Donald Trump

Trump: “La inmigración es un privilegio, no un derecho”

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El presidente aseguró que “primero está la seguridad de nuestros ciudadanos”, al brindar una conferencia conjunta en la Casa Blanca con la canciller alemana, Angela Merkel.

En su primera conferencia de prensa conjunta con Angela Merkel, Donald Trump no vaciló en reiterar hoy que era partidario del “comercio justo” tanto o más que del “comercio libre”, reprochar que “muchos países” habían sido “muy injustos” con los Estados Unidos, y en asegurar que “la inmigración es un privilegio, no un derecho”.

El presidente de los Estados Unidos y la canciller de Alemania se presentaron ante una abarrotada sala de prensa de la Casa Blanca con 40 minutos de retraso, para encarar a los medios en conjunto por primera vez desde que Trump asumiera como jefe de Estado.

Poco habló el mandatario estadounidense de los puntos de contacto y discrepancia con su visitante sobre la relación entre ambas potencias. Merkel se mostró distante mientras Trump desarrolló lo que pareció más un discurso de campaña interna estadounidense que una conferencia internacional.

Trump pareció aproximar posiciones con Merkel en la defensa del “libre comercio”, pero puso su dosis de pimienta: “Soy partidario del libre comercio”, dijo, “pero del comercio justo. Estados Unidos ha venido sufriendo un trato muy, muy injusto de otros países”.

Y, como para agregar picante a sus planteos, aseguró luego que si algo “tiene en común” con la canciller alemana es el haber sido espiado por orden del ex presidente estadounidense, Barack Obama.

“Sobre las escuchas telefónicas de la anterior Administración, al menos tenemos algo en común, quizá”, dijo Trump durante su conferencia de prensa conjunta con Merkel, indicó la agencia de noticias EFE.

Merkel, diplomáticamente, no respondió a ese uso para la política interna estadounidense de las polémicas escuchas de la NSA a grandes líderes alemanes, revelada en su momento por el ex espía Edward Snowden, ni tampoco al reclamo de Trump, según el cual su país ha sido objeto de trato injusto por el resto del mundo.

Donde más cómodo se mostró Trump es al confirmar que tanto Berlín como Washington iban a “trabajar para proteger juntos a nuestros pueblos contra el terrorismo islámico” y al resaltar que “Alemania es un miembro de la coalición contra el Estado Islámico”.

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Trump acusó a Obama de haber intervenido sus teléfonos durante las elecciones

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En una serie de tuits, el presidente de EEUU calificó a su antecesor de “malo” o “enfermo” por haber grabado sus conversaciones telefónicas y sugirió que podría llevarlo a los tribunales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó este sábado a su antecesor, Barack Obama, de haber intervenido su teléfono durante el “sagrado” proceso electoral, en medio de un nuevo escándalo en su gobierno por las reuniones que altos funcionarios de su gabinete mantuvieron con altos funcionarios rusos durante la campaña.

“Qué bajo cayó el presidente Obama al pinchar mis teléfonos durante el sagrado proceso electoral. Esto es Nixon/Watergate”, escribió Trump en la red social Twitter sin aportar detalles para probar sus acusaciones.

En una serie de tuits publicados este sábado, Trump calificó al ex mandatario de “malo” o “enfermo” por haber grabado sus conversaciones telefónicas y sugirió que podría llevarlo a los tribunales.

“Apostaría a que un buen abogado podría hacer un gran caso del hecho de que el Presidente Obama pinchara mis teléfonos en octubre, justo antes de las elecciones”, escribió el mandatario.

Trump también se refirió al escándalo desatado esta semana en su gobierno luego de que el diario Washington Post revelara que su fiscal general, Jeff Sessions, mantuvo reuniones con el embajador ruso, Serguei Kislyak, durante la campaña electoral del año pasado.

Según el mandatario, Kislyak también fue a la Casa Blanca durante el mandato de Obama.

“El mismo embajador de Rusia que se reunió con Jeff Sessions visitó la Casa Blanca de Obama 22 veces”, aseguró Trump.

La reunión con Kislyak desató un caos en Estados Unidos y obligó al fiscal general a recusarse de participar en la investigación que Estados Unidos está llevando adelante contra los rusos, por presuntamente haber pirateado los servidores del Partido Demócrata para perjudicar a la rival de Trump en las elecciones, Hillary Clinton.

Pero más allá de las cuestionadas reuniones, el mayor problema radica en que durante las audiencias de confirmación en el Senado, Sessions cometió perjurio cuando negó haber mantenido reuniones con funcionarios rusos.

