El Banco Central de la República Argentina (BCRA) avanzó con una flexibilización clave en el ingreso de divisas para proyectos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), en simultáneo con una jornada marcada por la caída de reservas internacionales y una nueva suba del dólar en todas sus variantes.
A través de la Comunicación “A” 8426, el organismo permitió que socios o accionistas de empresas adheridas al régimen puedan ingresar y liquidar dólares que luego serán computados como fondos propios de los proyectos. La medida apunta a destrabar la operatoria financiera de grandes inversiones, en un escenario donde el flujo de divisas y la estabilidad cambiaria vuelven a estar bajo tensión.
Flexibilización para sostener inversiones
La decisión del BCRA modifica una restricción operativa relevante: hasta ahora, los fondos destinados a proyectos del RIGI debían ingresar de manera directa a través del vehículo de inversión. Con el nuevo esquema, se habilita que esos dólares sean canalizados por los socios y luego transferidos.
El mecanismo incorpora condiciones específicas: Los fondos deben transferirse al Vehículo de Proyecto Único (VPU) dentro de los cinco días hábiles posteriores a su liquidación. Deben quedar registrados contablemente como destinados al proyecto. Se exige una declaración jurada que certifique el origen y destino de los fondos.
Además, la norma introduce una cláusula de retroactividad, permitiendo regularizar ingresos ya realizados bajo estas condiciones.
La flexibilización también alcanza a la importación de bienes de capital: si un socio obtiene financiamiento externo para adquirir maquinaria, esa operación podrá ser computada dentro del esquema del RIGI.
Más margen operativo para el flujo de dólares
La medida redefine la dinámica de financiamiento de grandes proyectos. En términos concretos: Amplía las vías para el ingreso de divisas. Reduce trabas administrativas. Permite mayor flexibilidad en la estructuración financiera de inversiones.
El BCRA también garantizó que la repatriación de capitales o devolución de aportes mantendrá las mismas condiciones que si los fondos hubieran ingresado directamente, lo que busca dar previsibilidad a los inversores.
Sube el dólar y caen reservas
La decisión se da en un contexto financiero más exigente. En la última jornada: Las reservas internacionales brutas cayeron u$s96 millones, hasta u$s46.088 millones. El BCRA, pese a comprar u$s54 millones en el mercado, no logró evitar la baja. La caída se explicó principalmente por la baja en la cotización del oro (impacto estimado en u$s70 millones) y pagos de deuda por unos u$s30 millones.
En paralelo, el tipo de cambio mostró una tendencia alcista: El dólar mayorista subió por cuarta rueda consecutiva, superando los $1.400. El dólar minorista alcanzó los $1.440 en el Banco Nación. También se registraron subas en las cotizaciones financieras y el mercado informal.
Equilibrio entre atracción de dólares y estabilidad
El movimiento del BCRA revela una doble estrategia. Por un lado, busca garantizar el ingreso de divisas para sostener inversiones de gran escala bajo el RIGI. Por otro, enfrenta un mercado cambiario que comienza a mostrar señales de tensión.
El contexto combina varios factores: Tasas en pesos menos atractivas, lo que debilita el incentivo al carry trade. Reacomodamiento del tipo de cambio tras meses de atraso relativo. Mayor demanda de divisas por cierre de posiciones y cobertura de balances.
En este escenario, la flexibilización del acceso al mercado de cambios aparece como una herramienta para fortalecer el frente de dólares financieros, aunque sin resolver las presiones estructurales sobre el tipo de cambio.
Inversión vs. volatilidad
En términos económicos, la medida apunta a: Facilitar la ejecución de grandes proyectos de inversión. Asegurar el financiamiento externo. Evitar demoras operativas que frenen el ingreso de capital.
Sin embargo, convive con un escenario de mayor volatilidad cambiaria, que puede incidir en decisiones de inversión, costos de importación y expectativas inflacionarias.
