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El dólar tocó un nuevo récord

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La cotización del dólar abrió la semana con nuevas subas y cerró la jornada con un récord de $ 17,89 en el promedio del segmento minorista y de $ 17,43 en el mayorista. 

En una rueda con tendencia alcista desde la apertura, en el mercado minorista la divisa cerró a $ 17,28 para la compra y $ 17,89 para la venta, según el promedio operado por las entidades que releva diariamente el Banco Central de la República Argentina. Con estos valores, el dólar minorista avanzó 23 centavos respecto al cierre del viernes.

En base a la información relevada por el Central en las principales entidades bancarias de la city porteña, el Banco Galicia registró el valor de cierre más alto en $ 17,95 para la venta, mientras que el Nación se ubicó en el extremo opuesto, con una cotización de $ 17,62 después de alcanzar un máximo intradiario de $ 17,80 alrededor de las 14.

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Hablemos del Dólar (Otra vez)

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Escriben Guillermo Knass y Martín Leiva Varela, ECONEA, para Economis. Desde principios de julio la divisa norteamericana se está transformando nuevamente en motivo de histeria colectiva en nuestro país, ya que está superando sus máximos históricos. Por momentos más lentamente y por otros, de forma más acelerada, pero esta tendencia no parece detenerse.

Mala señal sobre la situación del país si el precio del dólar genera tanto revuelo, sobre todo si, como en la mayoría de las variables del sector financiero, se presta a las profecías autocumplidas: si creo que va a subir el precio, salimos todos corriendo a comprarlo antes de que suba y este incremento de demanda es lo que termina generando la suba.

¿Cuánto debería estar?

Decir cuanto tiene que valer el dólar es una pregunta compleja. Al haber distintas actividades productivas es distinto también el valor del dólar que le sirve a cada una de ellas, por ejemplo:

Los comerciantes de nuestra provincia necesitarían un dólar más alto para tener mayor competitividad con respecto a Brasil y Paraguay. Ver la cola del puente Posadas-Encarnación es una señal de que el dólar está muy barato.

Por otro lado, a los grandes productores agropecuarios del centro del país, un dólar más alto les generaría más ingresos en pesos por la exportación de trigo, soja, maíz etc. Pero este sector ya fue compensado con la disminución y quita de retenciones, que tiene el mismo efecto que una devaluación.

En cambio, como es un sector que importa insumos y maquinarias, estos son más baratos al estar el dólar bajo.

Además, si bien la inflación descendió todavía es alta y esto hace que el precio del dólar deba moverse continuamente ya que la primera regla en la que hay un consenso generalizado es que mínimamente el tipo de cambio debe acompañar a la inflación.

El gráfico muestra el índice de evolución de precios y de evolución del tipo de cambio desde que comenzó la actual gestión presidencial. Como se observa, el diferencial entre devaluación e inflación que se logró durante los primeros meses de la gestión de Macri, más específicamente cuando se liberó el cepo cambiario, se fue perdiendo gradualmente hasta que entre abril y mayo de este año, la inflación acumulada igualó a la devaluación acumulada lo que otra vez nos pone en el atraso cambiario.

Otra pauta importante es ver el respaldo de las reservas del Banco Central de la República Argentina.

A fecha de hoy, el tipo de cambio de conversión es de $ 17,23 (surge de dividir la cantidad de pesos por las reservas declaradas en el BCRA) por lo que nos da la pauta que se va acomodando a su valor de referencia.

En este caso vemos que centavos más, centavos menos, el dólar se ajusta al respaldo de las reservas. Pero el BCRA no es solo Reservas, y esta situación puede cambiar drásticamente en muy poco tiempo; sobre todo con el volumen de LEBACS que está manejando el Central que ya supera a la cantidad de dinero en circulación.

Ahora bien, el que consideramos el precio del dólar viable es el que permita que se desarrolle la actividad económica no solo del centro, sino de todo el país.

