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Dólar a la baja y reservas en tensión: el Gobierno gana margen, pero el frente financiero sigue abierto

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En la antesala de la liquidación de la cosecha gruesa, el Gobierno encuentra un respiro táctico en el frente cambiario: el dólar oficial cerró la semana en $1.376, con una baja del 1,2%, mientras el Banco Central sostuvo compras en el mercado. Sin embargo, detrás de esa calma aparente emerge una tensión estructural: las reservas no acompañan. El interrogante ya no es si el esquema funciona en el corto plazo, sino cuánto margen político y financiero tiene para sostenerse sin nuevas fuentes de dólares.

Estabilidad cambiaria con intervención activa

Según el informe de Ecolatina, el mercado local mostró estabilidad en las últimas ruedas, incluso en un contexto internacional volátil. El tipo de cambio operó a la baja, las tasas se mantuvieron en niveles reducidos y el BCRA continuó comprando divisas frente a una oferta creciente del agro.

La autoridad monetaria adquirió cerca de USD 4.000 millones en lo que va del año. Pero esa acumulación no se tradujo en reservas: las reservas brutas apenas subieron USD 600 millones y las netas cayeron cerca de USD 2.600 millones. El dato revela el núcleo del problema: los dólares que ingresan se diluyen en pagos de deuda, caída de depósitos en moneda extranjera y variaciones en activos como el oro.

El esquema, así, descansa sobre una lógica de flujo más que de stock. Mientras entren dólares —por exportaciones o financiamiento— el sistema se sostiene. Pero la fragilidad aparece cuando se observa el balance.

Apreciación cambiaria y señales cruzadas

La baja nominal del dólar convive con una fuerte apreciación en términos reales. El tipo de cambio real multilateral se apreció más de un 20% desde septiembre de 2025 y acumula una caída cercana al 11% en lo que va de 2026.

Esa dinámica amplía la distancia con el techo de la banda cambiaria —que pasó del 4% en diciembre a cerca del 20% actual—, pero al mismo tiempo reabre un debate clásico: competitividad versus estabilidad.

El fenómeno tiene dos motores. Por un lado, factores estructurales como el cambio en la matriz exportadora, donde energía y minería explicaron el superávit comercial de 2025. Por otro, elementos coyunturales: suba de precios internacionales, menor nivel de importaciones y expectativas de ingreso de divisas por la cosecha.

A esto se suma una demanda contenida, en un contexto donde el mercado apuesta a posicionarse en pesos ante la expectativa de mayor oferta de dólares en el corto plazo.

El frente financiero: reservas y deuda

El dato más sensible sigue siendo la dinámica de las reservas. Pese a las compras en el mercado, el BCRA no logra fortalecer su posición neta. La caída de depósitos en dólares y los compromisos de deuda erosionan cualquier acumulación.

En paralelo, el Tesoro comienza a moverse para cubrir vencimientos en moneda extranjera. La colocación de instrumentos como el AO27 y el AO28 apunta a testear la capacidad del mercado local para absorber deuda en dólares, incluso con vencimientos que exceden el actual mandato.

El desafío no es menor: el Gobierno necesita nuevas fuentes de financiamiento por fuera del circuito comercial. En ese contexto, no se descarta una eventual vuelta a los mercados internacionales, aunque con una ventana temporal acotada por el calendario electoral.

Margen táctico, presión estructural

La actual estabilidad cambiaria fortalece al Gobierno en el corto plazo. Le permite sostener tasas bajas, contener la brecha cambiaria —en torno al 3,5%— y evitar tensiones inmediatas en el mercado.

Pero esa misma estrategia condiciona el mediano plazo. La apreciación del tipo de cambio impacta sobre sectores exportadores, mientras la falta de acumulación de reservas limita la capacidad de respuesta ante shocks externos.

El equilibrio es delicado: el Gobierno gana tiempo, pero no resuelve el problema de fondo.

Entre la cosecha y el financiamiento

En los próximos meses, la liquidación del agro debería reforzar la oferta de dólares y sostener la dinámica actual. Ese flujo puede darle al BCRA una oportunidad para recomponer reservas, especialmente en un período con menores pagos de deuda hasta julio.

Sin embargo, la sostenibilidad del esquema dependerá de algo más que la cosecha. La clave estará en si el Gobierno logra transformar este alivio coyuntural en una estrategia financiera más robusta.

El mercado ya mira más allá: no sólo cuánto bajará el dólar, sino cómo se financiará la Argentina en un escenario donde los dólares comerciales podrían no alcanzar.

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Milei busca una reforma electoral que lo beneficia para la presidencial 2027

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La consultora Ecolatina remarca que, en su discurso de inauguración de las Sesiones Ordinarias, Milei anunció que enviará varias reformas, entre las cuales mencionó iniciativas de reforma electoral. Milei mencionó que “necesitamos reformar integralmente nuestro sistema electoral, para que los representantes sean responsables ante sus representados. Y esto implica también reformar cómo se financian los partidos políticos”. Pero son varias las iniciativas que el oficialismo tiene en mente para discutir en el Congreso con un denominador común: todas ellas son convenientes para los intereses electorales de Javier Milei en la próxima elección presidencial 2027.

Habrá que ver cuánto de todas estas ideas se materializan en uno o varios proyectos, pero en todo caso, no será fácil para el oficialismo juntar las mayorías para aprobarlas. La suspensión de la paso podría ser una que junte las mayorías, pero no está claro si se logrará, sobre todo porque el Gobierno no podrá negociar votos por recursos para estas iniciativas, porque aquí corren otros incentivos en la negociación.

Milei contó con una base sólida de votos en ambas cámaras, pero podría mermar

El panorama que mostraron las sesiones extraordinarias 2025-2026 fue muy auspicioso para el oficialismo. Milei contó con 130 diputados y 38 Senadores que votaron en más de un 95% con el oficialismo, en las más de 50 votaciones que hubo en ambas cámaras. Se trata de dos bloques de legisladores integrados por los propios de La Libertad Avanza, los afines del PRO y de la UCR y los negociadores de fuerzas provinciales. Entre todos ellos, se construyó la hegemonía legislativa que mostró el oficialismo para aprobar casi todo el temario de extraordinarias (solo faltó la media sanción final de la modificación a la ley de glaciares.

Por el otro lado, en ambas cámaras hubieron bloques de legisladores opositores que votaron en más del 95% de las veces contra el Gobierno. Solo en Diputados hubo una licencia para algunos de esos miembros del pelotón opositor para acompañar el Acuerdo Unión Europea-Mercosur. Si no hubiera sido por ello, habrían sido 100 diputados votando sistemáticamente en contra del Gobierno, como sí hubo 25 Senadores que votaron sistemáticamente en contra del oficialismo. Un grupo minoritario, pero nada despreciable como amenaza.

¿Esto puede cambiar?, ¿en algún momento la oposición puede volver a construir mayorías? Parece difícil en el Senado, allí LLA y sus aliados tienen una ventaja holgada. Pero sí podría darse que, de cambiar el humor social y ello alejar a los aliados del costo de estar ayudando al gobierno, ello contribuya a que se forme una mayoría de 129 diputados dispuestos a votar en contra el Gobierno, lo que bloquearía la capacidad de sacar leyes de Milei.

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La industria rebota en enero pero sigue en rojo interanual y la construcción avanza sin despegar

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El diagnóstico surge de un informe de la consultora Ecolatina y describe un escenario económico que el Gobierno sigue de cerca: la actividad productiva comienza a mostrar movimientos positivos en algunos indicadores, pero todavía convive con un proceso de ajuste sectorial y reconfiguración estructural.

¿Qué pasó con la industria y la construcción en enero?

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en enero una suba mensual desestacionalizada de 3,1%. A su vez, se revirtió el signo negativo de diciembre, por lo que la industria subió dos meses consecutivos. De este modo, enero se posicionó 2,4% por encima de los últimos seis meses, volviendo a los niveles de junio del año pasado. No obstante, la actividad industrial registró el séptimo mes de caída interanual al contraerse 3,2%.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) se mantuvo sin variaciones en enero, luego de haber repuntado 3,4% en diciembre. De este modo, con el dato de enero la actividad se ubicó 1,2% por encima de igual mes del año pasado y 0,5% por encima del promedio de 2025.

De cara al segundo mes de 2026, los indicadores adelantados presentan señales mixtas. En la industria, la producción de automóviles cayó 4,9% s.e. tras haber recuperado en enero caídas previas, y se ubicó 30,1% por debajo en términos interanuales. Por el lado de la construcción, el Índice Construya registró una suba de 16% s.e. (tras haber caído 11,6% s.e. en enero) y una baja de 2,7% i.a. En contraste, los despachos de cemento cayeron 2,8% s.e. y se posicionaron 5,3% por debajo de febrero del 2025.

Efecto rebote en la industria

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en enero una suba mensual desestacionalizada de 3,1%. A su vez, se revirtió el signo negativo de diciembre, por lo que la industria subió dos meses consecutivos. De este modo, enero se posicionó 2,4% por encima de los últimos seis meses, volviendo a los niveles de junio del año pasado. No obstante, la actividad industrial registró el séptimo mes de caída interanual al contraerse 3,2%.

Al interior del índice, todas las ramas industriales presentaron subas, (excepto Productos minerales no metálicos, que apenas cayeron). Creemos que esta importante suba mensual representa más un efecto rebote tras tantos meses de deterioro que un cambio de tendencia en la industria manufacturera. De hecho, en un esquema que prioriza el proceso desinflacionario a costa de un mayor dinamismo en la actividad, en un contexto de apertura económica, el desempeño observado a lo largo de 2025 refleje de manera más fiel la dinámica del sector que el dato puntual de enero.

El avance heterogéneo de la industria permite distinguir dos tipos de ramas industriales: aquellas que vienen creciendo, impulsadas por los sectores de la economía que actualmente se expanden como los primarios, y aquellas más expuestas a la apertura de importaciones y al enfriamiento de la actividad. Lo destacable es que incluso varias de las ramas más afectadas por este contexto registraron subas en la variación mensual desestacionalizada. Este es el caso de la industria automotriz (25,7% i.a.), la industria textil, donde productos textiles y prendas de vestir muestran caídas cercanas al 20% i.a., muebles y colchones (-5,0% i.a.), las cadenas finales de productos de metal y plástico (-8,0% i.a. en ambos casos) y los aparatos de uso doméstico (-35,8% i.a.). Estas ramas acumulan varias caídas interanuales consecutivas.

A pesar de este deterioro, todas registraron mejoras en la serie desestacionalizada en enero: productos textiles creció 4,5%, prendas de vestir 4,3%, productos de metal 6,1%, vehículos automotores 8,3% y productos de plástico 7,9%.

Por otro lado, se encuentran aquellas pocas ramas que vienen creciendo consistentemente, por ser ramas más vinculadas al sector primario, los principales drivers del crecimiento de la actividad económica (Vaca Muerta-minería). Además, se encuentran ramas que no están expuestas a la apertura comercial. Todos estos sectores se posicionan de manera sostenida por encima de igual mes del año pasado, y también crecieron en la serie desestacionalizada en enero: Alimentos y bebidas (+2,5%), Refinación del petróleo (+0,1%), Industrias metálicas básicas (asociadas a las etapas iniciales de la cadena, +0,2%).

Con vaivenes, la construcción crece lentamente

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) se mantuvo sin variaciones en enero, luego de haber repuntado 3,4% en diciembre. De este modo, el rubro se ubicó 1,2% por encima de igual mes del año pasado y 0,5% por encima del promedio de 2025.

El nivel de actividad observado en los últimos dos años parece haberse consolidado como la nueva normalidad para la construcción. Si bien resulta poco probable un retorno a los niveles de 2023, la actividad logró iniciar la recuperación mediante una dinámica de subas y bajas mensuales, superando el crecimiento de la industria.

