva que habilita a Estados Unidos a imponer aranceles adicionales a las importaciones de cualquier país que “directa o indirectamente proporcione petróleo a Cuba”. Según el texto oficial, las políticas del Gobierno cubano constituyen una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.

El documento menciona, entre otros fundamentos, la alineación de Cuba con Rusia, su presunto rol como refugio de grupos terroristas transnacionales como Hezbollah y Hamas, la persecución de opositores políticos, la supresión de libertades civiles y la corrupción estatal.

Pese a la dureza del decreto, Trump afirmó que no busca “estrangular” la economía cubana. “Cuba es una nación en decadencia, y hay que compadecerse de Cuba. No creo que Cuba pueda sobrevivir”, declaró ante la prensa, al tiempo que sostuvo que el país no podría subsistir sin el petróleo venezolano.

La Casa Blanca remarcó que el nuevo esquema arancelario es una herramienta de presión para acelerar un cambio político en la isla, una expectativa compartida por el secretario de Estado, Marco Rubio.

Impacto regional y reacción de los países proveedores

Cuba enfrenta crecientes tensiones con Washington desde la captura de Maduro, quien durante su mandato fue un aliado estratégico de La Habana y sostuvo el suministro de crudo. Actualmente, México aparece como uno de los principales proveedores: en 2025, aportó alrededor del 44 % del petróleo importado por Cuba, según estimaciones citadas por especialistas.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, defendió esta semana el envío de crudo al país caribeño como “una decisión soberana” y explicó que se realiza tanto a través de contratos de Pemex como en el marco de ayuda humanitaria. La Casa Blanca no se refirió específicamente a México, aunque el alcance del decreto incluye a cualquier país que mantenga ese tipo de vínculos energéticos con La Habana.

Mientras tanto, Cuba reafirmó su “posición antimperialista e inclaudicable” frente a Estados Unidos y evitó responder de inmediato a los señalamientos incluidos en la orden ejecutiva, según confirmó CNN.

En este contexto, la estrategia de Trump combina presión comercial, reconfiguración energética y señales selectivas de apertura, con Venezuela como potencial socio económico y Cuba como principal blanco de sanciones. El alcance real de las medidas dependerá de la reacción de los países involucrados y de la disposición del sector privado a asumir riesgos en un escenario político aún inestable.

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Tras Venezuela, Trump escala la confrontación y amenaza a Colombia, Cuba, México y Groenlandia

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A menos de 48 horas del operativo militar en Venezuela y de la captura de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, profundizó una escalada retórica y política que sacude al hemisferio occidental. Desde el Air Force One, el mandatario lanzó amenazas explícitas contra Colombia, Cuba, México y Groenlandia, bajo el argumento de la “seguridad nacional” y la lucha contra el narcotráfico, en una ofensiva que reaviva viejas doctrinas de intervención y genera alarma en América Latina y Europa.

Las declaraciones, realizadas el domingo 4 de enero de 2026 durante su regreso a Washington desde Mar-a-Lago, consolidan un giro abiertamente confrontativo de la política exterior estadounidense, con implicancias económicas, diplomáticas e institucionales para toda la región.

Venezuela como punto de partida de una ofensiva regional

Trump volvió a advertir a Caracas que podría haber un “segundo ataque” si el nuevo gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez no concede a Washington “acceso total” a los recursos naturales del país. La amenaza llegó pocas horas después de que Rodríguez asumiera tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa en una operación militar calificada como ilegal por distintos actores internacionales.

“Si no se portan bien, lanzaremos un segundo ataque”, afirmó el presidente estadounidense, reforzando la idea de que la intervención en Venezuela no fue un hecho aislado sino el primer movimiento de una estrategia más amplia. En ese marco, el propio Trump vinculó el futuro de otros países de la región al desenlace venezolano, particularmente Cuba, histórica aliada de Caracas.

El endurecimiento del discurso se inscribe en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada el mes pasado por la Casa Blanca, donde la administración republicana plantea la restauración de la “preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental” como uno de los pilares centrales del segundo mandato de Trump. El mandatario incluso reivindicó la Doctrina Monroe y el Corolario Roosevelt como antecedentes de su enfoque, llegando a bromear con que ahora algunos la llaman la “Doctrina Donroe”.

