La Secretaría de Energía estableció un nuevo precio mínimo de adquisición para el biodiesel destinado a la mezcla obligatoria con gasoil, que regirá durante septiembre de 2025. Según la Resolución 377/2025, publicada en el Boletín Oficial, el valor quedó fijado en $1.436.861 por tonelada, con un plazo máximo de pago de siete días corridos desde la facturación.
La medida se enmarca en la aplicación de la Ley 27.640 de Biocombustibles, que regula la producción, comercialización y mezcla de biocombustibles en la Argentina, y responde a la necesidad de ajustar los precios frente a las condiciones actuales del mercado.
El precio de referencia del biodiesel se determina periódicamente bajo el procedimiento aprobado por la Resolución 963/2023, que faculta a la Secretaría de Energía a revisar distorsiones de mercado. En septiembre, el valor ya había sido actualizado por la Resolución 369/2025, pero un nuevo informe de la Subsecretaría de Combustibles Líquidos —IF-2025-104511712-APN-SSCL#MEC— justificó la revisión y el ajuste.
Este esquema se da en un marco de emergencia pública económica, energética y administrativa, declarado por el Decreto 70/2023 y la Ley 27.742, que refuerza la potestad del Gobierno para intervenir en la fijación de precios estratégicos.
La medida, firmada por la secretaria de Energía María Carmen Tettamanti, entra en vigencia inmediata desde su publicación y regirá hasta que se establezca un nuevo valor.
Un sector clave en transición
El biodiesel, elaborado principalmente a partir de aceite de soja, constituye un insumo crítico en la matriz energética argentina por su aporte a la diversificación y a la reducción de emisiones. La normativa vigente establece un corte obligatorio con gasoil, que asegura demanda para las plantas productoras distribuidas en provincias como Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Santiago del Estero.
El nuevo precio impacta directamente en la rentabilidad de las pymes del sector, que reclaman previsibilidad y condiciones de pago más ágiles para sostener la producción. En ese sentido, la resolución fija que los pagos deben realizarse en un plazo máximo de 7 días corridos, buscando reducir tensiones financieras en un segmento con fuerte peso exportador y encadenamiento regional.
El ajuste del biodiesel ocurre en un momento de alta sensibilidad política y económica:
Para el Gobierno, significa sostener un marco regulado que garantice la continuidad de las mezclas obligatorias en el transporte y la logística.
Para los productores, implica un reconocimiento a los mayores costos de insumos y a la presión cambiaria, aunque persiste la incertidumbre sobre la periodicidad de las revisiones.
Para el mercado energético, la medida refuerza la transición hacia fuentes renovables, aunque en un contexto de emergencia y restricciones fiscales que limita subsidios y estímulos adicionales.
En términos institucionales, la resolución busca equilibrar el cumplimiento de la Ley de Biocombustibles con la necesidad de garantizar precios sostenibles para los productores y, al mismo tiempo, moderar los impactos sobre los precios finales de los combustibles fósiles.
Entre la estabilidad de corto plazo y la agenda de transición energética
La fijación de un nuevo precio mínimo asegura la continuidad operativa en septiembre, pero deja abierto el interrogante sobre la estrategia de largo plazo. El desafío será cómo combinar la disciplina fiscal, la apertura del mercado de combustibles y los compromisos de descarbonización que Argentina asumió en el plano internacional.
El sector de biocombustibles aparece así como un laboratorio de tensiones entre la necesidad de incentivar inversiones y la política oficial de ordenamiento económico bajo emergencia. Las próximas resoluciones marcarán si el esquema logra consolidar una senda previsible o si se mantiene bajo ajustes permanentes.
La consultora Analytica relevó los precios de alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires y detectó un aumento de apenas 0,2% en la tercera semana de septiembre. Con este dato, la proyección mensual se ubica en torno al 2,1%, marcando un escenario de relativa estabilidad en el rubro de consumo masivo.
De acuerdo con el informe, la variación semanal de 0,2% se traduce en un promedio móvil de cuatro semanas de 2,1%, cifra que consolida la tendencia de moderación inflacionaria en los alimentos.
En cuanto al nivel general de precios, la consultora proyecta una suba mensual de 2,1% en septiembre, lo que confirma la continuidad de registros muy por debajo de los niveles observados durante 2023, cuando la dinámica inflacionaria superaba el 10% mensual en varios tramos del año.
