DAVID MALPASS

Configurar el sistema de reestructuración de la deuda del futuro

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Escribe David Malpass – A medida que la crisis de la deuda se ha desencadenado en muchos de los países más pobres del mundo, la atención se ha centrado en la búsqueda de reestructuraciones de la deuda individuales a través del Marco Común del Grupo de los Veinte (G20). Esto sigue siendo una prioridad, pero la implementación continúa de manera lenta y carece de la previsibilidad necesaria para brindar confianza a deudores y acreedores. En la mesa redonda sobre la deuda soberana a nivel mundial (i) y en la conferencia del Banco Mundial Breaking the Impasse in Global Debt Restructuring (Superar la encrucijada en la reestructuración de la deuda mundial) realizada el 26 de abril se analizaron las reestructuraciones de la deuda eficaces y la sostenibilidad de la deuda. En el segundo evento también se abordaron maneras de evitar la acumulación excesiva de deuda y preguntas apremiantes sobre las consecuencias para la sostenibilidad de la deuda de una caída de las reservas internacionales netas a un valor negativo cuando los países recurren a instrumentos similares a la deuda, como las líneas de crédito recíproco. Después de la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del Grupo de los Siete (G7) que se celebrará esta semana en Japón, publicaremos las conclusiones iniciales de una reciente iniciativa de conciliación de la deuda, que evidencian numerosos desafíos técnicos a la hora de acordar los montos de la deuda que se deben tratar en una reestructuración.

Los presupuestos de los países en desarrollo se ven gravemente afectados en un contexto de reducción del acceso a los mercados y ayuda extranjera limitada.  No cabe duda de que el financiamiento para el desarrollo debe aumentar, y que los países tienen que gestionar mejor los recursos. Esto pone de relieve la urgente necesidad de contar con políticas fiscales prudentes para evitar una acumulación excesiva e inmanejable de la deuda. Los grandes problemas fiscales surgen de decisiones relacionadas con el gasto y los impuestos procíclicas e ineficientes, combinadas a menudo con la monetización del déficit fiscal. Como resultado, se socava la estabilidad macroeconómica, las monedas locales y la inversión, dejando una deuda insostenible.

Los países en desarrollo enfrentan un conjunto extraordinario de desafíos. La deuda es más cara, lo que subraya la importancia de tener políticas fiscales prudentes.

Mientras tanto, las presiones sobre el gasto para satisfacer necesidades apremiantes en salud, educación, infraestructura, costos climáticos y desarrollo del sector privado han aumentado muchísimo. En el discurso que pronuncié el 30 de marzo en Níger, antes de las Reuniones de Primavera del Grupo Banco Mundial y el FMI, abogué por las medidas de alivio de la deuda y la reanudación de los flujos de recursos externos, y también insté a adoptar reformas de políticas, como el aumento de la eficiencia y la moderación del gasto, la eliminación de los subsidios excesivos y regresivos y de las exenciones impositivas, y la ampliación de la base tributaria. Se justifica plenamente mejorar la disciplina fiscal adoptando normas fiscales que aumenten la confianza y sirvan de sustento a los responsables de formular políticas y los inversionistas, y ayuden a evitar los ciclos de auge y caída. También se necesita un mayor compromiso fiscal con respecto a las inversiones para la preparación ante desastres naturales y emergencias sanitarias; esto ayudará a los países a reducir el costo de las catástrofes y la acumulación de deuda insostenible cuando se producen desastres.

Fortalecer el sector privado en los países en desarrollo y atraer capital privado del exterior serán medidas clave para afrontar los desafíos de financiamiento. El programa del Grupo Banco Mundial de facilitación del capital (i) privado pone una atención especial en las reformas que promuevan la actividad empresarial y en el fortalecimiento de la movilización de recursos privados nacionales y extranjeros. A medida que las economías avanzadas absorben una porción cada vez mayor del capital mundial, esto es más urgente que nunca. El informe Business-READY, que se publicará próximamente, y un nuevo hincapié en todo el Banco en nuestros estudios de diagnóstico sobre el sector privado de los países pueden ayudar a estos últimos a identificar los obstáculos principales al crecimiento del sector privado y especificar reformas útiles. Para ayudar a satisfacer las necesidades de preparación, el financiamiento contingente a través de instrumentos de seguro y CAT-DDO puede ayudar a proteger las finanzas públicas cuando surgen emergencias.