Colombia y Cuba, en el centro de las advertencias más explícitas

Uno de los blancos más sensibles fue Colombia. Trump apuntó directamente contra el presidente Gustavo Petro, a quien acusó sin pruebas de estar vinculado al narcotráfico. “Colombia está dirigida por un hombre enfermo que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos”, afirmó, y agregó que Petro “no va a seguir haciéndolo mucho tiempo”.

Ante la pregunta de un periodista sobre si eso implicaba una posible operación militar estadounidense en territorio colombiano, Trump respondió sin matices: “Suena bien”. Las declaraciones se producen en un contexto ya tenso: en septiembre, Estados Unidos incluyó a Colombia —principal receptor histórico de asistencia estadounidense en la región— en la lista de países que no cooperan plenamente en la lucha contra las drogas, lo que redujo la ayuda bilateral por primera vez en casi 30 años.

La cancillería colombiana calificó las amenazas como una “injerencia inaceptable”, mientras Petro respondió públicamente que su nombre “no aparece en los archivos judiciales sobre narcotráfico” y exigió el cese de las calumnias. Más tarde, el mandatario colombiano elevó el tono al señalar que, aunque había jurado no volver a tomar las armas tras el acuerdo de paz de 1989, “por la patria” podría verse obligado a hacerlo.

En paralelo, Trump extendió su advertencia a Cuba, aunque descartó una invasión directa. Según el presidente estadounidense, la isla “siempre ha sobrevivido gracias a Venezuela” y ahora, sin el apoyo económico del chavismo, “está a punto de caer”. “No pienso que debamos tomar ninguna acción. Parece que se está cayendo”, sostuvo.

El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó esa línea al afirmar que efectivos cubanos custodiaban a Maduro antes de su captura y que estaban a cargo de tareas de inteligencia interna. Posteriormente, el gobierno cubano confirmó que 32 de sus efectivos murieron durante la operación militar estadounidense en Venezuela, un dato que incrementó la tensión diplomática.

México y Groenlandia: narcotráfico y seguridad nacional como ejes

Trump también incluyó a México en su lista de advertencias. “Hay que hacer algo con México”, dijo, al acusar al país de permitir el ingreso de estupefacientes a Estados Unidos. Si bien señaló que le “encantaría” que el propio gobierno mexicano resolviera el problema, sostuvo que los cárteles “son muy fuertes”. Además, deslizó críticas hacia la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien describió como una “persona estupenda” pero con “un poco de miedo” frente al poder del narcotráfico, y afirmó que ella rechazó en varias oportunidades el envío de tropas estadounidenses.

La mayor sorpresa, sin embargo, volvió a ser Groenlandia. Trump insistió en que Estados Unidos “necesita” ese territorio autónomo de Dinamarca por razones de seguridad nacional. “Es tan estratégico en este momento. Está cubierto de barcos rusos y chinos por todas partes”, argumentó, al tiempo que sostuvo que Dinamarca “no va a ser capaz” de garantizar esa seguridad.

Aunque ante el repudio europeo intentó bajar el tono —“nos preocuparemos por Groenlandia en dos meses”—, sus declaraciones encendieron alarmas en Copenhague y en la Unión Europea. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió que Estados Unidos “no tiene derecho a anexar” el territorio y pidió que se respeten los acuerdos de seguridad existentes. Desde Groenlandia, el primer ministro Jens Frederik Nielsen fue aún más contundente: “¡Ya basta! Basta de presión, de insinuaciones y de fantasías de anexión”.

Un escenario de alta tensión internacional

Las amenazas de Trump, pronunciadas en un lapso de pocas horas, ofrecen una señal clara del clima político que se abre tras la intervención en Venezuela. Con un discurso cada vez menos sutil, el presidente estadounidense sacude a aliados y adversarios por igual, mientras crece la incertidumbre sobre cuál será el próximo foco de conflicto y hasta dónde está dispuesto a avanzar Washington en su intento de reconfigurar el equilibrio geopolítico regional.

