DIVISAS

Exportaciones: la Patagonia gana peso y reconfigura el mapa productivo

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El esquema exportador argentino empezó a moverse. En 2025, con ventas externas por US$ 87.111 millones —un 9,3% más interanual—, el país consolidó uno de sus mejores desempeños históricos, pero con un cambio silencioso en la distribución del poder económico: la Patagonia ganó terreno y la Región Pampeana perdió participación relativa. El dato no es menor en un contexto donde el Gobierno necesita divisas y define su estrategia productiva. ¿Se trata de una diversificación estructural o de un desplazamiento que reordena prioridades fiscales y políticas?

En 2025, las exportaciones de bienes de Argentina alcanzaron U$S 87.111 millones. Si bien la Región Pampeana concentró más del 70% de los envíos, la Patagonia ganó participación en los últimos años, contribuyendo a diversificar la canasta exportadora.

Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en 2025 Argentina registró exportaciones de bienes por U$S 87.111 millones. En términos históricos, esto implica un incremento interanual del 9,3%, y se posiciona como el segundo valor más elevado desde el comienzo de la serie en 1993, sólo por detrás de las exportaciones anuales de 2022. En este contexto, resulta pertinente preguntarse, ¿dónde se originaron mayormente los bienes exportados? ¿Qué regiones impulsaron este incremento?

Exportaciones provinciales

Analizando los datos en detalle, se evidencia el notable protagonismo de la provincia de Buenos Aires. Durante 2025, esta provincia originó exportaciones por un valor de U$S 31.684 millones, registrando un incremento del 7% respecto al año anterior y del 16% en comparación con el promedio de los últimos cinco años. Como resultado, fue responsable del 36% de las ventas externas del país, lo que implica una leve caída de 1 p.p. con respecto a la participación registrada durante el último quinquenio. Entre sus principales productos de exportación se destacaron: material de transporte terrestre (21%), cereales (15%), grasas y aceites (9%), harinas y pellets (8%) y carnes (8%).

En segundo lugar, se destaca la provincia de Santa Fe, con exportaciones anuales por U$S 16.190 millones en 2025, marcando un aumento del 5% frente a 2024 y del 7% respecto al promedio. De esta manera, nuestra provincia dio cuenta del 19% de los envíos nacionales al exterior, proporción que también resulta 1 p.p. inferior a lo observado en el promedio de los cinco años previos. En cuanto a los productos exportados, se evidencia un fuerte protagonismo de la agroindustria, destacándose: harinas y pellets (31%), grasas y aceites (29%), cereales (9%), semillas y frutos oleaginosos (7%) y carnes (7%). Estos cinco productos, todos ligados al agro, representaron más del 80% de las exportaciones provinciales.

El podio lo completa la provincia de Córdoba, donde se originaron bienes de exportación por U$S 10.913 millones; esto es, 7% superior a lo registrado en 2024 y 6% por encima del promedio. Con una participación del 13% en el total nacional, esta provincia también registra una caída de 1 p.p. respecto al promedio histórico. Entre los bienes exportados que más se destacaron podemos mencionar: cereales (26%), semillas y frutos oleaginosos (20%), harinas y pellets (16%), grasas y aceites (14%) y material de transporte terrestre (9%). Nuevamente, se advierte que los principales cuatro productos, que suman el 75% del total, se relacionan con la actividad agroindustrial.

Así, estas tres provincias representaron en conjunto el 67% de las exportaciones nacionales en 2025, lo que implica una menor proporción frente a un promedio histórico del 71%. Sin embargo, es importante señalar que esta menor participación no responde a una caída en sus exportaciones, sino al hecho de que los envíos nacionales totales crecieron más que proporcionalmente.

Como contracara, a diferencia de las provincias de la Pampa Húmeda, las que ganaron terreno en los últimos años fueron las provincias de la Patagonia, especialmente Neuquén y Chubut, que ocuparon el puesto número cuatro y cinco, respectivamente, en exportaciones provinciales en 2025. Estas dos provincias, en conjunto, dieron cuenta del 10% de las exportaciones del último año, aumentando su participación en 4 p.p. respecto a los cinco años previos, lo que guarda sentido en el contexto de la fuerte expansión de la producción de petróleo no convencional en Vaca Muerta.