Un tema clave que se analizó en la conferencia del 26 de abril fue la evaluación de la sostenibilidad de la deuda y la urgente necesidad de una mayor transparencia de la deuda. Es difícil avanzar en la sostenibilidad y la reestructuración de la deuda cuando el monto de esta es poco claro. La falta de transparencia comienza con los contratos de deuda individuales que contienen cláusulas de confidencialidad para evitar el escrutinio público o depender de cuentas de fondos en custodia y el uso de garantías. El problema de la transparencia se ve exacerbado por informes sobre la deuda inadecuados de los distintos países. Esto hace más difícil evaluar la sostenibilidad de la deuda y reestructurar obligaciones insostenibles.

En las deliberaciones de nuestra conferencia sobre la deuda en abril se puso énfasis en la necesidad de ajustar los análisis de sostenibilidad de la deuda de los países de ingreso bajo para incorporar mejor los instrumentos semejantes a deuda complejos, los costos climáticos y la rápida expansión de la deuda interna . Las conversaciones también se centraron en cuestiones técnicas importantes, como el tratamiento de las líneas de crédito recíproco, los pasivos contingentes, la deuda de las empresas estatales cuando existe una fuente de ingresos conocida, y los instrumentos con garantía asimilables a la deuda. Una preocupación fue el déficit de “caja negra” en algunos países entre sus reservas brutas, las reservas brutas utilizables y las reservas netas, y la falta de transparencia en torno a las líneas de crédito recíproco y sus usos. El próximo examen del Marco de Sostenibilidad de la Deuda para los Países de Ingreso Bajo (LIC DSF) que llevarán a cabo el Banco Mundial y el FMI ofrece una buena oportunidad para saber cómo se pueden abordar algunas de estas cuestiones, manteniendo al mismo tiempo el análisis de la sostenibilidad de la deuda (i) (DSA) lo más sencillo y claro posible.

El Banco Mundial ha actuado para mejorar la transparencia de la deuda, pero aún queda mucho por hacer.  Estamos trabajando arduamente para que las estadísticas sean más exhaustivas y estén a disposición de todas las partes interesadas. El sistema de notificación de la deuda externa (i) sigue siendo la fuente más importante de información verificable sobre la deuda externa de los países de ingreso bajo y mediano. Se ha ampliado la cobertura y la precisión de dicho sistema, y se están realizando esfuerzos adicionales para incorporar módulos sobre la deuda interna.

A través de la Política de Financiamiento Sostenible para el Desarrollo, incentivamos a los países clientes de la AIF a implementar medidas concretas que mejoren la sostenibilidad fiscal, la transparencia de la deuda y la gestión. También abogamos firmemente por el fortalecimiento de las prácticas de divulgación de las transacciones públicas, y destacamos los enfoques de buenas prácticas para la divulgación a nivel de las transacciones (i).

Es necesario avanzar más en los informes sobre la deuda, que a menudo no son suficientes debido a que los sistemas son obsoletos y deficientes. La conciliación de los datos sobre la deuda es desafortunadamente larga y ad hoc, como lo demuestran los recientes casos del Marco Común de Chad y Zambia. Además, los acreedores bilaterales que no pertenecen al Club de París y los actores del sector privado no tienen mucho interés en compartir datos desglosados sobre la deuda. Y si bien recientemente se produjeron algunos avances bajo la presidencia de Japón del G7 en la conciliación de los saldos de deuda pendiente para 2021 de los países de la AIF, es importante ampliar la conciliación a los países de ingreso mediano e involucrar a un grupo más amplio de acreedores. Además, en el siglo XXI, ya es hora de que en los informes y la conciliación de la deuda se utilicen tecnologías modernas para que estos procesos sean precisos y oportunos. 

Con respecto a la facilitación de la reestructuración de la deuda, en la conferencia se analizó la necesidad de volver a equilibrar las facultades de los acreedores y deudores en este proceso, dada la falta de un marco referido a las quiebras soberanas. Si la reestructuración de la deuda es la única solución, el proceso debería apuntalar más a los países deudores para lograr una resolución rápida. Se pueden considerar múltiples herramientas (i). Existe la posibilidad de incluir, por ejemplo, una cláusula agregada de acción colectiva en todos los nuevos instrumentos de deuda de los sectores oficial y privado y de equivalentes de deuda. Otras medidas que podrían facilitar las reestructuraciones son limitar las recuperaciones de los acreedores, proteger los activos soberanos de los embargos o incorporar una cláusula de “acreedor más favorecido”. El último enfoque es actualmente contemplado por Sri Lanka; tiene como objetivo asegurar que, si algún acreedor recibe del país deudor una oferta mejor que la acordada en la reestructuración, dicha oferta se extienda a todos los demás acreedores. Una medida como esta incentiva a los acreedores a aceptar condiciones de reestructuración comparables.

