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La IGJ digitaliza la presentación de balances: qué cambia para empresas, asociaciones y fundaciones

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La Resolución General 9/2026, publicada en el Boletín Oficial, redefine el sistema de presentación de estados contables ante la IGJ mediante una fuerte simplificación administrativa. El organismo derogó 16 artículos de la normativa vigente y reestructuró los procedimientos para sociedades comerciales, asociaciones civiles y fundaciones, con el objetivo de adaptar el control registral a un esquema íntegramente digital.

Aunque la IGJ tiene competencia sobre las personas jurídicas registradas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la reforma trasciende esa jurisdicción porque marca una tendencia hacia la digitalización de los organismos de control societario. Para grupos empresarios, inversores y estudios contables que operan en distintas provincias —incluido el NEA—, el cambio reduce cargas burocráticas y estandariza procesos que suelen replicarse en otros registros públicos.

Uno de los cambios centrales consiste en abandonar la lógica basada en expedientes físicos. La resolución reconoce que los mecanismos presenciales habían quedado desactualizados frente al desarrollo de herramientas digitales y que muchos de los requisitos eliminados ya no aportaban valor desde el punto de vista del control jurídico.

La nueva normativa incorpora tres pilares tecnológicos presentación completamente digital de los estados contables. Firma electrónica mediante Clave Fiscal de ARCA, con efectos legales para las presentaciones. Importación automática de información desde el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires.

La resolución sostiene expresamente que la simplificación administrativa no implica una reducción de los controles, sino una reorganización del proceso de fiscalización basada en información digital estandarizada.

Cambios para las sociedades comerciales

Las sociedades alcanzadas por el artículo 299 de la Ley General de Sociedades y las sociedades anónimas no comprendidas en ese régimen deberán continuar presentando sus estados contables dentro de los 15 días posteriores a la aprobación por el órgano de gobierno, aunque ahora bajo un procedimiento simplificado.

La documentación requerida incluye Estados contables aprobados, con informe del auditor cuando corresponda. Memoria del ejercicio. Actas de convocatoria y de la asamblea, junto con la planilla de asistencia cuando resulte exigible.

La resolución también consolida el criterio de que las normas técnicas contables aplicables serán las emitidas por la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas y adoptadas por el Consejo Profesional porteño, salvo que exista una disposición legal específica.

Otro aspecto relevante para compañías con operaciones complejas o vinculadas a mercados de capitales es la consolidación de la opción para presentar estados financieros bajo Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) o NIIF para PyMEs.

La primera presentación bajo ese régimen deberá incorporar conciliaciones patrimoniales y del resultado integral, alineando la información con estándares utilizados por empresas que mantienen vínculos con inversores internacionales.

Asimismo, las sociedades vinculadas a entidades fiscalizadas por la Comisión Nacional de Valores podrán presentar documentación compatible con las exigencias de ese organismo, evitando duplicaciones regulatorias.

Impacto para asociaciones civiles y fundaciones

La resolución también modifica el régimen aplicable a entidades sin fines de lucro.

Las asociaciones civiles mantendrán un esquema diferenciado según su categoría, aunque con procedimientos simplificados y plazos claramente definidos para las presentaciones posteriores a las asambleas.

En el caso de las fundaciones, los estados contables deberán presentarse dentro de los 15 días hábiles posteriores a la reunión del Consejo de Administración, junto con un informe específico sobre el cumplimiento del plan de acción trienal cuando corresponda.

Qué implica para el ecosistema empresarial

Más allá del aspecto administrativo, la reforma apunta a disminuir el denominado “costo de cumplimiento regulatorio”, es decir, el tiempo y los recursos que las organizaciones destinan a cumplir obligaciones formales sin impacto directo sobre su actividad económica.

Para estudios contables, departamentos legales y empresas que administran múltiples sociedades, la digitalización permite reducir traslados, documentación en papel y tiempos de procesamiento, además de facilitar la trazabilidad de los expedientes.

Desde la perspectiva de la fiscalización, la IGJ sostiene que la centralización digital de la información mejora la capacidad de control del organismo al estandarizar los datos y facilitar su procesamiento.

Si bien la medida tiene aplicación directa sobre las entidades registradas ante la IGJ, introduce señales relevantes para el clima de negocios reduce costos administrativos asociados al cumplimiento societario. Digitaliza completamente la presentación de balances. Incorpora firma electrónica mediante Clave Fiscal de ARCA. Facilita la interoperabilidad entre organismos públicos y entidades profesionales. Alinea normas contables con estándares nacionales e internacionales.

La resolución deja pendiente un aspecto operativo clave: los requisitos técnicos del nuevo sistema —formatos de archivos, protocolos de seguridad e interoperabilidad— serán definidos mediante circulares posteriores de la IGJ. La eficacia de la reforma dependerá de la velocidad con que esas herramientas entren en funcionamiento y de la capacidad del sistema para absorber la totalidad de las presentaciones digitales sin generar nuevos cuellos de botella.

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Industria minera global 2026: Cobre, litio y níquel impulsan el nuevo ciclo de crecimiento

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La industria minera a nivel global atraviesa una etapa de redefinición estratégica y se encamina hacia un nuevo ciclo de inversión. Impulsado por la demanda de minerales críticos, la digitalización de operaciones y la búsqueda de mayor resiliencia ante la volatilidad económica, el informe PwC Mine 2026 —que analiza la evolución de las 40 principales compañías mineras del mundo— destaca un proceso de consolidación en curso con menos transacciones, pero más enfocadas en activos estratégicos. En este escenario, los metales vinculados a la transición energética, como el cobre, el litio y el níquel, lideran el interés de los inversores, al tiempo que las empresas fortalecen su estructura de capital y priorizan proyectos con retorno sostenible.

“La industria minera está entrando en una nueva etapa donde la inteligencia artificial deja de ser una herramienta complementaria para convertirse en un habilitador central del crecimiento. La combinación entre digitalización, eficiencia operativa y demanda de minerales críticos está redefiniendo las decisiones de inversión a nivel global”, señaló Leonardo Viglione, socio de PwC Argentina y líder de la industria minera.

¿Cómo influye el contexto geopolítico en las estrategias mineras?

El avance tecnológico y el contexto geopolítico están jugando un rol fundamental en la reconfiguración de las estrategias operativas de las corporaciones. Los aranceles y la fragmentación comercial global actúan hoy como verdaderos impulsores de resiliencia, acelerando de forma directa la digitalización logística y la relocalización de procesos críticos.

En este marco de reconfiguración de las cadenas de suministro, los avances en inteligencia artificial responsable están transformando la estrategia industrial de raíz, y la minería no es la excepción.

El rol de Argentina y América Latina en el mercado de minerales críticos

“En América Latina, y particularmente en Argentina, estamos viendo un posicionamiento cada vez más relevante en minerales críticos como el cobre y el litio. La combinación de recursos, mejoras en los marcos regulatorios y el interés creciente de los inversores está consolidando a la región como un actor clave en el próximo ciclo de crecimiento de la industria minera”, detalló Viglione.

¿Qué impacto tiene la Inteligencia Artificial en la eficiencia de la minería?

El informe detalla que la inteligencia artificial (IA) se está consolidando como el factor transformador más relevante para la minería global en la actualidad: el 87% de las empresas del sector afirma con contundencia que la IA generará un impacto positivo directo en la eficiencia operativa en los próximos tres años.

En la práctica, las compañías mineras líderes ya están aplicando la tecnología en los siguientes desarrollos:

  • Modelos predictivos de mantenimiento para anticipar fallas.
  • Sistemas de visión por computadora para el control de calidad en línea.
  • Algoritmos de optimización aplicados a flotas y perforaciones, logrando reducir de forma drástica tanto los tiempos de inactividad como las emisiones contaminantes.

Transformación en la planificación geológica y seguridad laboral

El uso de IA generativa y el aprendizaje automático está cambiando por completo la planificación geológica tradicional. Los sistemas avanzados integran las siguientes variables para identificar y modelar depósitos minerales con mayor precisión y un menor riesgo exploratorio:

  • Imágenes satelitales.
  • Datos sísmicos.
  • Variables climáticas.

A nivel de seguridad laboral, los sensores inteligentes y las redes neuronales permiten hoy monitorear condiciones críticas en tiempo real, anticipar fallas de infraestructura y proteger al personal en entornos de alto riesgo.

“El desafío del sector energético hoy ya no es solo responder a una mayor demanda, sino hacerlo de manera eficiente, sostenible y resiliente. En un contexto marcado por la transición energética, la volatilidad geopolítica y el avance tecnológico, la capacidad de transformar el potencial en proyectos viables y atraer inversiones será un factor decisivo para capturar valor en el largo plazo”, señaló Juan Manuel Gallego Tinto, socio de PwC Argentina y líder de Energy, Utilities & Mining.

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Lanzan diplomado para capacitar empleados públicos y ONG en Misiones

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En un contexto donde la eficiencia del Estado y la calidad del servicio al ciudadano vuelven al centro del debate, el Centro de Estudios Sociales, Políticos y Económicos de Misiones (CESPEM), en articulación con el Colegio de Abogados, lanzó un diplomado orientado a capacitar a empleados públicos y trabajadores de ONG en herramientas de gestión, administración y atención. La propuesta, que se difundió el 25 de marzo en Posadas, apunta a un problema estructural: la brecha entre inversión tecnológica y capacidad real de implementación en el aparato estatal.

El movimiento no es menor. En medio de procesos de digitalización acelerados y demandas crecientes de eficiencia, la iniciativa introduce una pregunta de fondo: ¿el Estado está modernizándose en serio o solo incorpora herramientas sin transformar su funcionamiento?

Capacitación para un Estado que no logra adaptarse

Desde el CESPEM plantean que el diplomado busca intervenir en un punto crítico de la administración pública: la falta de formación integral para gestionar procesos cada vez más complejos. La propuesta incluye módulos de derecho, gobernanza, comunicación y contaduría, con el objetivo de formar perfiles capaces de diseñar, implementar y evaluar políticas y proyectos.

El diagnóstico que emerge de las voces impulsoras es claro: el problema no es solo tecnológico, sino de capacidades. La incorporación de sistemas digitales, aplicaciones o plataformas no logró traducirse en mejores servicios si quienes operan esas herramientas no están capacitados o si las instituciones no adaptan sus dinámicas internas.

La experiencia relatada desde el ámbito profesional refuerza esa idea. Durante la pandemia, la digitalización de procesos —como los expedientes judiciales— generó una inversión inesperada de roles: profesionales con más trayectoria quedaron rezagados frente a quienes manejaban mejor las herramientas digitales. Ese cambio evidenció la necesidad de formación transversal, no solo técnica sino también operativa.

Gestión pública bajo presión: servicio, recursos y cultura organizacional

El diplomado también se inscribe en un debate más amplio sobre el funcionamiento del Estado. Las críticas apuntan a fallas concretas en la atención al ciudadano: demoras, canales digitales que no funcionan, falta de respuestas y procesos burocráticos que persisten pese a la digitalización.

El planteo introduce una dimensión política relevante: no se trata únicamente de capacitar al empleado de base, sino de intervenir en todos los niveles de la administración. Desde quienes ejecutan tareas cotidianas hasta quienes diseñan políticas internas.

En ese sentido, el enfoque busca romper una lógica instalada: la inversión en infraestructura o tecnología sin acompañamiento en recursos humanos. La consecuencia, según describen, es un Estado que ofrece herramientas digitales pero no logra utilizarlas de manera efectiva, generando frustración en los usuarios.

Además, aparece un señalamiento sobre la asignación de recursos. Se cuestiona que no siempre se priorizan inversiones que impacten directamente en la calidad del servicio —como equipamiento básico o condiciones de atención—, lo que termina debilitando la experiencia del ciudadano incluso en contextos de mayor gasto público.

Una apuesta a la “capa intermedia” del Estado

El diseño del diplomado pone el foco en lo que definen como el nivel “intermedio y superior” de las instituciones públicas. Es decir, aquellos actores que funcionan como puente entre la decisión política y la ejecución cotidiana.

La lógica es estratégica: sin cambios en esa capa, las reformas estructurales tienden a diluirse en la implementación. Por eso, la capacitación apunta a generar perfiles con capacidad de articulación, creatividad y resolución de problemas, en un contexto donde las soluciones no siempre están estandarizadas.

El énfasis en habilidades blandas —como la comunicación y el uso responsable de redes sociales— también responde a una transformación del vínculo entre Estado y ciudadanía, cada vez más mediado por canales digitales.

Entre la modernización y la deuda estructural

La iniciativa aparece en un momento donde la modernización del Estado es una consigna transversal, pero con resultados dispares. Mientras se incorporan herramientas y se promueven reformas, persisten problemas en la gestión diaria que impactan directamente en la percepción ciudadana.

El desafío, hacia adelante, será medir si este tipo de propuestas logra escalar más allá de la capacitación puntual y convertirse en parte de una política sostenida de profesionalización del sector público.

Para inscripciones e información comunicarse a info@cespem.org o por Whatsapp al +54 9 376 4860680. O a través del Instagram @fundacioncespem

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ARCA digitaliza las importaciones personales desde 2026 y ordena el régimen

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) puso en marcha desde 2026 una modernización administrativa del régimen de importaciones personales que reemplaza trámites en papel por procesos digitales. Aunque no modifica topes, tributos ni productos habilitados, la medida reaviva dudas en un contexto de mayor trazabilidad y control fiscal.

A partir de este año, ARCA activó una serie de cambios operativos que vuelven a poner bajo la lupa a las importaciones personales. El eje de la reforma no está en lo que se puede ingresar al país, sino en cómo se tramitan esas operaciones. Con menos papel y más digitalización, el organismo busca ordenar un régimen que, con el paso del tiempo, había quedado fragmentado en múltiples excepciones, formularios y criterios dispares entre aduanas.

Desde ARCA insisten en que no se trata de una reforma de fondo sino de una actualización administrativa, orientada a adaptar los procedimientos a herramientas digitales acordes a los procesos actuales. Sin embargo, cada modificación sobre importaciones activa un reflejo inmediato de dudas y temores sobre un eventual endurecimiento de controles, aun cuando la normativa no altere las condiciones sustantivas del régimen.

Qué cambia desde 2026: simplificación del trámite sin cambios en topes ni tributos

Según la normativa oficial, el alcance del régimen de importaciones personales se mantiene sin modificaciones. Está destinado exclusivamente a personas humanas que ingresan bienes nuevos o usados para consumo propio, sin fines comerciales ni industriales. En ese marco, no se amplían ni se restringen los productos permitidos, ni se modifican topes, tributos o controles vigentes.

La novedad central radica en el soporte del trámite y en la interacción del usuario con la Aduana. El objetivo declarado es simplificar los procedimientos administrativos y reducir instancias presenciales, sin alterar el esquema de fondo que regula estas operaciones.

Desde el organismo remarcan que la medida busca ordenar un sistema que había acumulado excepciones y formularios específicos, generando complejidad operativa tanto para los usuarios como para las dependencias aduaneras.

