cuenta financiera

Reservas: Argentina vuelve a acumular dólares y alcanza su mejor posición bruta desde 2019

Compartí esta noticia !

Argentina atraviesa en 2026 una recomposición de sus cuentas externas que empieza a modificar uno de los principales condicionantes históricos de la macroeconomía: la disponibilidad de dólares. Las reservas internacionales brutas del Banco Central rondan los US$49.000 millones, el nivel más elevado en casi siete años, mientras las reservas netas habrían pasado de un rojo de US$11.000 millones a fines de 2023 a un saldo positivo estimado de entre US$7.000 y US$10.000 millones a finales de julio.

El cambio no responde exclusivamente a financiamiento externo. Allí aparece uno de los datos más relevantes del Balance Cambiario del primer semestre: por tercera vez en los últimos 25 años, la cuenta corriente y la cuenta financiera registraron simultáneamente resultados positivos. La combinación de generación genuina de divisas por exportaciones y un flujo financiero neto favorable permitió que el mercado cambiario aportara US$3.713 millones a las reservas durante los primeros seis meses del año.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en el primer semestre de 2026, tanto la cuenta corriente como la cuenta financiera arrojaron un resultado positivo por tercera vez en 25 años en el Balance Cambiario. Las exportaciones agroindustriales, energéticas y mineras crecen 27%.

En lo que va del año 2026, las reservas internacionales brutas del Banco Central continúan mostrando una tendencia positiva y se ubican en torno a USD 49.000 millones. De esta manera, alcanzan los valores más elevados en casi siete años, teniendo que remontarse hacia el año 2019 para encontrar niveles similares.

En términos históricos, se alcanza un máximo histórico de reservas brutas con USD 77.481 millones hacia abril de 2019. No obstante, desde dicho momento se inicia una tendencia descendente, con sucesivas oscilaciones, hasta alcanzar un piso no visto desde el año 2006 con USD 20.000 millones a finales de 2023. Desde entonces, ha ido creciendo y se aproximan nuevamente a los USD 50.000 millones.

Un punto importante para mencionar es que se trata de reservas internacionales brutas y no “netas” del Banco Central. A esto último se puede arribar descontando al total bruto los compromisos a un año vista. Si se analiza la historia reciente, hacia finales de 2023 las reservas internacionales netas habían alcanzado niveles críticos negativos por USD 11.000 millones, situación que actualmente se ha logrado revertir. A finales de julio, se estiman niveles de reservas netas positivas por entre USD 7.000/10.000 millones, lo cual implica una recomposición del activo en dólares por aproximadamente USD 20.000 millones en los últimos dos años y medio.

En lo que va de 2026, el Banco Central acumuló compras netas de divisas en el mercado cambiario por USD 13.100 millones. Este resultado contribuyó a la recomposición de la posición en moneda extranjera de la Argentina y, junto con otros factores, a la reducción del riesgo país. La acumulación de reservas fue posible gracias a un crecimiento de la liquidación de divisas provenientes de las exportaciones y a una cuenta financiera equilibrada. Para comprender los fundamentos de esta dinámica, resulta clave analizar la evolución de la oferta y la demanda de moneda extranjera. A continuación, se presenta un análisis comparativo del balance cambiario del BCRA correspondiente al primer semestre de 2026.


1. En el primer semestre de 2026, tanto la cuenta corriente como financiera arrojaron un resultado positivo por tercera vez en 25 años en el Balance Cambiario

En el primer semestre de 2026, la cuenta corriente cambiaria registró un superávit de USD 2.867 millones, frente a un déficit de USD 2.900 millones en igual período del año pasado. Es decir, se observa una mejora interanual de casi USD 5.800 millones, explicada principalmente por el fuerte resultado de las operaciones vinculadas al comercio de bienes.

Por su parte, la cuenta financiera alcanzó un saldo positivo de USD 786 millones. Si bien el resultado se ubicó muy por debajo de los USD 11.490 millones registrados durante el primer semestre de 2025 cuando el FMI hizo un desembolso por USD 12.396 millones, continúa mostrando un ingreso neto de divisas. En este sentido, la comparación interanual se encuentra influida por dicho flujo financiero que no estuvo presente este año y de igual forma se logró nuevamente un resultado positivo.

Al sumar el resultado de la cuenta corriente, la cuenta capital y la cuenta financiera, las operaciones del mercado cambiario generaron un incremento de las reservas internacionales por USD 3.713 millones durante los primeros seis meses de 2026. A esto se adicionó un ajuste positivo de USD 62 millones por variaciones en los tipos de pase y valuación de los activos, por lo que el aumento contable de las reservas alcanzó los USD 3.775 millones. Se remarca que, si se incluye la variación de reservas del mes de julio, se alcanza un incremento de USD 6.504 millones en lo que va del año, lo cual vislumbra que julio mostró un resultado muy favorable en lo que fue la variación de reservas.

