Desinflación

Milei afirmó que la inflación pasará a “cero coma algo” en agosto de 2026 y destacó los precios mayoristas

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El presidente Javier Milei participó anoche del programa “La Misa” del streaming Carajo donde anticipó inflación “con cero” desde agosto de 2026 y defendió el rumbo del programa económico

El presidente Javier Milei aseguró que a partir de agosto de 2026 la inflación “va a empezar con cero”, al sostener que el proceso desinflacionario ya se refleja con claridad en los precios mayoristas y que luego impactará en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En declaraciones realizadas el 17 de diciembre en Buenos Aires, el mandatario remarcó que la inflación anual pasó de “viajar al 17.000% a ir al 24%” y vinculó la mejora con el funcionamiento del programa económico y la reducción de la incertidumbre política.

Desinflación, precios mayoristas y el anclaje del programa económico

Durante su participación en el streaming Carajo, Milei pronosticó que para “mitad del año que viene o agosto” la inflación será “de cero coma algo”. “Seguro va a empezar con cero”, enfatizó, al tiempo que explicó que el proceso debe observarse primero en el Índice de Precios Mayoristas (IPIM). “Lo que verdaderamente está pasando con la inflación en Argentina está en el Índice de Precios Mayorista. El programa está funcionando muy bien. Y después se va a reflejar en el IPC, tarda un poco más”, afirmó.

El jefe de Estado insistió en que la dinámica mayorista actúa como indicador adelantado del IPC y defendió la consistencia del programa. En ese marco, destacó el descenso de la nominalidad anual desde niveles extremos hasta registros actuales, al señalar que la inflación “corría a 17.000% y ahora está en 24%”.

Riesgo país, incertidumbre política y el “riesgo kuka”

Milei también vinculó el comportamiento de las tasas y del riesgo país con el clima de incertidumbre previo a las elecciones de octubre, al que denominó “riesgo kuka”. Según explicó, la incertidumbre política eleva la prima de riesgo y desalienta la inversión: “Era un escenario del fin del mundo, de no hay mañana. Si no hay mañana, no tiene sentido invertir en mañana”.

En su análisis, el Presidente sostuvo que el ahorro responde a la tasa de interés y a las expectativas sobre el consumo futuro, más que a la cantidad de dinero. “El ahorro sube cuando sube la tasa de interés porque sabés que el consumo futuro va a ser mayor”, explicó, y agregó que, cuando la incertidumbre domina, la demanda de activos cae y los precios “tienden a cero”, empujando al alza el riesgo país. “Mientras más incertidumbre metían, más subía el riesgo país”, afirmó.

Elecciones, respaldo político y proyección económica

En el plano político, Milei destacó el desempeño electoral de La Libertad Avanza (LLA) en octubre. “Sacamos 41% contra 24%, es como ganar en primera vuelta”, señaló, y consideró que el resultado podría haber sido mayor. Para el Presidente, ese respaldo contribuyó a disipar escenarios de incertidumbre y a consolidar expectativas favorables sobre la economía.

La proyección oficial apunta a que el proceso de desinflación continúe durante 2025 y se consolide en 2026, con un traspaso gradual desde los precios mayoristas al IPC. En ese sentido, el mensaje presidencial buscó reforzar la credibilidad del programa y el impacto de la estabilidad política en las variables financieras y de precios.

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Caputo defendió el nuevo régimen del dólar y aseguró que el crawl bajará con la desinflación

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El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a respaldar la modificación del régimen cambiario anunciada por el Banco Central (BCRA), que desde enero ajustará el techo y el piso de las bandas de flotación del dólar en función de la inflación pasada. Aunque reconoció que en el arranque el ritmo de incremento será mayor —2,5% en enero—, aseguró que se trata de un efecto transitorio y que, a medida que avance la desinflación, el crawling peg “va a ser más bajo” y perforará el 1% mensual, consolidando el proceso de estabilización macroeconómica.

Bandas indexadas por inflación y un crawl variable

Caputo defendió los anuncios oficiales pese a que días atrás había señalado que el esquema cambiario no sufriría modificaciones. Según explicó, el sistema de bandas “se mantiene” y el cambio introducido es “muy menor”, ya que no implica una aceleración deliberada de la devaluación sino una adecuación técnica para reducir la incertidumbre.

“El cambio no quiere decir que el ritmo de ajuste de devaluación va a subir, sino que va a ir al ritmo de la inflación”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda. En ese sentido, reconoció que en enero el techo de la banda se incrementará a un ritmo superior al actual —2,5% frente al 1% mensual vigente— debido a la indexación, pero remarcó que luego el deslizamiento será más bajo. “Si tiene razón el presidente y en nueve meses el número de la inflación empieza con cero, el ritmo de ajuste va a ser menor”, argumentó.

En declaraciones al streaming La Casa, Caputo rechazó que se trate de una “microdevaluación” y sostuvo que el nuevo esquema introduce un crawling peg variable: “Que hoy esté por arriba es solamente circunstancial”. Según su análisis, a medida que se equilibre el mercado monetario, la inflación local “va a terminar convergiendo a la inflación internacional”.

Reacomodamiento empresario y cambio de mentalidad

Consultado por la caída de la actividad industrial, el cierre de plantas como Whirlpool y el impacto de las importaciones, Caputo vinculó la situación al fin de un modelo que, según sostuvo, se sostenía en distorsiones cambiarias extremas. Recordó que durante el esquema anterior existía “una brecha del 200% entre el dólar oficial y el dólar libre”, lo que generaba rentas extraordinarias para algunos sectores.

“Muchos empresarios seguramente ganaron mucha plata, pero porque les permitían comprar dólares a $300 cuando valía $1.000”, señaló, y calificó ese esquema como “fatal para la gente”. En ese marco, pidió un “reacomodamiento de los empresarios”, que incluya un “cambio de mentalidad”. “Muchos lo están haciendo, están dispuestos a invertir y competir, pero otros se han acostumbrado a 20 años de hacerla fácil”, apuntó.

El BCRA, las reservas y la estrategia monetaria

Desde el Banco Central, su presidente Santiago Bausili defendió el esquema de bandas y sostuvo que “es el mejor régimen cambiario” para las condiciones actuales de la economía argentina. Explicó que la entidad proyecta un aumento en la demanda de dinero que permitirá adquirir divisas sin alterar el funcionamiento del mercado de cambios, con una participación estimada en torno al 5% del volumen operado.

Como ejemplo, mencionó que en la jornada el Tesoro compró u$s320 millones en un mercado con un volumen de u$s300 millones, y advirtió que sin esa intervención la estabilidad podría haberse visto afectada. Bausili aclaró que la acumulación de reservas no implica que el tipo de cambio “tenga un sesgo hacia arriba”, sino que responde a una mayor demanda de pesos que, sin intervención, apreciaría fuertemente la moneda local.

El titular del BCRA remarcó que la actualización de las bandas por inflación pasada (T-2) no condiciona la trayectoria futura de los precios, sino que apunta a “disminuir la incertidumbre” cambiaria. Además, señaló que la estrategia es consistente con un escenario de desinflación, ya que se espera que la demanda de dinero crezca más rápido que la oferta asociada a la compra de reservas.

En la conferencia también participó el director Federico Furiase, quien recordó que la base monetaria históricamente promedió el 7,5% del PBI y que actualmente se ubica en 4,2%. El BCRA prevé elevarla a 4,8% del PBI para diciembre de 2026, lo que podría abastecerse mediante la compra de u$s10.000 millones, sujeta a los flujos de la balanza de pagos.

Compras del Tesoro, vencimientos y vínculo con el FMI

En paralelo a los cambios monetarios, el Tesoro aceleró la compra de divisas. Tras adquirir u$s220 millones la semana pasada, este lunes sumó otros u$s320 millones en el mercado oficial, con el objetivo de afrontar los vencimientos de enero. El equipo económico enfrenta pagos por u$s4.200 millones, mientras que, según datos al 5 de diciembre, el Tesoro contaba con apenas u$s210 millones depositados en el BCRA. Con las compras recientes y otras fuentes, el Gobierno acumula cerca de u$s1.500 millones.

Bausili descartó modificaciones a las restricciones cambiarias vigentes y negó la existencia de una “tasa de política monetaria” tradicional, al señalar que ese concepto se asocia a un esquema de metas de inflación que no es el actual. Sí precisó que las tasas de los REPOs pasivos tenderán a ser relativamente bajas para incentivar que la liquidez se canalice hacia LECAPs.

El presidente del BCRA también destacó la “relación de trabajo muy fluida” con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En ese marco, la vocera del organismo, Julie Kozack, expresó en redes sociales: “Acogemos con satisfacción el reciente acceso a los mercados y las medidas anunciadas para fortalecer el marco monetario y cambiario, reconstruir las reservas y avanzar en reformas que mejoren el crecimiento. Estamos trabajando estrechamente con las autoridades mientras implementan estas importantes medidas”. La próxima revisión del Fondo se estima para febrero.

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El IPC aceleró en noviembre, pero el pass-through cambiario volvió a ser limitado

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La inflación de noviembre se ubicó en 2,5% mensual, según el IPC Nacional del INDEC, con una aceleración de 0,2 puntos porcentuales respecto a octubre y cuatro meses consecutivos de subas. El dato, analizado por la consultora Ecolatina, confirmó una dinámica inflacionaria aún contenida, pero con señales de tensión en algunos precios clave, especialmente alimentos regulados por la estacionalidad y el impacto tarifario. En términos acumulados, el índice alcanzó 27,9% en los primeros once meses del año, mientras que la variación interanual se ubicó en 31,4%.

El registro de noviembre resulta relevante porque se produce en un contexto de corrección del tipo de cambio real, actualización de tarifas y menor nivel de actividad, factores que históricamente presionan sobre los precios. Sin embargo, el pass-through cambiario volvió a mostrarse acotado, reforzando la expectativa de que el proceso de desinflación continúe, aunque con una velocidad menor hacia 2026.

Tarifas, carne y alimentos: los principales motores del mes

Desde el punto de vista de las categorías, el IPC Regulados encabezó las subas con un aumento de 2,9% mensual, acumulando 29,9% hasta noviembre, impulsado principalmente por la actualización de tarifas de electricidad y gas, que registraron un incremento promedio de 4,4% a nivel nacional.

El IPC Núcleo, que excluye precios regulados y estacionales, avanzó 2,6% en noviembre, mostrando una desaceleración de 0,4 p.p. respecto a octubre y acumulando 29,2% en el año. No obstante, al interior del núcleo sobresalió la fuerte aceleración del precio de la carne vacuna (+6,2%), que tuvo un peso determinante en el resultado general. Según el análisis de Ecolatina, sin el aumento de la carne el IPC general habría sido de 2,3% y el IPC Núcleo de 2,1%, lo que evidencia el carácter puntual del shock.

En contraste, el IPC Estacionales subió apenas 0,4% en el mes, con un acumulado de 16,1%, ubicándose 11,7 puntos porcentuales por debajo del nivel general. Dentro de este grupo se destacó la caída de las verduras (-5,2%), mientras que prendas de vestir y calzado mostraron un incremento mínimo de 0,3%, explicado por factores estacionales. De este modo, el IPC general sin estacionales se ubicó en 2,7% en noviembre.

En términos de bienes y servicios, la brecha se mantuvo, aunque más acotada que en meses previos: los bienes subieron 2,3%, mientras que los servicios avanzaron 2,9%, reflejando el impacto tarifario y la inercia de algunos costos regulados.

Divisiones, tipo de cambio y señales de desinflación

Por divisiones, el mayor incremento se observó en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,4%), como consecuencia directa del ajuste tarifario. Le siguió Transporte (+3,0%), impulsado por la suba en adquisición de vehículos (+3,9%) y combustibles (+3,6%). Alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,8%) también mostraron una aceleración, explicada por el aumento de carnes y derivados (+6,2%) y frutas (+8,5%), parcialmente compensado por la baja en verduras. En el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado (+0,5%) fue la división de menor variación mensual.

A once meses del año, Ecolatina destacó el limitado pass-through de la corrección del tipo de cambio real durante 2025. Entre abril y noviembre —período posterior a la implementación del esquema de bandas— el tipo de cambio registró una variación promedio de 4,3%, mientras que los precios de los bienes aumentaron en promedio 1,8% y el IPC Núcleo 2,2%, confirmando un traslado acotado a precios.

La consultora explicó este comportamiento por tres factores centrales: una política fiscal y monetaria más restrictiva que alineó expectativas, la apertura comercial que redujo márgenes al incrementar la competencia con productos importados, y la debilidad del consumo, que limitó la capacidad de las empresas para trasladar costos a precios finales, aun resignando márgenes de rentabilidad.

Perspectivas para diciembre y el arrastre hacia 2026

De cara al cierre del año, Ecolatina advirtió que en diciembre será clave monitorear el impacto del aumento en la carne vacuna y en las frutas cítricas, en un contexto de mayor demanda estacional por las fiestas. No obstante, señaló que, de registrarse una leve aceleración inflacionaria, respondería a factores puntuales y transitorios, lo que permitiría iniciar el próximo año con un sendero de desinflación aún vigente.

