déficit

El déficit del comercio exterior superaría los u$s 6.000 millones en 2017

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  • El fuerte crecimiento de las importaciones en un contexto de estancamiento de las exportaciones exacerba el déficit externo. Para financiar el bache hay que reducir activos externos (reservas Internacionales) o aumentar el Pasivo (endeudamiento externo).
  • El crecimiento de las importaciones responde en parte a la recuperación de la actividad y la expansión del consumo y la inversión en el país. Pero también, al abaratamiento relativo de los bienes y servicios del exterior: el tipo de cambio real no es competitivo.
  • El nivel de actividad ha recuperado el pico de 2015 en un contexto de fuerte deterioro del déficit externo y del resultado financiero del Sector Público Nacional. Este año el PBI será similar al de 2015 pero los déficit gemelos treparon más 1 p.p. del PBI entre 2015 y 2017.

Recuperación con deterioro del frente externo

Los datos de Cuentas Nacionales del INDEC del segundo trimestre del año confirmaron que la recuperación de la actividad se consolida. Por tercer período consecutivo, el PBI exhibió un incremento en términos desestacionalizados (+0,7%), creciendo 2,7% interanual. Más aún, el dato del Actividad de julio (El EMAE trepó 4,9% i.a. y 0,7% desestacionalizado) y la performance de la industria y la construcción durante agosto, muestran que la mejora de la actividad continuó en el tercer trimestre del año.

Pese a la clara mejoría de la economía, preocupa el creciente deterioro del sector externo. La demanda interna (consumo e inversión) está creciendo a un mayor ritmo que la producción local (+4,4% i.a. en el segundo trimestre de 2017, contra el mencionado 2,7% i.a. del PBI). Este fenómeno da cuenta del importante incremento de las importaciones: en el segundo trimestre, las compras externas de bienes y servicios, medidas en cantidades, aumentaron poco más de 9% i.a., y 4,2% en términos desestacionalizados. Mientras que en el segundo trimestre las cantidades exportadas de bienes y servicios cayeron 1,2% i.a. y se derrumbaron 7,1% en términos desestacionalizados.

Los datos del Intercambio Comercial Argentino de julio y agosto muestran que dicha tendencia se profundizó. En dicho bimestre los volúmenes importados de bienes treparon más de 20% i.a. mientras que las cantidades exportadas subieron menos de 2% i.a.

El crecimiento de las importaciones responde en parte a la recuperación de la actividad y la expansión del consumo y la inversión en el país. Pero también, al abaratamiento relativo de los bienes y servicios del exterior: el tipo de cambio real multilateral cayó cerca de 11% i.a. en el segundo trimestre alentando la compra de bienes de consumo, autos o el turismo en el extranjero. Además, la falta de competitividad cambiaria desincentiva las exportaciones.

El fuerte crecimiento de las importaciones en un contexto de estancamiento de las exportaciones genera un significativo deterioro del frente externo. De hecho, según nuestras estimaciones, en 2017 el rojo del intercambio de bienes superaría los US$ 6.000 millones (un rojo de 1% del PBI) y el déficit de la Cuenta Corriente (que incluye el intercambio de servicios y el saldo de la cuenta rentas) superaría los U$S 24.000 M (-4% del PBI).

El problema de dicho déficit es que hay que financiarlo, ya sea reduciendo un activo externo (reservas Internacionales) o aumentando un pasivo (endeudamiento externo). A continuación analizaremos la Balanza de Pagos muestra la magnitud de la pérdida de divisas comerciales y la forma en que se está cubriendo este bache (reservas o deuda).


El déficit de la Cuenta Corriente se profundiza

Conforme a los datos de Balanza de Pagos (BP) recientemente publicados por el INDEC, la Cuenta Corriente (CC) arrojó un déficit de casi US$ 6.000 millones en el segundo trimestre de 2017, más que duplicando el rojo observado durante el segundo trimestre del año pasado (US$ -2.780 millones).