Más allá de la retórica, el impacto económico y político ya se hace sentir: mercados atentos, gobiernos en alerta y un sistema internacional que vuelve a enfrentar el riesgo de decisiones unilaterales con consecuencias imprevisibles.

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Cuba busca revivir su industria cinematográfica pese a la crisis

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Escribe Dariel Pradas / Inter Press Service – En medio de la crisis eléctrica de Cuba, con apagones diarios, anticipados o no, transcurre en la capital la edición 46 del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano, donde han confluido miles de espectadores, decenas de debates culturales y una vieja aspiración de resucitar la industria cinematográfica de esta nación caribeña.

El 4 de diciembre, una vez restablecido el suministro de energía tras un apagón masivo en la víspera que dejó sin luz el occidente de Cuba, quedó inaugurado el certamen cinematográfico, aunque la generación de electricidad todavía era inestable e insuficiente, en un país con un déficit que sobrepasa la mitad de la demanda.

La dirección del festival, que concluye el domingo 14, destinó generadores eléctricos de respaldo para las principales salas de cine utilizadas en el certamen, pero aun así no ha podido evitar que varios cortes impidieran la proyección de algunas películas, provocando reajustes en la cartelera.

“Si pusieron plantas (generadores), deberían ser más confiables. Al menos, si se quiere ofrecer una buena experiencia, pero ya me he perdido más de dos películas entre los apagones y la rotura del proyector en el cine Acapulco (ocurrió el lunes 8)”, dijo a IPS Mario García, un informático habanero.

No obstante, según Lilian Morales, directora del sector Industria del festival, el mayor desafío económico para concretar en Cuba un festival de cine con adecuados estándares de calidad, no recae tanto en los gastos para soluciones ante la crisis eléctrica o para logística, publicidad u otros –que siguen siendo altos–, sino en mantener operativas las salas de cine.

“Si el festival no tiene una red de (salas de) cines, no sirve de nada. La que tenemos cuesta cara, porque, además, son salas que ya en ninguna parte del mundo existen: demasiado grandes, con una tipología de los años 40 o 50 (y hasta más de 1000 butacas), por lo que los proyectores necesarios son de alta potencia”, dijo a IPS.

En las redes sociales, muchos cubanos critican la ejecución de un evento tan demandante en medio de las finanzas paupérrimas del país, mientras que otros la celebran por el poder de convocatoria, el fomento de la cultura o, simplemente, porque “mata” el aburrimiento.

Otros pocos, en cambio, ven en este festival, fundado en 1979, una oportunidad de conseguir apoyo o financiamiento para completar sus propios filmes inacabados, o encaminar guiones que, de no existir el certamen, quizás quedarían engavetados para siempre.

Realizadores audiovisuales presentan sus proyectos en el Mercado Latinoamericano de Cine (Mecla) Isla, abierta durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana. La reinauguración de Mecla ofrece oportunidades a realizadores cubanos y latinoamericanos de financiar sus películas. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Oportunidades de hacer cine

“Industria del cine en Cuba, no hay. El problema del cine es que es un pensamiento que se codifica a partir de la visualidad y el sonido, y donde intervienen muchas personas y especialidades. Eso lleva su tiempo”, dijo a IPS Yasmany Castro, realizador cubano de 33 años.

Castro fue de quienes presentaron su proyecto –de un documental, en su caso– en el Mercado de Cine Latinoamericano (Mecla) Isla Abierta, entre el 7 y el 11 de diciembre, espacio que el festival retomó en la presente edición tras décadas inactivo, con el objetivo de incentivar el intercambio entre creadores y productoras audiovisuales, algunas de estas, procedentes de Rusia, China, Indonesia, Namibia y otros países.

“La idea es poder tener un espacio propio para poder desde aquí irradiar hacia otros lugares y también atraer otros mercados audiovisuales, no solamente con la intención de comercializar cine, sino de atraer coproducciones a Cuba, y que Cuba vuelva a ser un destino fílmico en la región como ya lo fuimos”, dijo Morales,

La función de Mecla es “totalmente comercial”; y ofrece la posibilidad de realizar negocios entre empresas audiovisuales o incluso que los realizadores atraigan financiamientos para sus proyectos, los cuales podrían ser distribuidos, al concluirse, en mercados extranjeros, agregó la directora de Industria, cuyo departamento gestiona esta iniciativa.

“Queremos recuperar esa alianza entre Cuba y México que existió en la época de oro del cine mexicano. Unir la creatividad entre los países de Latinoamérica, hacer coproducciones, nos beneficia porque nuestras historias serían mejores”, dijo Rigoberto Veloz, director del mexicano Festival Internacional de Cine Tequila, de Jalisco.

Desde finales de la década de 1980 hasta la caída del campo socialista en 1991, Mecla existió con ese mismo nombre y el propósito de “hacer llegar el cine cubano hacia todo el circuito de países” del campo socialista.

En ese contexto, la crisis económica que brotó en Cuba en la década de 1990 deprimió la producción cinematográfica, entonces en manos del Estado.

Después, con el apoyo de estudios y mercados extranjeros, empezaron a proliferar filmes fuera de esa industria estatal, una alternativa que ha ido creciendo y volviéndose inevitable ante el declive de los presupuestos dedicados al cine.

En 2019, cineastas, técnicos y realizadores del séptimo arte en Cuba pudieron alcanzar un estatus legal y obtener licencias de rodaje, poseer cuentas bancarias, aplicar a fondos de financiamientos del exterior, entre otros derechos y responsabilidades, con la publicación del Decreto-Ley 373 del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente.

A esa norma se acogieron miles de creadores y se crearon decenas de productoras audiovisuales privadas, que luchan hoy por subsistir pese a la casi inexistencia en Cuba de fondos públicos de promoción de cine nacional y que las salas de cine, todas de propiedad estatal y con precios bajos topados, no sirven para recaudar en taquilla el coste de un filme.

Según Castro, el centralismo histórico del cine cubano, subvencionado siempre por el Estado –y en ocasiones, censurado–, ha creado un estado de dependencia que, al desplomarse el sistema económico en la isla, también colapsó la industria.

Hoy esa industria desea y debe renovarse y atemperarse a los tiempos actuales, así como a nuevos paradigmas del mercado cinematográfico.

“El cine actualmente no puede resolverse con la cuestión de la taquilla”, se refirió Castro al debate sobre si subir o no el precio de la entrada a las salas de cine para solventar mejor los gastos en la producción.

“Ni aquí, ni afuera”, añadió.

Cartel promocional del Mercado Latinoamericano de Cine, (Mecla) Isla abierta durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana. La conformación de una industria cinematográfica nacional depende también de cómo se inserten los filmes cubanos en mercados internacionales. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

El desafío de una industria cinematográfica nacional

“El problema de la taquilla es que tú tienes que tener un distribuidor primero que mueva por todos los cines la película, que la venda”, dijo a IPS el cubano Luis Tejera, director de Aracne Digital Cinema, empresa española dedicada a posproducción digital y restauración cinematográfica.

Pero llegar a la taquilla en ese país ibérico es bastante complicado, y muchas veces las películas mueren y no se recupera el dinero nunca, además de que las distribuidoras cobran muchísimo por insertarlas en el mercado, agregó Tejera.

En Argentina, por ejemplo, sucede algo muy parecido: es complicado estrenar en las salas de cine, competir con una industria hollywoodense que se traga la taquilla y no hay certeza de que el público asista, dijo a IPS Miranda Ciriano, productora en Boogieman Media, empresa argentina de diseño y comunicación centrada en la industria del entretenimiento.

El éxito en taquilla tampoco es tan determinante como antes. La “ganancia” yace también en vender la película a televisoras o plataformas de streaming (en directo), pero no es tan sencillo. Normalmente, películas de cines nacionales no tan internacionalizados, deben ganarse antes el reconocimiento en festivales del mundillo.

“Lo que produce las películas al estar en festivales, es el famoso prestigio. Eso forma parte inclusive del mundo de la distribución”, dijo a IPS Sofía Riso, coordinadora de La Burbuja Sonido, empresa de posproducción argentina, especializada en arreglos de sonido.

