Dubái

Un misionero en el corazón del conflicto de Medio Oriente: “Fue impactante escuchar las explosiones en Dubái”

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Juan Manuel Gil, es misionero y vive en Dubai hace cuatro años. Aseguró en diálogo con Open 1017, que tras los ataques del fin de semana, hay incertidumbre y las actividades diarias están en muchos casos suspendidas. “El turismo lo va a sentir, la gente para venir a Dubai lo va a pensar dos veces. En el fondo a Irán lo que le interesa es generar miedo y afectar la economía”.

La escalada bélica tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán tuvo una derivación inesperada: Emiratos Árabes Unidos quedó en la línea de fuego como parte del “mensaje regional” que, según analistas, Teherán buscó enviar. En ese contexto, un misionero que reside en Dubái relató en primera persona cómo se vivieron las horas más tensas desde que comenzaron las represalias.

Juan Manuel Gil vive en Dubái desde marzo de 2022. A casi cuatro años de haberse radicado en uno de los principales centros financieros y turísticos del mundo, asegura que jamás imaginó experimentar una situación de esta magnitud en una ciudad que históricamente se mantuvo al margen de los conflictos armados de la región.

El sábado fue el día más intenso”, contó en diálogo telefónico. “Empezamos a escuchar explosiones. En realidad no son impactos directos en tierra, sino interceptaciones en el aire por el sistema de defensa, pero se sienten las vibraciones y es impactante”.

Dubái, uno de los siete emiratos que integran Emiratos Árabes Unidos, fue alcanzado por efectos colaterales de la ofensiva iraní. Según explicó Gil, algunos drones o fragmentos impactaron en zonas específicas, incluso en las inmediaciones de infraestructuras sensibles. “Una de las terminales del aeropuerto tuvo daños por esquirlas de misiles o partes de un dron. No fue un impacto directo, pero sí generó consecuencias”, señaló.

De la normalidad al sobresalto

El contraste es fuerte. Dubái, acostumbrada a exhibir estabilidad y crecimiento sostenido, amaneció el sábado bajo un clima de tensión inédita. “Siempre se mantuvo fuera de los conflictos, por eso quizás recibe este daño colateral”, reflexionó.

Sin embargo, también reconoció que la ubicación geopolítica de Emiratos implica convivir con un entorno históricamente inestable. “Es una región muy sensible. Todo lo que sucede alrededor siempre tiene algún impacto”, sostuvo.

El domingo y el lunes la intensidad disminuyó, aunque los episodios no cesaron por completo. “Ha sido mucho menos que el sábado, que fue más constante. Pero todavía hay incidentes aislados”, explicó.

Actividades suspendidas y trabajo remoto

En cuanto a la vida cotidiana, el impacto fue parcial. Muchas actividades continúan con relativa normalidad, aunque con restricciones. “En mi trabajo suspendieron la actividad presencial. Parte de mi familia también está trabajando en remoto. Las clases se mantendrán virtuales toda la semana”, detalló.

Las autoridades recomendaron evitar espacios públicos y priorizar el teletrabajo siempre que sea posible. Aun así, hay sectores que siguen operando para garantizar el funcionamiento del país.

“De a poco se va retomando algo más de normalidad. En mi empresa anunciaron que desde mañana volverían a operar normalmente”, indicó.

Incertidumbre y golpe al turismo

Más allá de los daños materiales, el mayor efecto parece ser psicológico y económico. “Hay mucha incertidumbre. Nadie sabe bien qué puede pasar. Las noticias no siempre son claras, por cuestiones de seguridad”, explicó.

El turismo, columna vertebral de la economía emiratí, aparece como uno de los sectores más expuestos. Dubái es uno de los principales hubs aéreos del planeta y un destino elegido por millones de viajeros cada año.

“Creo que esto va a tener un impacto en el futuro. Cuando la gente tenga que decidir dónde irse de vacaciones, lo va a tener en cuenta”, advirtió Gil.

El espacio aéreo permanecía cerrado al momento de la entrevista, con miles de pasajeros varados y vuelos suspendidos. Las autoridades evaluaban una reapertura progresiva, aunque sin confirmación oficial inmediata.

Un mensaje regional

Desde su perspectiva, el objetivo iraní no es destruir Emiratos, sino enviar una señal estratégica. “No es un conflicto directo con ellos. La guerra principal es entre Israel y Estados Unidos con Irán. Esto es un mensaje a la región, a los países que albergan bases militares estadounidenses”, analizó.