Una característica relevante de este resultado es que, a diferencia de otros períodos en los cuales el incremento de las reservas estuvo explicado principalmente por el ingreso de fondos financieros o de la cuenta corriente, durante 2026 se observa una contribución positiva tanto de la cuenta corriente como de la financiera. Esto es algo que solo se logró ver en el año 2007 y 2022, considerando el primer semestre de cada año desde el año 2003 en adelante.


2. El saldo de la cuenta de bienes fue positiva en casi USD 16.000 millones en el primer semestre de 2026, un récord desde que se tienen registros

El principal factor detrás del superávit de la cuenta corriente es el resultado de la cuenta de bienes. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones netas de bienes alcanzaron los USD 15.996 millones, el valor más alto desde que se tienen registros para este período del año. Dicho total se alcanzó con cobros de exportaciones por USD 47.211 millones y pagos por compras de bienes del exterior por USD 31.215 millones.

Este saldo comercial implica más que duplicar los USD 7.239 millones alcanzados en igual período de 2025 y supera levemente el máximo previo de USD 15.602 millones registrado en 2024. Vale remarcar que el saldo positivo de 2024 se alcanzó con cobros de exportación por USD 31.991 millones y pagos de importaciones por tan solo USD 16.389 millones. Es decir, se alcanzó ese resultado extraordinario debido a que el monto de salida de dólares para pagar compras de bienes del exterior fue muy bajo, en línea con una política que se implementó a finales de 2023 para diferir temporalmente el pago de importaciones con objeto de normalizar las cuentas externas dado el contexto macroeconómico de ese entonces.

Por el lado de la composición sectorial, la agroindustria continúa siendo el principal generador neto de divisas. Durante los primeros seis meses del año, el sector registró un superávit cambiario de USD 19.984 millones, manteniéndose prácticamente estable frente a los USD 19.888 millones del mismo período de 2025.

A lo anterior se suma el fuerte crecimiento de la minería y la energía, cuyas exportaciones netas alcanzaron los USD 9.632 millones, frente a USD 5.514 millones el año pasado. Ello representa una mejora interanual cercana al 75% y consolida a estos sectores como un segundo pilar estructural para la generación de dólares de la economía argentina.

Al mismo tiempo, el resto del sector privado no financiero redujo de manera considerable su déficit por operaciones de bienes. El saldo negativo pasó de USD 18.163 millones en el primer semestre de 2025 a USD 13.621 millones en 2026, lo que implica una contracción de aproximadamente USD 4.500 millones. De esta manera, el sostenimiento de los ingresos de la agroindustria, la expansión de la minería y la energía y un menor déficit del resto de los sectores permitieron alcanzar el resultado récord.

En línea con esta dinámica, las exportaciones “devengadas” de los principales complejos agroindustriales, mineros y energéticos sumaron USD 40.266 millones durante el primer semestre de 2026. Se trata del mayor valor de la serie y representa un incremento de 27% respecto de los USD 31.694 millones registrados en igual período de 2025.

La agroindustria se mantiene como el componente de mayor peso dentro de las ventas externas, aunque el crecimiento reciente de los sectores energético y minero permitió ampliar y diversificar la oferta exportadora. Esto marca una diferencia respecto de períodos anteriores, en los cuales la generación de divisas dependía en una proporción aún mayor del desempeño de la cosecha y de los precios internacionales de los productos agrícolas.

Más allá del resultado positivo de los bienes, la cuenta corriente continúa enfrentando algunos contrapesos. El déficit por servicios se ubicó en USD 4.310 millones, aunque se redujo frente a los USD 5.868 millones del año pasado en un contexto de récord de liquidación de dólares por exportaciones de servicios. Por el contrario, el saldo negativo del ingreso primario aumentó hasta USD 8.884 millones, principalmente por las operaciones relacionadas con intereses, utilidades y dividendos.

No obstante, el superávit comercial cambiario fue lo suficientemente elevado para compensar estos egresos y permitir que la cuenta corriente finalizara el semestre en terreno positivo. En este marco, el boom exportador de la agroindustria, la minería y la energía se presenta como uno de los principales fundamentos detrás de la recuperación de las reservas internacionales, que alcanzan sus valores más altos desde 2019.

Compartí esta noticia !

Deuda externa, déficit de cuenta corriente y llegada de capitales: la economía argentina volvió a financiarse con endeudamiento en el arranque de 2026

Compartí esta noticia !

