Del total ampliado, el 82% irá al pago de las obligaciones de la deuda pública. “No altera en nada las proyecciones fiscales ni modifica la financiera para este año”, aclararon desde el Ministerio de Hacienda.
El Gobierno nacional amplió en $684.100 millones el presupuesto nacional para este año, de acuerdo al Decreto de Necesidad y Urgencia N° 740/2019 publicado este martes en el Boletín Oficial.
Al menos $308.693 millones del total (un 45,12%) será destinado a cubrir los servicios de la deuda pública, tanto por intereses como comisiones, según la planilla 73 de las 278 que conformar el DNU. Con esta decisión, la administración Macri ya aprobó nueve modificaciones al Presupuesto Nacional con una ampliación del gasto por un total de $836.003 millones.
Desde el Ministerio de Hacienda aclararon que la ampliación “no altera en nada las proyecciones fiscales ni modifica la financiera para este año”.
La ampliación del Presupuesto 2019 totaliza los $ 3.973.643.280.000, de los cuales $ 3.265.951.401.000 se destinan a Servicio de la Deuda Pública.
Del resto, las principales ampliaciones presupuestarias corresponden a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) con $ 173.073.800.001, para la atención de las ex cajas provinciales, asignaciones familiares, pensiones de ex combatientes, la
Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), pensiones no contributivas, transferencias y contribuciones a la seguridad social y organismos descentralizados.
Para el Ministerio de Transporte, el presupuesto se incremento en $ 137.257.925.009 para coordinación de políticas de transporte vial, infraestructura de obras de transporte, el soterramiento del ferrocarril Sarmiento, la mejora integral del ferrocarril General Roca – Ramal Constitución – La Plata, la Autopista del Bicentenario – Paseo del Bajo, el fortalecimiento de la Red Autopistas Federales, la construcción de rutas nuevas y obras de pavimentación.
Por su parte, el Tesoro Nacional recibirá recursos extras por $ 114.942.957.509; y el Ministerio del Interior por $ 95.000 millones para atender gastos.
En tanto la Secretaría de Energía tendrá $ 80.000 millones extras para transferir a la Companía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) .
El Ministerio de Salud y Desarrollo Social recibirá una partida de $ 54.314.000.000 para sus programas Apoyo al Empleo y Proyectos Productivos Comunitarios; y la Agencia Nacional de Discapacidad, $ 12.944.239.280.
También se definieron incrementos presupuestarios para el Ministerio de Seguridad, de $ 8.611.209.763, para Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional, Caja de Retiros, Jubilaciones y Pensiones de la Policía Federal Argentina; el Ministerio de Defensa, de $ 4.900.827.338, para el Estado Mayor General del Ejército, y el Instituto de Ayuda Financiera para pago de Retiros y Pensiones Militares.
Otros organismos con aumentos de partidas son el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) , por $ 4.100 millones; el Poder Judicial de la Nación, por $ 3.649.673.304, para actividades centrales, pericias judiciales, la Justicia Federal, la de Casación y la Ordinaria de la ciudad de Buenos Aires, y para interceptación y captación de las Comunicaciones.
Del mismo modo recibirán fondos extras el Ministerio Público, por $ 3.422.761.966, para el ejercicio de la acción pública y la defensa de la legalidad, y la representación, defensa y curatela pública oficial; la Superintendencia de Seguros de la Nación, por $ 3.100 millones; el Ente Nacional de Comunicaciones, por $ 2.804.622.669; y el Instituto Nacional de Promoción Turística, por $ 2.354.752.192.
El Poder Legislativo Nacional recibirán $ 1.467.650.000 para sus programas Formación y Sanción de Leyes Nacionales, Asistencia Bibliográfica, Impresiones y Publicaciones Parlamentarias, Defensa de los Derechos de los Ciudadanos, Protección de los Derechos del Interno Penitenciario, Defensa del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual; y el Ministerio de Justicia, $ 110 millones para el Servicio Penitenciario Federal.
