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El desempleo en la Argentina subió al 7,5% y expone las fracturas del mercado laboral

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El mercado laboral argentino volvió a encender una señal de alerta. Tras varios trimestres de relativa estabilidad, la desocupación retomó una tendencia ascendente y cerró el 2025 en 7,5%, marcando un incremento tanto en la comparación interanual como en la dinámica reciente.

El dato, difundido por el INDEC, no solo implica que más de un millón de personas se encuentran sin empleo en los principales centros urbanos del país, sino que también confirma un cambio de clima en el frente laboral. La economía no logra absorber la demanda de trabajo al ritmo necesario, y comienzan a emerger tensiones que trascienden el número puntual del desempleo.

La tasa de desocupación registró una suba de 1,1 punto porcentual (p.p.) respecto al mismo trimestre del año anterior (es decir, de 6,4% a 7,5%), lo que indica una diferencia estadísticamente significativa”, señala el reporte del INDEC.

La tasa de desocupación para el grupo de mujeres de 14 a 29 años presenta una variación de 3,0 p.p., mientras que para el grupo de varones del mismo grupo etario es de 3,7 p.p. Para los grupos de edades centrales (de 30 a 64 años), tanto de mujeres como de varones, las tasas se mantuvieron estables. Por otra parte, la tasa de informalidad presentó niveles similares.

La lectura más inmediata podría sugerir un deterioro clásico: menos empleo, más desocupación. Sin embargo, el fenómeno es más complejo. La tasa de actividad se mantuvo prácticamente sin cambios, lo que indica que no hubo un retiro masivo de personas del mercado laboral. Por el contrario, la presión sobre el empleo se intensifica.

Ese concepto -la presión laboral- resulta clave. No solo incluye a quienes buscan trabajo y no lo consiguen, sino también a quienes, aun estando ocupados, intentan cambiar o ampliar su situación laboral. En el cuarto trimestre, ese universo alcanzó el 30% de la población económicamente activa , un nivel que refleja con claridad la fragilidad del esquema actual.

El problema, entonces, no es únicamente la falta de empleo, sino la calidad y estabilidad.

📊 Mercado laboral argentino: datos clave (INDEC)

Indicador Valor
Tasa de actividad 48,6%
Tasa de empleo 45,0%
Tasa de desocupación 7,5%
Población ocupada 13,5 millones
Población desocupada 1,1 millones
Subocupación 11,3%
Informalidad laboral 43,0%
Presión sobre el mercado laboral 30,0%

Fuente: INDEC – Encuesta Permanente de Hogares (EPH), cuarto trimestre 2025.

Según el relevamiento oficial, el 43% de los ocupados se desempeña en condiciones de informalidad . Es decir, casi la mitad del mercado laboral opera por fuera de los marcos formales, sin aportes jubilatorios ni cobertura social. A esto se suma una tasa de subocupación del 11,3%, que refleja a quienes trabajan menos horas de las deseadas y buscan ampliar su jornada.

En ese contexto, la suba del desempleo aparece como la punta visible de un fenómeno más profundo: la incapacidad del sistema económico para generar empleo de calidad de manera sostenida.

El comportamiento por franjas etarias refuerza esta lectura. Los mayores aumentos en la desocupación se registran entre los jóvenes de 14 a 29 años, tanto en varones como en mujeres, con subas superiores a los tres puntos porcentuales en el último año. Se trata del segmento más vulnerable del mercado laboral, donde la inserción es más precaria y la rotación más alta.

En contraste, las edades centrales -entre 30 y 64 años- muestran mayor estabilidad, lo que sugiere que el ajuste del mercado laboral se concentra en los extremos: jóvenes que no logran ingresar y trabajadores informales o de baja calificación que quedan más expuestos.

Otro dato relevante es la composición del empleo. Más del 70% de los ocupados son asalariados, pero una porción significativa lo hace sin aportes, lo que consolida un esquema de formalidad parcial. Paralelamente, el trabajo por cuenta propia mantiene una participación elevada, evidenciando que el autoempleo sigue siendo una válvula de escape frente a la falta de oportunidades en el sector formal.

En términos macroeconómicos, este comportamiento no es ajeno al proceso de ajuste que atraviesa la economía argentina desde 2024. La contracción del gasto, la recomposición de precios relativos y la caída del consumo impactaron directamente sobre sectores intensivos en mano de obra, limitando la capacidad de generación de empleo.

El resultado es un mercado laboral que resiste, pero que lo hace sobre bases cada vez más frágiles.

La suba del desempleo al 7,5% no es, en sí misma, un número alarmante en términos históricos. Pero sí lo es en su contexto: ocurre en un escenario donde el empleo crece poco, la informalidad se mantiene elevada y la calidad del trabajo muestra señales de deterioro.

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Solo dos provincias generaron empleo privado formal desde la llegada de Milei

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Un análisis de los registros laborales oficiales muestra que solo dos provincias lograron aumentar el empleo asalariado privado registrado desde la asunción del presidente Javier Milei. Se trata de Neuquén y Río Negro, impulsadas por el dinamismo de la formación hidrocarburífera Vaca Muerta, mientras que las otras 22 jurisdicciones del país registraron caídas.

Los datos surgen de la comparación de las estadísticas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) entre noviembre de 2023 -último mes completo antes del cambio de gobierno- y noviembre de 2025.

En ese período, el empleo formal privado en Argentina perdió 192.400 puestos de trabajo, en un contexto en el que el empleo registrado de calidad permanece prácticamente estancado desde 2011, en torno a los 6,1 millones de trabajadores.

Según las variaciones provinciales elaboradas a partir de los registros del SIPA, Neuquén lideró el crecimiento con una suba del 3,4%, mientras que Río Negro registró un incremento cercano al 0,7%. En ambos casos, el desempeño estuvo asociado al fuerte impulso de la actividad energética vinculada al desarrollo de Vaca Muerta.

Empleo Privado Registrado

Variación nov 2025 vs nov 2023

Pos. Provincia Variación
1Neuquén+3,4%
2Río Negro+0,7%
3Mendoza-0,6%
4San Juan-0,9%
5Tucumán-1,5%
6Jujuy-1,8%
7CABA-2,3%
8Córdoba-2,4%
9Santa Fe-2,5%
10Entre Ríos-2,5%
11Buenos Aires-3,4%
12Corrientes-3,8%
13Chubut-4,4%
14Santiago del Estero-5,4%
15Santa Fe-5,7%
16La Pampa-5,9%
17San Luis-6,8%
18Chaco-8,4%
19Misiones-8,8%
20Tierra del Fuego-10,7%
21Catamarca-10,7%
22Formosa-11,3%
23La Rioja-14,0%
24Santa Cruz-16,2%

Fuente: SIPA

El economista Jorge Colina, del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), explicó que el impacto del complejo hidrocarburífero trasciende la actividad extractiva.
“Vaca Muerta no solo genera empleo en los pozos, sino también en la cadena de valor metalmecánica y en todas las empresas de servicios que trabajan para las compañías radicadas allí”, señaló.

En la misma línea, Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de la consultora Equilibra, destacó el efecto multiplicador del desarrollo energético.
“Más allá de los puestos que se crean específicamente en energía, hay impacto en servicios, comedores, transporte y otras actividades. Quizás no aumenta tanto el empleo formal energético, pero sí las actividades conexas”, explicó.

Retrocesos generalizados en el resto del país

Entre las jurisdicciones de mayor peso económico, la provincia de Buenos Aires registró una caída del 3,4% en el empleo privado formal, mientras que Córdoba retrocedió 2,4% y Santa Fe, 2,5%. La Ciudad de Buenos Aires también mostró una baja cercana al 2,2%.

Las contracciones más pronunciadas se observaron en varias provincias del interior. Santa Cruz encabezó la caída con una baja cercana al 16%, seguida por La Rioja (-14%), Formosa (-11%) y Catamarca (-10,7%).

Crece el empleo, pero no el trabajo formal

Más allá de las diferencias regionales, los especialistas coinciden en que el empleo total en Argentina creció en los últimos dos años, pero impulsado principalmente por el trabajo independiente y en muchos casos informal.

Colina explicó que gran parte del aumento se explica por trabajadores por cuenta propia que ni siquiera están registrados como monotributistas.
“Durante 2025 el crecimiento de los cuentapropistas provino de los informales. Eso es lo que hoy sostiene el aumento del empleo”, afirmó.

Sigaut Gravina coincidió en que el incremento del número de ocupados no se tradujo en más empleo de calidad.
“En los dos años de gobierno de Javier Milei creció el empleo total, pero se destruyeron puestos formales y aparecieron otros más informales: cuentapropistas, changas o esquemas más grises como monotributos”, describió.

Un informe de Idesa refuerza este diagnóstico. Al comparar el tercer trimestre de 2025 con el mismo período de 2023, el PBI creció 1,3%, mientras que el empleo urbano aumentó 2,3%. Sin embargo, ese crecimiento estuvo compuesto casi exclusivamente por trabajo independiente.

En ese lapso, el empleo por cuenta propia creció cerca del 14%, mientras que el empleo asalariado privado registrado cayó 3%.

Según el centro de estudios, el 80% de los trabajadores independientes son informales, lo que sugiere que el aumento del autoempleo responde más a estrategias de subsistencia que a proyectos emprendedores consolidados.

En este escenario, el desafío para el mercado laboral argentino continúa siendo reactivar la creación de empleo formal privado, en un contexto en el que la recuperación del nivel de actividad aún no se traduce en una expansión significativa del trabajo registrado.

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