CUBA

Cuba en áspera negociación con EEUU mientras la crisis llega al límite

Compartí esta noticia !

Escribe Dariel Pradas / IPS Noticias – Otro corte eléctrico total en Cuba empeoró las protestas y los cacerolazos de la población, mientras el gobierno negocia con Estados Unidos el fin de la asfixia energética a la isla, dentro de una crisis que se hace cada día más insostenible para sus habitantes.

El miércoles 18, luego de casi 30 horas, la red eléctrica nacional volvió a su “normalidad” luego de que el apagón general del lunes 16 —el sexto de esa envergadura en 18 meses— dejara sin luz a los 9,7 millones de habitantes de esta nación insular caribeña.

Sin conocerse aún las causas específicas que han propiciado este nuevo apagón total, el sistema eléctrico volvió a su rutina de cortes de unas 15 horas diarias en La Habana y hasta el doble en el resto de las provincias, llegando a alcanzarse un déficit diario de la generación eléctrica superior a 60 %.

“Es demasiado que ocurra otro apagón general, cuando al día solo te ponen unas poquitas horas de luz. Así no se puede”, dijo a IPS Marielys González, una responsable de su hogar, de 59 años, residente en la capital.

Según González, los cacerolazos en su barrio no dejaron de sonar, como actos de protesta a la crisis energética que atrapa la cotidianidad de La Habana y otras ciudades durante las últimas semanas.

En la medianoche del sábado 14, un grupo de personas de la central ciudad de Morón, a más de 400 kilómetros de La Habana, salieron a las calles “con reclamos relacionados, fundamentalmente, con la situación electroenergética y el acceso a productos alimenticios”, reportó un medio local.

La protesta, que había iniciado de “manera pacífica”, derivó en que un grupo más reducido apedreara la entrada de la sede del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba —el único permitido por ley—,  y provocara un incendio en la calle con los muebles de la recepción, un video que se hizo viral en las redes sociales.

Cinco personas fueron detenidas, según informó el Ministerio del Interior de Cuba.

Apenas días atrás, el lunes 9, una treintena de estudiantes universitarios se había congregado en la escalinata de la Universidad de La Habana (UH) para protestar por la falta de vías institucionales para transmitir sus quejas y, sobre todo, contra el sistema de clases semipresenciales implementado en febrero para la educación media y superior, como parte de las medidas de ahorro ante el bloqueo petrolero de Estados Unidos.

“No un semipresencial, es a distancia totalmente, al menos en mi carrera. Muchos estudiantes no se sienten cómodos con esta forma. Y al ser a distancia, los apagones y las problemas de conectividad están afectando bastante”, dijo a IPS Leonard Gómez, de 21 años, estudiante de Derecho de la UH y vicepresidente de la Federación Estudiantil Universitaria de su facultad, organización que agrupa a los universitarios cubanos.

Gómez y otros estudiantes se organizaron para exigir, mediante la protesta en la escalinata, la cancelación del semestre escolar: “Que se posponga y empiece de cero una vez que la situación del país mejore”, agregó.

Sin embargo, reconoció que su petición es sobre la base de que la crisis energética del país terminaría en pocos meses, ya que “la situación en el país no es sostenible en años”.

Si no mejorara antes de septiembre, probablemente no quedaría otra opción que acatar el modelo de clases semipresenciales, dijo.

La precariedad creciente de las condiciones de vida de los cubanos explica la expectación con que en La Habana se aguarda la llegada, este sábado 21 de la flotilla humanitaria «Nuestra América», con tres buques de organizaciones de una Internacional Progresista, cargados con alimentos y otros insumos asistenciales.

El activista estadounidense David Adler, coordinador de la Internacional, dijo el jueves 19, ya en La Habana, que «Estados unidos ha logrado, con pistola en mano, romper histórica solidaridad entre países», y esto es lo que busca aliviar la flotilla, y tratar de abrir una brecha a favor de la población cubana.

Estudiantes universitarios realizan una protesta pacífica en la escalinata de la Universidad de La Habana. Algunos se encontraban inconformes con el modelo de clases semipresenciales y pedían la suspensión del semestre escolar. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Ásperas negociaciones con Washington

Desde mediados de diciembre, el gobierno de Donald Trump impuso un cerco marítimo en el Caribe para restringir el flujo de petróleo venezolano hacia otros países, incluido Cuba, que durante décadas recibió combustible de Caracas a cambio de cooperación médica y de otros sectores profesionales.