En cuanto a los insumos para la construcción, cuatro de los doce registraron caídas mensuales en la serie desestacionalizada. Entre los principales retrocesos se destacan el hierro (-11,7%), los mosaicos (-8,8%) y las pinturas (-6,4%). En contraste, las subas más relevantes se observaron en ladrillos (15,7%), asfalto (+10,5%) y hormigón elaborado (+7,1%). El comportamiento de estos insumos durante enero, con subas en asfalto y hormigón y retrocesos en mosaicos y pinturas, sugiere que las obras vinculadas más grandes, e incluso la obra pública, particularmente las impulsadas por las provincias, habrían tenido un peso relativamente mayor en el indicador que aquellas asociadas a reformas y construcción de viviendas.

Se espera que este panorama se profundice en el marco de la Red Federal de Concesiones anunciada por el Gobierno, un programa que busca construir y mantener las rutas nacionales mediante un esquema de concesiones al sector privado. De todos modos, este esquema podría demorar el inicio de las obras, dado que las decisiones de inversión dependen de la rentabilidad esperada por las empresas, a diferencia de un esquema donde la obra pública es financiada por el Estado.

Lo desarrollado previamente es consistente con las expectativas para los próximos meses relevadas por INDEC. En el último informe se redujo la proporción de empresas dedicadas a obras privadas que esperan un aumento en el nivel de actividad en los próximos tres meses, pasando del 22% al 16,7%. Al mismo tiempo, el porcentaje de empresas vinculadas a obras públicas que prevén una mejora en la actividad creció levemente respecto del relevamiento anterior (+0,5 p.p.). Dentro de este grupo, las obras viales y de pavimentación aparecen como las principales impulsoras de la actividad del sector.

En cuanto a los principales obstáculos, los encuestados señalaron en primer lugar la caída de la actividad económica (31,1%, +3,9 p.p.), seguida por los altos costos de la construcción (21,2%, -2,8 p.p.). Por último, las empresas dedicadas a obras públicas recortaron en 7,3 p.p. sus expectativas de reducción de personal respecto del informe anterior.

Comentarios finales

Si bien el dato de la industria sorprendió al alza, no debería representar un cambio relevante en la tendencia divergente observada en los últimos meses del 2025. Esto es, mientras la industria parece estar atravesando cambios de carácter más estructural, la construcción muestra una recuperación gradual, con vaivenes.

De cara al segundo mes de 2026, los indicadores adelantados presentan señales mixtas. En la industria, la producción de automóviles cayó 4,9% s.e. tras haber recuperado en enero, y se ubicó 30,1% por debajo de febrero 2025. Por el lado de la construcción, el Índice Construya registró una suba de 16% s.e. (tras haber caído 11,6% s.e. en enero) y una baja de 2,7% i.a. En contraste, los despachos de cemento cayeron 2,8% s.e. y se posicionaron 5,3% por debajo de febrero del 2025.

Para 2026, esperamos mayores cambios al interior de las distintas ramas industriales, en un contexto de mayor apertura comercial, reformas estructurales y el avance de los acuerdos comerciales. En este marco, podrían observarse transformaciones en sectores que hasta ahora mostraron menor dinamismo en términos de cambios estructurales, como alimentos y bebidas y la industria metálica básica (acero y aluminio). En cuanto a la construcción, el sector aún tendría margen para continuar expandiéndose si se consolida la recuperación del crédito (en particular el hipotecario) y las obras de rutas nacionales anunciadas por el Gobierno.

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El Banco Central profundiza la contracción monetaria: cae la base y el dinero en circulación mientras crecen reservas y crédito hipotecario

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La política monetaria del Banco Central de la República Argentina volvió a mostrar en febrero una señal clara de endurecimiento: menos pesos en la economía, compras de dólares que fortalecen reservas y un crédito que empieza a mostrar comportamientos divergentes según el sector. El Informe Monetario Mensual de febrero de 2026, cuyo cierre estadístico fue el 6 de marzo, revela que la base monetaria cayó 0,8% en términos reales y que el agregado monetario amplio M3 privado se contrajo 1,1%, reflejando una menor demanda de dinero y una estrategia de absorción de liquidez.

Al mismo tiempo, la autoridad monetaria compró USD 1.557 millones en el mes y acumuló USD 2.715 millones en el primer bimestre, lo que impulsó el crecimiento de reservas internacionales hasta USD 45.566 millones. En paralelo, el crédito al sector privado dejó de expandirse en términos reales después de dos meses de crecimiento.

El cuadro general plantea una pregunta relevante para la economía argentina: si la estrategia de contracción monetaria puede sostener la estabilidad financiera sin frenar la incipiente recuperación del crédito y la actividad.

Menos pesos en la economía: el Banco Central mantiene el sesgo contractivo

El informe confirma que la política monetaria mantiene un sesgo restrictivo. Durante febrero, la Base Monetaria se redujo en $1,8 billones entre fines de enero y fines de febrero, acumulando seis meses consecutivos de contracción real.

El principal factor detrás de esta dinámica fue el impacto de las operaciones fiscales. En particular, el Tesoro depositó en su cuenta del Banco Central recursos obtenidos en licitaciones de deuda, lo que absorbió liquidez del sistema financiero. Además, la autoridad monetaria realizó operaciones en el mercado secundario que reforzaron ese efecto contractivo.

Aunque el Banco Central compró divisas al sector privado —una operación que normalmente expande la cantidad de dinero— ese impacto quedó neutralizado por las operaciones fiscales y financieras. El resultado fue una reducción del dinero disponible en términos reales.

Esta estrategia se reflejó también en los agregados monetarios. El M3 privado, que incluye circulante y depósitos del sector privado, cayó 1,1% real en febrero y se ubicó en 12,6% del PIB, un nivel apenas superior al mínimo observado en abril de 2024.

La contracción se concentró en los medios de pago —especialmente depósitos transaccionales— mientras que los depósitos a plazo y las colocaciones remuneradas mostraron variaciones marginales.

Reservas en alza y depósitos en dólares en máximos

Mientras el dinero en pesos se contrae, el balance en moneda extranjera del sistema financiero muestra una tendencia opuesta.

Las reservas internacionales cerraron febrero en USD 45.566 millones, con un incremento mensual de USD 1.062 millones. El principal factor fue la compra de divisas del Banco Central en el mercado, aunque también contribuyó la suba del precio del oro.

El informe también muestra un crecimiento sostenido del ahorro en dólares dentro del sistema financiero: Los depósitos en dólares del sector privado alcanzaron USD 38.367 millones, un máximo histórico reciente, con una suba interanual del 24%. Los préstamos en dólares al sector privado crecieron 50% interanual, hasta USD 20.245 millones.

Este comportamiento refleja un sistema financiero con mayor profundidad en moneda extranjera, un fenómeno que convive con la contracción monetaria en pesos.

Crédito: estabilidad general y divergencias entre sectores

El crédito en pesos al sector privado se mantuvo estable en términos reales durante febrero, luego de dos meses de expansión. En términos interanuales, sin embargo, el financiamiento muestra una recuperación significativa: creció 19,8% real y representa 8,9% del PIB.

El informe identifica dinámicas distintas según el tipo de financiamiento:

Crédito comercial: Creció 1,3% real mensual, con impulso de los documentos para capital de trabajo.

Crédito hipotecario: Continúa la tendencia expansiva con 1,4% de crecimiento real mensual. En términos interanuales se disparó 141,2%, impulsado principalmente por préstamos ajustados por UVA.

Crédito al consumo: Cayó 0,6% real en febrero, debido a bajas en préstamos personales y financiamiento con tarjetas.

El contraste sugiere que el crédito vinculado a inversión o vivienda muestra mayor resiliencia que el consumo financiado, un patrón habitual en etapas de política monetaria restrictiva.

Tipo de cambio y tasas: señales de estabilidad monetaria

El informe también señala que el tipo de cambio nominal cerró febrero en $1.409 por dólar, ubicándose por debajo del límite superior de la banda de flotación cambiaria.

En paralelo, las tasas de interés de corto plazo mostraron cierta volatilidad durante el mes, con un aumento a mediados de febrero que luego se revirtió. La tasa mayorista TAMAR para depósitos a plazo fijo se ubicó en torno al 31,1% nominal anual al cierre del período.

Este comportamiento sugiere que el mercado monetario mantiene niveles de liquidez relativamente controlados.

La estrategia monetaria en perspectiva

Los datos de febrero muestran un esquema monetario que combina tres pilares: Contracción real del dinero en circulación para sostener la estabilidad nominal. Acumulación de reservas mediante compras de divisas. Y recuperación gradual del crédito, aunque con diferencias entre segmentos.

    La señal institucional es clara: el Banco Central busca consolidar un régimen de disciplina monetaria mientras intenta sostener el funcionamiento del sistema financiero.

    Sin embargo, el verdadero test de la estrategia no está en las estadísticas mensuales sino en la dinámica de los próximos meses. La evolución del crédito, la estabilidad del mercado cambiario y la capacidad de mantener reservas en crecimiento marcarán si el actual equilibrio monetario logra sostenerse sin frenar la actividad económica.

    Informe Monetario Mensual Febrero de 2026 by CristianMilciades

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    El Gobierno baja tasas y aumenta la intervención cambiaria para contener al dólar en el inicio de marzo

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    El inicio de marzo expone un nuevo movimiento táctico en la política económica: el Gobierno redujo las tasas de interés en pesos y al mismo tiempo intensificó su intervención cambiaria para contener la presión sobre el dólar. El tipo de cambio oficial cerró la semana en $1.416, con una suba de 1,4% semanal, mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Tesoro volvieron a operar activamente en distintos segmentos del mercado.

    El diagnóstico, elaborado por la consultora Ecolatina, muestra una dinámica que empieza a definir el tono del frente monetario: menor tasa en pesos, mayor liquidez y presencia oficial en los mercados para evitar un salto cambiario. La pregunta que sobrevuela la estrategia es si el equipo económico podrá sostener ese equilibrio en un contexto de demanda de dinero debilitada y actividad interna aún incierta.

    Baja la tasa y sube la intervención

    Inicia un marzo con una serie de movimientos en el plano cambiario-monetario. El tipo de cambio de cambio se estabilizó por encima de los $1.400 que registró la semana previa, cerrando en la jornada de hoy en $1.416 (+1,4% semanal).

    El reciente cambio de estrategia que motivó una baja de las tasas de interés en pesos y un aumento del dólar produjo una intervención de las autoridades económicas. El Tesoro reapareció en el mercado de cambios vendiendo divisas y el BCRA volvió a intervenir en el dollar linked. De todas formas, las operaciones por el momento no afectaron una liquidez bancaria que luce holgada y las tasas se mantienen en torno al 20% TNA. En otro orden, con datos por febrero cerrado la Base Monetaria volvió a caer nominalmente, producto de una esterilización de las compras de dólares vía BCRA (Pases y mercado secundario) y el Tesoro (licitaciones y superávit fiscal). En este sentido, la compra de divisas está siendo contra mayor deuda pública. Esto ocurre porque la demanda de dinero nominal y real no logra recuperarse.

    Para que el programa de compras prosiga sin sobresaltos, será fundamental mantener las expectativas de devaluación a raya, máxime en un año donde los drivers de la actividad interna (y la demanda de dinero que tiene como contrapartida) cada vez están menos claros. Asimismo, para que esta estrategia sea más sostenible en el tiempo será clave retornar a los mercados internacionales de deuda para despejar el perfil de vencimientos en moneda dura y robustecer las perspectivas de Reservas del BCRA. 

    Inicia un marzo con una serie de movimientos en el plano cambiario-monetario. El tipo de cambio se estabilizó por encima de los $1.400 que registró la semana previa, cerrando en la jornada de hoy en $1.416 (+1,4% semanal). No obstante, con un techo de la banda aumentando el ritmo de deslizamiento (ajusta a la inflación de 2,9% de enero) la distancia a la banda superior se mantiene en torno al 15% que viene oscilando desde finales de febrero.

    Detrás de esta suba, se evidenciaron movimientos en tándem del BCRA y el Tesoro. Mencionábamos la semana pasada que desde mediados de febrero se notó un cambio en la estrategia monetaria, con las autoridades inyectando con mayor determinación liquidez en el mercado (vía licitación de Finanzas y operaciones del BCRA) para contener una tasa en pesos que se posicionó por encima del 40% TNA (hoy en 20% TNA) a costa de un aumento del tipo de cambio.

    Respecto al aumento del dólar, se superpuso a esta recalibración monetaria un mayor ruido externo tras los episodios y la escalada bélica de medio oriente, que repercutió en la cotización de las divisas. En concreto, el dólar actuó como refugió global y subió 1,6% en términos nominales en la semana, revirtiendo la tendencia que venían presentando las monedas emergentes. Por caso, Brasil se depreció nominalmente 2,4% desde la irrupción del conflicto, corrigiendo parcialmente la apreciación que venía presentando a lo largo del 2026 (+7%).

    En este contexto, el Tesoro reapareció en el mercado de cambios. El pasado 23 de febrero los depósitos del Tesoro en dólares subieron USD 119 M, al tiempo que los depósitos en pesos (expresados en dólares) bajaron USD 132 M, por lo que estimamos que las compras fueron por al menos USD 126 M. Sin vencimientos relevantes por delante, lo importante ocurrió luego: durante las tres ruedas posteriores, el Tesoro se desprendió de la misma cifra en el mercado cambiario, justo en momento donde el dólar (producto de la recalibración mencionada) acumuló un alza del 2,7%.

    Por estas razones, estimamos que la estrategia fue contener la presión alcista de la divisa en un contexto donde el equipo económico apostó por lanzar más liquidez al mercado. Y decimos esto porque, a pesar de que por esas fechas se producían vencimientos de deuda en dólares provinciales (puntualmente Buenos Aires por poco más de USD 350 M), no se registraron movimientos inusuales en los depósitos en dólares del sector público. Por el contrario, a finales de febrero se redujeron USD 355 M, indicando que los mencionados vencimientos se cancelaron con depósitos prexistentes (es decir, las provincias no salieron “a demandar”).

    En cuanto al BCRA, habría vuelto a ofrecer cobertura cambiaria en el mercado. En una semana atravesada por el ruido externo, se registraron operaciones inusualmente elevadas en la curva de dólar linked (en especial en el instrumento con vencimiento a abril), lo que indicaría que la autoridad monetaria optó por contener el alza en el dólar oficial y por retirar parcialmente la liquidez inyectada a finales de febrero.

    Más allá de ello, hasta el momento las operaciones no fueron de una magnitud suficiente para afectar a las tasas en pesos, que se mantuvieron en el orden del 20% TNA. De hecho, el colchón de liquidez luce lo suficientemente “holgado” para que los bancos puedan administrar con comodidad las obligaciones de encajes en pesos. Visto en números, luego de que los Pases que tienen las entidades con el Central se ubicaran al cierre de febrero en $2,6 bn (día donde el Tesoro inyectaba los $0,5 bn correspondientes a la subasta), el stock por dichas operaciones se redujo hasta los $0,98 bn al 4 de marzo (último dato disponible). En contraposición, la obligación de integración en pesos en el BCRA subió en la misma cuantía durante el mismo lapso. Por lo tanto, los bancos cuentan con una liquidez suficiente para rotar desde Pases a encajes y cumplimentar las obligaciones, y un colchón de liquidez cercano al $1 bn (más del doble de lo que exhibieron en gran parte de febrero).

    En otro orden, con datos monetarios cerrados por febrero podemos confirmar que la estrategia de compra de divisas del Central a cambio de deuda pública se mantuvo firme. De hecho, lejos de ello la estrategia se profundizó. Yendo al detalle, la Base Monetaria cayó $1,8 bn en términos corrientes durante el segundo mes del año, producto principalmente de una mayor esterilización del BCRA mediante la rueda de simultáneas (-$3,5 bn) de los pesos emitidos por las compras de divisas (+$2,2 bn) y en menor medida del rollover obtenido por Finanzas (-$1,2 bn).

    El cambio respecto a enero es que la inyección de liquidez de mediados de febrero implicó que la autoridad monetaria tenga una postura expansiva en el mercado secundario (al menos +$0,5 bn) y, por lo tanto, las compras en el MULC no tuvieron como contrapartida la cobertura cambiaria ofrecida en aquel entonces. Respecto a esto, habrá que ver si la reciente nueva intervención en dollar linked se convierte en una postura sistemática u obedece a factores puntuales debido a la coyuntura internacional.

    Parte de esta estrategia obedece a una demanda de dinero que no termina de aparecer. Los diferentes agregados monetarios (proxy de la demanda dinero) cayeron en mayor medida durante el mes pasado. El M2 Privado Transaccional (circulante + depósitos no remunerados) cayó a 0,2% mensual sin estacionalidad y el M3 Privado (M2 + plazos fijos) descendió 1,1% s.e., mientras que el M2 Privado (circulante + depósitos sin excluir remunerados) fue el único en subir (+0,7% s.e.).

    El punto está en que sin una recuperación de la actividad interna y el consumo no habrá demanda que compense la emisión de Base. Los indicadores de consumo (autos, escrituras, etc.) no terminan de despegar y el panorama del crédito no luce alentador (moras históricamente elevadas), sumado a una actividad anclada principalmente en actividades primarias que no dan espacio a que emerja una demanda de dinero por motivos transaccionales en el corto plazo. Incluso, el leve “oxígeno” para actividades domésticas que puede implicar la reciente suba del tipo de cambio no tuvo como contrapartida una depreciación real. De hecho, se apreció, fruto de la aceleración de la inflación y una depreciación nominal que estuvo por debajo de los socios comerciales (nos apreciamos 2% con Brasil desde el conflicto en medio oriente).

    Para peor, la demanda nominal de dinero no tiene una recuperación clara. El M2 Privado transaccional y el M2 Privado acumulan una baja del 2,0% y 4,7% en lo que va de 2026, respectivamente, mientras que el M3 fue el único que creció (+1,6%) fruto del comportamiento de los plazos fijos (+9,9%) que fueron constituidos a una tasa de interés real en terreno positivo. Es decir, la demanda de pesos no está apareciendo ni siquiera para convalidar un contexto de mayores precios (necesito más $ para comprar la misma cantidad), algo que está detrás del cálculo de las compras por USD 10.000 M que estimó el BCRA en el relanzamiento del programa.

    En suma, la política monetaria es contractiva. La inyección de pesos por compra de divisas se las esteriliza en mayor cuantía mediante las operaciones del Central (Pases + mercado secundario) y el Tesoro (licitaciones y superávit fiscal). Para que el programa de compras prosiga sin sobresaltos, será fundamental mantener las expectativas de devaluación a raya, máxime en un año donde los drivers de la actividad interna (y la demanda de dinero que tiene como contrapartida) cada vez están menos claros. Asimismo, para que esta estrategia sea más sostenible en el tiempo será clave retornar a los mercados internacionales de deuda para despejar el perfil de vencimientos en moneda dura y robustecer las perspectivas de Reservas del BCRA.  

    Sube del dólar oficial

    El tipo de cambio spot finalizó en $1.416 (+1,4% semanal). Por otro lado, el BCRA compró USD 291 M en la semana y las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) se ubicarían en terreno negativo por USD 500 M.

    La brecha cambiaria se estabiliza

    Los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista subió 0,7% ($1.436) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar CCL operado con CEDEARs ascendió 1,3% ($1.479) y, por el contrario, el dólar MEP operado con AL30 se redujo 0,4% ($1.431) y el blue bajó 0,7% ($1.415). De esta forma, la brecha promedio finalizó en la zona del 2%.

    Los futuros de dólar suben

    Los contratos a futuro del dólar acompañaron al movimiento del spot. En detalle, los contratos con vencimiento entre marzo a mayo subieron 0,5% y aquellos con vencimiento desde junio 2026 aumentaron 0,7%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación del +1,7%, +4,0% y +6,3% para marzo, abril y mayo, respectivamente.

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