Los países en desarrollo enfrentan un conjunto extraordinario de desafíos. La deuda es más cara, lo que subraya la importancia de tener políticas fiscales prudentes.  Es poco probable que se retorne a épocas de tasas de interés ultrabajas, por lo que no se puede dar por sentado que los países puedan endeudarse y refinanciar la deuda. En muchos países se necesitan reformas significativas para restablecer la estabilidad macroeconómica, pero los Gobiernos, por el contrario, están reduciendo las reservas y utilizando los ahorros internos. Esto empeora el problema de la deuda mes a mes, perjudicando las perspectivas de nuevas inversiones y de crecimiento.

Un sistema de resolución de la deuda soberana que reúna a deudores y acreedores en las primeras etapas del proceso, que concilie la deuda pendiente de manera rápida y que ofrezca mejores incentivos a los acreedores para participar en las reestructuraciones puede hacer que la arquitectura existente ayude más a los países en desarrollo que enfrentan desafíos de sostenibilidad de la deuda.

David Malpass Presidente del Grupo Banco Mundial

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David Malpass renuncia a la presidencia del Banco Mundial y dejará el cargo a fines de junio

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El presidente del Banco Mundial (BM), David Malpass, anunció hoy en Washington que dejará a fines de junio su cargo al frente de la entidad por el que fue designado en abril de 2019.

“Tras pensarlo mucho, decidí buscar nuevos retos”, dijo Malpass, de 66 años, en un comunicado de la entidad, tras informar de su decisión al consejo de administración del BM.

“Esta es una oportunidad para una transición de liderazgo fluida mientras el Grupo del Banco trabaja para enfrentar los crecientes desafíos mundiales”, añadió.

La dimisión de Malpass se precipitó luego de que la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, insistió en su pedido de cambios en el BM, instando a ampliar de manera más agresiva su balance y a trabajar más duro para movilizar dinero del sector privado para ayudar a abordar desafíos globales como el cambio climático y las pandemias.

Malpass, quien fuera designado por el expresidente Donald Trump, se desempeñó antes como subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

En su calidad de subsecretario, representó a los Estados Unidos en entornos internacionales, como Reuniones de los Viceministros de Finanzas del Grupo de los Siete (G-7) y del Grupo de los Veinte (G-20), Reuniones de Primavera y Reuniones Anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como reuniones del Consejo de Estabilidad Financiera, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), y la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero.

En 2018, Malpass abogó con éxito por el aumento de capital del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Corporación Financiera Internacional (IFC), como parte de un programa más amplio de reformas que comprendía prácticas crediticias sostenibles, el uso más eficiente del capital y una especial atención a la mejora de los niveles de vida en los países pobres.

También cumplió una función crucial en la promoción de la Iniciativa para la Transparencia de la Deuda, adoptada por el Banco Mundial y el FMI, con el propósito de permitir un mayor acceso del público a información sobre la deuda y así reducir la frecuencia y la gravedad de las crisis de esa índole.

Antes de asumir las funciones de subsecretario, Malpass se desempeñaba como economista de nivel internacional y fue fundador de una empresa de estudios macroeconómicos con sede en la ciudad de Nueva York.

Malpass cumplió las funciones de subsecretario adjunto de Naciones en Desarrollo del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y subsecretario de Estado adjunto de Asuntos Económicos de América Latina.

En estos cargos, se centró en una variedad de cuestiones de política exterior y desarrollo, como la participación de los Estados Unidos en las instituciones multilaterales; el aumento de capital del Banco Mundial de 1988, con el que se respaldó la creación de la división de medio ambiente del Banco, la Iniciativa Empresa pro América, y los bonos Brady para hacer frente a la crisis de la deuda de América Latina. Además fue analista superior de impuestos y comercio del Comité de Presupuesto del Senado de los Estados Unidos y director de personal del Comité Económico Conjunto del Congreso de los Estados Unidos.

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Cuatro pasos para transformar la educación y recuperar las pérdidas de aprendizaje

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Escribe David Malpass* – Los últimos puntajes de matemáticas y lectura en Estados Unidos mostraron disminuciones preocupantes debido a los daños causados por la pandemia y a los cierres de escuelas. Para muchos países en desarrollo, los impactos de esta conmoción son aún más graves, dado que se traducen en una crisis del aprendizaje que pone en peligro a toda una generación de niños

Nada menos que el 70 % de los niños de 10 años de las economías de ingreso bajo y mediano no puede leer ni comprender un texto básico; es lo que conocemos como “pobreza de aprendizajes”.  Los déficits de aprendizaje ya eran considerables antes de la pandemia, pero se profundizaron cuando la COVID-19 paralizó los sistemas educativos de todo el mundo. Esta situación podría ocasionar enormes pérdidas de productividad e ingresos, y poner en peligro el bienestar futuro de una generación de niños y jóvenes. Los Gobiernos y la comunidad internacional del desarrollo deben actuar con rapidez y determinación.

Durante la pandemia, los estudiantes no lograron ninguno de los avances de aprendizaje habituales mientras las escuelas estuvieron cerradas, a pesar de los intentos por llegar a ellos mediante el aprendizaje a distancia. 

Por ejemplo, durante los siete meses de cierres, los estudiantes de Malawi perdieron 18 meses de aprendizaje, dado que no aprendieron nuevas habilidades y olvidaron parte de lo que ya habían aprendido.Y en São Paulo (Brasil), una de las primeras grandes jurisdicciones en medir rigurosamente las pérdidas de aprendizaje, las disminuciones fueron tan grandes que los puntajes retrocedieron a los niveles de aprendizaje medidos hace 14 años en matemáticas y hace 10 años en lectura. También se han registrado grandes pérdidas en India, Bangladesh y México.

Si actuamos, tenemos la oportunidad de recuperar las pérdidas de aprendizaje

La mayoría de las escuelas ya han abierto nuevamente sus puertas, pero volver a la misma forma de enseñanza que antes de la pandemia no será suficiente para recuperar las pérdidas. A los estudiantes les resulta difícil seguir el ritmo de los docentes y de las clases. Corren el riesgo de perder el interés y de atrasarse tanto que terminen abandonando la escuela. Las niñas corren especial riesgo.

Para recuperar las pérdidas de aprendizaje y transformar la educación, es necesario seguir cuatro pasos:

  1. Los países deben mantener las escuelas abiertas y aumentar las horas de instrucción semanales.  En Kenya y México, por ejemplo, los Gobiernos han ampliado el calendario académico reduciendo los días feriados.  
  2. Para acelerar el aprendizaje, las instituciones deben ajustarse cuidadosamente al nivel de aprendizaje de los estudiantes.  Un ejemplo de esto es el innovador programa Enseñar en el Nivel Adecuado (i), que se puso en marcha en India y en cuyo marco se agrupó a los niños según las necesidades de instrucción, y no según la edad o el grado.
  3. Es fundamental hacer hincapié en el aprendizaje básico. La sobrecarga de contenidos de los planes de estudio puede ser un gran obstáculo para la recuperación del aprendizaje.  Centrarse en la alfabetización, los conocimientos de aritmética y las habilidades sociales ayuda a docentes y estudiantes a orientar sus esfuerzos con mayor eficacia. Países como Sudáfrica y Chile están trabajando para orientar sus planes de estudio a mejorar el aprendizaje básico.
  4. Por último —y lo que es más importante—,debemos lograr que la recuperación de la crisis del aprendizaje sea una de las principales prioridades políticas y que cuente con el respaldo financiero necesario.  Muchos países redujeron los presupuestos educativos cuando cerraron las escuelas durante la pandemia de COVID-19. Los países deben elaborar programas específicos para mejorar los resultados educativos y las habilidades orientadas a brindar oportunidades de empleo a los jóvenes. Sabemos que, en este contexto de crisis de desarrollo superpuestas, los Gobiernos y las comunidades tienen dificultades para establecer prioridades en el uso de los recursos limitados. Sin embargo, también sabemos que las oportunidades de un futuro mejor están definidas por las inversiones actuales en educación.

Junto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la Fundación Bill y Melinda Gates, Sierra Leona, el Reino Unido, y otros asociados, estamos haciendo un llamado urgente a asumir un compromiso para la acción sobre el aprendizaje básico. A través de este esfuerzo conjunto, los países se comprometen a invertir los recursos financieros y humanos necesarios  para alcanzar sus propias metas nacionales de aprendizaje, y las instituciones internacionales se comprometen a apoyar activamente a los Gobiernos para reducir la pobreza de aprendizajes a la mitad en el mundo.