En ese marco, Dubái quedó atrapada en una dinámica que excede sus fronteras y que altera la percepción de seguridad en una ciudad que había construido su identidad sobre la estabilidad.

Mientras tanto, la vida continúa entre recomendaciones oficiales, trabajo remoto y la expectativa de que el espacio aéreo vuelva a abrirse. “Ojalá que todo vuelva a la normalidad cuanto antes”, expresó el misionero, con la serenidad de quien intenta mantener la calma en medio de una crisis regional que aún no muestra un desenlace claro.

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Una adolescente de Misiones fue seleccionada entre los 50 mejores estudiantes del mundo

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A los 9 años, inventaba cuentos con una compañera para promover la lectura. En la escuela de robótica ideó una almohada que buscaba mejorar la calidad del sueño. Formó parte de un equipo de ciencias, donde investigó los ecosistemas de los ríos misioneros.

A los 15 años dio su primer discurso en el Parlamento Juvenil y a los 16 participó de un programa de liderazgo en Estados Unidos. Es la creadora de Innovaty, una red que busca potenciar las capacidades innovadoras de los jóvenes. Pronto viajará a Dubai para debatir con estudiantes de todo el mundo los principales problemas de la agenda política internacional.

Con 17 años, Victoria Rojas parece haber vivido ya unas cuantas vidas. Todas ellas, atravesadas por el deseo de aprender y de transformar su entorno. El capítulo más reciente en la historia de esta adolescente de Posadas, empezó a escribirse el jueves pasado, cuando se enteró de la noticia que hoy llega a todo el mundo: Victoria es una de los 50 jóvenes nominados al Global Student Prize (GSP), el premio al “mejor estudiante” global, organizado por Chegg.org en alianza con Fundación Varkey. Fue seleccionada entre 3851 postulaciones de 122 países, y se convirtió en la primera mujer argentina finalista del GSP, que va por su tercera edición.

“Aún estoy tratando de descifrar por qué me seleccionaron”, confiesa Victoria en una rueda de prensa realizada en Buenos Aires. “Es un honor y me siento muy agradecida con las personas que me acompañaron: mi familia, mis profesores de la primaria en el Instituto Madre de la Misericordia y de la secundaria en el Instituto Politécnico San Arnoldo Janssen, mi amigos, mis tíos. Cada persona que aparece en nuestra vida aporta un granito de arena y construye lo que somos, nuestra identidad”, reflexiona.

Actualmente está cursando quinto año de la secundaria técnica en la orientación de Maestro Mayor de Obras. Sabe que quiere devolver a su comunidad algo de todo lo que ha recibido, pero aún no tiene claro qué carrera elegirá al terminar la escuela. “Lo estoy analizando, me gustan muchísimas cosas, podría ser Arquitectura o Ingeniería, que están relacionadas con mi orientación en la escuela”, explicó. Y agregó: “Pero también estoy estudiando modelos de Naciones Unidas para un programa internacional y estoy desarrollando una organización nacional de jóvenes líderes, así que podría ser Relaciones Internacionales”.

Hoy el gran sueño de Victoria se llama Innovaty (de “innovación” y “aty”, “equipo” en guaraní), una red que busca impulsar a agentes transformadores, aprovechando la energía e innovación de los jóvenes. “Hay muchos chicos que quieren mejorar su entorno y no saben bien cómo”, dijo. Y completó: “Queremos dar a conocer estas oportunidades y acompañarlos en el proceso, somos 12 voluntarios de 7 provincias, de entre 15 y 18 años, trabajando en cuatro áreas: bienestar, logística, comunicación y financiamiento”, explica Victoria.

Su lema: “Inconformistas innovando en comunidad”. Si llega a ganar el Global Student Prize, que entrega 100.000 dólares, su objetivo es destinar ese dinero a potenciar los proyectos de los jóvenes que acercan sus ideas a Innovaty.

El equilibrio justo entre autonomía y acompañamiento

Sus padres son docentes y tuvieron que trabajar intensamente para sostener el hogar. La casa familiar fue para Victoria el primer espacio de aprendizaje y experimentación, siempre alentada por sus papás, que fomentaban su creatividad.

