Vivimos cansados: especialistas advierten sobre la “epidemia silenciosa” de falta de sueño
Dormir mal se volvió cada vez más frecuente. Estrés, pantallas, jornadas laborales extensas y hábitos poco saludables están generando una verdadera “sociedad cansada”. De hecho, estudios muestran que la gente duerme menos que hace 20 años. Los adolescentes duermen menos de 5 horas por noche. Incluso, la tendencia muestra que la gente que se queda despierta a propósito porque siente que no tuvo tiempo para sí misma en el día. Esto puede hacer perder más de 300 horas de sueño al año.
En el marco del Día Mundial del Sueño, profesionales de DIM Centros de Salud alertan que cada vez más personas presentan dificultades para descansar bien, lo que puede impactar en la salud física, mental y en el rendimiento diario.
Según estimaciones internacionales, cerca del 40% de la población mundial presenta algún tipo de trastorno del sueño. “Una buena noche de descanso es tan importante para la salud como una alimentación equilibrada o la actividad física”, explica la Dra. María Celia Daraio (MP 444369 // MN 77713), especialista en Medicina del Sueño de DIM Centros de Salud.
Dormir mal no solo genera cansancio. También puede provocar irritabilidad, problemas de concentración, lapsus de memoria y deterioro cognitivo. A largo plazo, además, puede aumentar el riesgo de desarrollar diversas enfermedades.
“La privación de sueño tiene consecuencias muy amplias en el organismo. Dormir menos de seis horas por noche durante períodos prolongados se asocia con mayor riesgo de hipertensión, enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y accidentes cerebrovasculares”, señala la especialista.
Los efectos también se sienten durante el día. Estudios internacionales indican que perder apenas una hora y media de sueño puede reducir hasta un 32% la capacidad de reacción y afectar la precisión en distintas tareas.
Además, la falta de descanso impacta en el sistema inmunológico. Dormir menos de siete horas diarias puede triplicar la probabilidad de contraer infecciones comunes como la gripe.
Cuando dormir mal se vuelve la norma
El estilo de vida actual es uno de los principales enemigos del sueño. El uso intensivo de pantallas, el estrés laboral y la falta de horarios regulares dificultan que el organismo mantenga un ritmo de descanso saludable.
“Muchas personas se acuestan tarde, utilizan dispositivos electrónicos hasta último momento o mantienen rutinas irregulares. Todo esto altera el ciclo natural del sueño y dificulta que el descanso sea reparador”, explica la Dra. Daraio.
En algunos casos, los problemas para dormir pueden estar asociados a trastornos específicos como el insomnio crónico, la apnea del sueño o incluso enfermedades menos frecuentes como la narcolepsia.
Claves para mejorar el descanso
Aunque los trastornos del sueño requieren evaluación médica, existen hábitos cotidianos que ayudan a mejorar la calidad del descanso.
Entre las principales recomendaciones, los especialistas destacan mantener horarios regulares para acostarse y despertarse, evitar el uso de pantallas al menos una o dos horas antes de dormir, limitar el consumo de cafeína por la tarde, realizar actividad física durante el día y reservar la cama exclusivamente para dormir.
“Una buena noche de sueño empieza mucho antes de ir a la cama. Mantener rutinas, reducir los estímulos nocturnos y generar un ambiente adecuado para descansar son medidas simples que pueden marcar una gran diferencia”, concluye la especialista.
Dormir bien no es un lujo: es una necesidad biológica fundamental para la salud.


