DIVISAS

El BCRA acelera compras de dólares y se acerca a la meta anual, pero las reservas no despegan

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El Banco Central compró este miércoles 22 de abril otros u$s105 millones y elevó a u$s6.487 millones el saldo acumulado en 2026, en una estrategia sostenida de intervención que ya cubre más de la mitad de la meta anual de u$s10.000 millones. El dato, impulsado por la liquidación del agro y emisiones corporativas, refuerza la capacidad del Gobierno para sumar divisas. Sin embargo, la dinámica deja una pregunta abierta: ¿alcanza con comprar dólares para fortalecer reservas o el esquema empieza a mostrar límites?

Intervención sostenida con anclaje en el agro y el mercado financiero

El movimiento del Banco Central no es aislado. En abril, la autoridad monetaria ya acumula compras por u$s2.105 millones y logró sostener un ritmo superior a u$s100 millones diarios en 9 de las últimas 11 ruedas. En el año, el promedio asciende a u$s89 millones por jornada, con una participación del 25% del volumen operado en el Mercado Libre de Cambios.

El flujo responde a dos motores concretos: la liquidación del sector agroexportador y el ingreso de divisas por emisiones corporativas. En ese marco, el propio Banco Central proyecta que aún restan ingresar unos u$s3.200 millones vinculados a deuda privada, lo que podría mantener la oferta de dólares en el corto plazo.

El esquema se inscribe en una lógica de administración cambiaria donde la autoridad monetaria aprovecha picos de oferta para recomponer posición, sin alterar el equilibrio del mercado. Es una intervención quirúrgica, pero constante.

Reservas que crecen menos que las compras: la tensión del modelo

A pesar del volumen adquirido, el impacto en reservas brutas fue limitado. En la jornada, el stock creció apenas u$s62 millones, hasta los u$s45.841 millones. La brecha entre compras y acumulación efectiva expone una tensión central del esquema: no todo dólar que ingresa se transforma en fortalecimiento neto de reservas.

Este desfasaje introduce un matiz político y económico. Por un lado, el Gobierno consolida capacidad de intervención y muestra resultados en términos de compras. Por otro, la acumulación real —clave para la estabilidad macro— avanza a un ritmo más moderado.

En términos de correlación de fuerzas, el esquema favorece al Ejecutivo en el corto plazo, al sostener la oferta de divisas y evitar presiones cambiarias. Pero también condiciona el margen futuro si la dinámica de ingresos se desacelera o si las necesidades de absorción crecen.

Un equilibrio atado a la liquidación y al financiamiento

El desempeño del Banco Central depende, en gran medida, de factores externos al propio organismo: la liquidación del agro y el acceso a financiamiento corporativo. Ambos elementos hoy funcionan como soporte del esquema, pero no garantizan estabilidad estructural.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos variables. Primero, si el ritmo de compras logra sostenerse con la misma intensidad. Segundo, si el ingreso proyectado de u$s3.200 millones efectivamente se concreta y se traduce en mayor acumulación de reservas.

El Gobierno avanza en su objetivo y recorta la distancia hacia la meta anual. Pero el dato que sigue en discusión no es cuánto compra, sino cuánto logra retener.

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El INDEC reporta salto exportador del 30,1% y consolida superávit comercial de USD 2.523 millones en marzo

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El INDEC informó que en marzo de 2026 las exportaciones argentinas alcanzaron los USD 8.645 millones, con un crecimiento interanual del 30,1%, mientras que las importaciones sumaron USD 6.122 millones, con un alza del 1,7%. El saldo dejó un superávit comercial de USD 2.523 millones, el más alto para ese mes y con una mejora de USD 1.899 millones respecto a 2025.

El dato introduce un elemento central en la política económica: la consolidación del superávit externo como ancla en un contexto donde la dinámica de divisas resulta clave para la estabilidad macroeconómica.

El comercio exterior como variable de equilibrio

El intercambio comercial totalizó USD 14.766 millones, con un crecimiento interanual del 16,6%. Este desempeño se apoya principalmente en el impulso exportador, que combinó un aumento del 25,3% en cantidades y del 3,9% en precios.

