Deuda externa

El FMI respalda posición argentina sobre la deuda y pagar desde 2024

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El presidente Alberto Fernández sostuvo esta tarde un diálogo telefónico con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, quien le explicó en detalle las conclusiones del análisis de sostenibilidad de la deuda pública argentina de la misión técnica que visitó el país recientemente, se informó oficialmente.

Durante ese contacto, el presidente -quien durante la conversación estuvo acompañado por el ministro de Economía, Martín Guzmán–, sostuvo que se encontraron similitudes en las afirmaciones de que Argentina no tiene capacidad de pago en moneda extranjera por cuatro años,

A su vez, hubo coincidencias con la visión de que hay que lograr sostenibilidad en los acuerdos de reestructuración “para acabar con la angustia de la deuda y poner a la Argentina de pie”.

Es clave, dijo el primer mandatario, continuar con las conversaciones, con el objetivo de concretar un nuevo programa, informaron voceros oficiales.

Hoy, el FMI consideró que si el impacto de la pandemia de coronavirus es más fuerte de lo previsto y se prolonga en el tiempo podría perjudicar más negativamente a la Argentina de lo que se estima actualmente.

En un documento presentado en su página web, el staff técnico consideró que “el riesgo clave a corto plazo se relaciona con un impacto negativo más fuerte de lo previsto del Covid-19, que podría afectar más negativamente a Argentina por una disminución aún más fuerte y prolongada de la demanda externa, los precios de los productos básicos, así como una actividad doméstica aún más débil”.

Más adelante, el Fondo pronosticó que en ese contexto, “las cuentas fiscales de la Argentina empeorarían aún más, teniendo en cuenta el menor crecimiento, pero también la necesidad de aumentar el gasto en salud y programas para apoyar la actividad económica”.

El organismo enfatizó que “Argentina no será inmune al endurecimiento de las condiciones financieras mundiales y esas restricciones financieras limitarían su capacidad para abordar adecuadamente el shock”.

El documento advirtió que “la incapacidad de contener las presiones salariales, de pensiones y de otros gastos, incluidas las provenientes de las provincias, o la insuficiente movilización de ingresos podría poner en peligro el proyecto de consolidación fiscal a partir de 2021 y dar lugar a necesidades de financiación monetaria considerablemente mayores, que a su vez, perjudicaría el proceso de desinflación”.

En el mismo sentido, el FMI puntualizó que “la ausencia de las reformas para impulsar las exportaciones y el crecimiento podría socavar la capacidad de Argentina para mantener el el equilibrio externo y reconstruir las reservas internacionales”.

Finalmente, el FMI considera que “si no se puede lograr un acuerdo de deuda sostenible con una alta participación de los acreedores, podría haber serias implicaciones económicas y financieras”.

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El Gobierno alcanzó un acuerdo con tenedores de bonos locales para canjear 200.000 millones de pesos

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Este canje es parte del objetivo del ministro de Economía de ganar más tiempo para realizar pagos en medio de una amplia crisis de su deuda soberana

El Gobierno alcanzó un acuerdo con tenedores de bonos locales para canjear cerca de 200.000 millones de pesos (3.200 millones de dólares) de deuda en moneda local en una licitación planeada para el jueves.

El canje planificado, que está ofreciendo nuevos instrumentos que vencerán entre el 2021 y el 2024 por instrumentos que expiran este año, es parte del objetivo de Argentina de ganar más tiempo para realizar pagos en medio de una amplia crisis de su deuda soberana.

“El objetivo es diferir una significativa porción de la deuda en pesos a tasas de interés sustentables”, dijo a Reuters el ministro de Economía Martín Guzmán, quien agregó que el Gobierno espera “canjear alrededor de 200.000 millones de pesos en deuda de corto plazo en esta primera ronda”.

Guzmán, que también mantiene duras negociaciones con acreedores internacionales para reestructurar cerca de 70.000 millones de dólares en deuda bajo ley extranjera, agregó que diferir pagos de deuda en pesos aliviaría “la presión sobre las necesidades de financiamiento del Tesoro y, en las condiciones actuales, sobre el banco central también”.

“Un resultado favorable facilitaría un gradual pero persistente proceso de acumulación de reservas extranjeras, que en opinión del Gobierno es una condición necesaria para aliviar los controles a capitales”, dijo.

Argentina está concentrada en diferir sus bonos locales a través de una serie de licitaciones para canjear deuda. Pero en el plano internacional de sus obligaciones el panorama es más difícil. La nación quiere alcanzar un acuerdo con acreedores externos para fines de marzo.

Al mismo tiempo, el Gobierno de Alberto Fernández mantiene conversaciones por un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que en el 2018 aprobó una línea de crédito por 57.000 millones de dólares a Argentina. De ese total, el país utilizó 44.000 millones de dólares.

La semana pasada Guzmán dijo que Argentina necesita un “alivio sustancial” de los tenedores internacionales de instrumentos en su proceso de reestructuración, en una señal de firmeza ante acreedores.

Sin embargo, esas negociaciones podrían sufrir algunas demoras debido a los efectos del coronavirus, cuyos casos crecen en Latinoamérica y han obligado a Argentina a imponer estrictas medidas de cuarentena y cerrar sus fronteras.

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El Gobierno publicó el decreto del canje: qué bonos entran y a cuánto asciende la deuda a reestructurar

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El Poder Ejecutivo finalmente dio a conocer la decisión. Par, Discount y el Centrury entrarán en la renegociación. Excluyó los Cupones PBI.

El Gobierno publicó hoy finalmente el decreto de canje de la deuda pública y consignó el monto a reestructurar bajo ley extranjera y detalló los títulos públicos que ingresarán.

La publicación del decreto ocurre en un contexto complicado para los mercados financieros internacionales, que sufren pérdidas históricas por la expansión del coronavirus (Covid-19) en el mundo y el desplome del precio del petróleo.

El decreto 250/2020 estableció en 68.842 millones de dólares el monto nominal máximo de las operaciones de administración de pasivos y/o canjes y/o reestructuraciones de los Títulos Públicos emitidos bajo ley extranjera existentes al 12 de febrero de 2020.

Se trata de los bonos Discount, Par y Birad, entre estos el bono a 2117 años emitido por Luis Caputo, de acuerdo con el detalle que difundió el Poder Ejecutivo esta madrugada.

El decreto lleva la firma del presidente Alberto Fernández,  el jefe de Gabinete, Santiago  Cafiero, y el ministro de Economía, Martín Guzmán.

El artículo 2 del decreto estableció que las prórrogas de jurisdicción sean en favor de los tribunales estaduales y federales ubicados en las ciudades de Nueva York, Londres, Irlanda del Norte y Tokio.

La renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana será exclusivamente respecto de reclamos que se pudieran producir en las jurisdicciones que se prorroguen, con relación a los contratos que se suscriban y a las operaciones de crédito público que se realicen con cargo al presente decreto. 

“Asimismo, no implicará renuncia alguna respecto de la inmunidad de la República Argentina con relación a la ejecución de los bienes que se detallan en el artículo 3º de la Ley N° 27.544″, completó.

En los considerandos del texto, el Gobierno explica que a efectos de resolver la situación de inconsistencia macroeconómica, resulta fundamental implementar políticas de deuda como parte de un programa integral diseñado con el objetivo de recuperar un crecimiento sostenible de la economía y restaurar la sostenibilidad de la deuda pública.

Y amplió que hizo uso de las facultades otorgadas por la Ley N° 27.541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el Marco de la Emergencia Pública, que lo faculta a llevar adelante las gestiones y los actos necesarios para recuperar y asegurar la sostenibilidad de la deuda pública del país.

El Ejecutivo explicó que se encuentra autorizado a contemplar en la normativa e incluir en los documentos pertinentes las aprobaciones y cláusulas que establezcan la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales extranjeros, y que dispongan la renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana, exclusivamente, respecto de reclamos en la jurisdicción que se prorrogue y con relación a los contratos que se suscriban y a las operaciones de crédito público que se realicen dentro de los límites establecidos.

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Senadores aprobó por unanimidad el proyecto de Ley de Deuda

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El proyecto contó con todos el respaldo del Frente de Todos y de todos los senadores de la oposición presentes.

La Cámara de Senadores convirtió hoy en Ley por unanimidad el proyecto de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa con los votos del oficialista Frente de Todos y de todos los senadores de la oposición presentes.

Con este respaldo legislativo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, y su equipo tendrán como misión convencer a los acreedores de renegociar las condiciones para el pago de la deuda. El proyecto aprobado declara que es de “interés prioritario” para la Argentina la restauración de la sostenibilidad de la deuda pública externa. 

Además, le da autorización al Poder Ejecutivo para “efectuar las operaciones de administración de pasivos y/o canjes y/o reestructuraciones de los servicios de vencimiento de intereses y amortizaciones de capital de los títulos públicos emitidos bajo ley extranjera“.

Presidida por la presidenta provisional del Senado, Claudia Abdala, se concretó la sesión extraordinaria en la que los legisladores nacionales trataron el proyecto de ley venido en revisión de la Cámara de Diputados sobre “Restauración de la sostenibilidad de la Deuda Pública Externa”. También se dio ingreso a los Mensajes del Poder Ejecutivo, solicitando acuerdos para embajadores y directores del Banco Central de la República Argentina. Posteriormente se aprobó un proyecto de resolución para ampliar la mesa de trabajo, creada en la Cámara de Diputados a fin de atender la sostenibilidad de la deuda de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para que los senadores puedan tener participación de la misma.

Antes de comenzar el debate, se rindió homenaje al recientemente fallecido senador mandato cumplido Salvador Cabral Arrechea.

El presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, Carlos Caserio (Córdoba- Frente de Todos), resaltó que “la ley es de orden público y tiene un plazo de vencimiento del 31 de diciembre del año 2020”. Realizó un análisis del proyecto de ley afirmando que “la renegociación es compatible si logramos mejorar los montos, los plazos, los intereses”. “Sostenible significa que sea un compromiso pagable por eso este proyecto de ley servirá  para asegurar la sostenibilidad de esta deuda: es un proyecto hecho en Argentina para los argentinos porque la única Argentina sostenible es una Argentina unida y soberana”.

“El nuevo Gobierno afirma que Argentina tiene voluntad de pago pero también tiene que tener capacidad de pago y para eso hay que crecer, seguir reordenando la economía y sentar las bases de un modelo de desarrollo social virtuoso e inclusivo, ese es nuestro objetivo”, aseguró.

El miembro informante consideró también que “una renegociación va a significar cumplir con los acreedores pero también va a significar menor sufrimiento para los argentinos”. En ese sentido, resumió que “necesitamos ordenar la economía y cumplir con la responsabilidad de pago sin dejar afuera ningún argentino. Eso es necesario y urgente para lograr que Argentina se vuelva a poner de pie”.

Al momento del cierre de la sesión, el jefe del bloque Justicialista, el senador por Salta, Juan Carlos Romero, resaltó que “las expresiones que se han escuchado hoy no tienen nada que ver con esta ley, ni sobre cómo resolver la deuda, sumado a mensajes de la búsqueda del culpable que sólo profundizan la grieta”.

Aseguró que “hoy tenemos una acumulación de deuda histórica que no es otra cosa que déficit acumulado más pago de intereses, y eso es una bola de nieve que genera recesión, falta de crecimiento y achicamiento del producto bruto”.

“En vez de enojarnos con los acreedores debemos enojarnos por nuestra propia conducta de tantos años”, agregó el senador y mostró su acompañamiento con el proyecto al sostener que “el país necesita mostrar cierta coherencia en algunas políticas de Estado y resolver el tema de la deuda sin defoltear”.

A su turno, el titular de la bancada de Cambiemos, el formoseño Luis Naidenoff sostuvo que “tenemos instalada esta idea de que siempre es más cómodo responsabilizar al pasado mediato e inmediato”. Manifestó que “nosotros nos hacemos cargo de lo que nos tocó gestionar” y consideró que “nos endeudamos porque era peor el ajuste y tomamos deuda para financiar al Estado”.

En relación al proyecto en discusión destacó que “algunos no asumen que son oficialismo y lo que el país necesita es lo que le va a brindar esta bancada del interbloque de Juntos por el Cambio que es el fuerte respaldo político que necesita el Gobierno, de la misma manera que lo acompañamos en el 2005 y en el 2010. Venimos a bancar al gobierno en esta encrucijada”.

Por último, el presidente de Frente de Todos, José Mayans (Formosa) consideró que “estamos viviendo momentos muy duros en la Argentina donde el 40% de los hermanos argentinos viven en la pobreza y la indigencia, estos resultados conmueven la situación social de nuestro país”.

“Estamos en emergencia y estamos en default y es nuestra realidad”, resaltó el senador al sostener que “lo que pasó no es un relato porque la plata entraba por un lado y salía por el otro. Gran parte del negociado fue el Banco Central, que en un año emitió más de 200 mil millones de pesos y duplicó la base monetaria en pagarés. Así se instaló la bicicleta financiera en el país”.

Concluyó que “nuestro desafío es cambiar la economía de especulación y usura en la que estamos metidos en una política de producción y trabajo”.


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Guzmán: “Una solución para la deuda argentina traerá estabilidad a la región”

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El Ministro participó en el Seminario “Nuevas Formas de Solidaridad” junto al Papa Francisco, la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y el Nóbel en economía, Joseph Stiglitz

El ministro de Economía, Martín Guzmán, disertó este miércoles en el Seminario “Nuevas Formas de Solidaridad”, organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales en el Vaticano, donde se refirió a los problemas de la arquitectura financiera internacional para la resolución de crisis de deudas soberanas y el caso argentino.

En este marco, el titular del Palacio de Hacienda aseguró que “una solución para la deuda argentina traerá estabilidad a la región” y que el Presidente Alberto Fernández “está trayendo un gran liderazgo” para toda América Latina. Asimismo, destacó que “la Argentina está sufriendo una profunda crisis de deuda soberana” y que ante esta situación “vemos que hay una arquitectura financiera internacional altamente ineficiente para resolver las situaciones de deuda insostenible”. 

Con respecto al caso argentino, Guzmán advirtió que “hacer austeridad fiscal para pagar la deuda en una situación de deuda insostenible no funciona, y por el contrario, es contraproducente y empeora la situación”. Por este motivo, aseguró que “lo que hicimos fue redefinir las prioridades y hacer el esfuerzo de tratar de resolver la crisis en la forma más ordenada”. “Lo que básicamente le queremos dar a cada bonista es la oportunidad de sentarse a la mesa y trabajar en conjunto para resolver esto de manera constructiva y evitar una situación en la que todos pierden”, agregó el Ministro.

Además, Guzmán se refirió al Cronograma de acciones para la gestión del Proceso de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa publicado por el Ministerio de Economía, y afirmó que “hemos respetado los plazos del proceso y estamos yendo paso a paso tratando de resolver esto de forma ordenada, tratando de restablecer la sostenibilidad en base a la buena fe”. 

Diálogo constructivo con el FMI 

El Ministro resaltó “la postura constructiva por parte del FMI, de hecho muy constructiva” y afirmó: “estamos felices por eso pero no es suficiente, necesitamos más”. “Argentina pagará tasas de interés del 9% de la deuda desde 2020 a 2021 con el Club de París y eso no solo es insostenible sino que también marca un anclaje muy importante para el resto de la restructuración. Definitivamente, no es pari passu lo que estamos tratando de hacer; entendemos las complejidades del Club de París pero si vamos a hacer las cosas bien, también necesitamos cooperación y necesitamos la cooperación de los bonistas”, añadió Guzmán.

De esta manera, Guzmán destacó las palabras del Papa Francisco referidas a la “angustia de la deuda” al afirmar que “les lleva demasiado tiempo a los países en situaciones de crisis de deuda para comenzar a tratar los problemas, y una vez que comenzaron a abordarlos, la mayoría de las veces reciben alivio insuficiente para restablecer las condiciones para volver al crecimiento económico y devolver las oportunidades a la sociedad”. 

En esta línea, el Ministro explicó que a partir de 2016, “se pidieron préstamos muy rápidamente y dos años después los mercados dijeron ‘bueno, se terminó, no creemos más en este país’, y ahora la Argentina experimenta una profunda crisis”. “También muchos indicadores han empeorado, sobre todo los económicos, y esta va a hacer la próxima gran prueba para la arquitectura financiera internacional para la resolución de crisis de deuda soberana”, añadió. 

En este contexto, Guzmán destacó que el Presidente Alberto Fernández le dio “la responsabilidad de diseñar e implementar políticas macroeconómicas y, como parte de eso, políticas de deuda para resolver la crisis”. “Hemos estado pensando durante años cómo abordaríamos una situación semejante, dadas las complejidades del contexto internacional actual y ahora lo estamos poniendo en práctica”, agregó el Ministro.

Saludo al Papa Francisco

Durante el encuentro, Guzmán recibió el saludo del Papa Francisco, quien citó a Juan Pablo II al sostener que “no se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables”. En este sentido, explicó que es necesario “encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y el progreso”. 

Además, el Sumo Pontífice advirtió que “las personas empobrecidas en países muy endeudados soportan cargas impositivas abrumadoras y recortes en los servicios sociales a medida que sus gobiernos pagan deudas contraídas insensible e insosteniblemente”. “Así como existe una coirresponsabilidad en cuanto a este daño provocado a la economía y a la sociedad, también existe una corresponsabilidad inspiradora y esperanzadora para crear un clima de fraternidad y de renovada confianza que abrace en conjunto la búsqueda de soluciones innovadoras y humanizantes”, agregó.

Discurso completo del ministro Guzmán en el seminario “Nuevas Formas de Solidaridad” en el Vaticano

Muchas gracias, Alicia, déjenme comenzar por agradecerles a la Pontificia Academia de Ciencias y también a todos los que ayudaron a organizar este evento. Creo que es un evento histórico que nos trae esperanza. También muchas gracias Kristalina por tu discurso considerado. Durante el día estuvimos debatiendo sobre una serie de problemas que estamos experimentando en la economía global. Está claro que las cosas no están funcionando correctamente a nivel global.

Desde Bretton Woods  que no hemos tenido  crecimiento compartido, aumentó la desigualdad entre los países, eso por supuesto llevó a un avance de las tenciones sociales y políticas también. Tenemos un sistema de normas que impide la innovación y por lo tanto socava la creación de capacidades de abastecimiento. El mismo sistema de normas también representa una dificultad para los países que sufren problemas de demanda efectiva, demanda agregada, situaciones en las que la carga de la deuda se vuelve insostenible para salir de esas trabas y, finalmente, también estamos dañando severamente nuestro planeta y es claro que tiene que haber un cambio, las normas de la economía global tienen que reescribirse. Esto por supuesto tiene que ver con el problema de los desequilibrios de poder y el uso poco saludable del poder.

Lo que quiero hacer hoy es concentrarme en un aspecto en particular que me toca muy de cerca, que es el problema de la arquitectura financiera internacional para la resolución de crisis de deuda soberana. Me toca muy de cerca por varias razones: una de ellas es que he estado estudiando junto con un grupo de personas, en especial con Joe Stiglitz, este tema por varios años, por supuesto con el apoyo del Centro para la Innovación de la Gobernanza Internacional y el Instituto del Nuevo Pensamiento Económico, construyendo en base al trabajo de otras personas y de algunos presentes en este recinto como por ejemplo, Jeffrey Sachs, que está allá. La segunda razón es porque ahora soy Ministro de Economía de Argentina, que está sufriendo una profunda crisis de deuda soberana. Lo que vemos en este frente es que hay una arquitectura financiera internacional altamente ineficiente para resolver las situaciones de deuda insostenible. Cuando los deudores toman préstamos, pagan en muchos casos una prima, básicamente lo que la prima dice es que si las cosas salen mal, hay una protección para los acreedores cuando las cosas salen mal. El problema es que cuando las cosas salen mal, no hay un marco formal que diga claramente que este es el estado, cuáles son los momentos en los que el deudor debe dejar de realizar las transferencias a los acreedores, que justifique el hecho de que están pagando la prima. Esto no sucede, no hay un marco legal, una normativa internacional para resolver estas situaciones de forma ordenada y lo que vemos es un profundo sufrimiento. Hoy el Papa Francisco habló acerca de la “angustia de la deuda”. Hay sufrimiento, las sociedades sufren. Vemos que les lleva demasiado tiempo a los países en situaciones de crisis de deuda siquiera comenzar a tratar los problemas y, una vez que comenzaron a abordarlos, la mayoría de las veces reciben alivio insuficiente para reestablecer las condiciones para volver al crecimiento económico y devolver las oportunidades a la sociedad. En este contexto se da el aumento del desempleo, el aumento de la pobreza, el aumento de las desigualdades. Vemos que una y otra vez la teoría económica predice y la evidencia es abundante, esto es lo que está sucediendo. No solo eso, sino que una vez que un país se las arregla para encontrar aliados y alcanzar acuerdos de reestructuración de deuda con la mayoría de los acreedores, siguen existiendo riesgos que las minorías logren bloquear la finalización del proceso. Las minorías compran deuda en situación de default y siguen una estrategia cooperativa de mantenerse afuera del proceso de reestructuración y litigar. Ha habido mucho debate sobre esto en los últimos años y ha habido muy pocos avances. En la esfera de las Naciones Unidas, hubo dos resoluciones, una en 2014, que establecía que debería haber un marco formal multinacional para los problemas de reestructuración de deuda soberana, simplemente manifestar la intención de ir en esa dirección, pero a esa resolución se opusieron los países acreedores más importantes y en 2015 hubo otra resolución que establecía 9 principios que deberían ser la base de dicho mecanismo. Otra vez no contó con el apoyo de las economías más avanzadas del mundo y la respuesta a eso fue el cambio de la letra de los contratos de deuda soberana, que recibió el apoyo de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales en 2014, adoptando o sugiriendo más cláusulas de acción colectiva, supuestamente más robustas, y eso fue todo. Muchos de nosotros, o al menos algunos de nosotros alegamos que esto va a ayudar pero muy probablemente no alcance para establecer las condiciones para resoluciones de crisis de deuda soberana ordenadas y eficientes. Y ahora pasamos al caso de Argentina. De manera interesante, este debate surgió en base a la situación que Argentina estaba sufriendo, el problema que tenía con los holdouts, algunos de ellos conocidos como fondos buitre y ahora tenemos a Argentina de nuevo. Muy rápidamente el país recuperó el acceso a los mercados financieros internacionales en 2016 y duró 2 años. Fue muy rápido, se basó en expectativas muy optimistas de que habría un incremento en la Inversión Extranjera Directa luego de cambiar las reglas del juego y de la economía. Se pidieron préstamos muy rápidamente y 2 años después los mercados dijeron “bueno, se terminó, no creemos más en este país” y ahora el país experimenta una profunda crisis. También muchos indicadores han empeorado, sobre todo los económicos y esta va a hacer la próxima gran prueba,  ya es la gran prueba para la arquitectura financiera internacional para la resolución de crisis de deuda soberana. El presidente Alberto Fernández me dio la responsabilidad de básicamente diseñar e implementar políticas macroeconómicas y, como parte de eso, políticas de deuda para resolver la crisis y es lo que hemos estado haciendo, quiero describir la forma en la que pensamos estos problemas. Es interesante porque hemos estado pensando durante años cómo abordaríamos una situación semejante, dadas las complejidades del contexto internacional actual y ahora lo estamos poniendo en práctica.

La premisa principal aquí es que hacer austeridad fiscal para pagar la deuda en una situación de deuda insostenible no funciona. Por el contrario, es contraproducente, empeora la situación. Entonces, tuvimos que cambiar ese camino por el que el país transitaba. Lo que hicimos fue redefinir las prioridades. Es el debate que tuvimos esta mañana, la necesidad de redefinir las prioridades. El Papa Francisco también se refirió a la necesidad de redefinir prioridades y eso es lo que hicimos. Sin embargo, también decidimos hacer el esfuerzo de tratar de resolver la crisis en la forma más ordenada. No quisimos aplicar austeridad a los gastos en esa situación, pero decidimos destinar algunas de nuestras tan escasas reservas en moneda extranjera a los pagos de interés, pero no podemos hacer eso por mucho tiempo. De otra manera se llegaría a un vaciamiento de las reservas del Banco Central. Lo que básicamente le queremos dar a cada bonista es la oportunidad de sentarse a la mesa y trabajar en conjunto para resolver esto de manera constructiva y evitar una situación en la que todos pierden.

Hemos respetado los plazos del proceso y estamos yendo paso a paso tratando de resolver esto de forma ordenada, tratando de restablecer la sostenibilidad en base a la buena fe. Una vez más, el tiempo es esencial. No queremos caer en el síndrome de “ya es muy tarde” que vemos hoy en el mundo. Es por eso que fuimos muy claros en que tenemos que resolver esto de forma rápida. Incluso hemos publicado un cronograma. Estamos haciendo esto de forma muy transparente. Este cronograma publicado muestra que existe una fecha en la que tenemos que resolver esto. Lo que es muy interesante es que por supuesto los mercados no están acostumbrados a esto porque no es la forma en que se hacen las cosas, pero la forma en que se hacen las cosas no funciona, así que tenemos que hacer algo diferente acá. Entonces el feedback que recibimos es que este es un cronograma muy ajustado. Pero no se trata de organización, sino de realidad económica. Es la dura realidad económica y social que hace que el cronograma sea tan ajustado. Esto es algo en lo que tenemos que tener más y más conciencia entre las distintas partes interesadas para evitar lo que es común en este tipo de casos. El FMI es parte de este escenario. Necesitamos una resolución integral a este problema. El FMI es un acreedor muy importante de Argentina en este momento y las buenas noticias en este sentido es que, en mi opinión, estamos teniendo un diálogo muy constructivo con el FMI. En todas las reuniones siento que cada vez nos entendemos más, hay avances en ese sentido y esperamos que podamos seguir trabajando de forma constructiva para evitar los resultados del pasado.

Para nosotros, no existe un panorama peor que la austeridad desestabilizante en tiempos de recesión. Ahora no estamos usando ingresos fiscales para pagar la deuda, estamos pagando con reservas en moneda extranjera, lo que quiere decir que el tiempo es limitado. Cualquier otro panorama es peor que seguir pagando la deuda cuando esta se vuelve cada vez más insostenible y nos obliga a entrar en una recesión más profunda. Vamos a ser muy firmes con eso. Hoy se ha enfatizado mucho la necesidad de nuevas reglas para la economía global, reglas que funcionen para las personas y no solo para las elites que escriben esas normas. Tendremos que hacer esto con las normas actuales, no hay tiempo para rescribirlas en dos meses. Ha habido un debate también hoy acerca de Latinoamérica. Resulta claro que las tensiones en la región van en aumento. Está claro que hay una falta de liderazgo.

La opinión de Alicia dio en el clavo. Está de acuerdo con nosotros en que el mayor problema ha sido la desigualdad. Las economías han crecido en el pasado pero los problemas de la desigualdad no han sido resueltos a una velocidad razonable y tolerable, por eso existe tanta tensión hoy en día. Lo bueno es que creo que Argentina es una oportunidad para traer estabilidad a la región en un contexto de escaso liderazgo. Mi presidente Alberto Fernández está trayendo un gran liderazgo al país y a la región. Además de eso es un muy buen arquero en fútbol, ténganlo en cuenta.

Estamos tratando de hacer que las cosas funcionen en línea con las premisas que se han traído a la mesa hoy. Hemos debatido estas cuestiones durante mucho tiempo. Hemos contado con la ayuda de importantes economistas de todo el mundo. Queremos tener un sistema económico que sea inclusivo y no sólo inclusivo, sino también dinámico.

El dinamismo es importante porque no hay suficientes recursos parta resolver los problemas solo redistribuyendo. Tiene que haber un crecimiento compartido. Para esto deben darse las condiciones adecuadas. Tiene que haber estabilidad. Entonces en un contexto de limitaciones muy ajustadas, decidimos redefinir prioridades y ha funcionado para cambiar el ánimo, pero por supuesto queda mucho por hacer. Necesitamos recomponer la consistencia del sistema, necesitamos resolver el problema de la deuda insostenible. De otra forma, cualquier esfuerzo no sería eficaz. Debemos hacerlo rápidamente. Y las chances de tener éxito son más altas si las posiciones de los distintos bonistas son constructivas.

Nosotros estamos haciendo todo lo que podemos para actuar de la forma más constructiva posible dadas las limitaciones que enfrentamos. Lo que sí vemos es una postura constructiva por parte del FMI, de hecho muy constructiva y estamos felices por eso pero no es suficiente, necesitamos más.

Hay algunos ministros de Economía aquí presentes de países miembros del Club de París, ese también es un problema que debemos afrontar.

Argentina pagará tasas de interés del 9% de la deuda desde 2020 a 2021 con el Club de París y eso no solo es insostenible sino que también marca un anclaje muy importante para el resto de la restructuración.

Definitivamente, no es pari passu lo que estamos tratando de hacer. Entendemos las complejidades del Club de París pero, si vamos a hacer las cosas bien, también necesitamos cooperación y necesitamos la cooperación de los bonistas.

Joe Stiglitz dijo algo antes que se me vino a la mente ahora, entre tantos dichos que se me vinieron a la mente de Joe en los últimos años que fue este tema de que los mismos fondos de inversión que son bonistas tienen centros empresariales que se centran en miradas muy cerradas del mundo, incluso en las mismas universidades en las que aprendemos y creamos conocimientos invierten estos fondos y, luego, cuando entramos en situaciones de deuda insostenible, lo que vemos es una divergencia en los relatos, en las palabras, en los marcos mentales y en los de análisis en general y eso hace que, a veces, las comunicaciones no sean tan constructivas como deberían ser. Asique espero que también podamos educar al mundo, por esto es que pienso que este tipo de reuniones son tan, tan importantes, tan útiles para el mundo y son históricas. Espero que podamos trabajar todos juntos para poder crear una mentalidad diferente que ayude hoy a la Argentina, pero también al mundo en general, para crear un entorno más sostenible que trabaje no solo para los más privilegiados, sino para la mayoría. Gracias.

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