No es tan sencillo precisar un valor, pero es seguro que es mucho más alto que el actual. Un indicador de un buen tipo de cambio es que la cola para cruzar a Encarnación desaparezca o al menos disminuya a una longitud razonable de gente que va a buscar algo específico que no se encuentre de este lado de la frontera.

Pero no podemos tampoco pretender que el tipo de cambio de todo el país se ajuste a la realidad de Misiones. Nuestra realidad quizás es más grave por ser zona de frontera, pero no va a contramano del resto del país por los siguientes motivos: el desfasaje que tenemos con Paraguay también lo tiene el centro del país con Chile y cualquier destino de compras de los argentinos en el exterior como Miami para los más privilegiados.

Además, sabemos que la economía está estancada o que es muy reciente la pequeña recuperación. A pesar de esto, la balanza comercial muestra un déficit en los primeros cinco meses del año de más de 1.800 millones de dólares (el año pasado el mismo periodo arrojó un superávit superior a los 500 millones de dólares). Si la economía se recupera, lo primero que sube son las importaciones, mientras que las exportaciones no dependen de nuestra recuperación, esto quiere decir que el déficit comercial se agravaría más todavía, lo que terminaría, si no se devalúa, en pérdida de reservas o mayor endeudamiento: Cualquiera de los dos significan crisis nuevamente.

¿Entonces?

El Gobierno dice que el valor del dólar lo fija el mercado, o sea demanda y oferta de dólares. Este tipo de cambio libre es el más generalizado en el mundo y el más recomendable para que el precio del dólar se ajuste a la realidad del país. Hasta ahí vamos bien, pero el problema es que en el lado de la oferta el Gobierno está poniendo dólares ingresados por el endeudamiento externo y esto es lo que lo mantiene bajo, pero el problema crece. La oferta de dólares debería ser mayoritariamente de las exportaciones y de la inversión extranjera y ahí dejar que el mercado decida el precio. Cuando se suman dólares de deuda externa, el precio se distorsiona totalmente, queda más barato de lo que debería por exceso de oferta generando los problemas de atraso cambiario para después quedar más caro de lo que debería cuando se termine el financiamiento externo y haya que pagar la deuda.

Si el dólar lo fijaran las exportaciones y las importaciones (mercado) hoy el precio sería muy distinto.

 

 

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El dólar saltó 20 centavos al récord de $ 17,66 (el blue rozó los $ 18)

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En la plaza mayorista, la cotización cerró en $17,42, 22 centavos más que el cierre previo y $0,57 más que en el fin de la rueda hace 7 días. El correlato en la punta minorista resultó en una suba de 20 centavos respecto al jueves, por lo que la divisa en bancos y casas de cambio trepó, en promedio, hasta los $17,66.

El dólar anotó un nuevo récord este viernes apuntalado por la toma de cobertura, la cercanía de las elecciones y los pesos que quedaron luego de que el Banco Central no renovara la totalidad de los vencimientos de sus Letras en su última licitación.

En la plaza mayorista, la cotización cerró en $17,42, 22 centavos más que el cierre previo y $0,57 más que en el fin de la rueda hace 7 días.

El correlato en la punta minorista resultó en una suba de 20 centavos respecto al jueves, por lo que la divisa en bancos y casas de cambio trepó, en promedio, hasta los $17,66.

“Los pedidos de compra formalizados desde temprano en el sector donde operan los grandes jugadores fueron empujando subas escalonadas que hicieron que el tipo de cambio alcanzara nuevos máximos históricos”, comentó el analista Gustavo Quintana.

Y agregó: “los precios alcanzaron hoy nuevos máximos históricos debido a la persistente demanda que se instaló con fuerza en los últimos dos días y que refleja que el proceso de dolarización de portafolios es un fenómeno que todavía tiene terreno para recorrer”.

Por su parte, Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, vinculó la suba a los pesos que quedaron sin colocar tras la licitación de Lebacs este martes. Comentó que “es lógico que el dólar suba porque aún quedan muchos pesos en poder de los bancos, empresas e inversores (tras la licitación de letras, que liberó $ 81.000 millones al mercado) que el miércoles no pudieron aplicar por la inestabilidad de los mercados”.

En esto coincidió Paula Premrou, CEO de Portfolio Personal, quien además incorporó la clave electoral a la suba del dólar. Recordó que “estamos a pocas semanas de las PASO a lo que se suman cuestiones del mercado, como por ejemplo que se han volcado muchísimos más pesos luego de que el BCRA no renovara la totalidad de los vencimientos” de Letras

Para la experta, esa liquidez de pesos “también presiona sobre el tipo de cambio en la actual coyuntura”.

El Banco Central, que subió el martes 100 puntos básicos (un punto porcentual) la tasa de interés de la Lebac a 28 días al 26,50% anual, renovó $467.623 millones de un vencimiento total de $532.022 millones, de lo que resultó una inyección de pesos al mercado superior a los 60.000 millones.

“Las proyecciones y expectativas del tipo de cambio para diciembre apuntan a que la tasa de interés le va a ganar a la tasa de devaluación, o sea que el salto más importante parece que ya se observó. De cumplirse esto, el carry trade famoso del que hablamos todo el tiempo, va a ser positivo para quien está en pesos”, completó Premrou.

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El precio de la leche en Argentina es el segundo más caro del mundo

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Por los costos internos y el atraso del dólar, el litro de leche en comercios cuesta USD 1,55 en nuestro país. Solo en Canadá es más caro: USD 1,86.

El Departamento de Estadísticas y Tendencias del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba realizó un estudio con los precios de la leche vacuna fluida alrededor del mundo.

Según el informe, durante el 2017 “el precio de la leche en nuestro país rompió la ‘media’ internacional para situarse u$s0,55 por encima de ésta”.

“En un ranking (descendente) de 36 países referentes, Argentina ostenta el segundo lugar – superado solamente por Canadá – en el precio de venta de este producto, sin embargo en un comparativo de salarios promedios entre los mismos países rankeados Argentina se encuentra decimotercera”, precisa el trabajo.

El estudio pone de manifiesto que “Argentina durante el 2017 rompe los estándares internacionales -respecto al precio al consumidor de la leche fluida – perjudicando de manera directa a los consumidores”.

“Acá hay que manejar los volúmenes para que cuando sobra leche hay que exportarla sí o sí, al precio que sea, porque no hay que sobreofertar el mercado interno. Hay que buscar un sistema por el que el productor perciba lo justo. No es posible que el productor se lleve el 29% de la torta y la comercialización el 30%, la industria el 28%, y el resto el Estado con los impuestos”, detalló a radio Mitre el presidente de la Mesa de Productores Lecheros de Santa Fe, Marcelo Aimaro.

El problema de los costos estructurales en la Argentina, en un presente de alta inflación por encima del 20% anual, también deja en evidencia que a pesar de los precios récord al público, que medidos en dólares superan los internacionales, los salarios promedio entre los mismos países comparados dejan a la Argentina en el puesto 13° del listado, según el análisis del Centro de Almaceneros de Córdoba.

“Sin lugar a dudas, el precio de la leche fluida en Argentina se encuentra desfasado y desequilibrado respecto al precio internacional, ocasionando unabrupto descenso en su consumo y el encarecimiento de sus derivados”, concluyó el análisis.

Marcelo Aimaro aseguró que “el productor recibe 5,5 pesos por litro de leche, mientras que el consumidor la paga entre 20 y 25“.

“No hay una política lechera y esto sumado a una fuerte crisis por la inclemencia del tiempo, ya venimos de tres crisis hídricas, hizo caer la producción de 8 millones de litros a no más de 5 millones“, es decir, un 37,5%, destacó Aimaro. “Ya importamos manteca y vamos camino a comprar leche también. En el primer semestre de este año ingresaron 392 mil kilos de manteca contra cero en 2015. La crisis también eleva los precios”, manifestó.