A finales de enero, Trump presionó más al anunciar aranceles para cualquier nación que suministrara combustible a La Habana, una medida que ha disuadido a otros gobiernos de enviar crudo y que provocó un plan de contingencia con fuertes medidas de ahorro como racionar la venta de combustible, entre otras.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó en una declaración el 13 de marzo que, como consecuencia de estas acciones, no han llegado cargamento alguno de petróleo al país en los últimos tres meses.

Como resultado, la demanda eléctrica interna solo puede ser abastecida en 40 %, que aporta el crudo y gas que se extraen localmente, además de los pocos paneles solares en funcionamiento.

El presidente confirmó en la primera quincena de marzo la crisis energética se había “agravado”.

Asimismo, agregó que “el impacto es tremendo” y que la falta de energía perjudica los servicios médicos, educación, transporte y comunicaciones.

“Decenas de miles de personas esperan por una operación quirúrgica que no se puede desarrollar por la falta de energía eléctrica”, citó como ejemplo de las penurias que vive la población.

Pero la mayor noticia que dio Díaz-Canel fue la oficialización de conversaciones con la  administración Trump, en la primera admisión oficial de un diálogo bilateral para salir de las presiones estadounidenses.

De acuerdo al presidente, funcionarios de ambos países están tratando de “buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales”, y que hay actores internacionales —no especificó cuáles— “que han facilitado estos intercambios”, sin dar más detalles.

El jueves 12, horas antes del anuncio de Díaz-Canel, el gobierno cubano anunció la liberación de 51 presos, en el marco de un acuerdo con el Vaticano, mediador histórico entre ambos países, en lo que se consideró como un gesto dentro de esas negociaciones.

Desde hace semanas, el gobierno estadounidense y el propio Trump repetían que estaba en diálogo con las autoridades cubanas, pero la contraparte cubana lo había negado.

El lunes 16 de marzo, Trump dijo que espera tener “el honor de tomar Cuba, de alguna manera”, mientras aseguró que podía hacer “lo que quisiera” en la isla.

“Estados Unidos amenaza públicamente a Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional… Ante el peor escenario, a Cuba la acompaña una certeza: cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”, respondió Díaz-Canel, al día siguiente, en su cuenta de X.

Este mismo viernes 20, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, reconoció que las negociaciones con Estados Unidos son «muy sensibles» y por ello la decisión de La Habana es conducirlas con discreción.

Pero «puedo confirmar categóricamente que el sistema político cubano no es objeto de negociciación», ni lo es el cargo del presidente o cualquier otro funcionario, remarcó el vicecanciller ante crecientes rumores sobre que la salida de Díaz-Canel de la presidencia era parte de las conversaciones binacionales.

Un joven observa la transmisión de la conferencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, televisada en cadena nacional el 13 de marzo. El mandatario confirmó en ella la existencia de una mesa de negociaciones entre Cuba y Estados Unidos. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

La batalla comunicacional

Muchas reacciones de la población local variaron entre si Cuba debería defender una posición más “digna” o “dar su brazo a torcer” en la mesa de negociaciones, según pudo comprobar IPS en un sondeo realizado a vox populi.

Sin embargo, en los que todos coincidieron es que se debía encontrar alguna solución mediante aquel diálogo bilateral, de forma que se alivie la crisis energética que sufre principalmente la población cubana.

“Pero, ¿qué está exigiendo Estados Unidos? ¿Qué se está negociando? Nada de eso dijeron. Y lo más importante, ¿para cuándo se va a solucionar el problema? Porque no hace falta para dentro un año: la solución se necesita ahora”, dijo a IPS Teresa Gutiérrez, enfermera habanera de 61 años.

Desde febrero, el gobierno cubano ha implementado varias normas jurídicas que ofrecen mayor apertura al sector privado, como la creación de sociedades mixtas con el sector estatal, permitir la importación de combustible, entre otros.

En el contexto de las conversaciones entre La Habana y Washington, la medida más reciente consiste en que los cubanos fuera del país podrán desde ahora ser propietarios de empresas privadas en Cuba sin necesidad de residir en la isla, abrir y operar cuentas bancarias en divisas en bancos cubanos, y otras oportunidades que hasta solo estaban restringidos a los cubanos con residencia efectiva.

Las medidas fueron divulgadas por el viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez Oliva, primero en la cadena estadounidense NBC News, y el lunes 16 en la televisión cubana.

