Dólar oficial Argentina

El riesgo país perforó los 1.000 puntos tras el apoyo de Trump y señales del Tesoro de EEUU

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El riesgo país argentino cayó a 954 puntos básicos, su nivel más bajo desde agosto, impulsado por el repunte de los bonos soberanos y señales de apoyo financiero de Estados Unidos. El descenso coincide con la reunión entre Javier Milei y Donald Trump en Nueva York, en la que el expresidente norteamericano reiteró su respaldo “completo y total” a la reelección del mandatario argentino.

La jornada del martes estuvo marcada por la fuerte mejora en los títulos de deuda argentina. Los bonos Globales con ley extranjera avanzaron en promedio un 3% en Wall Street, mientras que el Bonar 2029 (AL29) en dólares bajo ley local trepó 6,8% en la Bolsa porteña.

El riesgo país, medido por el índice EMBI+ de JP Morgan, se redujo en 66 unidades hasta los 1.023 puntos básicos al cierre de Wall Street. Durante la tarde, llegó a tocar un mínimo intradiario de 954 puntos, perforando el umbral de los 1.000 por primera vez desde comienzos de septiembre.

El repunte se produce después de semanas de fuerte volatilidad. El 7 de septiembre, tras la derrota del oficialismo en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, el indicador llegó a dispararse hasta los 1.516 puntos, su mayor nivel en casi dos años.

Respaldo de Trump y apoyo del Tesoro de EEUU

El descenso del riesgo país estuvo vinculado directamente al escenario político internacional. Al inicio de la reunión bilateral en Nueva York, Donald Trump publicó en redes sociales: “Javier Milei es muy buen amigo, luchador y ganador y tiene mi respaldo completo y total para la reelección como presidente”.

El mercado también reaccionó a declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien aseguró que su país hará “todo lo necesario” para sostener a Argentina. Según analistas, estas señales redujeron las tensiones cambiarias y generaron expectativas sobre una eventual asistencia financiera directa del Tesoro estadounidense, que podría incluir swaps o compras de deuda.

Desde la consultora Rava Bursátil advirtieron que circulan rumores sobre un posible giro de hasta USD 30.000 millones, aunque aclararon que el monto final dependería de la disponibilidad del Fondo Cambiario de EEUU.

Impacto cambiario y medidas internas

El dólar mayorista cerró en $1.369, con un retroceso de 39 pesos (-2,8%) respecto de la jornada previa, en un mercado que operó sin intervención del Banco Central. Esto contrasta con las tres ruedas anteriores, cuando la autoridad monetaria había vendido un total de USD 1.110 millones, incluyendo una operación récord de USD 678 millones el viernes pasado.

En paralelo, el Gobierno anunció la suspensión temporal de retenciones a granos hasta el 31 de octubre o hasta alcanzar declaraciones juradas por USD 7.000 millones, en un intento por acelerar la liquidación de divisas del sector agroexportador.

El índice S&P Merval también acompañó la tendencia positiva, aunque con altibajos: llegó a ganar casi 7% el lunes, pero cerró este martes con un avance marginal de 0,2%, en 1.815.382 puntos.

¿Un punto de inflexión para el riesgo país?

Si bien la baja del riesgo país es un alivio coyuntural, los analistas advierten que la sustentabilidad de esta mejora dependerá de la capacidad del Gobierno para consolidar el respaldo internacional y estabilizar el frente cambiario.

El economista Juan Manuel Franco, del Grupo SBS, señaló que “el mercado mostró fuertes ganancias en los diversos activos argentinos tras las declaraciones del Tesoro estadounidense, pero la tendencia dependerá de la acumulación de reservas y la continuidad del financiamiento externo”.

De confirmarse un paquete de asistencia desde Washington y con el agro aportando divisas en las próximas semanas, el riesgo país podría sostenerse por debajo de los 1.000 puntos, una barrera clave para la confianza de los inversores internacionales.

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El Gobierno refuerza su “caja de herramientas” para contener al dólar en un septiembre caliente

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La primera semana de septiembre confirmó que el frente cambiario sigue siendo el talón de Aquiles de la macroeconomía argentina. A pesar del endurecimiento monetario y de la suba de tasas, el dólar volvió al centro del debate y obligó al Tesoro a transparentar lo que el mercado ya descontaba: la venta directa de divisas en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). La medida busca frenar expectativas devaluatorias en la antesala electoral, pero expone tensiones entre la necesidad de estabilizar la moneda y los costos sobre la actividad económica.

La consultora Ecolatina publicó un informe denominado “La caja de herramientas para contener al dólar”, donde hace foco en esta cuestión.

Arrancó un septiembre caliente en el plano cambiario. En el marco de una tasa de interés dejando lentamente atrás el comportamiento volátil que exhibió desde el fin de las LEFIs, la cotización del dólar volvió con fuerza al centro del debate público.

A pesar del fuerte aumento de la tasa de interés, que comenzó a dar señales más concretas al daño en la actividad (los préstamos de Adelantos cayeron casi 11% mensual en agosto), el dólar continúa con la tendencia alcista. En este marco, el Tesoro, en una especie de confirmación de lo que venía sospechando el mercado, anunció el martes que venderá divisas en el MULC. Algo que, según se desliza del último dato de MULC por julio, vino haciendo mediante otros organismos públicos en dicho mes.

Si bien una buena performance en el plano político descomprimiría la incertidumbre y daría mayores señales de sustentabilidad estructural al esquema macroeconómico, por sí sólo no será suficiente para volver a reencauzar el aspecto cambiario-monetario. A la larga, se deberá llegar a un equilibrio de tasas compatible con un nivel de actividad normal y un tipo de cambio que refleje la acuciante necesidad de acumulación de divisas que tiene el BCRA, aspecto que sigue siendo fundamental para reducir el riesgo país.

Arrancó un septiembre caliente en el plano cambiario. En el marco de una tasa de interés dejando lentamente atrás el comportamiento volátil que exhibió desde el fin de las LEFIs, la cotización del dólar volvió con fuerza al centro del debate público.

Ligados entre sí, una cosa quedó clara en el trade-off tasa-dólar: en un contexto incertidumbre, la tasa que equilibra la demanda entre pesos y dólares resulta sumamente incómoda (por no decir infinita). En concreto, a pesar del apretón monetario del Tesoro-BCRA (encajes en máximos desde la década del 90’, licitaciones ad hoc para bancos) y una incipiente señal de tasas del Central a través de la participación en el mercado de Pases (con una otrora tasa Pasiva y Activa estableciéndose en el orden del 40%-50% TNA vs 29%-33% cuando era fijada por el BCRA), el dólar siguió al alza y la actividad sufrió las consecuencias. En agosto, los préstamos al sector privado apenas crecieron (+0,4% mensual) y los Adelantos, con tasas que tocaron hasta 90% TNA, se derrumbaron 10,8% mensual por primera vez en nueve meses.

En el marco de unas elecciones en puerta, se entiende el constante redoble de esfuerzos de las autoridades por mantener el dólar a raya. El descenso de la inflación y la estabilidad cambiaria de cara a octubre es la carta ganadora que interpreta el Gobierno tendrá para un buen desempeño electoral. La apuesta luce cada vez más audaz, tanto por los costos en materia de actividad (y la eventual ponderación que haga el electorado de ello) y por los desequilibrios acumulados de cara al “día después de octubre”.

Venimos destacando el menú de herramientas desplegado para contener el dólar oficial: un peso caro (mayores tasas) y escaso (encajes, licitaciones, intervenciones de mercado), posiciones en dólar futuro y, desde agosto, la venta directa del Tesoro de divisas en el MULC.

Arrancando por la venta de futuros, el BCRA alcanzó en agosto un récord bajo la actual gestión. La futuros en cartera del organismo se habrían ubicado en cerca de USD 6.500 M a lo largo del mes (USD 5.000 M alcanzó en julio según FMI) y estimamos que habría finalizado agosto con una posición cercana a los USD 4.500 M. Esto se debe a que a finales de mes el Central, como en julio, decidió no rollear los contratos que vencían por agosto, reduciendo de esta forma las tenencias. Para evitar sobresaltos en la divisa, prohibió vía normativas a los bancos aumentar su tenencia de divisas a finales de mes, algo que comentamos en el último informe.

Respecto a las recientes ventas del Tesoro, el MULC por julio publicado el viernes pasado por el BCRA dejó entrever una venta a través de otros organismos. Julio fue un mes enredado para el mercado de cambios: desde el lado de la oferta, el agro aceleró la liquidación hasta el 22/7 para aprovechar la baja temporaria (ahora permanente) de retenciones; y, desde el lado de la demanda, el Tesoro añadió una presión extra al comprar divisas (USD 1.229 M) en medio del acuerdo con el FMI.

Asimismo, la compra de divisas de las personas aumentó (aguinaldo mediante), con 1,3 millones de individuos demandando billetes (vs 1 millón desde la salida del cepo). Traducido a números, la Formación Neta de Activos Externos (FAE, nombre técnico a las mencionadas compras/ventas) marcó una salida de USD 5.432 M, la más alta desde abril, y acumula un egreso neto de USD 12.700 M en el último trimestre.

Ahora bien, hablemos un poco más de esta compra de divisas de las personas. No toda la FAE es destinada al atesoramiento y equivalente a salida de divisas del sistema. Tomando sólo el último trimestre, parte de esta demanda neta es destinada por los individuos para gastos de turismo (USD 2.400 M), son demandados por las empresas para cancelar deuda por importaciones de bienes (USD 3.300 M según estimaciones BCRA) y girar utilidades y dividendos. Es decir, el aspecto es contable: la FAE está reflejando que los individuos compran divisas para cancelar turismo (y evitar el recargo del 30%) y, más importante aún, la demanda de las empresas que por regulación no pueden acceder al MULC, pero se aprovechan del “rulo” (cruce de compra/venta entre MULC y mercados financieros) de las personas humanas para cancelar obligaciones. Por último, no toda la demanda termina “abajo del colchón”, sino que circula dentro del sistema vía mayores depósitos en USD en los bancos e inversiones en dólares en los mercados financieros (FCI, compra de ONs, etc.).

Volviendo, esta demanda extra fue abastecida en parte por organismos públicos en el MULC. Siendo toda una señal para la actual intervención directa del Tesoro, en julio los organismos públicos registraron una venta neta de divisas por más de USD 600 M, un máximo bajo la administración actual. Lo curioso, ¿cuál había sido el máximo previo? Durante las PASO de Agosto de 2023, cuando alcanzó unos USD 510 M en medio de la incertidumbre electoral, el aumento de la brecha y la devaluación discreta y posterior fijación de la divisa del entonces ministro de economía Massa. Con estos movimientos, habrá que ver como impactará en los depósitos en USD de los organismos nacionales, que a finales de junio (último dato disponible) era de alrededor de USD 1.100 M.

Con todo, el Tesoro aceleró las ventas en el MULC. Señalamos la semana pasada que los depósitos del Tesoro en USD en el BCRA venían sufriendo un constante goteo que hacían pensar que las autoridades estaban vendiendo divisas directamente en el MULC. En medio de las especulaciones del mercado, el martes las autoridades declararon que empezarán a “proveer de liquidez al mercado de cambios”, en lo que en nuestra lectura obedece a un acto de transparentar lo que venía sucediendo, y anticipándose a lo que venía a ser una semana más tensa con las elecciones de PBA de trasfondo.

Incluso, en un ejercicio de optimismo un tanto naíf se podía pensar que el simple anuncio sería suficiente para calmar las expectativas devaluatorias. Lejos de eso, en la primera rueda del martes el Tesoro se desprendió de USD 200 M (los depósitos cayeron USD 240 M debido a un pago a organismos internacionales), que habría recuperado en parte en la jornada siguiente con compras por USD 34 M. No obstante, las compras se dieron en medio de un volumen en el spot cayendo (USD 181 M el 3/9 vs USD 397 M el 2/9).

En este sentido, tomando sólo como guía el volumen operado, no descartamos nuevas ventas del Tesoro durante el jueves y viernes cuando el volumen promedió los USD 352 M, incluso por arriba de los primeros 22 días de julio cuando el agro se encontraba liquidando (USD 315 M). Más aún cuando se veía en las operaciones en tiempo real un techo en el en la cotización, con un dólar spot que no subía más allá de $1.360 por tres jornadas consecutivas hasta cerrar el viernes en $1.355 (+1,0% respecto al viernes pasado).

En suma, desde agosto el Tesoro alcanzaría ventas netas entre USD 240 M y USD 440 M. Llegamos a este número tomando de forma conservadora aquellos movimientos que tienen una correspondencia exacta entre bajas y subas de depósitos en USD y depósitos en pesos (expresados en dólares), y por otro lado descontando a los movimientos de la cuenta del Tesoro los pagos correspondientes a organismos internacionales.

Como reflexión final, el resultado electoral no será suficiente para corregir el rumbo. Si bien una buena performance en el plano político descomprimiría la incertidumbre y daría mayores señales de sustentabilidad estructural al esquema macroeconómico (músculo político para encarar reformas), por si sólo no será suficiente para volver a reencauzar el aspecto cambiario-monetario. A la larga, se deberá llegar a un equilibrio de tasas compatible con un nivel de actividad normal y un tipo de cambio que refleje la acuciante necesidad de acumulación de divisas que tiene el BCRA, aspecto que sigue siendo fundamental para reducir el riesgo país.

