El Campeonato Nacional de Wakeboard regresa a Misiones con la atractiva comunión de una disciplina deportiva en auge y eventos artísticos de primer nivel.
Se trata de la octava edición de la competencia en suelo misionero que, además, se desarrollará por primera vez en Posadas. La cita es para los días viernes 6, sábado 7 y domingo 8 de diciembre en “El Pontón” (Capri Nautic Club) de la ciudad capital.
La fecha en Misiones convoca a deportistas de élite nacional. También llegarán participantes de gran nivel internacional, principalmente de Paraguay, Chile y Brasil.
Para informar sobre los últimos detalles de la organización, se realizó este viernes una conferencia de prensa en el Hotel Urbano. Estuvo a cargo de los organizadores Lisandro Camblong y Matías Méndez, junto a la directora General de Turismo de la Municipalidad de Posadas, Silvia Gastelaars, e integrantes de la Prefectura Naval.
En la ocasión, Méndez indicó que el sector privado “estará acompañando con diferentes negocios y locales, en sus respectivos stands”. En ese sentido habrá feria gastronómica y un patio de moda de diseñadores. Por su parte, Camblong contó que avanza con éxito la inscripción de los participantes. Las inscripciones se pueden realizar a través de la cuenta de Instagram Tribu Wake Club. “El lunes previo al campeonato nos visitará el entrenador de la Selección Argentina con su lancha, que es Renato Buscema, para brindar clínicas durante todo el día”, informó.
Fomento al desarrollo económico de la ciudad
Gastelaars recordó que desde la Dirección General de Turismo apuntan a fomentar todos los eventos deportivos. “Esto es un verdadero generador de desarrollo económico y de movimiento turístico”, expuso y recordó que estas actividades “no solamente atraen turistas durante el evento, sino que esos turistas vuelven a venir en otro momento con sus familias”.
Grilla de artistas
La emocionante competencia estará acompañada por un programa repleto de actividades relacionadas al entretenimiento y la cultura. Habrá conciertos en vivo en dos escenarios que recibirán a artistas locales y nacionales de primer nivel. También, exhibiciones de arte y opciones recreativas durante los tres días.
La reconocida banda de reggae de Argentina, Nonpalidece se ubica como uno de los principales atractivos. En la jornada del domingo, estar acompañada por Pizza Club, Leo Rojas y Raíz. Previamente, el viernes, se presentarán Entiatetem, Dani Puerta, y Il Big. Y el sábado estarán Gastón DC, Ramiro Navarro, Lenni Funk, y Lolu Menayed. En los próximos días habrá más novedades sobre otras bandas y artistas que se sumarán a la grilla.
Venta de entradas
Cabe recordar que ya se encuentran habilitadas las entradas para el mega evento. Pueden adquirirse por día, o como Lote 1 completo para todo el fin de semana.
Se consiguen a través de la plataforma quieroentrar.com.ar; o en efectivo en el Pontón (Av. Tambor de Tacuarí 8160), Bali Arg (Ayacucho 1827), Rossé (San Martín 2228), Corte (Colón y Alvear), 24 kilates (Entre Ríos 2324), Nativus (Córdoba 2133). En Jardín América: Estación Sarmiento (Av. Sarmiento y Uruguay); en Oberá: Mr. Hache (Estanislao López 75); en Apóstoles: Mr. Hache (Av. 9 de julio 316). Próximamente se sumarán puntos de venta en efectivo en Puerto Iguazú y en Corrientes.
El Gobierno nacional, a través de la Vicejefatura de Gabinete del Interior, puso en marcha el llamado a licitación para la concesión -por 25 años- del puente binacional sobre el río Uruguay, entre las ciudades de Santo Tomé (Corrientes) y São Borja (Brasil), así como también sus accesos viales y el Centro Unificado de Fronteras.
La concesión de este paso fronterizo tiene por objetivo el desarrollo y la mejora de la infraestructura existente, así como también la incorporación de nuevos servicios hoteleros y gastronómicos. Esto redundará en beneficios para la logística y el transporte de la región, potenciando aún más la actividad comercial entre Argentina y Brasil.
El llamado a licitación se enmarca en la implementación de un nuevo paradigma de gestión en los diversos centros de fronteras del país, que busca fomentar la inversión en servicios complementarios, como hotelería y gastronomía, e impulsa el empleo privado, lo que impactará positivamente tanto en quienes trabajan en esas instalaciones como en quienes transiten por los cruces fronterizos.
En esta línea, el director nacional de Asuntos Técnicos de Fronteras, y secretario de la Comisión Mixta Argentino-Brasileña (Comab), Ricardo Botana; y la presidenta de este organismo, Viviane Esse; firmaron este 6 de noviembre una resolución para poner en marcha una comisión conjunta destinada a “examinar, evaluar y conducir todos los procedimientos relacionados con la licitación, así como a supervisar los trabajos” en el citado centro de fronteras. A través de la resolución de la Comab, se designaron a tres funcionarios brasileños y tres argentinos para la conformación de la comisión conjunta revisora.