Si no se aborda, la crisis del aprendizaje podría convertirse en la peor conmoción para el capital humano de los últimos tiempos. Pero podemos evitar nuevos daños. Las familias, los educadores, los Gobiernos, los donantes, la sociedad civil y el sector privado deben trabajar juntos para apoyar a los estudiantes, los docentes y las escuelas.

Es mucho lo que hay en juego. Con un fuerte compromiso, tenemos la oportunidad de recuperar las pérdidas de aprendizaje, y de ayudar a una generación  de niños y jóvenes a retomar el aprendizaje de las habilidades básicas que necesitan para un futuro prometedor.

*David Malpass Presidente del Grupo Banco Mundial

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La deuda de los países de bajos ingresos aumenta a un récord de $860 mil millones de dólares en 2020

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La reducción, la reestructuración y la transparencia de la deuda son necesarias para ayudar a los países de bajos ingresos a superar los desafíos de la deuda

Los gobiernos de todo el mundo respondieron a la pandemia de COVID-19 con paquetes masivos de estímulo fiscal, monetario y financiero. Si bien estas medidas estaban destinadas a abordar la emergencia sanitaria, amortiguar el impacto de la pandemia en los pobres y vulnerables y poner a los países en el camino de la recuperación, la carga de la deuda resultante de los países de bajos ingresos del mundo aumentó un 12% a un récord de $ 860 mil millones. en 2020, según un nuevo informe del Banco Mundial.

Incluso antes de la pandemia, muchos países de ingresos bajos y medianos se encontraban en una posición vulnerable, con una desaceleración del crecimiento económico y una deuda pública y externa en niveles elevados. El saldo de la deuda externa de los países de ingresos bajos y medianos combinados aumentó un 5,3% en 2020 a 8,7 billones de dólares. Según el nuevo informe International Debt Statistics 2022 , se necesita un enfoque integral para la gestión de la deuda para ayudar a los países de ingresos bajos y medianos a evaluar y reducir los riesgos y alcanzar niveles de deuda sostenibles.

Necesitamos un enfoque integral del problema de la deuda, incluida la reducción de la deuda, una reestructuración más rápida y una mayor transparencia ”, dijo el presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass. Quien afirmó que “los niveles de deuda sostenibles son vitales para la recuperación económica y la reducción de la pobreza“.

El deterioro de los indicadores de la deuda fue generalizado y afectó a países de todas las regiones. En todos los países de ingresos bajos y medianos, el aumento del endeudamiento externo superó el ingreso nacional bruto (INB) y el crecimiento de las exportaciones. La relación deuda externa / INB de los países de ingresos bajos y medianos (excluida China) aumentó a 42% en 2020 desde 37% en 2019, mientras que su relación deuda / exportaciones aumentó a 154% en 2020 desde 126% en 2019.

En respuesta a los desafíos sin precedentes planteados por la pandemia y a instancias del Grupo del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en abril de 2020, el G20 lanzó la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI) para brindar apoyo temporal de liquidez a los países de bajos ingresos. Los países del G-20 acordaron extender el período de aplazamiento hasta fines de 2021. En noviembre de 2020, el G20 acordó un Marco Común para Tratamientos de Deuda más allá del DSSI, una iniciativa para reestructurar situaciones de deuda insostenible y brechas de financiamiento prolongadas en países elegibles para DSSI. países.

En general, en 2020, las entradas netas de acreedores multilaterales a países de ingresos bajos y medianos aumentaron a 117.000 millones de dólares, el nivel más alto en una década. Las entradas netas de deuda pública externa a los países de bajos ingresos aumentaron un 25% a 71.000 millones de dólares, también el nivel más alto en una década. Los acreedores multilaterales, incluido el FMI, aportaron 42.000 millones de dólares en entradas netas, mientras que los acreedores bilaterales aportaron 10.000 millones de dólares adicionales.

“Las economías de todo el mundo se enfrentan a un desafío de enormes proporciones debido a los niveles de deuda elevados y en rápido aumento ”, dijo Carmen Reinhart, vicepresidenta sénior y economista en jefe del Grupo del Banco Mundial. Afirmó que “los formuladores de políticas deben prepararse para la posibilidad de sobreendeudamiento cuando las condiciones del mercado financiero se vuelvan menos benignas, particularmente en los mercados emergentes y las economías en desarrollo“.