“En ninguna parte del mundo el sector de la lechería es libre total de regulaciones. En Canadá es un sistema cerrado con cuotas en el que cada productor puede producir una cierta cantidad, no puede haber traspaso de leche entre provincias y el productor percibe un precio que se fija de acuerdo a lo que produce la industria y lo que se vende en la góndola”, explicó Aimaro.

“En Nueva Zelanda, país con el que nos quieren comparar, ellos son 90% exportación y 10% consumo interno, al revés de lo que es la Argentina. Para nosotros es muy difícil seguir ese modelo, porque prácticamente hoy no sobra leche y no podemos exportar, cuando el precio internacional es más bajo que el mercado interno“, agregó el titular de la Mesa de Productores Lecheros santafesino.

La carestía de precios, los elevados costos de producción y la baja en los volúmenes procesados por la industria láctea se registran en paralelo a una baja en el consumo. Un informe del Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (CESNI) reveló que los argentinos consumen un 26% menos de lácteos que hace 17 años y el mayor descenso lo representa la leche (-38%), mientras el 87% de los adolescentes y el 72% de los niños de entre 5 y 12 años no alcanza la recomendación de tres porciones por día para cubrir las necesidades de calcio establecidas para las distintas etapas de la vida.

Apenas por encima de los 200 litros de leche por año, el consumo per cápita en nuestro país se ubica en niveles similares a los de los últimos 10 años, pero claramente por debajo de los niveles de la década de 1990.

Según datos del Observatorio Lácteo, dependiente del Ministerio de Agroindustria, la producción de leche en el 2016 -afectada por la inundación de campos y una economía adversa- llegó a 9.895 millones de litros de leche, lo que significa una caída del 12,5% respecto a los 11.314 millones registrados en el 2015.

Asimismo, las exportaciones lácteas registraron en el 2016 una caída del 27% anual, con 1.647 millones de litros y 300 mil toneladas vendidas al exterior. Con la exportación de 135.297 toneladas de leche en polvo, con un valor promedio de USD 2.596 por tonelada, se constató una caída del 16,7 y 24,4 por ciento respectivamente.

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La inversión y el crecimiento siguen transitando en la incertidumbre

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Transcurridos 18 meses desde la asunción de la nueva administración encabezada por #MACRI, estos coinciden con la apertura de la campaña electoral correspondiente a los nuevos comicios legislativos a desarrollarse entre las PASO de Agosto y las elecciones generales de Octubre. Ello abre una nueva instancia para el gobierno ya que tendrá su primer test electoral para conocer en las urnas el termómetro de la calle y más importante aún, si el curso del programa económico que tiene en mente llevar a cabo, se sustenta en la legitimidad que reciba de los resultados.

En este año y medio de gobierno, los pros quedaron del lado del blanqueo, la salida del cepo, el arreglo con los fondos buitres y la inserción con el mundo. Por el lado de los contras, sin dudas el crecimiento y la inversión siguen transitando un camino de mucha incertidumbre aun en año impar y electoral, donde la inflación si bien bajará a la mitad respecto de 2016, todavía sigue lejos de haber sido domada. A ello debe sumarse que el gasto público se acerca a los 50 puntos del PBI y la presión tributaria no soporta más un solo aumento, lo que representa sin dudas el mayor de los escollos (hay otros más por supuesto) para que la Argentina resulte tentadora a la hora de poner un peso para inversión.

En ese contexto, sumado a la suba del dólar que tuvo un fuerte rally alcista durante el último mes posicionándose con un nuevo piso, el acuerdo final con los docentes en la provincia de Buenos Aires, los casos de corrupción por las coimas de la constructora brasilera Oderbrecht que salpican a toda la política y al de la ex presidente #CFK al decidir participar de las elecciones legislativas, es que llegamos a esta mitad del 2017 donde la campaña ya arranca y seguramente las decisiones más profundas como necesarias que le urgen al país serán pospuestas para después de noviembre o principios de 2018 como si el país pudiera darse el lujo de esperar semejante tiempo.