La economía argentina inició 2026 con una combinación que vuelve a encender señales de alerta entre los analistas: aumento de la deuda externa, déficit en la cuenta corriente y necesidad de financiamiento vía ingreso de capitales. Según informó el INDEC, la deuda externa bruta a valor nominal alcanzó los USD 321.783 millones al cierre del primer trimestre, con un incremento de USD 2.261 millones respecto del último trimestre de 2025.

El dato adquiere relevancia porque se produce en un contexto donde el programa económico del Gobierno mantiene una fuerte apertura financiera y busca consolidar un esquema de estabilidad macroeconómica basado en la atracción de inversiones y el acceso al financiamiento externo. Sin embargo, las cifras de la balanza de pagos muestran que la economía continúa demandando dólares por encima de los que genera genuinamente a través del intercambio de bienes, servicios y rentas.

Durante el primer trimestre, la cuenta corriente registró un déficit de USD 1.651 millones, reflejando que la salida de divisas por distintos conceptos superó a los ingresos corrientes de la economía. Paralelamente, la cuenta financiera mostró un ingreso neto de capitales por USD 2.398 millones, permitiendo compensar el desequilibrio externo y sostener la disponibilidad de divisas.

La dinámica revela uno de los principales desafíos del modelo económico actual: la necesidad de atraer permanentemente fondos externos para cubrir el déficit generado por la propia actividad económica. En otras palabras, el país volvió a financiar parte de su funcionamiento mediante endeudamiento e ingreso de capitales, un esquema que históricamente mostró vulnerabilidades cuando cambian las condiciones internacionales o se deteriora la confianza de los inversores.

Uno de los motores del ingreso de fondos fue la inversión directa. El INDEC registró un ingreso neto de capitales por USD 1.291 millones bajo esta modalidad, impulsado principalmente por mayores participaciones de capital en empresas y fondos de inversión.

Al mismo tiempo, la cuenta financiera reflejó movimientos relevantes en materia de deuda. Dentro del rubro “otra inversión”, el Banco Central incrementó sus pasivos externos en USD 2.310 millones, fundamentalmente por la concreción de una operación de pase pasivo (REPO) con bancos internacionales por USD 3.000 millones, parcialmente compensada por cancelaciones de otras obligaciones.

Pese a este escenario, la posición patrimonial externa del país mantiene un saldo favorable. Al 31 de marzo de 2026, la Posición de Inversión Internacional (PII) neta de Argentina continuó siendo acreedora por USD 26.244 millones, lo que implica que los activos externos de residentes argentinos superan a los pasivos frente al resto del mundo. Esta situación constituye una diferencia significativa respecto de otras etapas históricas caracterizadas por elevados niveles de vulnerabilidad financiera.

Otro dato destacado fue la evolución de las reservas internacionales. Los activos de reserva aumentaron USD 958 millones durante el trimestre y alcanzaron un stock de USD 42.052 millones al cierre de marzo. El incremento respondió tanto a transacciones financieras como a efectos de valuación derivados de movimientos cambiarios internacionales.

La fotografía que deja el primer trimestre muestra una economía que logró captar financiamiento externo y sostener la acumulación de reservas, pero que aún no consigue equilibrar completamente sus cuentas externas. Para el Gobierno, el desafío de los próximos meses será transformar esos ingresos financieros en inversiones productivas capaces de generar exportaciones, empleo y divisas genuinas que reduzcan la dependencia del endeudamiento y de los flujos de capital de corto plazo.

Balanza de pagos, inversión internacional y deuda externa by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

Arranca 2026 con bandas móviles y un dólar oficial a $1.475, según Ecolatina

Compartí esta noticia !

Con el inicio formal de 2026, comenzó una nueva etapa del programa económico. Según el análisis de la consultora Ecolatina, las bandas cambiarias comenzaron a deslizarse en función de la inflación pasada correspondiente a noviembre de 2024 (T-2). Como resultado, el techo de la banda se ubicó en $1.529,03 y el piso en $914,78. En este nuevo esquema, el tipo de cambio oficial mayorista cerró en $1.475, con una suba del 1,5% respecto del viernes previo y quedó a apenas 3,7% del límite superior, dejando atrás el equilibrio transitorio de $1.400–$1.450 que había caracterizado al período post-electoral.

El inicio de esta fase marca un punto clave para el mercado cambiario, ya que reabre interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema, el comportamiento de las expectativas de devaluación y la capacidad de generar oferta genuina de divisas en un contexto de regulaciones vigentes y estrechez externa.