Una mayor transparencia de la deuda es fundamental para abordar los riesgos que plantea el aumento de la deuda en muchos países en desarrollo. Para facilitar la transparencia, International Debt Statistics 2022 se amplió para proporcionar datos más detallados y desglosados ​​sobre la deuda externa que nunca. Los datos ahora ofrecen el desglose del saldo de la deuda externa de un país prestatario para mostrar el monto adeudado a cada acreedor oficial y privado, la composición monetaria de esta deuda y los términos en los que se otorgaron los préstamos. Para los países elegibles para DSSI, el conjunto de datos se amplió para incluir el servicio de la deuda diferido en 2020 por cada acreedor bilateral y los pagos mensuales proyectados del servicio de la deuda que se les adeuda hasta 2021. El Banco Mundial también publicará pronto una nueva Transparencia de la deuda en el informe de Economías en desarrollo que evalúa los desafíos de transparencia de la deuda en los países de bajos ingresos y presenta una lista detallada de recomendaciones para abordarlos.

International Debt Statistics (IDS) es una publicación anual de larga data del Banco Mundial que presenta estadísticas y análisis de la deuda externa para los 123 países de ingresos bajos y medianos que informan al Sistema de Información de la Deuda del Banco Mundial (DRS).

Respuesta del Grupo del Banco Mundial al COVID-19

Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, el Grupo del Banco Mundial ha invertido más de $ 157 mil millones para combatir los impactos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia, la respuesta a la crisis más rápida y más grande de su historia. El financiamiento está ayudando a más de 100 países a fortalecer la preparación para una pandemia, proteger a los pobres y los empleos, e impulsar una recuperación amigable con el clima.

El Banco también está apoyando a más de 50 países de ingresos bajos y medianos , más de la mitad de los cuales están en África, con la compra y despliegue de vacunas COVID-19, y está poniendo a disposición $ 20 mil millones en financiamiento para este propósito hasta el final de 2022.

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Para David Malpass la salida de la crisis del Covid-19 pasa por invertir en la formación de las personas y aprovechar la revolución digital

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El presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass, habló sobre los principales desafíos y las oportunidades para construir una recuperación resiliente e inclusiva para todos

Malpass describe formas de impulsar el crecimiento, combatir los retrocesos en la igualdad de género y el desarrollo humano, abordar la creciente desigualdad y el cambio climático

El presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass, calificó hoy nuestra era actual de alta desigualdad y retrocesos en el progreso del desarrollo global como una “época de agitación”, y describió los pasos para ayudar a impulsar el crecimiento económico, acortar la crisis, reanudar desarrollo, y sentar una base sólida para un futuro más próspero y mejor preparado para desastres globales como COVID19.

“Los retrocesos en el desarrollo amenazan la vida, el empleo, los medios de vida y el sustento de las personas. En muchos lugares del mundo, la pobreza está aumentando, los niveles de vida y las tasas de alfabetización están disminuyendo, y los logros anteriores en materia de igualdad de género, nutrición y salud están retrocediendo. Para algunos países, la carga de la deuda era insostenible antes de la crisis y está empeorando. En lugar de ganar terreno, los pobres se están quedando atrás en una tragedia mundial de desigualdad. Esta drástica reducción del progreso económico y social está creando una época de agitación en la economía, la política y las relaciones geopolíticas “.

Hablando en Jartum como el primer presidente del Grupo del Banco en visitar Sudán en casi 40 años, Malpass destacó los avances recientes que ha logrado el país. “En los últimos años, han realizado un tremendo esfuerzo para poner a la gente en un camino hacia adelante, en medio de condiciones muy adversas. Hace dos años, el gobierno de transición de Sudán heredó una economía y una sociedad profundamente dañadas que habían sufrido décadas de conflicto y aislamiento. Incluso cuando la gente resolvió romper con el pasado, Sudán enfrentó vientos en contra extraordinarios: de la pandemia de COVID-19, de una plaga de langostas, de inundaciones sin precedentes y una afluencia de refugiados que escapaban del conflicto desde el otro lado de la frontera “.“Sin embargo, el país siguió adelante con reformas audaces, volviendo a comprometerse con la comunidad internacional, liquidando los atrasos del Banco Mundial con la ayuda de un préstamo puente de EE. UU. Y en junio alcanzó el punto de decisión para la iniciativa de los países pobres muy endeudados, o HIPC. Si bien queda mucho trabajo por delante, felicito a las autoridades sudanesas, civiles y militares, por sus esfuerzos y logros en el trabajo conjunto hacia un futuro mejor. Es fundamental evitar deslizamientos políticos porque no hay desarrollo sin paz y estabilidad. También me gustaría reconocer la notable resistencia del pueblo sudanés: su impulso para construir un Sudán mejor a pesar de los desafíos es realmente inspirador “.

