deuda corporativa

El Banco Central lleva 73 ruedas consecutivas de compra de dólares y recompone reservas

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El Banco Central de la República Argentina volvió a intervenir con fuerza en el mercado cambiario y este jueves sumó USD 194 millones, encadenando 73 jornadas consecutivas de compras de dólares. Con ese resultado, las reservas brutas superaron nuevamente los USD 46.000 millones —cerraron en USD 46.167 millones— y el acumulado de 2026 ya supera los USD 6.600 millones. El dato excede lo financiero: consolida el esquema monetario lanzado en enero, pero abre interrogantes sobre su sostenibilidad en un contexto de mayor emisión y presión cambiaria.

Un esquema que prioriza acumulación de reservas

Desde la implementación del nuevo marco monetario a comienzos de 2026, el Banco Central lleva incorporados USD 6.685 millones, equivalente al 66% de la meta anual. Solo en abril, la autoridad monetaria adquirió USD 2.299 millones, lo que evidencia una aceleración del ritmo de compras frente a meses previos.

El objetivo oficial es claro: fortalecer reservas y sostener la estabilidad del tipo de cambio dentro del esquema de bandas. Sin embargo, esa estrategia convive con restricciones operativas. Los pagos de deuda del Tesoro, que se nutren en parte de esas divisas, limitaron el crecimiento neto del stock, que en febrero había alcanzado los USD 46.905 millones, el nivel más alto desde 2018.

Para sostener las compras, el Banco Central amplió la emisión de pesos sin recurrir a instrumentos de esterilización, mientras el Tesoro absorbió liquidez mediante colocaciones en moneda local. La coordinación entre ambas políticas busca evitar un traslado directo a inflación o presión sobre el dólar.

Dólares financieros y deuda corporativa: el otro sostén

El flujo de divisas no depende únicamente de la intervención oficial. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las empresas argentinas emitieron deuda en el exterior por cerca de USD 10.000 millones. De ese total, USD 6.800 millones ya ingresaron al mercado local, mientras restan USD 3.200 millones por liquidarse.

Ese ingreso parcial contribuyó a la estabilidad cambiaria reciente y aparece como un factor clave para sostener la oferta de dólares en el corto plazo. La dinámica corporativa, en este contexto, funciona como complemento de la estrategia oficial, aunque su continuidad depende de las condiciones financieras internacionales.

En paralelo, el tipo de cambio mostró señales de tensión: el dólar mayorista subió 14 pesos (1%) y cerró en $1.392, su valor más alto desde el 7 de abril, mientras el minorista alcanzó los $1.415. Aun así, el tipo de cambio oficial se mantiene un 21,5% por debajo del techo de la banda, fijado en $1.691,90.

Equilibrio entre estabilidad y riesgos latentes

La acumulación de reservas fortalece la posición del Gobierno en el frente cambiario y mejora su capacidad de intervención. Al mismo tiempo, le permite mostrar avances concretos frente a inversores, en línea con los objetivos de acumulación de divisas.

Sin embargo, el esquema no está exento de tensiones. La emisión de pesos para sostener compras introduce un riesgo potencial si no se absorbe con eficacia, mientras que la dependencia de flujos externos —como la deuda corporativa— expone al sistema a cambios en el contexto global.

El margen actual dentro de la banda cambiaria le da al Banco Central espacio de maniobra, pero también define un límite implícito: cualquier alteración en la demanda de pesos o en la oferta de dólares puede modificar rápidamente el equilibrio.

Un equilibrio dinámico

La estrategia oficial avanza con resultados visibles en la acumulación de reservas, pero enfrenta un escenario donde cada variable condiciona a la otra. La meta anual —estimada entre USD 10.000 y USD 17.000 millones— dependerá de factores que no están completamente bajo control del Banco Central.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en la continuidad del ingreso de divisas, el comportamiento del tipo de cambio y la capacidad del Gobierno para sostener la coordinación entre política monetaria y fiscal.

El dato de reservas por encima de USD 46.000 millones marca un hito operativo. La incógnita es si ese nivel puede transformarse en un ancla duradera o si se trata de una estabilidad que todavía requiere ser consolidada.