Por su parte, Federico Feuring, agente de ventas de Tauro Digital, otra empresa argentina de posproducción de sonido, planteó a IPS que, para evitar que queden desamparados proyectos cinematográficos nacionales por culpa de las lógicas comerciales, siempre es positivo cierto apoyo del Estado, pero tampoco una intervención total.

Es una lógica que ha desaparecido en Argentina con el gobierno del ultraderechista Javier Milei, quien eliminó muchos subsidios para el fomento del cine, y que ha limitado la diversidad de autores y visiones en el cine de esa nación suramericana, según coincidieron los entrevistados de ese país.

Ellos, junto a Tejera, son cuatro de los seis miembros del jurado de los premios de posproducción del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano, cuyas empresas, sumando a la mexicana Estudios Churubusco, patrocinan con un total de más de 60 000 dólares, capitalizados mediante la edición de imagen, sonido, marketing y otros servicios de posproducción.

La experiencia de países como Argentina y España, con industrias cinematográficas mucho más consolidadas, todavía parece lejana de la realidad cubana, que tiene redes de distribución irrentables en el territorio nacional, y sin casi acceso a plataformas internacionales.

Sin embargo, según Tejera, el mayor problema de la producción de cine en Cuba es, meramente, la financiación.

“El cine pasa a un segundo plano. Si no hay luz u otras cosas básicas, ¿crees que con un país así se va a invertir en cine? ¿Si tiene otros problemas gigantescos que tiene que solucionar?”, opinó.

Pero que no se incentive la producción y el consumo de cine cubano no solo es un golpe a la cultura del país, sino también es renunciar a una industria que puede ofrecer entretenimiento, empleos y, por qué no, grandes ingresos.

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Donald Trump dijo que cerró el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este sábado en un mensaje a través de su red social Truth que las aerolíneas y los pilotos tengan en cuenta que el espacio aéreo de Venezuela «permanecerá cerrado en su totalidad».


«A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad. ¡Gracias por su atención! PRESIDENTE DONALD J. TRUMP», reza el mensaje del mandatario, que no aclara ninguna circunstancia relacionada con el cierre, en un momento de alta tensión entre los dos países.

Conversación telefónica entre Trump y Maduro

El mensaje se produce después de que el diario The New York Time, informara de una conversación telefónica entre Trump y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para explorar un posible encuentro, una llamada que ninguna de las dos partes ha confirmado ni negado oficialmente.

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, crítico del Gobierno de Maduro, participó en la llamada, en la que finalmente ambos mandatarios no acordaron planes concretos para su encuentro

La noticia de la conversación se produce un día después de que Trump advirtiera que sus Fuerzas Armadas actuarán «muy pronto» en tierra contra supuestos «narcotraficantes de Venezuela», mientras mantiene el despliegue naval en el Caribe.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. EFE/Miguel Gutierrez

El pasado 21 de noviembre, la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE.UU. instó a «extremar la precaución» al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe ante lo que considera «una situación potencialmente peligrosa» en la zona.

La advertencia se produce en el contexto de los bombardeos estadounidenses contra lanchas en el Caribe, que han causado varios muertos y que se realiza con el argumento -no demostrado- de lucha contra el narcotráfico, en el que también implica a las autoridades venezolanas y, en especial, a Maduro.

Cuba denuncia “interferencias” sobre Venezuela por el despliegue militar de Estados Unidos

El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, denunció este sábado la “interferencia electromagnética” sobre el espacio aéreo de Venezuela debido al despliegue militar de Estados Unidos en esa zona. 

“Denunciamos persistente interferencia electromagnética en el Caribe, particularmente sobre el espacio aéreo de Venezuela, provocada por el ofensivo y extraordinario despliegue militar de EE.UU. en la región”, apuntó en redes sociales el canciller cubano.

Rodríguez agregó en su mensaje que todo “forma parte de la escalada de la agresión militar y la guerra psicológica contra territorio venezolano, dirigidas a derrocar por la fuerza al legítimo gobierno de esa hermana nación de Nuestra América”.

Bajo el argumento de combatir al narcotráfico, Estados Unidos mantiene desde septiembre un despliegue naval y aéreo en aguas del mar Caribe cercanas a Venezuela. Además, vinculó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, con el Cartel de los Soles, un grupo presuntamente ligado al narcotráfico.

Cuba, aliada histórica de Venezuela, ha alertado desde el inicio de las tensiones que “no puede aceptarse legal o moralmente” lo que considera “pretextos” de Washington para una eventual agresión militar a Venezuela.

Interferencia electromagnética

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó a USA de generar una “persistente interferencia electromagnética” en el espacio aéreo del Caribe, específicamente sobre Venezuela, en medio del despliegue militar estadounidense en la región, calificado por Caracas como una agresión para apoderarse de sus recursos.

“Denunciamos persistente interferencia electromagnética en el Caribe, particularmente sobre el espacio aéreo de Venezuela, provocada por el ofensivo y extraordinario despliegue militar de USA en la región”, escribió en X.

Asimismo, Rodríguez sostuvo que estas medidas constituyen una “escalada de la agresión militar y la guerra psicológica contra territorio venezolano, dirigidas a derrocar por la fuerza al legítimo Gobierno de esa hermana nación de nuestra América”.

Desde agosto pasado, USA mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela. Justifica su despliegue militar, denominado operación ‘Lanza del Sur’, como una lucha contra el narcotráfico.

Tanto la ONU como la Administración de Control de Drogas de USA (DEA) señalan que Venezuela no es el itinerario principal para el tráfico de drogas hacia USA, que utiliza la ruta del Pacífico.En Venezuela

Bloomberg News:

“(…) Después de soportar una depresión económica, hiperinflación, colapso demográfico, apagones y sanciones estadounidenses, los venezolanos no están tan impresionados por los buques de guerra que se mecen en la costa.

Así que cada mañana, los pasajeros bajan de los autobuses y se dirigen a las torres de oficinas, para luego apiñarse en bares como Sala de Despecho o Malquerido, locales de reciente apertura donde a los amantes despechados se les ofrecen cócteles y micrófonos abiertos para cantar (mal). La Navidad ya está en pleno apogeo. La iluminación del árbol ya está en el calendario y los niños hacen fila en los centros comerciales para sacarse fotos con Papá Noel.

Esto no significa que las personas y las empresas no estén tomando ninguna precaución. Para la 3ra. semana de noviembre, las universidades celebraban graduaciones y los alumnos presentaban sus exámenes finales antes de las vacaciones; sin embargo, al menos 2 colegios privados en Caracas informaron a los padres que están elaborando planes de contingencia para los estudiantes en caso de emergencia.

En una importante empresa de bienes de consumo, los gerentes han pedido a los empleados que suspendan los viajes de trabajo durante las próximas semanas. Los datos internos de ventas muestran que los hogares están priorizando los artículos básicos, aunque el aumento en la compra de bebidas alcohólicas sugiere cierta acumulación.

Una ola de ruido electromagnético que ha descendido sobre Venezuela en medio del despliegue militar estadounidense está interfiriendo con las señales GPS del país y complicando las operaciones de algunas aplicaciones de transporte compartido y entrega de comida. Aun así, un empleado de una de estas startups afirma que la gerencia no ha emitido ninguna advertencia sobre posibles interrupciones laborales.

El personal diplomático también continúa trabajando en consulados y embajadas, sin indicaciones de salida hasta el momento.

Existe un tibio entusiasmo en ciertos círculos de Caracas ante la posibilidad de que esto finalmente marque el fin de un régimen que ha convertido al país en un paria. Pero este sentimiento es mucho más fuerte entre los 8 millones de expatriados dispersos por el mundo que dentro de Venezuela.

Mientras tanto, la vida continúa para los caraqueños, quienes comenzaron a hacer fila frente a las tiendas de electrodomésticos de Daka el jueves, anticipando las ofertas del Viernes Negro. Al caer la noche, la mayoría de esos compradores salieron con artículos como aspiradoras y auriculares bajo el brazo, prueba de que, incluso mientras dos presidentes intercambian amenazas, los venezolanos siguen preparándose para la Navidad, no para el combate.”

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