Mientras siguen las negociaciones bilaterales, gobiernos de la región, alineados con Trump, intensifican la presión hacia Cuba.

Costa Rica anunció el miércoles 18 el cierre de su embajada en Cuba al expresar su “profunda preocupación” por la situación en la isla y afirmar que “hay que limpiar el hemisferio de comunistas”.

En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano (Minrex) lamentó que Costa Rica haya limitado las relaciones bilaterales “bajo presión de Estados Unidos”

Dos semanas antes, el gobierno de Ecuador ordenó la salida del personal diplomático cubano de Quito, alegando injerencia en asuntos internos.

En menos de un mes, Guatemala anunció que frenará gradualmente su programa de médicos cubanos, tras 27 años de cooperación, mientras Nicaragua prohibió la entrada a ciudadanos cubanos sin visa, cortando una ruta clave para la migración hacia Estados Unidos.

Asimismo, los últimos médicos cubanos en Honduras salieron el 5 de marzo sin renovación alguna y, al día siguiente, Jamaica rompió el convenio médico con Cuba, una brigada compuesta por 277 profesionales.

“El gran tema hoy es la batalla comunicacional, cuando el nuevo fascismo tiene la ventaja”, dijo el intelectual cubano Abel Prieto el miércoles 18, durante el anuncio de la quinta edición del Coloquio Internacional Patria, un evento que debatirá los desafíos de la comunicación digital contemporánea y la soberanía tecnológica, entre otros tópicos.

El presidente de Casa de las Américas, institución que auspicia el Coloquio, agregó: “Esta amenaza (de Estados Unidos), lo que hizo fue reforzar el antimperialismo de la gente”.

Mientras, su más celebre cantautor, Silvio Rodríguez, aseguró que “tomará las armas” si llega a concretarse la agresión de Estados Unidos a Cuba, que anuncia Trump.

Compartí esta noticia !

Trump: “Creo que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera”

Compartí esta noticia !

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba”, en medio del aumento de las tensiones entre Washington y La Habana por el bloqueo energético que afecta a la isla.

Creo realmente que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera”, declaró Trump a periodistas en el Despacho Oval, citado por Euronews.

Quiero decir liberarla, o tomarla”, aclaró precisó el mandatario estadounidense.

Las declaraciones se producen en un contexto de grave crisis energética en Cuba, donde este lunes se registró un apagón generalizado, según la compañía eléctrica nacional.

La situación ha agravado las dificultades económicas que atraviesa la isla, marcada por la escasez de combustible y los problemas estructurales de su sistema eléctrico.

Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba han estado históricamente marcadas por décadas de embargo económico, sanciones y tensiones políticas desde la ruptura diplomática tras la revolución de 1959. En los últimos años, el endurecimiento de las medidas estadounidenses ha incrementado la presión sobre el Gobierno cubano y ha contribuido al deterioro de las condiciones de vida en el país.

Las palabras de Trump llegan además en un momento de creciente debate internacional sobre la política de Washington hacia Cuba y el impacto humanitario de las sanciones, en un escenario regional y global marcado por nuevas tensiones geopolíticas.

Compartí esta noticia !

China destina 80 millones en apoyo a Cuba para energía y otras necesidades

Compartí esta noticia !

La crisis energética en Cuba ha entrado en una fase de reconfiguración geopolítica. Con un déficit de generación que deja sin cobertura hasta el 50% de la demanda nacional en determinados momentos, la isla ha visto cómo su histórico cordón umbilical con Venezuela se debilita bajo la presión sobre las navieras, obligando a un giro hacia Pekín.

A finales de enero de 2026, China autorizó una ayuda de US$80 millones destinada al sistema eléctrico y otras necesidades, pero el respaldo resulta insuficiente para revertir apagones que superan las 19 horas diarias.

Esta precariedad no solo paraliza la industria, sino que también actúa como detonante inflacionario, erosiona el salario mínimo y sitúa al país en un escenario de creciente inestabilidad social.

Deterioro estructural del sistema energético

La crisis responde a una combinación de factores acumulados que han debilitado el abastecimiento energético nacional. La interrupción del suministro desde aliados tradicionales y la caída de importaciones han dejado al país con envíos mínimos, mientras otras entregas fueron canceladas bajo presión internacional. La reducción del flujo externo y el déficit de combustible han provocado apagones prolongados, deteriorando servicios esenciales y logística urbana.