En ese marco, la consultora proyectó que la desinflación continuaría durante 2026, aunque de manera más lenta, con registros que podrían arrancar en torno al 2% mensual en el corto plazo y difícilmente perforar el 1% mensual a lo largo del año. El desafío central será compatibilizar el objetivo de acumulación de reservas internacionales con la reducción de la inflación, una tensión que podría moderar la velocidad del proceso. Aun así, el equilibrio fiscal y monetario, sumado a un ancla salarial y a una mayor estabilidad cambiaria vía ingreso de dólares financieros, podría contribuir a contener expectativas e inercia inflacionaria.

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La inflación de septiembre fue del 2,1% y suma 22% en lo que va del año, según el INDEC

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El índice de precios al consumidor mostró una leve aceleración respecto de agosto, impulsado por alimentos, salud y educación. La inflación anual alcanzó el 31,2%, el más bajo desde 2021.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 2,1% en septiembre de 2025 respecto de agosto. Con este registro, la inflación acumulada en los primeros nueve meses del año fue del 22%, mientras que la variación interanual se ubicó en 31,2%.

El informe oficial señala que las mayores subas se concentraron en las divisiones Alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,6%), Salud (+2,4%) y Educación (+2,3%), mientras que Comunicación (0,8%) y Prendas de vestir y calzado (1,1%) registraron los menores aumentos del mes.

El incremento mensual de septiembre representa una leve aceleración frente al 1,8% registrado en agosto, en un contexto de estabilidad cambiaria y de desaceleración de la inflación núcleo, que se ubicó en 1,9%.

Comportamiento regional y por categorías

Por regiones, el Noreste (NEA) registró el aumento más elevado, con una suba de 2,4%, seguido por el Gran Buenos Aires (2,1%) y el Noroeste (2,0%). En tanto, la región Patagonia mostró la menor variación mensual, con 1,8%.

En términos de clasificación por bienes y servicios, los bienes aumentaron 2,3%, impulsados principalmente por frutas, lácteos y productos de almacén, mientras que los servicios lo hicieron 1,9%, con subas destacadas en prepagas, educación privada y alquileres.

El INDEC destacó además que los productos estacionales tuvieron un incremento promedio de 2,5%, liderados por frutas y verduras, en tanto que los regulados (tarifas y servicios públicos) aumentaron 1,7%.

Contexto macroeconómico y proyección de cierre

El dato de septiembre se conoció días después de que el Banco Central publicara el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que proyecta una inflación de 2,1% para octubre y una variación anual cercana al 29,8% en 2025, consistente con el sendero de desinflación acordado con el Fondo Monetario Internacional.

El índice refleja la consolidación del proceso de desaceleración inflacionaria iniciado en el segundo trimestre del año, tras los picos de marzo y abril. Desde entonces, el Gobierno mantiene una estrategia de tipo de cambio controlado, acuerdos sectoriales y disciplina fiscal, con el objetivo de llevar la inflación a un dígito mensual sostenido durante 2026.

El Ministerio de Economía destacó que “el proceso de ordenamiento de precios relativos avanza sin sobresaltos”, aunque reconoció que la inflación de alimentos y bebidas sigue siendo el principal desafío por su impacto en los sectores de ingresos medios y bajos.

ipc octubre INDEC by CristianMilciades

Perspectivas

Con este registro, la Argentina consolida su lugar entre los países de la región con inflación mensual más baja, aunque aún por encima del promedio regional de 0,6%. Consultoras privadas estiman que el cuarto trimestre mostrará una inflación promedio de 2% mensual, con una desaceleración más pronunciada en noviembre y diciembre, impulsada por la estabilidad cambiaria y la moderación de tarifas.

Analistas de Ecolatina y Analytica destacaron que “el ritmo de variación de precios se mantiene controlado en un contexto de expansión moderada del consumo y estabilidad cambiaria”, pero advirtieron que el componente estacional de alimentos podría presionar los precios de octubre y noviembre.

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El FMI recorta su proyección de crecimiento para Argentina y advierte una desinflación más lenta

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El FMI recortó su proyección de crecimiento para Argentina en 2025 y 2026: anticipa menor expansión y desinflación más lenta

El organismo ajustó a la baja las previsiones de crecimiento, inflación y empleo. El nuevo escenario refleja un contexto global más restrictivo y desafíos internos en la consolidación fiscal y la estabilidad macroeconómica.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó nuevamente sus previsiones para la economía argentina y redujo las proyecciones de crecimiento para los próximos dos años. Según el informe Perspectivas de la Economía Mundial (World Economic Outlook, WEO) de octubre de 2025, el organismo espera ahora que el Producto Bruto Interno (PBI) del país crezca 4,5% en 2025 y 4,0% en 2026, un punto porcentual menos que las estimaciones publicadas en abril y ratificadas en julio.

