DEUDA SOBERANA

El riesgo país volvió a 500 puntos

Compartí esta noticia !

El riesgo país argentino volvió a tocar los 500 puntos básicos y marcó un brusco cambio de clima para los activos locales. El indicador elaborado por JP Morgan avanzó 3,5% durante la rueda, frente a los 489 puntos del cierre anterior, y acumuló una suba superior al 17% en agosto. El dato adquiere relevancia porque apenas semanas atrás el mercado especulaba con una compresión hacia los 400 puntos y una eventual reapertura del financiamiento internacional.

La corrección no responde a un único factor. La mayor aversión global al riesgo, la prolongación de la tensión geopolítica en Medio Oriente, el incremento de las tasas largas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y un escenario doméstico atravesado por la proximidad electoral confluyen para elevar la prima que los inversores exigen para mantener deuda argentina.

A nivel local, el deterioro de los bonos soberanos constituye uno de los principales canales de transmisión. Los Bonares y Globales registraron bajas de hasta 2,4% en la jornada y acumularon retrocesos de hasta 4,3% durante agosto. Al mismo tiempo, el rendimiento de los bonos estadounidenses a 30 años superó el 5%, elevando la tasa libre de riesgo que funciona como referencia para la valuación de los activos emergentes.

El mercado también comenzó a incorporar con mayor intensidad una variable que hasta hace algunos meses parecía lejana: el riesgo político asociado al proceso electoral de 2027. La discusión ya no pasa solamente por la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal, sino por la posibilidad de mantener el actual programa económico y su respaldo político después de las elecciones.

Gabriel Bagattini, asesor financiero de Finanzas con Gabriel, planteó que confluyen un escenario internacional más adverso y factores propios de Argentina, entre ellos la cercanía de las elecciones y las dudas sobre la velocidad con la que el país podrá recuperar plenamente el acceso al financiamiento internacional.

Alejandro Bianchi, CEO de AsesorDeInversiones.ar, sostuvo que el mercado comenzó a incorporar nuevamente el riesgo político-electoral. Según su lectura, los inversores adelantaron varios meses una discusión que originalmente podía esperarse para comienzos de 2027: cuál será el respaldo político al Gobierno y, en consecuencia, qué probabilidad existe de continuidad del esquema económico luego de las elecciones.

El deterioro de los indicadores de confianza agrega una señal de alerta. El Índice de Confianza en el Gobierno elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en julio en 1,94 puntos sobre una escala de 0 a 5, con una caída mensual de 6,5% y el registro más bajo de la actual gestión. A su vez, un informe del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA señaló que el 61% de los encuestados apoyaba un cambio de gobierno para 2027.

La otra variable doméstica que observa el mercado es el ritmo de acumulación de reservas. Durante agosto continuaron las compras del Banco Central, pero a un ritmo considerablemente inferior al de julio: el promedio diario se ubicó en torno a los US$28 millones, frente a los US$103 millones del mes anterior, con un acumulado de US$249 millones hasta el jueves señalado en el análisis de mercado.

Ese menor ritmo de compras importa porque las reservas constituyen uno de los principales respaldos que los inversores utilizan para evaluar la capacidad de pago futura. Argentina mantiene vencimientos significativos de deuda en moneda extranjera, particularmente concentrados hacia 2027, mientras todavía no recuperó plenamente el acceso normal a los mercados internacionales de capitales.

Rafael Di Giorno, de Proficio, resumió esa lectura al señalar que el Banco Central dejó de comprar dólares a un ritmo significativo como el observado hasta un mes atrás y que, en el escenario actual, desapareció parte de los factores que habían impulsado la compresión del riesgo país.

La dimensión internacional amplifica el movimiento. El incremento de las tasas largas de los Treasuries estadounidenses encarece el costo de oportunidad de invertir en activos emergentes y reduce el atractivo relativo de instrumentos de mayor riesgo. Para Argentina, cuyo mercado soberano continúa presentando una elevada sensibilidad a los cambios en el apetito global, ese movimiento tiene un impacto mayor.

Brasil también aparece como una variable regional a seguir. El real mantiene una evolución favorable en el año, pero comienza a incorporar mayor incertidumbre frente a su propio proceso electoral y a las dudas sobre la trayectoria fiscal futura. Para los activos argentinos, una mayor aversión global al riesgo puede amplificar la volatilidad precisamente por la elevada sensibilidad del crédito soberano.

En paralelo, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street acompañaron el deterioro general. Corporación América cayó 5,5%, BBVA retrocedió 3,8% y Edenor perdió 3,2%, mientras Globant avanzó 1,9% y Mercado Libre 1%. En la Bolsa porteña, el índice Merval cedió 1,2% hasta los 2.914.141,17 puntos y, medido en dólares, retrocedió 1,7%, hasta los US$1.844,56.

Entre las acciones locales, BBVA registró una caída de hasta 4,2%, mientras YPF se movió en sentido contrario y avanzó 2,5%. La dispersión entre papeles muestra que el ajuste no afecta de manera homogénea a todas las compañías y que factores específicos de cada empresa continúan teniendo peso aun dentro de un escenario financiero adverso.

La pregunta central para el mercado es si los 500 puntos representan una interrupción transitoria de la tendencia descendente o el comienzo de una recomposición más persistente de la prima de riesgo. Bagattini consideró que el nivel actual no implica todavía un cambio estructural, dado que Argentina continúa muy por debajo de los registros de riesgo observados años atrás. La señal relevante, en cambio, será la capacidad del indicador para estabilizarse o continuar escalando.

Bianchi coincide en que el movimiento no implica necesariamente un deterioro sustancial de los fundamentos fiscales. Argentina conserva una posición fiscal y externa más ordenada que en períodos anteriores y, además, Fitch y S&P elevaron recientemente la calificación soberana desde CCC+ hasta B-. Sin embargo, con un riesgo país en torno a 500 puntos, el mercado comienza a mirar menos el ajuste ya realizado y más la capacidad política e institucional para sostenerlo durante 2027.

Ese cambio de foco es posiblemente el dato más relevante de la rueda. La discusión financiera argentina empieza a desplazarse desde la corrección de los desequilibrios heredados hacia la credibilidad de su continuidad. Para el Gobierno, sostener la estabilidad macroeconómica ya no alcanza por sí solo: el mercado exige señales sobre reservas, financiamiento, deuda y, cada vez más, sobre la capacidad de convertir el programa económico en una política sostenible más allá del calendario electoral.

Compartí esta noticia !

Activos argentinos en baja: el Merval perforó los 2.000 puntos y subió el riesgo país

Compartí esta noticia !

Los activos argentinos atravesaron una jornada negativa, en contraste con el desempeño de algunos de los principales mercados internacionales. El S&P Merval cayó 1% hasta 3.156.331,80 puntos, mientras que medido en dólares retrocedió 0,8% y volvió a perforar la barrera de los 2.000 puntos. La presión también alcanzó a los bonos soberanos y llevó al riesgo país a 428 puntos básicos.

La rueda dejó una señal relevante para el mercado local: pese a un escenario externo que mostró algunos indicadores favorables, los activos argentinos todavía encuentran dificultades para sostener una dinámica positiva. La economista Elena Alonso señaló que el comportamiento reciente del Merval muestra que, por el momento, el mercado argentino no logra aprovechar plenamente el buen clima internacional.

Entre las acciones que encabezaron las bajas se ubicaron BBVA, con una caída de 2,6%; Banco Macro, que retrocedió 2,4%; Transportadora de Gas del Norte, con una baja de 2,4%, e YPF, que perdió 2%. La tendencia también se reflejó en Wall Street, donde los ADR argentinos operaron mayormente en terreno negativo: Banco Macro cayó 2%, YPF cedió 2% y BBVA bajó 1,7%.

La debilidad se extendió a la deuda soberana. Los bonos argentinos en dólares negociados en Wall Street registraron bajas generalizadas de hasta 0,6%. El Global 2041 encabezó los retrocesos, seguido por los Global 2035 y 2038, ambos con pérdidas de 0,5%, mientras que el Global 2046 cayó 0,4%.

En ese contexto, el riesgo país elaborado por J.P. Morgan aumentó siete puntos y llegó a 428 unidades. El indicador vuelve así a ganar relevancia para una economía que busca reducir el costo de financiamiento y recuperar acceso sostenido a los mercados internacionales de crédito.

La presión también se observó en otros instrumentos. Según el análisis de SBS, los activos dollar-linked retrocedieron en promedio 0,2%, mientras que la deuda ajustada por CER cayó 0,15% en el tramo corto y 0,35% en el largo. Los títulos a tasa fija permanecieron prácticamente estables, mientras que los instrumentos floaters mostraron las mayores pérdidas, particularmente en el tramo largo.

El comportamiento de los activos locales se produjo mientras Wall Street presentó una dinámica mixta. El Dow Jones alcanzó un nuevo máximo histórico, mientras que la evolución del oro y la baja de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense configuraron un escenario externo que, en principio, ofrecía mejores condiciones para los mercados emergentes.

El oro registró además una fuerte suba y alcanzó máximos de casi siete semanas. El metal precioso avanzó 3,8% hasta US$4.309,55 por onza, mientras el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se ubicó cerca de mínimos de una semana. En paralelo, el dólar operó cerca de sus niveles más bajos en seis semanas frente a otras monedas.

La mejora en la cotización del oro tuvo un efecto directo sobre las reservas internacionales argentinas. El stock del Banco Central superó los US$50.000 millones y alcanzó un nuevo máximo desde 2019, favorecido por la revalorización del metal y por una compra de US$8 millones en el mercado.

El frente externo también incorporó una novedad vinculada con China. El Banco Central renovó el swap de monedas con el país asiático por RMB 130.000 millones y mantuvo activa la utilización de RMB 35.000 millones, equivalentes a unos US$5.000 millones, que Argentina utiliza desde 2023. La extensión del vencimiento, que pasó de tres a cinco años, amplía el horizonte de esa herramienta de liquidez internacional.

El contraste entre reservas en ascenso y activos financieros bajo presión muestra una de las tensiones centrales del mercado argentino. La acumulación de reservas y la mejora de algunos indicadores externos constituyen señales relevantes para la solvencia, pero no necesariamente se traducen de manera inmediata en una menor percepción de riesgo sobre los títulos argentinos.

Para los inversores, el foco queda puesto entonces en la capacidad de la economía para transformar la mejora de las variables externas y la acumulación de reservas en una reducción sostenida del riesgo país. Mientras ese proceso no se consolide, la volatilidad seguirá funcionando como un filtro sobre las expectativas y los activos argentinos continuarán mostrando una sensibilidad mayor que la de los mercados internacionales.

Compartí esta noticia !

Argentina promulga la ley que habilita acuerdos con holdouts

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional promulgó la Ley 27.818, que aprueba los acuerdos de conciliación alcanzados con Bainbridge Ltd. y el grupo de acreedores liderado por Attestor Value Master Fund LP, poniendo fin a dos litigios internacionales vinculados al proceso de reestructuración de la deuda argentina. La norma, oficializada mediante el Decreto 564/2026, habilita al Ministerio de Economía a ejecutar los pagos previstos con cargo al presupuesto destinado al servicio de la deuda pública.

La decisión no implica la emisión de nueva deuda ni modifica el perfil de vencimientos vigente. Su relevancia radica en la reducción de riesgos legales que podían derivar en nuevas medidas cautelares o acciones de embargo sobre activos argentinos en el exterior, un factor seguido de cerca por inversores, organismos multilaterales y empresas con exposición al financiamiento internacional.

Los acuerdos fueron aprobados por el Congreso el pasado 24 de junio y establecen que las obligaciones asumidas serán afrontadas a través de la Jurisdicción 90 – Servicio de la Deuda Pública, preservando el tratamiento presupuestario específico para este tipo de compromisos.

Para el sector privado, la normalización de litigios internacionales constituye una variable relevante porque reduce uno de los componentes del denominado riesgo jurídico soberano, es decir, la incertidumbre asociada a demandas contra el Estado que pueden afectar el acceso al crédito o encarecer el costo de financiamiento del país.

En términos financieros, el cierre de estos expedientes complementa la estrategia oficial orientada a mejorar la percepción de solvencia institucional de Argentina. Aunque el impacto inmediato sobre el riesgo país dependerá de múltiples variables macroeconómicas, la eliminación de pasivos judiciales pendientes suele ser considerada positivamente por los mercados al disminuir potenciales contingencias futuras.

El texto legal no incorpora modificaciones respecto de las condiciones negociadas entre las partes. Se limita a otorgar la aprobación legislativa requerida para la entrada en vigencia de los acuerdos, requisito indispensable para que el Estado pueda cumplir con las obligaciones asumidas durante la negociación.

Qué implica para el sector productivo

Para empresas exportadoras, industrias con proyectos de inversión y compañías que recurren al financiamiento externo, la resolución de controversias internacionales representa una mejora institucional, aunque de efecto indirecto.

Aspectos relevantes de la medida Se aprueban los acuerdos de conciliación con Bainbridge Ltd. y Attestor Value Master Fund. Los pagos serán financiados mediante partidas del Servicio de la Deuda Pública. Se reducen contingencias judiciales vinculadas a bonos soberanos. No se crean nuevos instrumentos de deuda ni se modifican los vencimientos vigentes. Se fortalece el proceso de normalización financiera impulsado por el Ministerio de Economía.

La promulgación de la Ley 27.818 representa un paso en la estrategia de cierre de litigios heredados vinculados a la deuda soberana. El verdadero impacto económico dependerá de si estas señales institucionales logran traducirse en una reducción sostenida del costo de financiamiento del Estado y, posteriormente, del sector privado. Para el entramado productivo argentino, la normalización financiera adquiere valor cuando se convierte en mejores condiciones para invertir, producir y acceder al crédito.

Anexo Ley 27818 by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

El Tesoro convalidó una tasa de 7,83% en dólares y adjudicó apenas USD 100 millones frente a ofertas por USD 691 millones

Compartí esta noticia !

La Secretaría de Finanzas adjudicó este viernes apenas USD 100 millones en la segunda vuelta de la licitación del Bono del Tesoro Nacional en dólares con vencimiento en octubre de 2028 (AO28), pese a haber recibido ofertas por un total de USD 691 millones. La decisión implica que el Gobierno aceptó menos del 15% de la demanda presentada por los inversores, una señal que refleja la estrategia oficial de privilegiar el costo del financiamiento antes que maximizar la captación de divisas.

Según informó el organismo, las 325 ofertas recibidas representaron un valor nominal de USD 691 millones y un valor efectivo de USD 668 millones. Sin embargo, la adjudicación final alcanzó únicamente USD 100 millones de valor nominal, equivalentes a USD 97 millones de valor efectivo.

El instrumento adjudicado corresponde a la reapertura del Bonar 2028 (AO28), un título denominado en dólares que paga una tasa nominal anual (TNA) del 7,56% y cuya tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) quedó establecida en 7,83%. El precio de corte fue de USD 967 por cada USD 1.000 de valor nominal.

La elevada diferencia entre el volumen ofertado y el finalmente adjudicado obligó a aplicar un fuerte prorrateo entre las propuestas aceptadas. La Secretaría de Finanzas informó que el factor de adjudicación fue de apenas 14,47%, lo que significa que incluso quienes ofertaron al precio de corte recibieron solamente una pequeña proporción de los montos solicitados.

Desde el punto de vista financiero, el resultado constituye una señal relevante sobre la estrategia que viene adoptando el Ministerio de Economía en el mercado de deuda. Lejos de aprovechar la elevada demanda para ampliar el endeudamiento, el Tesoro optó por limitar la colocación y mantener acotado el volumen emitido, privilegiando la disciplina financiera y evitando validar rendimientos superiores a los considerados compatibles con su programa de financiamiento.

La operación también permite tomar el pulso del apetito inversor por activos soberanos argentinos denominados en dólares. Las ofertas superaron casi siete veces el monto finalmente colocado, un nivel de sobreoferta que evidencia la existencia de liquidez dispuesta a ingresar a instrumentos del Tesoro cuando las condiciones de rendimiento resultan atractivas.

Al mismo tiempo, el resultado muestra que el Gobierno conserva margen para administrar el ritmo de emisión sin depender de colocar la totalidad de la demanda disponible, una diferencia significativa respecto de etapas anteriores en las que las necesidades de financiamiento obligaban a aceptar mayores costos o ampliar el endeudamiento.

Tras esta reapertura, el Bonar 2028 elevó su volumen nominal en circulación hasta los USD 2.000 millones, consolidándose como uno de los principales instrumentos en dólares dentro de la curva de deuda soberana de mediano plazo.

El desempeño de esta licitación será seguido de cerca por el mercado, ya que constituye una referencia sobre el costo al que el Estado argentino puede obtener financiamiento voluntario en moneda dura y sobre la percepción de riesgo que mantienen los inversores respecto del programa económico. La combinación de una fuerte demanda con una colocación acotada sugiere que el Tesoro continúa priorizando la sostenibilidad financiera y el control del costo de la deuda por encima del ingreso inmediato de divisas.

Compartí esta noticia !

Canje de deuda con el Banco Central: Economía reemplaza bonos ajustados por inflación por títulos en dólares de largo plazo

Compartí esta noticia !

El Ministerio de Economía concretó una operación financiera de gran escala con el Banco Central (BCRA) mediante la conversión de bonos ajustados por CER —atados a la inflación— por títulos soberanos nominados en dólares con vencimientos en 2035 y 2038. La medida implica la posibilidad de ampliar emisiones por hasta USD 7.500 millones nominales y forma parte de la estrategia oficial para reorganizar el perfil de la deuda pública y reducir la exposición del Estado a instrumentos indexados por inflación.

La Resolución Conjunta 31/2026, firmada por las secretarías de Finanzas y Hacienda, autoriza el intercambio de dos bonos CER que estaban en cartera del Banco Central por una canasta compuesta por 66% del Bonar AL35 y 34% del Bonar AE38, ambos títulos en dólares emitidos bajo legislación local.

Desde una perspectiva financiera, la operación modifica la composición de los pasivos del Tesoro sin implicar una nueva captación de fondos. Se trata de un canje entre organismos del sector público que busca reducir el peso de instrumentos cuya evolución depende de la inflación y trasladar parte de ese compromiso hacia bonos con vencimientos más largos.

Los títulos entregados por el BCRA eran dos Boncer de cupón cero con vencimientos en 2027 y 2028. Al reemplazarlos por bonos en dólares que vencen en 2035 y 2038, el Gobierno extiende plazos de repago y disminuye la sensibilidad inmediata de la deuda frente a las variaciones del índice de precios.

Para el equipo económico, la operación también contribuye a consolidar el proceso de desaceleración inflacionaria, dado que reduce la participación de instrumentos cuya actualización está directamente vinculada al CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia).

Qué observa el mercado

El aspecto más relevante para los analistas financieros es que el Tesoro amplía la emisión de dos bonos en dólares ya existentes para realizar una conversión exclusivamente con el Banco Central.

La autorización contempla una expansión de hasta: USD 5.000 millones nominales del Bonar AL35. USD 2.500 millones nominales del Bonar AE38.

La valuación de la operación se realizó tomando los precios de mercado observados en BYMA al momento definido por la normativa.

Al tratarse de una transacción intraestado, el impacto inmediato sobre la liquidez del mercado secundario es limitado. Sin embargo, la señal es relevante porque muestra cuál es la preferencia actual del Tesoro respecto de la estructura de financiamiento futura.

Impacto para la economía real

Aunque la resolución se ubica en el plano financiero, sus efectos potenciales alcanzan al sector productivo.

La evolución de la deuda pública condiciona variables centrales para la inversión privada, como las tasas de interés, el acceso al crédito y las expectativas macroeconómicas. Una reducción del peso de la deuda indexada puede disminuir la presión financiera futura sobre el Tesoro si la inflación continúa descendiendo.

Para las empresas del NEA, particularmente aquellas vinculadas a actividades exportadoras, forestales, yerbateras, tealera, agroindustriales e industriales, la principal variable a seguir es la capacidad del Gobierno para sostener una trayectoria de estabilización financiera que reduzca el costo del capital.

La previsibilidad macroeconómica continúa siendo uno de los factores más determinantes para proyectos de inversión de mediano y largo plazo, especialmente en economías regionales donde el acceso al financiamiento sigue siendo limitado.

Una señal sobre la estrategia financiera de 2026

La operación confirma una tendencia que el mercado viene observando desde finales de 2024: el desplazamiento gradual desde instrumentos indexados hacia deuda de plazo más extenso y con otra estructura de riesgo.

Desde el Ministerio de Economía sostienen que estas herramientas permiten administrar los vencimientos futuros y mejorar el perfil financiero del Estado. El desafío será que esa estrategia pueda sostenerse sin generar nuevas presiones sobre la deuda denominada en moneda extranjera.

El dato clave no es únicamente el canje realizado con el Banco Central, sino la dirección que marca para la política financiera de los próximos meses. Si el Gobierno continúa reduciendo la participación de deuda ajustada por inflación, el mercado evaluará si logra reemplazarla por instrumentos compatibles con una baja sostenida de la inflación y una mejora en las condiciones de financiamiento.

Para el sector productivo, la señal relevante es que la consolidación fiscal y financiera sigue ocupando un lugar central en la estrategia económica. La velocidad con que esas decisiones se traduzcan en crédito más accesible y menor costo de capital será uno de los indicadores más observados por las empresas durante el segundo semestre.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin