DNU 70/2023

Emergencia yerbatera: productores piden una ley provincial para evitar el colapso del sector

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El conflicto yerbatero abrió un nuevo capítulo. Luego del frustrado encuentro con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, donde el Gobierno nacional ratificó que no dará marcha atrás con la eliminación de las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), los productores decidieron cambiar el eje de la discusión: ahora buscarán que la Provincia de Misiones declare la Emergencia Yerbatera.

La decisión fue tomada este jueves durante una reunión realizada en Aristóbulo del Valle, donde participaron representantes de distintos sectores de la producción primaria. Allí resolvieron avanzar en un pedido formal al Gobierno provincial para que impulse una ley que permita desplegar herramientas excepcionales de protección frente a la crisis que atraviesa el sector.

La iniciativa marca un giro en la estrategia de los productores. Hasta ahora, la mayor parte de las acciones estuvo orientada a reclamar al Gobierno nacional la restitución de las facultades regulatorias del INYM o la derogación de los aspectos centrales del DNU 70/2023. Sin embargo, tras la reunión con Sturzenegger -que terminó sin resultados concretos- comenzó a consolidarse la idea de que la Provincia debe utilizar las competencias que conserva dentro del sistema federal para intervenir en defensa de su principal economía regional.

El proyecto no pretende reemplazar al INYM ni reconstruir el régimen anterior de regulación de precios. La propuesta apunta a que Misiones ejerza sus propias facultades constitucionales para evitar que la crisis termine provocando un daño irreversible sobre miles de pequeños productores.

Los fundamentos jurídicos que acompañarán la iniciativa sostienen que el DNU 70/2023 modificó profundamente los mecanismos nacionales de protección de la producción primaria, pero no eliminó los derechos constitucionales vinculados al trabajo, la propiedad, el desarrollo regional, el cooperativismo, el ambiente y la preservación de las economías regionales.

En consecuencia, argumentan que la Provincia conserva competencias para actuar de manera transitoria mientras persista el actual escenario institucional.

El documento enfatiza que la emergencia “no crea nuevas competencias”, sino que vuelve imprescindible ejercer las que históricamente pertenecieron al Estado provincial en materia de desarrollo productivo, recursos naturales y poder de policía administrativo.

El cambio de estrategia

El encuentro de Aristóbulo del Valle refleja también un cambio político dentro del movimiento yerbatero.

Durante meses, las organizaciones insistieron en recuperar las facultades regulatorias nacionales. Pero la reunión con Sturzenegger dejó un mensaje contundente: la Casa Rosada no modificará el rumbo de la desregulación.

Ante ese escenario, los productores resolvieron concentrar sus esfuerzos en la Legislatura y el Gobierno de Misiones.

En los próximos días comenzarán a elaborar el pedido formal para que la Provincia declare la emergencia del sector y habilite un conjunto de medidas de protección destinadas a sostener a la producción primaria, hoy el eslabón más castigado de la cadena.

Una crisis que excede el precio

El documento que servirá como base para el proyecto sostiene que el problema no se explica por un exceso de producción ni por una caída significativa del consumo.

Según el análisis, la crisis se originó tras la modificación del esquema institucional dispuesto por el DNU 70/2023, que eliminó herramientas destinadas a equilibrar la negociación entre productores e industria. En un mercado altamente concentrado en las etapas de industrialización y comercialización, esa decisión fortaleció el poder de negociación de los grandes compradores y debilitó a miles de pequeños productores.

Los productores advierten que la consecuencia es un proceso de descapitalización creciente de las chacras, con impacto sobre el empleo rural, el arraigo y la sustentabilidad económica de la principal economía regional de Misiones.

El desafío político

La eventual declaración de Emergencia Yerbatera abrirá un nuevo debate institucional.

La Provincia deberá definir hasta dónde puede avanzar con medidas propias sin invadir competencias nacionales y cuáles serán las herramientas concretas para asistir a los productores.