Malpass señaló que la pandemia mundial ha cobrado un precio masivo en la pobreza: “ La crisis del COVID-19 ha resultado en un aumento de las tasas de pobreza nuevamente después de décadas de constante declive. Ha empujado a casi 100 millones de personas a la pobreza extrema, y ​​varios cientos de millones más se han vuelto pobres, muchos de ellos en países de ingresos medios ”.

Señaló que, si bien es posible un cambio de rumbo, persisten los riesgos. Recordó cómo la mortal gripe española de 1918-20 fue seguida por un crecimiento económico extremadamente rápido, pero también por una desigualdad más amplia y peligrosas vulnerabilidades financieras que culminaron en la prolongada Gran Depresión.

Malpass planteó una pregunta a la comunidad internacional: ¿Qué debemos hacer para impulsar un crecimiento inclusivo, de base amplia y sostenible y evitar una década perdida para el desarrollo? “Primero, necesitamos un mayor enfoque en las prioridades clave , con claridad sobre cómo las abordamos y las medimos … Y segundo, necesitamos una escala mucho mayor para lograr un impacto “.

Malpass señaló cuatro áreas en las que una acción decidida debería marcar la diferencia: lograr la estabilidad económica; aprovechar la revolución digital; hacer que el desarrollo sea más ecológico y sostenible; e invertir en las personas .

Logra la estabilidad económica

Malpass señaló que muchos países en desarrollo hicieron esfuerzos extraordinarios para apoyar a su gente y mantener la actividad económica durante la pandemia. “Muchos han ido más allá de lo que podían pagar, especialmente porque la deuda en las economías en desarrollo estaba en niveles récord cuando golpeó la pandemia”.

Cuando la iniciativa de suspensión del servicio de la deuda, o DSSI, expire a fines de este año, los países de bajos ingresos que reanuden los pagos del servicio de la deuda verán reducirse su espacio fiscal para comprar vacunas y financiar otros gastos prioritarios, dijo Malpass . “Es hora de buscar una consolidación fiscal gradual y orientada a las personas y reestructurar la deuda insostenible. La implementación mejorada y acelerada del Marco Común del G20 será fundamental en este frente “.

Malpass pidió una mayor cooperación global, incluida la participación del sector privado, para proporcionar alivio de la deuda a los países más pobres del mundo y financiar inversiones que mejoren el crecimiento. “En Sudán, por ejemplo, la cooperación global que incluyó a EE. UU., Francia y el Reino Unido ayudó al país a liquidar sus atrasos con el Banco Mundial, el FMI y otras IFI, lo que hizo posible más de 50.000 millones de dólares en alivio de la deuda en lo que será el país HIPC más grande. iniciativa alguna vez “.

Además de una mejor gestión de la deuda, Malpass dijo que los países deben eliminar el gasto público derrochador, hacer que la prestación de servicios sea más eficiente y reasignar los recursos públicos a sus usos más productivos. “Este es también un momento para que la gestión proactiva de la deuda vuelva a perfilar los pagos mientras las tasas de interés internacionales se mantienen bajas. Es necesario que haya pasos concretos para mejorar la transparencia de los contratos de deuda, aumentar la rendición de cuentas y garantizar que las decisiones se basen en información completa. Los países de ingresos más bajos deben priorizar el financiamiento concesional y evitar el financiamiento a altas tasas de interés que se ha vuelto cada vez más problemático. Enfocar esta agenda para cada país y medir el progreso será fundamental ”.

Aproveche la revolución digital

La adopción más rápida de soluciones digitales puede expandir radicalmente el acceso a la financiación y crear nuevas oportunidades económicas, dijo Malpass , y señaló que las soluciones digitales pueden aumentar la competencia en los mercados de productos y permitir que las personas vendan servicios en línea, conectándolos con los mercados nacionales y globales. “Apoyar esta transformación requiere muchas acciones a escala : invertir en infraestructura digital, eliminar los monopolios en el sector de las telecomunicaciones, proporcionar identificaciones nacionales y crear un entorno regulatorio propicio”.

