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Por qué el social media ya es parte del customer journey

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El viaje del cliente (customer journey) ha dejado de ser un mapa lineal de puntos de contacto controlados por las marcas. Hoy en día, el consumidor moderno descubre, evalúa, compra y recomienda productos dentro de un mismo ecosistema vivo y en constante evolución: las redes sociales. En este entorno, la conversación ya no es un canal secundario de atención, sino la experiencia central que define la relación con el cliente.

Sin embargo, para el marketing contemporáneo, este escenario presenta una paradoja compleja. Las marcas se enfrentan a la presión constante de ser culturalmente relevantes y “subirse a la ola” de las tendencias globales. El verdadero reto surge cuando el ecosistema está altamente regulado y las empresas intentan sumarse a la conversación en tiempo real sin contar con derechos oficiales. En este punto, el desafío deja de ser un simple ejercicio creativo para convertirse en una encrucijada estratégica y legal.

El imperativo de la inmediatez y el “FOMO” corporativo

La urgencia por estar presentes en cada conversación digital está respaldada por la dinámica actual de los algoritmos. De acuerdo con el análisis de tendencias globales publicado en el Hootsuite Social Media Trends Report, la velocidad se ha vuelto una variable no negociable en las plataformas digitales. De hecho, los datos revelan que el 41% de las marcas ya está experimentando con interacciones y comentarios proactivos fuera de sus propios canales para forzar la visibilidad antes de que el algoritmo diluya su alcance orgánico. Los sistemas de recomendación premian la inmediatez extrema y la similitud del contenido justo después de que ocurre un momento viral, lo que genera una especie de “FOMO” (temor a quedar fuera) corporativo que empuja a los equipos de marketing a reaccionar bajo dinámicas aceleradas de contenido masivo.

El riesgo de esta velocidad es evidente: cuando una marca acelera sus procesos para no “perder la ola”, los filtros tradicionales de revisión legal, propiedad intelectual y análisis de riesgo reputacional suelen pasarse por alto. El deseo de conectar con la audiencia en el momento exacto puede llevar a una empresa a utilizar hashtags protegidos, nombres de eventos oficiales o imágenes registradas, cruzando una línea que puede costar millones en sanciones o dañar severamente su reputación.

Al respecto de esta tensión entre inmediatez y control, Teresa Velasco Basurto, Social Media Director de another, señala:

“Hoy, el rol de un equipo de Social Media ya no es solo ser creativo, sino ser un guardián de la reputación corporativa. Subirse a una tendencia en un entorno regulado exige madurez digital: hay que saber encontrar el gancho cultural exacto que resuene con la audiencia, pero con el criterio estratégico suficiente para blindar legalmente a la marca. No se trata de hablar de todo, sino de saber cómo hablar de lo que importa sin poner en riesgo el negocio”.

El Social Media en el Customer Journey: Por qué todos quieren hablar

A pesar de los riesgos, bajarse de la conversación no es una opción viable para los negocios actuales debido a la saturación comercial del entorno digital. Los datos duros expuestos en el HubSpot Social Media Marketing Report destacan que el 59% de los equipos de social media cita el incremento del reconocimiento de marca (brand awareness) como su objetivo número uno, una necesidad crítica en un momento donde el usuario ya no navega de forma pasiva. Los consumidores ahora buscan activamente productos y marcas mediante palabras clave y tendencias directamente en las barras de búsqueda de TikTok o Instagram, priorizando la conversación y el contenido de comunidad por encima de las búsquedas tradicionales.

Si el customer journey ocurre dentro de la conversación, la ausencia de una marca equivale a su invisibilidad comercial. La interacción en comentarios, la respuesta rápida a un mensaje directo y la capacidad de conectar con los códigos culturales del momento son los elementos que hoy validan la confianza del cliente y aceleran la decisión de compra. ​

Mitigar el riesgo a través de la experimentación estratégica

¿Cómo interactuar en entornos ultra-regulados sin comprometer la seguridad legal de la empresa? La respuesta no está en prohibir la creatividad, sino en sistematizarla. Para que la participación en tendencias no sea un salto al vacío, las marcas de alto nivel recurren a metodologías de análisis predictivo y pruebas controladas antes de arriesgar su capital reputacional.

A través de soluciones analíticas sofisticadas las corporaciones pueden evaluar de manera estructurada el impacto real de sus decisiones operativas y de marketing antes de desplegarlas a gran escala. En el contexto de las redes sociales, este enfoque analítico es fundamental para evaluar el comportamiento del consumidor y entender los márgenes de riesgo. Al combinar la agilidad creativa con plataformas de analítica predictiva, los tomadores de decisiones pueden modelar escenarios, anticipar la reacción de la audiencia frente a una campaña y medir si el beneficio de integrarse a un contexto cultural compensa el nivel de riesgo normativo asumido.

Estrategias para una conversación orgánica y segura

Para construir puentes seguros entre la regulación y la relevancia, la perspectiva de consultoría es clara: la clave está en el enfoque de la narrativa. Como bien apunta la experta en social media de another, agencia de comunicación estratégica con fuerte presencia en LATAM:

“El customer journey ya no ocurre en silos separados; la conversación en redes sociales es el tejido que une el descubrimiento con la conversión. En industrias o momentos de alta regulación, el éxito no radica en intentar hackear los derechos oficiales de un tercero, sino en adueñarse de la experiencia humana que rodea al momento. Cuando conectas de forma honesta con los códigos de tu comunidad, la marca se vuelve culturalmente relevante de forma orgánica y segura”.

Bajo esta visión, las marcas deben adoptar tres pilares estratégicos de ejecución:

  1. Pivote temático hacia la experiencia del usuario: En lugar de intentar asociarse directamente a un evento protegido (como un torneo deportivo o una entrega de premios), la marca debe enfocarse en el sentimiento de su comunidad. No se habla del evento; se habla de cómo el consumidor vive el evento en su casa, con sus amigos o usando el producto.
  2. Ingenio y complicidad abstracta: Las audiencias actuales valoran la sutileza. El uso del humor abstracto, las referencias indirectas y la sátira permiten a las marcas sortear las restricciones legales de propiedad intelectual y, al mismo tiempo, generar una mayor complicidad con un público que celebra el ingenio detrás del contenido.
  3. Matrices de riesgo en tiempo real: Los equipos de social media deben contar con directrices claras y flujos de aprobación ultrarápidos que determinen qué elementos son de uso libre y cuáles están estrictamente prohibidos, garantizando que la velocidad de publicación no sacrifique la seguridad del negocio.

La creatividad como el mejor blindaje

Las regulaciones estrictas y la protección de los derechos comerciales no tienen por qué matar la conversación en las redes sociales; en realidad, lo que hacen es castigar la pereza creativa. Las marcas que lograrán dominar el customer journey en los próximos años no serán aquellas que asuman riesgos legales de manera irresponsable, sino las que encuentren en las grietas de la normativa la oportunidad perfecta para colar un mensaje humano, inteligente, culturalmente relevante y, sobre todo, estratégicamente impecable.

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Ventajas de mejorar la experiencia del cliente con tecnología

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Centrarse en el cliente se vuelve cada vez más importante para las organizaciones. En tiempos de aislamiento social, el foco en el usuario y su experiencia se vuelve todavía más relevante para el éxito de los negocios.

Usuario en el centro de los servicios, personalización y customer journey son conceptos que se escuchan cada vez más en las conferencias sobre tecnología y negocios. La experiencia del usuario es una pieza fundamental de las estrategias de las organizaciones en un mundo que vira hacia lo digital.

No importa en qué mercado o segmento de negocio opera una compañía: todas las empresas están transformándose digitalmente, repensando sus negocios y pasando de un modelo centrado en productos o servicios a un modelo con foco en el usuario.

Forrester observa en las empresas un creciente interés y adopción de competencias que permitan mejorar la experiencia de sus clientes. La compañía afirma que para el 2021 un 25 por ciento de las marcas tendrán mejoras significativas en los índices de calidad de experiencia de usuario. Esto se debe a que este año ya muchas empresas hicieron el trabajo de determinar qué es lo que realmente importa para sus clientes, identificaron proyectos y capacitaron a sus empleados para ofrecer la mejor experiencia de forma consistente.

La mejora en la experiencia del usuario, teniendo en cuenta la combinación entre la experiencia del usuario, empleado, y todos los puntos dónde éstos interactúan -desde la tecnología hasta los empleados, clientes y usuarios- es lo que permitirá a las empresas diferenciarse de sus competidores, agrega Gartner.

Para ello, tecnologías se combinan para mejorar todos los estadios del viaje del cliente, desde el primer acercamiento hasta la venta, la postventa y la fidelización.

Repensar los procesos

La consultora PWC opina que la transformación con foco en el usuario implica mucho más que un cambio tecnológico o de productos. Significa migrar de un diseño tradicional de organización, focalizado en funciones y departamentos, a uno que se enfoque en el ciclo de vida del usuario o customer journey. Se trata de tener en cuenta la experiencia del usuario en todos los momentos en que se comunica con la marca y repensar los procesos para mejorar la satisfacción y experiencia del cliente.

Existen dos herramientas que pueden utilizar las empresas para acompañar esta transformación. La primera es la creación de un mapa de la jornada del cliente, que represente todos los pasos y puntos de contacto entre el usuario y la organización. También es indispensable definir el buyer persona, es decir, el consumidor ideal, con el mayor nivel de detalle posible. Esto permitirá tener más claro el tipo de contenido a desarrollar por la compañía y los canales de comunicación adecuados, además de conocer qué pasos sigue el usuario para relacionarse con la marca y poder construir, finalmente, la imagen de marca de la compañía.

Centrarse en los datos en tiempos de incertidumbre

Las empresas pueden aprovechar los datos que han recopilado a lo largo de los años para conocer mejor a su cliente y poder tomar decisiones de forma más informada, especialmente en tiempos de incertidumbre y cambios. Al inicio de la pandemia, un informe de Salesforce ya alertaba que el comportamiento de los consumidores, negocios y sociedades estaba modificándose a un ritmo sin precedentes. Los clientes empezaron a priorizar mucho más las experiencias digitales y valorar las nuevas ofertas digitales introducidas por las compañías en la pandemia.

Las tecnologías de Big Data y analytics se verán impulsadas por la pandemia por la necesidad de los gobiernos y centros de salud de utilizar toda la información disponible para recopilar y analizar información relacionada al seguimiento de personas infectadas. Sin embargo, también serán ampliamente utilizadas por las empresas para facilitar la recolección y análisis de datos, ayudarlas a reconvertirse digitalmente y ofrecer una mejor experiencia a sus clientes. Un informe de Fortune Business Insight indica que el mercado global de Big Data tendrá un crecimiento importante en los próximos años al pasar de 41.300 millones de dólares en 2019 a 116.000 millones de dólares al cierre de 2027.

Estar donde el cliente quiere estar

Las personas están cada vez más conectadas y prefieren múltiples canales para relacionarse con las empresas. Incluso, se inclinan a empezar una conversación en un canal y continuarla en otro. Por ello, la omnicanalidad no implica únicamente ofrecer múltiples canales de contacto sino una experiencia consistente en cada punto del viaje del cliente.

La pandemia del covid-19 y la explosión de la virtualidad y la compra online impulsó aún más el uso de canales digitales para relacionarse con las empresas. A los tradicionales canales telefónicos y presenciales se sumaron canales digitales y servicios de mensajería instantánea.

WhatsApp es una de las plataformas de comunicación más utilizadas por los consumidores y su tráfico creció exponencialmente a partir de la pandemia. Por ello, las empresas están intentando poco a poco estar cada vez más presentes en esa plataforma. De acuerdo con la propia compañía, actualmente más de 2.000 millones de personas utilizan WhatsApp en 180 países y cerca de 175 millones de personas alrededor del mundo envían mensajes a una cuenta de WhatsApp Business, su solución para empresas. WhatsApp es principalmente utilizado por las empresas para servicios de atención al cliente y recientemente se abrió la posibilidad de hacer compras directamente desde el chat.

Es el momento de fidelizar y prepararse para la recuperación

Poner al usuario en el centro permite no solo mejorar su experiencia sino también fidelizarlo como cliente. La pandemia puso presión en las economías y el 2021 se aproxima como un año difícil para las ventas. La tecnología y enfoque en el usuario permite retener a los clientes ofreciéndoles experiencias personalizadas, tanto en el mundo analógico como en el digital.

Además del uso de datos para conocer al cliente, se trata de aprovechar tecnología para convertir el dato en conocimiento y automatizar acciones para facilitar los seguimientos.

El uso de tecnologías para mejorar las experiencias de usuarios, además, permitirá a las empresas estar mejor preparadas para la recuperación económica y aprovechar rápidamente la demanda emergente.

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