El primer cuatrimestre de 2026 cerraría con un hito para la agroindustria argentina: unas 40 millones de toneladas exportadas, un 11% por encima del récord previo, según la Bolsa de Comercio de Rosario. El dato no es menor en el actual escenario económico: se consolida como una fuente clave de divisas en momentos donde el Gobierno necesita sostener estabilidad cambiaria y acumulación de reservas. El impulso lo lidera el maíz, con embarques por 10,3 Mt entre marzo y abril, un volumen sin precedentes que redefine el arranque de campaña. La pregunta se instala: ¿es un ciclo estructural que fortalece la estrategia oficial o un pico condicionado por factores externos difíciles de sostener?
Los dos primeros meses de la campaña de maíz hacen historia, promediando 5 Mt embarcadas en cada uno. El girasol argentino llega para salvar un hueco en la Unión Europea. Se recuperan los precios internos por maíz.
El primer cuatrimestre del año cerraría con un nuevo hito para la agroindustria argentina, con embarques récord de maíz por segundo mes consecutivo
El ritmo de embarques de maíz está siendo extraordinario para el inicio de la campaña. Considerando el volumen programado a exportar hasta fines de este mes, entre marzo y abril se embarcarían 10,3 Mt de maíz, esto es 54% más que el primer bimestre de la campaña anterior y 3,7 Mt más que el promedio de los últimos cinco años; teniendo en cuenta que nunca antes se habían superado las 5 Mt para un solo mes. Al maíz se le añaden los embarques récord de trigo y girasol, la gran performance de las exportaciones de cebada y un ritmo promedio para sorgo y soja.
Teniendo en cuenta los embarques programados hacia fines de abril, el desempeño exportador de la agroindustria en el primer cuatrimestre del 2026 sorprende positivamente: 40 Mt de granos se habrían enviado hacia el resto del mundo, ya sea en forma de grano o transformados en productos derivados, 11% más que el récord anterior. Los volúmenes toman más relevancia si se tiene en cuenta que la soja de nueva cosecha todavía no comenzó a llegar de manera generalizada como ya suele ocurrir para esta altura. De hecho, en los últimos 26 años, el complejo soja nunca había tenido tan poca participación en los embarques agroindustriales del primer cuatrimestre como el presente año.
Girasol: performance exportadora sin precedentes
Tal como se comentó anteriormente, el mercado de girasol 2025/26 se encuentra muy dinámico dada una producción récord que la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) estima en 7,3 Mt; 30,4% más que en el año anterior. Según dicho organismo, ya se cosecharon 6,98 Mt y se emitieron cartas de porte por 4,55 Mt.
Más allá del lado productivo, sorprende el gran crecimiento en las exportaciones de semilla de girasol en bruto en el primer cuatrimestre: estaría cerca del millón de toneladas. No es habitual que sea la semilla en bruto la que lidere el mix exportador, sino que suelen tener mucha mayor participación los subproductos del crushing. Cabe, entonces, indagar el porqué de tal salto exportador de girasol sin procesar, que creció muy por encima que la producción.
Se puede pensar que, esta situación de mercado tiene que ver con la combinación de un nivel productivo local sin precedentes y, fundamentos coyunturales de oferta y demanda global que implican necesidades de importación del mercado europeo. Según la Comisión Europea, Argentina suministró el 30,6% de las importaciones de semillas de girasol de la UE, cuando el año pasado el share a esta altura era de 1%. La harina de girasol también ganó importancia en el mercado europeo, con un share de 54%, cuando el año pasado era de 27%.
Este año los dos grandes importadores del bloque son Bulgaria y Rumania. Bulgaria —el segundo mayor productor de girasol de la UE—padeció el destiempo climático en momentos críticos, implicando la caída en la producción interna. Esto derivó en una oferta ajustada y en bajos stocks para la industria de crushing. Frente a este escenario, las fábricas debieron complementar la oferta local con girasol importado, siendo Argentina el origen elegido. Según se informó en Bulgaria, inicialmente se comprarían hasta 400.000 t de semilla argentina.