Bandas móviles y primeras señales del mercado cambiario en 2026

El foco inmediato estará puesto en cómo se reequilibra el mercado cambiario durante las primeras semanas del año. Con un tipo de cambio operando cerca del techo de la banda y una oferta que aún no muestra señales de recuperación, el principal desafío será mantener contenidas las expectativas de devaluación.

Tras el anuncio de la Fase de Re-monetización del 15 de diciembre, el Tesoro revirtió su postura compradora en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para comenzar a contener la cotización del dólar, estableciendo un techo operativo en torno a los $1.450. Con datos parciales hasta el 23 de diciembre, Ecolatina estima que el Tesoro acumuló ventas por USD 124 millones, en contraste con las compras por USD 525 millones realizadas durante la primera quincena de diciembre y los USD 247 millones adquiridos en noviembre de 2025, según el informe del MULC publicado por el BCRA.

Como consecuencia de esta dinámica, los depósitos en dólares del Tesoro se ubicaron en USD 2.187 millones al 26 de diciembre. No obstante, es probable que estos saldos se hayan reducido en las ruedas posteriores, especialmente el 29 de diciembre, cuando el volumen operado en el mercado alcanzó los USD 903 millones, el nivel más alto desde el 22 de octubre, en la semana de las elecciones legislativas. Con estos niveles, los depósitos cubrirían cerca del 50% de los vencimientos de deuda soberana del 7 de enero y podrían acercarse al 70% en caso de concretarse el ingreso de USD 700 millones correspondientes a la privatización de las hidroeléctricas.

Canje de bonos, REPO y el rol del BCRA en la contención cambiaria

En paralelo, el Tesoro y el Banco Central realizaron un canje de títulos públicos con vistas a la licitación en pesos prevista para el 14 de enero. La operación consistió en el intercambio de bonos en dólares bajo legislación local (AL35 y AE38) en manos del Tesoro por bonos CER que estaban en poder del BCRA. Este movimiento habilita la posibilidad de una eventual operación de REPO, ya que los títulos recibidos podrían utilizarse como colateral, tal como ocurrió en operaciones anteriores con BOPREAL serie 1-D.

Según fuentes oficiales citadas por Ecolatina, el BCRA podría constituir un REPO por hasta USD 7.000 millones, lo que permitiría cubrir eventuales faltantes de financiamiento en el corto plazo y atender compromisos de deuda sin recurrir a una mayor presión sobre el mercado cambiario.

En cuanto a la dinámica del MULC, los datos de noviembre ofrecen algunas señales relevantes. El Sector Privado No Financiero fue demandante neto de divisas por USD 453 millones, muy por debajo del rojo de USD 3.700 millones registrado en octubre, en pleno clima de incertidumbre electoral. La Cuenta Corriente volvió a mostrar un déficit de USD 234 millones, afectada por la estrechez del saldo comercial de bienes, que fue de apenas USD 535 millones, luego de la fuerte reducción en la liquidación del agro tras la eliminación temporaria de retenciones en septiembre.

La Cuenta Financiera tampoco logró compensar el déficit, con un rojo de USD 221 millones, aunque mejoró sensiblemente frente al promedio negativo de USD 3.400 millones del bimestre previo. Esta mejora respondió a una menor demanda de divisas para ahorro y a un mayor ingreso neto por préstamos financieros, que sumaron USD 1.379 millones, el valor más alto bajo la actual administración y desde julio de 2017.

Expectativas, brecha cambiaria y señales de sostenibilidad del esquema

En el detalle de la Formación de Activos Externos (FAE), la demanda neta alcanzó los USD 1.119 millones, el nivel más bajo desde el relajamiento de las restricciones cambiarias en abril de 2025. Entre los factores explicativos se destacan una mayor cantidad de personas vendiendo billetes, un mercado más calmo tras el proceso electoral, una menor oferta de divisas y el efecto de la restricción cruzada de 90 días, que redujo la demanda para arbitraje y llevó su participación al 25% de los egresos, frente a más del 40% promedio entre mayo y septiembre.

En diciembre, la estrechez en el ingreso de divisas por bienes continuó predominando. El agro liquidó apenas USD 1.015 millones, según CIARA-CEC, el valor más bajo para un diciembre desde 2009 a precios actuales. Si bien la producción de trigo sería récord, resta evaluar si logra compensar el adelantamiento de liquidaciones ocurrido en septiembre. Por el lado financiero, el ingreso de divisas se moderó: en diciembre se emitieron USD 1.300 millones en obligaciones negociables en dólares, frente a USD 3.600 millones en noviembre.