  • La actividad diaria se ve condicionada por interrupciones imprevisibles que pueden dejar hogares sin electricidad desde la madrugada, afectando rutinas domésticas y laborales.
  • En algunas zonas, el suministro apenas alcanza entre cuatro y seis horas al día, lo que limita el uso de equipamientos básicos y se reduce en consideración el consumo
  • Este deterioro energético, evidencia la magnitud de la dependencia del combustible para sostener la red eléctrica.

¿Qué impacto social tienen todos estos hechos?

El déficit energético tiene efectos inmediatos sobre la economía doméstica y el acceso a bienes básicos. La escasez de transporte limita el abastecimiento comercial, lo que ha disparado precios de productos esenciales en cuestión de horas. La imposibilidad de refrigerar alimentos o bombear agua agrava la precariedad, mientras el salario mínimo mensual queda lejos de cubrir el coste de una dieta adecuada y mucho menos de poder permitirse pagar una factura de la luz con el precio que tiene actualmente dada esta misma escasez.

La actividad productiva también se ralentiza por cortes eléctricos continuos que paralizan servicios clave. Sistemas informáticos, operaciones bancarias y atención hospitalaria se ven afectados por la inestabilidad energética. Aunque alejadas de realidades como fraudes en el suministro de energía en mercados liberalizados, estas consecuencias revelan un problema estructural donde la energía condiciona salud pública, movilidad y estabilidad social.

Posibles escenarios estratégicos y asistencia internacional

La respuesta institucional incluye la búsqueda de apoyo externo y la evaluación de cambios estructurales en el sistema eléctrico. Pekín ha aprobado ayudas destinadas al sector energético, mientras expertos estiman que una transición tecnológica requeriría inversiones multimillonarias y varios años de ejecución. El respaldo diplomático y financiero busca contener el deterioro de sectores estratégicos como turismo y aviación, fundamentales para la entrada de ingresos al país.

En este escenario, el debate energético se analiza a través de plataformas informativas y de consumo, donde la activación del suministro eléctrico doméstico se vuelve crítica frente a un sistema con capacidad limitada. El futuro de la crisis dependerá de la inversión, la diversificación de proveedores y la adaptación institucional, factores esenciales para evitar un colapso prolongado del sistema económico y social cubano.

Fuente: papernest.es

Compartí esta noticia !

Trump impondrá aranceles a quienes vendan petróleo a Cuba

Compartí esta noticia !

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles adicionales a los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, al declarar una emergencia de seguridad nacional vinculada al rol del régimen cubano en la política regional. La medida, formalizada mediante una orden ejecutiva firmada el jueves, se conoció el mismo día en que la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una reforma legal clave para abrir su industria petrolera a empresas extranjeras, en una señal directa de alineamiento con las demandas de Washington tras la captura de Nicolás Maduro a comienzos de enero.

El doble movimiento —presión económica sobre Cuba y flexibilización hacia Venezuela— redefine el tablero energético y geopolítico del Caribe, con impacto directo sobre los flujos de crudo, las inversiones internacionales y las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con América Latina.

Apertura petrolera en Venezuela y giro estratégico hacia Estados Unidos

La Asamblea Nacional venezolana aprobó por unanimidad, en segunda lectura, una reforma legal que permitirá una mayor participación de empresas extranjeras en la explotación petrolera, hasta ahora dominada por la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). La norma habilita a las compañías foráneas a administrar yacimientos bajo su propio riesgo y costo, un cambio estructural en el modelo energético del país.

La reforma fue impulsada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien sostuvo que el objetivo es maximizar el potencial de un país que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. “Esta ley nos permite dar un verdadero salto cualitativo histórico para convertir esas reservas de petróleo, las más grandes del planeta, en la mayor felicidad que pueda tener un pueblo”, afirmó durante un acto público tras la votación.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, reforzó ese enfoque al señalar que la iniciativa “impulsará el sector energético, promoviendo la producción de petróleo en campos no desarrollados”. La ley deberá ser firmada y publicada para entrar en vigencia.

La apertura legislativa se produce luego de que Trump dejara en claro su intención de que empresas estadounidenses inviertan en Venezuela, tras la captura de Maduro en un operativo militar estadounidense realizado el 3 de enero. En paralelo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia general que flexibiliza algunas sanciones, autorizando a empresas estadounidenses a realizar operaciones vinculadas a la exportación, compra, venta, almacenamiento y transporte de petróleo venezolano.