Más aún, el déficit registrado en la CC llegó fue el mayor de los últimos años para un segundo trimestre, tanto medido en millones de dólares como en porcentaje del PBI. De hecho, tomando el acumulado de los últimos cuatro trimestres, el rojo de la CC trepó a 3,4% del PBI, contra 2,9% del PBI en igual período del año pasado. El aumento del déficit de la CC respondió al deterioro de sus principales componentes: el saldo Bienes, Servicios y Rentas.

El incremento del déficit observado entre el segundo trimestre de 2017 y el mismo período del año pasado fue de US$ 3.175 millones y respondió, principalmente, al deterioro del saldo de bienes. Este pasó de un superávit de US$ 1.645 millones entre abril y junio de 2016 (cabe señalar que la metodología del BP toma las importaciones sin los cargos de fletes y seguros), a un rojo de US$ 835 millones para los mismos tres meses de este año.   

El deterioro del intercambio de bienes se profundizó en julio y agosto: en dicho bimestre, los valores importados treparon 27,3% i.a. mientras que las exportaciones cayeron 2,4% i.a.

En el caso del intercambio de servicios, que desde comienzos de la década del ‘90 presenta un déficit entre los ingresos y egresos, el rojo alcanzó los US$ 2.100 millones en el segundo trimestre de 2017, trepando 19% i.a. (el rojo aumentó US$ 340 millones) respecto de dicho periodo del año pasado. Sin embargo, su performance fue menos dispar, ya que tanto las importaciones como las exportaciones de servicios exhibieron un importante aumento (+15% i.a. y +12,5% i.a., respectivamente).

Por último, el saldo de la cuenta de Ingreso Primario (Rentas) mostró un déficit de US$ 3.260 millones, trepando 10% respecto al mismo período de 2016 (ello significó una pérdida adicional de US$ 360 millones). Si bien la salida de divisas por utilidades y dividendos se contrajo en el segundo trimestre de 2017 (-6,2% i.a.), ello estuvo más que compensado por el incremento del rojo de intereses, que pasaron de US$ 1.405 millones en abril-junio de 2016, a US$ 1.818 millones en el segundo trimestre de este año (+29,5% i.a.).

El deterioro de la CC del segundo trimestre de 2017 sólo fue parcialmente compensado por el ingreso de divisas vía Cuenta Financiera (CF). Dicho influjo superó levemente los US$ 3.500 millones entre abril y junio de este año, pero no sólo fue insuficiente para contrarrestar la salida de dólares por operaciones corrientes, sino que además implicó una contracción respecto del ingreso de divisas observado en el segundo trimestre de 2016 (-17,5% i.a.).

Cabe aclarar que el menor influjo de divisas financieras obedeció a un menor ingreso de inversiones de cartera (fundamentalmente, emisión de bonos en el mercado internacional), que se redujo prácticamente a la mitad: pasó de US$ 12.630 millones en el segundo trimestre de 2016, a US$ 6.900 millones en dicho período de este año. En contraposición, cabe destacar el fuerte aumento de la inversión extranjera directa (IED), que llegó a US$ 1.666 millones en el segundo trimestre de 2017, cuando doce meses antes el influjo había sido menor a US$ 700 millones (+139% i.a.).

En este sentido, se observó cierta mejoría en el carácter del financiamiento externo, ya que se reduce el ingreso de las inversiones de cartera (más volátiles) y aumenta la IED (que implica hundir capital en el país por varios años). Por caso, mientras que en el segundo trimestre de 2016 la relación entre las dos inversiones era dieciocho a una, entre abril y junio de este año, dicho ratio se redujo a cuatro (principalmente por el aumento de la IED).

Para compensar la diferencia entre el déficit de CC y el ingreso de divisas por la cuenta financiera observada en el segundo trimestre de 2017, nuestro país tuvo que reducir sus reservas internacionales en poco más de US$ 2.800 millones. De cualquier manera, en el primer semestre del año el ingreso de dólares vía cuenta capital y financiera (US$ 20.750 millones) superó la salida de divisas generada por el déficit de CC (US$ -12.890 millones), por lo que la variación de reservas se encuentra en terreno positivo (US$ 8.140 millones).

En síntesis, pese al marcado deterioro de la CC, hoy la restricción externa no es operativa: a diferencia de la gestión anterior, el stock de reservas internacionales muestra una tendencia creciente (se duplicó el nivel) gracias al masivo ingreso de capitales tras la reapertura del acceso al financiamiento externo (acuerdo con los holdouts mediante). Pero como nos muestra la historia argentina, no es bueno depender crecientemente del endeudamiento.

 

Sector Externo: ¿el talón de Aquiles del actual modelo económico?

Al cierre del tercer trimestre de 2017 podemos afirmar que el nivel de actividad ha alcanzado el pico de 2015. Por caso, el EMAE de julio arrojó que, en términos desestacionalizados, la producción se encuentra sólo 0,3% por debajo del pico de junio 2015. Pero la recuperación del terreno perdido se dio en un contexto de fuerte deterioro de la CC y del resultado financiero del Sector Público Nacional. De hecho, este año el PBI será similar al de 2015 pero en términos del producto, los déficit gemelos treparon más 1 p.p. entre 2015 y 2017.

En la medida en que haya financiamiento externo la resolución de ambos desequilibrios pueden dilatarse. Sin embargo, hasta ahora el Ejecutivo no ha logrado siquiera frenar el deterioro de los déficits gemelos. Pese a que en la actualidad el proceso de crecimiento se consolida, este se basa en un ingreso masivo de capitales. Hoy el acceso al financiamiento externo es fluido y abundante pero estamos expuesto ante cualquier deterioro o incertidumbre que afecte al mercado financiero global.

El gobierno apuesta a reducir el déficit fiscal en su segunda mitad de mandato y que la inversión y las mejoras de productividad de la economía (infraestructura, reglas de juego claras, reformas estructurales) potencien las exportaciones para repagar la deuda externa.

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Según el presupuesto nacional, el déficit gemelo para 2018 será 2,4 puntos mayor al de 2015

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Como cada septiembre, el Poder Ejecutivo hizo entrega del Proyecto de Ley de Presupuesto para el año próximo. Tanto en el articulado, como en el mensaje y los anexos se confirma la orientación económica que la actual gestión viene manteniendo en los dos primeros años de mandato. La misma, se caracteriza por imprimir un fuerte énfasis a la inversión, para la cual se proyecta un crecimiento del 12%. Este año tiene la particularidad de que tal crecimiento se prevé alcanzarlo a partir de una participación más vigorosa de los contratos de asociación público-privados. Independientemente de lo ambiciosa de esta meta de mejora en la inversión real, más el pronóstico de crecimiento del PIB un 3,5%, el presupuesto expone los riesgos de un modelo con problemas de insustentabilidad.

Para poner en contexto, el presente material examina en detalle el Proyecto de Ley de Presupuesto 2018, en relación a las proyecciones macroeconómicas previstas, así como en la comparación con presupuestos anteriores. En particular, ponemos foco en la balanza comercial, el resultado fiscal y los rubros concernientes a la inversión social. Los principales resultados cuantitativos del análisis desarrollado, se resumen a continuación:

  • Para 2018 se espera que se mantengan los déficits gemelos (fiscal y cuenta corriente/comercial). En números, la adición entre ambos aún se posiciona 2,4 puntos porcentuales por encima de aquel del año 2015.
  • Esto ocurre en base a una tenue trayectoria declinante del déficit fiscal de a un punto del PIB por año, pero con un aumento sostenido del déficit comercial, el cual se pronostica en 2,3 puntos del PIB para el año venidero.
  • Por tanto, el endeudamiento es la principal variable de cierre del sistema. Según los números expuestos recientemente, el crecimiento neto de la deuda pública trepará a U$S100.000 millones, con el consolidado 2018. Esto también se trasluce en el pago de intereses, que aumentarán un 10,3% (netos de inflación) el año próximo.
  • Pero si la reducción prevista para el gasto público no proviene del pago de intereses, se debe a que el recorte se centrará en programas de inversión pública, así como se profundizará la quita de subsidios a los servicios públicos.
  • Así, los ministerios típicamente encargados de apuntalar la demanda agregada, muestran un deterioro en su pauta presupuestaria: Producción presenta una caída real del 18,75%, mientras que Transporte disminuye a un ritmo del 19% y Energía y Minería cae por sobre el 30% real.
  • Este último resultado se debe al principal factor de ajuste en el año venidero: otro paso hacia la liberalización del esquema tarifario, signado por una nueva quita de subsidios, transversal a todos los sectores económicos.
  • Pero los anunciados aumentos de servicios no son lo único que se va a reducir. Indagando en detalle en el presupuesto se encuentran otros vectores de ajuste.
  • Por ejemplo, de las metas de gestión en desarrollo social se desprende la eliminación de 60.000 pensiones por invalidez y 12.000 pensiones a madres de más de 7 hijos.
  • Asimismo, en la órbita del Ministerio de Salud, mientras en 2017 se esperaban reducir la asistencia nutricional a niños, por medio de leche fortificada, en un 27%, así como se espera reducir en casi 100.000 unidades la entrega de medicamentos a madres de niños para atención primaria.
  • Con todo, 2018 proyecta ser el año de menor gasto social (neto de jubilaciones y pensiones) en la última década

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Presupuesto: Ecolatina dice que el gasto no baja lo suficiente para achicar el déficit

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La consultora Ecolatina realizó un análisis de los principales números del proyecto de Presupuesto 2018 que envió al Congreso el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Entre las principales conclusiones, se destaca la dificultad que encuentra la consultora para bajar el gasto y, por ende, achicar el déficit. Una de las variables claves que mirarán los agentes económicos y los inversores, una vez que pase este año electoral.

“Con la mitad del gasto indexado, será difícil alcanzar la meta de déficit”, dice Ecolatina en su informe. A continuación, repasamos algunos de los comentarios de la consultora que fundó Roberto Lavagna.

  • La Ley de Leyes estipula un crecimiento del PBI de 3,5% para 2018 impulsado por la inversión (+12% anual). Así se rompería la “maldición” de los últimos tres años pares recesivos. Asimismo, prevé para el año que viene una inflación en línea con la ambiciosa meta del BCRA (8%-12%).
  • El proyecto de presupuesto estima que este año el déficit primario cerrará en 4% del PBI. Reducir dicho rojo a 3,2% del PBI en 2018 luce complejo. Sin ingresos adicionales por blanqueo, con casi la mitad del gasto primario indexado y la Reparación Histórica a jubilados, el gobierno apuesta a reducir nominalmente los subsidios y concretar proyectos de inversión público-privado.

El proyecto oficial prevé una inflación promedio de 15,7% para 2018, que entre puntas se alinearía con la meta oficial del BCRA en torno al 10%. En cambio, según nuestras proyecciones el año entrante el aumento promedio rondará 19%. La decisión de alinear la inflación es correcta, pero si el Gobierno/BCRA vuelve a subestimar el alza de precios, la estimación de ingresos y gastos del sector público quedará subestimada, quitándole previsibilidad a la Ley de Leyes.