Situación actual

 Con la mirada más en lo coyuntural, y respecto al #DOLAR es importante comenzar explicando que a partir de la salida del cepo se determinó un nuevo mecanismo de flotación cambiaria donde la divisa es fijada libremente por el efecto de la oferta y la demanda aunque dentro de ciertos límites. Por consiguiente, los efectos internos y externos pasan a jugar un papel distinto en la cotización a diferencia de los que sucedía durante el cepo donde el efecto de una suba lo podíamos observar en la brusca caída de reservas para poder mantener el tipo de cambio. Por otro lado también es cierto que desde el último del cepo hasta las últimas 3/4 semanas, el dólar no había experimentado grandes fluctuaciones, excepto algunos chispazos que ocasionara el Brexit con una suba del 8%, como la victoria de Trump con un +4%. De hecho recién en mayo último el efecto Brasil cuando Temer parecía un presidente destituido, produjo un aumento del 3% e inclusive la sorpresa que significo que el MSCI el pasado 20 de Junio no elevara al país a la categoría de país emergente, también produjo un pequeño salto de la divisa. Pero con cada uno estos sucesos externos, a los pocos días apareció la oferta y la divisa retrocedió al mismo nivel anterior. Sin embargo, el cierre de listas del pasado 24 de Junio produjo un movimiento interno político donde la moneda experimentó una volatilidad inusual y luego de seis meses de cotizar en torno a los $16 pesos sumó varias ruedas de suba en las que acumuló un avance de casi el 8% en 10 días, encontrando inclusive un nuevo piso más cerca de $17.

Por otro lado, cabe recordar que durante este último año mucho se habló de que el dólar venía bastante atrasado producto en gran parte de la inflación, luego por la fuerte toma de deuda para financiar el déficit fiscal y también ayudado por las liquidaciones del campo. De hecho si tomáramos como base los $13,95 como valor del dólar desde la salida del cepo y el inicio de la flotación cambiaria, el mismo aumento hasta estos días solo un 25% cuando en el mismo periodo experimentamos una inflación de casi el 54%, es decir que de todos los bienes de la economía, el dólar fue de los que menos vio aumentar su precio desde la salida del cepo. Es cierto que la coyuntura electoral siempre plantea incertidumbres, ello se traduce en dolarización de carteras. Sin embargo, esta volatilidad con la ayuda de la oferta encontrará pronto un nuevo equilibrio, siempre y cuando se establezca dentro de los límites que el BCRA considere aceptable, de lo contrario tiene reservas suficientes (casi USD 48mil millones) para salir a contener cualquier suba extra. Pero es necesario comprender que el sistema de flotación que tenemos tiene estos vaivenes.

Otra situación para destacar es la creación del IPC Nacional que comenzó a regir con la publicación del Indec de la #INFLACION de junio, el cual pasara a ser la nueva brújula que el BCRA utilizará para tomar decisiones de política monetaria a partir de ahora. El mismo marcó un 1,2% de suba mensual, acumulando un aumento del 11.8% en lo que va del año lo cual muestra una inflación anualizada del 25%, todavía lejos de la meta del 17% propuesto, sobre todo porque el mes de julio será difícil en materia de precios de los bienes regulados con la última suba oficializada de combustibles, prepagas, cigarrillos, etc. Los índices de precios más altos en el mes se muestran tanto en el Gran Buenos Aires como en la región del NEA con 1,4%, los sigue el área patagónica con 1,1% y luego con 1% Cuyo y la región pampeana, siendo la región del NOA la menos afectada por los precios con 0,9%.