Sin embargo, persisten dudas en el sector privado. El director ejecutivo de ExxonMobil calificó recientemente a Venezuela como “ininvertible” en su estado actual, mientras que fuentes citadas por CNN indicaron que la administración Trump evalúa el uso de contratistas militares privados para proteger activos energéticos en el país.

Orden ejecutiva de Trump y presión arancelaria sobre Cuba

El mismo jueves, Trump firmó una orden ejecutiva que habilita a Estados Unidos a imponer aranceles adicionales a las importaciones de cualquier país que “directa o indirectamente proporcione petróleo a Cuba”. Según el texto oficial, las políticas del Gobierno cubano constituyen una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.

El documento menciona, entre otros fundamentos, la alineación de Cuba con Rusia, su presunto rol como refugio de grupos terroristas transnacionales como Hezbollah y Hamas, la persecución de opositores políticos, la supresión de libertades civiles y la corrupción estatal.

Pese a la dureza del decreto, Trump afirmó que no busca “estrangular” la economía cubana. “Cuba es una nación en decadencia, y hay que compadecerse de Cuba. No creo que Cuba pueda sobrevivir”, declaró ante la prensa, al tiempo que sostuvo que el país no podría subsistir sin el petróleo venezolano.

La Casa Blanca remarcó que el nuevo esquema arancelario es una herramienta de presión para acelerar un cambio político en la isla, una expectativa compartida por el secretario de Estado, Marco Rubio.

Impacto regional y reacción de los países proveedores

Cuba enfrenta crecientes tensiones con Washington desde la captura de Maduro, quien durante su mandato fue un aliado estratégico de La Habana y sostuvo el suministro de crudo. Actualmente, México aparece como uno de los principales proveedores: en 2025, aportó alrededor del 44 % del petróleo importado por Cuba, según estimaciones citadas por especialistas.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, defendió esta semana el envío de crudo al país caribeño como “una decisión soberana” y explicó que se realiza tanto a través de contratos de Pemex como en el marco de ayuda humanitaria. La Casa Blanca no se refirió específicamente a México, aunque el alcance del decreto incluye a cualquier país que mantenga ese tipo de vínculos energéticos con La Habana.

Mientras tanto, Cuba reafirmó su “posición antimperialista e inclaudicable” frente a Estados Unidos y evitó responder de inmediato a los señalamientos incluidos en la orden ejecutiva, según confirmó CNN.

En este contexto, la estrategia de Trump combina presión comercial, reconfiguración energética y señales selectivas de apertura, con Venezuela como potencial socio económico y Cuba como principal blanco de sanciones. El alcance real de las medidas dependerá de la reacción de los países involucrados y de la disposición del sector privado a asumir riesgos en un escenario político aún inestable.

Compartí esta noticia !

Tras Venezuela, Trump escala la confrontación y amenaza a Colombia, Cuba, México y Groenlandia

Compartí esta noticia !

A menos de 48 horas del operativo militar en Venezuela y de la captura de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, profundizó una escalada retórica y política que sacude al hemisferio occidental. Desde el Air Force One, el mandatario lanzó amenazas explícitas contra Colombia, Cuba, México y Groenlandia, bajo el argumento de la “seguridad nacional” y la lucha contra el narcotráfico, en una ofensiva que reaviva viejas doctrinas de intervención y genera alarma en América Latina y Europa.

Las declaraciones, realizadas el domingo 4 de enero de 2026 durante su regreso a Washington desde Mar-a-Lago, consolidan un giro abiertamente confrontativo de la política exterior estadounidense, con implicancias económicas, diplomáticas e institucionales para toda la región.

Venezuela como punto de partida de una ofensiva regional

Trump volvió a advertir a Caracas que podría haber un “segundo ataque” si el nuevo gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez no concede a Washington “acceso total” a los recursos naturales del país. La amenaza llegó pocas horas después de que Rodríguez asumiera tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa en una operación militar calificada como ilegal por distintos actores internacionales.

“Si no se portan bien, lanzaremos un segundo ataque”, afirmó el presidente estadounidense, reforzando la idea de que la intervención en Venezuela no fue un hecho aislado sino el primer movimiento de una estrategia más amplia. En ese marco, el propio Trump vinculó el futuro de otros países de la región al desenlace venezolano, particularmente Cuba, histórica aliada de Caracas.