Al mismo tiempo, el proyecto volverá a poner en el centro de la escena el alcance del federalismo económico: si, frente a la retirada del Estado nacional de una política pública estratégica, las provincias tienen margen para intervenir y proteger sus economías regionales.

Para los productores, la respuesta ya está definida. Tras la negativa de la Nación, consideran que llegó el momento de que Misiones utilice todas las herramientas constitucionales disponibles para evitar que la crisis yerbatera termine destruyendo la base productiva de una actividad que sostiene a miles de familias en toda la provincia.

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Sturzenegger cerró la puerta a cualquier cambio en la desregulación de la yerba mate

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Después de dos horas de reunión, el ministro Federico Sturzenegger fue categórico: no habrá cambios. El ministro de Desregulación ratificó cada que la desregulación del mercado yerbatero seguirá vigente, a pesar de los planteos de la Provincia de Misiones y las quejas de los productores y cooperativas por el derrumbe del precio de la materia prima. Nada lo conmovió. La pregunta que sobrevoló el final de la reunión fue para qué fueron convocados si no iban a atender los argumentos en contra.

Sturzenegger escuchó los planteos de todos los sectores que integran la cadena, pero dejó una definición que terminó de despejar cualquier expectativa: no habrá regreso al esquema de regulación del precio de la hoja verde ni recuperación de las facultades que el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 le quitó al Instituto Nacional de la Yerba Mate.

La conclusión política fue inmediata. Mientras la industria molinera y la representación de Corrientes defendieron la continuidad de la desregulación, Misiones, productores, cooperativas, trabajadores rurales y secaderos coincidieron en describir un escenario de crisis provocado por la pérdida del poder regulador del INYM.

La cumbre terminó exhibiendo una cadena completamente dividida y un Gobierno nacional convencido de sostener el actual modelo.

Según relataron los participantes, Sturzenegger sostuvo que el camino para fortalecer la actividad consiste en incrementar las ventas y expandir los mercados, algo que no está sucediendo en la práctica: el consumo interno está cayendo y el externo entró en una meseta.

Su argumento se basa en el “efecto derrame”, según el cuál un mayor volumen comercial terminará beneficiando a toda la cadena, incluido el productor primario, sin necesidad de establecer precios mínimos ni mecanismos de intervención estatal. 

La lógica es la misma que el Gobierno viene defendiendo desde el inicio de la gestión: eliminar regulaciones para permitir que el mercado asigne recursos y precios.

Sin embargo, esa visión chocó de frente con los planteos realizados por la mayoría de los representantes de la producción.

Uno de los discursos más duros fue el del representante de Misiones en el Directorio del INYM, Ricardo Maciel.

El funcionario aseguró que llegó al encuentro con pocas expectativas, pero salió “con una enorme desilusión y bronca”.

Maciel sostuvo que la eliminación de las facultades del INYM dejó a los productores sin herramientas para negociar frente a un mercado altamente concentrado.

No existe un precio de mercado. Existe una imposición de precios por parte de un pequeño grupo de industrias”, planteó durante la reunión.

También recordó que antes del DNU el precio no era fijado arbitrariamente por el Estado, sino que surgía de acuerdos entre los distintos sectores privados y, cuando no existía consenso, la Nación actuaba como árbitro.

Ese mecanismo desapareció sin ser reemplazado por ninguna otra herramienta.

Para Maciel, el resultado fue una gigantesca transferencia de ingresos desde el productor hacia los eslabones superiores de la cadena.

La misma preocupación fue compartida por representantes de productores, cooperativas, secaderos y trabajadores rurales.

El ministro del Agro de Misiones, Facundo López Sartori, fue incluso más contundente al cuestionar la decisión del Gobierno nacional.

“Escuchar cómo se defiende con orgullo una desregulación que está destruyendo la economía yerbatera indigna”, sostuvo.

Y agregó: “Detrás de cada decisión hay miles de productores, cooperativas y trabajadores rurales que hoy no llegan a cubrir sus costos. No están modernizando la economía: están dejando morir una de las economías regionales más importantes del país”.

Su declaración sintetiza la posición que sostiene el Gobierno misionero desde la entrada en vigencia del DNU 70/2023: la desregulación eliminó el único contrapeso institucional frente al poder de negociación de los grandes compradores.

Dos modelos económicos

La reunión dejó expuestos dos diagnósticos completamente diferentes.

Por un lado, el Gobierno nacional y buena parte de la industria consideran que la desregulación permitirá ganar competitividad mediante una mayor expansión comercial.

Por el otro, los representantes de la producción primaria sostienen que el mercado yerbatero presenta una estructura oligopsónica -con miles de vendedores y muy pocos compradores- que impide una verdadera formación libre de precios.

Esa diferencia conceptual fue desarrollada en el documento presentado por el representante de los productores en el Directorio del INYM, Roberto Ferreyra, quien argumentó que la eliminación de las facultades regulatorias no generó más competencia, sino una mayor concentración económica y una transferencia de renta hacia los actores con mayor poder de mercado.

El informe sostiene que, tras más de dos años de vigencia del DNU, el precio de la hoja verde cayó hasta niveles inferiores a los costos de producción, mientras la reducción no se trasladó en igual magnitud al consumidor final. También señala una fuerte caída de la cosecha, menor consumo interno y debilitamiento institucional del INYM.

La posición no fue unánime. Durante la reunión, los representantes industriales y la provincia de Corrientes respaldaron la continuidad de la desregulación y sostuvieron que el mercado debe seguir funcionando sin intervención estatal en la fijación de precios.

Ese respaldo terminó reforzando la decisión política del Gobierno nacional de no revisar el esquema vigente.

Más allá del intercambio técnico, la reunión dejó un mensaje político contundente.

El Ministerio de Desregulación no abrirá la discusión sobre la restitución de las facultades que perdió el INYM ni impulsará mecanismos de concertación para fijar precios mínimos.

La frase con la que varios participantes resumieron el encuentro fue elocuente. “Nos dijeron, en una palabra, arréglense como puedan”.

Para Misiones, el resultado significa que la estrategia para recuperar herramientas regulatorias seguirá dependiendo de la vía judicial, de proyectos legislativos impulsados en el Congreso y de la presión política de las entidades de productores.

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Nación ratificó la desregulación del mercado yerbatero

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El Gobierno nacional decidió sostener sin modificaciones la desregulación del mercado de la yerba mate, profundizando el conflicto con Misiones y con buena parte de los sectores que integran la actividad. Tras casi dos horas de reunión en la Secretaría de Agricultura de la Nación, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, fue categórico: el esquema establecido por el DNU 70/2023 continuará vigente y no se restituirán las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

La definición llegó luego de que representantes de la producción presentaran un documento técnico de 26 páginas elaborado por el director del INYM por la Producción Primaria, Roberto Ferreira, cuyo eje central fue demostrar, con estadísticas oficiales del propio organismo, que la eliminación de las herramientas regulatorias no generó mayor competencia ni mejores condiciones para productores y consumidores, sino un deterioro generalizado de la cadena.

Antes del encuentro, Ferreira había anticipado cuál sería el planteo del sector. “El mandato que traigo de parte de los productores es la devolución de todas las facultades del INYM”, sostuvo al explicar que la crisis económica que atraviesan miles de productores exige recuperar mecanismos que permitan equilibrar el funcionamiento del mercado.

La reunión congregó a un representante de cada uno de los sectores que integran el directorio del INYM. Participaron Carlos Czajkowski por las cooperativas; Ricardo Maciel por el Gobierno de Misiones; Carmelo Rojas por la UATRE; Luis Konopacki por los secaderos; Rubén Henrikson por la industria; Rodrigo Correa, presidente del Instituto; además del propio Ferreira. Del lado del Gobierno nacional estuvieron Sturzenegger, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, y el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne.

Durante la exposición, Ferreira describió una situación económica crítica para el primer eslabón de la cadena. Explicó que actualmente el productor recibe entre 200 y 270 pesos por kilogramo de hoja verde, mientras que los costos de producción rondan los 450 pesos. A esa brecha se suma otra dificultad: gran parte de las operaciones continúa realizándose mediante cheques diferidos, lo que agrava los problemas financieros de los establecimientos.

Según el informe presentado, la pérdida de ingresos para el sector primario implica que dejan de circular alrededor de 250.000 millones de pesos por año en las economías regionales de Misiones y Corrientes, con efectos directos sobre el comercio, los servicios y el empleo vinculado a la actividad yerbatera.

Uno de los principales argumentos expuestos por la producción fue que la crisis no puede atribuirse a un exceso de oferta. Los registros históricos del INYM muestran que el ingreso de hoja verde pasó de 800 millones de kilos en 2015 a 889 millones en 2025, una variación considerada insuficiente para explicar el desplome de los precios.

También se señaló que el stock de yerba mate canchada se redujo respecto de años anteriores y que, lejos de producirse un desborde productivo, las exportaciones continúan mostrando un saldo positivo. En 2025 se exportaron 58 millones de kilos mientras se importaron 10 millones, situación que, según Ferreira, evidencia además un crecimiento de la presencia de yerba proveniente de países vecinos en el mercado argentino.

El documento técnico intentó refutar otro de los fundamentos utilizados por el Gobierno para justificar la desregulación: que la libre competencia reduciría el precio para los consumidores. Según el trabajo presentado, ocurrió exactamente lo contrario. Mientras el valor pagado al productor cayó abruptamente, los precios en góndola no registraron una reducción equivalente y el consumo interno descendió hasta ubicarse entre los niveles más bajos de los últimos años.

Para los representantes del sector primario, esa diferencia revela una mayor concentración de la renta dentro de la cadena comercial. El informe sostiene que unos 12.500 productores negocian con un número reducido de grandes secaderos e industrias integradas verticalmente, que compran la materia prima, la industrializan, comercializan el producto terminado y poseen capacidad para influir tanto sobre el precio de compra como sobre el valor final al consumidor.

Esa asimetría, sostuvieron, quedó agravada luego de que el DNU 70/2023 eliminara las facultades del INYM para fijar precios de referencia y regular distintos aspectos del funcionamiento del mercado.

La respuesta del Gobierno nacional fue cerrar cualquier posibilidad de revisión. El ministro del Agro de Misiones, Facundo López Sartori, quien siguió de cerca el resultado del encuentro, resumió la posición oficial al afirmar que Sturzenegger defendió “con orgullo” la desregulación y descartó cualquier modificación al esquema vigente, pese a los indicadores presentados por la producción.

La reunión también dejó al descubierto una marcada fractura política e institucional dentro de la propia cadena yerbatera.

Mientras cooperativas, productores, secaderos, trabajadores rurales y el Gobierno de Misiones coincidieron en reclamar la recuperación de las facultades regulatorias del INYM, otros sectores respaldaron expresamente la continuidad del modelo impulsado por la administración de Javier Milei.

Entre quienes defendieron la desregulación estuvieron la representante del Gobierno de Corrientes, Mariel Gabur; el presidente del Instituto, Rodrigo Correa, acompañado por su asesor legal Esteban Aquino; y el diputado nacional por Misiones de La Libertad Avanza, Adrián Núñez, quien sostuvo que las consecuencias económicas que atraviesa el sector deben ser abordadas por el Gobierno provincial y no mediante una revisión del esquema nacional.

Esa postura generó un fuerte malestar entre los representantes de la producción, que interpretaron el gesto como la defensa de un modelo que fortaleció el poder de negociación de los grandes compradores de materia prima.

El resultado del encuentro deja un escenario de alta tensión para una de las principales economías regionales del país. Con la decisión de la Nación de mantener intacta la desregulación, los reclamos de productores, cooperativas y gobiernos provinciales continúan sin respuesta, mientras la discusión sobre el futuro del mercado yerbatero vuelve a trasladarse al plano político e institucional.

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El Congreso analizará proyecto para devolver al INYM la facultad de fijar el precio de la yerba

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La disputa por el futuro de la regulación yerbatera llegó nuevamente al Congreso de la Nación. El diputado nacional por Misiones, Oscar Herrera Ahuad, figura como cofirmante de un proyecto de ley que busca restituir al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) la facultad de acordar y fijar semestralmente un precio mínimo para la hoja verde, una atribución eliminada por el DNU 70/2023 del presidente Javier Milei.

La iniciativa fue presentada por la diputada nacional Roxana Monzón y plantea incorporar nuevamente a la Ley 25.564 la potestad del INYM para establecer un precio mínimo obligatorio para la materia prima yerbatera, tomando como referencia los costos reales de producción y garantizando una rentabilidad mínima del 30% para el productor.

El proyecto se inscribe en un contexto de fuerte crisis de rentabilidad para el sector yerbatero. Desde la eliminación de las facultades regulatorias del INYM, productores de Misiones y Corrientes vienen denunciando una fuerte caída en los precios pagados por la hoja verde, mientras los costos de producción continúan en aumento.

La posición de Misiones en el Congreso

La firma de Herrera Ahuad no es un dato menor. El ex gobernador de Misiones se convierte así en uno de los legisladores nacionales que respaldan explícitamente el reclamo histórico de productores, cooperativas y entidades rurales de la provincia para recuperar el mecanismo de concertación de precios.

La discusión trasciende la cuestión sectorial. Para buena parte de la dirigencia misionera, la eliminación de las facultades del INYM dejó a más de 13 mil productores frente a un mercado altamente concentrado, donde pocas empresas compradoras tienen capacidad para imponer condiciones comerciales.

El proyecto sostiene precisamente que la actividad yerbatera presenta una estructura de mercado asimétrica, con miles de pequeños productores enfrentados a un reducido número de grandes compradores y molinos, situación que en términos económicos configura un oligopsonio.

El texto busca recuperar un esquema que funcionó durante más de dos décadas y que fue uno de los pilares de la institucionalidad yerbatera desde la creación del instituto en 2002.

Los argumentos del proyecto

Los fundamentos del proyecto sostienen que la desregulación produjo un fuerte deterioro en los ingresos de los productores. Según los datos citados en la iniciativa, el precio máximo pagado por la hoja verde en marzo de 2026 rondó los 220 pesos por kilo, mientras que los costos de producción informados por el propio INYM superaban los 424 pesos por kilo, sin contemplar impuestos ni margen de ganancia.

La iniciativa también señala que la participación del productor dentro del precio final de la yerba cayó a niveles históricamente bajos y advierte sobre fenómenos como el endeudamiento creciente, los pagos diferidos y el aumento de cheques rechazados en la cadena comercial.

Además, el texto cuestiona los resultados de la desregulación impulsada por el Gobierno nacional, al afirmar que no mejoró la competitividad ni las exportaciones y que terminó favoreciendo a los sectores más concentrados de la actividad en detrimento del productor primario.

Una discusión que vuelve al centro de la agenda

La presentación del proyecto vuelve a instalar en el debate nacional una de las principales demandas del sector yerbatero de Misiones. Mientras la Corte Suprema aún no se expide sobre la causa vinculada a las facultades regulatorias del INYM, el Congreso abre un nuevo frente político para intentar revertir uno de los cambios más cuestionados del DNU 70/2023.

La participación de Herrera Ahuad como cofirmante refuerza la posición histórica de Misiones en defensa de la regulación del mercado yerbatero y anticipa que la discusión sobre el precio de la hoja verde volverá a ocupar un lugar central en la agenda productiva de la provincia..

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El reclamo yerbatero llegó a Kicillof con un planteo de fondo: “territorio o commodity”

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La crisis de la yerba mate dejó de ser un conflicto sectorial para ingresar en la agenda política ampliada. Este 30 de marzo, organizaciones de productores y la Cooperativa Río Paraná de Misiones entregaron al gobernador bonaerense un documento de más de 700 páginas en el que denuncian el impacto de la desregulación impulsada por el Gobierno nacional y advierten sobre una definición de fondo: “está en juego si la yerba seguirá siendo territorial y distributiva, o será un commodity, estandarizado y concentrado”. La movida no es menor. ¿Se trata de un intento por reconfigurar alianzas frente a un cambio de reglas o de instalar una agenda federal en disputa?