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Stiglitz advierte sobre Trump: “Prepárense para lo peor”

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“El mensaje es: prepárense para lo peor”, advirtió en Bogotá el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, respecto del entorno económico que se vislumbra bajo el gobierno de Donald Trump.El economista, elogiado por sus afinados comentarios y predicciones, sostuvo que la advertencia no solo recae en sus compatriotas sino en el resto del mundo, conmocionado por la “incertidumbre” que generan las políticas y dichos del mandatario norteamericano.”La mayor fuente de incertidumbre con respecto al provenir es el presidente Trump. Si él realmente empieza a ejercer el proteccionismo, que prometió que iba a ejercer, nos enfrentamos al riesgo de una guerra comercial mundial”, añadió Stiglitz. Sostuvo que la peor parte de todo ese entramado económico armado por Trump y sus asesores, desde antes de la elección, está del lado mexicano por su dependencia económica de Washington.”El mensaje es prepárense para lo peor. Nosotros en EEUU tenemos que prepararnos para eso, México tiene que prepararse para eso, porque los problemas de ellos son muchos más severos”, precisó, tras recordar que “un alto porcentaje” de las exportaciones mexicanas “son para su vecino del norte” de manera que si la Casa Blanca crea “unos impuestos de importación sería algo devastador para su economía”.Sin embargo, el Nobel de Economía de 2001 dijo que la crisis que se advierte puede ser el punto de partida para que los latinoamericanos establezcan un mercado común, lejos del prevalente intervencionismo norteamericano.”Este es el momento para que Latinoamérica respondan con un sentido más solidario entre latinoamericanos”, subrayó Stiglitz, invitado por una universidad bogotana para hablar de economía y a un debate con el presidente local, Juan Manuel Santos, sobre la paz y futuro.Agregó que “este es el instante” para que la región actué con agilidad y cree “nuevos ámbitos de libre comercio económico” y “cuando haya algún tipo de transición política en Estados Unidos” se lo piense bien si invita o no a Washington a tomar parte de ese entorno.Incluso parafraseó al expresidente Barack Obama, respecto al futuro económico asiático, al interrogarse sobre: “quién va a redactar las reglas del comercio en las Américas en el siglo XXI” y responderse que Latinoamérica “tiene la oportunidad de oro” para redactar sus propias “reglas de comercio”.Sobre Colombia, su consabida dependencia norteamericana y el proceso de paz, Stiglitz dijo que el futuro se presenta mejor, habló de la necesidad de que el país mire hacia su interior y advirtió sobre la posibilidad de que se acabe la ayuda de Washington.”Colombia está en un mejor posición” respecto a México, apuntó el economista, al señalar que “ha tenido más éxito” en su diversificación económica y “este momento de paz” deber ser utilizado como “un instante en el cual deberían concentrarse en mirar hacia adentro”.Sobre la ayuda norteamericana prometida para el posconflicto, Stiglitz le pidió al gobierno de Santos plantearse el escenario sin esa “asistencia”, lo que obligaría a Bogotá a aumentar algunos impuestos con tal de no abandonar el camino emprendido.”No se olviden que el presidente Trump es tan solo un fenómeno temporal”, agregó el economista, en otra frase lapidaría.

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Passalacqua disertará en Washington sobre el potencial productivo de Misiones

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El gobernador Hugo Passalacqua viajará la semana próxima a Estados Unidos, donde dará una disertación en la universidad de Washington sobre el potencial productivo de Misiones.

El mandatario misionero formará parte de la delegación de cinco gobernadores (Cambiemos, PJ e independientes) que estarán la semana próxima junto al ministro del Interior, Rogelio Frigerio , en dos prestigiosas universidades norteamericanas (MIT y George Washington). Allí expondrán allí sobre el “modelo de integración y consenso”, logro que el Gobierno busca exhibir. También se reunirán con las autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para firmar un préstamo de US$ 140 millones para obras, estratégicas en el año electoral, aunque Misiones no pedirá créditos.

Frigerio y Luis Caputo, ministro de Finanzas, compartirán desde el martes 21 avión y conferencias con los peronistas Juan Manuel Urtubey (Salta) y Hugo Passalacqua (Misiones); los radicales Ricardo Colombi (Corrientes) y Alfredo Cornejo (Mendoza), y el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez. Presentarán el miércoles 22 en el BID el denominado programa de fortalecimiento de la gestión provincial, por el que las provincias se comprometen a fortalecer su esquema tributario, controlar el gasto y promover el desarrollo productivo, a cambio de fondos para obras.

Passalacqua participará de la comitiva, pero no buscará por ahora créditos externos. En Interior dicen que se trata de sumas modestas y que la idea es repetir el modelo.

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El muro de la ignorancia

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Apenas ha pasado una semana del régimen de Trump y Putin, y ya nos está costando trabajo llevar la cuenta de los desastres. ¿Recuerdan el berrinche de Trump sobre la multitud vergonzosamente escasa de su toma de protesta? Ya lo vemos como una cosa del pasado.