El endurecimiento del discurso se inscribe en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada el mes pasado por la Casa Blanca, donde la administración republicana plantea la restauración de la “preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental” como uno de los pilares centrales del segundo mandato de Trump. El mandatario incluso reivindicó la Doctrina Monroe y el Corolario Roosevelt como antecedentes de su enfoque, llegando a bromear con que ahora algunos la llaman la “Doctrina Donroe”.

Colombia y Cuba, en el centro de las advertencias más explícitas

Uno de los blancos más sensibles fue Colombia. Trump apuntó directamente contra el presidente Gustavo Petro, a quien acusó sin pruebas de estar vinculado al narcotráfico. “Colombia está dirigida por un hombre enfermo que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos”, afirmó, y agregó que Petro “no va a seguir haciéndolo mucho tiempo”.

Ante la pregunta de un periodista sobre si eso implicaba una posible operación militar estadounidense en territorio colombiano, Trump respondió sin matices: “Suena bien”. Las declaraciones se producen en un contexto ya tenso: en septiembre, Estados Unidos incluyó a Colombia —principal receptor histórico de asistencia estadounidense en la región— en la lista de países que no cooperan plenamente en la lucha contra las drogas, lo que redujo la ayuda bilateral por primera vez en casi 30 años.

La cancillería colombiana calificó las amenazas como una “injerencia inaceptable”, mientras Petro respondió públicamente que su nombre “no aparece en los archivos judiciales sobre narcotráfico” y exigió el cese de las calumnias. Más tarde, el mandatario colombiano elevó el tono al señalar que, aunque había jurado no volver a tomar las armas tras el acuerdo de paz de 1989, “por la patria” podría verse obligado a hacerlo.

En paralelo, Trump extendió su advertencia a Cuba, aunque descartó una invasión directa. Según el presidente estadounidense, la isla “siempre ha sobrevivido gracias a Venezuela” y ahora, sin el apoyo económico del chavismo, “está a punto de caer”. “No pienso que debamos tomar ninguna acción. Parece que se está cayendo”, sostuvo.

El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó esa línea al afirmar que efectivos cubanos custodiaban a Maduro antes de su captura y que estaban a cargo de tareas de inteligencia interna. Posteriormente, el gobierno cubano confirmó que 32 de sus efectivos murieron durante la operación militar estadounidense en Venezuela, un dato que incrementó la tensión diplomática.

México y Groenlandia: narcotráfico y seguridad nacional como ejes

Trump también incluyó a México en su lista de advertencias. “Hay que hacer algo con México”, dijo, al acusar al país de permitir el ingreso de estupefacientes a Estados Unidos. Si bien señaló que le “encantaría” que el propio gobierno mexicano resolviera el problema, sostuvo que los cárteles “son muy fuertes”. Además, deslizó críticas hacia la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien describió como una “persona estupenda” pero con “un poco de miedo” frente al poder del narcotráfico, y afirmó que ella rechazó en varias oportunidades el envío de tropas estadounidenses.

La mayor sorpresa, sin embargo, volvió a ser Groenlandia. Trump insistió en que Estados Unidos “necesita” ese territorio autónomo de Dinamarca por razones de seguridad nacional. “Es tan estratégico en este momento. Está cubierto de barcos rusos y chinos por todas partes”, argumentó, al tiempo que sostuvo que Dinamarca “no va a ser capaz” de garantizar esa seguridad.

Aunque ante el repudio europeo intentó bajar el tono —“nos preocuparemos por Groenlandia en dos meses”—, sus declaraciones encendieron alarmas en Copenhague y en la Unión Europea. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió que Estados Unidos “no tiene derecho a anexar” el territorio y pidió que se respeten los acuerdos de seguridad existentes. Desde Groenlandia, el primer ministro Jens Frederik Nielsen fue aún más contundente: “¡Ya basta! Basta de presión, de insinuaciones y de fantasías de anexión”.

Un escenario de alta tensión internacional

Las amenazas de Trump, pronunciadas en un lapso de pocas horas, ofrecen una señal clara del clima político que se abre tras la intervención en Venezuela. Con un discurso cada vez menos sutil, el presidente estadounidense sacude a aliados y adversarios por igual, mientras crece la incertidumbre sobre cuál será el próximo foco de conflicto y hasta dónde está dispuesto a avanzar Washington en su intento de reconfigurar el equilibrio geopolítico regional.

Más allá de la retórica, el impacto económico y político ya se hace sentir: mercados atentos, gobiernos en alerta y un sistema internacional que vuelve a enfrentar el riesgo de decisiones unilaterales con consecuencias imprevisibles.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin