Presión cambiaria: provincias y empresas afrontan vencimientos récord en septiembre
Entre septiembre y octubre, las provincias argentinas deberán afrontar pagos de deuda por USD 670 millones, lo que ejercerá una presión significativa sobre las reservas del Banco Central en un contexto de baja liquidación de exportaciones y metas exigentes del FMI.
Septiembre se perfila como el mes más exigente del año para las arcas del Banco Central (BCRA) en términos de pagos provinciales de deuda. Según estimaciones privadas, los gobiernos subnacionales deberán comprar cerca de USD 670 millones en el mercado único y libre de cambios antes de las elecciones legislativas de octubre, y más de USD 1.020 millones en total hasta fin de año.
La provincia de Buenos Aires concentrará un tercio de esas erogaciones con un vencimiento clave el 1° de septiembre por casi USD 380 millones.
El acceso de las provincias a dólares para cancelar capital e intereses de sus bonos en moneda extranjera fue objeto de controversia en 2023, cuando la gestión de Miguel Pesce al frente del BCRA limitó la operatoria y pidió a los gobernadores utilizar divisas propias. Esa política derivó incluso en una demanda judicial de Córdoba contra el Central.
Con el cambio de administración nacional, el mecanismo volvió a normalizarse, aunque persiste la presión sobre las reservas netas, especialmente en períodos de elevada concentración de vencimientos.
Bonos garantizados y casos particulares
No todas las provincias impactan del mismo modo en el mercado de cambios. En Neuquén, por ejemplo, parte de la deuda está garantizada con regalías hidrocarburíferas, canalizadas a través de un fideicomiso que paga directamente a los acreedores.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, las provincias recurren al mercado cambiario oficial, incidiendo en la demanda de divisas y en el valor del tipo de cambio flotante.
El tercer trimestre del año suele caracterizarse por un menor ingreso de divisas debido al fin de la temporada alta de liquidaciones agrícolas. Esta menor oferta del sector privado coincide con un incremento estacional de la demanda por importaciones, turismo y, ahora, fuertes pagos provinciales y corporativos en dólares.
Según datos de mercado, las empresas privadas con obligaciones negociables en moneda extranjera también afrontarán picos de vencimientos en septiembre y octubre, por más de USD 260 millones mensuales, acelerándose a USD 400 millones en noviembre y diciembre.
El desafío de las metas del FMI
El último acuerdo con el Fondo Monetario Internacional recortó en USD 6.500 millones la meta anual de acumulación de reservas netas, pero el Gobierno todavía debe sumar USD 6.600 millones en lo que resta de 2025 para cumplir con el objetivo reformulado.
La consultora Invecq advirtió que el número “solo sería viable si se reabre el financiamiento externo tras las elecciones”. Por su parte, 1816 calculó que, para que las reservas netas crezcan USD 3.500 millones y se cumpla la meta, el Ejecutivo debería obtener USD 6.000 millones adicionales vía compras en el mercado, endeudamiento o privatizaciones.
La consultora Empiria, dirigida por Hernán Lacunza, informó que las reservas netas del BCRA se ubican actualmente en USD 7.200 millones negativos. Con la nueva meta —que fija un piso de USD 3.400 millones negativos para diciembre— será necesario acumular USD 5.900 millones adicionales.
Empiria subrayó que el incumplimiento previo llevó a un cambio en la estrategia cambiaria: el Tesoro pasó a realizar compras directas de divisas, dejando al BCRA al margen. Si bien el FMI avala estas operaciones, recomendó al Central adoptar un esquema de compras calendarizadas y predecibles, como hacen países con tipo de cambio flexible como Chile, Colombia y México.
Con el calendario de pagos concentrado en el corto plazo, la volatilidad cambiaria podría intensificarse en septiembre y octubre. Si el Gobierno no logra reforzar las reservas mediante financiamiento externo o mayores exportaciones, la presión sobre el tipo de cambio oficial y los dólares financieros podría escalar.
La dinámica electoral y las expectativas del mercado serán determinantes para evaluar la sostenibilidad de la estrategia de intervención y el cumplimiento de las metas con el FMI.