El dólar oficial sigue al alza

A pesar de las ventas del Tesoro, el dólar spot finalizó 1,0% por encima del viernes pasado ($1.355) e hilvanó tres semanas consecutivas al alza. El dólar spot finalizó en $1.342 (+1,6% respecto al viernes anterior) e hilvanó dos semanas consecutivas al alza. Por otro lado, las Reservas Brutas finalizaron en USD 40.520 M y las Reservas Netas descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG habrían cerrado en USD 1.200 M (+USD 6.800 M si no se descuentan aquellos ítems).

La brecha cambiaria se mantiene estable

En la semana, los dólares alternativos finalizaron con subas. En números, el dólar minorista subió 1,9% ($1.387) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar MEP ascendió 2,7% ($1.387), el dólar CCL medido en CEDEARs se deslizó 2,6% ($1.391) y el blue aumentó 1,5% ($1.370). Como resultado, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 2%.

Los futuros de dólar suben

Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos de septiembre a noviembre bajaron 0,6%, y aquellos con vencimiento desde diciembre subieron 0,8 %. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 7,0% para el trimestre septiembre-noviembre, y promedia un 16,1% para el trimestre siguiente.

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Estabilidad cambiaria: el Tesoro usó reservas en el BCRA y contuvo la presión sobre el dólar

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El mercado cambiario tuvo este miércoles una jornada de relativa calma luego de la fuerte baja del martes, cuando el dólar mayorista retrocedió $11 en un solo día. La intervención oficial, mediante la decisión del Tesoro de vender divisas disponibles en sus cuentas del Banco Central, permitió contener la presión compradora y evitar una caída más profunda de la cotización.

El dólar mayorista, referencia clave para el comercio exterior y las operaciones financieras, cerró en $1.361,50, apenas 50 centavos por encima del martes. En tanto, el volumen operado fue de u$s344,1 millones en el segmento contado y u$s1.415 millones en futuros, según datos del mercado.

En el promedio de entidades financieras que publica el Banco Central, el dólar oficial se ubicó en $1.334,74 para la compra y $1.377,10 para la venta, mientras que en el Banco Nación cerró en $1.335 y $1.375, respectivamente.

Fondos disponibles y límites de la intervención

El anuncio del Tesoro se produce en un contexto de mayor presión sobre la demanda de dólares, aunque sin una corrida como en otros episodios recientes. Según explicó Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS:

“El Tesoro tiene en el BCRA aproximadamente u$s1.680 millones con los que podría intervenir, aunque no se especificó ni el plazo ni el monto de las operaciones”.

Desde Max Capital calcularon que el saldo disponible en las cuentas del Tesoro podría rondar hoy los u$s1.500 millones, lo que permitiría sostener ventas por alrededor de u$s100 millones diarios durante algunas semanas.

“En la práctica, el Gobierno busca mantener la cotización del oficial por debajo de $1.400, utilizando los dólares limitados del Tesoro”, señalaron desde la consultora, al tiempo que vincularon la estrategia con las expectativas políticas: una elección reñida en la Provincia de Buenos Aires podría atenuar la incertidumbre y reducir la necesidad de intervención.

Brecha acotada y comportamiento de los paralelos

Las cotizaciones alternativas tuvieron movimientos mixtos durante la jornada. El dólar blue cerró en $1.370, mientras que el MEP se ubicó en $1.371,81 y el Contado con Liquidación (CCL) en $1.375,46. De esta forma, la brecha con el mayorista quedó en apenas 0,7% para el MEP y 1% para el CCL, un nivel inusualmente bajo en comparación con períodos de alta volatilidad.

En paralelo, el dólar tarjeta o turista, junto al dólar ahorro (oficial más 30% deducible de Ganancias), alcanzó los $1.787,50. El dólar cripto, por su parte, cotizó en torno a $1.345,84 según la plataforma Bitso.

El desafío del Gobierno radica en administrar un nivel de reservas limitado para sostener la estabilidad cambiaria en las próximas semanas, en un marco de incertidumbre política y electoral. La posibilidad de que el Tesoro reduzca de manera acelerada su disponibilidad de dólares plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la estrategia.

Los analistas advierten que el margen de maniobra es acotado: si bien las ventas oficiales logran contener momentáneamente la presión cambiaria, el mercado observa con atención el desenlace electoral y el impacto sobre las expectativas de devaluación.

De confirmarse un escenario de estrecho resultado electoral en Buenos Aires, como sugieren algunas consultoras, podría generarse un “puente de confianza” hasta después de los comicios. En caso contrario, las intervenciones podrían intensificarse, acelerando la pérdida de divisas del Tesoro y reabriendo la discusión sobre un ajuste más brusco del tipo de cambio.

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