El INYM en el centro de la discusión institucional

El documento plantea como eje la pérdida de herramientas del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) tras las modificaciones introducidas por el DNU 70/2023. Según los productores, esa desregulación “alteró de manera sustancial el equilibrio” del sector, eliminando mecanismos de regulación que impactaban directamente en la formación de precios.

La consecuencia, describen, es concreta: una caída abrupta del valor de la materia prima que no cubre costos básicos de producción. En términos políticos, el diagnóstico apunta a una “transferencia regresiva de ingresos” hacia los sectores más concentrados de la cadena, con un correlato directo en la descapitalización del productor primario.

El planteo también incluye una advertencia institucional: el “progresivo desmantelamiento” del INYM reduce la capacidad del Estado para regular, controlar calidad y sostener políticas públicas. Traducido al terreno real, implica menos herramientas para intervenir en un mercado que históricamente requirió equilibrio entre actores de distinto peso.

El documento no se limita a un reclamo coyuntural. Propone una lectura estructural del conflicto. Por un lado, identifica un modelo de agronegocio orientado a la escala, la estandarización y la maximización de rentabilidad, con uso intensivo de tecnología y tendencia a la homogeneización del producto. Por otro, reivindica el esquema histórico de Misiones: agricultura familiar, cooperativismo, arraigo territorial y diversificación.

Esa contraposición redefine el conflicto. Ya no se trata solo de precios o rentabilidad, sino de qué tipo de economía regional se sostiene. En esa línea, los productores advierten que la yerba mate no es un cultivo más: su origen vinculado a la especie Ilex paraguariensis en una región específica le otorga una ventaja geoeconómica que podría diluirse si se avanza hacia una lógica global estandarizada.

El planteo expuesto ante el gobernador bonaerense también tiene implicancias en la correlación de fuerzas dentro de la cadena yerbatera. Según el documento, la actual dinámica favorece procesos de concentración económica, mientras pone en riesgo la continuidad de miles de unidades productivas.

En ese esquema, los productores y sus organizaciones buscan reposicionar el debate en términos de política pública. Reclaman recuperar facultades regulatorias, fortalecer cooperativas y promover marcas con valor agregado en origen. El objetivo es disputar no solo precios, sino reglas de juego.

El hecho de canalizar el reclamo a través de la Confederación General de la Producción (CGP) y en un ámbito político fuera de Misiones sugiere una estrategia: ampliar el conflicto más allá del territorio y vincularlo con la agenda nacional de economías regionales.

Una disputa que excede al sector

La definición que proponen los productores es explícita: “no es meramente económica, sino profundamente política”. En ese marco, la yerba mate aparece como un caso testigo de un debate más amplio sobre el rol del Estado, la regulación de mercados y el lugar de las economías regionales en el modelo de desarrollo.

El documento también incorpora una dimensión estratégica: la yerba como recurso con valor científico, nutricional y cultural, cuya defensa se vincula con la soberanía alimentaria. Esa ampliación del argumento busca reforzar el carácter estructural del reclamo.

Presentación Problema Yerbatero by CristianMilciades

Entre la regulación y el mercado

El planteo deja abiertos varios interrogantes. ¿Habrá margen para recomponer herramientas del INYM en el actual contexto normativo? ¿Se consolidará un esquema más concentrado o habrá espacio para reequilibrar la cadena? ¿Qué rol jugarán las provincias y las organizaciones en esa disputa?

Por ahora, el movimiento de los productores marca un intento de reposicionar el conflicto en la agenda política nacional. El resultado dependerá de cómo evolucione la relación entre regulación y mercado en un sector donde, más que un producto, se discute un modelo.

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