En el caso de Neuquén, la provincia registró envíos al exterior por un récord de U$S 4.534 millones en 2025, lo que implica que las mismas se duplicaron (+105%) respecto al promedio de los cinco años previos. Esta provincia, que en 2018 representaba la originación del 0,2% de la mercadería exportada, obtuvo una participación del 5,2% en el último año. Casi la totalidad de los envíos al exterior se explican en dos productos: petróleo crudo (84%) y gas de petróleo y otros hidrocarburos gaseosos (12%).

En lo que respecta a Chubut, la provincia originó mercadería destinada al comercio exterior por un valor de U$S 3.966 millones, marcando un incremento del 52% respecto al promedio del último quinquenio y resultando en una participación del 5% en el total nacional. En cuanto a los productos, se destacaron principalmente: petróleo crudo (54%), metales comunes (aproximadamente 27%, aunque protegido por aplicación de la normativa del secreto estadístico) y pescados y mariscos sin elaborar (16%).

Finalmente, resulta interesante destacar que las provincias de Santa Cruz, Salta, Jujuy y Corrientes también registraron exportaciones récord en 2025. En el caso de Santa Cruz, la provincia exportó bienes por U$S 2.953 millones (3% del total), siendo sus principales productos de exportación las piedras, metales preciosos y monedas. Salta realizó envíos al exterior por U$S 1.432 millones (2% del total), destacándose las piedras, metales preciosos, monedas, hortalizas, legumbres, cereales y tabaco sin elaborar. Por su parte, Jujuy originó mercadería por un valor de U$S 1.259 millones (1% del total), explicado mayormente por la exportación de minerales metalíferos, escorias y cenizas, azúcar, cacao y artículos de confitería; en tanto Corrientes exportó productos por U$S 336 millones (0,4% del total), destacándose los cereales.


Exportaciones por región

Si a las exportaciones provinciales se las agrupa por región, se evidencia que la Región Pampeana se mantiene como líder indiscutida en la producción de bienes destinados a la exportación, siendo esta una zona donde predomina la actividad agroindustrial. En 2025, la originación de bienes destinados a la exportación desde esta región totalizó U$S 62.250 millones, lo que implica un incremento interanual del 7,1%, y se ubica como su segundo valor más elevado desde el inicio de la serie. Como resultado, se advierte que esta zona dio origen al 71,5% de las exportaciones del país.

En segundo lugar, aunque muy por detrás de la Región Pampeana, se ubica la Patagonia, que en el último año originó mercadería destinada al mercado externo por un total de U$S 12.613 millones. En línea con lo comentado en la sección anterior, este valor marca un incremento interanual del 18,8% y se registra como un récord histórico para la región. De esta manera, el sur argentino resultó responsable del 14,5% de las exportaciones del país en 2025, siendo esta su mayor participación en la serie histórica. En conjunto, ambas regiones explicaron más del 85% de la mercadería destinada al resto del mundo.

Finalmente, las regiones del Noroeste Argentino (NOA), Cuyo y el Noreste Argentino (NEA) originaron mercadería por un valor de U$S 5.019 millones (5,8%), U$S 4.326 millones (5,0%) y U$S 1.133 millones (1,3%) en 2025, respectivamente.

A pesar de que la Región Pampeana es responsable de la originación de casi 3 de cada 4 dólares del comercio exterior, el avance en la producción de bienes de exportación al sur del país implica que la Patagonia ha ganado protagonismo en su participación en las exportaciones nacionales en los últimos años. Así, las provincias de esta región, que en 2013 producían el 7,1% de las exportaciones nacionales, lograron un avance de 7,4 p.p. en los últimos 12 años. Por el contrario, a pesar de incrementar su volumen exportado, la Región Pampeana ha perdido preponderancia: desde su máxima participación del 78% en 2021, la misma cayó más de 6 p.p. hacia el último año.

