Deuda Pública

Finanzas refuerza el programa financiero con nuevas emisiones y ampliaciones de deuda interna

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Tras la licitación de ayer, el Gobierno lanza nueva colocación de deuda por más de USD 7.400 millones y $8 billones

El Ministerio de Economía dispuso una emisión y ampliación de Letras y Bonos del Tesoro para cubrir las necesidades del programa financiero. La operación incluye instrumentos en pesos y títulos vinculados al dólar con vencimientos entre noviembre de 2025 y enero de 2026.

Letras en dólares y en pesos para reforzar el financiamiento del Tesoro

El Ministerio de Economía, a través de una Resolución Conjunta 51/2025 de las Secretarías de Finanzas y de Hacienda, aprobó una nueva licitación de deuda pública destinada a cubrir las necesidades del programa financiero nacional. La medida fue publicada en el Boletín Oficial el 16 de octubre de 2025 y prevé captar fondos tanto en pesos como en instrumentos vinculados al dólar estadounidense.

El Gobierno dispuso la emisión de una nueva Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar cero cupón, con vencimiento el 30 de enero de 2026, por hasta USD 3.700 millones de valor nominal original (VNO). La licitación se realizará el 15 de octubre, y la fecha de emisión será el 17 de octubre de 2025.

Según el texto oficial, la letra estará denominada en dólares, pero se suscribirá y pagará en pesos al tipo de cambio de referencia del Banco Central (Comunicación “A” 3500). Tendrá un plazo de 105 días, sin devengar intereses (“cero cupón”), y amortización íntegra al vencimiento.

La colocación se regirá por los procedimientos establecidos en la resolución conjunta 9/2019, que regula la emisión de instrumentos de deuda pública, y se negociará en A3 Mercados S.A. y otros mercados locales autorizados.

Ampliaciones de títulos existentes: pesos y dólar linked

Además de la nueva emisión, la resolución dispone tres ampliaciones de instrumentos ya vigentes, por un monto total que supera los USD 3.750 millones y $8 billones en valor nominal original:

  • Letra del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 10 de noviembre de 2025, por hasta $4,5 billones (VNO), originalmente emitida por la resolución conjunta 6/2025.
  • Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar cero cupón con vencimiento el 28 de noviembre de 2025, ampliada por hasta USD 3.750 millones (VNO), según la resolución conjunta 47/2025.
  • Bono del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 30 de enero de 2026, por hasta $3,5 billones (VNO), emitido originalmente bajo la resolución conjunta 65/2024.

Estas ampliaciones —según la cartera económica— se encuentran dentro de los límites de endeudamiento previstos en los artículos 37 y 38 de la Ley de Presupuesto 27.701, prorrogada para el ejercicio 2025 mediante el Decreto 1131/2024 y sus sucesivas modificaciones.

El objetivo es mantener la continuidad del financiamiento interno en un contexto de restricciones en los mercados externos y de necesidad de refinanciar vencimientos próximos.

Estrategia de financiamiento

La emisión forma parte de la estrategia del Ministerio de Economía de diversificar la base de inversores y reducir el riesgo de corto plazo mediante instrumentos ajustados al tipo de cambio o capitalizables en pesos.

Desde comienzos de 2025, el Tesoro ha concentrado sus colocaciones en letras dólar-linked —que protegen a los inversores ante una eventual devaluación— y en bonos en pesos capitalizables, para mantener la demanda del sistema financiero local.

La decisión también se inscribe en el marco de la Ley 24.156 de Administración Financiera y del Decreto 1344/2007, que asignan a las Secretarías de Finanzas y Hacienda la coordinación de las operaciones de crédito público.

Según la norma, las nuevas letras y bonos gozarán de todas las exenciones impositivas vigentes, y los pagos se cursarán a través del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que actuará como agente de registro y liquidación de los títulos.

La resolución fue firmada por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno Magrane, y el secretario de Hacienda, Carlos Jorge Guberman, quienes autorizaron a las direcciones técnicas del Tesoro a suscribir la documentación operativa.