Sectores con mayores y menores aumentos
El informe detalla una marcada heterogeneidad entre rubros:
Verduras: +6,1% (promedio cuatro semanas).
Frutas: +5,1%.
Café, té, yerba y cacao: +0,8%.
Lácteos: +0,5%.
Las alzas en frutas y verduras responden a factores estacionales y climáticos, mientras que los lácteos y las infusiones muestran mayor estabilidad de precios.
El relevamiento de Analytica cobra relevancia en un escenario donde el Gobierno busca consolidar la desaceleración inflacionaria tras la corrección del tipo de cambio y el reordenamiento de las cuentas públicas.
Para los analistas, la estabilidad en alimentos y bebidas resulta clave porque este rubro tiene fuerte incidencia en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y en la percepción social del costo de vida.
Si la tendencia se sostiene en lo que resta de septiembre, el mes cerraría con una inflación general del orden del 2%, consolidando al tercer trimestre como el de menor inflación en los últimos cuatro años.
Hacia adelante, el desafío será mantener esta desaceleración en un contexto de presión cambiaria y estacionalidad de algunos precios sensibles. El impacto de la sequía en frutas y verduras, la evolución del dólar paralelo y las negociaciones salariales serán factores determinantes en el último trimestre de 2025.
Analytica advierte que la estabilidad lograda aún es frágil y depende de un delicado equilibrio entre política monetaria, expectativas y oferta de bienes básicos.
Desde Córdoba, el Presidente criticó a la oposición y vaticinó el triunfo de su espacio en las elecciones nacionales.
El presidente Javier Milei consideró hoy en Córdoba que la sociedad “va a volver a reflexionar”, y en la próxima elección legislativa nacional del 26 de octubre, La Libertad Avanza “va a pintar de violeta al país”.
Durante su exposición en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el mandatario acusó a la oposición a la que referenció como “el partido del Estado” de intentar destruir al Gobierno, en el marco del año electoral, y contrapuso que “construir requiere de mucho trabajo”.
“Si tomamos conciencia del monstruo que hay enfrente, creo que la sociedad va a volver a reflexionar, y este 26 de octubre va a pintar de violeta el país”, precisó además, lo que cosechó tibios aplausos de los presentes.
En la misma línea, ironizó: “Por eso fue era tan genial el ejemplo que había hecho Alfredo Casero con el flan. Se le había terminado de quemar la casa y gritaba que quería flan. No, pero se quemó la casa. ‘Quiero flan’. Pero no hay heladera. ‘Quiero flan’. Pareciera que la política en Argentina está empecinada en eso, en violar sistemáticamente la restricción de presupuesto”.
Al respecto, en un claro mensaje sobre la oposición, amplió: “Esto es más allá de una encuesta o de lo que uno pueda estar mirando, es principio de revelación pura. Si estuvieran para ganar acorde a lo agrandados que están, no estarían tratando de romper todo, todo el tiempo”.
“Parte de todas las problemáticas que se están impulsando desde el partido del Estado, es la contracara porque saben que pierden, entonces quieren romper todo para conseguir un mejor resultado”, alertó el libertario, y completó: “Pero nosotros vamos a seguir peleando y avanzando, no nos vamos a rendir de ninguna manera, porque vinimos para hacer grande a la Argentina nuevamente y no vamos a cesar en esa tarea de ninguna manera”.
Camino a los comicios nacionales, Milei aprovechó para destacar a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien competirá por una banca en la Cámara de Senadores, y mencionó al expresidente Mauricio Macri, a quien desde La Libertad Avanza intentan acercarse.
Según expresó el mandatario, los argentinos mantienen “una gran deuda” con su funcionaria a la que describió como “una verdadera patriota” por llamar a votar a la lista libertaria camino al balotaje del 19 de noviembre de 2023.
Por su parte, vaticinó “una pequeña pausa” de lo que definió como la marcha económica del país y que le atribuye “a la volatilidad que está creando el partido del Estado”, pero garantizó que si el 26 de octubre, la sociedad pinta a la Argentina de violeta, iniciará “el camino a la Tierra Prometida”.
