CUBA

Cuba frente al colapso del turismo, sanciones de EE.UU. y retirada masiva de cadenas hoteleras

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Por Daniel Pradas / IPS Noticias – La Bodeguita del Medio, icono en el mundo por considerarse la cuna del mojito y uno de los destinos preferidos de los visitantes extranjeros en el casco histórico de La Habana, apenas tiene estos días algún cliente, en lo que simboliza el desplome del turismo en Cuba con el bloqueo petrolero, ahora agravado con la retirada de varias cadenas hoteleras de sus negocios con empresas de la isla.

“Hace tres meses empezó a sentirse de verdad la baja del turismo. Ya no está entrando turismo en Cuba. Ninguno, ninguno. Hoy me puse de suerte y un español me compró una pieza de madera. Hemos estado días sin vender nada”, dijo a IPS Dunia Rodríguez, la vendedora de artesanías de un local frente al restaurante-bar.

Rodríguez gana 10 % de comisión del valor de las ventas que concrete. Ha sido así durante los 22 años que lleva trabajando en el mismo negocio y siempre había sido fructífero, pero en estos tiempos suele pasarse más de una semana sin ganar un centavo.

“Este momento del turismo es el peor de todos los tiempos”, sentenció Rodríguez.

Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), entre enero y abril de 2026 arribaron en Cuba 328 608 visitantes internacionales, 44,2 % con respecto a igual período del año anterior, lo que significa que entraron unos 400 000 turistas menos a esta nación caribeña, cuya economía depende de la llamada industria sin chimeneas.

Para Carlos Gutiérrez, de 37 años, quien conduce para turistas en un automóvil clásico estadounidense de la década de 1950, la falta de clientes es un síntoma de la crisis, incluso peor que la falta de combustible.

“Con la cantidad de combustible que nos asignan por la empresa que nos representa, nos alcanza para tres días de trabajo al mes. Comprar el combustible por la calle es muy caro, pero que no haya turismo es lo que lo vuelve poco rentable”, dijo Gutiérrez a IPS.

Desde que el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva el 29 de enero que amenazó con imponer aranceles a los países que suministraran crudo a Cuba, y el gobierno de la isla respondiera con la racionalización extrema de la venta de combustible, el precio de la gasolina en el mercado negro se ha disparado hasta alcanzar el precio de diez dólares el litro, aunque hoy cuesta entre siete u ocho dólares.

Una de los primeros bajones del turismo debido a la crisis energética ocurrió cuando, en febrero, se divulgó la noticia de que el combustible de avión se había acabado en los principales aeropuertos de Cuba, y varias aerolíneas cancelaron sus vuelos a la isla.

Sin embargo, el hundimiento de la industria turística cubana apenas acababa de empezar, tras padecer múltiples desestímulos, que incluyen los crecientes y prolongados cortes de energía eléctrica, agudizados desde enero.

Dos turistas caminan por una calle cerca del hotel Iberostar Habana Selection y Habana Libre, en La Habana. Cuba depende, en gran medida, de los ingresos económicos producto de su industria turística. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Ultimátum al turismo

El mes de junio comenzó con la salida en desbandada de compañías hoteleras que llevaban años operando en Cuba pese a las restricciones de las sanciones estadounidenses.

El lunes 1, la canadiense Blue Diamond se retiró de los 15 alojamientos que gestionaba en la isla.

El martes 2, la cadena española Iberostar, presente en Cuba desde 1993, confirmó que abandonaba 12 de los 18 establecimientos que hasta entonces manejaba, incluidos hoteles de lujo como el Grand Packard y el Selection La Habana, el edificio más alto de Cuba.

La cadena indonesia Archipelago International también dejó de administrar, ese mismo día, sus seis hoteles, mientras el miércoles 3, la cadena española Meliá, la mayor cadena extranjera en el territorio con instalaciones en Cuba desde 1990, dejó de operar “de forma inmediata” 15 de sus más de 30 hoteles esta la nación caribeña.

Si bien el parque hotelero de la isla —con más de 80 000 habitaciones y de 300 instalaciones—, cerró 2025 con una ocupación de apenas 18,9 %, el motivo de la actual huida masiva se debe a que este viernes 5 vencía el plazo dado por la nueva orden ejecutiva 14404, firmada por Trump el 1 de mayo.

La medida amenaza con aplicar sanciones a casi cualquier persona o empresa no estadounidense que tenga relaciones comerciales con la isla, especialmente en los sectores de la energía, la defensa, la seguridad y las finanzas.

El 15 de mayo, la minera canadiense Sherritt International había anunciado que disolvería su empresa conjunta con la estatal cubana General Nickel Company S.A., pero luego flexibilizó la decisión tras nuevas consultas con asesores y una caída de su valor en bolsa.

A partir del sábado 6, los servicios financieros internacionales Visa y Mastercard también dejarán de funcionar en Cuba para evitar sanciones del gobierno de Estados Unidos, informó el miércoles 3 el Banco Central de Cuba (BCC).

La institución estatal explicó en un comunicado que el banco privado extranjero que realizaba las operaciones con el exterior —sin nombrarse en el comunicado— informó al BCC que interrumpía su relación con la entidad financiera Fincimex, que pertenece al conglomerado empresarial del ejército, Gaesa.

El BCC dijo que “dicha interrupción” se relaciona directamente con la orden ejecutiva del 1 de mayo y que, debido a esta, “Cuba se ve imposibilitada de recibir ingresos como resultado de la comercialización de bienes y servicios por intermedio” de Visa y Mastercard”.

Según el BCC, los medios de pago para divisas que se mantienen en la isla son el efectivo, tarjetas prepago nacionales y las tarjetas internacionales Mir, de Rusia, y Union Pay, de China.

Exterior del hotel Grand Packard, en La Habana. La cadena española Iberostar abandona 12 de los 18 establecimientos que manejaba hasta la primera semana de junio, para evitar las sanciones de Estados Unidos. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Todos los huevos en una canasta

En virtud de la orden ejecutiva 14404, Estados Unidos sancionó el 7 de mayo al conglomerado militar cubano Grupo de Administración Empresarial SA (llamado GAE y también Gaesa) así como a su directora, Ania Lastres Morera.

Según el Departamento de Estado, Gaesa “constituye el corazón del sistema comunista cleptocrático de Cuba”, al controlar «un estimado de 40 % o más de la economía de la isla”, en beneficio de las “élites corruptas”, mientras el pueblo cubano sufre “hambre, enfermedades” y falta inversión en infraestructuras críticas como la red eléctrica.

En respuesta a las acusaciones de Washington, el gobierno cubano publicó un inusual comunicado defendiendo al GAE como una “una respuesta articulada de probada eficiencia frente al cerco económico” de Estados Unidos a Cuba.

Asimismo, asegura que el objetivo de la organización, nacida en la década de 1990, “siempre ha sido ha sido agrupar empresas con capacidades en la generación de divisas y recursos que el Estado requiere para mantener y desarrollar las conquistas sociales” y que ha permitido financiar centrales termoeléctricas, vías hidráulicas, hospitales y escuelas.

Este grupo estatal, en efecto, agrupa bajo su paraguas a múltiples empresas de variopintas ramas: gran parte del sector turístico, telecomunicaciones, firmas importadoras y distribuidoras, red de servicentros, bancos, puertos, inmobiliarias, transporte, entre otros.

“El GAE no es obra del secretismo, ni de élites y mucho menos la vía deenriquecimiento de unos pocos”, enfatiza el comunicado.

Pero su estructura también ha sido criticada por su falta de transparencia e, incluso, por no rendir cuentas al Estado.

En 2024, la entonces contralora general de Cuba, Gladys Bejerano, declaró a medios internacionales que Gaesa no estaba bajo su supervisión, porque a disciplina de la organización era encomiable y que la Contraloría concentra “fuerzas” donde hacen falta “avances”.

Pero la política Estados Unidos no pretende centrarse en Gaesa, sino que su abanico de sanciones trasciende hacie múltiples sectores de la institucionalidad cubana.

El jueves 4, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac), emitió sanciones contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel y algunos familiares cercanos, así como contra familiares del expresidente Raúl Castro.

Asimismo, sancionó a cinco instituciones y empresas cubanas: el Ministerio de las Fuerzas Armadas, los Comités de Defensa de la Revolución, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (Icap), Amistur Cuba —la agencia de viajes del Icap—, y Minera La Victoria.

Díaz-Canel criticó esas nuevas sanciones a través de su cuenta de X: “Esta ceguera política se añade a las medidas coercitivas aplicadas en las últimas semanas contra nuestro país, diseñadas para dañar al pueblo cubano”, escribió.

En este panorama de asfixia a la economía cubana, el gobierno de la isla deberá plantearse qué hacer para sortear las sanciones de Estados Unidos y evitar la caída libre del turismo, entre otros rubros de su economía.

“Llevamos años dejando que los altos cargos militares manejen toda la industria hotelera y prácticamente la economía del país. No solo es malo para el país, sino que es ingenuo, más cuando Estados Unidos está al acecho”, dijo a IPS Cristóbal, un programador habanero de 31 años, quien prefirió no decir su apellido.

Como Cristobal, no pocas personas se preguntan si, para salvar su economía, Cuba deberá quizás amputar alguno de sus miembros o, más específicamente, reorganizar su estructura empresarial.

“Todos saben que no se pueden poner todos los huevos en una sola canasta”, agregó el joven programador.

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Cuba trata de aliviar bloqueo petrolero con nuevos incentivos al sector privado

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Por Dariel Pradas / IPS Noticias – El gobierno de Cuba aprobó nuevas normas para incentivar el desarrollo de las fuentes de energía renovable, mientras desregula los precios de venta del combustible en su red de servicentros estatales, en un intento de paliar la crisis energética causada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos a la isla desde enero.

Con la Resolución 114 del Ministerio de Finazas y Precios, publicada el 21 de mayo, la Unión Eléctrica pagará una mayor cuantía a los productores privados de energía fotovoltaica que tributen electricidad al Sistema Electroenergético Nacional.

Por cada kilovatio (kW), el Estado pagará 90 pesos o unos 0,18 dólares, según la tasa de cambio oficial, poco menor que la informal.

Asimismo, se exonera del pago del impuesto sobre los servicios por los ingresos provenientes de estas operaciones, tanto a los productores del sector no residencial como del residencial.

Diego Vázquez, un abogado de 43 años residente en La Habana, instaló un kit de paneles solares en la azotea de su casa cuando los apagones eléctricos empezaron a volverse insostenibles a mediados de 2025, lo que se transformó en colapso este año.

Sus paneles producen electricidad suficiente para llenar su batería de respaldo energético y dejar un sobrante inutilizado, pero nunca se había planteado hasta ahora vender al Estado los excedentes de su generación. Simplemente, hizo la instalación de los paneles para tener autonomía y no para integrarse a la red eléctrica.

“Tendré que hacer los cálculos y ver qué tan grande es mi excedente energético. Hay tantos apagones que no sé si vale la pena empezar a vender electricidad y todo el proceso burocrático que viene con eso”, dijo Vázquez a IPS.

Para poder suministrar electricidad a la red eléctrica, Vázquez tendría que realizar varias readecuaciones técnicas, como conectar a tierra la instalación, no muy común en los sistemas eléctricos residenciales. También debería solicitar un contador eléctrico “bidireccional”, que no solo haga lecturas del consumo, sino de la electricidad que se entrega al sistema.

Vender energía al estado ya era permitido desde hace años, pero no resultaba rentable.

El Ministerio de Finanzas y Precios emitió en 2021 la Resolución 359, que fijaba el precio de venta del kW en tres pesos o unos 0,025 dólares, según el cambio oficial de entonces. En octubre de 2023, la Resolución 238 duplicó ese monto.

Ninguna de las medidas fue popular, porque en ambos casos el coste de pagar la electricidad a la red, siguió siendo ínfimamente menor que el de importar o comprar en divisas los paneles solares.

El coste de la electricidad en Cuba para el sector residencial funciona con una tarifa progresiva que, tras superar los 450 KWh de consumo acumulado, empieza a valer más de seis pesos cada KWh, hasta alcanzar los 20 pesos el KWh (unos 0,04 dólares).

Mientras, en los mercados minoristas de la comercializadora estatal Copextel o de varios negocios privados, un módulo básico de paneles solares, de generación de un kilovatio aproximadamente, cuesta alrededor de 2500 dólares, inaccesible para los 13,5 dólares que representa el salario medio mensual en Cuba, según la tasa oficial de cambio.

Ante tan bajos incentivos, el mayor motivo por el que los cubanos invertían en paneles solares se debía a conseguir una autonomía en medio de los prologados apagones, que empeoraron tras el cerco petrolero causado por Estados Unidos desde finales de enero.