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El Gobierno busca renovar deuda de corto plazo con bonos en pesos y dólar vinculados

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Finanzas lanza nueva licitación de deuda en pesos y dólares: busca renovar vencimientos y captar pesos al cierre de octubre

La Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía anunció un nuevo llamado a licitación de instrumentos del Tesoro Nacional, que se realizará el miércoles 15 de octubre de 2025, con liquidación prevista para el viernes 17 de octubre (T+2).

El menú incluye letras y bonos capitalizables en pesos (LECAP y BONCAP) y dos letras vinculadas al dólar estadounidense (LELINK), una de ellas de nueva emisión, en línea con la estrategia oficial de diversificar la base de inversores y mantener el equilibrio del perfil de vencimientos del Tesoro antes del cierre del año fiscal.

Detalles técnicos de la licitación: instrumentos, plazos y condiciones

Según el llamado oficial, las ofertas se recibirán entre las 10:00 y las 15:00 horas del 15 de octubre. Los instrumentos a licitar son los siguientes:

En pesos

  • Letra del Tesoro Nacional Capitalizable (LECAP) con vencimiento el 10 de noviembre de 2025 (S10N5)reapertura
    • Fecha de emisión original: 3 de febrero de 2025
    • Tasa efectiva mensual: 2,20%, capitalizable mensualmente
    • Plazo remanente: 24 días
    • Amortización: íntegra al vencimiento
  • Bono del Tesoro Nacional Capitalizable (BONCAP) con vencimiento el 30 de enero de 2026 (T30E6)reapertura
    • Fecha de emisión original: 16 de diciembre de 2024
    • Tasa efectiva mensual: 2,65%, capitalizable mensualmente
    • Plazo remanente: 105 días
    • Amortización: íntegra al vencimiento

En dólares estadounidenses

  • Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar (LELINK) con vencimiento el 28 de noviembre de 2025 (D28N5)reapertura
    • Cero cupón, amortización íntegra al vencimiento
    • Suscripción y pago en pesos, ajustada al tipo de cambio de referencia del BCRA según la Comunicación “A” 3500
  • Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar (LELINK) con vencimiento el 30 de enero de 2026 (D30E6)nueva emisión
    • Cero cupón, amortización íntegra al vencimiento
    • Suscripción y pago en pesos, ajustada al mismo mecanismo de tipo de cambio

En todos los casos, la licitación se realizará mediante indicación de precio, sin establecer valores mínimos ni máximos, conforme a los procedimientos de la Resolución Conjunta N.º 9/2019 de Finanzas y Hacienda.

El Tesoro no fijó montos máximos por instrumento, sino que indicó que colocará “hasta el monto máximo autorizado por la normativa vigente”.

Participación de inversores y estructura de tramos

Las ofertas se dividirán en dos segmentos: no competitivo y competitivo, con diferentes condiciones de acceso.

En el tramo no competitivo, destinado a pequeños inversores y personas físicas sin experiencia técnica en mercados financieros, las suscripciones estarán limitadas a hasta $50 millones de valor nominal (VNO) para instrumentos en pesos, y hasta USD 50.000 para los denominados en dólares. El monto mínimo será de $10.000 o USD 100, respectivamente.

Los inversores institucionales, como fondos comunes, compañías de seguros o entidades financieras, estarán excluidos de este tramo y deberán participar en el tramo competitivo, donde deberán consignar tanto el monto como el precio de suscripción por cada VNO de $1.000 o USD 1.000. En este segmento, el monto mínimo será de $1 millón o USD 1.000, sin tope máximo de oferta.

Las ofertas podrán presentarse a través de Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC) y Agentes de Negociación registrados en la Comisión Nacional de Valores (CNV).

El Ministerio de Economía aclaró que no se pagarán comisiones por la operación y que las colocaciones serán negociables en A3 MERCADOS S.A. y en bolsas y mercados de valores del país.

Contexto fiscal y financiero: la estrategia detrás de la colocación

Esta licitación se enmarca en el cronograma regular de financiamiento del Tesoro, orientado a refinanciar vencimientos de corto plazo y mantener la curva de deuda en pesos bajo control, con especial foco en evitar concentración de pagos en el último trimestre del año.

La inclusión de instrumentos vinculados al dólar responde al objetivo de contener la demanda de cobertura cambiaria dentro del mercado en pesos, ofreciendo títulos en moneda local ajustados al tipo de cambio oficial. De este modo, el Gobierno busca absorber liquidez sin comprometer reservas internacionales.

A su vez, la reapertura de las LECAP y BONCAP refuerza la estrategia de ofrecer instrumentos de tasa fija capitalizable, que funcionan como alternativas de inversión a corto y mediano plazo en un contexto de desaceleración inflacionaria y tasas reales positivas.

De acuerdo con la práctica habitual, los resultados de la licitación se publicarán al cierre de la jornada del miércoles 15 de octubre, y las adjudicaciones serán liquidadas el viernes 17 (T+2).

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El Tesoro amplía Letras Intransferibles en dólares y Bonos para pagar al BCRA

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Economía refuerza el programa financiero con nuevas Letras y Bonos y amplía la deuda intransferible con el BCRA

El Ministerio de Economía, a través de la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda, emitió una batería de instrumentos de deuda y autorizó nuevas ampliaciones para sostener el programa financiero del último trimestre del año. Mediante las Resoluciones Conjuntas 47/2025 y 48/2025, publicadas el 29 de septiembre en el Boletín Oficial, se dispuso la colocación de Letras del Tesoro en dólares y pesos, la ampliación de bonos ya existentes y la entrega de títulos intransferibles al Banco Central de la República Argentina (BCRA) en reemplazo de intereses devengados.

Emisiones en pesos y dólares: Letras a corto y mediano plazo

La Resolución Conjunta 47/2025 habilitó la emisión de tres nuevas Letras del Tesoro:

  • Letra vinculada al dólar cero cupón con vencimiento el 28 de noviembre de 2025, por hasta USD 4.500 millones de valor nominal original.
  • Letra capitalizable en pesos con vencimiento el 30 de abril de 2026, por hasta $5 billones, con interés capitalizable mensual.
  • Letra vinculada al dólar cero cupón con vencimiento el 30 de abril de 2026, también por hasta USD 4.500 millones.

Además, se ampliaron emisiones vigentes:

  • Letra en dólares con vencimiento el 31 de octubre de 2025 (máximo USD 4.500 millones).
  • Letra capitalizable en pesos con vencimiento el 28 de noviembre de 2025 (máximo $1,3 billones).
  • Bonos capitalizables en pesos con vencimientos en enero de 2026 ($1,95 billones) y enero de 2027 ($4,65 billones).

Estas operaciones buscan atender la demanda del mercado y cubrir necesidades de financiamiento, dentro de los márgenes autorizados por la Ley de Presupuesto 27.701 y los decretos reglamentarios.

Ampliación de Letras intransferibles con el BCRA

La Resolución Conjunta 48/2025 complementó esta estrategia con la ampliación de la Letra del Tesoro Nacional Intransferible en dólares con vencimiento en enero de 2030. El monto adicional será de USD 2,68 millones, entregados al BCRA a la par y con intereses devengados desde la colocación.

Esta operación se inscribe en el esquema dispuesto por el Decreto 1104/2024, que obliga a reemplazar una parte de los intereses de las Letras intransferibles en cartera del BCRA por nuevos títulos públicos a cinco años de plazo. Así, el 60% de los servicios de interés se paga con títulos y el 40% restante en efectivo, reduciendo la presión inmediata sobre las reservas internacionales.

El paquete de medidas refleja una estrategia dual: refinanciar vencimientos de corto plazo en el mercado local y, al mismo tiempo, ordenar los pasivos con el BCRA bajo esquemas previamente establecidos. La magnitud de las emisiones –que superan los $11 billones en pesos y USD 9.000 millones en instrumentos atados al dólar– muestra la necesidad de recursos para cerrar el último tramo del año fiscal.

Desde el punto de vista institucional, la decisión consolida el rol del Ministerio de Economía en la administración de la deuda pública y ratifica el marco de disciplina fiscal previsto en la Ley 24.156 de Administración Financiera. Para el mercado, en tanto, abre nuevas alternativas de inversión en pesos y en instrumentos dollar-linked, en un contexto de búsqueda de cobertura cambiaria y liquidez.

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Uruguay bajo la lupa del FMI, resiliencia económica y necesidad de consolidación fiscal

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó su misión del Artículo IV en Uruguay, realizada entre el 8 y el 19 de septiembre de 2025, y presentó un balance preliminar que subraya la solidez macroeconómica del país frente a un contexto global incierto, aunque advierte sobre el aumento del déficit fiscal proyectado en 2025. La evaluación, liderada por Raphael Espinoza, reconoce la estabilidad del sistema financiero, la baja inflación y las abundantes reservas, pero plantea desafíos en materia de sostenibilidad fiscal y reformas estructurales.

La declaración del personal técnico al término de la misión del Artículo IV correspondiente a 2025

Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezada por el Sr. Raphael Espinoza, visitó Montevideo del 8 al 19 de septiembre para la realización de la consulta del Artículo IV de 2025. Al final de la visita, la misión emitió la siguiente declaración:

Contexto y coyuntura económica

La economía uruguaya sigue siendo resiliente en medio de la creciente incertidumbre mundial. Tras una grave sequía en 2023, la producción agrícola creció significativamente en 2024, sustentando el crecimiento en torno al potencial y contribuyendo a reducir el déficit de cuenta corriente a -1 por ciento del PIB. La apreciación significativa en términos reales de la moneda argentina también contribuyó a mejorar la posición externa en 2024 y aumentó los ingresos de turismo a comienzos de 2025. Con la brecha del producto cerrándose, la tasa de desempleo ha disminuido y los salarios reales están creciendo en línea con la productividad. El déficit fiscal del gobierno central, incluida la seguridad social (GC-BPS) aumentó en 2024 a 3,2 por ciento del PIB, lo que obligó a activar la cláusula de escape de la regla fiscal. Las reservas internacionales son abundantes y alcanzaron un nivel equivalente a 11 meses y medio de importaciones a fines de agosto de 2025.

La inflación se ha mantenido dentro del rango de tolerancia del Banco Central del Uruguay (BCU) durante más de dos años. El fortalecimiento global del dólar y la incertidumbre en torno al referéndum sobre la reforma jubilatoria contribuyeron a una depreciación del peso a fines del 2024, lo cual generó un aumento de la inflación. Esto motivó al BCU a subir tres veces la tasa de política monetaria. En 2025, tras el debilitamiento global del dólar, con la apreciación del peso y una caída de las expectativas de inflación, la inflación se redujo a 4,2 por ciento en agosto, por debajo de la meta del BCU, lo que justificó recortes de tasas en julio y agosto.

La incertidumbre en torno a la política comercial mundial ha tenido hasta ahora un impacto macroeconómico directo limitado. Esto se debe a las relaciones comerciales diversificadas de Uruguay y a su fuerte dependencia a las materias primas, cuyos precios se han mantenido estables. Uruguay mantiene un acceso favorable a los mercados financieros, respaldado por calificaciones crediticias de grado de inversión y spreads soberanos en mínimos históricos, actualmente los más bajos de la región.

Un nuevo gobierno asumió el cargo en marzo, con una agenda que busca equilibrar el crecimiento inclusivo con la estabilidad macroeconómica. La agenda prioriza el crecimiento económico sostenible, impulsado por la inversión privada y la mejora de la competitividad, al tiempo que amplía la protección social y se compromete con la prudencia fiscal y la baja inflación. En julio, el gobierno emitió nuevos lineamientos para la ronda regular de negociaciones salariales de dos años de duración, con el fin de impulsar los salarios de los trabajadores de ingresos bajos y contribuir a la desindexación. 

Perspectivas y Riesgos

Se prevé que el crecimiento se modere en 2025. 
Se espera un crecimiento de 2,5 por ciento en 2025 y 2,4 por ciento en 2026, impulsado por la recuperación de los salarios reales tras la pandemia y menor incertidumbre interna. Se espera que la inflación se consolide en torno a la meta de 4,5 por ciento, lo que permitiría al BCU contemplar una relajación gradual de la política monetaria si el contexto interno y las expectativas inflacionarias lo permiten. Se prevé que el déficit de cuenta corriente aumente levemente a 1,7 por ciento del PIB a mediano plazo, en línea con los fundamentos económicos.

Los riesgos macroeconómicos están equilibrados. Los escenarios negativos se derivan del entorno internacional, que está sujeto a shocks de política comercial y de precios de materias primas, de la incertidumbre regional, y de shocks climáticos. Las amplias reservas de liquidez, los largos plazos de vencimiento de la deuda, las condiciones favorables de endeudamiento y una creciente proporción de emisiones de deuda interna limitan los riesgos fiscales a corto plazo. Los riesgos sistémicos permanecen contenidos, debido a un ratio crédito/PIB bajo, amplia liquidez y capitalización bancaria, abundantes reservas de divisas y un nexo soberano-bancario limitado. Los escenarios positivos incluyen altos rendimientos agrícolas, precios favorables de las materias primas, nuevos acuerdos comerciales, oportunidades de ganar mercados y atraer inversiones, y efectos mayores a lo previsto de las reformas estructurales.

Políticas de estabilidad y crecimiento

Política fiscal

Se prevé que el déficit fiscal aumente en 2025 debido a la inercia fiscal. Dado que las opciones de política fiscal están limitadas por el calendario de transición de gobierno y las rigideces del gasto, se proyecta que el déficit del GC-BPS aumente a 4,1 por ciento del PIB en 2025 (3,7 si se incluyen los cuarentones), es decir, 0,9 puntos porcentuales por encima del déficit de 2024. Según la nueva administración, este aumento proyectado se debe principalmente a la postergación de gastos del año 2024, a pagos anticipados de impuestos, y a nuevos gastos comprometidos en los últimos años. Esta inercia hace que la posición fiscal sea ligeramente procíclica en 2025, dentro de un contexto de una brecha del producto casi cerrada.

El proyecto de ley de presupuesto quinquenal tiene por objeto reducir el déficit y estabilizar la deuda a mediano plazo por debajo de una nueva ancla de deuda prudencial. Contempla un aumento permanente del gasto e inversión social, que se financiará con un aumento gradual de los ingresos mediante la modernización y mayor eficiencia de la administración tributaria, la lucha contra el fraude fiscal, la implementación del impuesto mínimo global, y la racionalización de determinados impuestos. Estos esfuerzos contribuirían a mejorar el saldo primario estructural del GC-BPS, de -1,5 por ciento del PIB en 2025 y 2026 a 0,1 por ciento del PIB en 2029. La deuda neta se estabilizaría debajo de la nueva ancla prudencial, en torno al 63 por ciento del PIB frente al 58 por ciento del PIB en 2024. Este ajuste está sujeto a riesgos derivados del entorno macroeconómico y del contexto impositivo internacional, de demoras en la ejecución, y de presiones de gasto en el futuro. Se recomiendan más esfuerzos para situar la relación deuda/PIB en una trayectoria descendente a mediano plazo, subiendo gradualmente el saldo primario del GC-BPS hasta alrededor de 1/2 por ciento del PIB en 2029. Entre las opciones que existen están reducir los incentivos fiscales, moderar el gasto salarial y mejorar la eficiencia de los gastos.

La propuesta de reforma de la institucionalidad fiscal ayudará a consolidar los avances recientes en materia de credibilidad y promoverá la disciplina fiscal. Las mejoras, que están en línea con recomendaciones anteriores del FMI, incluyen metas vinculantes de la regla fiscal ancladas a un nivel prudencial de deuda neta sobre PIB, mecanismos correctivos sobre las desviaciones, y una mayor autonomía y un mandato ampliado del Consejo Fiscal. La puesta en marcha adecuada de esta reforma y el cumplimiento de las metas serán importantes para obtener los beneficios reputacionales esperados. Se prevé que el diálogo social sobre protección y seguridad social culmine con propuestas en abril de 2026, y será importante que cualquier propuesta de reforma sea coherente con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del gasto social.

Política monetaria

El nombramiento del primer Presidente del BCU sin afiliación política marca un avance en la independencia de facto del banco central. Fundamental para la estrategia de desinflación ha sido el compromiso de llevar la inflación a la meta de 4,5 por ciento, respaldado por una política monetaria contractiva y una mejor comunicación del banco central, así como por el presupuesto y los lineamientos del gobierno para la negociación colectiva.

La política monetaria ha sido apropiadamente contractiva. Con expectativas de inflación más bajas, la tasa real de interés está por encima de la tasa neutral. Esto, junto con la apreciación del peso, ha ayudado a bajar la inflación. Las recientes reducciones de la tasa de política monetaria se justifican por una disminución de la inflación y de sus expectativas. Seguir destacando en las comunicaciones públicas que la meta de inflación es de 4,5 por ciento con un rango de tolerancia debería continuar ayudando a anclar las expectativas.

El BCU mejoró significativamente su marco de política monetaria, incluyendo su comunicación, pero esfuerzos adicionales podrían fortalecer aún más su credibilidad. El tipo de cambio debe seguir absorbiendo los shocks, y las intervenciones cambiarias deben utilizarse únicamente para responder a condiciones de mercado desordenadas. Para mejorar la transmisión de la política monetaria y fortalecer el sector financiero, el BCU comenzó a reformar su estrategia de desdolarización. Una primera propuesta de ley se centra en incrementar la competencia en el mercado de depósitos en moneda local. Para alinear la independencia de jure del BCU con la de otros bancos centrales de la región y así fortalecer aún más su credibilidad, se recomienda que la designación de los miembros del Directorio siga las mejores prácticas internacionales, incluyendo la designación por períodos fijos que no coincidan con el ciclo electoral.

Sector financiero

El sistema bancario está bien capitalizado, tiene alta liquidez, y es rentable. Los bancos uruguayos mantienen ratios de capital que casi duplican el requisito regulatorio mínimo, con una rentabilidad sólida y un bajo nivel de morosidad respaldado por provisiones adecuadas. Si bien la dolarización amplifica los riesgos de crédito y liquidez en divisas, estos riesgos están atenuados por un bajo nivel de endeudamiento de los hogares, una deuda empresarial moderada y con cobertura de riesgos, y abundantes reservas de divisas. La intermediación financiera sigue siendo baja, ya que el crédito privado representa solo un 31 por ciento del PIB, aunque ha aumentado 10 por ciento del PIB desde 2010. Los riesgos para la estabilidad financiera relacionados con la vivienda son bajos, debido a que el mercado de viviendas residenciales es relativamente pequeño y los precios son estables.

Las autoridades mantienen su compromiso de fortalecer el marco regulatorio y de supervisión. La regulación de los proveedores de servicios de activos digitales ha mejorado y el perímetro regulatorio se ha ampliado. La Superintendencia de Servicios Financieros debe continuar implementando su hoja de ruta para fortalecer su marco de supervisión basada en riesgos. Las iniciativas previstas buscan mejorar la gestión de datos y la presentación de información dentro del sistema de supervisión financiera. El Comité de Política Macroprudencial creado recientemente debería aprovecharse para fortalecer el marco macroprudencial. La nueva Estrategia Nacional de Lucha contra el Lavado de Dinero y otras iniciativas regulatorias en curso reforzarán la eficacia del marco Anti Lavado de Dinero y Contra el Financiamiento del Terrorismo de Uruguay y su alineación con las normas del Grupo de Acción Financiera Internacional.

Un mayor acceso al crédito y la desdolarización apoyarían el crecimiento y contribuirían a la estabilidad macroeconómica. El acceso limitado al crédito en moneda local y el desarrollo modesto de los mercados de capital menoscaban la contribución del sector financiero al crecimiento y limitan la eficacia de la política monetaria. Mejorar el acceso al crédito de empresas solventes —en especial en segmentos desatendidos como las PYMES—, manteniendo al mismo tiempo normas de crédito prudentes, combinadas con reformas regulatorias para facilitar la igualdad de condiciones, podría contribuir al desarrollo financiero.

Políticas estructurales

Tras un período de crecimiento lento, las reformas estructurales son fundamentales para impulsar el potencial económico de Uruguay. Reformas ambiciosas podrían dar frutos ya que Uruguay tiene brechas respecto a las economías avanzadas en términos de infraestructura, facilitación del comercio, barreras a la entrada y cuellos de botella regulatorios, concentración del mercado, capital humano y acceso al crédito. Las nuevas autoridades ya han anunciado medidas para reducir la burocracia, abrir nuevos mercados de exportación, así como modernizar las instituciones y los incentivos fiscales a la inversión, la promoción de las exportaciones y la innovación. También se están destinando más recursos para aumentar el capital humano, atraer talento extranjero y abordar la inseguridad. Para los próximos años, se recomienda intensificar el programa de reformas, por ejemplo simplificando los procesos de creación de empresas, la concesión de licencias y la tributación, reforzando la política de competencia, mejorando la calidad educativa y reduciendo la deserción escolar. El gobierno está reformando el marco de incentivos en las empresas públicas para alinear mejor los salarios con la productividad. Además, para sacar mejor provecho de las capacidades de las empresas públicas es importante asignar eficientemente recursos y fijar precios que reflejen los costos. El gobierno ha establecido una agenda para desarrollar mecanismos financieros para una mejor adaptación al cambio climático, un tema considerado política de Estado en el país.

Uruguay está ganando reconocimiento regional en innovación e Inteligencia Artificial (IA). Para maximizar los beneficios potenciales de la IA, sería recomendable cerrar las brechas digitales e integrar la innovación impulsada por la IA en la educación y la industria de una manera equitativa y ética. Además, apoyándose en los éxitos recientes en adopción de tecnología, se podrían diseñar programas para los trabajadores vulnerables a la IA.  

El mercado laboral uruguayo enfrenta importantes desafíos, como una flexibilidad limitada, un alto desempleo juvenil y el envejecimiento de la población. Las instituciones del mercado laboral han contribuido a lograr estabilidad y una desigualdad relativamente baja, además de permitir mecanismos de coordinación que ayudan a sortear las crisis. Sin embargo, las empresas perciben las prácticas de contratación y fijación de salarios como restrictivas. La introducción de medidas que permitan tener en cuenta la heterogeneidad de empresas en estas prácticas fortalecería la competitividad, contribuiría a una asignación más eficiente de recursos humanos y podría dinamizar las oportunidades de empleo. Los lineamientos propuestos recientemente por el gobierno para la negociación salarial están alineados con los objetivos de inflación y contribuyen a la desindexación, además de impulsar los salarios de bajo ingreso. Dadas las altas tasas de desempleo de las poblaciones vulnerables, se recomienda vigilar los posibles efectos de la nueva ronda salarial sobre el empleo de jóvenes y trabajadores poco calificados. El envejecimiento de la población plantea riesgos para el crecimiento y la sostenibilidad, resaltando el valor de las políticas que fomentan la participación en la fuerza laboral y la integración de la población migrante en el mercado laboral.

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Economía amplía letras intransferibles en dólares para pagar deuda con el BCRA

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El Ministerio de Economía dispuso la ampliación de la emisión de la Letra del Tesoro Nacional Intransferible en Dólares Estadounidenses con vencimiento al 7 de enero de 2030, por un monto de USD 3,2 millones, a fin de cancelar parte del servicio de intereses de las letras en cartera del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La medida fue oficializada mediante la Resolución Conjunta 46/2025 de la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda, publicada este 17 de septiembre en el Boletín Oficial.

La decisión se enmarca en lo dispuesto por el artículo 9 del Decreto 1104/2024, que autoriza a reemplazar durante el ejercicio 2025 los pagos de amortización de capital y el 60% de los servicios de intereses de las letras intransferibles en poder del BCRA por nuevos títulos públicos emitidos a la par, con plazo a cinco años y amortización íntegra al vencimiento.

El 40% restante de los intereses debe abonarse en efectivo, lo que refleja la estrategia oficial de administrar la deuda intraestatal mediante canjes automáticos que eviten la salida inmediata de divisas y, al mismo tiempo, preserven el equilibrio financiero.

Cabe recordar que estas letras fueron emitidas originalmente en 2021 (Decreto 622/2021) para financiar al Tesoro y se transformaron en uno de los principales instrumentos de deuda intraestatal.

Deuda intraestatal y marco normativo

La Resolución Conjunta firmada por Pablo Quirno Magrane (Secretario de Finanzas) y Carlos Jorge Guberman (Secretario de Hacienda) autoriza la ampliación de la emisión de la letra intransferible 2030 por un monto exacto de USD 3.215.138 de valor nominal original (VNO).

La operación será registrada a la par y devengará intereses desde la fecha de colocación, conforme a la tasa que perciben las reservas internacionales del BCRA, con un tope de la tasa SOFR TERM a un año más 0,71513%, menos un punto porcentual.

El texto oficial también habilita a los titulares de la Oficina Nacional de Crédito Público y otras direcciones de la Secretaría de Finanzas a suscribir la documentación necesaria para instrumentar la operación.

El Ministerio de Economía justificó la medida en las disposiciones de la Ley 24.156 de Administración Financiera y la Ley 27.701 de Presupuesto General de la Administración Nacional, que rige para el ejercicio 2025 con las modificaciones de distintos decretos dictados entre 2023 y 2024.

El mecanismo de reemplazo de deuda en dólares por títulos intransferibles busca aliviar el flujo de caja del Tesoro Nacional y sostener el programa de déficit cero definido como ancla fiscal del gobierno.

Con esta resolución, la cartera económica mantiene la política de canjes automáticos con el BCRA, reforzando la utilización de deuda intraestatal como herramienta de financiamiento y evitando mayores tensiones sobre las reservas internacionales.

El esquema de letras intransferibles genera un doble efecto: por un lado, permite al Tesoro posponer pagos en dólares, reduciendo la presión sobre las reservas; por otro, incrementa el stock de deuda intraestatal, consolidando al BCRA como uno de los principales acreedores del Estado.

Si bien la medida no afecta directamente a los mercados internacionales, es leída como un movimiento defensivo para sostener la estabilidad cambiaria en un contexto de volatilidad y crecientes compromisos financieros externos.

Analistas advierten que este tipo de operaciones, aunque efectivas en el corto plazo, trasladan obligaciones al futuro y concentran riesgos en la relación Tesoro–BCRA. A la vez, consolidan un mecanismo de financiamiento que refuerza la dependencia del sistema público de deuda intraestatal.

Continuidad del esquema de financiamiento intraestatal

De cara a los próximos meses, se prevé que el Tesoro continúe utilizando la ampliación de letras intransferibles como herramienta para refinanciar vencimientos con el Banco Central y otras entidades estatales.

El desafío estará en equilibrar la necesidad de liquidez inmediata con la sostenibilidad de largo plazo, en un año marcado por la presión del pago de intereses y la incertidumbre sobre el acceso a los mercados internacionales de crédito.

La audiencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el cumplimiento del programa fiscal y monetario podría incorporar este tipo de operaciones al análisis sobre la consistencia de la estrategia de financiamiento del país.

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