“La revolución digital también puede transformar el sector público. Por ejemplo, permite un replanteamiento radical de los sistemas de redes de seguridad. En todo el mundo, vemos que los programas pasan de la entrega en especie y en efectivo a la entrega digital, directamente a las cuentas bancarias de las personas o visibles en sus teléfonos. Asimismo, tanto en el sector formal como informal, los nuevos sistemas de pago permiten realizar compras diarias a través de teléfonos, utilizando códigos QR y otras tecnologías. Kenia y muchos otros países africanos tienen una amplia experiencia en esto ”, dijo Malpass .

Hacer que el desarrollo sea más ecológico y sostenible

Malpass señaló que la comunidad internacional está firmemente comprometida con frenar el aumento del carbono atmosférico y reducir los impactos climáticos en los más vulnerables. “Un paso clave es detener la creación de nuevas plantas de carbón, desmantelar las existentes y sustituirlas por fuentes de electricidad más limpias. Debemos apoyar a los países en una transición “justa”, que incluye el cuidado de los trabajadores afectados “.

“Este es también el momento de revitalizar las reformas del sector energético, a menudo estancadas. Los subsidios a la energía son costosos y distorsionan, mientras que su eliminación debe hacerse de manera que resuelva las ineficiencias subyacentes y aumente el acceso. El objetivo de una energía limpia y asequible requiere competencia en la generación y distribución de electricidad, así como un regulador verdaderamente independiente … El transporte es otra fuente importante de emisiones. Con una mayor urbanización esperada en los países en desarrollo, la infraestructura y el diseño de las ciudades pueden marcar una diferencia enorme. En lugar de metrópolis en expansión donde los viajeros pasan horas en la carretera, los gobiernos pueden apuntar a ciudades más compactas con sistemas de transporte público eficientes y limpios.

En los esfuerzos por el cambio climático, tanto de mitigación como de adaptación, y el esfuerzo de desarrollo de manera más amplia, debemos priorizar y enfocar los esfuerzos para lograr el mayor impacto por dólar gastado y buscar soluciones que sean rápidamente escalables “.

Invertir en las personas

Malpass destacó la importancia de invertir en la salud y la educación a largo plazo de las personas: la agenda del capital humano. “El fortalecimiento de los sistemas de educación y salud requiere algo más que proporcionar recursos presupuestarios de manera eficiente y priorizada . Por ejemplo, es importante alinear los incentivos para los maestros y los proveedores de atención médica, públicos o privados, con las necesidades de las personas a las que sirven. Y encontrar soluciones escalables para mejorar la atención médica y mejorar la calidad de la educación, incluso a través del aprendizaje a distancia, también es fundamental.

 En ningún lugar es más importante la acumulación de capital humano que en los países afectados por conflictos, donde vive la mayoría de las personas pobres en la actualidad. Ayudar a los refugiados y las comunidades de acogida es una prioridad clave. La seguridad es esencial, pero los soldados no pueden ganar la batalla del desarrollo. Es más probable que el cambio provenga de pequeñas victorias obtenidas en millones de hogares a lo largo del tiempo “.

Malpass señaló el papel que puede desempeñar el Grupo del Banco Mundial. “El Grupo del Banco Mundial está dotado y posicionado de manera única para apoyar a los países con las cuatro prioridades que he esbozado: a través de finanzas y conocimientos para los gobiernos, al tiempo que moviliza al sector privado. Tenemos una experiencia inigualable trabajando con países, utilizando expertos técnicos en todos los sectores clave “.

Combatir reversiones en desarrollo

“Esta crisis sin precedentes ha puesto en marcha una época convulsa. Las muchas opciones en los próximos años determinarán si los países en desarrollo sufrirán una década perdida o si pueden marcar el comienzo de un rápido crecimiento y transformación económica ”, dijo Malpass .

Para tener éxito se requiere la participación activa de los sectores público y privado en todos los países, sociedades civiles y fundaciones, de hecho, toda la comunidad internacional trabajando en conjunto. Estos esfuerzos requieren que los líderes sean ambiciosos para la prosperidad de las personas. Y requieren enfoque y escala a lo largo de nuestro trabajo de desarrollo”.

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