Con apenas 9 años, junto a una compañera de clase inició GuVic, un proyecto que consistía en crear cuentos para niños para promover la lectura. Más tarde participó de una escuela de robótica, donde presentó un proyecto para mejorar la calidad del sueño por medio de una almohada especial. De chica también hizo teatro para superar la timidez.

Victoria reconoce que su familia la ha acompañado en sus diferentes etapas, dentro y fuera de la escuela. Recién a los 13 años le permitieron tener su propio teléfono: “No le dábamos celular, pero sí libros“, cuenta Claudia, su mamá. “Lo importante era que ella desarrollara su creatividad, su manera de hacer el bien con los demás”, agregó ella.

Fueron sus padres, también, quienes la alentaron a postularse al Global Student Prize: “En febrero, buscando información sobre programas para jóvenes, me encontré con esta iniciativa de Fundación Varkey, lo charlé con mi familia y ellos me convencieron de que me postulara”, recuerda Victoria.

También valora la importancia de sus docentes, que siempre la apoyaron: “Los profes que tuve me cambiaron la vida, me dijeron que no me rindiera y me acompañaron en los momentos difíciles. Tener la oportunidad de recibir educación es fundamental para construir una sociedad justa”.

¿Cómo es un buen profesor? “Es el que acompaña a los chicos más allá del programa y las evaluaciones, se preocupa por conocerlos y potenciar las habilidades de cada uno. El que sabe encontrar el punto justo entre la autonomía y el acompañamiento que cada joven necesita”, responde Victoria. Y ejemplifica con su profesora Daiana, quien la inició en los modelos de Naciones Unidas, en los que obtuvo el primer puesto provincial junto a un compañero y tres menciones de honor: “Ella creyó en mí, me acompañó y a la vez me dio autonomía para crecer”.

“Los chicos somos capaces de hacer un montón de cosas. La combinación entre la experiencia de los adultos y la innovación de los jóvenes es muy valiosa”, define Victoria. Y señala tres características de un buen estudiante: la curiosidad, la proactividad y la participación.

El año pasado viajó a Estados Unidos para participar de Jóvenes Embajadores, una iniciativa de la embajada estadounidense para promover el liderazgo centrado en el compromiso cívico, que permite a estudiantes destacados de secundaria recorrer distintas ciudades del país durante tres semanas.

Su próxima parada es Dubái, adonde volará en octubre para participar del programa Change the World Model United Nations. Allí se reunirán miles de estudiantes de todo el mundo para debatir las principales cuestiones de la agenda política internacional. Toda su comunidad educativa se involucró en la causa y, de distintas maneras, están recaudando fondos para que ella pueda asistir.

El ganador del año pasado fue Igor Klymenko, un estudiante de 17 años de Kyiv (Ucrania) que se trasladó a las afueras al comienzo de la invasión rusa para terminar su último año de secundaria. Refugiado en el sótano de su nueva casa, Igor completó sus estudios mientras perfeccionaba un dron detector de minas en el que había estado trabajando durante ocho años.

Los 10 finalistas de América Latina

El Global Student Prize reconoce los logros extraordinarios de jóvenes que estén contribuyendo a transformar la vida de sus compañeros y de la sociedad en general, explican desde Fundación Varkey. Está dirigido a estudiantes que tengan al menos 16 años y estén inscriptos en una institución académica o en un programa de formación. En agosto se anunciarán los 10 finalistas.

De los 50 nominados, 10 son latinoamericanos. Además de Victoria, también quedaron entre los 50 seleccionados Brian Martínez de Uruguay, Elisa Torres de Chile, Georgina Batista de República Dominicana, Maydelith Zuñiga Cabrera de Perú, Santiago Páez de Colombia, Bianca Bearare y Henrique Peixoto Godoi de Brasil, y Fernando Daniel de Lucio Villalobos y Gerardo Murga de México.

Agustín Porres, director regional de Fundación Varkey para Latinoamérica, señaló: “La historia de Victoria podría representar la de muchos jóvenes de Argentina y la región, donde su propio potencial adquiere brillo gracias al apoyo de su familia y el impulso de grandes docentes. Y no solo vemos un desarrollo de talento personal: en su historia vemos claramente que si ellos, los estudiantes, tienen verdaderas oportunidades, ese potencial pasa a ser una oportunidad para toda la comunidad”.

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