Sin embargo, el informe oficial advierte una señal de alerta: el índice de términos del intercambio cayó 1,8%, debido a que los precios de las importaciones crecieron más que los de las exportaciones. En términos concretos, esto implica una pérdida relativa en el poder de compra de las ventas externas.

Volumen exportador y freno relativo a importaciones

El crecimiento exportador fue generalizado, con subas en todos los grandes rubros. Los productos primarios lideraron con un aumento del 56,2%, impulsados por mayores cantidades, mientras que las manufacturas de origen industrial crecieron 26,4% y las de origen agropecuario, 18,9%.

También se destacó el desempeño de combustibles y energía, que alcanzaron su valor más alto registrado para un mes de marzo, con USD 1.235 millones y una suba del 23,2%.

Del lado de las importaciones, el crecimiento fue moderado y explicado exclusivamente por precios (+5,8%), ya que las cantidades cayeron 3,7%. El rubro con mayor expansión fue el “resto de importaciones” —asociado a envíos por courier— con un salto del 105,9%.

Superávit como herramienta de política económica

El resultado comercial refuerza la posición del Gobierno en la administración del frente externo. Un saldo positivo sostenido —28 meses consecutivos según el informe— otorga margen en la disponibilidad de divisas y en la gestión de importaciones.

Al mismo tiempo, la estructura del crecimiento expone una dependencia marcada de productos primarios y energía, lo que condiciona la calidad del superávit y su sostenibilidad frente a cambios en precios internacionales.

Divisas, actividad y consumo

El aumento de exportaciones implica mayor ingreso de dólares, un factor clave para sostener el nivel de reservas y el funcionamiento de la economía.

Por otro lado, la desaceleración en cantidades importadas sugiere una dinámica más contenida en la demanda interna o en la disponibilidad de bienes del exterior, con posibles efectos sobre producción e inversión en sectores dependientes de insumos importados.

Disparidades en el crecimiento exportador

El informe muestra una fuerte heterogeneidad territorial. Las exportaciones del Noroeste argentino crecieron 74,9% interanual, muy por encima del promedio nacional.

En contraste, otras regiones presentan incrementos más moderados. En el Noreste —donde se ubica Misiones— las exportaciones alcanzaron USD 531 millones, con una variación interanual del 13,7%.

El dato sugiere que, aunque la mejora es generalizada, el ritmo de expansión no es homogéneo, lo que podría impactar de manera diferenciada en las economías regionales.

Sostenibilidad y precios internacionales

Hacia adelante, la evolución del comercio exterior dependerá de variables clave: los precios internacionales de los commodities, la dinámica de las cantidades exportadas y la evolución de las importaciones.

También será relevante observar si el crecimiento exportador logra sostenerse sin deteriorar los términos del intercambio, una condición necesaria para consolidar el superávit como herramienta estructural y no solo coyuntural.

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El agro proyecta US$ 35.375 millones en divisas y refuerza el frente externo del Gobierno

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El sector agroexportador proyecta una liquidación de divisas por US$ 35.375 millones en 2026, según la última estimación de GEA-BCR, lo que implica un aumento cercano a US$ 1.000 millones respecto de la previsión del mes anterior. El ajuste responde a mejores precios internacionales y a un mayor volumen exportable, especialmente de maíz, en un escenario donde el Gobierno busca consolidar la estabilidad cambiaria y fortalecer reservas.

La proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario se conoce en un momento en que la dinámica del ingreso de dólares vuelve a estar en el centro de la estrategia económica, tras un primer trimestre con liquidaciones por US$ 5.735 millones, por debajo de los US$ 6.200 millones del mismo período de 2025.

Más maíz y mejores precios: el ancla de la proyección

En su último informe mensual de estimación de producción nacional, de la Bolsa de Comercio de Rosario elevó sus previsiones para maíz 2025/26 a 67 Mt (+5 Mt vs. marzo) producto de un ajuste en las estimaciones de superficie implantada. Esta mayor oferta se traduce en un aumento en la proyección de exportaciones del cereal a 43 Mt para la campaña (vs. 41 Mt hace un mes), un aumento en el uso forrajero (+0,7 Mt) y un incremento en los stocks finales de la campaña (+2,3 Mt). 