El mandatario anticipó además que impulsará una reforma laboral, una reforma tributaria, y “mucha desregulación económica para adelante”, y vaticinó resistencia de la oposición. “Cuando le empezaron a torpedear el barco a De la Rúa fue porque quiso hacer la reforma laboral. No sea cosa que los que están torpedeando atrás sean los mismos. No van a poder parar el cambio”, subrayó.
Asimismo, sostuvo que “doblegar el statu quo no es fácil” porque “los procesos de cambio siempre generan resistencia”, y cuestionó al ex gobernador de esa provincia, Juan Schiaretti, por haber criticado el modelo libertario. “Cuanto más fuerte, la resistencia es aún muchísimo mayor”, sostuvo Milei
También cuestionó hoy al ex aliado, actual candidato a diputado de Provincias Unidas, al advertir que “cuando uno pasa por la administración pública y tiene la tarea de llevar a cabo el país, una provincia o un municipio, se supone que uno debe aprender qué era la restricción presupuestaria”.
“Días atrás, Schiaretti nos criticaba por lo que estábamos haciendo, y hacía una propuesta de gastar más que sonaba muy linda, pero implicaba elevar el déficit fiscal en 7 puntos del PBI. ¿Con qué lo vamos a financiar? ¿Con emisión monetaria, con endeudamiento?“, se preguntó Milei.
Por último, pidió “romper con el círculo de la demagogia”, cuestionó a los sectores que “se empecinan en violar sistemáticamente la restricción de presupuesto”, y se mostró convencido de que su administración continuará implementado reformas. “Estamos confiados en que vamos a poder seguir haciéndolas de acá en adelante, porque ya todos hemos visto quién está enfrente, ya hemos visto a los forajidos de vuelta. Así es que vamos a seguir trabajando por hacer una Argentina mejor, para que salgamos del populismo y salgamos adelante de una vez por todas”, concluyó.
El mandatario brindó un discurso en la Bolsa de Comercio local y a las 18 encabezará una actividad de campaña con los candidatos locales de La Libertad Avanza (LLA) para las elecciones del 26 de octubre.
La consultora Ecolatina alertó que la economía argentina interrumpió su racha de crecimiento en el segundo trimestre de 2025, al registrar una caída de 0,1% del PIB en términos desestacionalizados frente al período anterior. Aunque la comparación interanual aún muestra un alza de 6,3%, el informe destaca que los indicadores adelantados ya anticipan un escenario recesivo, con una probabilidad del 98,6% de ingresar en contracción en los próximos meses.
Camino a la recesión
En el segundo trimestre del año, el producto interno bruto (PIB) cayó 0,1% en términos desestacionalizados frente al período previo, interrumpiendo una racha de tres subas consecutivas. En la comparación interanual, registró un crecimiento de 6,3%. De este modo, el primer semestre del año se posiciona un 6,1% por encima del promedio del mismo periodo del 2024.
Si bien la economía venía mostrando claras señales de enfriamiento, se destacó la caída en todos los componentes, exceptuando consumo público. Al interior de la serie desestacionalizada, las importaciones cayeron -3,3% respecto al primer trimestre, el consumo privado un -1,1%, las exportaciones lo hicieron en -2,2% y formación bruta de capital fijo un -0,5%. Por su parte, el consumo público avanzó 1,1%.
Los sucesos de las últimas semanas, junto con las correcciones de los últimos datos oficiales, nos llevan a estimar un crecimiento promedio cercano al 4% para 2025. Este resultado se explica en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, dado que la actividad crecería en la zona del 0,5% a lo largo del año.
¿Qué pasó en el segundo trimestre?
En el segundo trimestre del año, el producto interno bruto (PIB) cayó 0,1% en términos desestacionalizados frente al período previo, interrumpiendo una racha de tres subas consecutivas. En la comparación interanual, registró un crecimiento de 6,3%. De este modo, el primer semestre del año se posiciona un 6,1% por encima del promedio del mismo periodo del 2024.
Si bien la economía venía mostrando claras señales de enfriamiento, sedestacó la caída en todos los componentes, exceptuando consumo público. Al interior de la serie desestacionalizada, las importaciones cayeron -3,3% respecto al primer trimestre, el consumo privado un -1,1%, las exportaciones lo hicieron en -2,2% y formación bruta de capital fijo un -0,5%. Por su parte, el consumo público avanzó 1,1%.
De todos modos, respecto al inicio de la recuperación (segundo trimestre del 2024), todos los sectores se encuentran por encima: las importaciones un 38,8%, la inversión 34,3%, consumo privado 10,5%, las exportaciones 3,6%, y por último, más moderadamente el consumo público, 0,6%.
Las distintas actividades económicas mostraron mejoras en la comparación interanual. Los sectores primarios se encuentran moderadamente mejor: agricultura creció un 4,8% i.a. y la minería un 6,7% i.a. Por su parte, los sectores más intensivos en empleo mostraron mejoras, aunque sobre la baja base del segundo trimestre de 2024, en pleno piso de la recesión: la construcción creció 10,6% i.a., el comercio 10,3% i.a., la industria 6,9% i.a. y hoteles y restaurantes 17% i.a. Por su parte, la intermediación financiera creció un 26,7% i.a.
En contraste, cuatro sectores se ubicaron por debajo del segundo trimestre del 2024, entre los cuales se encuentran Administración pública (-0,8% i.a.), el sector de Hogares privados con servicio doméstico (-1,3% i.a.), Electricidad, gas y agua (-1,1% i.a.) y pesca (-42% i.a.), un sector muy volátil.
Cayó el consumo privado y subió el público
Con relación al consumo privado, el panorama cambió notablemente entre el primer y el segundo trimestre del año. En el primero, el consumo había alcanzado su nivel más alto de la serie desestacionalizada desde 2004, impulsado principalmente por dos factores: la mejora del salario real, favorecida por la baja de la inflación, y el fuerte crecimiento del crédito. Dentro de este esquema, se destacó el aumento de las compras de bienes y servicios importados, como también de bienes durables, lo que explicó la magnitud de la recuperación.
Con los datos del segundo trimestre, el escenario se revirtió. El salario real registrado avanzó 0,5% en ese período, aunque no alcanzó a compensar la baja del 0,9% registrada en el primero, cerrando con una caída del 0,4% en los primeros seis meses del año. A su vez, el crédito al consumo mostró una desaceleración: creció 18% s.e. en el primer trimestre y 13,7% en el segundo.
En cuanto a la composición, el consumo de bienes durables siguió superando al consumo masivo, aunque con una clara pérdida de dinamismo. Las ventas de electrodomésticos pasaron de crecer 44,3% i.a. en el primer trimestre a 27% i.a. en el segundo, mientras que las de autos se desaceleraron de 136,5% i.a. a 76% i.a. Por el contrario, el consumo masivo, que había caído 3,3% i.a. en el primer trimestre, mostró un repunte de 3,9% i.a. en el segundo. Sin embargo, este avance apenas compensó el retroceso previo, de modo que en el acumulado semestral prácticamente no se registró crecimiento (+0,2% i.a.).
De este modo, los factores que habían impulsado el consumo en el primer trimestre (como el aumento de las importaciones, la mejora del salario real, el crédito y la compra de bienes durables) fueron perdiendo dinamismo, mientras que el resto de los componentes continuaron presionando a la baja.
Por su parte, el consumo público fue el único componente que mostró una suba, impulsado principalmente por la recuperación de los salarios públicos a nivel provincial, asociados a la salud, educación y seguridad. Estos crecieron 2% en términos reales durante el segundo trimestre, traccionando así el gasto. En contraste, los salarios públicos nacionales continúan rezagados: todavía se ubican 11% por debajo en términos reales respecto del primer semestre de 2024 y, en este trimestre, incluso retrocedieron 1%.
¿Qué esperamos para la segunda mitad del año?
En el segundo trimestre, la actividad dejó atrás el enfriamiento y comenzó a contraerse. Los sectores con mayor demanda de empleo (construcción, comercio e industria) lograron salir del piso de la recesión previa, pero fueron se fueron frenando. Al mismo tiempo, los factores que habían impulsado el crecimiento en el primer trimestre, la estabilidad macroeconómica y una mayor apertura de importaciones, resultaron insuficientes para sostener la recuperación y evitar la nueva contracción.
A futuro, el panorama tampoco es alentador según los indicadores adelantados. El Índice Líder elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que busca anticipar el ciclo económico, cayó un 4,72% en agosto. Estiman que la probabilidad de entrar en una recesión en los próximos meses se ubica en un 98,6%. Esto va en línea con el resto de los indicadores adelantados. El Índice de Confianza del Consumidor (UTDT) cayó 13,9% en agosto y volvió a caer en septiembre (-0,3%). Con relación a la construcción, el Índice Construya cayó 8,6% en agosto, y los despachos de cemento 1,8%.
La incógnita es lo que ocurrirá en el tercer trimestre. Su inicio estuvo marcado por la volatilidad cambiaria y las tasas elevadas. No obstante, la reciente baja de tasas podría favorecer una recuperación parcial de la actividad, junto con un tipo de cambio más alto. Este último daría cierto alivio a sectores con precios en dólares, como la construcción, al reducir sus costos, y al mismo tiempo contribuiría a moderar las importaciones. En cualquier caso, el panorama seguirá condicionado por el nivel de incertidumbre política en la antesala de las elecciones de octubre.
Los sucesos de las últimas semanas junto con las correcciones de los últimos datos oficiales, nos llevan a estimar un crecimiento promedio cercano al 4% para 2025. Este resultado se explica en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, dado que la actividad crecería en la zona del 0,5% a lo largo del año.
El proyecto de Presupuesto 2026, enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, estima que la recaudación tributaria alcanzará los $90,3 billones, lo que representa un crecimiento nominal del 22,5% y real del 11% respecto a 2025. El esquema contempla un PBI en alza del 5% y un impacto diferenciado según tributo, con fuerte incremento en combustibles y CO₂ y la desaparición del Impuesto PAIS.
El Palacio de Hacienda fundamentó las proyecciones en un escenario de crecimiento del PBI del 5% y una inflación estimada en 10,1% anual. Bajo estas variables, el Gobierno espera que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) obtenga $90,3 billones en 2026, frente a los $73,6 billones que se calcula recaudar en 2025.
La mejora de los ingresos permitirá, según el Ejecutivo, compensar la pérdida de recursos generada por la eliminación del Impuesto PAIS (1% del PBI) y la rebaja en Bienes Personales (0,3 puntos del PBI).
El Presupuesto prevé además un superávit fiscal del 1,5% del PBI, menor al 2,2% estimado en los compromisos con el FMI, aunque en línea con un escenario de crecimiento más dinámico.
Los tributos que más aportarán en 2026
Impuesto a las Ganancias: aportará $16,5 billones, con un incremento nominal del 24,2% y real del 12,8%.
IVA neto de devoluciones: sumará $32,9 billones, con un alza nominal del 19% y real del 8%, consolidándose como el tributo más relevante.
Impuesto a débitos y créditos bancarios: se prevé una recaudación de $16,4 billones, lo que implica un crecimiento real del 10%. Pese a su peso, es uno de los tributos bajo debate para su eventual eliminación.
Retenciones a las exportaciones: generarán $9,9 billones, con un avance real del 11%, reflejando el repunte esperado del comercio exterior.
Derechos de importación: alcanzarán $6,5 billones, con una suba real del 17%, en línea con el aumento proyectado en compras externas.
Impuestos a combustibles líquidos y a emisiones de CO₂: serán los de mayor crecimiento, al pasar de $1,7 billones a $2,9 billones (+71% nominal, +55% real), por la aplicación de actualizaciones postergadas.
Desde el Ministerio de Economía se subrayó que la estrategia tributaria no descansa únicamente en mayores alícuotas, sino en la ampliación de la base imponible, la mejora en la administración y el impulso de la actividad económica.
En términos políticos, el esquema busca sostener un equilibrio delicado: recaudación creciente con menor presión fiscal selectiva, en un contexto de austeridad y renegociaciones con el FMI. La eliminación del Impuesto PAIS implica un giro relevante, ya que representaba una de las principales fuentes transitorias de ingresos en años previos.
Las proyecciones abren interrogantes sobre su viabilidad: analistas advierten que la recaudación depende fuertemente de que el crecimiento del PBI supere el 5% previsto y que la inflación se mantenga controlada. Además, sectores exportadores y bancarios podrían objetar el peso de los tributos que continúan elevados.
El debate parlamentario del Presupuesto 2026 será decisivo para confirmar estas metas, en un año donde el oficialismo buscará consolidar credibilidad fiscal sin frenar la recuperación económica.