El informe del Banco Mundial “Estadísticas de la deuda internacional de 2020”, muestra un aumento de los saldos de la deuda externa de los países de ingreso mediano y bajo, pero disminuyó el ritmo de aumento
El creciente apetito por deuda denominada en yuanes está detrás del aumento del 15% del endeudamiento de China lo cual impulsó el alza global, dijo el BM en una nota.
Los préstamos de organismos multilaterales subieron 86% debido esencialmente al crédito de 57.000 millones de dólares que el FMI otorgó a Argentina.
Excluyendo a los 10 principales prestatarios, la deuda externa creció solo 4%, dijo el BM. Esa decena de países la forman Sudáfrica, Argentina, Brasil, China, Rusia, India, Indonesia, México, Tailandia y Turquía.
En 2018, el valor total de la deuda de los países en desarrollo alcanzó los USD 7,8 billones, según el informe International Debt Statistics del Banco Mundial. El flujo de deuda neto cayó un 28 %, hasta alcanzar los USD 529.000 millones, y la carga de la deuda está en aumento.
Los saldos de la deuda externa de los países de ingreso mediano y bajo aumentaron un 5,2 % en 2018, hasta alcanzar los USD 7,8 billones, un ritmo más lento de acumulación que en 2017, según la publicación del Banco Mundial International Debt Statistics 2020 (Estadísticas de la deuda internacional de 2020). Sin considerar a los 10 prestatarios más grandes (Argentina, Brasil, China, India, Indonesia, México, la Federación de Rusia, Sudáfrica, Tailandia y Turquía), los saldos de deuda externa de los países de ingreso mediano y bajo subieron un 4 %.
Los flujos netos de deuda (desembolsos brutos menos pagos del principal) a los países de ingreso mediano y bajo cayeron un 28 % en 2018, hasta llegar a los USD 529 000 millones. Al mismo tiempo, los flujos netos de deuda (incluidos la deuda y el capital) a los países de ingreso mediano y bajo disminuyeron un 19 % en 2018, y un 29 % si no se considera a China.
Según la publicación International Debt Statistics 2020 (Estadísticas de la deuda internacional), del Banco Mundial, el año pasado la deuda externa total de los países de ingreso bajo y mediano aumentó un 5,3 %, hasta alcanzar los USD 7,8 billones, mientras que el flujo de deuda neto (desembolsos brutos menos pagos del principal) de acreedores externos cayó un 28 %, hasta llegar a USD 529 000 millones.
Aunque, en promedio, la carga de la deuda externa de los países de ingreso bajo y mediano fue moderada, desde 2009 varios países han experimentado un deterioro de la trayectoria de la deuda, según el informe. La proporción de países de ingreso bajo y mediano con una relación entre deuda e ingreso nacional bruto (INB) por debajo del 30 % se redujo al 25 %, en comparación con el 42 % registrado 10 años atrás. De manera similar, la proporción de países con una relación alta entre deuda y exportaciones ha aumentado.
“Para crecer con mayor rapidez, muchos países en desarrollo necesitan más inversiones que se adapten a sus objetivos de desarrollo”, expresó David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial. “La transparencia respecto de la deuda debería alcanzar todas las formas de compromisos gubernamentales, tanto las explícitas como las implícitas. La transparencia es fundamental a la hora de atraer más inversiones y lograr una asignación eficiente de capital, y estos son aspectos esenciales en nuestro trabajo para mejorar los resultados en materia de desarrollo”.
En China, se observó un incremento del 15 % en el valor total de la deuda, provocado por el apetito de los inversionistas por los activos denominados en renminbi. Sin considerar a los 10 prestatarios más grandes (Argentina, Brasil, China, India, Indonesia, México, la Federación de Rusia, Sudáfrica, Tailandia y Turquía), los valores totales de deuda externa subieron un 4 %. En 2018, el monto de la deuda de los países de África al sur del Sahara, con la excepción de Sudáfrica, aumentó un 8 % en promedio, y, desde 2009, el valor de la deuda externa se ha duplicado en más de la mitad de los países de la región.