Por el lado de la inflación núcleo que excluye a los regulados y estacionales, dio un poco más arriba en la mensual con 1,3%, pero acumula un 10,7% en el semestre que anualizado llega al 22,5%. De todas formas la entidad monetaria se muestra optimista de cara al último semestre e inclusive espera un cuarto trimestre con subas de 1% en el índice general. En resumen, 22,4% es la tasa de inflación interanual registrada en el mes de junio para el promedio nacional. Y constituye la tasa de aumento de precios más baja desde febrero del año 2010, hace exactamente 7,4 años. Sin embargo, la meta anual sigue estando lejos y la inflación núcleo muestra una mayor resistencia a la baja por lo que el Banco Central permanece alerta y con una política monetaria que deberá endurecer, sobre todo porque sigue girando dinero emitido al tesoro y eso contrarresta el objetivo.

Respecto a la #ACTIVIDAD, se informó el primer cuarto del año y la economía ya acumula tres trimestres seguidos en alza. El crecimiento fue de +1,1% respecto al último trimestre de 2016 y la variación fue del +0,3% en relación al mismo periodo del año anterior, por encima de las estimaciones privadas. En la descomposición del análisis, por el lado de la Oferta Global hubo un aumento del 4,3% en las importaciones de bienes y servicios reales. En la Demanda global se observó un alza de 3% en la formación bruta de capital fijo. El consumo público registró una suba de 1%, mientras que el consumo privado creció 0,9%; y las exportaciones de bienes y servicios reales registraron una variación de -1,8%. El valor agregado más importante se dio en el sector de la pesca donde se observó un crecimiento interanual de 31,1% pero la construcción a través de la obra pública principalmente también viene mostrando buenos números durante todo 2017.

Perspectivas

A pocos meses de cumplirse la mitad del mandato de este gobierno, es ciertamente preocupante observar que las medidas más fundamentales que el país está necesitando hace ya demasiado tiempo, solo se comenten en conferencias de prensa o vía twitter, a la vez que no solo no se avanzan sobre ella sino que se deterioran con más impuestos y regulaciones. Este gobierno asumió con la firme convicción de volver al mundo, de comerciar con todos, de combatir el narcotráfico, de bajar la inflación y reflotar el mercado de créditos hipotecarios. Además, de reformar el sistema impositivo, fiscal, laboral y previsional, todas medidas necesarias para atraer inversiones, crecer y salir de un estancamiento que lleva casi 6 años sin generar empleo en el sector privado.

Sin embargo el único foco por el que se lo vio hasta el momento atacar con toda su artillería fue para terminar con el cepo cambiario, para generar un blanqueo de capitales que sin dudas fue tan exitoso como la salida del cepo, pero sobre todo cuando solucionó rápidamente el problema con los fondos buitres. El gobierno anterior, a quien los mercados internacionales le dieron la espalda, se encargó de vaciar al Banco Central y utilizó la maquinita como herramienta para financiar el déficit fiscal, generando una inflación feroz y por supuesto distorsionando todos los precios de la economía, lo que sin dudas en 2016 se pagó.

Ahora, este gobierno, si bien tomo las riendas decidido a eliminar la inflación, no ataco el déficit y encima lo aumentó, es decir mutamos de emisión monetaria a deuda externa como método adicional a la terrible presión impositiva para seguir financiando un gasto aún mayor. Por consiguiente, a través del BCRA comenzó un enorme trabajo de absorción de pesos a través de colocación de LEBACs a tasas sumamente elevadas a fin de generar una contracción monetaria tal como los libros lo indican para producir una desinflación y equiparar la cantidad de dinero con su demanda. Pero aquí el problema es que esta política en forma aislada jamás puede tener éxito si no es acompañada por una disminución del gasto público. Así, alternamos meses con una inflación del 3% o 4% a otros con 1% o menos y cuando pensamos que lo peor pasó y comenzamos a bajar la tasa, en seguida rebrotan los precios y mientras tanto la base de LEBACs se transformó en una peligrosa bola de nieve cortoplacista que tiene el mismo tamaño que la base monetaria y para colmo genera déficit cuasi fiscal a través de los intereses que se deben pagar por la colocación. No obstante ello, sin dudas la inflación bajará casi a la mitad este año respecto de 2016, pero a costa de permanecer demasiado tiempo sin palpar resultados reales.

