Los precios mayoristas aceleraron al 5,2% en abril impulsados por combustibles y petróleo
La inflación mayorista volvió a tomar velocidad en abril y encendió una nueva señal de presión sobre la estructura de costos de la economía argentina. Según el Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM) publicado por el INDEC, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró un incremento del 5,2% respecto de marzo, el mayor salto mensual desde septiembre del año pasado.
El dato refleja una aceleración significativa frente al 3,0% registrado en marzo y llevó la variación acumulada del primer cuatrimestre al 11,6%, mientras que en la comparación interanual alcanzó el 30,8%.
Detrás de la suba aparecen con fuerza los componentes energéticos y vinculados al complejo petrolero. Dentro de los productos nacionales, el rubro “Petróleo crudo y gas” explicó por sí solo 2,09 puntos porcentuales de la variación mensual del índice general, mientras que “Productos refinados del petróleo” aportó otros 1,63 puntos.
El movimiento no fue menor: el precio mayorista del petróleo crudo y gas saltó 22,9% mensual, mientras que los productos refinados del petróleo aumentaron 13,6%. Esa dinámica impacta de manera transversal sobre transporte, logística, industria y costos de producción, en un contexto donde las empresas todavía trasladan parcialmente los ajustes a precios finales.
También sobresalieron las subas en “Sustancias y productos químicos” (+5,1%) y “Productos de caucho y plástico” (+7,4%), sectores fuertemente ligados a cadenas industriales y manufactureras.
El informe del INDEC muestra además que los productos nacionales crecieron 5,3%, muy por encima del 2,5% de los importados. Esa brecha refleja que la presión inflacionaria sigue concentrada principalmente en la estructura doméstica de costos, especialmente en energía, manufacturas y bienes intermedios.
En paralelo, el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye impuestos, avanzó 4,8% mensual y acumuló 29,6% interanual. El Índice de Precios Básicos del Productor (IPP), que mide precios percibidos por productores locales, también subió 4,8% en abril y alcanzó una variación interanual de 30,9%.
El comportamiento de los productos primarios fue otro de los factores de presión. En abril aumentaron 9,8% en el IPIM, impulsados principalmente por petróleo y minería, aunque los productos agropecuarios mostraron una leve caída de 0,6%.
En manufacturas, el incremento promedio fue de 4,1%, con alimentos y bebidas creciendo 2,2%, papel y derivados 2,6%, y muebles y otros productos industriales 4,6%.
La aceleración de los precios mayoristas vuelve a plantear interrogantes sobre la sostenibilidad del proceso de desaceleración inflacionaria observado en los índices minoristas. Aunque el Gobierno mantiene la estrategia de anclar expectativas vía tipo de cambio y política monetaria, el rebote de costos en energía y combustibles podría trasladarse progresivamente al consumidor final durante los próximos meses.
Además, el informe deja otra señal relevante: los productos importados muestran subas considerablemente menores que los nacionales, tanto en la comparación mensual como anual. Mientras los importados crecieron 17,5% interanual, los nacionales avanzaron 31,8%. Esto vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre competitividad industrial y presión de costos internos en una economía todavía marcada por elevados niveles de nominalidad.