  • Debido a que la recaudación nacional se mantendría prácticamente estable en términos del producto, para cumplir la meta de déficit primario del 3,2% del PIB, el Ejecutivo planea seguir reduciendo el gasto primario en términos del producto. Según se desprende del proyecto oficial, las erogaciones primarias crecerían 15,1% en 2018 (incremento probablemente subestimado por la baja inflación proyectada), retrocediendo 1 p.p. en términos del PBI. Dicho recorte vendría por el lado de los subsidios económicos (-0,6% del PBI) y en los gastos en bienes y servicios (-0,3% del PBI).
  • De hecho, las correcciones de tarifas de los servicios públicos previstas por el gobierno generarían una reducción del gasto nominal en subsidios en 2018 (-13,2%), siendo el sector energético en donde se observa la mayor caída (-21,1%).
  • El gobierno busca para 2018 sostener su compromiso social junto la ejecución de obra pública, sin descuidar el cumplimiento de la meta fiscal. De esta forma, las erogaciones previsionales aumentarían 22,1% i.a. (+0,2 p.p. del PBI), lo cual no sólo se debe a la movilidad jubilatoria que ajusta semestralmente los beneficios de Jubilaciones y Pensiones, AUH, Asignaciones familiares y Pensiones No Contributivas, sino también al Programa de Reparación Histórica que beneficiará a más de 2 millones de adultos mayores.
  • En cuanto al gasto de capital se prevé un aumento del 21,5% en 2018. Dentro del rubro, destaca el aumento en las erogaciones relacionadas con el sector educativo (+101,2% i.a.), Agua y alcantarillado (+52,8% var i.a.) y Vivienda (+22,4% var. i.a.) mientras que los aumentos previstos en Energía y Transporte son mínimos (+1,9% y +5,4%, respectivamente). Estas discrepancias en los incrementos, lleva a que en términos del PBI el gasto de capital permanezca estable respecto a 2017. Sin embargo, las diferencias en los aumentos no significan a priori que el gobierno nacional busque frenar el avance de proyectos de obra pública, sino que, a partir de 2018, buscará que el sector privado lleve a cabo la mayor parte de su financiamiento, a través de los contratos de Participación Público-Privada (PPP). De hecho, se espera que el gasto en infraestructura ronde $435.000 millones, es decir un 3,5% del PBI.
  • Con un leve aumento en la carga de intereses (+0,1% del PBI), el déficit financiero pasaría del 6,2% del PBI en 2017 a 5,5% en 2018, gracias al menor rojo primario estimado.

Fuente: Ecolatina

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Pese al avance de las exportaciones, el déficit con Brasl vuelve a marcar récord en agosto

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De acuerdo a los datos del Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil, en agosto de 2017 la balanza comercial bilateral entre Argentina y Brasil continúa deteriorándose. El saldo comercial arrojó un déficit en contra de nuestro país de US$ 776 millones en el octavo mes del año (récord histórico para agosto), trepando 74% respecto al del mismo período del año pasado.

 

El incremento del déficit bilateral en agosto, obedeció al fuerte incremento de las importaciones provenientes de Brasil (+30,8% i.a.). Las exportaciones de nuestro país al gigante de América también crecieron (+6,5% i.a.), pero a un menor ritmo.

 

Es importante destacar que el fuerte incremento de las importaciones desde Brasil no responde a una baja base de comparación de agosto de 2016. De hecho, las compras a Brasil superaron los US$ 1.600 millones, valores que no se observaban para dicho mes desde 2013.

 

En 2013 Argentina tuvo el mayor patentamiento de vehículos 0 Km de su historia. En gran medida, esta ampliación del parque automotor estuvo compuesta por vehículos provenientes de Brasil. Pese a que este año las ventas de 0 Km probablemente no alcancen a superar dichos niveles, sí es posible que los patentamientos de autos importados alcancen un récord histórico. Siendo Brasil nuestro principal proveedor de vehículos importados, esto se ve reflejado en nuestro intercambio bilateral.

 

En agosto nuestras exportaciones al principal socio del Mercosur treparon 6,5% i.a. El dato es alentador ya que la base de comparación no era despreciable (las ventas a Brasil se habían incrementado 2,6% i.a. en agosto de 2016). De esta forma, revirtieron lo sucedido el mes pasado (en julio las exportaciones habían caído 5,3% i.a. pese a la baja base de comparación del séptimo mes de 2016).