Y tal como viene sucediendo con todos los gobiernos últimamente, se someten a un testeo de su gestión a través de las elecciones de medio término de octubre y por ende, las decisiones de mayor envergadura parecen quedar otra vez a la espera de los resultados de los comicios. El problema de esta metodología tan utilizada, es que también los inversores terminan dilatando proyectos a la espera de los resultados. Y el gobierno termina perdiendo tiempo preciado a cosas que urgen puesto que la presión impositiva y los costos laborales en el mientras tanto fulminan a las pymes, a las economías regionales y a todo el sector privado que soporta la carga de un gasto publico insostenible para lo que este país hoy produce. Es decir, no hay decisión política de atacar un problema del cual todos o casi todos estamos convencidos de que existe, pero por cobardía, falta de ideas, de un plan integral o simplemente por falta de convicción, no se llevan adelante mediante excusas como el costo social, como si los costos sociales de no hacerlo no fueran los suficientemente graves para el trabajador en su vida cotidiana o para el empresario a la hora de sostener fuentes de trabajo.

Conclusión

La economía creció sólo +0,4% en los primeros 4 meses del año, un pobre y magro rebote económico luego de la caída de -2,2% en 2016. Ahora bien, mirando sector por sector los datos permiten anticipar que durante mayo y junio la economía aceleró su tasa de crecimiento a no menos del +2,0% interanual. Se reactivó la construcción desde marzo y se sumó el repunte de la industria desde mayo. Además la recaudación tributaria al cierre del primer semestre acumuló una suba de +30,7% respecto a 2016, lo cual permite anticipar la reactivación del demorado consumo, el cual se verá reforzado sin dudas con el aguinaldo y el cierre de las paritarias pendientes.

Todos estos indicadores permiten prever que la economía llegará creciendo a un ritmo del +3% al momento de las elecciones. Sin embargo, dicho crecimiento no llegará ni en la magnitud, ni en los tiempos o en la calidad esperada por el gobierno. Por supuesto que el rebote económico es siempre bienvenido para una administración que a pesar de errores propios, desde que asumió apaga incendios macroeconómicos heredados, esquiva con deuda la calamitosa realidad de Santa Cruz, y quiere llegar creciendo a las elecciones. Pero Argentina es un país que fue potencia en los inicios del siglo XX, cayó a emergente ya para mediados del siglo pasado, y se hundió a la condición de frontera en la última década. En el camino, el país dejó de ser uno de los países que lideraba la globalización, para terminar encerrado y escondido detrás del INDEC. Por eso, la mirada del mundo no está en las cuentas públicas, aun cuando se heredó un desmadre fiscal. No está en el stock de reservas, pese a que este gobierno recibió un BCRA vaciado que vendió a futuro lo que ya no había. La mirada está puesta en un paso anterior. Está en saber si la sociedad con su voto ratifica o rectifica la decisión de una economía con mayores libertades y procurar un Estado compatible con una economía abierta.

Con demasiadas décadas de frustraciones a cuesta, es claro que mientras el mundo apostó a las libertades y a la globalización para el desarrollo de sus sociedades, la Argentina apostó a encerrarse y al Estado presente. Ahora resulta que para tocar los precios de economías globalizadas nos agolpamos mayormente en la frontera paraguaya o chilena para comprar todo tipo de productos baratos y variados, inclusive en el resto de los países limítrofes, los cuales están decididos a insertarse en el mundo. Las elecciones de octubre próximo le permitirán a la Inversión saber si los argentinos quieren ser parte del mundo o si todavía les tienta la idea del mito de Vivir con lo Nuestro e inventar sus propias reglas. Tengamos claro que el mundo apostará por el país, si antes nosotros apostamos a las ideas que antes nos hicieron potencia.

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