cuenta corriente

El superávit comercial no alcanza: intereses, turismo y fuga de divisas absorbieron gran parte de los dólares generados en mayo

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El balance cambiario de mayo dejó una fotografía con claroscuros para la economía argentina. Mientras el fuerte desempeño de las exportaciones, impulsadas principalmente por el complejo agroexportador y el sector energético, permitió revertir el déficit de la cuenta corriente cambiaria y sostener un importante superávit comercial, la salida de divisas por turismo, pago de intereses, utilidades y formación de activos externos continúa erosionando buena parte de esos dólares.

Así lo sostiene el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre la base de los datos oficiales del Banco Central, que pone el foco en la composición del resultado cambiario más allá del saldo positivo de la balanza comercial.

En mayo de 2026, la balanza de bienes registró un superávit de USD 4.322 millones, explicado por un aumento interanual de las exportaciones y una fuerte caída de las importaciones. El 67% de ese saldo provino del complejo oleaginoso-cerealero, que aportó USD 2.892 millones, mientras que el sector petrolero sumó otros USD 1.599 millones gracias al fuerte crecimiento de las exportaciones energéticas.

No obstante, el propio estudio advierte que el aporte del sector energético podría enfrentar mayores desafíos durante los próximos meses ante la caída del precio internacional del petróleo, un factor que podría moderar el ingreso de divisas por exportaciones.

El mayor ingreso de dólares por comercio exterior permitió que la cuenta corriente cambiaria volviera a terreno positivo por segundo mes consecutivo. En mayo alcanzó un superávit de USD 1.877 millones, impulsado casi exclusivamente por el desempeño de la balanza comercial. Desde enero de 2024, el superávit acumulado de bienes asciende a USD 50.917 millones, aunque la cuenta corriente apenas acumula USD 802 millones positivos, reflejando el peso que tienen otros componentes de la salida de divisas.

Precisamente allí aparece uno de los principales ejes del informe. Según el CEPA, durante mayo los pagos por intereses, el déficit turístico y la remisión de utilidades consumieron el equivalente al 58% del superávit comercial del mes.

La balanza turística volvió a mostrar un rojo significativo. Solo en mayo registró un déficit de USD 855 millones considerando consumos con tarjetas, viajes y transporte de pasajeros, mientras que en los primeros cinco meses del año acumula un saldo negativo de USD 4.131 millones, aunque inferior al registrado durante igual período de 2025.

A ello se suma la creciente demanda de divisas por utilidades y dividendos. Durante mayo las empresas remitieron al exterior USD 484 millones por este concepto, elevando el acumulado de los primeros cinco meses del año a USD 1.841 millones. Desde diciembre de 2023, la salida neta por utilidades ya supera los USD 2.480 millones.

El estudio también pone la lupa sobre una tendencia estructural. Desde diciembre de 2023, la balanza comercial acumuló USD 54.298 millones de superávit. Sin embargo, una vez descontados los pagos de intereses de deuda y el déficit turístico, ese resultado se reduce a apenas USD 5.547 millones. En otras palabras, intereses y turismo absorbieron cerca del 90% del saldo comercial generado durante el período.

En paralelo, el Banco Central logró incrementar sus reservas durante mayo gracias a una combinación de endeudamiento privado, mayores exportaciones y un nuevo desembolso del Fondo Monetario Internacional. La cuenta financiera cambiaria registró un superávit de USD 1.763 millones, permitiendo un aumento mensual de las reservas internacionales de USD 3.646 millones.

Sin embargo, el informe advierte que buena parte de esos ingresos financieros terminaron financiando la creciente formación de activos externos (FAE), es decir, la compra de divisas por parte del sector privado. Entre enero y mayo de 2026 la dolarización de activos alcanzó USD 10.893 millones, mientras que desde la unificación cambiaria acumula USD 43.764 millones.

Para el CEPA existe una correlación prácticamente directa entre el incremento del endeudamiento y la salida de capitales. Desde diciembre de 2023 el endeudamiento neto aumentó USD 42.595 millones —entre deuda pública y privada—, una cifra muy similar a los USD 40.591 millones acumulados por la formación de activos externos durante el mismo período.

El comportamiento de las personas físicas ocupa un lugar central en esta dinámica. Solo durante mayo, las denominadas “Personas Humanas” compraron divisas por USD 2.212 millones, prácticamente la totalidad de la formación de activos externos del mes. Desde diciembre de 2023 acumulan compras netas por USD 47.804 millones, mientras que el resto del sector privado no financiero registró un desatesoramiento debido a las restricciones que aún mantienen las empresas para acceder plenamente al mercado cambiario.

Otro aspecto que destaca el informe es la persistente debilidad de la inversión extranjera directa. En mayo volvió a registrar un saldo negativo de USD 798 millones, explicado principalmente por la salida de capitales del sector petrolero. De esta manera, desde el inicio de la actual administración el flujo acumulado de inversión extranjera permanece en terreno negativo, con una desinversión neta superior a los USD 1.180 millones.

Respecto del financiamiento internacional, el CEPA señala que desde la unificación cambiaria el ingreso neto proveniente de organismos multilaterales alcanzó USD 21.327 millones, de los cuales cerca del 73% corresponde a desembolsos del Fondo Monetario Internacional.

En ese contexto, el informe concluye con un dato que sintetiza la tensión cambiaria del actual esquema económico. Durante los primeros cinco meses de 2026, las compras de divisas realizadas por personas humanas alcanzaron USD 14.033 millones, un monto 26% superior al ingreso neto generado por el complejo oleaginoso y cerealero en igual período. Además, la formación de activos externos acumulada desde abril de 2025 equivale al 282% de todos los desembolsos efectuados por el FMI bajo el programa vigente.

Informe de Balance Cambiario BCRA Junio 2026 by CristianMilciades

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La estabilidad cambiaria se apoya en exportaciones, financiamiento privado y una cuenta corriente equilibrada

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La Bolsa de Comercio de Rosario sostiene que el mercado cambiario atraviesa su período de mayor estabilidad desde la implementación del nuevo esquema de bandas. El superávit de la cuenta corriente, el aporte de la agroindustria y la energía, junto con mayores ingresos financieros privados, permitieron fortalecer las reservas pese al aumento de la dolarización de carteras.

El mercado cambiario argentino cerró el primer cuatrimestre de 2026 con señales de consolidación de la estabilidad nominal del tipo de cambio, una cuenta corriente prácticamente equilibrada y un flujo positivo de financiamiento privado que compensó el incremento de la demanda de dólares por parte del sector privado.

Así lo refleja un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que analiza la evolución del régimen cambiario vigente desde abril de 2025 y concluye que, pese a un contexto de mayor liberalización del mercado y de flexibilización de controles, la economía logró sostener un escenario de relativa estabilidad cambiaria durante los primeros meses del año.

El dato sobresaliente es que el dólar oficial acumula más de nueve meses moviéndose dentro de un rango estrecho, una dinámica poco frecuente en la historia reciente de la economía argentina.

Primer cuatrimestre de 2026: estabilidad cambiaria, cuenta corriente equilibrada y flujos financieros positivos

En esta primera parte del año 2026, el mercado cambiario muestra signos de estabilización. Considerando el esquema que rige actualmente, desde abril de 2025 el Banco Central estableció un mercado de cambios libre para las personas humanas, la persistencia de algunas restricciones para personas jurídicas y bandas cambiarias. Respecto a estas últimas, primero se incrementaron a una tasa fija mensual y desde enero de 2026 con un ajuste en base a la evolución de la inflación.

Por el lado de la evolución nominal del tipo de cambio oficial, el año pasado el dólar se movió al alza con un esquema de subas programadas mensuales (crawling-peg) hasta mediados de abril y, tras la instauración del nuevo esquema más flexible, se aceleró la suba del tipo de cambio. Esto último, teniendo en cuenta que las elecciones de medio término agregaron volatilidad al mercado ante la mayor dolarización de carteras, con el tipo de cambio llegando a tocar el techo de la banda entre los meses de septiembre y octubre. En este contexto, las expectativas y la presión compradora se estabilizaron con la intervención del Tesoro estadounidense y el anunció de un swap por USD 20.000 millones con dicho organismo.

Un punto interesante para marcar es que, desde septiembre de 2025 a la fecha, el tipo de cambio comenzó a lateralizar y ya se llevan más de 9 meses desde que el rango de negociación se ubica entre 1.325 y 1.487 pesos por dólar. Esto, considerando que el techo de la banda fue subiendo a lo largo del tiempo y el tipo de cambio no acompañó dicha tendencia. Es más, en rangos móviles de 120 ruedas de operación, el tipo de cambio llegó a caer en torno al 6,01% en términos nominales recientemente, la segunda mayor caída para el rango establecido desde 2004. Es decir, solo superado por el año 2016 en el cual se marcó una caída de 6,56%, aunque destacando que se dio luego de un salto mucho más importante del tipo de cambio que lo visto en 2025.

Hacia adelante, el mercado de futuros descuenta una suba del dólar y prevé un incremento de 11,61% para todo el año 2026, situación que se tendrá que testear finalmente con la evolución del mercado de cambios.


Las claves de la estabilidad cambiaria: Buen ritmo de liquidación de dólares por exportaciones y gestión de la cuenta financiera

En línea con un tipo de cambio que se muestra estable hace casi un año, cuando se piensa en los fundamentos es clave analizar la evolución de la oferta y demanda de dólares, que se vislumbra en el balance cambiario del Banco Central.

Siguiendo los datos del balance cambiario para el primer cuatrimestre del año, la cuenta corriente arroja un superávit de USD 148 millones, frente a un déficit de USD 4.909 millones en igual período del año pasado.

Por el lado de la cuenta de bienes, se registra una mejora en la liquidación de dólares de la agroindustria (USD 12.037 millones) y una continuidad en el crecimiento de las exportaciones netas de minería y energía (USD 5.568 millones) si se compara con igual período de 2025. Al mismo tiempo, el resto de los sectores de la economía redujo 28% interanual el déficit por importaciones neta de bienes (- USD 8.949 millones) y el saldo negativo de la cuenta de servicios también se contrajo en torno a 31% interanual. Esto se contrarresta parcialmente por un mayor déficit de la cuenta de ingreso primario, por un aumento en el pago de intereses al exterior y un crecimiento en la remisión de utilidades/dividendos tras la flexibilización para los balances contables de 2025 en adelante.

En el caso de la cuenta financiera, en el primer cuatrimestre de 2025 se alcanza un superávit importante de USD 12.798 millones versus USD 2.200 millones de 2026. Un punto clave a mencionar es que en abril de 2025 el FMI realizó un desembolso por USD 12.396,4 millones, flujo extraordinario que este año no se registró. No obstante, este año se ve un crecimiento importante en el flujo de otros préstamos financieros, títulos de deuda y líneas de crédito no vinculados a organismos internacionales de crédito, que en el primer cuatrimestre de 2026 alcanzan un ingreso neto por USD 7.642,3 millones, en comparación con los USD 4.760,3 millones en igual período del año pasado.

Por último, también se ve una mejora en la Inversión Extranjera Directa (IED), que el año pasado marca un déficit de USD 1.788,4 millones y este año un saldo positivo por USD 712,4 millones. El gran contrapeso está siendo la formación de activos externos del sector privado, que muestra un saldo negativo por USD 9.006,2 millones en el primer cuatrimestre de 2026 en comparación con el déficit por USD 1.489,7 millones en igual período del año pasado. Más allá de esto, tal como se mencionó anteriormente, se sigue vislumbrando un saldo positivo de la cuenta financiera y coadyuvando positivamente al resultado de la cuenta corriente, que entre ambos fortalecieron las reservas internacionales brutas en USD 3.421 millones en lo referido al primer cuatrimestre del año.

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Agroindustria, minería y energía aportaron USD 17.605 millones netos y consolidan el nuevo mapa exportador argentino

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La generación de divisas por comercio exterior de bienes volvió a mostrar un cambio estructural en la economía argentina durante el primer cuatrimestre de 2026. Mientras la agroindustria continúa siendo el principal sostén del ingreso de dólares, el fuerte crecimiento de la minería y la energía está modificando la composición de las exportaciones y consolidando nuevas fuentes de generación de divisas para el país.

La agroindustria registró un ingreso neto de dólares por comercio exterior de bienes por USD 12.037 millones en el primer cuatrimestre de 2026. En el caso de minería y energía, alcanzan un récord de USD 5.568 millones.

El ritmo exportador de Argentina está mostrando un gran dinamismo y es claro que se están agregando nuevos motores a las exportaciones argentinas además del tradicional aporte del sector agroindustrial. En este sentido, es claro cómo el sector minero y energético, concentran saldos positivos crecientes y fortalecen el frente de la cuenta corriente cambiaria.