Las 43 Mt de exportaciones de maíz ya representarían un récord para el país, pero cabe mencionar que este número puede sufrir ajustes en los próximos meses de acuerdo a cómo se acomode la oferta en los otros dos grandes países exportadores (EE.UU. y Brasil) hacia la segunda mitad del ciclo argentino 2025/26. 

Por el lado de nuestro país vecino, la CONAB viene ajustando a la baja sus estimaciones de producción de zafrinha, que compite directamente con el maíz tardío argentino; a la vez que prevé un aumento en la demanda doméstica, apuntalado por una mayor producción de bioetanol. 

En cuanto a EE.UU., el USDA prevé una disminución en la superficie sembrada de maíz para la próxima campaña 2026/27 ante los elevados costos de fertilizantes y el impacto en los márgenes. 

De reducirse efectivamente la oferta para la nueva campaña en ambos países competidores y dejando un menor saldo exportable, se podría abrir una oportunidad para que Argentina continúe con un programa de embarques sólido durante prácticamente toda la campaña local, dando margen a elevar la estimación total de exportaciones para el ciclo maicero 2025/26. Sin embargo, este es un elemento para monitorear en el transcurso de la campaña, y la proyección actual se ubica en 43 Mt.

Este ajuste al alza en las estimaciones de las exportaciones de maíz a 43 Mt desde los 41 Mt previstos hace un mes; sumado a un programa de embarques más acelerado de semillas de girasol y precios levemente mayores a los vigentes hace un mes producto del conflicto bélico en Medio Oriente dejan a la actualización en la estimación de liquidación de divisas del agro en US$ 35.375 millones para 2026, lo que significa un incremento de casi US$ 1.000 millones respecto de marzo. 

Normalización del flujo de dólares

En los primeros 3 meses del año el agro liquidó un estimado de US$ 5.735 millones, por debajo de los US$ 6.200 del primer trimestre del año pasado. Una de las explicaciones de esto se encuentra en el programa de eliminación temporaria de retenciones vigente durante septiembre 2025, que dejó como saldo un adelantamiento en el volumen de dólares ingresado durante ese mes y el impacto de un menor ingreso en los meses subsiguientes. 

Sin embargo, se estima que ese fenómeno encontró su fin en marzo, y hacia adelante el flujo de dólares del agro al mercado cambiario se normalizará. La diferencia entre el monto de dólares ingresado al MLC y las exportaciones devengadas informadas por INDEC se encuentran prácticamente equilibradas. Desde mayo 2025, el “saldo a favor” de las exportadoras, es decir la diferencia entre los dólares ingresados al MLC y los despachos al exterior, se fue incrementando hasta llegar a un máximo de US$ 7.700 millones en septiembre, mes de vigencia del mencionado programa de eliminación temporaria de DEX. A partir de allí, ese saldo a favor fue retrocediendo y la estimación de marzo marca un equilibrio, lo que hace suponer que las exportadoras ya agotaron los dólares ingresados bajo el programa. 

Por este motivo, tal como se aprecia en el siguiente gráfico, se estima que el flujo de divisas del agro se incremente notoriamente a partir de abril, manteniéndose por encima del promedio del último lustro para todos los meses que restan del 2026. Entre abril y diciembre se estima que la liquidación de divisas acumule US$ 29.600 millones: US$ 16.500 millones de soja y derivados, US$ 7.500 millones de maíz, US$ 2.200 millones del complejo trigo, US$ 2.400 millones del complejo girasol, US$ 500 millones del complejo cebada, US$ 300 millones de sorgo y US$ 600 en otros cereales y oleaginosas.

Qué mirar en los próximos meses

La proyección de US$ 35.375 millones marca un escenario más favorable para el frente externo, pero su consolidación dependerá de múltiples variables.

Entre ellas, la evolución de la cosecha local, la oferta global de granos, los precios internacionales y la capacidad del sector exportador para sostener el ritmo de liquidación. También será clave monitorear si el flujo de divisas efectivamente se acelera desde abril, como anticipa el informe.

El ingreso de dólares del agro vuelve a ser una pieza central del tablero económico. Su comportamiento definirá, en buena medida, el margen de maniobra del Gobierno en los próximos meses.

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El Banco Central flexibiliza el cepo para personas humanas y exportaciones: una apertura selectiva del mercado de cambios

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El Banco Central activó el 9 de abril una batería de cambios en el régimen de “Exterior y Cambios” que modifica reglas clave para exportadores, ahorristas y operadores financieros. A través de la Comunicación A 8417, la autoridad monetaria eliminó la obligación de liquidar divisas para personas humanas en exportaciones de bienes bajo ciertas condiciones, extendió beneficios ya vigentes para servicios y amplió plazos y márgenes operativos en el mercado cambiario. La medida entra en vigencia desde el 10 de abril y plantea una pregunta de fondo: ¿es el inicio de una liberalización progresiva o un ajuste táctico dentro del cepo?

Un giro técnico con impacto político

El núcleo de la decisión pasa por un cambio sensible: las personas humanas que exporten bienes ya no estarán obligadas a liquidar sus divisas, siempre que ingresen los fondos por el mercado oficial dentro de los plazos establecidos y cumplan condiciones equivalentes a las exportaciones de servicios.

La medida amplía además esa lógica a todos los servicios, consolidando una excepción que hasta ahora tenía alcance más limitado. En paralelo, el Banco Central ajustó otros engranajes del sistema: elevó a 365 días el plazo de liquidación para determinados bienes, flexibilizó pagos financieros y eliminó restricciones para retiros de efectivo en el exterior con tarjetas.

El paquete no es homogéneo, pero tiene un hilo conductor: reducir fricciones operativas sin desmontar completamente el esquema de control. La regulación sigue exigiendo ingreso de divisas, pero relaja la obligación de liquidarlas inmediatamente.

Reglas nuevas sobre una arquitectura vigente

Las modificaciones se insertan en el texto ordenado de “Exterior y Cambios”, que sigue siendo el marco central del control cambiario. No hay derogación del sistema, sino ajustes en puntos específicos.

Entre los cambios más relevantes, se destaca la ampliación del plazo para exportaciones entre empresas vinculadas, con un límite de aplicación para exportadores que no hayan superado los USD 200.000.000 en ventas externas el año previo. También se habilita el acceso anticipado —hasta tres días hábiles antes del vencimiento— al mercado de cambios para pagos de títulos, y se flexibilizan condiciones para cancelar deudas con contrapartes vinculadas, siempre que se cumplan requisitos de plazo y refinanciación.

A la vez, se incorporan nuevas exigencias de control. Por ejemplo, para transferencias al exterior se requerirá una declaración jurada que compromete al cliente a no operar con títulos en moneda extranjera durante 90 días, salvo excepciones puntuales. Además, el Banco Central prevé la implementación de un sistema online obligatorio para registrar estas operaciones.

El esquema, así, combina apertura con monitoreo más fino.

Impacto y señales al mercado

Desde el punto de vista económico, la flexibilización apunta a sectores específicos: exportadores individuales, prestadores de servicios y operadores con necesidades financieras puntuales. La eliminación de la obligación de liquidar divisas puede mejorar incentivos para canalizar ingresos por vías formales, especialmente en actividades donde la retención de moneda extranjera es habitual.

Al mismo tiempo, la extensión de plazos y la flexibilización en pagos financieros alivian tensiones de flujo para empresas con operaciones internacionales. No se trata de una liberalización total, pero sí de una reducción de costos regulatorios.

En términos de correlación de fuerzas, el Banco Central mantiene el control del sistema, pero cede margen en segmentos donde la rigidez podía generar desincentivos o desvíos. La medida no requiere intervención del Congreso, lo que refuerza la capacidad del Poder Ejecutivo de ajustar la política cambiaria por vía regulatoria.

Entre la apertura y el control

El paquete deja un mensaje dual. Por un lado, se amplían libertades operativas en exportaciones y finanzas. Por otro, se refuerzan mecanismos de seguimiento y compromisos formales, como las declaraciones juradas y los registros obligatorios.

La clave estará en la implementación. La efectividad del nuevo sistema online, el cumplimiento de los compromisos de los clientes y la reacción del mercado frente a estas señales serán variables a observar en el corto plazo.

El Banco Central mueve piezas en un tablero delicado. Relaja sin desmontar. Abre sin soltar del todo. Y deja planteado un interrogante que excede esta norma: hasta dónde puede avanzar la flexibilización sin alterar el equilibrio del régimen cambiario.

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El Gobierno registra récord de exportaciones agroindustriales y marca un salto del 71% en marzo

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca informó que las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) con embarque en marzo de 2026 alcanzaron un volumen récord de 12,6 millones de toneladas, el nivel más alto registrado para ese mes. El dato implica un incremento del 71% respecto a 2025 y del 36% frente al anterior máximo de 2022.

El registro, procesado por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, consolida un punto de inflexión en la dinámica exportadora del complejo agroindustrial. La magnitud del salto introduce una señal política y económica: el sector muestra capacidad de reacción y planificación en un escenario internacional que, según lo informado, presenta oportunidades comerciales.

El rol de las DJVE en la política exportadora

Las DJVE son el instrumento mediante el cual el Estado nacional registra y valida las ventas externas del sector agroindustrial. Funcionan como un mecanismo clave para ordenar el flujo exportador y anticipar embarques, con impacto directo en la balanza comercial y en la disponibilidad de divisas.

El dato difundido por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca se inscribe dentro de ese esquema: no mide exportaciones efectivamente realizadas, sino compromisos de venta al exterior, lo que permite leer expectativas del mercado y decisiones empresariales en tiempo real.

Un salto en la escala de registros

El volumen de 12,6 millones de toneladas marca una diferencia significativa respecto de los últimos años. En 2025, el registro había sido de 7,4 millones de toneladas, mientras que en 2022 —hasta ahora el máximo reciente— se había ubicado en 9,3 millones.

El crecimiento no es marginal. La suba interanual del 71% y la mejora del 36% frente al récord previo configuran un cambio de escala en la operatoria del sector, al menos en términos de registros de ventas.

El comportamiento observado en marzo también consolida a ese mes como un período de alta actividad para el complejo agroindustrial, con mayor concentración de decisiones comerciales.

Capacidad de anticipación y señal al Gobierno

Desde una lectura institucional, el dato expone el posicionamiento del sector agroindustrial dentro de la economía argentina. La capacidad de anticipar ventas y acelerar registros en un contexto internacional favorable refuerza su peso en la generación de divisas.

Al mismo tiempo, el volumen alcanzado funciona como una señal hacia el Gobierno nacional: el sector responde con mayor dinamismo cuando identifica oportunidades externas, lo que puede incidir en la agenda económica y en la relación entre el Estado y los exportadores.

Divisas y actividad exportadora

Si bien las DJVE no implican exportaciones concretadas de manera inmediata, sí anticipan flujos comerciales relevantes. Un mayor nivel de registros suele traducirse, en el corto plazo, en mayor ingreso de divisas y actividad logística vinculada al comercio exterior.

El volumen informado refleja un nivel de actividad elevado en el complejo agroindustrial, con potencial impacto en transporte, puertos y cadena de valor asociada.

Posibles efectos en el NEA

Aunque el informe no discrimina por regiones, el dinamismo del complejo agroindustrial tiene efectos indirectos sobre economías regionales como las del NEA.

En términos potenciales, una mayor actividad exportadora puede traccionar demanda logística, servicios y encadenamientos productivos. Sin embargo, el alcance concreto dependerá de la participación específica de cada región en el esquema exportador, un dato no detallado en el reporte.

Continuidad o efecto puntual

El récord abre interrogantes sobre su sostenibilidad. Entre las variables a observar aparecen la evolución de los mercados internacionales, la continuidad de las condiciones comerciales y el comportamiento de los productores en los próximos meses.

También será clave monitorear si el nivel de registros se traduce efectivamente en exportaciones concretas y en ingreso de divisas, o si responde a un pico puntual de anticipación comercial.

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