Para este paso fronterizo, el criterio utilizado para su adjudicación será el de concesión onerosa, según el valor más alto de canon ofrecido. Por otra parte, el plazo máximo para la recepción y apertura de ofertas se fijó para el 7 de enero de 2025, en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú.
La documentación para participar de la licitación se podrá descargar -de forma gratuita- desde la siguiente página web: consultar.
Se conmemoró este viernes un nuevo aniversario de la fundación de la capital misionera. El acto estuvo encabezado por el jefe comunal acompañado por sus funcionarios y del Concejo Deliberante, autoridades provinciales y de la República del Paraguay. La ciudad celebra 154 años de historia.
Este viernes por la mañana, a pesar del cielo gris, se llevó a cabo el acto en memoria por los 154 años de la fundación de la ciudad de Posadas. El intendente Leonardo Stelatto participó del sentido acto en la plazoleta ubicada en avenida Bartolomé Mitre y calle Buenos Aires.
En el acto, el jefe comunal invitó a recordar con orgullo los caminos que se fueron trazando para llegar a lo que es hoy esta ciudad. En este sentido, Stelatto expresó que “es una fecha que marca un icono en todos los actos, donde tenemos que hacer memoria de cómo se generó la ciudad a través de diferentes normativas que fueron dando vida a lo que es hoy nuestra querida Posadas. Mucha gente, muchos pensadores dieron su aporte para que hoy podamos tener una ciudad como está, así que agradecido a cada ciudadano y a todos los que han hecho su aporte para que podamos trabajar en equipo solidariamente”.
Además, valoró la presencia de los estudiantes en el acto, afirmando que “es importante también, por supuesto, la participación de los alumnos, de los jóvenes, porque tenemos que resaltar la memoria, saber de dónde venimos para saber a dónde queremos llegar, que entendamos que esto no lo construye solamente un sector o los funcionarios que estamos circunstancialmente ocupando un lugar administrando la ciudad, sino que el aporte es de todos”, concluyó.
Asimismo, aprovechó la instancia para brindar un cálido saludo a los empleados municipales que en la fecha están celebrando su día.
El intendente estuvo acompañado por los diputados Jose Luis Sartori y Lilian Tartaglino; el presidente del Honorable Concejo Deliberante Jair Dib; Lourdes Rivas, Cónsul de la República del Paraguay; miembros de la Fuerzas Armadas y de Seguridad, entre otras autoridades. Juntos, dieron el cierre a la ceremonia, depositando una ofrenda floral en el memorial de la Trinchera de San José al son de las melodías a cargo de la Orquesta Folklórica y la Banda de Música Municipal.
La ciudad se estableció en 1870, cuando el gobierno de Corrientes creó el departamento de Candelaria y designó a Trinchera de San José (hoy Posadas) como su capital. Este evento marcó un punto de partida en la memoria colectiva de la ciudad, ya que se realizó la mensura y el deslinde del pueblo por el agrimensor Francisco Lezcano, quien se convirtió en el primer jefe municipal el 13 de octubre de 1872.
Escribe John Otis / AQ – Lorena Hernández retrocede con su Ford hasta un almacén de alimentos y llena la camioneta con tantas bolsas de puré de papas secas, botellas de jugo de frutas y cajas de brócoli congelado que apenas le queda espacio para que quepa detrás del volante.
Hernández está llevando el pasaje, proporcionado por la organización sin fines de lucro Argentina Food Banks, a un centro comunitario en Tigre, al norte de Buenos Aires. Aunque los turistas acuden en masa a Tigre por sus tiendas de artesanías, restaurantes junto al río y excursiones en bote, el centro comunitario se encuentra en una zona muy deteriorada de chozas de ladrillo de un piso cuyos residentes a menudo están desempleados y hambrientos.
En el centro comunitario, construido en una antigua planta empacadora de carbón, niños y niñas devoran tazones de estofado de carne y pan mientras Hernández observa. Durante sus 17 años viniendo aquí, ha ideado formas de medir qué tan bien le está yendo a Argentina. Cuando las cosas mejoran, la demanda de comidas disminuye y los niños se alejan de los alimentos que no les gustan, como las lentejas.
Pero en estos días, el lugar siempre está lleno. Y los niños ya no son quisquillosos.
“Ahora”, dijo Hernández, “lo devoran todo”.
Escenas similares se están desarrollando en gran parte de América Latina hoy en día. Llamémoslo la paradoja alimentaria: a pesar de que la región produce y exporta más alimentos que nunca, enfrenta enormes desafíos para alimentar a su propia población.
América Latina se ha convertido, en muchos sentidos, en el granero del mundo. En las últimas dos décadas, el valor de sus exportaciones agrícolas aumentó un enorme 500% hasta los 316.000 millones de dólares en 2022, el último año completo del que se dispone de datos. Ninguna otra región tiene un mayor excedente agrícola. Es el origen de más del 60% del comercio mundial de soja, casi la mitad de su maíz y más de una cuarta parte de su carne de res. Tres de cada cuatro aguacates provienen de América Latina, al igual que gran parte del café del mundo.
Al mismo tiempo, alrededor del 28% de las personasen América Latina y el Caribe sufren hoy de inseguridad alimentaria moderada o grave, lo que significa que carecen de acceso regular a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para una salud y un desarrollo normales. Esa cifra está por debajo de su punto máximo durante la pandemia de COVID-19, pero sigue siendo seis puntos porcentuales más alta que en 2014, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Eso significa que 48 millones de personas más sufren inseguridad alimentaria en comparación con hace una década.
La paradoja de la comida enfurece a personas como Martín Caparrós, el escritor argentino y autor de Hambre, un libro galardonado que examina por qué tanta gente pasa hambre en un mundo de abundancia. Ha calificado a Argentina como “un caso extremo de una situación extremadamente vergonzosa”.
Pero el fenómeno es regional, íntimamente ligado a los recientes altibajos económicos. América Latina experimentó un fuerte progreso en la reducción de la pobreza y el hambre durante la próspera década de 2000, pero varias de las economías más grandes, incluidas Argentina y Brasil, sufrieron graves recesiones a partir de mediados de la década de 2010, mientras que Venezuela se tambaleaba al borde del colapso. Luego llegó el COVID, que golpeó con especial dureza a América Latina. Los consiguientes repuntes del desempleo, la inflación y el hambre se siguen sintiendo.
“Perdimos 15 años con el COVID”, dijo a AQa AQo el peruano Máximo Torero, economista jefe de la FAO. “Los niveles de hambre que tenemos hoy son los mismos que hace 15 años”.
América Latina se ha convertido, en muchos sentidos, en el granero del mundo. Al mismo tiempo, alrededor del 28% de la población de la región sufre hoy en día inseguridad alimentaria moderada o grave.
La buena noticia es que gran parte de América Latina está volviendo gradualmente al camino correcto. Desde México hasta Colombia y Brasil, los presidentes han declarado que la lucha contra el hambre es una de sus principales prioridades. Las agencias gubernamentales, los grupos sin fines de lucro y las fundaciones privadas están ideando formas a menudo novedosas de hacer llegar una variedad más amplia de alimentos nutritivos a más personas. El objetivo es crear un mejor granero, una América Latina capaz de nutrir al mundo y, al mismo tiempo, brindar seguridad alimentaria a su propio pueblo.
UNA MISIÓN DE RESCATE DE ALIMENTOS
Gran parte del trabajo va mucho más allá de la distribución de alimentos a los más necesitados.
En una mañana reciente en La Plata, una capital provincial a 35 millas al sureste de Buenos Aires, Sebastián Laguto iba en una camioneta visitando a los agricultores en las afueras de la ciudad. Su camioneta estaba adornada con letras verdes que deletreaban su declaración de misión: “Rescatar frutas y verduras”.
Laguto, un voluntario de un banco de alimentos de la zona, trabaja con agricultores para rescatar naranjas, espinacas y otros productos que están deformes, ligeramente magullados o un poco demasiado maduros. Estos productos suelen ser rechazados por las empresas alimentarias y los supermercados a pesar de que son perfectamente comestibles. El gobierno argentino estima que la mitad de todas las frutas y verduras del país acaban tirándose en montones de compost o vertederos, una tasa de pérdida similar a la de muchos otros países.
“El desperdicio de alimentos podría resolver el problema del hambre”, dijo Laguto a AQ. “La verdad es que hay suficiente para todos”.
Un donante frecuente del banco de alimentos de La Plata es Nicolás Marinelli, un agricultor de la zona. Le encanta trabajar en la tierra rica y negra, muestra con orgullo el tatuaje del tractor en su bíceps derecho, pero la imprevisibilidad de la agricultura le ha pasado factura. Un tramo de clima caluroso de repente maduró 4,000 libras de brócoli, lo que llevó a los compradores a tomar solo 250 libras. Más recientemente, un viento frío rasgó las hojas verdes y blancas de sus acelgas, dejándolas impresentables para los supermercados.
Nicolás Marinelli, de 34 años, agricultor de la zona, cultiva verduras de hoja verde y otras hortalizas y es un donante frecuente del banco de alimentos de La Plata.
“No han perdido ninguno de sus nutrientes”, dijo encogiéndose de hombros, señalando que al menos el banco de alimentos aceptará sus productos imperfectos.
Ciertamente, Argentina no puede darse el lujo de desperdiciar más alimentos. Durante el año pasado, la inflación se disparó por encima del 200%, dejando a muchas personas luchando por llegar a fin de mes. Desde que el presidente Javier Milei asumió el cargo en diciembre, su gobierno ha devaluado el peso, ha reducido drásticamente la fuerza laboral del gobierno y ha recortado los subsidios para la electricidad y el transporte público. Esto ha reducido la inflación, pero ha contribuido a un aumento de la pobreza, al menos por ahora. UNICEF dice que a unos 1,5 millones de niños argentinos les falta al menos una comida al día.
Los Bancos de Alimentos de Argentina, que incluye el banco de alimentos de La Plata, se fundaron en 2001 durante la peor crisis económica del país. La red cuenta ahora con 20 bancos de alimentos a nivel nacional, que distribuyen los productos sobrantes y los comestibles donados por agricultores, empresas de alimentos y supermercados, a unos 4.500 grupos comunitarios. El financiamiento proviene de varias fuentes, incluida la Fundación Citi.
El gobierno argentino estima que la mitad de todas las frutas y verduras del país acaban tirándose a las pilas de compost o a los vertederos, una tasa de pérdida similar a la de muchos otros países.
“Como argentino, me duele ver tanta pobreza”, dijo Mario Bañiles, director de la sede de la organización en Tandil, una ciudad a 220 millas al sur de Buenos Aires. “Lo bueno es que hay mucha gente dispuesta a ayudar a cuidar a sus vecinos”.
Una de las beneficiadas es Daniela Sussani, una madre soltera de 19 años que vive en las afueras de Buenos Aires. Su hijo de 16 meses, Bruno, tiene un apetito voraz, engullendo huevos, fideos y arroz siempre que están disponibles.
Pero Sussani está desempleada y las estanterías del apartamento que comparte con su madre a veces están vacías. Entonces, en lugar de alimentar a Bruno con la comida sólida que necesita, a veces intenta amamantarlo para que se duerma. No funciona muy bien.
“Si come, duerme toda la noche. Pero si no, se despierta todo el tiempo”, dijo Sussani. “Estoy preocupada por él”.
Daniela Sussani, de 19 años, vive en las afueras de Buenos Aires y visita un banco de alimentos para ayudar a alimentar a su hijo pequeño, Bruno.
OBSTÁCULOS DESALENTADORES
Estas luchas recientes significan que es probable que América Latina no cumpla con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU de acabar con el hambre y lograr la seguridad alimentaria para 2030.
Un problema es el precio. La FAO dice que el costo de una dieta saludable en América Latina y el Caribe hoy es, en promedio, más alto que en cualquier otra región del mundo. (Esto es en parte producto del costo excepcionalmente alto de las importaciones de alimentos en las naciones del Caribe). El representante de la organización para la región, Mario Lubetkin, lamentó: “Nos estamos alejando cada vez más del cumplimiento de la agenda 2030”.
José Graziano, ex director general de la FAO que ayudó a diseñar el muy elogiado programa “Hambre Cero” de Brasil a principios de la década de 2000, dijo que el impulso de la región para exportar productos agrícolas puede hacer subir los precios de esos mismos productos básicos en el país. Brasil, por ejemplo, es uno de los mayores exportadores de arroz del mundo. Pero Graziano dijo que el país a menudo no tiene suficiente a mano para el consumo local y termina importando el grano, lo que lleva a precios más altos para los brasileños.
“Es un sistema perverso”, dijo Graziano a AQ.
Debido a que muchas personas recurren a alimentos baratos y procesados que tienen una vida útil prolongada y pueden sobrevivir largos viajes a aldeas remotas de la selva y la montaña, el número de personas con sobrepeso y obesidad está aumentando simultáneamente. “América Latina tiene ahora el doble de personas que sufren de obesidad que de hambre”, dijo Eugenio Díaz-Bonilla, asesor especial del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.
El cambio climático también es un culpable, ya que contribuye a la pérdida de cosechas y a la propagación de hongos, como la roya del café y el Fusarium TR4, que ataca a los plátanos. La invasión rusa de Ucrania en 2022 hizo subir los precios de los fertilizantes, poniéndolos fuera del alcance de muchos pequeños agricultores de América Latina. Eso significó rendimientos más bajos y precios más altos en los supermercados.
Otro factor es el número sin precedentes de personas en toda la región que hacen las maletas y se mudan. El caso más dramático es el de Venezuela, donde casi una cuarta parte de la población ha huido al extranjero en medio del colapso económico del país.
“El movimiento de personas lleva a la pérdida del acceso a los alimentos y a la protección social”, dijo Susana Raffalli, experta en seguridad alimentaria y nutrición en Venezuela. “Esto está sucediendo en toda América Latina”.
Frente a estos desafíos, algunos gobiernos han actuado con lentitud o se han visto demasiado atrapados en otras crisis, desde la violencia de las pandillas hasta los desastres naturales, como para prestar toda su atención a la seguridad alimentaria.
Tomemos el caso de Perú. El país tiene ahora su séptimo presidente en los últimos siete años. Eso ha significado sillas musicales en la cima de los ministerios del gobierno, lo que dificulta mucho la ejecución de programas de protección social coherentes. En la actualidad, el 51% de la población peruana padece inseguridad alimentaria. Hace una década, esa tasa era de alrededor del 38%.
Carolina Trivelli, quien fue ministra de Desarrollo Social e Inclusión del Perú entre 2011 y 2013, le dijo a AQ: “Si preguntas: ‘¿Quién es responsable de la seguridad alimentaria en el Perú?’, la respuesta es: nadie”.
El almacén del Banco de Alimentos Benavidez en Buenos Aires, donde se almacenan los alimentos donados hasta que van a diversas organizaciones para ser distribuidos en comedores populares.
Varios programas gubernamentales de distribución de alimentos se han visto empañados por el robo, el soborno y el crimen organizado. El caso más infame involucró a Alex Saab, un empresario colombiano que suministró alimentos para un programa de ayuda a Venezuela conocido como CLAP. En 2019, el Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a Saab, alegando que utilizó contratos CLAP sobrevalorados para “saquear cientos de millones de dólares de venezolanos hambrientos”. Además, era comida de mala calidad. Un análisis químico de la leche en polvo CLAP mostró que para obtener su calcio diario, los niños habrían tenido que tragar hasta 41 vasos de la leche.
La fiscalía de México ha acusado a unas 90 personas de Segalmex, la agencia gubernamental de seguridad alimentaria, en una investigación sobre la presunta malversación de más de 500 millones de dólares. En Colombia, el presidente Gustavo Petro anunció en su discurso inaugural de 2022 que la lucha contra el hambre sería su primera prioridad. Pero su gobierno se ha visto debilitado por un creciente escándalo de malversación de fondos en torno a la compra de camiones cisterna con precios excesivos para proporcionar agua potable a las aldeas indígenas pobres.
“Petro habla todo el tiempo sobre el hambre”, dijo Felipe Roa-Clavijo, experto en seguridad alimentaria de la Universidad de los Andes en Bogotá. “Pero no ha hecho mucho”.
En Argentina, Milei suspendió temporalmente la distribución de alimentos del gobierno a comedores populares para investigar la presunta corrupción del gobierno anterior. Un nuevo escándalo estalló en mayo cuando se descubrieron 5.000 kilos de leche, harina de maíz, frijoles y otros alimentos básicos que estaban a punto de caducar en almacenes gubernamentales en Buenos Aires y Tucumán.
“Hoy estamos usando las mismas herramientas que usábamos hace 10 años. Pero la pobreza y el hambre son diferentes” (Carolina Trivelli, ministra de Desarrollo Social e Inclusión de Perú, 2011-13)
CAMBIANDO LAS TORNAS NUTRICIONALES
Los expertos dicen que los gobiernos latinoamericanos deben priorizar la seguridad alimentaria y aumentar el gasto en programas que tienen un historial de éxito, como las campañas de alimentación escolar. También necesitan reorganizar los programas existentes, como la distribución de dinero y alimentos, y utilizar herramientas como la política tributaria y las regulaciones nutricionales para promover una alimentación más saludable.
“Se necesita una estrategia general y luego hay que financiarla”, dijo Díaz-Bonilla, del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. “De lo contrario, es solo una lista de deseos”.
Muchos países han adoptado las transferencias monetarias condicionadas. Estos programas alientan a los padres a invertir en sus hijos manteniéndolos en la escuela y realizándoles chequeos médicos y vacunas. A cambio, reciben estipendios mensuales que les permiten comprar, entre otras cosas, más alimentos. América Latina fue pionera en programas de transferencias monetarias, y el primero se lanzó en México en 1997.
Pero requieren un reinicio.
“Hoy estamos usando las mismas herramientas que usábamos hace 10 años”, dijo Trivelli, el exministro peruano. “Pero la pobreza y el hambre son diferentes”.
Por ejemplo, los residentes rurales pobres siguen emigrando a las ciudades latinoamericanas. Pero estos recién llegados tienden a mudarse con frecuencia y a alternar entre empleos informales, lo que dificulta la inscripción para recibir transferencias de efectivo y otros beneficios.
La vivienda, el pasaje de autobús, el fácil acceso al alcohol y la extorsión por parte de las bandas criminales hacen que las ciudades sean más caras, pero los estipendios a menudo siguen estando indexados al costo de vida en el campo. “Es mucho más difícil abordar la pobreza urbana que la rural”, dijo Graziano, ex director general de la FAO.
También se requieren ajustes en el sistema porque las limosnas no siempre terminan en los bolsillos de los más necesitados. Una investigación de la ONU publicada el año pasado encontró que poco más de la mitad de todos los receptores de transferencias monetarias en América Latina vivían por encima del umbral de la pobreza.
Ese fue el caso en México, donde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador eliminó los programas de asistencia social de larga data en favor de otros nuevos para ayudar a los adultos mayores, los jóvenes desempleados, los agricultores y las personas con discapacidades. Pero los más pobres de México terminaron recibiendo una proporción menor del gasto social, según datos del gobierno compilados por Associated Press. La pobreza extrema aumentó.
Las dádivas gubernamentales también pueden cegar a los funcionarios públicos ante el panorama general. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, las transferencias de efectivo pueden generar votos. Pero no deben suplantar a los proyectos que pueden tener más impacto, dijo Ignacio Gavilán, director senior de alianzas de sistemas alimentarios de la Red Mundial de Bancos de Alimentos, quien pasó años trabajando en América Central y del Sur.
“En la selva tropical de Petén en Guatemala, todo el mundo bebe Pepsi porque el agua no es potable”, dijo. “El gobierno prefiere dar subsidios que construir sistemas de agua”.
Para promover dietas más saludables y hacer llegar más dinero a las manos de los pequeños agricultores, las agencias gubernamentales en Colombia tienen el mandato de comprar directamente alimentos frescos de los productores locales. Eso elimina a los intermediarios que pueden llevar estos productos a mercados lejanos, pero que pagan a los agricultores precios más bajos. El Congreso de Colombia también aprobó exenciones fiscales para las empresas que donan a los bancos de alimentos.
Torero, economista jefe de la FAO, dijo que el progreso requiere una mejor coordinación. Señala las enormes sumas desperdiciadas en proyectos superpuestos por parte de las agencias multilaterales, muchas de las cuales “financian involuntariamente lo mismo en el mismo país”.
La piscicultura es una forma relativamente barata y eficiente de producir proteínas. Pero Torero dijo que los países también deben mejorar la cadena de frío, el almacenamiento y el transporte para que el pescado y otros productos perecederos puedan llegar a más personas en áreas remotas.
Para evitar la duplicación, los gobiernos podrían combinar la ayuda en casos de desastre con programas regulares de alimentos. En la mayoría de los países, la responsabilidad de la nutrición y la seguridad alimentaria está repartida entre los ministerios de agricultura, salud y protección social, lo que a menudo conduce a la confusión y la inercia.
“Los gobiernos podrían nombrar a un zar de la alimentación para coordinar todo”, dijo Trivelli.
También hay lecciones que aprender de Brasil, que fue noticia a principios de la década de 2000 por sus exitosos esfuerzos para reducir la pobreza y el hambre bajo el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Brasil se basó en una combinación de sólidas transferencias de efectivo, alimentación escolar y otros programas, al tiempo que reunía una base de datos completa de familias en riesgo. Este registro nacional único permitió a las agencias gubernamentales aumentar rápidamente la asistencia durante la pandemia de COVID-19 y otras emergencias, dijo Mary Arends-Kuenning, demógrafa económica de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign que ha llevado a cabo una amplia investigación en Brasil.
“El hambre no es natural. Es, sobre todo, el resultado de decisiones políticas”. —Presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva
Cuando Lula regresó a la presidencia para un tercer mandato el año pasado, continuó donde lo dejó. Restableció el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Brasil, prohibió los alimentos ultraprocesados del programa de alimentación escolar y aumentó el gasto para ese programa en un 35%.
Resulta que canalizar más dinero a la lucha contra el hambre tiene sentido desde el punto de vista económico. Una investigación realizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) encontró que a los países les costaría el 1,5% de su PIB anual proporcionar alimentos saludables a las personas necesitadas. Por el contrario, el costo de no hacer nada, en términos de atención médica y pérdida de productividad, sería del 6,4% del PIB.
Lula respaldó este enfoque en una cumbre en julio en Río de Janeiro en la que propuso formar una alianza global contra el hambre.
“El hambre no es natural”, dijo en un discurso. “Es, sobre todo, el resultado de decisiones políticas”.
CONFIAR EN LOS BANCOS DE ALIMENTOS
“Este país produce tanto, pero todo es muy caro”.
Yanet Lozano no sabe a quién culpar. Madre soltera de tres niños pequeños, gana 400 dólares al mes limpiando casas en los barrios más elegantes de Tigre, pero dijo que la inflación hace que sea casi imposible mantener a su familia alimentada. Sujetando la ropa sucia a su tendedero en el patio delantero en su día libre, Lozano, de 31 años, dijo: “Este país produce mucho, pero todo es muy caro”.
Yanet Lozano, de 31 años, vive en el barrio Las Tunas de Tigre, cerca del centro comunitario de Lorena Hernández.
Su estado de ánimo se ilumina cuando la conversación se dirige al centro comunitario, el que dirige Lorena Hernández y que está convenientemente ubicado a pocas cuadras de distancia. En su cocina, los cocineros convierten papas, pastas, zanahorias y otros comestibles suministrados por los Bancos de Alimentos de Argentina en platos sencillos pero nutritivos.
Lozano a veces envía a sus hijos a la cama solo con té y pan, pero en el centro, al menos reciben un almuerzo sólido. Y agregó: “No sé qué haríamos sin él”.
Este artículo es una adaptación de Informe especial de AQ sobre la seguridad alimentaria en América Latina
JOHN OTIS escritor y periodista radicado en Colombia. Anteriormente jefe de la oficina de América del Sur del Houston Chronicle
Merle es una fotoperiodista radicada en Buenos Aires. Su trabajo ha sido publicado por Getty Images, Financial Times y AP, así como por varias organizaciones de noticias en Argentina.
Americas Quarterly – Después de una victoria inesperadamente grande, los analistas examinan el probable impacto para la región.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, obtuvo una victoria mayor a la esperada el martes, lo que indica un cambio importante en la política de Estados Unidos, incluso hacia América Latina. En la campaña electoral, Trump enfatizó las promesas de una represión migratoria sin precedentes, incluidas deportaciones masivas, y ha sugerido que podría imponer aranceles al comercio transfronterizo con México.
Los republicanos también obtuvieron la mayoría en el Senado, mientras que el control de la Cámara de Representantes aún no estaba decidido al cierre de esta edición.
AQ pidió a los analistas que compartieran sus reacciones sobre lo que significa una segunda presidencia de Trump para América Latina y el mundo.
Lucía Dammert
Dammert es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Santiago de Chile.
La victoria de Donald Trump no solo le asegura la Casa Blanca, sino que también le da a los republicanos el control del Senado y posiblemente una mayoría en la Cámara de Representantes. Ya dominan la Corte Suprema. Este control casi total presenta enormes desafíos para Estados Unidos y el mundo. Sin embargo, el voto es decisivo: el pueblo estadounidense lo ha elegido, a pesar de los juicios, el comportamiento agresivo y la profunda polarización. Si bien aún no es el momento de diseccionar los temas dentro de la campaña demócrata, o la influencia de Elon Musk y otros actores clave en el lado republicano, estos temas sin duda merecen un estudio detallado.
La victoria de Trump redefine la relación de Estados Unidos con varios gobiernos latinoamericanos. Tendrá un significado particular para la recién elegida presidenta Claudia Sheinbaum en México. El control fronterizo, la política migratoria, la guerra contra las drogas, el nearshoring, y las relaciones entre Estados Unidos y China se convertirán en temas centrales en la agenda binacional. En contraste, la relación con Brasil, la economía más grande de América Latina, parece estar más abajo en la lista de prioridades, lo que podría acelerar la formación de alianzas globales alternativas. En cuanto a Venezuela, es probable que siga siendo un tema de conversación populista con pocas expectativas de acciones para fortalecer los resultados democráticos. Para líderes como Milei y Bukele, si bien la narrativa de Trump podría resonar, queda por ver si esta alineación se traducirá en acciones políticas específicas.
Sin embargo, la elección de Trump podría presentar una oportunidad única para América Latina. Enfrentados a los desafíos económicos, la inestabilidad política, el cambio climático y una posición entre las potencias mundiales, los líderes de la región deben buscar mecanismos de colaboración para crear una voz unificada. Más allá de las diferencias políticas, este liderazgo colectivo podría forjar estrategias para enfrentar la crisis venezolana, idear respuestas a los graves impactos del cambio climático, coordinarse contra la propagación del crimen organizado y construir mercados comunes y estrategias comerciales como bloque regional. En un mundo que parece cada vez más polarizado y dividido, la región debe entender que un enfoque fragmentado y confrontativo no mejorará la calidad de vida de los latinoamericanos. El desafío está en construir un verdadero bloque unido. Esperemos que los líderes latinoamericanos reconozcan que, en el cambiante panorama mundial, un camino común hacia adelante no solo es posible sino necesario.
Brian Invierno
Editor en Jefe de Americas Quarterly, Analista Político.
Fue una elección como tantas que hemos visto en América Latina: insatisfacción con el statu quo y enojo por la desigualdad y una élite distante y egoísta. Esos solían ser mensajes de izquierda, pero ahora la derecha suele canalizarlos mejor. En América Latina y Estados Unidos.
En cuanto a las consecuencias para la región… Creo que México es la gran historia. Hoy es el mayor socio comercial de Estados Unidos, pero en las últimas semanas de la campaña, Trump hizo amenazas cada vez más grandes sobre nuevos aranceles a menos que México juegue a la pelota con la migración. Es cierto que nunca cumplió con su primera presidencia, pero esta vez, influencias moderadoras como Jared Kushner y John Kelly no estarán en la Casa Blanca. Su mandato para controlar la frontera es ahora mucho mayor. No estoy seguro de que la gente esté tomando esto lo suficientemente en serio: podríamos ver que la relación entre Estados Unidos y México se vuelve hostil. Es hora de escuchar y repensar.
Por otra parte, la victoria de Trump es una buena noticia para compañeros de viaje como Javier Milei y Nayib Bukele, aunque no está claro qué significará en términos de beneficios tangibles. Esto definitivamente insufla un nuevo oxígeno al movimiento de Bolsonaro, y sus esperanzas de que él también pueda hacer un regreso improbable y superar los fallos judiciales que le prohíben postularse en 2026. Brasil es un signo de interrogación: ha habido bolsonaristas con influencia en el mundo de Trump tratando de impulsar esta idea de que Luiz Inácio Lula da Silva es antidemocrático y antioccidental, y que Brasil debería ser sancionado. Pronto veremos si tienen tracción.
En general, creo que América Latina estará más al frente y al centro de la presidencia de Trump de lo que mucha gente espera. Es clave para los grandes temas que le importan a Trump, como la inmigración, las drogas y un amplio frente contra las amenazas socialistas, tanto percibidas como reales. A algunos en la región les gustará el aumento de la atención; otros no lo harán.
Viri Ríos
Académica y autora mexicana especializada en desigualdad y políticas sociales.
La reciente victoria de Trump, sin duda, plantea desafíos para México; Sin embargo, no hay motivo para alarmarse indebidamente. A diferencia de 2016, este momento encuentra a Estados Unidos más dependiente de México que nunca, una realidad que es poco probable que Trump reconozca públicamente, a pesar de su importancia.
Aspectos críticos de la plataforma de Trump, como la restricción de los flujos migratorios hacia el sur, la reducción de la inflación a través de la manufactura de bajo costo y el alejamiento de las relaciones comerciales primarias de China, dependen de una relación mutuamente sostenible con México. Además, México se beneficia ahora de un presidente y un equipo diplomático capacitados, cuya alineación en temas laborales puede crear vías constructivas para el diálogo.
Mientras tanto, el Partido Demócrata tiene mucho por lo que responder. Su fracaso en la elaboración de un mensaje convincente y creativo para la clase trabajadora está teniendo serias repercusiones globales, que todos inevitablemente sentiremos.
Mauricio Cárdenas
Profesor de práctica profesional y director del MPA en liderazgo global en el SIPA de la Universidad de Columbia.
La victoria de Donald Trump tiene implicaciones significativas para el mundo y para América Latina. Comencemos con el escenario macroeconómico: los recortes de impuestos y el aumento del gasto probablemente significarán un mayor déficit fiscal en Estados Unidos. Esto implica una mayor inflación, tasas de interés más altas por más tiempo y un dólar más fuerte. En América Latina, esto significa menores entradas de capital a la región, monedas más débiles y tasas de interés más altas. Todo esto indica un peor panorama de crecimiento económico, además de un escenario ya sombrío. No se espera que la región crezca por encima del 3% en los próximos años, como proyecta el FMI.
Pero esa no es la implicación más sorprendente del triunfo de Trump. La región puede esperar pasar de un período de negligencia, incluso indiferencia, por parte de Estados Unidos, a uno de mucho más compromiso, pero no necesariamente por razones positivas.
México será un país disputado en dos temas cruciales para la agenda de Trump: la inmigración y China. Trump fue el arquitecto del acuerdo comercial T-MEC durante su primer mandato, y no es probable que busque socavarlo ahora. Pero utilizará el comercio como palanca en las negociaciones con México sobre la migración ilegal, y podría buscar cambios en temas específicos relacionados con aspectos del acuerdo que han permitido que la IED de China en México eluda los aranceles más altos sobre los productos chinos que ingresan al mercado estadounidense. Perú, hogar del nuevo puerto de Chancay, construido a través de inversiones chinas, también podría convertirse en un campo de batalla de relaciones comerciales.
Es probable que Trump presione a Colombia por un aumento en la producción de cocaína y la estrategia de Paz Total de Petro, lo que provocará un aumento de la tensión en la relación entre Washington y Bogotá, una posible reducción de la ayuda militar e incluso la amenaza de sanciones económicas.
Por último, está el tema de Venezuela. Si puede adoptar un enfoque pragmático, Trump podría negociar un acuerdo con el régimen de Maduro para facilitar una transición, a cambio de alguna forma de inmunidad legal en Estados Unidos para Maduro y sus acólitos.