El correlato de este cambio en el peso de cada región es una diversificación en los productos exportados. Dado que aproximadamente el 60% de los bienes que se originan desde la Patagonia corresponden a Combustible y Energía (CyE), se advierte un importante avance en las exportaciones de este rubro en los últimos años. En 2025, el valor exportado de estos bienes ascendió a U$S 11.072 millones, incrementándose un 15% interanual y un 65% frente al promedio. De esta manera, mientras que en 2015 el rubro CyE representaba el 2,6% de los bienes exportados, en 2025 esta proporción ascendió al 13%. 

Por el contrario, los bienes agroindustriales, esto es, la suma de productos primarios (PP) y manufacturas de origen agropecuario (MOA) evidenciaron una caída en su participación. Considerando el promedio de los últimos diez años, estos productos explicaron el 65% de los bienes exportados, en tanto en 2024 y 2025 esta proporción apenas superó el 60%. En términos absolutos, no obstante, estos envíos totalizaron U$S 51.473 millones en 2025, con un crecimiento del 9% interanual y del 12% respecto al promedio. Sin embargo, este incremento resultó insuficiente para sostener su peso relativo dentro del total exportado. Cabe aclarar que la baja proporción observada en los años 2018 y 2023 se explica por las fuertes sequías que afectaron la producción agrícola en esos años.

Por último, en lo que respecta a las manufacturas de origen industrial (MOI), las exportaciones de bienes pertenecientes a este rubro totalizaron U$S 22.796 millones en 2025, incrementándose un 2% frente a 2024 y un 8% frente al promedio. Como consecuencia, estos productos explicaron el 26,7% de los bienes destinados al comercio internacional, lo que también evidencia una leve pérdida en su peso relativo en el total de exportaciones, siendo que el promedio de los diez años previos es del 28,6%.

En resumen, si bien el núcleo exportador del país se mantiene en la Región Pampeana con un fuerte predominio de la agroindustria, se evidencia que el crecimiento de las exportaciones en los últimos años se explicó en mayor medida por las provincias del sur del país. De esta manera, el dinamismo de la Patagonia, impulsado por el sector energético, le permitió ganar protagonismo, dando lugar a una estructura exportadora más diversificada.

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Retenciones: un informe proyecta más producción, dólares y recaudación si el Gobierno elimina los DEX

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La discusión sobre los derechos de exportación volvió a meterse en el centro de la agenda económica con un dato que incomoda el esquema fiscal vigente: un ejercicio de simulación proyecta que la eliminación total de retenciones al agro, en un plazo de dos años hasta 2028, no solo expandiría la producción y las exportaciones, sino que también podría mejorar la recaudación del Estado en el mediano plazo. El estudio, presentado en el ámbito de la Bolsa de Comercio de Rosario, plantea un interrogante político de fondo: ¿puede el Gobierno resignar ingresos de corto plazo para reconfigurar su base fiscal a futuro?

Según proyecciones al ciclo 2035/36 basadas en el modelo AGMEMOD Argentina, la eliminación gradual de las retenciones —con un cronograma de dos años hasta su desaparición total en 2028— no solo expandiría la producción y las exportaciones, sino que además podría revertir el impacto fiscal negativo en el corto plazo. El dato clave introduce tensión en la discusión: el Estado nacional comenzaría a recaudar más que en el escenario actual a partir de 2029/30.

El marco económico: entre presión fiscal y competitividad

El análisis compara dos escenarios. Por un lado, un esquema base que mantiene constantes los derechos de exportación (DEX). Por otro, una simulación con reducción progresiva hasta su eliminación. La diferencia no es menor: en el escenario sin retenciones, el área sembrada alcanzaría las 43,4 millones de hectáreas en 2036, frente a 41,1 millones del esquema vigente. La producción total escalaría a 182,6 millones de toneladas, lo que implica un salto de 16,7 millones respecto al escenario base.

La clave está en los incentivos. Sin retenciones, mejora la rentabilidad del productor, se acelera la inversión y se amplía la frontera productiva. En términos concretos, el modelo traduce una decisión tributaria en más superficie cultivada, más tecnología aplicada y mayor volumen exportable. La soja lidera esa expansión, seguida por el maíz.

Exportaciones: más volumen, más divisas

El impacto externo es directo. En 2036, el complejo agroindustrial exportaría 14,1 millones de toneladas adicionales respecto al escenario con retenciones. En valor, la diferencia asciende a US$ 6.400 millones anuales: US$ 50.500 millones sin DEX frente a US$ 44.100 millones con el esquema vigente.

El complejo soja explica la mayor parte de ese salto, con más de US$ 5.200 millones adicionales. La lógica es lineal: menos carga tributaria en origen mejora precios relativos, incentiva producción y amplía saldos exportables.

Pero el dato relevante no es solo el volumen. Es la capacidad de generar divisas en un país donde la restricción externa condiciona toda la política económica.

Recaudación: el punto de quiebre fiscal

El núcleo del debate está en el impacto fiscal. El modelo plantea una secuencia que desafía el argumento tradicional: la pérdida inicial de recaudación por retenciones se compensa con otros impuestos.

Hay dos mecanismos. Uno directo: mayor rentabilidad amplía la base del Impuesto a las Ganancias y del impuesto a los Débitos y Créditos. Otro indirecto: la expansión productiva derrama sobre la economía y genera más actividad gravada.

El resultado es escalonado. A nivel nacional, el punto de equilibrio llega en el cuarto año tras la eliminación. Para 2036, el Estado recaudaría US$ 296 millones más que en el escenario con retenciones.

En las provincias, el efecto es más inmediato. Como los DEX no son coparticipables, no pierden ingresos directos y sí capturan el crecimiento vía Ingresos Brutos y Sellos. En 2036, sumarían US$ 989 millones adicionales.

Cuando se consolida Nación + provincias, el quiebre fiscal aparece antes: en 2028. Solo 2027 muestra una pérdida neta de US$ 153 millones. A partir de allí, la recaudación supera al escenario base, con una diferencia de US$ 1.286 millones anuales hacia 2036.

El agro presiona, el Gobierno administra tiempos

El informe se conoció en paralelo a señales políticas del sector. Desde la Bolsa de Comercio de Rosario se insistió en que la baja de retenciones debe formar parte de una estrategia de desarrollo más amplia y coordinada entre sector público y privado.

La posición introduce una variable clave: el ritmo de la reforma dependerá de la “caja” fiscal. El Gobierno, según se planteó en ese ámbito, avanzaría en reducciones en la medida en que sostenga el superávit. Es una lógica incremental, no disruptiva.

En ese esquema, el agro se posiciona como actor de presión con respaldo técnico. El argumento es claro: menos impuestos hoy pueden traducirse en más recaudación mañana. La tensión está en el timing.

Una transición con costos acotados y beneficios diferidos

El estudio plantea un punto de quiebre fiscal temprano: en 2028, apenas un año después del inicio de la reforma, la recaudación consolidada ya superaría al escenario base. Para 2036, el diferencial positivo alcanzaría US$ 1.286 millones anuales.

El presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Pablo Bortolato, se mostró confiado este viernes en que el Gobierno baje las retenciones a las exportaciones de productos agrícolas “en la medida que vaya teniendo caja”, es decir, que mantenga el superávit fiscal que consiguió a costa de un fuerte ajuste en salud, educación, obras públicas y pago de haberes jubilatorios. “El planteo que hizo históricamente la Bolsa siempre apunta a las bajas de retenciones”, dijo el titular de la institución.

En el tradicional Remate del primer lote de soja, el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario llamó a sostener una agenda estratégica de desarrollo articulada entre el sector público y el privado, y destacó los avances concretos en infraestructura logística, la reducción de derechos de exportación y el rol social de la producción.

Luego del acto oficial, Bortolato dijo a la prensa que la eliminación de los derechos de exportación a los productos agrícola sobre los que aún pesa el gravamen sería la solución al desarrollo nacional. Para eso, la Bolsa presentó un estudio que “muestra claramente que una baja de retenciones en cuatro años como mucho, menos también si tenemos en cuenta el desarrollo que empieza en las provincias, la cadena se daría vuelta y empezaría a crecer todo”, e incluso el Estado recuperaría su capacidad recaudatoria para suplir esa caída de ingresos por derechos de exportación.

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El BCRA acelera compras de dólares y se acerca a la meta anual, pero las reservas no despegan

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El Banco Central compró este miércoles 22 de abril otros u$s105 millones y elevó a u$s6.487 millones el saldo acumulado en 2026, en una estrategia sostenida de intervención que ya cubre más de la mitad de la meta anual de u$s10.000 millones. El dato, impulsado por la liquidación del agro y emisiones corporativas, refuerza la capacidad del Gobierno para sumar divisas. Sin embargo, la dinámica deja una pregunta abierta: ¿alcanza con comprar dólares para fortalecer reservas o el esquema empieza a mostrar límites?

Intervención sostenida con anclaje en el agro y el mercado financiero

El movimiento del Banco Central no es aislado. En abril, la autoridad monetaria ya acumula compras por u$s2.105 millones y logró sostener un ritmo superior a u$s100 millones diarios en 9 de las últimas 11 ruedas. En el año, el promedio asciende a u$s89 millones por jornada, con una participación del 25% del volumen operado en el Mercado Libre de Cambios.

El flujo responde a dos motores concretos: la liquidación del sector agroexportador y el ingreso de divisas por emisiones corporativas. En ese marco, el propio Banco Central proyecta que aún restan ingresar unos u$s3.200 millones vinculados a deuda privada, lo que podría mantener la oferta de dólares en el corto plazo.

El esquema se inscribe en una lógica de administración cambiaria donde la autoridad monetaria aprovecha picos de oferta para recomponer posición, sin alterar el equilibrio del mercado. Es una intervención quirúrgica, pero constante.

Reservas que crecen menos que las compras: la tensión del modelo

A pesar del volumen adquirido, el impacto en reservas brutas fue limitado. En la jornada, el stock creció apenas u$s62 millones, hasta los u$s45.841 millones. La brecha entre compras y acumulación efectiva expone una tensión central del esquema: no todo dólar que ingresa se transforma en fortalecimiento neto de reservas.

Este desfasaje introduce un matiz político y económico. Por un lado, el Gobierno consolida capacidad de intervención y muestra resultados en términos de compras. Por otro, la acumulación real —clave para la estabilidad macro— avanza a un ritmo más moderado.

En términos de correlación de fuerzas, el esquema favorece al Ejecutivo en el corto plazo, al sostener la oferta de divisas y evitar presiones cambiarias. Pero también condiciona el margen futuro si la dinámica de ingresos se desacelera o si las necesidades de absorción crecen.

Un equilibrio atado a la liquidación y al financiamiento

El desempeño del Banco Central depende, en gran medida, de factores externos al propio organismo: la liquidación del agro y el acceso a financiamiento corporativo. Ambos elementos hoy funcionan como soporte del esquema, pero no garantizan estabilidad estructural.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos variables. Primero, si el ritmo de compras logra sostenerse con la misma intensidad. Segundo, si el ingreso proyectado de u$s3.200 millones efectivamente se concreta y se traduce en mayor acumulación de reservas.

El Gobierno avanza en su objetivo y recorta la distancia hacia la meta anual. Pero el dato que sigue en discusión no es cuánto compra, sino cuánto logra retener.

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El INDEC reporta salto exportador del 30,1% y consolida superávit comercial de USD 2.523 millones en marzo

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El INDEC informó que en marzo de 2026 las exportaciones argentinas alcanzaron los USD 8.645 millones, con un crecimiento interanual del 30,1%, mientras que las importaciones sumaron USD 6.122 millones, con un alza del 1,7%. El saldo dejó un superávit comercial de USD 2.523 millones, el más alto para ese mes y con una mejora de USD 1.899 millones respecto a 2025.

El dato introduce un elemento central en la política económica: la consolidación del superávit externo como ancla en un contexto donde la dinámica de divisas resulta clave para la estabilidad macroeconómica.

El comercio exterior como variable de equilibrio

El intercambio comercial totalizó USD 14.766 millones, con un crecimiento interanual del 16,6%. Este desempeño se apoya principalmente en el impulso exportador, que combinó un aumento del 25,3% en cantidades y del 3,9% en precios.

Sin embargo, el informe oficial advierte una señal de alerta: el índice de términos del intercambio cayó 1,8%, debido a que los precios de las importaciones crecieron más que los de las exportaciones. En términos concretos, esto implica una pérdida relativa en el poder de compra de las ventas externas.

Volumen exportador y freno relativo a importaciones

El crecimiento exportador fue generalizado, con subas en todos los grandes rubros. Los productos primarios lideraron con un aumento del 56,2%, impulsados por mayores cantidades, mientras que las manufacturas de origen industrial crecieron 26,4% y las de origen agropecuario, 18,9%.

También se destacó el desempeño de combustibles y energía, que alcanzaron su valor más alto registrado para un mes de marzo, con USD 1.235 millones y una suba del 23,2%.

Del lado de las importaciones, el crecimiento fue moderado y explicado exclusivamente por precios (+5,8%), ya que las cantidades cayeron 3,7%. El rubro con mayor expansión fue el “resto de importaciones” —asociado a envíos por courier— con un salto del 105,9%.

Superávit como herramienta de política económica

El resultado comercial refuerza la posición del Gobierno en la administración del frente externo. Un saldo positivo sostenido —28 meses consecutivos según el informe— otorga margen en la disponibilidad de divisas y en la gestión de importaciones.

Al mismo tiempo, la estructura del crecimiento expone una dependencia marcada de productos primarios y energía, lo que condiciona la calidad del superávit y su sostenibilidad frente a cambios en precios internacionales.

Divisas, actividad y consumo

El aumento de exportaciones implica mayor ingreso de dólares, un factor clave para sostener el nivel de reservas y el funcionamiento de la economía.

Por otro lado, la desaceleración en cantidades importadas sugiere una dinámica más contenida en la demanda interna o en la disponibilidad de bienes del exterior, con posibles efectos sobre producción e inversión en sectores dependientes de insumos importados.

Disparidades en el crecimiento exportador

El informe muestra una fuerte heterogeneidad territorial. Las exportaciones del Noroeste argentino crecieron 74,9% interanual, muy por encima del promedio nacional.

En contraste, otras regiones presentan incrementos más moderados. En el Noreste —donde se ubica Misiones— las exportaciones alcanzaron USD 531 millones, con una variación interanual del 13,7%.

El dato sugiere que, aunque la mejora es generalizada, el ritmo de expansión no es homogéneo, lo que podría impactar de manera diferenciada en las economías regionales.

Sostenibilidad y precios internacionales

Hacia adelante, la evolución del comercio exterior dependerá de variables clave: los precios internacionales de los commodities, la dinámica de las cantidades exportadas y la evolución de las importaciones.

También será relevante observar si el crecimiento exportador logra sostenerse sin deteriorar los términos del intercambio, una condición necesaria para consolidar el superávit como herramienta estructural y no solo coyuntural.

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El agro proyecta US$ 35.375 millones en divisas y refuerza el frente externo del Gobierno

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El sector agroexportador proyecta una liquidación de divisas por US$ 35.375 millones en 2026, según la última estimación de GEA-BCR, lo que implica un aumento cercano a US$ 1.000 millones respecto de la previsión del mes anterior. El ajuste responde a mejores precios internacionales y a un mayor volumen exportable, especialmente de maíz, en un escenario donde el Gobierno busca consolidar la estabilidad cambiaria y fortalecer reservas.

La proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario se conoce en un momento en que la dinámica del ingreso de dólares vuelve a estar en el centro de la estrategia económica, tras un primer trimestre con liquidaciones por US$ 5.735 millones, por debajo de los US$ 6.200 millones del mismo período de 2025.

Más maíz y mejores precios: el ancla de la proyección

En su último informe mensual de estimación de producción nacional, de la Bolsa de Comercio de Rosario elevó sus previsiones para maíz 2025/26 a 67 Mt (+5 Mt vs. marzo) producto de un ajuste en las estimaciones de superficie implantada. Esta mayor oferta se traduce en un aumento en la proyección de exportaciones del cereal a 43 Mt para la campaña (vs. 41 Mt hace un mes), un aumento en el uso forrajero (+0,7 Mt) y un incremento en los stocks finales de la campaña (+2,3 Mt). 

Las 43 Mt de exportaciones de maíz ya representarían un récord para el país, pero cabe mencionar que este número puede sufrir ajustes en los próximos meses de acuerdo a cómo se acomode la oferta en los otros dos grandes países exportadores (EE.UU. y Brasil) hacia la segunda mitad del ciclo argentino 2025/26. 

Por el lado de nuestro país vecino, la CONAB viene ajustando a la baja sus estimaciones de producción de zafrinha, que compite directamente con el maíz tardío argentino; a la vez que prevé un aumento en la demanda doméstica, apuntalado por una mayor producción de bioetanol. 

En cuanto a EE.UU., el USDA prevé una disminución en la superficie sembrada de maíz para la próxima campaña 2026/27 ante los elevados costos de fertilizantes y el impacto en los márgenes. 

De reducirse efectivamente la oferta para la nueva campaña en ambos países competidores y dejando un menor saldo exportable, se podría abrir una oportunidad para que Argentina continúe con un programa de embarques sólido durante prácticamente toda la campaña local, dando margen a elevar la estimación total de exportaciones para el ciclo maicero 2025/26. Sin embargo, este es un elemento para monitorear en el transcurso de la campaña, y la proyección actual se ubica en 43 Mt.

Este ajuste al alza en las estimaciones de las exportaciones de maíz a 43 Mt desde los 41 Mt previstos hace un mes; sumado a un programa de embarques más acelerado de semillas de girasol y precios levemente mayores a los vigentes hace un mes producto del conflicto bélico en Medio Oriente dejan a la actualización en la estimación de liquidación de divisas del agro en US$ 35.375 millones para 2026, lo que significa un incremento de casi US$ 1.000 millones respecto de marzo. 

Normalización del flujo de dólares

En los primeros 3 meses del año el agro liquidó un estimado de US$ 5.735 millones, por debajo de los US$ 6.200 del primer trimestre del año pasado. Una de las explicaciones de esto se encuentra en el programa de eliminación temporaria de retenciones vigente durante septiembre 2025, que dejó como saldo un adelantamiento en el volumen de dólares ingresado durante ese mes y el impacto de un menor ingreso en los meses subsiguientes. 

Sin embargo, se estima que ese fenómeno encontró su fin en marzo, y hacia adelante el flujo de dólares del agro al mercado cambiario se normalizará. La diferencia entre el monto de dólares ingresado al MLC y las exportaciones devengadas informadas por INDEC se encuentran prácticamente equilibradas. Desde mayo 2025, el “saldo a favor” de las exportadoras, es decir la diferencia entre los dólares ingresados al MLC y los despachos al exterior, se fue incrementando hasta llegar a un máximo de US$ 7.700 millones en septiembre, mes de vigencia del mencionado programa de eliminación temporaria de DEX. A partir de allí, ese saldo a favor fue retrocediendo y la estimación de marzo marca un equilibrio, lo que hace suponer que las exportadoras ya agotaron los dólares ingresados bajo el programa. 

Por este motivo, tal como se aprecia en el siguiente gráfico, se estima que el flujo de divisas del agro se incremente notoriamente a partir de abril, manteniéndose por encima del promedio del último lustro para todos los meses que restan del 2026. Entre abril y diciembre se estima que la liquidación de divisas acumule US$ 29.600 millones: US$ 16.500 millones de soja y derivados, US$ 7.500 millones de maíz, US$ 2.200 millones del complejo trigo, US$ 2.400 millones del complejo girasol, US$ 500 millones del complejo cebada, US$ 300 millones de sorgo y US$ 600 en otros cereales y oleaginosas.

Qué mirar en los próximos meses

La proyección de US$ 35.375 millones marca un escenario más favorable para el frente externo, pero su consolidación dependerá de múltiples variables.

Entre ellas, la evolución de la cosecha local, la oferta global de granos, los precios internacionales y la capacidad del sector exportador para sostener el ritmo de liquidación. También será clave monitorear si el flujo de divisas efectivamente se acelera desde abril, como anticipa el informe.

El ingreso de dólares del agro vuelve a ser una pieza central del tablero económico. Su comportamiento definirá, en buena medida, el margen de maniobra del Gobierno en los próximos meses.

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