Con la nueva norma, el gobierno quiere aprovechar esas infraestructuras ya establecidas y sumar los kilovatios excedentes a una red eléctrica con déficits cada vez mayores.

Una estación de servicio de La Habana exhibe los nuevos precios “flotantes” en dólares para los combustibles. Estos precios oscilarán según “el proveedor, el costo de los fletes, la ruta del suministro, los seguros, los riesgos y la fluctuación del mercado internacional”, estableció el gobierno cubano. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Desregularización de los precios del combustible

Mientras el gobierno busca vías de transformar su matriz energética y depender menos de la importación de combustibles, también pretende reactivar la venta de gasolina en la red de servicentros del país, pese a la escasez crónica de este y otros carburantes.

El 12 de mayo, las autoridades cubanas anunciaron que, a partir del 15 de mayo, “los precios de venta en divisas de los combustibles se actualizarán, hacia el alza o la baja, de acuerdo con los costos reales de cada operación específica”.

Desde entonces, coexistirían diferentes precios minoristas de combustibles publicados en las estaciones de servicio, en los que influirá “el proveedor, el costo de los fletes, la ruta del suministro, los seguros, los riesgos y la fluctuación del mercado internacional.”

El Ministerio de Finanzas y Precios añadió que ante el férreo bloqueo petrolero de Estados Unidos desde fines de enero, “los escasos combustibles llegan a altos costos, por lo que no es posible mantener un precio único y fijo para la venta en dólares en todo el país”.

Si bien el gobierno protegía con subsidios la volatilidad de los precios oficiales del combustible, la realidad desde febrero es que solo la gasolina —no el diésel— se estuvo vendiendo entre 1,1 y 1,3 dólares el litro, apenas 20 litros por vehículo y con una frecuencia muy limitada, por lo que el precio del litro en el mercado negro ha oscilado entre 6 y 10 dólares.

Para disponer de esos 20 litros, un usuario debe registrarse en la plataforma cubana Ticket y solicitar un turno en un servicentro determinado. Normalmente, las filas de cada servicentro superan los 20 000 usuarios mientras apenas atienden entre 40 y 100 clientes diarios en La Habana.

El 15 de mayo, los servicentros empezaron a anunciar aumentos de entre 50 % y 100 % en el precio de venta de la gasolina, según el establecimiento.

La medida llega cuando las empresas privadas llevan meses importando tanto diésel como combustible, desde que el 6 de febrero el gobierno autorizó la importación de combustible por empresas privadas, cuando antes solo se podía hacer desde la administración central del Estado.

Pasajeros viajan en triciclos eléctricos gestionados por conductores privados en La Habana. Los altos precios cubanos del combustible en el mercado informal han obligado a muchos conductores a sumarse a una transición energética en el transporte. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Importación de combustibles en marcha

“Es un proceso en marcha. Hay importaciones de combustible de algunos empresarios privados, que traen al país para sus negocios y, una parte, para ser comercializado. Pero las cantidades que hasta ahora se importan son mínimas”, dijo Argelio Abad, viceministro primero de Energía y Minas, en una conferencia de prensa el 20 de marzo.

En febrero, la Oficina de Industria y Seguridad de Estados Unidos emitió una guía autorizando exportaciones y reexportaciones de productos de gas y petróleo estadounidenses a entidades elegibles del sector privado cubano.

De acuerdo a Abad, “no son volúmenes que hoy permitan darle una vitalidad a la generación eléctrica o a la economía”.

Según datos de Reuters, entre febrero y marzo, el sector privado cubano ha importado de Estados Unidos unos 30 000 barriles (de 159 litros, traducibles en unos 4,8 millones de litros) de diésel fundamentalmente, del cual solo un 1 % fue de gasolina.

Eric Almeida, presidente de la empresa privada Quota, que asesora y brinda servicios profesionales a otras empresas nacionales e internaciones desde 2022, dijo a IPS que, desde abril, más empresas privadas empezaron a importar gasolina y a distribuirse en varios servicentros.

De acuerdo a Almeida, traer un tanque de 25 000 litros al Puerto del Mariel —a 50 kilómetros al oeste de La Habana—, cuesta entre 45 000 y 50 000 dólares.

Esa cifra aumenta 13 % entre las comisiones a una importadora estatal y por los servicios de manipulación del combustible de la Unión Cuba-Petróleo, la única empresa estatal en Cuba autorizada para ello.

Los tanques se almacenan en la refinería Ñico Lopez en La Habana, y luego se va surtiendo poco a poco en servicentros que se han dispuestos exclusivamente para atender a las empresas privadas que importaron su propio combustible.

En general, las licencias para importar combustible tienen como objetivo cubrir el gasto de carburantes de los propios negocios, por lo que revender ese combustible en teoría no se debería hacer o, al menos, conlleva grandes limitaciones, coincidieron varios empresarios entrevistados por IPS, interesados en esas operaciones.

Un trabajador de uno de esos servicentros especializados en la capital, quien pidió mantener su anonimato, dijo a IPS que su tarea es solo descontar la cantidad de combustible que los vehículos de las empresas van extrayendo del establecimiento.

En la práctica, él no lleva mucho control del proceso, pues un representante de las empresas es quien maneja la tarjeta con el combustible asignado, y la lista de los automóviles o camiones que tienen permitido llenar sus tanques.

“Nosotros no nos metemos en la lista de ellos. De haber una comercialización, una venta por la izquierda (informal), no tengo manera de controlarlo”, dijo.

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Un joven de 21 años hace lo que el régimen cubano lleva décadas sin lograr: dar energía eléctrica a su pueblo

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Cuba lleva meses hundiéndose en una crisis energética sin precedentes. Cortes de luz que superan las 20 horas diarias, gasolina a más de seis dólares el litro y un transporte público prácticamente paralizado. Mientras el gobierno sigue sin ofrecer respuestas reales, Gerard Pablo Espinosa, un joven de 21 años, opera desde un taller artesanal en la periferia de La Habana y ha hecho lo que ninguna institución ha sido capaz: dar autonomía energética a quienes más lo necesitan.

La crisis que el Estado no puede ni quiere resolver

Cuba necesita más de 110.000 barriles de petróleo al día y solo produce localmente menos de 40.000. Más del 80% de su electricidad proviene de centrales termoeléctricas alimentadas por combustibles fósiles. El suministro exterior se derrumbó por dos golpes simultáneos:

  • Venezuela suspendió el envío de entre 27.000 y 30.000 barriles diarios tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2025.
  • México cortó sus exportaciones a la isla en días posteriores, representando estas el 44% de todas las importaciones cubanas de crudo.
  • En Ciego de Ávila solo funcionan 2 de las 135 líneas de autobús por falta de combustible, una imagen que resume el colapso del transporte público en todo el país.

Miles de cubanos han recuperado los triciclos eléctricos que inundaron la isla tras el hundimiento de la URSS en los 90. Hoy son de nuevo el único medio de vida para quienes transportan mercancías, alimentos y pasajeros. Pero recargar su batería sin electricidad era, hasta ahora, otra odisea sin solución.

El invento que ningún planificador estatal habría concebido

Gerard ya ha transformado más de 15 triciclos eléctricos instalando placas solares sobre el techo, sujetas con una estructura de hierro hecha a mano que actúa además como toldo. El sistema es tan simple como brillante: mientras el vehículo circula, el panel alimenta directamente el motor; cuando se detiene, recarga la batería. En las cinco horas de mayor radiación, el sistema puede aportar hasta 2.600 W, suficiente para aliviar de forma constante la carga y aumentar notablemente la autonomía.

Lo verdaderamente escandaloso no es el invento —es que haya hecho falta un joven con una soldadora para demostrar lo que cualquier análisis básico confirma: Cuba tiene sol más de 300 días al año. La energía solar no es una utopía allí, es la respuesta más obvia. Y el Estado la ha ignorado durante décadas por preferir depender del crudo venezolano y la tutela política que viene con él.

Lo que un triciclo solar revela sobre el futuro energético

Este caso es un síntoma de algo más profundo. Demuestra que la transición hacia las energías renovables no siempre exige grandes inversiones ni tecnología punta: a veces basta con dejar que la gente resuelva sus problemas. El potencial de soluciones distribuidas —desde los propios paneles hasta alternativas como los biocombustibles o la biomasa— es real, accesible y probado incluso en condiciones de extrema precariedad.

El contraste con países que sí han apostado por modelos energéticos resilientes es brutal. Cuando el Estado falla, la gente innova. El problema es que no debería hacer falta.Fuente: papernest.es

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Chico Buarque y Silvio Rodríguez sueñan con serpientes

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A principios del mes pasado, Chico Buarque visitó La Habana con el fin de hacer esta grabación, este viernes ha llegado el momento y se ha lanzado una nueva versión del tema Sueño con Serpientes en la que Silvio Rodríguez comparte el canto con su amigo brasileño.

El video pasea por las calles de la capital cubana, incluyendo la entrada de los Estudios Ojalá, en donde se grabó el tema, mostrando parte de la realidad cubana y contextualizando el sentido profundo de una canción, estrenada originalmente en 1975 y que cinco décadas más tarde parece adquirir una importancia aún mayor. No faltan las imágenes de complicidad entre ambos cantores, hermanados por la historia y la música. Las ganancias que genere este trabajo serán donadas por ambos músicos a la Sala de Pediatría del Instituto Nacional de Oncología en Cuba.

Este arreglo, realizado por Jorge Aragón, incluye esta vez una variante tonal que permite la incorporación de los dos cantares a pesar de sus distintas alturas tonales. También es una novedad que además del maestro Frank Fernández en los teclados, participe Malva Rodríguez, hija de Silvio, en el piano. Completan el equipo otros cómplices habituales, Niurka González (flauta), Jorge Reyes (contrabajo) y Oliver Valdés en la batería y la percusión.

El tema fue lanzado en las principales plataformas musicales hace escasas horas, y llega en un momento crítico en la historia del continente, cuando la serpiente mayor amenaza directamente a Cuba y plantea la anexión de territorios independientes, según el ánimo del día, tal como ha ocurrido con Canadá, Groenlandia y más recientemente Venezuela. No escapará al ojo experto la guitarra levantada como símbolo de resistencia ni el sol en el horizonte, presagiando amaneceres.

Con información de Radio Café Atlántico

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Díaz-Canel apela a la comunidad internacional tras la nueva amenaza de Trump de tomar Cuba

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El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, llamó este sábado a la comunidad internacional a determinar si permitirá que Washington ataque militarmente a su país luego de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, dijese que tomará el control de la isla «casi de inmediato».

«El presidente de EE.UU. eleva sus amenazas de agresión militar contra Cuba a una escala peligrosa y sin precedentes», denunció en redes sociales Díaz-Canel y agregó: «La comunidad internacional ha de tomar nota y, junto al pueblo de EE.UU., determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico».

El presidente cubano consideró que las amenazas de la administración Trump a Cuba buscan solamente «satisfacer los intereses de un grupo pequeño pero adinerado e influyente, con ansias de revancha y dominación», al parecer en referencia a partes de la comunidad cubanoamericana en el sur de Florida.

No obstante, Díaz-Canel agregó una advertencia: «Ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba». «Tropezará con un pueblo decidido a defender la soberanía y la independencia en cada palmo de territorio nacional», afirmó el presidente cubano.

Trump aseguró este viernes que «tomará el control» de Cuba «casi de inmediato», pero agregó que primero terminará con el «trabajo» en Irán y desplazará de vuelta al mar Caribe al portaaviones USS Abraham Lincoln.

Nuevas sanciones contra la economía de Cuba

Este mismo viernes Washington redobló las sanciones contra la isla, unas medidas que apuntan a los pilares de la economía cubana, especialmente los sectores de energía, defensa, minería y servicios financieros.

Según la nueva orden ejecutiva, a cualquier persona o empresa que opere en ellos o haga negocios con el Gobierno cubano se le bloquearán totalmente sus activos en EE.UU.

También esta semana, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Cuba de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de «los adversarios» de Estados Unidos en su territorio y aseguró que la Administración del presidente, Donald Trump, no lo tolerará.

Asimismo, el Senado estadounidense rechazó este martes una propuesta demócrata para limitar las posibles operaciones militares que Trump pueda ordenar sobre La Habana.

Desde enero, Washington ha intensificado la presión sobre La Habana con un bloqueo petrolero y el presidente ha sugerido en diversas ocasiones la necesidad de un cambio de régimen en la isla.

El Gobierno cubano convirtió este viernes la celebración del Primero de mayo en una concentración de apoyo y centró sus lemas en la defensa de la soberanía nacional y la independencia frente a la creciente presión de EE.UU.

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