Por su parte, Rumania es el principal productor de girasol de la UE, el cual también mostró un fuerte interés en la materia prima argentina, adquiriendo más de 100.000 t y siendo el segundo destino en nivel de importancia de las exportaciones de semillas. En este caso, no por una escasez de oferta interna, sino porque la alta competitividad de la cosecha argentina deja un margen atractivo para la industria molinera rumana, aun considerando los fletes, dado el alto precio del aceite de girasol en Europa.
La gran cosecha argentina llega a los mercados internacionales en un contexto óptimo. La anterior campaña mundial de girasol fue la más baja en cinco años, y la presente, si bien es superior a la 2024/25, no es suficiente para recuperar stocks, debido a los bajos resultados productivos en Ucrania, la UE y Turquía. Según el USDA, bajo este escenario las semillas de girasol argentinas representan 13% de la producción global, el share más alto en el último lustro. Además, el país gana lugar en una coyuntura con precios favorables, pues el valor FOB promedio del aceite de girasol entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 marca US$1.300/t según el USDA, cuando en el mismo periodo un año antes era de US$ 1.100/t.
El maíz: el gran protagonista de la campaña 2025/26
Traccionadas por la demanda externa, las compras internas en el mercado de maíz se mantienen a un ritmo acelerado. Hasta el momento, se acumulan negocios por 23,7 Mt en lo que va de la campaña, el 35% de la cosecha estimada. Si bien – en términos de volumen – el ritmo actual de compraventa interna es significativamente mayor al del año pasado, la producción esperada es tan elevada este año, que en proporción de la producción los compromisos se encuentran completamente en línea con el promedio en torno al 36% respectivamente.
El avance de cosecha a nivel nacional ya alcanza 32% de la superficie objetivo según SAGyP, 4 p.p. por encima del año pasado a esta altura. Al mismo tiempo, se destaca que dicho organismo oficial volvió a subir la estimación de área sembrada desde 10,5 hasta 11,2 M ha (↑0,7 M ha), lo cual lleva la proyección de producción hasta 67,6 Mt, en línea con lo que había estimado Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario en su informe del 8 de abril pasado.
Entre la combinación de excelentes rindes observados y una alta participación de los planteos tempranos, este año el efecto en precios fue notable. Actualmente, el precio disponible por maíz ronda los AR$ 260.000/t, ajustando por inflación es 18% por debajo de comienzos de año, pero repuntando del piso de hace algunas semanas atrás. En este marco, la presión de cosecha fue más aguda este marzo que durante años anteriores: al iniciar el año, la diferencia relativa entre el precio de la 2025/26 y el promedio era 12,3%. Actualmente, la distancia es del 29%.
En línea con lo anterior, la tendencia ha venido cambiando estas últimas semanas y el movimiento de las cotizaciones parece haber encontrado ciertos fundamentos para recuperar terreno. En perspectiva del mercado global y sacando el ingreso de la cosecha argentina, queda menos cereal disponible hasta que llegue la safrinha brasilera. Por el lado de Estados Unidos, está avanzado con su programa exportador, habiendo comprometido ya 87% de las 83,8 Mt proyectadas a exportar. Situación similar sucede en Ucrania, dado que, a esta altura del año, le restan pocos suministros para abastecer al mercado, sumado que no está operando con su máximo potencial productivo y exportador. Esta coyuntura viene traccionando las cotizaciones en Chicago, revalorizando de esa forma el FOB argentino de maíz que, desde principios de año hasta ahora, subió más de US$ 15/t.
Por último, se puede remarcar que, con el cambio de los precios relativos el maíz sigue siendo una opción atractiva para la venta: las cotizaciones disponibles por maíz se recuperaron significativamente luego de tocar mínimos a fines de marzo y es la soja la cuál ahora está sintiendo el rigor de la presión de cosecha.
El Banco Central cerró la semana del 24 de abril con compras por u$s745 millones en el mercado cambiario y acumuló u$s2.381 millones en lo que va del mes, en una racha que ya suma cuatro semanas consecutivas de recomposición de reservas. El dato adquiere peso político: la autoridad monetaria se acerca a la meta de u$s10.000 millones para 2026, mientras el dólar mayorista roza los $1.400. En ese equilibrio, surge la pregunta: ¿la acumulación de divisas consolida la estrategia del Gobierno o empieza a mostrar tensiones en el frente cambiario?
Intervención sostenida y respaldo del agro
El resultado semanal se completó con una compra de u$s80 millones el viernes, en una jornada de menor volumen relativo, pero suficiente para sostener la tendencia. En el acumulado del año, el saldo comprador asciende a u$s6.761 millones, lo que confirma una política activa del Banco Central en el Mercado Libre de Cambios.
El sostén principal sigue siendo el mismo: la liquidación del sector agroexportador. Según el informe oficial, en marzo el complejo de oleaginosas y cereales aportó un saldo vendedor de u$s2.166 millones, ubicándose como el principal oferente de divisas. Este flujo, típico del inicio de la cosecha gruesa, explica buena parte de la estabilidad cambiaria y del ritmo de compras.
En paralelo, las reservas internacionales brutas se ubicaron en u$s46.184 millones, con una suba semanal de u$s393 millones. Se trata de la cuarta mejora consecutiva, una señal que el equipo económico busca consolidar como ancla de expectativas.
Sin embargo, el dato más fino muestra matices. Las reservas netas, en su medición más exigente, todavía se ubican en torno a -u$s750 millones al 21 de abril, aunque con una mejora reciente que las acercaría a la zona de -u$s500 millones. El objetivo implícito es claro: alcanzar el equilibrio en las próximas ruedas.
Mientras el Banco Central acumula divisas, el tipo de cambio mayorista avanzó 1,56% en la jornada y quedó al borde de los $1.400. El movimiento no es disruptivo, pero introduce una variable a monitorear: la dinámica del dólar empieza a moverse en paralelo a la acumulación de reservas.
El volumen operado en el mercado oficial representó apenas el 8% del total, lo que sugiere una menor participación relativa del segmento donde interviene el Banco Central. Esa combinación —compras sostenidas con menor volumen— podría empezar a condicionar la eficacia de la estrategia en el corto plazo.
Aun así, el Gobierno logra sostener un equilibrio delicado: acumula reservas sin generar una presión cambiaria abrupta, apoyado en la estacionalidad del agro y en un mercado que, por ahora, convalida el esquema.
Poder económico y márgenes de maniobra
La acumulación de dólares fortalece al equipo económico en un punto clave: mejora la posición externa y acerca el cumplimiento de metas, un activo central en la negociación financiera y en la construcción de credibilidad.
Sin embargo, también expone límites. El avance del dólar mayorista, aunque moderado, y la dependencia del ingreso de divisas del agro muestran que el margen de maniobra sigue atado a factores estacionales. En otras palabras, el poder de intervención existe, pero no es autónomo.
En este escenario, el Banco Central consolida su rol como actor central en la estabilidad macro, mientras el mercado evalúa hasta qué punto esta dinámica puede sostenerse sin cambios en las condiciones de fondo.
El esquema exportador argentino empezó a moverse. En 2025, con ventas externas por US$ 87.111 millones —un 9,3% más interanual—, el país consolidó uno de sus mejores desempeños históricos, pero con un cambio silencioso en la distribución del poder económico: la Patagonia ganó terreno y la Región Pampeana perdió participación relativa. El dato no es menor en un contexto donde el Gobierno necesita divisas y define su estrategia productiva. ¿Se trata de una diversificación estructural o de un desplazamiento que reordena prioridades fiscales y políticas?
En 2025, las exportaciones de bienes de Argentina alcanzaron U$S 87.111 millones. Si bien la Región Pampeana concentró más del 70% de los envíos, la Patagonia ganó participación en los últimos años, contribuyendo a diversificar la canasta exportadora.
Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en 2025 Argentina registró exportaciones de bienes por U$S 87.111 millones. En términos históricos, esto implica un incremento interanual del 9,3%, y se posiciona como el segundo valor más elevado desde el comienzo de la serie en 1993, sólo por detrás de las exportaciones anuales de 2022. En este contexto, resulta pertinente preguntarse, ¿dónde se originaron mayormente los bienes exportados? ¿Qué regiones impulsaron este incremento?
Exportaciones provinciales
Analizando los datos en detalle, se evidencia el notable protagonismo de la provincia de Buenos Aires. Durante 2025, esta provincia originó exportaciones por un valor de U$S 31.684 millones, registrando un incremento del 7% respecto al año anterior y del 16% en comparación con el promedio de los últimos cinco años. Como resultado, fue responsable del 36% de las ventas externas del país, lo que implica una leve caída de 1 p.p. con respecto a la participación registrada durante el último quinquenio. Entre sus principales productos de exportación se destacaron: material de transporte terrestre (21%), cereales (15%), grasas y aceites (9%), harinas y pellets (8%) y carnes (8%).
En segundo lugar, se destaca la provincia de Santa Fe, con exportaciones anuales por U$S 16.190 millones en 2025, marcando un aumento del 5% frente a 2024 y del 7% respecto al promedio. De esta manera, nuestra provincia dio cuenta del 19% de los envíos nacionales al exterior, proporción que también resulta 1 p.p. inferior a lo observado en el promedio de los cinco años previos. En cuanto a los productos exportados, se evidencia un fuerte protagonismo de la agroindustria, destacándose: harinas y pellets (31%), grasas y aceites (29%), cereales (9%), semillas y frutos oleaginosos (7%) y carnes (7%). Estos cinco productos, todos ligados al agro, representaron más del 80% de las exportaciones provinciales.
El podio lo completa la provincia de Córdoba, donde se originaron bienes de exportación por U$S 10.913 millones; esto es, 7% superior a lo registrado en 2024 y 6% por encima del promedio. Con una participación del 13% en el total nacional, esta provincia también registra una caída de 1 p.p. respecto al promedio histórico. Entre los bienes exportados que más se destacaron podemos mencionar: cereales (26%), semillas y frutos oleaginosos (20%), harinas y pellets (16%), grasas y aceites (14%) y material de transporte terrestre (9%). Nuevamente, se advierte que los principales cuatro productos, que suman el 75% del total, se relacionan con la actividad agroindustrial.
Así, estas tres provincias representaron en conjunto el 67% de las exportaciones nacionales en 2025, lo que implica una menor proporción frente a un promedio histórico del 71%. Sin embargo, es importante señalar que esta menor participación no responde a una caída en sus exportaciones, sino al hecho de que los envíos nacionales totales crecieron más que proporcionalmente.
Como contracara, a diferencia de las provincias de la Pampa Húmeda, las que ganaron terreno en los últimos años fueron las provincias de la Patagonia, especialmente Neuquén y Chubut, que ocuparon el puesto número cuatro y cinco, respectivamente, en exportaciones provinciales en 2025. Estas dos provincias, en conjunto, dieron cuenta del 10% de las exportaciones del último año, aumentando su participación en 4 p.p. respecto a los cinco años previos, lo que guarda sentido en el contexto de la fuerte expansión de la producción de petróleo no convencional en Vaca Muerta.
En el caso de Neuquén, la provincia registró envíos al exterior por un récord de U$S 4.534 millones en 2025, lo que implica que las mismas se duplicaron (+105%) respecto al promedio de los cinco años previos. Esta provincia, que en 2018 representaba la originación del 0,2% de la mercadería exportada, obtuvo una participación del 5,2% en el último año. Casi la totalidad de los envíos al exterior se explican en dos productos: petróleo crudo (84%) y gas de petróleo y otros hidrocarburos gaseosos (12%).
En lo que respecta a Chubut, la provincia originó mercadería destinada al comercio exterior por un valor de U$S 3.966 millones, marcando un incremento del 52% respecto al promedio del último quinquenio y resultando en una participación del 5% en el total nacional. En cuanto a los productos, se destacaron principalmente: petróleo crudo (54%), metales comunes (aproximadamente 27%, aunque protegido por aplicación de la normativa del secreto estadístico) y pescados y mariscos sin elaborar (16%).
Finalmente, resulta interesante destacar que las provincias de Santa Cruz, Salta, Jujuy y Corrientes también registraron exportaciones récord en 2025. En el caso de Santa Cruz, la provincia exportó bienes por U$S 2.953 millones (3% del total), siendo sus principales productos de exportación las piedras, metales preciosos y monedas. Salta realizó envíos al exterior por U$S 1.432 millones (2% del total), destacándose las piedras, metales preciosos, monedas, hortalizas, legumbres, cereales y tabaco sin elaborar. Por su parte, Jujuy originó mercadería por un valor de U$S 1.259 millones (1% del total), explicado mayormente por la exportación de minerales metalíferos, escorias y cenizas, azúcar, cacao y artículos de confitería; en tanto Corrientes exportó productos por U$S 336 millones (0,4% del total), destacándose los cereales.
Exportaciones por región
Si a las exportaciones provinciales se las agrupa por región, se evidencia que la Región Pampeana se mantiene como líder indiscutida en la producción de bienes destinados a la exportación, siendo esta una zona donde predomina la actividad agroindustrial. En 2025, la originación de bienes destinados a la exportación desde esta región totalizó U$S 62.250 millones, lo que implica un incremento interanual del 7,1%, y se ubica como su segundo valor más elevado desde el inicio de la serie. Como resultado, se advierte que esta zona dio origen al 71,5% de las exportaciones del país.
En segundo lugar, aunque muy por detrás de la Región Pampeana, se ubica la Patagonia, que en el último año originó mercadería destinada al mercado externo por un total de U$S 12.613 millones. En línea con lo comentado en la sección anterior, este valor marca un incremento interanual del 18,8% y se registra como un récord histórico para la región. De esta manera, el sur argentino resultó responsable del 14,5% de las exportaciones del país en 2025, siendo esta su mayor participación en la serie histórica. En conjunto, ambas regiones explicaron más del 85% de la mercadería destinada al resto del mundo.
Finalmente, las regiones del Noroeste Argentino (NOA), Cuyo y el Noreste Argentino (NEA) originaron mercadería por un valor de U$S 5.019 millones (5,8%), U$S 4.326 millones (5,0%) y U$S 1.133 millones (1,3%) en 2025, respectivamente.
A pesar de que la Región Pampeana es responsable de la originación de casi 3 de cada 4 dólares del comercio exterior, el avance en la producción de bienes de exportación al sur del país implica que la Patagonia ha ganado protagonismo en su participación en las exportaciones nacionales en los últimos años. Así, las provincias de esta región, que en 2013 producían el 7,1% de las exportaciones nacionales, lograron un avance de 7,4 p.p. en los últimos 12 años. Por el contrario, a pesar de incrementar su volumen exportado, la Región Pampeana ha perdido preponderancia: desde su máxima participación del 78% en 2021, la misma cayó más de 6 p.p. hacia el último año.
El correlato de este cambio en el peso de cada región es una diversificación en los productos exportados. Dado que aproximadamente el 60% de los bienes que se originan desde la Patagonia corresponden a Combustible y Energía (CyE), se advierte un importante avance en las exportaciones de este rubro en los últimos años. En 2025, el valor exportado de estos bienes ascendió a U$S 11.072 millones, incrementándose un 15% interanual y un 65% frente al promedio. De esta manera, mientras que en 2015 el rubro CyE representaba el 2,6% de los bienes exportados, en 2025 esta proporción ascendió al 13%.
Por el contrario, los bienes agroindustriales, esto es, la suma de productos primarios (PP) y manufacturas de origen agropecuario (MOA) evidenciaron una caída en su participación. Considerando el promedio de los últimos diez años, estos productos explicaron el 65% de los bienes exportados, en tanto en 2024 y 2025 esta proporción apenas superó el 60%. En términos absolutos, no obstante, estos envíos totalizaron U$S 51.473 millones en 2025, con un crecimiento del 9% interanual y del 12% respecto al promedio. Sin embargo, este incremento resultó insuficiente para sostener su peso relativo dentro del total exportado. Cabe aclarar que la baja proporción observada en los años 2018 y 2023 se explica por las fuertes sequías que afectaron la producción agrícola en esos años.
Por último, en lo que respecta a las manufacturas de origen industrial (MOI), las exportaciones de bienes pertenecientes a este rubro totalizaron U$S 22.796 millones en 2025, incrementándose un 2% frente a 2024 y un 8% frente al promedio. Como consecuencia, estos productos explicaron el 26,7% de los bienes destinados al comercio internacional, lo que también evidencia una leve pérdida en su peso relativo en el total de exportaciones, siendo que el promedio de los diez años previos es del 28,6%.
En resumen, si bien el núcleo exportador del país se mantiene en la Región Pampeana con un fuerte predominio de la agroindustria, se evidencia que el crecimiento de las exportaciones en los últimos años se explicó en mayor medida por las provincias del sur del país. De esta manera, el dinamismo de la Patagonia, impulsado por el sector energético, le permitió ganar protagonismo, dando lugar a una estructura exportadora más diversificada.
La discusión sobre los derechos de exportación volvió a meterse en el centro de la agenda económica con un dato que incomoda el esquema fiscal vigente: un ejercicio de simulación proyecta que la eliminación total de retenciones al agro, en un plazo de dos años hasta 2028, no solo expandiría la producción y las exportaciones, sino que también podría mejorar la recaudación del Estado en el mediano plazo. El estudio, presentado en el ámbito de la Bolsa de Comercio de Rosario, plantea un interrogante político de fondo: ¿puede el Gobierno resignar ingresos de corto plazo para reconfigurar su base fiscal a futuro?
Según proyecciones al ciclo 2035/36 basadas en el modelo AGMEMOD Argentina, la eliminación gradual de las retenciones —con un cronograma de dos años hasta su desaparición total en 2028— no solo expandiría la producción y las exportaciones, sino que además podría revertir el impacto fiscal negativo en el corto plazo. El dato clave introduce tensión en la discusión: el Estado nacional comenzaría a recaudar más que en el escenario actual a partir de 2029/30.
El marco económico: entre presión fiscal y competitividad
El análisis compara dos escenarios. Por un lado, un esquema base que mantiene constantes los derechos de exportación (DEX). Por otro, una simulación con reducción progresiva hasta su eliminación. La diferencia no es menor: en el escenario sin retenciones, el área sembrada alcanzaría las 43,4 millones de hectáreas en 2036, frente a 41,1 millones del esquema vigente. La producción total escalaría a 182,6 millones de toneladas, lo que implica un salto de 16,7 millones respecto al escenario base.
La clave está en los incentivos. Sin retenciones, mejora la rentabilidad del productor, se acelera la inversión y se amplía la frontera productiva. En términos concretos, el modelo traduce una decisión tributaria en más superficie cultivada, más tecnología aplicada y mayor volumen exportable. La soja lidera esa expansión, seguida por el maíz.
Exportaciones: más volumen, más divisas
El impacto externo es directo. En 2036, el complejo agroindustrial exportaría 14,1 millones de toneladas adicionales respecto al escenario con retenciones. En valor, la diferencia asciende a US$ 6.400 millones anuales: US$ 50.500 millones sin DEX frente a US$ 44.100 millones con el esquema vigente.
El complejo soja explica la mayor parte de ese salto, con más de US$ 5.200 millones adicionales. La lógica es lineal: menos carga tributaria en origen mejora precios relativos, incentiva producción y amplía saldos exportables.
Pero el dato relevante no es solo el volumen. Es la capacidad de generar divisas en un país donde la restricción externa condiciona toda la política económica.
Recaudación: el punto de quiebre fiscal
El núcleo del debate está en el impacto fiscal. El modelo plantea una secuencia que desafía el argumento tradicional: la pérdida inicial de recaudación por retenciones se compensa con otros impuestos.
Hay dos mecanismos. Uno directo: mayor rentabilidad amplía la base del Impuesto a las Ganancias y del impuesto a los Débitos y Créditos. Otro indirecto: la expansión productiva derrama sobre la economía y genera más actividad gravada.
El resultado es escalonado. A nivel nacional, el punto de equilibrio llega en el cuarto año tras la eliminación. Para 2036, el Estado recaudaría US$ 296 millones más que en el escenario con retenciones.
En las provincias, el efecto es más inmediato. Como los DEX no son coparticipables, no pierden ingresos directos y sí capturan el crecimiento vía Ingresos Brutos y Sellos. En 2036, sumarían US$ 989 millones adicionales.
Cuando se consolida Nación + provincias, el quiebre fiscal aparece antes: en 2028. Solo 2027 muestra una pérdida neta de US$ 153 millones. A partir de allí, la recaudación supera al escenario base, con una diferencia de US$ 1.286 millones anuales hacia 2036.
El agro presiona, el Gobierno administra tiempos
El informe se conoció en paralelo a señales políticas del sector. Desde la Bolsa de Comercio de Rosario se insistió en que la baja de retenciones debe formar parte de una estrategia de desarrollo más amplia y coordinada entre sector público y privado.
La posición introduce una variable clave: el ritmo de la reforma dependerá de la “caja” fiscal. El Gobierno, según se planteó en ese ámbito, avanzaría en reducciones en la medida en que sostenga el superávit. Es una lógica incremental, no disruptiva.
En ese esquema, el agro se posiciona como actor de presión con respaldo técnico. El argumento es claro: menos impuestos hoy pueden traducirse en más recaudación mañana. La tensión está en el timing.
Una transición con costos acotados y beneficios diferidos
El estudio plantea un punto de quiebre fiscal temprano: en 2028, apenas un año después del inicio de la reforma, la recaudación consolidada ya superaría al escenario base. Para 2036, el diferencial positivo alcanzaría US$ 1.286 millones anuales.
El presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Pablo Bortolato, se mostró confiado este viernes en que el Gobierno baje las retenciones a las exportaciones de productos agrícolas “en la medida que vaya teniendo caja”, es decir, que mantenga el superávit fiscal que consiguió a costa de un fuerte ajuste en salud, educación, obras públicas y pago de haberes jubilatorios. “El planteo que hizo históricamente la Bolsa siempre apunta a las bajas de retenciones”, dijo el titular de la institución.
En el tradicional Remate del primer lote de soja, el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario llamó a sostener una agenda estratégica de desarrollo articulada entre el sector público y el privado, y destacó los avances concretos en infraestructura logística, la reducción de derechos de exportación y el rol social de la producción.
Luego del acto oficial, Bortolato dijo a la prensa que la eliminación de los derechos de exportación a los productos agrícola sobre los que aún pesa el gravamen sería la solución al desarrollo nacional. Para eso, la Bolsa presentó un estudio que “muestra claramente que una baja de retenciones en cuatro años como mucho, menos también si tenemos en cuenta el desarrollo que empieza en las provincias, la cadena se daría vuelta y empezaría a crecer todo”, e incluso el Estado recuperaría su capacidad recaudatoria para suplir esa caída de ingresos por derechos de exportación.