Pero me gustaría hacer una pausa, solo por un minuto, en la historia que acaparó las noticias el jueves, antes de ser superada, a lo Trump, por el escándalo en torno a prohibir a los refugiados la entrada al país. Como tal vez recuerden —o tal vez no, con tanta cosa descabellada sucediendo tan rápido— la Casa Blanca primero pareció decir que impondría aranceles del 20 por ciento a las importaciones de México, pero tal vez estaba hablando de un plan fiscal propuesto por los republicanos del congreso que no implica un arancel a productos mexicanos; después dijeron que era solo una idea para luego olvidarse del tema, al menos por ahora.

Por su crueldad, las habladurías sobre los aranceles no se comparan con cerrarle la puerta a los refugiados, nada más y nada menos que en el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto. No obstante, la historia de los aranceles es un epítome del patrón que estamos viendo en este gobierno caótico: un patrón de disfunción, ignorancia, incompetencia y traición de la confianza.

La historia, como mucho de lo que ha sucedido últimamente, parece haber iniciado con el ego inseguro del presidente Trump: la gente se mofa de él porque México no pagará el muro inútil a lo largo de la frontera, tal como él prometió durante la campaña. Y así fue como su vocero, Sean Spicer, apareció ante los medios y declaró que el impuesto fronterizo a los productos mexicanos, de hecho, financiaría el muro. ¡Ahí tienen!

Sin embargo, como se apresuraron a señalar los economistas, el exportador no es quien paga los aranceles. Con algunas reservas menores, en esencia, son los compradores quienes los pagan, es decir, un arancel impuesto a los productos mexicanos sería un impuesto a los consumidores estadounidenses. Por ende, quien acabaría pagando el muro sería Estados Unidos, y no México.

Ups. No obstante, ese no era el único problema. Estados Unidos forma parte de un sistema de acuerdos —un sistema que construimos nosotros— que establece reglas para las políticas comerciales y una de las reglas clave es que los aranceles que se había acordado disminuir en las negociaciones previas no se pueden elevar unilateralmente.

Si a Estados Unidos se le ocurriera romper esta regla, las consecuencias serían graves. El riesgo no tendría tanto que ver con las represalias, aunque también está eso, sino con la imitación: si despreciamos las reglas, los demás harán lo mismo. El sistema de comercio en su totalidad podría comenzar a desbaratarse, con efectos tremendamente perturbadores en todos lados, incluyendo, en gran medida, la manufactura estadounidense.

¿De verdad la Casa Blanca planea tomar ese camino? Al concentrarse en las importaciones de México, Spicer dio esa impresión; sin embargo, también dijo que estaba hablando sobre “una reforma fiscal integral cuya finalidad era cobrar impuestos a las importaciones de países con los que tenemos un déficit comercial”. Esta pareció ser una referencia a un ajuste propuesto a los impuestos corporativos, que incluiría “impuestos fronterizos ajustables”.

La cosa es que ese ajuste no tendría para nada los efectos que él sugirió. No estaría dirigido a los países con los que tenemos déficits, y no hablo solo de México; también aplicaría a todo el comercio. Y no se trataría en realidad de un impuesto a las importaciones.

Para ser honestos, este es un punto ampliamente malinterpretado. Muchas personas que deberían saber mejor lo que hacen creen que los impuestos al valor agregado, que imponen muchos países, desalientan las importaciones y subsidian las exportaciones. Spicer hizo eco de esa malinterpretación.

Sin embargo, los impuestos al valor agregado son, en esencia, impuestos nacionales sobre las ventas, que no desalientan ni fomentan las importaciones (sí, las importaciones acaban pagando ese impuesto, al igual que los productos locales).

El cambio propuesto a los impuestos corporativos, aunque en cierto sentido difiere del impuesto al valor agregado, tendría, de igual modo, un efecto neutral en el comercio. Esto quiere decir en específico que, si algo no lograría, es hacer que México pague el muro.

Lo que menciono aquí es un tanto técnico; consulten mi blog para mayor información. Pero ¿no se supone que el gobierno estadounidense entendería bien las cosas antes de lanzar lo que suena como una declaración de guerra comercial?

En resumen: el secretario de Prensa de la Casa Blanca dio lugar a una crisis diplomática al intentar proteger al presidente de hacer el ridículo en cuanto a su fanfarronería, hecha tan a la ligera. En el proceso, demostró que nadie con autoridad sabe de economía básica. Después trató de recular en todo lo que dijo.

Todo esto debería interpretarse en el más amplio contexto de la credibilidad en picada de Estados Unidos.

Nuestro gobierno no siempre ha hecho lo correcto, pero sí había cumplido sus promesas, tanto a las naciones como a las personas. Ahora todo eso está en duda.

Todo el mundo, desde las naciones pequeñas que creían estar protegidas de la agresión rusa hasta los empresarios mexicanos que pensaron que tenían acceso garantizado a nuestros mercados, así como los intérpretes iraquíes que pensaron que el servicio que prestan a Estados Unidos significaba una garantía de asilo, ahora tienen que preguntarse si se les tratará como a los engañados proveedores de un hotel de Trump.

Esta es una gran pérdida. Y, muy probablemente, irreversible.

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