Siguiendo la clasificación sectorial del BCRA, las únicas actividades con saldo positivo en la liquidación “neta” de divisas por comercio exterior de bienes en el primer cuatrimestre de 2026 son: agroindustria, minería y energía. Estos sectores en su conjunto muestran un ingreso neto de dólares por comercio exterior de bienes por USD 17.605 millones, un récord y una suba interanual del 20,9%. Si bien el sector agroindustrial no marca niveles máximos históricos en este primer cuatrimestre del año, al estar por debajo de lo alcanzado en 2021 y 2022 cuando los precios internacionales eran históricamente altos, el ritmo de liquidación neta récord de minería y energía está más que compensando dicha situación.

Por su parte, el resto de los sectores registran un saldo neto negativo al considerar la liquidación neta de dólares por cobros de exportaciones y pagos de importaciones de bienes en el primer cuatrimestre de 2026, salvo personas humanas con un saldo positivo relativamente bajo de USD 102 millones y, turismo y hotelería con USD 0,5 millones. Igualmente, tal como se ve en el siguiente gráfico, los principales sectores con déficit por comercio exterior de bienes muestran una reducción en dicho saldo al comparar con igual período de 2025. En el caso de maquinaria y equipo se alcanza un saldo negativo de – USD 1.411 millones (↓20%), industria química, caucho y plástico – USD 1.670 millones (↓12%), industria automotriz USD 1.815 millones (↓52%), comercio – USD 1.820 millones (↓7%) y resto sectores – USD 2.232 millones (↓29%). En general, una situación explicada por una mayor liquidación de dólares por cobros de exportaciones y menos pagos de importaciones.


La agroindustria continúa liderando la liquidación neta de dólares por comercio exterior de bienes

Por el lado específicamente del sector agroindustrial, los cobros netos por comercio exterior de bienes de los principales complejos agroindustriales totalizan USD 12.037 millones en el primer cuatrimestre de 2026. El registro se ubica USD 948 millones por encima de 2025, lo que implica un crecimiento interanual del 8,6%, y resulta el cuarto mayor valor desde al menos 2003 para igual período.

Dentro del agregado, el mayor aporte corresponde al complejo oleaginoso y cerealeros, con USD 7.590 millones. Si bien este rubro se ubica 3,6% por debajo de 2025, continúa explicando cerca de dos tercios del saldo agroindustrial. En sentido contrario, alimentos, bebidas y tabaco alcanza USD 3.236 millones, con una mejora interanual de USD 902 millones, mientras que agricultura, ganadería y otros sectores primarios suman USD 1.211 millones, el valor más elevado de la serie considerada.


El sector minero y energético en su conjunto se perfilan a batir un récord de liquidación de dólares por comercio exterior de bienes en 2026

Por último, se observa un fuerte crecimiento del saldo positivo de minería y energía. En el primer cuatrimestre de 2026, estos sectores registran ingresos netos por comercio exterior de bienes por USD 5.568 millones, el máximo valor desde al menos 2003. La cifra supera en USD 2.098 millones al registro de 2025 y más que duplica el resultado observado en 2024. Es decir, entre el crecimiento productivo del sector energético que aumenta exportaciones y disminuye necesidades de importación y, los buenos precios internacionales de los productos mineros, se configura un escenario positivo en los saldos sectoriales.

En términos numéricos, la minería aporta USD 2.927 millones, USD 1.372 millones más que en 2025 (↑88%). Mientras que, en el caso de petróleo, alcanza USD 2.877 millones y un aumento interanual de USD 786 millones (↑38%). En contraste, electricidad y gas mantienen saldos levemente negativos, aunque de magnitud reducida frente al aporte positivo de los otros dos rubros y de lo visto entre 2022 y 2023.

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Deuda externa: el Gobierno muestra superávit externo, pero el stock vuelve a crecer

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El último dato del Indec sobre la balanza de pagos del cuarto trimestre de 2025 dejó una señal ambivalente para la estrategia económica del Gobierno: mientras la cuenta corriente registró un superávit de USD 2.294 millones y la economía mostró un préstamo neto de USD 2.285 millones, la deuda externa volvió a crecer y alcanzó los USD 320.305 millones. En paralelo, la cuenta financiera marcó un egreso neto de capitales por USD 1.850 millones. La pregunta se impone: ¿el superávit externo consolida el rumbo o revela límites en la capacidad de retener dólares?

Superávit externo con salida de capitales

El resultado positivo de la cuenta corriente refleja, en términos técnicos, que el país generó más divisas de las que utilizó en su intercambio con el mundo durante el período. Sin embargo, ese flujo no se tradujo en acumulación plena de reservas ni en fortalecimiento del frente financiero.

El dato clave está en la cuenta financiera: el egreso neto de USD 1.850 millones indica que, aun con superávit externo, los dólares continúan saliendo del sistema. En términos políticos y económicos, esto implica que la economía logra generar divisas, pero no consigue retenerlas completamente, un punto sensible para cualquier esquema de estabilización.

En ese marco, la posición de inversión internacional neta acreedora se ubicó en USD 48.454 millones al 31 de diciembre de 2025, con una leve caída de USD 449 millones respecto del trimestre previo. Es decir, el país sigue siendo acreedor en términos netos frente al mundo, pero esa posición se erosiona lentamente.

Deuda en alza: financiamiento y rollover bajo presión

El dato más contundente del informe es la evolución de la deuda externa. El stock totalizó USD 320.305 millones, con un incremento de USD 1.709 millones en comparación con el trimestre anterior.

Este aumento, aunque moderado en términos relativos, ocurre en un contexto donde el Gobierno busca sostener el financiamiento sin expandir el riesgo financiero. La dinámica expone una tensión estructural: el equilibrio externo convive con una necesidad persistente de financiamiento, en un escenario donde el acceso al crédito y el costo del endeudamiento siguen siendo variables críticas.

En términos de poder económico, el dato no es neutro. El crecimiento de la deuda condiciona la política futura, tanto en términos de negociación con acreedores como en la capacidad de sostener el programa macroeconómico sin sobresaltos.

Correlación de fuerzas: estabilidad externa versus fragilidad financiera

El cuadro que deja la balanza de pagos muestra un Gobierno que logra ordenar el frente externo en términos de flujo, pero enfrenta desafíos en el stock y en la dinámica financiera. El superávit de cuenta corriente fortalece el discurso de equilibrio macroeconómico, pero la salida de capitales y el aumento de la deuda introducen matices.

Para los actores del sistema —inversores, sector productivo y analistas—, la señal es doble. Por un lado, hay capacidad de generar dólares. Por otro, persisten dudas sobre su sostenibilidad y sobre la capacidad de acumularlos.

Esto impacta directamente en la gobernabilidad económica: la estabilidad cambiaria, el acceso al financiamiento y la evolución del riesgo país quedan atados a esta tensión entre flujo positivo y stock creciente.

Un equilibrio en construcción

El dato del cuarto trimestre no define una tendencia cerrada, pero sí marca un punto de inflexión en la lectura del frente externo. El superávit ya no alcanza por sí solo como ancla si no se traduce en acumulación efectiva y reducción de vulnerabilidades.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en cómo evoluciona la cuenta financiera y si el Gobierno logra revertir la salida de capitales. También, en la trayectoria de la deuda y su capacidad de estabilizarse sin comprometer el programa económico.

El equilibrio aparece, por ahora, como una construcción en curso.

bal_03_26 INDEC by CristianMilciades

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El FMI advierte sobre desequilibrios en EE.UU. y anticipa impacto global

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó la revisión del Artículo IV de Estados Unidos correspondiente a 2026 con un mensaje dual: destacó el dinamismo de la mayor economía del mundo —crecimiento de 2,2% en 2025 y proyección de 2,4% para 2026— pero advirtió que el déficit fiscal y el déficit de cuenta corriente son “demasiado grandes” y que la deuda pública podría alcanzar el 140% del PBI en 2030.

Aunque la conferencia se centró en la economía estadounidense, el diagnóstico tiene implicancias directas para países como la Argentina. No solo por el rol del dólar y de la Reserva Federal en el sistema financiero global, sino porque el eventual ajuste fiscal, la trayectoria de tasas de interés —entre 3,25% y 3,5% hacia fines de 2026— y la política comercial de EE.UU. condicionan flujos de capital, precios de exportación y acceso al financiamiento externo.

En un contexto en el que el FMI subraya la necesidad de “acciones decididas” para encauzar la deuda norteamericana, el escenario global que enfrenta la Argentina combina crecimiento sólido en EE.UU. con un entorno de vigilancia fiscal y monetaria que seguirá marcando la liquidez internacional.

Déficit externo y deuda: el mensaje estructural del Fondo

La directora gerente, Kristalina Georgieva, fue explícita: bajo la metodología del organismo, el déficit de cuenta corriente de EE.UU. es excesivo y debe corregirse en el mediano plazo. A la par, el déficit fiscal y el aumento sostenido de la deuda pública continúan como “una preocupación”.

El Fondo proyecta que tanto la deuda federal como la deuda general del gobierno seguirán en ascenso hasta alcanzar el 140% del PBI en 2030. Si bien no ve una crisis inmediata, recomienda reducir el rojo fiscal hacia el 3% del PBI mediante una combinación de mayores ingresos y control del gasto.

Para la Argentina, este punto es clave. Un proceso de consolidación fiscal en EE.UU. podría implicar menor estímulo global en los próximos años, mientras que cualquier tensión en el mercado de deuda norteamericano impactaría en el costo de financiamiento para economías emergentes. El vínculo es estructural: la deuda estadounidense funciona como referencia para el precio del riesgo global.

Tasas, inflación y liquidez: el marco financiero que enfrenta el mercado emergente

El FMI avaló la decisión de la Reserva Federal de recortar tasas en 2025 y anticipó un sendero de política monetaria que llevaría el rango de referencia a entre 3,25% y 3,5% hacia fines de 2026, con inflación convergiendo al 2% a comienzos de 2027.

Este escenario combina crecimiento, baja gradual de tasas e inflación controlada. Para la Argentina, significa un entorno potencialmente más favorable para la búsqueda de financiamiento externo y para el apetito por activos emergentes, siempre que el riesgo global no se altere por tensiones comerciales o fiscales.

Sin embargo, el propio Fondo advirtió que la incertidumbre es elevada y que los movimientos en materia de aranceles y política comercial aún no están plenamente cuantificados. Los aranceles aplicados —que habrían pasado de anuncios cercanos al 23% a una recaudación efectiva en torno al 10%— tienen efectos negativos sobre la oferta y distorsionan la asignación de recursos.

Para una economía como la argentina, que depende de exportaciones agroindustriales y de la estabilidad del comercio global, la evolución de estas tensiones no es un dato menor.

Instituciones, déficit y señales sistémicas

El organismo también puso el foco en la importancia de mantener instituciones sólidas, desde la administración tributaria hasta los organismos estadísticos y de supervisión financiera. Destacó la relevancia de la independencia de la Reserva Federal y advirtió que la reducción del empleo federal —cercana al 15% en el último año— no debería afectar funciones críticas.

Este mensaje tiene una lectura más amplia. El FMI vincula crecimiento sostenido con calidad institucional. Para la Argentina, que mantiene una relación financiera activa con el organismo, el énfasis en marcos regulatorios sólidos y en disciplina fiscal funciona como señal indirecta sobre las condiciones de estabilidad necesarias para sostener programas económicos.

Un contexto externo más estable, pero con condicionantes

El diagnóstico final del Fondo es que la economía estadounidense muestra dinamismo, productividad elevada y resiliencia. No ve una crisis inminente, pero sí desequilibrios que deben corregirse de manera ordenada.

Para la Argentina, el escenario combina oportunidades y restricciones. Un EE.UU. creciendo al 2,4% en 2026 sostiene la demanda global. Una inflación convergiendo al 2% y tasas en torno al 3,5% mejora el clima financiero. Pero la advertencia sobre déficit y deuda introduce un elemento de vigilancia estructural que puede limitar márgenes de expansión fiscal o monetaria global.

En otras palabras, el contexto externo no luce adverso en el corto plazo. Sin embargo, el Fondo dejó claro que el equilibrio global sigue siendo frágil. Y en ese tablero, las economías emergentes —entre ellas la argentina— dependen de decisiones que se toman en Washington pero repercuten en sus propias variables domésticas.

El próximo Staff Report y el World Economic Outlook de abril aportarán mayor precisión. Hasta entonces, la señal es clara: el ciclo internacional acompaña, pero exige disciplina.

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