El formulario OM-2153-A deja el papel y pasa a un sistema digital

Uno de los cambios más relevantes es la digitalización del formulario OM-2153-A, un documento clave para quienes ingresan productos del exterior bajo el régimen de importaciones personales. A partir de 2026, este formulario deja de utilizarse en formato papel y pasa a ser digital e interactivo.

El nuevo esquema permitirá cargar la información de manera online, reduciendo pasos presenciales y mejorando la trazabilidad de cada operación. En los hechos, el formulario digital apunta a ordenar un proceso que hasta ahora dependía, en gran medida, del criterio operativo de cada aduana y del manejo manual de la documentación.

Si bien desde ARCA subrayan que no hay cambios en los controles ni en las obligaciones, especialistas del sector advierten que la digitalización suele implicar una mayor capacidad de fiscalización, ya que los datos quedan registrados y pueden ser cruzados en tiempo real. Esto no supone nuevas prohibiciones, pero sí menos margen para errores o zonas grises en la operatoria.

Unificación de regímenes y aplicación gradual en las aduanas

Otro aspecto clave del nuevo esquema es la eliminación de regímenes especiales que hasta ahora convivían dentro de las importaciones personales. Casos como el ingreso de obras de arte mediante declaración jurada o el régimen particular para productos de línea blanca quedarán integrados bajo un único marco normativo.

La intención, según fuentes del comercio exterior, es evitar superposiciones regulatorias y criterios dispares entre aduanas. “Es una actualización tecnológica y normativa, no una reforma estructural”, sintetizan desde el sector.

La implementación del formulario digital no será automática ni uniforme en todo el país. ARCA aclaró que la aplicación será gradual y dependerá de cada aduana. El foco inicial estará puesto en aduanas de frontera, especialmente en pasos de alto movimiento como los cruces con Chile, donde el sistema digital funcionará como una opción adicional y no reemplazará de manera obligatoria a los esquemas tradicionales.

Cada dependencia aduanera podrá definir si adopta un sistema totalmente digital o uno mixto, en función de su volumen operativo y capacidad técnica, lo que anticipa una transición escalonada durante 2026.

Impacto y lectura política de la medida

Para los particulares que ingresan productos del exterior, las reglas de fondo no cambian, pero el trámite será más ordenado, digital y trazable. En términos institucionales, la decisión se inscribe en una estrategia más amplia de modernización del Estado y de fortalecimiento del control a partir de herramientas tecnológicas, sin recurrir —al menos por ahora— a cambios normativos de mayor alcance.

No obstante, en un contexto de sensibilidad sobre importaciones y controles aduaneros, el reordenamiento vuelve a encender alertas en sectores acostumbrados a un régimen flexible. El verdadero impacto de la medida se verá en la práctica: si la digitalización logra reducir burocracia sin convertirse en un filtro más restrictivo para el ingreso de bienes de uso personal.

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La telefonía móvil aceleró la inclusión financiera, revela el informe Global Findex

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La nueva edición del Global Findex 2025 —la mayor base de datos mundial sobre acceso y uso de servicios financieros, elaborada por el Banco Mundial— confirma que entre 2021 y 2025 América Latina atravesó una de las transformaciones financieras más profundas de la última década. Y el motor central del cambio no fue la expansión bancaria tradicional, sino la digitalización impulsada por la telefonía móvil. Para Argentina, donde la penetración de smartphones es una de las más altas de la región, el informe refuerza una tendencia ya visible: la inclusión financiera dejó de ser una política exclusivamente bancaria para convertirse en un fenómeno digital.

La inclusión financiera creció con fuerza entre 2021 y 2025: la puerta de entrada fue el celular

El Global Findex 2025, basado en encuestas representativas a 148.000 adultos en 141 economías realizadas durante 2024, ofrece una fotografía actualizada del uso de pagos, ahorro, crédito y herramientas para gestionar riesgos financieros. La novedad de esta edición es que incorpora, por primera vez, indicadores comparables de propiedad de teléfonos móviles, acceso a internet y seguridad digital, elementos que hoy explican buena parte del avance de la inclusión financiera en países emergentes.

De acuerdo con el informe, la mayor parte de los nuevos usuarios de servicios financieros digitales en la región accedió por primera vez a través de un teléfono móvil, sin necesidad de una sucursal bancaria ni trámites presenciales. En Argentina, donde la digitalización financiera había crecido fuertemente tras la pandemia, este patrón se profundizó: las billeteras virtuales, los pagos por QR y las transferencias inmediatas se consolidaron como la vía dominante para incorporarse al sistema financiero.

Más cuentas, más uso activo y menos brechas: tendencias regionales y locales

La información publicada por el Banco Mundial muestra tres grandes transformaciones entre 2021 y 2025:

Creció la tenencia de cuentas y el uso cotidiano de servicios financieros digitales. No solo aumentó la cantidad de personas con acceso formal, sino que también creció la frecuencia de uso: pagos P2P, cobros comerciales digitales, pago de servicios públicos y operaciones cotidianas. El celular se transformó en una billetera de uso permanente, especialmente en economías con alta adopción tecnológica como Argentina.

Se redujeron brechas históricas, aunque persisten desafíos. La expansión de la telefonía móvil acotó diferencias de acceso entre zonas urbanas y rurales, y también entre sectores de menores ingresos.
La brecha de género continúa presente, pero la disponibilidad de teléfonos móviles permitió a más mujeres incorporarse a esquemas de pagos digitales y microahorro.

La seguridad digital emergió como un nuevo factor crítico. El Findex 2025 introduce por primera vez indicadores globales sobre manejo de contraseñas, autenticación, percepción de fraude y capacidad para operar con plataformas digitales de manera segura. La masificación del uso exige ahora un salto en educación financiera y digital, un desafío que Argentina comparte con toda la región.

Alta digitalización y adopción acelerada

Si bien el informe global no proporciona aún todas las cifras por país en el documento disponible, la tendencia general es clara. Argentina continuó posicionándose entre los mercados con mayor adopción de servicios financieros digitales.

Esto se explica por varios factores. Elevada penetración de teléfonos móviles y conectividad 4G/5G. Billeteras virtuales interoperables, que facilitaron pagos por QR sin fricciones. Crecimiento de transferencias inmediatas, adoptadas de forma masiva por comercios, profesionales y consumidores. Digitalización de servicios estatales, incluidos subsidios, devoluciones impositivas y asistencias sociales.

En 2021, Argentina ya se ubicaba por encima del promedio regional en tenencia de cuentas; en 2025, según el Findex, consolidó su transición hacia el “uso activo” del sistema financiero, un indicador central para medir inclusión real.

De la eficiencia estatal al comercio de barrio

El avance de la inclusión financiera —sostenido por la tecnología móvil— tuvo efectos económicos visibles:

Mayor formalización en comercios y servicios. Miles de pequeños negocios adoptaron QR y billeteras digitales, reduciendo costos operativos y dependencia del efectivo.

Mejor respuesta ante shocks económicos. Hogares con acceso a herramientas digitales gestionaron con mayor resiliencia pérdidas de ingresos, gastos extraordinarios y emergencias.

Reducción de costos y filtraciones en programas sociales. El uso de transferencias digitales mejoró la eficiencia del gasto público y redujo intermediaciones.

La inclusión financiera ya es inclusión digital

La conclusión central del informe es contundente entre 2021 y 2025, la inclusión financiera en América Latina avanzó más por la conectividad móvil que por la bancarización tradicional.

La telefonía celular se consolidó como plataforma de acceso, uso y gestión de servicios financieros. Para Argentina, donde la infraestructura digital es relativamente sólida, el salto fue aún más acelerado. El desafío de cara a los próximos años será profundizar la educación digital y garantizar seguridad en un ecosistema donde millones de personas realizan operaciones financieras desde la palma de la mano.

Global Findex 2025 by CristianMilciades

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