 

Llama la atención que, las importaciones totales de Brasil en agosto avanzaron 8,0% i.a. lo que significa que nuestras ventas al país vecino crecieron por debajo (+6,5% i.a.). De esta manera, la participación argentina en las importaciones totales de Brasil fue del 6,1% en agosto, retrocediendo 0,1 p.p. respecto al mismo mes del año pasado.

 

Por último, el flujo de comercio bilateral en agosto de 2017 fue de casi US$ 2.500 millones. Esto implica un incremento de 21% respecto al mismo mes del año pasado.

 

 

En los primeros ocho meses del año, el déficit del intercambio con Brasil alcanzó el récord histórico de US$ 5.280 millones, trepando 75% respecto al registrado en el mismo período de 2016.

 

El dato que se dio a conocer en el día de hoy respecto al crecimiento del PBI del segundo trimestre (trepó 0,2% desestacionalizado respecto a los primeros tres meses del año) confirma  que la economía de nuestro principal socio comercial ya se está recuperando (aunque lentamente). Esto concuerda con el mayor dinamismo de las importaciones brasileñas. Esta situación es positiva para nuestras exportaciones al país vecino (especialmente industriales) que ya acumulan una expansión del 7% i.a. en los primeros ocho meses del año, por encima de la expansión de nuestras ventas externas totales (+1,4% i.a. acumulado a julio).

 

De hecho, el deterioro del déficit bilateral se explica por el fenomenal dinamismo de las importaciones provenientes desde Brasil. Estas trepan 30% i.a. en los primeros ocho meses de 2017, prácticamente al doble del ritmo de las importaciones totales de argentina (+15,4% i.a. acumulado a julio).

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Disciplina fiscal: ¿el ojo de la tormenta está en el lugar correcto?

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El jueves 17 de Agosto, el Gobierno nacional y las jurisdicciones provinciales acordaron enviar al Congreso, que seguramente será tratado conjuntamente con la Ley de Presupuesto Nacional 2018, un proyecto de Ley de Responsabilidad fiscal con una serie de lineamientos a los fines de mejorar la disciplina de los diferentes estamentos gubernamentales.

Actualmente reducir el déficit fiscal es clave a los fines de atemperar la actual modalidad de financiamiento que emplea el Estado nacional para cubrir el excedente del gasto por encima de los recursos genuinos, que es a través de la emisión de Deuda externa.

Tal como dijo el Roberto Sifón Arévalo, director ejecutivo y líder de Calificaciones Soberanas y de Finanzas Públicas Internacionales para las Américas de Standard & Poors (S&P) Global Ratings, la Argentina debería crecer a una tasa más alta que la actual para que dentro de poco la deuda no sea preocupante.

Asimismo, el ojo de la tormenta está puesto en mayor magnitud en las Provincias que en el Estado nacional. Pero si analizamos el Déficit Fiscal Consolidado (Nación más Provincias) del año 2016, el mismo alcanzó al 7 % del Producto Bruto Interno a precios corrientes, donde el resultado financiero negativo de la Nación en el año pasado fue de 474.786 millones de pesos, representando el 6 % del PBI.

En tanto, el déficit de las Provincias más CABA fue negativo en 79.108 millones de pesos (1 % del PBI).

Es por ello, que el Estado Nacional es el que debe realizar el mayor esfuerzo fiscal para logar alcanzar la convergencia.

Queda claro que al analizar el gráfico, después de la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos por la burbuja inmobiliaria denominada “crisis de las hipotecas subprime” y que generó un efecto adverso en el nivel de actividad económica mundial, donde el Estado nacional adopto políticas fiscales anticíclicas que conllevaron a un nivel de déficit fiscal constante, que a los fines de cumplir con la normativa que regía desde el año 2004 de la Ley 25.917 del Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal se efectuaron excepciones mediante la Ley 26.530 a partir del año 2009 que tornaron más laxas las reglas cuantitativas en cuanto a la disciplina fiscal.