La corrección a la baja se produce en un contexto de desaceleración global y condiciones financieras internacionales más restrictivas, que impactan especialmente en las economías emergentes. Para Argentina, el FMI atribuye la revisión a la moderación del consumo privado, al menor impulso fiscal y a la persistencia de tensiones inflacionarias, factores que reducen el ritmo esperado de recuperación tras la contracción de 2024 (–1,3%).

El organismo señala que, si bien la economía argentina podría experimentar un rebote asociado a la mejora de la cosecha y a la inversión en sectores estratégicos como la energía y la minería, la expansión será más gradual y dependiente de la credibilidad de las políticas de estabilización.

Inflación más persistente y deterioro en las cuentas externas

El informe de octubre también revisó al alza las previsiones de inflación promedio anual, anticipando una desinflación más lenta de lo previsto. El FMI estima ahora que los precios al consumidor aumentarán 41,3% en 2025 y 16,4% en 2026, frente a las proyecciones de 35,9% y 14,5% publicadas en abril.

Según el organismo, la corrección refleja presiones inflacionarias persistentes, derivadas de la inercia de los precios, la indexación de contratos y la sensibilidad del mercado cambiario. El documento advierte que la trayectoria de los precios dependerá de la coherencia entre la política monetaria y fiscal, y de la capacidad del Gobierno para anclar expectativas en un entorno de alta volatilidad.

En materia externa, el FMI también ajustó sus previsiones: proyecta un déficit en cuenta corriente de 1,2% del PBI en 2025 y de 0,4% en 2026, frente a los valores previos de –0,4% y –0,3%.
El organismo sostiene que este deterioro responde al aumento de las importaciones de bienes de capital y servicios en el marco de la recuperación, junto con una apreciación real del tipo de cambio. Si bien las exportaciones agrícolas y mineras seguirán siendo una fuente clave de divisas, su ritmo de crecimiento sería menor al estimado en informes anteriores.

Empleo, inflación y contexto regional

El mercado laboral es otro de los puntos revisados por el Fondo. El organismo espera que la tasa de desempleo alcance 7,5% en 2025 y 6,6% en 2026, por encima de las proyecciones de abril (6,3% y 6,0%). Este ajuste refleja una recuperación más lenta del empleo formal y rezago en los ingresos reales, condicionados por la inflación y el limitado acceso al crédito.

En el plano regional, el WEO de octubre sitúa a Argentina entre los países con mayor crecimiento proyectado en Sudamérica, pero también con una de las inflaciones más elevadas.
El informe estima que América del Sur crecerá en promedio un 2% en 2025, destacando el impacto de la volatilidad de los precios internacionales, la incertidumbre política y la necesidad de consolidar marcos fiscales sostenibles.

El FMI remarca que el desafío de los países latinoamericanos será mantener la estabilidad macroeconómica en un contexto de costos financieros altos y presiones sociales derivadas del bajo poder adquisitivo. Para el caso argentino, advierte que la recuperación “dependerá de la consistencia de las políticas y de la continuidad del proceso de desinflación”.

Perspectivas de mediano plazo y señales del Banco Mundial

Pese al ajuste a la baja, el FMI mantiene una proyección de crecimiento acumulado del 8,7% para 2025–2026, impulsada por la inversión en infraestructura, energía y minería, y una recuperación gradual del consumo privado. No obstante, advierte que el escenario está sujeto a “altos niveles de incertidumbre”, especialmente en torno al tipo de cambio, la inflación y el acceso a los mercados internacionales.

En la misma línea, el Banco Mundial también redujo sus estimaciones para Argentina en su informe de octubre, aludiendo a una recuperación “más débil y desigual” en la región. Ambas instituciones multilaterales coinciden en que el país enfrenta un escenario de consolidación lenta, condicionado por la política económica doméstica y las condiciones externas.

El tono más prudente del informe de octubre refleja una visión de cautela respecto de la velocidad del proceso de estabilización. El FMI señala que las perspectivas positivas a mediano plazo “requerirán anclar la credibilidad del programa macroeconómico y acelerar la convergencia fiscal” para sostener la expansión.

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