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Loma Negra la mayor cementera del país retorna a dueños nacionales

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La mayor cementera de Argentina volvió a quedar bajo conducción local. Tras meses de negociaciones y una reestructuración de deuda por cerca de US$ 1.500 millones, el grupo inversor encabezado por Marcelo Mindlin asumió el control de InterCement —y, por esa vía, de Loma Negra—, en una operación que redefine el mapa empresarial del sector y abre una pregunta de fondo: ¿se trata de un caso aislado o del inicio de una reconfiguración del capital en industrias clave?

El movimiento no es menor. Loma Negra, fundada por la familia Fortabat y vendida en 2005 a capitales brasileños, vuelve a tener conducción argentina después de más de dos décadas. El dato adquiere peso en un contexto donde el Gobierno promueve señales pro mercado, apertura a inversiones y desregulación, pero donde también resurgen discusiones sobre soberanía económica en sectores estratégicos.

Reconfiguración empresaria tras una deuda millonaria

La operación se apoyó en la reestructuración financiera de InterCement, controlada por la familia Camargo Correa, que arrastraba un pasivo cercano a los US$ 1.500 millones. El proceso fue aprobado por la justicia de San Pablo y estableció un nuevo esquema con un cupón del 6,75% y sin vencimientos en los próximos cinco años.

Ese rediseño permitió el ingreso del grupo Latcem, integrado por Mindlin junto a Redwood Capital Management y representantes de Chile Moneda–Patria Investments, que pasó a ser el accionista mayoritario del holding. Como resultado directo, Mindlin fue designado presidente.

El acuerdo incluyó además un aporte de capital de US$ 110 millones, orientado a estabilizar la operación y sostener el funcionamiento del grupo. En términos concretos, no se trató solo de un cambio de nombres en la conducción, sino de una reorganización profunda del esquema de poder financiero detrás de la compañía.

¿Qué dijo Mindlin de la nueva etapa de Loma Negra?

Al respecto, Mindlin destacó que la nueva estructura financiera permitirá a InterCement enfocarse en el crecimiento y buscar consolidar su operación regional en el tiempo.

Por su parte, InterCement se posiciona como la tercera productora de cemento en Brasil, con presencia en diez estados y una capacidad instalada de más de 16 millones de toneladas, consolidando así un grupo de alcance regional que ahora suma capital argentino en su estructura de control. 

Una empresa clave que nunca perdió centralidad

A diferencia del deterioro que afectó al holding brasileño, Loma Negra mantuvo en Argentina una posición sólida. La empresa conserva una participación de mercado del 45% y una capacidad de producción superior a 10 millones de toneladas anuales, lo que la ubica como actor dominante en un insumo crítico para la construcción y la obra pública.

Ese dato no es menor. El control de la principal cementera del país impacta de forma indirecta en la dinámica de la construcción, un sector sensible para la actividad económica y, por extensión, para la política. La estabilidad de Loma Negra, incluso en un contexto adverso para su casa matriz, refuerza su carácter estratégico.

Impacto político y señales al mercado

El regreso de capital argentino a la conducción de Loma Negra reordena equilibrios dentro del empresariado local. Fortalece a un actor con capacidad de incidencia en sectores clave y envía una señal al mercado sobre la posibilidad de recomposición de activos en manos nacionales, incluso en un contexto de globalización financiera.

Al mismo tiempo, el movimiento convive con una agenda oficial que busca atraer inversiones externas y flexibilizar regulaciones. Esa dualidad —apertura por un lado, reconfiguración local por otro— instala una tensión silenciosa en la lectura del rumbo económico.

En términos de correlación de fuerzas, el cambio no altera reglas formales, pero sí reposiciona actores. Y en sectores como el de materiales de construcción, donde la escala y el control de mercado son determinantes, ese tipo de movimientos suele tener efectos de mediano plazo.

Un nuevo ciclo con interrogantes abiertos

Con la nueva estructura financiera, InterCement apunta a consolidar su operación regional y retomar una estrategia de crecimiento. La presencia en diez estados de Brasil y una capacidad instalada superior a 16 millones de toneladas configuran un grupo con peso regional, ahora bajo conducción con participación argentina.