Al respecto, el nuevo Proyecto de Ley de Responsabilidad Fiscal y Buenas Prácticas del Gobierno tiene, entre otros, los siguientes lineamientos generales:

  • Tope del Crecimiento de la Planta Ocupada: Tanto el Estado nacional como las Provincias se comprometen a no incrementar la relación de cargos ocupados existentes al 31/12/17 con respecto a la población proyectada por el INDEC para cada jurisdicción.

Ahora bien, veamos lo siguiente:

           En base a los últimos datos publicados por el Ministerio de Trabajo de la Nación se puede observar un comportamiento del crecimiento de la planta ocupada de cada Provincia en el año 2016 con respecto al 2015 claramente heterogéneo, donde por ejemplo, algunas tuvieron un buen desempeño en el resguardo de sus cuentas públicas, como ser, la Provincia de Misiones incrementó su planta ocupada en tan solo un 0,4%,  partiendo de que tuvo un crecimiento poblacional claramente por encima de la media nacional (+3,45 %) en el último censo del 2010 y que le arroja un crecimiento del 1,2 % de la población en el año 2016 con respecto al 2015 según estimaciones del INDEC,  en tanto que,  Santa Cruz, supero claramente cualquier tope con un incremento del 21,1 % (mayor que el incremento de la población nacional en 10 años!), donde también, las demás jurisdicciones del NEA tuvieron un incremento de la planta por encima de su crecimiento poblacional y es lo que se busca limitar mediante los nuevos lineamientos.

Es claro el caso de Misiones, dado que el Gobernador ante el comportamiento económico del año pasado observando una merma de los ingresos públicos por la recesión, tomó la medida de suspender las designaciones de personal en planta permanente, adoptando una disposición estratégica a fin de potenciar a los recursos humanos existentes a través del Decreto Nº 913/16.

  • Gasto Corriente Primario Constante:

Tanto en la aprobación de los presupuestos como en la ejecución las Provincias y la CABA no pueden incrementar su gasto corriente primario por encima de la tasa de incremento del índice de precios al consumidor de cobertura nacional publicado por el INDEC, esto quiere decir, que si la inflación es del 12 % el año que viene, las Provincias no pueden incrementar su gasto por encima de dicho porcentaje.

Con esta normativa y partiendo de que el Saldo Fiscal es procicilico (sigue el ciclo económico), si la economía crece en términos reales y el gasto se lo mantiene constante, va a existir claramente una mejora en el resultado fiscal de las jurisdicciones gradual.

Asimismo, también le permitirá mejorar la composición del gasto para reorientarlo al Gasto de Capital, dado que este es lo que mejora las condiciones de infraestructura para un desarrollo económico a largo plazo, y para ello, es importante resaltar que el Promedio de las 24 Jurisdicciones en el año 2016 de cada $ 100 que gastaron $ 12 lo destinaron al gasto de capital, donde la Provincia de Misiones, gasto $ 17 en este último concepto, es decir, 5 % por encima del promedio.

 

  • Regla de la Carga Tributaria:

Partiendo de que la Presión tributaria en la Argentina en el año 2016 fue del 32,14 % en relación al nivel de actividad económica y que es una de las más altas de la región, y que la misma está compuesta en un 83 % por impuestos Nacionales y un 17 % por impuestos provinciales, se acordó entre las Jurisdicciones la adopción de políticas tributarias, tendientes a armonizar y no aumentar la presión impositiva legal.

Posterior a este acuerdo, en el Consejo de las Américas, el Mministro de Hacienda de la Nación, Dujovne afirmó que en este año ingresará al Congreso de la Nación un proyecto de Ley para reformar el sistema tributario nacional vigente, donde se propondría un esquema gradual de reducción de alícuotas.

 

La finalidad central de gran parte de las medidas asociadas a la reforma fiscal y tributaria, tiene por objeto estimular la Inversión Privada evitando el efecto crowding out y a fin ampliar las fronteras de posibilidad de la Producción con el objeto de aumentar la participación de dicho componente de la demanda agregada en función al PBI, pero en el corto plazo no generará un costo social ni económico, si y solo sí, los brotes verdes llegan a los niveles deseados.

 

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