divisas Argentina

Marín anticipó exportaciones de GNL por US$10.000 millones anuales y US$29.000 millones de inversión

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El proyecto argentino para convertir el gas de Vaca Muerta en una plataforma de exportación de gas natural licuado (GNL) comienza a tomar dimensión no solo por el volumen de inversión comprometido, sino también por su potencial impacto sobre el ingreso de divisas y el empleo. El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la iniciativa permitirá generar exportaciones por unos US$10.000 millones anuales y crear alrededor de 20.000 puestos de trabajo.

“Vamos a exportar 10.000 millones de dólares por año. Esto va a generar 20.000 puestos de trabajo”, afirmó Marín en declaraciones al programa “Vamos Rivadavia”, conducido por Nelson Castro en Radio Rivadavia.

El planteo supone que la Argentina puede avanzar desde una posición de productor de hidrocarburos hacia un esquema de exportación energética de escala global. El gas producido en Vaca Muerta será procesado y licuado para ser transportado en barcos hacia mercados internacionales, particularmente Europa y Asia, donde existe una demanda estructural de energía.

Marín proyectó que el flujo exportador podría sostenerse durante unos 20 años. Bajo esa hipótesis, los US$10.000 millones anuales representarían aproximadamente US$200.000 millones acumulados durante dos décadas. La cifra, más que una proyección de corto plazo, muestra el objetivo de construir una fuente estructural de divisas para la economía argentina.

El proyecto se apoya además en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que busca ofrecer un marco de previsibilidad para inversiones de gran escala y facilitar la participación de capital extranjero. Para YPF, esa herramienta es relevante porque la infraestructura necesaria para desarrollar la cadena de GNL requiere desembolsos que exceden ampliamente la capacidad de financiamiento de una única compañía.

“Es un proyecto muy robusto, porque exportamos petróleo y gas. Y pueden haber inversiones extranjeras gracias al RIGI”, sostuvo Marín, al explicar el papel que tendrá el régimen en la etapa de financiamiento.

El punto inmediato, sin embargo, todavía no es la exportación sino conseguir el financiamiento necesario para poner en marcha las obras. Marín señaló que el proyecto se encuentra actualmente en esa etapa y estimó que el cierre financiero se producirá hacia fines de este año. A partir de 2027 comenzarían las obras de infraestructura.

La inversión prevista para los próximos cuatro años alcanza los US$29.000 millones, una escala que convierte al proyecto energético en uno de los mayores programas de inversión privada de la historia reciente argentina. Ese desembolso deberá financiar instalaciones de producción, transporte, procesamiento y licuefacción, además de la perforación de los pozos necesarios para sostener el volumen de gas requerido.

La relevancia económica del proyecto está precisamente en la integración de esa cadena. El desafío no consiste únicamente en producir más gas, sino en disponer de infraestructura suficiente para llevarlo desde Vaca Muerta hasta las instalaciones de procesamiento y posteriormente convertirlo en un producto exportable por vía marítima.

La apuesta por el GNL también busca superar una restricción histórica de la matriz energética argentina: la dependencia de la infraestructura regional para colocar excedentes de gas. La licuefacción permite transportar el recurso en barcos y acceder a mercados que no están conectados por gasoductos con el país.

Ese cambio abre una ventana comercial particularmente relevante porque permite diversificar destinos. Europa y Asia cuentan con mercados de gran escala y necesidades energéticas diferentes, mientras que el GNL se comercializa globalmente y puede ser redirigido según precios y demanda.

Marín planteó además una visión de largo plazo sobre la transformación de la matriz exportadora argentina. Afirmó que el país puede convertirse en el segundo exportador mundial de etanol, alcanzar el quinto lugar global en líquidos utilizados para garrafas y posicionarse como sexto exportador mundial de gas natural.

El desafío es convertir esas ventajas potenciales en capacidad exportadora efectiva. Para lograrlo, Argentina necesita resolver financiamiento, infraestructura, disponibilidad de equipos, desarrollo de proveedores y formación de trabajadores especializados. La magnitud de las inversiones también exige estabilidad regulatoria durante períodos que exceden ampliamente un mandato presidencial.

En ese punto, Marín buscó diferenciar el proyecto de las discusiones políticas coyunturales y remarcó que la estrategia de YPF está pensada en horizontes de largo plazo. “Nosotros estamos construyendo para el futuro y para las inversiones”, afirmó, al subrayar que la empresa trabaja con una perspectiva que trasciende las declaraciones de corto plazo.

La cuestión central será entonces la ejecución. Los US$29.000 millones previstos para los próximos cuatro años no representan solamente una cifra financiera: implican obras, contratos, empleo, demanda de bienes y servicios y oportunidades para proveedores argentinos.

Si el proyecto alcanza los volúmenes previstos, el efecto económico podría extenderse mucho más allá de Vaca Muerta. Una cadena de GNL de escala internacional puede generar actividad en Neuquén, infraestructura y logística en otras provincias y una nueva plataforma exportadora vinculada con el litoral marítimo patagónico.

Para la economía argentina, la oportunidad es doble. Por un lado, convertir los recursos de Vaca Muerta en una fuente sostenida de divisas; por otro, utilizar la inversión energética como motor para desarrollar capacidades industriales y tecnológicas locales.

La condición para que esa oportunidad se materialice es que el proyecto avance desde los anuncios hacia el financiamiento y luego hacia las obras. El cierre financiero previsto para fin de año será, por eso, el próximo hito relevante. Si se concreta, 2027 marcaría el comienzo de una etapa de inversión que podría redefinir el lugar de Argentina en el mercado energético global.

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Pese a la cosecha récord, el campo liquidó menos dólares, ingresaron US$ 16.297 millones en siete meses

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La liquidación de divisas del sector agroexportador volvió a mostrar en julio una dinámica negativa en la comparación interanual, pese al fuerte desempeño productivo de la campaña agrícola. Según los datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), las empresas del complejo agroindustrial ingresaron US$ 2.918 millones durante el mes, un 3% menos de dólares que en julio de 2025.

El dato adquiere mayor dimensión al observar el acumulado. Durante los primeros siete meses de 2026, el ingreso de dólares generado por el sector agropecuario alcanzó los US$ 16.297 millones, cifra que representa una disminución del 16% respecto del mismo período del año anterior.

La fotografía, sin embargo, necesita ser leída con cuidado. La menor liquidación no necesariamente refleja una contracción equivalente en la capacidad productiva o exportadora del campo. La comparación interanual está condicionada por un factor extraordinario que alteró fuertemente el calendario comercial de 2025: la vigencia del Decreto 38/2025, que estableció una reducción temporal de los derechos de exportación.

Desde CIARA explicaron que julio del año pasado estuvo caracterizado por la finalización de ese esquema transitorio y, como consecuencia, por un flujo de ventas destinadas a la exportación y de registro de contratos de ventas externas superior al promedio histórico para ese mes.

Ese efecto de calendario es determinante para interpretar los números de 2026. En lugar de replicar el comportamiento excepcional de julio de 2025, el actual ciclo se desarrolla sin un esquema temporal de reducción de retenciones que haya concentrado decisiones comerciales en un período determinado.

“2026 tiene el perfil de ser una campaña agrícola normal gracias a la ausencia de esquemas temporales”, señalaron desde CIARA.

La diferencia entre ambos escenarios permite observar una cuestión central para el ingreso de divisas: la producción récord no se traduce automáticamente, ni de manera lineal, en liquidación inmediata. Entre la cosecha y el ingreso efectivo de dólares intervienen las decisiones de comercialización, los contratos de exportación, los precios internacionales, las condiciones tributarias y el momento elegido por las empresas para concretar sus operaciones.

El resultado de los primeros siete meses, por lo tanto, combina una base productiva favorable con un patrón de comercialización diferente al de 2025. El sector agroexportador continúa siendo una de las principales fuentes de generación de divisas de la economía argentina, pero el ritmo de ingreso mensual debe analizarse considerando el momento en que se registran las ventas y las condiciones que las incentivan.

El desafío para la política económica consiste en que esa capacidad exportadora se traduzca en un flujo de divisas más estable y previsible. La experiencia de los últimos dos años muestra que los cambios temporales en los derechos de exportación pueden acelerar el registro de operaciones y concentrar liquidaciones, pero también generan comparaciones interanuales difíciles de interpretar cuando las condiciones vuelven a normalizarse.

Así, el dato de julio y el acumulado hasta julio no alcanzan por sí solos para describir la fortaleza del complejo agroindustrial. El punto relevante es observar cómo evoluciona la comercialización durante los próximos meses y cuánto de la producción récord se transforma efectivamente en exportaciones y en ingreso de dólares.

En ese sentido, la normalización del calendario comercial planteada por CIARA abre una ventana para evaluar el desempeño del agro sin el efecto extraordinario de un régimen transitorio. La evolución de las liquidaciones durante el segundo semestre permitirá determinar si la menor comparación interanual de los primeros siete meses responde principalmente al efecto estadístico de 2025 o si comienza a configurar una tendencia más persistente en el ingreso de divisas.

Comunicado Divisas Julio 2026 a4 Ciara Cec by CristianMilciades

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La minería proyecta exportaciones récord por más de US$ 9.000 millones y una inversión extranjera histórica

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La minería consolida su transformación en uno de los pilares estratégicos de la economía argentina. Mientras el país busca ampliar sus fuentes genuinas de divisas, el sector se encamina a protagonizar un nuevo salto histórico en 2026, con exportaciones que podrían superar los 9.000 millones de dólares y alcanzar una participación superior al 10% del total de las ventas externas nacionales.

El escenario surge de un informe elaborado por la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que muestra una combinación de factores favorables: el crecimiento sostenido del litio, la fortaleza internacional de los precios del oro y la plata, y un flujo récord de inversión extranjera directa que continúa alimentando nuevos proyectos y ampliaciones productivas.

El litio sigue creciendo en producción, mientras el declive en volumen del oro y plata se ve compensado en las exportaciones por la vía de los precios. La inversión extranjera en minería crece 27% en 2025 y alcanza récords históricos.

La minería se destaca como uno de los motores de generación de divisas para la Argentina. En 2025, las exportaciones mineras alcanzaron US$ 6.075 millones, lo que representó el 6,9% de las exportaciones totales del país, y un crecimiento de +31% frente a 2024, sosteniendo cinco años consecutivos de expansión. Según el último Resumen Productivo publicado por CAEM, las proyecciones para 2026 anticipan un nuevo escalón: las exportaciones del sector podrían superar los US$ 9.000 millones, posicionando a la minería como un componente cada vez más relevante del balance comercial argentino. De cumplirse estas previsiones, las exportaciones mineras en 2026 podrían crecer más de un 50%.

De cumplirse estas previsiones, la participación de la minería en las exportaciones argentina podría alcanzar un nuevo máximo histórico. La última proyección de exportaciones del REM del BCRA estima las exportaciones argentinas del 2026 en US$ 96.056 millones. Considerando ese dato, la participación de la minería pasaría de cerca del 7% a más del 10% de las exportaciones nacionales. 

De esta manera, en 2026 se espera que la minería genere 1 de cada 10 dólares exportados por Argentina. Junto con la agroindustria y, más recientemente, el sector energético, la minería es de los pocos aportantes netos de divisas del país. En efecto, durante 2025 las mineras exportaron bienes por US$ 6.075 millones, mientras que realizaron importaciones por apenas US$ 202 millones.

Detrás del buen desempeño exportador conviven dos dinámicas bien diferentes, que ponen en riesgo la consolidación de la minería como pilar de las exportaciones argentinas. Esto se debe a que el declive productivo de los metales preciosos (oro y plata) tiene como consecuencia el incremento de los costos operativos, que sin embargo el contexto internacional compensa vía suba de los precios internacionales. La contracara es el avance estructural del litio, que combina expansión de volúmenes y una recuperación de precios en 2026. 

Oro: cae la producción, pero suben exportaciones por efecto precio

Durante 2025, la producción de oro en Argentina volvió a descender y alcanzó 1.184 mil onzas, lo que nos indica una caída del 6% interanual y una merma del 42% respecto a una década atrás. La marca deja al país incluso por debajo del piso de la pandemia y refleja un factor estructural: el agotamiento natural de operaciones maduras, en un contexto donde los incentivos no lograron impulsar suficientes inversiones en exploración y desarrollo que permitan compensar las menores leyes minerales.

Aun así, el ingreso de divisas creció con fuerza. Las exportaciones de oro sumaron US$ 4.094 millones en 2025 (+30% vs. 2024), sostenidas por un salto del precio internacional de referencia. Para 2026, se proyecta una producción que sostiene la marca (baja) del año previo, gracias a la incorporación de Río Negro como productor aurífero, con el inicio de Calcatreu, y reactivación de Casposo en San Juan, compensando otras bajas productivas de operaciones maduras.

A pesar de la magra producción esperada para este año, se anticipa un nuevo salto exportador: el oro podría alcanzar US$ 5.129 millones (+25% vs. 2025), impulsado por un precio promedio proyectado de US$ 4.353 por onza. 

Plata: mínimo productivo y más dependencia del efecto precio

La plata replicó la lógica del oro, pero con caídas productivas aún más marcadas. En 2025, la producción cayó a 22,1 millones de onzas (-7,8% interanual y -35% vs. 2019), ubicándose en el nivel más bajo en la última década. Sin embargo, las exportaciones sumaron US$ 785 millones (+22% vs. 2024), apalancadas por un aumento del precio promedio a US$ 38,8 por onza.

Para el 2026, el escenario proyecta una baja de producción a 19,5 millones de onzas (-10% vs. 2025). Sin embargo, la proyección es contundente por el efecto precio: las exportaciones de plata podrían trepar a US$ 1.172 millones (+49% vs. 2025). Con un precio promedio proyectado de US$ 60 por onza, nuevamente, el componente decisivo es el precio: la plata exporta más dólares aun produciendo menos. 

El protagonismo del litio: en 2025 por volumen; 2026 por volumen y precio

Si oro y plata sostienen su nivel exportador por la vía de precios, el litio es el que aporta crecimiento de producción año tras año. En 2025, la producción alcanzó 116 mil toneladas LCE, un salto de +56% interanual y +241% vs. 2018, explicado por expansiones y ramp-up de operaciones (Salar Olaroz, Mina Fénix, Cauchari-Olaroz) y la incorporación/crecimiento de nuevos proyectos. Aun con una caída del precio (el precio promedio de exportación bajó a US$ 8,7 por kilo), el volumen empujó las exportaciones a US$ 911 millones (+44% vs. 2024), mostrando que el litio logró crecer incluso con precios internacionales menos favorables.

Un nuevo salto espera aparecer en 2026: la producción proyectada de un escenario intermedio se espera alcance las 172 mil toneladas LCE (+48% vs. 2025), en línea con una mayor utilización de capacidad instalada y el avance de proyectos. La diferencia respecto de 2025 es que en 2026 se espera una combinación de más volumen y mejor precio: el precio promedio de exportación está proyectado en torno a los US$ 14,9 por kilo. De esta manera, las exportaciones podrían escalar a US$ 2.559 millones, lo que implica +181% vs. 2025. De esta manera, el litio pasaría de ser el “motor por volumen” en 2025 a un “motor por volumen y precio” en 2026. 

La inversión extranjera en minería alcanza récords históricos

Además del aporte comercial vía exportaciones, la minería también canaliza divisas a través de la inversión extranjera directa (IED). Según datos del BCRA, la IED en las diversas actividades del sector minero mostró un salto de peso en los últimos dos años. El 2024 trajo uno de los años de mayor ingreso de capitales por IED en la minería argentina, con más de US$ 4.517 millones invertidos. No obstante, el 2025 también cerró con elevados niveles de inversión del sector, superando los US$ 3.767 millones, apuntalando aún más el ingreso de inversión extranjera para seguir potenciando a la minería argentina.

De esta manera, la minería muestra su impacto exportador sobre el frente externo, con sus ventas al exterior fortaleciendo el balance comercial. Sin embargo, también se observa la fuerza de la minería sobre la economía argentina a través de las inversiones directas, que contribuyen a aumentar el stock de capital de la economía nacional mientras financian ampliaciones, ramp-ups y nuevas capacidades productivas.

En 2025 las inversiones extranjeras de la minería en Argentina crecieron un 27% respecto al año anterior y un 88% con relación al 2023. Además, si se compara el último trimestre del 2025 con el mismo período del 2017, el crecimiento asciende a 202%. En este marco, al último día del 2025, el stock de inversiones extranjeras en minería marcó un récord histórico, superando los US$ 17.645 millones.

De la mano del RIGI, uno de los protagonistas centrales de la IED en Argentina es el cobre, que aspira a volver a producirse a gran escala en el país en los años venideros. Vale la pena destacar que la minería es el principal sector de ingreso neto de divisas por inversión extranjera directa en Argentina desde el 2003, es decir, hace más de dos décadas. 

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Exportaciones de carne se disparan en marzo, suben 34% en dólares

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Las exportaciones de carne bovina registraron en marzo de 2026 un salto significativo y volvieron a ubicarse en el centro de la escena económica: alcanzaron 61,6 mil toneladas por 419,3 millones de dólares, con subas del 25,1% en volumen y 34% en valor respecto a febrero, según el informe del Consorcio ABC difundido el 21 de abril.

El dato no es menor. En un contexto donde el Gobierno necesita sostener el flujo de divisas y consolidar expectativas, la mejora exportadora plantea una pregunta de fondo: ¿es un rebote coyuntural o el inicio de una recomposición más estructural del frente externo?

El salto interanual refuerza la señal: los volúmenes crecieron 38,5% y el valor casi se duplicó con un 97,9% más que en marzo de 2025.

Un esquema productivo que vuelve a rendir en dólares

Detrás de la mejora aparece una combinación de factores que el informe deja entrever sin explicitar una estrategia oficial directa: recuperación de precios internacionales, recomposición de mercados y mayor dinamismo en los embarques.

El precio promedio de exportación llegó a USD 6.802 por tonelada, con una suba del 7,1% mensual y una mejora sustancial frente a los niveles del año anterior.

En paralelo, la producción también acompañó: la faena alcanzó aproximadamente 1,029 millones de cabezas y generó 243,3 mil toneladas, con incrementos del 12,2% respecto a febrero y del 3,3% interanual.

El esquema exportador muestra una fuerte concentración: China absorbió el 62,2% de los volúmenes, consolidando su rol como destino dominante. En menor medida, también traccionaron Europa, Estados Unidos, Israel y Chile, especialmente en cortes de mayor valor agregado.

El Consorcio ABC, que representa el 38,5% de la faena total, vuelve así a marcar el pulso del sector exportador, con un peso determinante en la generación de divisas.

Divisas, precios y tensiones internas

El crecimiento exportador tiene implicancias directas en la macroeconomía. Más dólares alivian el frente externo, pero también reactivan una tensión histórica: el equilibrio entre exportaciones y mercado interno.

El informe muestra que los envíos al exterior no solo crecen en volumen, sino también en valor, impulsados por mejores precios internacionales. Esto potencia el ingreso de divisas en el corto plazo, en un contexto donde el Gobierno necesita sostener reservas y estabilidad cambiaria.

Sin embargo, el propio comportamiento del mercado —con fuerte dependencia de un único destino como China— introduce un factor de vulnerabilidad estructural. La concentración exportadora limita la diversificación de riesgos y condiciona la política comercial.

Al mismo tiempo, la suba de precios internacionales tiende a presionar la formación de precios internos, un punto sensible en un escenario donde la inflación sigue siendo un eje central de la política económica.

Entre el rebote y la tendencia: lo que se juega hacia adelante

El desempeño de marzo abre un escenario de interpretación abierto. Por un lado, consolida una mejora clara en el flujo exportador y en el ingreso de divisas. Por otro, deja interrogantes sobre su sostenibilidad.

El informe señala que en el acumulado del primer trimestre de 2026 se exportaron 164,1 mil toneladas por USD 1.070,8 millones, con subas del 14,3% en volumen y 52,9% en valor interanual. Esto sugiere una tendencia positiva, aunque aún condicionada por variables externas como precios internacionales y demanda asiática.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en tres variables: la continuidad de la demanda china, la evolución de los precios internacionales y el impacto que este dinamismo pueda tener en el mercado interno.

El dato de marzo ordena el presente. Pero no cierra la discusión.

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Exportaciones de carne bovina alcanzan récord y reconfiguran mercados con menor dependencia de China

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Las exportaciones del complejo de carne y cueros bovinos de Argentina marcaron un récord en 2025 al alcanzar los US$ 4.727 millones, en un contexto de mejora de precios internacionales y cambios en la composición de los envíos. En el inicio de 2026, la tendencia se sostiene: en el primer bimestre se exportaron US$ 764,3 millones, con un crecimiento interanual del 23,7%.

El dato no es menor en términos macroeconómicos. En un escenario donde la acumulación de reservas es un objetivo central, el desempeño del complejo bovino —que representó el 5,4% de las exportaciones totales— se consolida como una fuente relevante de divisas, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Qué exporta Argentina: mayor valor agregado y cambio de composición

El año 2025 fue superavitario para Argentina en términos de balanza comercial: el valor de las exportaciones fue superior al de las importaciones por segundo año consecutivo. A nivel macroeconómico, con la acumulación de Reservas Internacionales como un objetivo expreso de la autoridad monetaria, esto resulta significativo. 

Dentro de ese contexto, el complejo de carnes y cueros bovinos jugó un rol de preponderante: con US$ 4.727 millones de dólares. Ocupó el sexto lugar en lo referido a mayor valor exportado, representando un 5,4% del total exportado por Argentina, seis puntos porcentuales por encima del año previo. 

En el presente artículo se analiza cómo estuvieron compuestas estas exportaciones: qué productos se despacharon dentro del complejo y cuáles fueron los principales compradores. Asimismo, se analizan cambios institucionales recientes y el desempeño exportador en el primer bimestre de 2026.

¿Qué exportamos?

En primer lugar, resulta de interés conocer qué tipo de productos exporta la Argentina dentro del complejo de carne y cueros bovinos, para ello se tomará de referencia el porcentaje sobre el valor FOB exportado de cada producto en el año 2025. 

Del total exportado de US$ 4.727 M, el 82% se corresponde con exportaciones de carnes en diferentes formatos. Dentro de las mismas, el producto que alcanzó un mayor valor exportado fue la carne bovina deshuesada y congelada, la cual representó el 47% del total, alcanzando US$ 2.205 M. En segundo lugar, se ubicó la carne deshuesada fresca o refrigerada, cubriendo el 27% del total con un monto de US$ 1.291 M. El tercer tipo de carne en importancia fue la carne congelada sin deshuesar, que acaparó el 8% de las exportaciones totales.

A continuación, se encontraron las exportaciones de cueros y pieles vacunos, que con un valor de US$ 345 M representaron el 7%. Los productos que siguieron en orden de importancia fueron las harinas, polvos, pellets de carne y despojos (3,3%), el sebo bovino (2,7%), otras partes de bovinos y carnes frescas sin deshuesar (2,3%), las preparaciones, conservas y embutidos (1,4%) y, por último, los artículos de cuero (0,3%), que incluyen bolsos, calzados, accesorios, artículos de talabartería, entre otros. 

Resulta relevante mencionar que el valor exportado se ubicó en niveles récords, a pesar de que en volumen las exportaciones resultaron inferiores a las de 2024. Esto se atribuye fundamentalmente a dos motivos:

1) En primer lugar, porque la menor cantidad exportada se vio “sobrecompensada” por un fuerte incremento de los precios, que, en el caso de las carnes, por ejemplo, presentó una variación interanual de entre el 28% y el 43% en dólares corrientes, el cual fue variable según el tipo de carne. 

2) Un segundo factor que incidió en el mayor valor exportado fue que en 2025 ganó participación relativa la exportación de carne refrigerada por sobre la congelada, siendo la primera un producto de mayor valor. Esto se evidencia en la composición de las exportaciones de carnes deshuesadas, que son las más significativas tanto en volumen como en valor: en 2024 la proporción de exportaciones de carne congelada fue del 81% y el 19% de carne refrigerada; en tanto, en 2025 la participación de la carne congelada bajó al 78%, mientras que la carne enfriada ganó terreno hasta representar el 22% del total. La diferencia en el precio de estos productos es notable: en promedio, el precio de exportación de la carne deshuesada refrigerada fue de U$S 11.014 / t en 2025, más que duplicando al de la carne deshuesada congelada, cuyo precio promedió U$S 5.417 / t.

¿A dónde exportamos?

En cuanto a los destinos de las exportaciones, China permaneció en 2025 como el principal comprador de productos bovinos de Argentina, acaparando el 44,5% del valor total exportado, por cuenta de US$ 2.102 M. En segundo lugar, se ubicó Estados Unidos, con el 9,7% del total por cuenta de US$ 459 M. A continuación, se encontró Israel, responsable del 9,3% del valor exportado, es decir, US$ 439 M. 

En cuarto y en quinto lugar se ubicaron Alemania y Países Bajos, con US$ 335 M y US$ 324 M, respectivamente. En tanto, si se considera a todo el bloque de la Unión Europea, el valor exportado a los países integrantes del mismo ascendió a US$ 754 millones. 

Resulta de interés hacer hincapié en el fuerte crecimiento que ha tenido el comercio con Estados Unidos. Si se analiza la participación de Estados Unidos sobre el valor exportado total de Argentina en el complejo de carnes y cueros bovinos, se observa que la misma presenta una tendencia creciente desde el año 2020 en adelante, pasando de representar un 1,2% en 2019 a consolidarse en el 9,6% al cierre de 2025. 

Esta dinámica se hizo posible, en primer lugar, a partir de la reapertura del mercado estadounidense para las carnes argentinas en 2019. Por otro lado, durante el último año la demanda del gigante norteamericano se profundizó por el déficit de stocks que atraviesa dicho país. De acuerdo con datos del USDA-NASS, el 01 de enero de 2026, los inventarios de ganado en Estados Unidos se ubicaron en 86,2 millones de cabezas, lo que es un mínimo en 75 años. Esto se debe a que importantes regiones ganaderas del país norteamericano enfrentaron condiciones secas recurrentes en los últimos años, lo que produjo una aceleración de la faena, situación agravada por una participación elevada de hembras dentro de la misma. Este déficit que atraviesa el principal consumidor de carne bovina del planeta no solo ocasionó un aumento en los precios internacionales de la carne en el transcurso del último año, sino que también traccionó las importaciones estadounidenses, lo que coadyuvó al aumento de la proporción de las exportaciones argentinas a este destino. 

A partir de este contexto es que Donald Trump presentó una Proclama Presidencial a principios de febrero de 2026, mediante la cual EE.UU. oficializó una ampliación del cupo para la importación de carne vacuna argentina, adicionando 80.000 toneladas libres de aranceles para recortes de carnes magras, las cuales ingresan en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas, en principio durante el año en curso. Este volumen se suma al acuerdo preexistente de 20.000 toneladas anuales que cuentan con un arancel preferencial. De este modo, durante el corriente año el volumen total con preferencias arancelarias asciende desde 20.000 hasta 100.000 toneladas. Las implicancias de esta apertura son positivas para Argentina, dado que permite diversificar los destinos, mitigando los riesgos que trae aparejada la concentración de las exportaciones en pocos mercados. 

¿Cómo vienen las exportaciones en 2026?

El valor exportado por el complejo de carne y cueros bovinos alcanzó un récord en los registros en el primer bimestre del 2026, llegando a un valor de US$ 764,3 M. Esto representa un incremento del 23,7% en comparación con el mismo período del año 2025. 

Si bien el volumen exportado es ligeramente superior al del año pasado en el caso de las carnes (5% más en el primer bimestre), el mayor monto se explica principalmente por mayores precios en comparación con principios del año pasado. Si se analizan, por ejemplo, los dos principales productos de exportación dentro del complejo, se observa que el precio de la carne bovina deshuesada congelada promedió en enero y febrero un precio FOB de US$ 6.335 /t, lo que representa una mejora del 27% interanual; en tanto, la carne deshuesada fresca, segundo mayor producto exportado, promedió un precio de US$ 12.338 /t, lo que refleja un incremento de 31% i.a.

De este total, solo el 36,9% se debió a exportaciones a China, lo que representa el porcentaje más bajo en siete años para un primer bimestre. En segundo lugar, se ubicó Israel, destino al que se realizaron exportaciones por un valor de U$S 116 M, acaparando el 15,2% del mercado. Los despachos a este destino han crecido considerablemente a partir del permiso obtenido en 2024 para exportar carne kosher con hueso, lo que se sumó a los cupos tradicionales de carne kosher sin hueso. En conjunto, en los primeros dos meses de 2026, la participación conjunta de EE.UU. e Israel ascendió al 29,4%, la máxima en la serie de datos de INDEC. 

En esta nueva configuración del comercio, con un gran salto observado en el valor exportado a Israel y a Estados Unidos, es de destacar que en los primeros dos meses de 2026 la Unión Europea como bloque, tradicionalmente el segundo destino de exportación, ocupa de momento el cuarto lugar, por detrás de China, Israel y EE.UU., acaparando el 14,0% de los despachos. No obstante ello, el valor exportado a este destino, por cuenta de US$ 107 M, es el máximo en 14 años. 

Por otra parte, con el acuerdo Mercosur – Unión Europea, a partir del primero de mayo la alícuota de la cuota Hilton bajaría de 20% a 0%. Además, se creará una nueva cuota de 99.000 toneladas de carne bovina para el Mercosur, con un arancel preferencial del 7,5%, la cual está dividida en dos cuotas de carne congelada y enfriada de 54.450 y 44.550 toneladas, respectivamente, y de la cual todavía resta definirse la distribución entre los países miembros. Todo esto permite pensar que haya un repunte de las exportaciones al bloque europeo en el transcurso de 2026.

A modo de conclusión, luego de un gran año en materia exportadora para el complejo de carnes y cueros bovinos, como fue el 2025, en el año en curso se combina un escenario de altos precios de exportación y nuevos acuerdos comerciales que posibilitan la diversificación de destinos, reduciendo la dependencia del mercado chino, que entre 2019 y 2024 concentró, en promedio, el 52% del valor exportado del complejo, proporción que en 2025 se redujo a 44% y en lo que va de este año a 37%.

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