La incógnita no pasa solo por la evolución de la empresa, sino por el contexto en el que deberá operar. ¿Será este el inicio de una etapa de “re-nacionalización” empresarial en sectores estratégicos o un movimiento puntual en un mercado en reacomodamiento?

Por ahora, el cambio en Loma Negra marca un hito. Pero su verdadero alcance dependerá de lo que ocurra en los próximos meses, tanto en la economía real como en la dinámica del poder corporativo.

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Por qué el Banco Central acelera la acumulación de dólares y remonetiza la economía

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló USD 978 millones en compras de divisas en lo que va de enero, impulsado por una mayor liquidación del sector agropecuario, un fuerte repunte del crédito en dólares al sector privado y colocaciones de deuda corporativa. Según un informe de la consultora Ecolatina, de mantenerse el ritmo actual, la autoridad monetaria podría cerrar el mes con un saldo comprador cercano a los USD 1.300 millones, en un contexto de remonetización de la economía y recomposición gradual de reservas.

El proceso se desarrolla en un escenario de volatilidad financiera moderada, con un tipo de cambio oficial que cerró en $1.433, apenas 0,2% por encima del viernes previo y 8,5% por debajo del techo de la banda, mientras el Riesgo País descendió a 546 puntos básicos, el nivel más bajo desde mediados de 2018.

Más oferta de dólares: agro, crédito en USD y emisiones corporativas

De acuerdo con Ecolatina, detrás de las compras sostenidas del BCRA se encuentra una aceleración de la oferta de divisas comerciales y financieras. En primer lugar, comenzó a intensificarse la liquidación del sector agropecuario, con un ritmo que se ubicaría por encima de los USD 100 millones diarios a partir de enero, frente a USD 53 millones en diciembre de 2025 y USD 35 millones en noviembre de 2025.

A este flujo se sumó un fuerte crecimiento del crédito en dólares al sector privado. Los préstamos en moneda extranjera —excluyendo tarjetas— aumentaron USD 985 millones en lo que va del mes, cortando una racha de tres meses consecutivos de caída, con un ritmo promedio diario cercano a USD 75 millones.

En paralelo, la emisión de Obligaciones Negociables en dólares continuó a paso firme, con colocaciones cercanas a USD 1.200 millones en los últimos diez días. Según datos presentados por el BCRA, entre octubre de 2024 y el 14 de enero de 2025 se emitieron USD 6.400 millones, aunque solo USD 2.800 millones fueron efectivamente liquidados en el mercado, quedando un remanente de USD 3.600 millones, de los cuales USD 1.300 millones se destinarían al pago de vencimientos de deuda.

Tesoro, FMI y recomposición de reservas: el rol clave del Central

Otro factor central fue la demanda de divisas del Tesoro Nacional, que dejó de vender dólares en el mercado y pasó a comprarlos directamente al BCRA. En concreto, el 7 de enero adquirió USD 2.319 millones para el pago de cupones, mientras que el 14 y el 20 de enero compró USD 158 millones y USD 279 millones, respectivamente, para afrontar vencimientos con Organismos Internacionales.

La dinámica continuará en las próximas semanas, dado que Argentina enfrenta vencimientos con el FMI por cerca de USD 850 millones en la primera semana de febrero, en el marco de la segunda revisión del programa vigente, postergada desde noviembre. Según Ecolatina, el equipo económico deberá solicitar un waiver por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas, que sería aprobado y habilitaría un desembolso de USD 1.000 millones.

En este contexto, las compras del BCRA resultaron determinantes para cubrir las necesidades de dólares del sector público. De los USD 3.000 millones ingresados al Central por el REPO con bancos internacionales el 8 de enero, USD 2.320 millones fueron girados al Tesoro para el pago de cupones y USD 440 millones se destinarían a compromisos con organismos. Sumando el vencimiento con el FMI, el balance arroja una estrechez de divisas que fue compensada por las compras netas del BCRA en el mercado.

Remonetización, tasas y estabilidad cambiaria

Ecolatina subraya que el programa de compras del Central está remonetizando una economía con liquidez en pesos reducida. Las tasas de interés se estabilizaron en niveles más elevados, con rangos de 35% a 45% TNA para tasas pasivas y activas, respectivamente, en un contexto de mayor nominalidad tras la sorpresa inflacionaria de diciembre.

La liquidez bancaria sigue estrecha, reflejada en la baja absorción monetaria del BCRA ($0,2 billones el 21 de enero, frente a $4 billones a fines de noviembre), mientras que las compras de divisas se convirtieron en la principal fuente de inyección monetaria, con $1,4 billones volcados al sistema, equivalentes al 3,3% de la Base Monetaria previa.

En el frente cambiario, la brecha promedio se estabilizó en torno al 3%, con movimientos mixtos: el dólar minorista cerró en $1.455, el MEP en $1.468, el CCL en $1.486 y el blue en $1.485. A su vez, los futuros de dólar retrocedieron, con bajas de hasta 0,8% en los contratos más largos y devaluaciones implícitas de 0,7% para enero, 3,1% para febrero y 5,8% para marzo.

Reservas, Riesgo País y acceso al financiamiento

Hacia adelante, la consultora señala que la Cuenta Financiera será clave durante 2026, combinando emisiones privadas, posibles colocaciones provinciales y continuidad del programa de compras del BCRA. El objetivo estratégico es llegar a julio con un Riesgo País compatible con el retorno del Tesoro a los mercados internacionales, en un contexto de vencimientos por USD 4.400 millones en bonos soberanos.

En ese marco, la recomposición de reservas, la remonetización gradual y un esquema cambiario creíble aparecen como pilares para descomprimir las necesidades de financiamiento y sostener la estabilidad macroeconómica en los próximos meses.

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Compras récord de dólares y riesgo país en baja refuerzan la estrategia del BCRA

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) profundizó en enero su estrategia de acumulación de divisas y ya compró USD 978 millones en lo que va del mes, tras sumar 75 millones de dólares en el cierre de la última semana. Como resultado, las reservas internacionales superaron los USD 45.000 millones y alcanzaron USD 45.561 millones, el nivel más elevado desde 2021, en un contexto marcado por una baja del tipo de cambio y una mejora en los indicadores financieros.

La dinámica permitió al organismo monetario cumplir los objetivos comprometidos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), que elogió el desempeño argentino durante el Foro Económico Mundial de Davos, y reforzó la señal de solvencia macroeconómica hacia los mercados.

Compras de divisas, reservas en alza y señales al mercado cambiario

Según los datos oficiales del BCRA correspondientes al viernes 23 de enero de 2026, el Central cerró la jornada con compras netas de USD 75 millones, consolidando un saldo positivo que llevó la acumulación mensual a USD 978 millones. En paralelo, las reservas brutas se ubicaron en USD 45.561 millones, un registro que no se observaba desde hace más de cuatro años.

Este proceso se dio con una dinámica cambiaria particular: el tipo de cambio minorista promedio vendedor se ubicó en $1.454,561 por dólar, lo que implica una caída del 2% en lo que va del mes, aun cuando el billete estadounidense mostró una suba puntual en la última rueda.

La combinación de compras oficiales y retroceso del dólar refuerza el mensaje de estabilidad cambiaria, en un escenario donde el BCRA logró intervenir sin presionar al alza la cotización.

El rol del financiamiento privado y las exportaciones del agro

El avance en la acumulación de reservas se apoyó, en buena medida, en las colocaciones de deuda de empresas privadas y en las ventas del sector agropecuario, dos fuentes clave de ingreso de divisas durante enero.

En ese marco, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, estimó ante inversores que las empresas todavía podrían colocar deuda por unos USD 6.500 millones, lo que abriría margen para seguir fortaleciendo el nivel de reservas en las próximas semanas.

Entre las compañías que protagonizaron emisiones de deuda que contribuyeron al plan oficial se destacaron YPF, Scania, Telecom y Macro, en un contexto de mayor previsibilidad financiera y menor percepción de riesgo.

Los analistas del mercado esperan que el BCRA continúe comprando dólares en el corto plazo y subrayan que la acumulación sostenida de reservas funciona como una señal contundente de solvencia y respaldo macroeconómico.

Mejora de indicadores financieros y perspectivas de financiamiento externo

El fortalecimiento de las reservas se vio acompañado por una caída del riesgo país, que descendió a 527 puntos básicos, el nivel más bajo en siete años y medio. Este indicador refuerza la percepción de menor vulnerabilidad financiera y mejora la posición de la Argentina para volver a buscar financiamiento en los mercados internacionales de crédito.

En conjunto, la combinación de reservas en máximos desde 2021, compras sostenidas de divisas, baja del tipo de cambio y reducción del riesgo país configura un escenario que el Gobierno y el BCRA exhiben como respaldo a la estrategia económica, con impacto directo sobre la estabilidad cambiaria, el acceso al crédito y la relación con los organismos internacionales.

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YPF consiguió US$ 550 millones al 8,1% y marcó su tasa más baja en nueve años

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YPF concretó con éxito la reapertura de su Obligación Negociable YM34, por un monto total de US$ 550 millones, a una tasa del 8,1% anual y con vencimiento en 2034, marcando la tasa más baja obtenida por la compañía en los últimos nueve años para una operación de este tipo. La colocación permitió mejorar el perfil de vencimientos, extender la vida promedio de la deuda y reducir el costo financiero, en un contexto de renovado apetito por activos argentinos en los mercados internacionales.

La operación registró una demanda superior a los US$ 1.400 millones, más de dos veces y media el monto adjudicado, lo que ratificó la confianza de inversores locales e internacionales en la estrategia financiera de la petrolera y en el desempeño del sector energético argentino.

Demanda récord y consolidación de la curva en dólares

Según se informó, el fuerte acompañamiento de inversores locales y de fondos internacionales de real money permitió ampliar el tamaño de la emisión, que originalmente estaba prevista en US$ 300 millones, hasta alcanzar los US$ 550 millones, manteniendo una tasa considerada competitiva en el contexto actual.

“El fuerte acompañamiento de inversores locales y de fondos internacionales de real money permitió incrementar el tamaño de la emisión desde los u$s300 millones iniciales hasta u$s550 millones, a una tasa competitiva para la compañía en el contexto actual”, señaló Juan Barros Moss, Director Advisory & Capital Markets en Balanz.

Con esta reapertura, el bono YM34 pasa a contar con un monto total en circulación de US$ 1.650 millones, considerando que el resto había sido emitido en enero de 2025. De acuerdo con el análisis de mercado, este volumen lo posiciona como uno de los instrumentos más líquidos de su segmento, lo que debería contribuir a una mejor dinámica de negociación en el mercado secundario y a una mayor participación de inversores institucionales.

Para Barros Moss, “la operación consolida la curva de YPF en dólares y refuerza su acceso al mercado internacional, en un momento donde el apetito por crédito argentino vuelve a mostrar señales constructivas”.

El sector energético lidera el acceso al financiamiento externo

La colocación de YPF se inscribe en un boom de emisiones de Obligaciones Negociables del sector energético, que volvió a liderar el acceso al financiamiento en los mercados internacionales de deuda. Tras una primera ola posterior a las elecciones de octubre, el inicio de 2026 estuvo marcado por nuevas salidas al mercado.

En lo que va del año, se destacaron colocaciones como las de PAE por US$ 375 millones, Telecom por US$ 600 millones y Banco Macro por US$ 400 millones. En términos agregados, entre empresas privadas, el Estado nacional y las provincias se colocaron cerca de US$ 8.000 millones en los últimos tres meses, con vencimientos que van de dos a diez años y tasas promedio en dólares de entre 8% y 9% anual.

Más de la mitad de ese financiamiento fue adjudicado por empresas del sector energético, en particular aquellas vinculadas a la producción y transporte de petróleo y gas, con fuerte presencia en Vaca Muerta. Entre las compañías que concentran mayor atractivo para los inversores se encuentran YPF, Vista Energy, Pampa Energía, PAE, Pluspetrol, Tecpetrol y Oldelval.

Impacto financiero

Desde el punto de vista financiero, la operación fortalece la posición de YPF en los mercados internacionales, mejora su estructura de pasivos y reduce el riesgo de refinanciación, en un escenario donde el costo del crédito sigue siendo una variable crítica para las empresas argentinas.

A nivel institucional, la elevada demanda y la compresión de tasa refuerzan el rol del sector energético como principal puerta de acceso al financiamiento externo, en un contexto de gradual normalización del mercado de deuda corporativa y creciente interés por proyectos asociados al desarrollo hidrocarburífero.

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