En este contexto, el tipo de cambio oficial cerró en $1.475, mientras que los dólares financieros también mostraron subas. El dólar minorista alcanzó los $1.485 (+0,6%), el MEP con AL30 operó en $1.502 (+1,1%), el CCL con CEDEARs llegó a $1.543 (+0,8%) y el dólar blue se mantuvo estable en torno a $1.530. La brecha cambiaria promedio se ubicó en la zona del 5%.

Los contratos de futuros acompañaron el movimiento del spot. Los vencimientos entre enero y marzo subieron 4,3%, mientras que los contratos desde abril de 2026 avanzaron 5,4%. Las devaluaciones implícitas cerraron en +2,7% para enero, +5,2% para febrero y +7,8% para marzo.

En suma, la nueva fase no despeja la incógnita cambiaria. En el corto plazo, el equipo económico podrá recurrir a la intervención en futuros, al mercado secundario y a señales de compra por parte del BCRA para contener la presión. Sin embargo, el desafío estructural seguirá siendo aumentar el flujo de oferta real y financiera en el MULC, lo que requerirá un desmantelamiento gradual de las regulaciones cambiarias vigentes y un esquema que resulte sostenible en el tiempo.

Compartí esta noticia !

INDEC: el rojo externo persiste, pero el ingreso de capitales sostuvo la balanza de pagos

Compartí esta noticia !

La balanza de pagos argentina mostró señales mixtas en el tercer trimestre de 2025. Mientras la cuenta corriente arrojó un déficit de USD 1.518 millones, la cuenta financiera registró un ingreso neto de capitales por USD 2.149 millones, lo que permitió compensar el rojo externo y sostener el equilibrio macrofinanciero. Los datos surgen del informe oficial publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y reflejan tanto las tensiones estructurales del frente externo como el rol del financiamiento en la dinámica económica reciente.

El resultado se da en un contexto de fuerte heterogeneidad entre los componentes de la balanza: el comercio de bienes mantuvo un superávit relevante, mientras que los servicios y el ingreso primario profundizaron sus déficits, condicionando la cuenta corriente y reabriendo el debate sobre la sostenibilidad del balance externo.

Cuenta corriente: superávit comercial insuficiente para compensar servicios e ingresos

Durante el tercer trimestre de 2025, la cuenta corriente acumuló un déficit de USD 1.518 millones. El principal sostén provino de la cuenta de bienes, que registró un superávit de USD 4.348 millones, acompañado por un ingreso positivo en el rubro de ingreso secundario por USD 513 millones.

Sin embargo, estos resultados no alcanzaron para contrarrestar el peso de los egresos por servicios y por ingreso primario. La cuenta de servicios mostró un déficit de USD 2.554 millones, mientras que el ingreso primario —que incluye rentas de la inversión y pagos de intereses— registró un rojo aún mayor, de USD 3.888 millones.

Esta composición vuelve a poner en evidencia una característica estructural de la economía argentina: aun con saldo positivo en el comercio de bienes, la cuenta corriente enfrenta presiones persistentes derivadas del turismo, los servicios basados en el exterior y, especialmente, de las obligaciones financieras y de inversión.

Cuenta financiera: el ingreso de capitales compensó el déficit externo

En contraste con la cuenta corriente, la cuenta financiera presentó en el tercer trimestre un ingreso neto de capitales por USD 2.149 millones. Este flujo permitió cubrir el déficit externo y cerrar el período con un balance global positivo, reforzando el rol del financiamiento como ancla de corto plazo.

El desempeño de la cuenta financiera fue clave para sostener la estabilidad externa en un escenario donde la generación genuina de divisas, si bien relevante, no alcanza para equilibrar todos los componentes del intercambio con el resto del mundo.

En este marco, el informe del INDEC señala que al 30 de septiembre de 2025 la Argentina registró una posición de inversión internacional neta acreedora de USD 50.464 millones, lo que implica que los activos externos superan a los pasivos frente al resto del mundo. Este dato constituye uno de los principales indicadores de solvencia externa del país.

Deuda externa: leve aumento y señales de atención a futuro

Otro dato relevante del informe es la evolución de la deuda externa. Al cierre del tercer trimestre de 2025, el stock de deuda externa a valor nominal alcanzó los USD 316.935 millones, lo que representa un incremento del 3,2% respecto del período previo.

Si bien el aumento es moderado, la combinación entre déficit corriente, dependencia del ingreso de capitales y crecimiento de la deuda mantiene abiertas las discusiones sobre la trayectoria futura del sector externo y la necesidad de fortalecer los componentes estructurales que generen divisas de manera sostenida.

Balanza pagos 12 25 INDEC by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin