El mercado de motovehículos en Argentina mostró en agosto 2025 un desempeño estable, con 54.837 unidades patentadas y un dato clave: el 97,4 % de las motos comercializadas fueron de fabricación nacional. La cifra confirma el fuerte arraigo productivo del sector y lo posiciona como un motor de empleo y desarrollo industrial en un contexto económico desafiante.
Según el informe mensual de la Cámara de Fabricantes de Motovehículos (CAFAM), agosto registró 54.837 patentamientos, apenas un -0,93 % menos que en el mismo mes de 2024 (55.351) y con una leve variación mensual positiva frente a julio (+0,02 %).
El dato sobresaliente fue la participación de la industria nacional: 53.404 motos producidas en el país, frente a solo 1.433 importadas. En términos relativos, el 97,39 % de las unidades patentadas se fabricaron en Argentina, un récord que reafirma la consolidación de la cadena de valor local.
“Los números de agosto son un claro reflejo de la fortaleza y el dinamismo de nuestra industria. Que casi la totalidad de las motos patentadas sean de producción nacional es un orgullo y una muestra del compromiso de nuestras empresas con el desarrollo productivo”, destacó Lino Stefanuto, presidente de CAFAM.
Distribución geográfica y tendencias de consumo
El mercado de motovehículos mantiene su fuerte concentración en los grandes centros urbanos. Buenos Aires lideró con 17.936 patentamientos, seguida por Santa Fe (5.935), Córdoba (4.769) y Chaco (3.091). La capilaridad del sector demuestra su alcance en todo el territorio, tanto en regiones metropolitanas como en provincias del interior.
En cuanto a cilindradas, el dominio es claro: 48.817 unidades correspondieron a motos de entre 101 y 250 cc, elegidas por su bajo costo, eficiencia y facilidad para el uso urbano. Les siguieron las de 251–500 cc (3.946 unidades) y las de 501–800 cc (1.156).
El análisis por categorías confirma la preferencia por modelos económicos y versátiles:
CUB Underbone: 31.537 unidades, la opción más demandada por su bajo mantenimiento y practicidad.
Street: 10.393 unidades, que combinan rendimiento con uso cotidiano.
On Off: 9.947 unidades, reflejando el interés por vehículos mixtos, aptos para asfalto y caminos rurales.
Scooter: 1.944 unidades, con menor participación, pero en crecimiento como solución urbana.
Empleo, movilidad y política industrial
El predominio de la producción nacional tiene impacto directo en el empleo industrial: desde terminales hasta autopartistas, talleres y concesionarios, la cadena de valor involucra a miles de trabajadores. Además, el auge de las motos de baja cilindrada refuerza el rol del sector como solución de movilidad accesible en contextos de inflación y dificultades de transporte público.
Desde el plano institucional, el desempeño del mercado fortalece los argumentos a favor de las políticas de incentivo a la producción nacional y sustitución de importaciones. En paralelo, consolida a la moto como un bien de consumo masivo y no solo recreativo, clave en el esquema de transporte diario de millones de argentinos.
Un sector estratégico en la economía argentina
La estabilidad en los patentamientos y la alta participación de la producción nacional proyectan un escenario alentador para los próximos meses. Según CAFAM, la demanda de motos seguirá firme, impulsada por la búsqueda de medios de transporte más económicos frente al automóvil.
El desafío a mediano plazo pasa por mantener el nivel de integración local, ampliar la oferta de financiamiento y sostener el ritmo de producción en un entorno macroeconómico volátil. La performance de agosto refuerza que el sector motovehicular es, al mismo tiempo, termómetro de consumo y motor de la industria nacional.
El Ministerio de Economía aprobó el Plan de Acción y Presupuesto 2025 de ARSAT, que prevé ingresos por más de $167 mil millones y la continuidad de proyectos estratégicos en conectividad, televisión digital y servicios satelitales. La empresa estatal invertirá en infraestructura clave para la reducción de la brecha digital y la soberanía tecnológica del país.
La Resolución 1285/2025, publicada el 2 de septiembre en el Boletín Oficial y firmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, aprobó el presupuesto de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT) para el ejercicio 2025.
Según el detalle oficial, la compañía proyecta:
Ingresos de operación: $157.835.667.445
Gastos de operación: $128.197.865.679
Resultado operativo: $29.637.801.766 de ganancia
Ingresos corrientes: $167.243.533.420
Resultado económico (ahorro): $39.045.667.741
Resultado financiero (superávit): $4.374.736.419
El documento resalta que estos números reflejan un escenario de equilibrio fiscal positivo, en línea con el rol estratégico de ARSAT como operador mayorista de telecomunicaciones y ejecutor de políticas públicas de conectividad.
Expansión de la infraestructura digital y el satélite ARSAT-SG1
El Plan de Acción 2025 detalla las prioridades estratégicas de la empresa estatal. Entre los principales proyectos figuran:
Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO): actualmente con 31.386 km operativos sobre un total de 36.616 km, alcanza al 85,7% de la red iluminada y conecta a más de 1.174 localidades. Para 2025 se prevé ampliar y securizar la infraestructura, cerrar anillos ópticos y actualizar tecnología para soportar un tráfico de internet que crecerá un 120% en el período 2025-2027.
ARSAT-SG1: el satélite de segunda generación, desarrollado junto a INVAP, avanza hacia su Fase 3 de integración de componentes. Permitirá conservar posiciones orbitales estratégicas, ofrecer banda ancha satelital y cubrir zonas rurales y de difícil acceso.
Capacidad satelital SES-17: ARSAT adquirió derechos exclusivos de comercialización en Argentina para brindar internet satelital en “banda Ka”, especialmente en escuelas y centros de salud.
Centro Nacional de Datos (CND): ampliación de la nube pública nacional, incorporación de servicios de ciberseguridad, almacenamiento y cómputo de alto rendimiento (HPC). Se financiará parcialmente con un crédito del Banco Mundial (BIRF-9455AR).
Televisión Digital Abierta (TDA): mantenimiento de las 101 estaciones terrestres que cubren al 86% de la población, con soporte satelital para llegar al 100% de los hogares.
Impacto
El plan ratifica a ARSAT como instrumento central de la política digital argentina, con objetivos que trascienden lo económico:
Reducción de la brecha digital: la empresa prevé conectar al 90% de las escuelas del país mediante fibra y satélites. Actualmente ya ofrece conectividad a 1.845 establecimientos y proyecta sumar otros 4.000 en 2025.
Telemedicina y servicios públicos: se contempla la provisión de internet satelital a más de 2.000 Centros de Atención Primaria de Salud en zonas aisladas.
Soberanía tecnológica: la continuidad de ARSAT-SG1 y la federalización de centros de datos buscan garantizar independencia en telecomunicaciones y resguardo de la información estratégica.
Empleo y eficiencia: la dotación de personal se ajustará a 596 empleados en 2025, con un esquema de optimización de recursos.
Financiamiento e inversión: ARSAT no prevé endeudamiento privado y evalúa la ampliación de capital con salida a mercados bursátiles, lo que implicaría un paso inédito en su esquema de financiamiento.
ARSAT entre la política digital y el mercado
La resolución consolida a ARSAT como actor clave en el despliegue de infraestructura digital en Argentina, en un contexto de creciente demanda de conectividad, competencia satelital global y presiones fiscales internas.
El superávit previsto, junto con el avance del ARSAT-SG1 y la expansión de la REFEFO, posiciona a la empresa como una pieza estratégica en la agenda de desarrollo económico y tecnológico. Sin embargo, la reducción de personal y la eventual salida al mercado de capitales plantean interrogantes sobre el modelo de gestión futura y su impacto en la gobernanza estatal de las telecomunicaciones.
En el arranque de septiembre, el dólar oficial subió hasta $1.400 en algunos bancos privados y marcó un récord desde la salida del cepo. La escalada se da a días de las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires, en un contexto de fuerte intervención oficial y crecientes dudas del mercado sobre la sostenibilidad del esquema cambiario.
El dólar mayorista avanzó $30 (+2,2%) y cerró en $1.372, mientras que en el Banco Nación trepó a $1.385 para la venta. En el promedio de entidades que publica el Banco Central, el minorista se ubicó en $1.391,88, aunque en bancos privados como ICBC y Macro llegó a $1.400, un máximo histórico.
El salto cambiario coincidió con la entrada en vigencia de la Comunicación “A” 8311 del BCRA, publicada el viernes pasado, que restringe la operatoria de los bancos al prohibir que incrementen su posición neta negativa en moneda extranjera en el último día hábil del mes respecto del anterior.
En paralelo, fuentes de mercado señalaron que el Gobierno habría utilizado u$s 354 millones de los depósitos del Tesoro en el BCRA para intervenir en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Si bien algunas versiones apuntaron a pagos de deuda con organismos internacionales, analistas privados sostienen que parte de las divisas se destinaron a contener la presión cambiaria.
El factor político: elecciones y crisis de confianza
La suba del dólar ocurre a menos de una semana de las elecciones legislativas de medio término en la provincia de Buenos Aires, consideradas por el mercado como un plebiscito al programa económico del Gobierno.
El economista Federico Glustein señaló que el resultado adverso del oficialismo en Corrientes anticipa un clima de tensión: “La madre de todas las batallas es Buenos Aires. Si el Gobierno pierde, su programa promercado puede quedar debilitado. El dólar ya está en un nivel artificialmente sostenido en $1.400, con tasas explosivas y licitaciones ad hoc. Si rompe la barrera de $1.450, la minicrisis actual podría profundizarse”.
Por su parte, Andrés Reschini (F2 Soluciones Financieras) vinculó la volatilidad cambiaria con la recomposición técnica de posiciones bancarias tras la prohibición del viernes, y advirtió que la inestabilidad electoral puede amplificar el impacto de cualquier shock financiero.
Brecha y expectativas
El dólar blue acompañó la tendencia y subió $25, hasta $1.355, quedando levemente por debajo del oficial. La brecha con el mayorista es del -1,5%, mientras que el MEP cerró en $1.379,91 y el CCL en $1.384,26. La referencia es parcial, ya que Wall Street no operó por el feriado del Labour Day.
Desde Bell Bursátil advirtieron: “A pesar de los esfuerzos del Gobierno, la desconfianza persiste. El mercado busca refugio en el dólar y habrá que seguir de cerca si las tasas dejan de ser un incentivo suficiente frente a la escalada cambiaria”.
La tensión cambiaria expone el dilema del Ejecutivo: sostener artificialmente el tipo de cambio en la previa electoral o habilitar un deslizamiento mayor que podría impactar de lleno en precios y expectativas.
Entre el ancla electoral y la fragilidad macroeconómica
El desafío inmediato es atravesar las elecciones bonaerenses sin que el dólar rompa el umbral psicológico de los $1.450, que el mercado observa como detonante de una crisis mayor. A mediano plazo, la presión sobre las reservas, la falta de dólares genuinos y la desconfianza sobre la consistencia del programa económico condicionan el margen de maniobra del Gobierno.
La próxima semana será clave: el resultado electoral bonaerense y la reacción del mercado delinearán el escenario hacia las generales de octubre. Una derrota oficialista podría acelerar la dolarización de carteras y obligar al Ejecutivo a rediseñar su estrategia cambiaria.
La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) informó que la recaudación tributaria de agosto alcanzó los $15,3 billones, lo que representa un aumento del 30,6% respecto al mismo mes de 2024. Si bien el dato muestra un crecimiento nominal, el desempeño de varios tributos revela tensiones vinculadas a la eliminación de impuestos extraordinarios, la dinámica del comercio exterior y los cambios normativos aplicados en los últimos meses.
Ganancias e IVA impulsan, exportaciones y Bienes Personales caen
Entre los principales motores se destacó el Impuesto a las Ganancias, que recaudó $3,19 billones, con una suba interanual del 49,2%, impulsada por los anticipos de sociedades y personas humanas bajo el nuevo régimen de la Resolución General 5685/2025. También el IVA neto registró un alza del 36,9%, hasta $5,32 billones, con mejor desempeño en el componente aduanero (+38,8%) que en el impositivo (+35,2%).
En contraste, los Derechos de Exportación retrocedieron un 8,6% interanual, totalizando apenas $398.147 millones, afectados por el adelantamiento de liquidaciones debido a la baja transitoria de retenciones dispuesta hasta junio por el Decreto 38/2025, y la posterior reducción arancelaria del Decreto 526/2025.
Por su parte, Bienes Personales tuvo una fuerte caída del 62,2%, con apenas $110.408 millones, explicada por la adhesión masiva al Régimen Especial de Ingreso (REIBP, Ley 27.743) durante 2024, que permitió cancelaciones anticipadas de períodos fiscales hasta 2027.
Seguridad Social y tributos internos: señales de la economía real
Los ingresos por Seguridad Social ascendieron a $3,66 billones, con una suba del 42,4%, apuntalada por el aumento de salarios nominales. En tanto, el Impuesto a los Créditos y Débitos sumó $1,25 billones, un 36,2% más que el año pasado, aunque incidió negativamente la menor cantidad de días hábiles.
Un dato destacado fue el desempeño del Impuesto a los Combustibles, que prácticamente se duplicó (+96,9%), con $481.968 millones, reflejando el fuerte impacto de las actualizaciones impositivas aplicadas en el sector energético.
En el comercio exterior, los Derechos de Importación treparon un 84,9% interanual, alcanzando $575.978 millones, por efecto combinado del tipo de cambio y el aumento de importaciones, lo que contrasta con el retroceso de los derechos de exportación.
Desafíos fiscales hacia fin de año
La comparación interanual se ve atravesada por varios cambios normativos y coyunturales: la eliminación del Impuesto PAIS, que en agosto de 2024 había aportado $659.985 millones; la derogación en marzo de 2025 de la suspensión de certificados de exclusión, que redujo percepciones de IVA y Ganancias en aduana; y los efectos de la moratoria y del REIBP en la base de comparación.
En el acumulado enero-agosto, la recaudación suma $119,3 billones, con un incremento del 49,8% interanual. Sin embargo, la evolución en términos reales dependerá de la dinámica inflacionaria, la estabilidad del tipo de cambio y la capacidad de sostener los ingresos del comercio exterior.
De cara al último cuatrimestre de 2025, el Gobierno enfrenta el desafío de recomponer recursos tras la eliminación de tributos extraordinarios y el impacto de la baja de derechos de exportación. Analistas advierten que el desempeño de la recaudación será clave para sostener el equilibrio fiscal comprometido con el FMI y las provincias.
En un contexto de alta volatilidad cambiaria y a pocas semanas de las elecciones, el Banco Central desplegó una batería de medidas para sostener el dólar oficial y reducir el costo de endeudamiento del Tesoro. El esquema combina suba de encajes, control de posiciones de divisas en los bancos, intervención en el mercado de futuros y coordinación con Finanzas. La estrategia, que busca “desinflar aunque duela”, garantiza un rollover superior al 100% en la última licitación, pero acrecienta la incertidumbre sobre la sostenibilidad del régimen cambiario tras octubre.
La semana siguió atravesada por el compromiso explícito del Gobierno de contener al dólar oficial, a través de una fuerte intervención en los mercados y la coordinación del Tesoro y el BCRA para dirigir los pesos a la licitación de Finanzas.
En este sentido, el BCRA intervino en el mercado para reducir el costo de endeudamiento de Finanzas y aumentó nuevamente los encajes para que los bancos dirijan su liquidez a una licitación que resultó con un rollover mayor al 100%. Asimismo, la autoridad monetaria habría aumentado sus tenencias de contratos de dólar futuro y, comunicación mediante, limitó a los bancos a aumentar su posición de divisas a finales de mes. Esto busca evitar que los pesos del vencimiento del contrato de dólar futuro de agosto obtenido por las entidades financieras se dirijan al dólar spot, algo que estuvo detrás en el salto del 4,5% diario de la divisa el 31 de julio. En otro orden, los depósitos del Tesoro netos de movimientos con organismos internacionales acumulan una caída de USD 250 M al 26/08, lo que podría indicar cierta presencia del Tesoro vendiendo divisas dentro de la banda para contener al dólar.
En suma, la cuestión es la misma: desinflar, aunque duela. Los incentivos políticos y el esquema se alinearán para contener el dólar oficial de cara a las elecciones, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. Lamentablemente, para el “día después” de las elecciones las autoridades económicas deberán recoger los dividendos de una estrategia que luce poco sostenible y aumenta la incertidumbre respecto al esquema cambiario-monetario que viene.
La semana siguió atravesada por el compromiso explícito del Gobierno de contener el dólar oficial, a través de una fuerte intervención en los mercados y la coordinación entre el BCRA y el Tesoro para dirigir los pesos a la licitación de Finanzas de la semana, todo mediado por una batería de normativas ad hoc del Central en lo que el cambio de reglas pasó a ser lo habitual.
En este sentido, la flamante “Fase 3” nacida al calor del acuerdo con el FMI se fue replegando hacia una posición de contención y mutando en una nueva fase que podemos redenominar “Llegar a octubre”. Venimos subrayando en las últimas entregas que el objetivo del Gobierno consiste en “desinflar, aunque duela”, haciendo referencia a la lectura de las autoridades de que una inflación baja permitiría un buen desempeño electoral. Esta postura se refuerza debido a los costos que acarrea en materia de política económica y en la medida en que nos acercamos a las elecciones, asociado típicamente con una mayor incertidumbre.
Justamente, elplano político se crispó tras conocerse el dato del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella. En agosto, el índice registró una pronunciada baja del 13,6% (-16,5% i.a.) a nivel nacional (-23,3% en GBA) y alcanzó el nivel más bajo durante la actual gestión. Para peor, el relevamiento de opinión se hizo entre el 1 y el 14 de agosto, previo a los presuntos desmanejos en el área de discapacidad. En las puertas de las elecciones de PBA en una semana y a un mes de las nacionales, el dato fue tomado con sumo pesimismo por parte del mercado y disparó la incertidumbre respecto al resultado electoral, traduciéndose en extendidas pérdidas en la renta variable y los bonos soberanos, y un repunte del dólar oficial durante el lunes. Comparando con agosto del 2017 y 2021, momentos donde también se celebraron elecciones legislativas (aunque con PASO en ago-17 y sept-21), el índice se encuentra un 16% por debajo de la gestión de Mauricio Macri y un 15% por encima de Alberto Fernández.
Las razones detrás del voto de las personas son una alquimia difícil de revelar y exceden el espíritu de este informe, pero las últimas encuestas deslizarían que el Gobierno tendría una elección más reñida de lo que se presumía hace unos meses atrás. En el plano económico, se verá en las urnas el resultado de la apuesta del Gobierno por sostener un proceso de desinflación a costa de una recuperación salarial estancada y de tasas reales elevadas con claros indicios de estancamiento en la actividad.
En este sentido, ¿cuáles fueron las novedades en materia económica? 1) Nuevas normativas del BCRA destinadas a aumentar encajes (+3,5 p.p.) y la proporción de estos que se pueden integrar con títulos públicos (+5,5 p.p.) con vencimientos mayor a 60 días adquiridos en las licitaciones primarias; 2) Sumado a esto, intervenciones en el mercado secundario hacia títulos con vencimiento a 2026 para reducir el costo de endeudamiento del Tesoro; y 3) Todo lo que configura una demanda cautiva de los bancos y menor costo para que Finanzas logre un rollover mayor al 100% en la última licitación de agosto.
Además de esto, dos factores resaltaron. Por un lado, al sostenimiento de la cotización con el objetivo puntual de la licitación, se insinúa un Central más activo en el mercado para señalar un corredor de tasas. En concreto, durante la semana la entidad volvió a absorber pesos vía Pases pasivos, con una tasa en torno al 45%-50% TNA y ofreciendo tasas activas descendiendo con el correr de las jornadas a la zona del 60% TNA. Recordemos que, desde el 13 de agosto, el BCRA ofrece REPO a los bancos al cierre de mercado, con una tasa igual a la tasa PP del día + 2% bajo garantía de títulos públicos con vencimiento mayor a 60 días adquiridos en licitaciones primarias.
Por otro lado, el Central profundizó la posición de futuros. El interés abierto negociado en la plaza de futuros tocó un máximo de casi USD 8.000 M durante el jueves, un récord histórico, con las posiciones de septiembre creciendo producto del rolleo de los vencimientos de agosto, y destacando el crecimiento de noviembre (post elecciones) y los contratos de cara a 2026. Precisamente, estas posiciones dejarían entrever una mayor postura del Central, que viene sosteniendo la cotización de plazos más largos en el marco de una mayor incertidumbre sobre el esquema cambiario luego de octubre.
A finales de julio, la posición short del Central marcó un pico bajo la actual administración de USD 3.811 M. Tomando el fuerte supuesto de que gran parte del aumento del interés abierto corresponde a mayores tenencias del BCRA, la posición habría marcado un pico cercano a los USD 6.200 M (al 28/08). La cifra se ubicaría incluso por encima de los USD 5.000 M de finales de julio que señaló el FMI en la reciente revisión.
En este marco, el BCRA limitó las operaciones de los bancos en la jornada de hoy. El nuevo comunicado apunta a que los bancos no puedan aumentar la posición de moneda extranjera el último día hábil del mes, en la búsqueda por evitar lo ocurrido en julio. Esto es, la autoridad monetaria va aumentando sus tenencias del dólar futuro más corto y, a finales de mes, no rollea la totalidad de los vencimientos (último día hábil), reduciendo el volumen de la plaza e “inyectando pesos” que son tomados por los bancos para comprar dólar spot ante la falta de cobertura. Algo de esto estuvo detrás del salto del 4,5% diario del dólar oficial el 31 de julio. Cabe destacar que el BCRA está limitado por A3 a una posición de hasta USD 9.000 M, por lo que mientras más aumente su posición, más obligado se vería a finales de mes a no rollear y oxigenar las tenencias para retomar la postura.
En otras novedades, venimos destacando el menú de herramientas desplegado para contener el dólar oficial: un peso caro (mayores tasas) y escaso (encajes, licitaciones, intervenciones de mercado), posiciones en dólar futuro y, desde la aprobación del FMI, el retiro del Tesoro en el mercado oficial demandando divisas.
Justamente, los depósitos en dólares del Tesoro se vienen reduciendo. Desde la transferencia del desembolso del FMI, los depósitos en USD del Tesoro en el BCRA pasaron de USD 2.025 M a USD 1.671 M. Tomando datos hasta el 26/08, la caída de los depósitos asciende a -USD 327 M. Cuando se cruza con la información correspondiente a las Reservas, dentro de esas fechas se produjeron movimientos netos con OOII por -USD 45 M (pueden existir movimientos solapados en otras líneas, que también fueron negativos) y “otras operaciones” por cerca de -USD 280 M.
De este modo, cuando se netea a los movimientos de depósitos lo correspondiente a OOII, el Tesoro acumula una baja de USD 250 M de los depósitos (al 26/08) que podría corresponderse a ventas en el mercado oficial para contener al dólar. Incluso, en determinadas fechas los depósitos en Pesos valuados en USD crecen casi en la misma magnitud que caen los depósitos en moneda dura (venta de dólares contra pesos), como lo fue en los casos cercanos del 20/08 (+-USD 24 M) y 26/08 (+- USD 50 M).
De ser así, la posición compradora de julio se habría revertido. Según el informe del MULC del BCRA por julio, el Tesoro compró USD 1.229 M en medio de la primera revisión con el FMI. Si bien el esquema implica la intervención del BCRA en el techo de la banda, el acuerdo abre las puertas a que la autoridad monetaria intervenga dentro de las bandas ante shocks exógenos y elevada incertidumbre. Siempre asumiendo que el Tesoro efectivamente vendió divisas, habrá que ver si las razones esgrimidas por el Gobierno son suficientes para el organismo. De todas formas, la revisión tendrá lugar recién a inicios de 2026, aunque siempre pueden existir llamados y reuniones donde eventualmente el tema pueda ponerse sobre la mesa.
En suma, la cuestión es la misma: desinflar, aunque duela. Los incentivos políticos y el esquema se alinearán para contener el dólar oficial de cara a las elecciones, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. Lamentablemente, para el “día después” de las elecciones las autoridades económicas deberán recoger los dividendos de una estrategia que luce poco sostenible y aumenta la incertidumbre respecto al esquema cambiario-monetario que viene.
El dólar oficial sigue al alza
El dólar spot finalizó en $1.342 (+1,6% respecto al viernes anterior) e hilvanó dos semanas consecutivas al alza. En el marco de un volumen operado estable y una mayor liquidación del agro, el dólar oficial ascendió en medio de un clima político encrispado. Por otro lado, las Reservas Brutas con la caída de depósitos del Tesoro como trasfondo y el movimiento habitual de encajes de finales de mes finalizaron en USD 39.966 M. De esta forma, las Reservas Netas descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG habrían cerrado en USD 1.400 M (+USD 6.500 M si no se descuentan aquellos ítems).
La brecha cambiaria se mantiene estable
En la semana, los dólares alternativos finalizaron con subas. En números, el dólar minorista subió 1,8% ($1.361) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar MEP ascendió 1,7% ($1.350), el dólar CCL medido en CEDEARs se deslizó 1,6% ($1.355) y el blue aumentó 0,4% ($1.350). Como resultado, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 2%.
Los futuros de dólar suben
Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos de septiembre a noviembre subieron 1,0%, y aquellos con vencimiento desde diciembre lo hicieron en 0,1%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 8,8% para el trimestre septiembre-noviembre, y promedia un 16,2% para el trimestre siguiente.