El flujo de deuda neto a países de ingreso bajo y mediano de parte de acreedores multilaterales aumentó un 86 %, principalmente debido al apoyo del Fondo Monetario Internacional a Argentina. Sin considerar dicho préstamo, el flujo de deuda neto de acreedores multilaterales a otros países de ingreso bajo y mediano no cambió en comparación con el año anterior. Se produjo una disminución de los préstamos otorgados por acreedores que no son miembros del Club de París a países que pueden recibir financiamiento de la Asociación Internacional de Fomento, el fondo del Banco Mundial para los países más pobres. La proporción de nuevos compromisos de los acreedores bilaterales que no son miembros del Club de París cayó hasta alcanzar el 17 % (lo que representa una disminución continua respecto del 43 % registrado en 2010), mientras que, en el caso de los acreedores bilaterales del Club de París, dicha proporción permaneció fija en un 12 %.
Esta edición de International Debt Statistics por primera vez presenta un desglose de la deuda pública y la deuda con garantía pública, la deuda del Gobierno y otras deudas del sector público, y también la deuda privada con garantía gubernamental. Como resultado, hay información disponible no solo sobre la deuda gubernamental, sino también sobre los pasivos contingentes explícitos de los Gobiernos.
“Con el paso del tiempo, los patrones de préstamos y los instrumentos de deuda cambiaron, al igual que la profundidad y el alcance del informe International Debt Statistics”, expresó Haishan Fu, directora del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo del Banco Mundial. “Lo que no ha cambiado es el objetivo principal del informe: brindar información integral y oportuna sobre la deuda externa de países de ingreso bajo y mediano para respaldar la gestión de la deuda y las decisiones normativas conexas”.
En 2018, la emisión de bonos por parte de países de ingreso bajo y mediano, fuente primaria de financiamiento externo para algunos países, cayó un 26 %, hasta alcanzar los USD 302 000 millones, en medio de una agudizada incertidumbre mundial, mercados de capitales más ajustados y descensos de categoría en la calificación de créditos. Sin embargo, los países de África al sur del Sahara, con la excepción de Sudáfrica, superaron el récord al emitir bonos por USD 17 000 millones. Las emisiones de 2018 tuvieron vencimientos de mayor extensión y una suscripción en exceso de la emisión de todas ellas.
En 2018, el flujo financiero neto a países de ingreso bajo y mediano, incluidos la deuda y el capital, cayó un 19 %, hasta llegar a USD 1 billón. Con la excepción de China, que representa la mitad del flujo de deuda neto y un 43 % del flujo de capital neto, el flujo financiero neto a los países de ingreso bajo y mediano cayó un 28 %.
Los indicadores de deuda indican que la carga de la deuda quizás está contribuyendo a las vulnerabilidades económicas.
Por ejemplo, aunque la relación promedio entre deuda externa e ingreso nacional bruto (INB) de los países de ingreso mediano y bajo se mantuvo estable en un moderado 26 %, si no se considera a China que tiene una deuda externa baja en relación con el INB (14 %), la relación entre deuda e INB de los países de ingreso mediano y bajo promedió casi un 35 %.
También, nuevamente sin incluir a China que tiene una deuda externa baja en relación con las exportaciones (68 %), la relación entre deuda y exportaciones entre los países de ingreso mediano y bajo llegó a un 120 %.
Además, hay más países que registran mayores niveles de deuda en relación con el INB. Desde 2009, una menor proporción de países de ingreso mediano y bajo tienen relaciones entre deuda e INB por debajo del 30 % (la proporción se redujo al 25 % en 2018, en comparación con el 42 % registrado hace 10 años). Y, en los últimos 10 años, la proporción de países con relaciones entre deuda e INB por sobre el 60 % ha aumentado al 30 %, y la proporción de países con relaciones entre deuda e INB por sobre el 100 % ha subido al 9 %.
Otro mensaje que se desprende de los datos es que una ralentización de los nuevos préstamos subraya las inquietudes de los inversionistas acerca de la sostenibilidad de la deuda en algunos de los países que reúnen las condiciones para recibir financiamiento de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Grupo Banco Mundial para los países más pobres («que reciben solo financiamiento de la AIF»).
Los flujos netos de deuda a los países que solo pueden recibir financiamiento de la AIF aumentaron un 32 % en 2018, incrementando los niveles de deuda externa entre estos países en un 6 %, hasta llegar a los USD 388 000 millones. Los saldos de deuda externa combinados entre los países que solo pueden recibir financiamiento de la AIF se han duplicado desde 2009. Sin embargo, los compromisos de nuevos préstamos externos de entidades del sector público cayeron casi un 4 %, hasta alcanzar los USD 45 800 millones en 2018.
En el informe también se indica que se produjo una disminución de los préstamos otorgados por acreedores que no son miembros del Club de París a economías que solo pueden recibir financiamiento de la AIF. La proporción de nuevos compromisos de los acreedores bilaterales que no son miembros del Club de París cayó hasta alcanzar el 17 % (lo que representa una disminución continua respecto del 43 % registrado en 2010), mientras que, en el caso de los acreedores bilaterales del Club de París, dicha proporción permaneció fija en un 12 %.
La deuda externa bruta total, tanto pública como privada, creció un 15,8% interanual a u$s 204.818 millones al cierre del segundo trimestre, según informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
En tanto, la deuda pública externa del gobierno nacional alcanzó los u$s 127.559 millones, un 35,3% más frente al segundo trimestre del año pasado, agregó el Indec.
El dato se desprende de la Balanza de pagos, un indicador que da cuenta de todas las transacciones económicas concretadas por el país con el resto del mundo.
Por otra parte, el déficit de cuenta corriente alcanzó los 5.954 millones de dólares en el segundo trimestre del año. En el primer trimestre del año la cuenta corriente había resultado deficitaria en 6.871 millones de dólares.
La cuenta corriente es la medición más amplia del comercio de un país con el resto del mundo, e incluye el intercambio de bienes y servicios y los flujos de inversión.
El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, se pronunció este lunes a favor de “agilizar” la conformación de la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control de la Gestión de Contratación y de Pago de la Deuda Exterior de la Nación.
“Me parece bien que se integre la comisión de seguimiento de la deuda argentina para que todos los bloques estén informados de cómo se están cubriendo las necesidades de financiamiento de nuestro país”, dijo a Télam Pinedo, quien afirmó que es probable que este mismo mes se conforme el cuerpo que deberá estar integrado por diez senadores y diez diputados.
El objetivo de la comisión, cuya creación fue estipulado en la ley aprobada hace más de un año sobre el pago a los fondos buitre, es el seguimiento de la evolución, gestión y pagos de la deuda exterior de la Nación.
La necesidad de agilizar la conformación de la comisión fue expresada por legisladores del Frente para la Victoria, como el formoseño Héctor Mayans, que preside la comisión mixta Revisora de Cuentas, al manifestar que “es alto el endeudamiento que estamos teniendo y que le quita al país un futuro de crecimiento y bienestar”.
Entre los nombres que figuran para integrar la comisión figuran por parte del oficialismo la senadora por Tucumán Silvia Elías de Pérez, Pamela Berasay, Oscar Martínez y por el peronismo, además de Mayans, Miguel Pichetto, Juan Manuel Abal Medina, Marcelo Fuentes, Sigrid Kunath.
La Cámara de Diputados también debe elevar en los próximos días los nombres de los miembros de la comisión, entre los que se menciona a Luciano Laspina, por el oficialismo.
Analytica. La inminente colocación de deuda externa por aproximadamente U$S 20.000 M del Tesoro Nacional garantiza discrecionalidad en el manejo del tipo de cambio por parte de las autoridades monetarias. Hasta ahora, el BCRA se ha mostrado reticente a intervenir excepto en 2 eventos puntuales: i) Mar-16 cuando el tipo de cambio real multilateral (TCRM) se ubicó un 5% por encima del valor de inicio de la gestión cambiemos (17-12-2015). En esa instancia el BCRA subió fuertemente la tasa de referencia para contener la devaluación del peso. ii) Abr-17 cuando el TCRM cayó un 17% por debajo del valor de inicio de la gestión. En ese momento el BCRA comenzó con las intervenciones en el mercado de cambios (MULC), primero a través de la banca pública y luego a través de compras directas. Creemos que el BCRA cuenta con ambos instrumentos para sostener el tipo de cambio en un sendero ascendente controlado, sin saltos discretos, terminando el año en 17.8 $/U$S.
La mencionada colocación de deuda externa implicaría un incremento de reservas internacionales de casi U$S 9.5 MM desde los actuales niveles. Aunque el déficit del Mercado Único y Libre de Cambios se ubicaría en los U$S 7.0 MM en lo que resta del año, las emisiones de deuda por U$S 20 MM cubrirían parcialmente las necesidades hasta fin de año (U$S 15 MM provenientes del déficit primario después de transferencias del BCRA, ANSES y Adelantos transitorios y U$S 10 MM que surgen de vencimientos netos). Del total de la emisión, los U$S 15 MM correspondientes al déficit primario aumentarían las reservas (ya que se estaría utilizando deuda en dólares para pagar gasto primario en pesos) y U$S 1.5 MM de los vencimientos quedarían en el sistema (ya que el 50% de la deuda es interna y de eso 25% se encaja como depósitos de las entidades financieras en el BCRA). Por lo tanto, las reservas (RI) aumentarían por el neto entre esos U$ 16.5 MM que aporta el Tesoro y el déficit del MULC; llevando el nivel de reservas desde U$S 48 MM hasta U$S 57.5 MM. Teniendo en cuenta la dinámica de la base monetaria (BM), el “tipo de cambio de conversión” (BM/RI) pasaría de 16.0 hasta 17.4, en línea con nuestra proyección de $17,8 para fin de año. A su vez, el TCRM se ubicaría en la “zona de confort del BCRA”, entre un 5 y un 10% debajo del inicio de la gestión.
El balance entre oferta y demanda de dólares que fue descripto anteriormente sumado a la potencia de los instrumentos del BCRA (intervenciones directas y tasa de interés) permiten ubicar la tasa de depreciación del tipo de cambio en torno de 13% para 2017 (punta a punta), por debajo de la tasa de inflación (21% dic-dic). Esto es congruente con un proceso de des-inflación en el que el BCRA no tiene suficiente reputación para sostener un traslado a precios de la devaluación similar a los observados en otras economías latinoamericanas (60% en la Argentina vs. 30% en Chile, por ejemplo)[1]. Si esto sumamos que los precios de las tarifas públicas se fijan en dólares y que los salarios en dólares son relativamente rígidos a la baja, la apreciación real parece ser una consecuencia de la estrategia del BCRA. Teniendo en cuenta que posee instrumentos como para implementarla, creemos que optará por controlar fuertes devaluaciones aunque sin bajar la volatilidad de corto plazo del tipo de cambio nominal para desincentivar el ingreso especulativo de divisas.
[1] Las experiencias de Colombia, Brasil y Chile indican que las devaluaciones no se trasladaron a los precios pudiendo obtener devaluaciones reales (el tipo de cambio sube más que los precios domésticos). Esto ha sido posible porque los agentes no forman precios tomando como referencia al dólar sino a la meta del Banco Central. En contextos de elevada inflación como el de Argentina el tipo de cambio se ha convertido en una referencia para formadores de precios de bienes y servicios no transables elevando el traslado a precios de las devaluaciones.