Economía Global

Acuerdo Mercosur-UE: la Comisión Europea evalúa aplicarlo de forma provisional pese al freno del Parlamento

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La Comisión Europea confirmó que se encuentra en condiciones de implementar de manera provisional el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, aun cuando su aplicación plena fue paralizada por el Parlamento Europeo. La definición reaviva un debate institucional de alto voltaje político y económico dentro del bloque comunitario, mientras el futuro del tratado queda ahora supeditado a la intervención del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

El acuerdo, firmado el fin de semana pasado, quedó en suspenso tras una votación ajustada en el Parlamento Europeo —334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones— que resolvió remitir el texto al máximo órgano judicial de la UE para evaluar su compatibilidad con los tratados comunitarios. Pese a ese freno legislativo, desde el Consejo Europeo sostienen que la Comisión conserva la autoridad legal para avanzar con una aplicación provisional del pacto.

El rol de la Comisión y la vía de implementación provisional

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, expresó que el organismo está preparado para actuar “tan pronto como al menos un país del Mercosur ratifique el acuerdo”. Sus declaraciones se produjeron al cierre de una cumbre de líderes comunitarios en Bruselas, donde el tema ocupó un lugar central en la agenda política del bloque.

Hay un claro interés en garantizar que los beneficios de este acuerdo se apliquen lo antes posible”, afirmó von der Leyen ante la prensa. Y resumió la posición institucional con una frase que marcó el tono del debate: “En resumen, estaremos listos cuando ellos estén listos”.

No obstante, la titular de la Comisión aclaró que aún no se adoptó ninguna decisión formal respecto a la puesta en marcha del tratado. En la misma conferencia de prensa, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, reforzó la postura del Ejecutivo comunitario al señalar que la Comisión sí cuenta con la facultad necesaria para avanzar en una implementación provisional del acuerdo, incluso mientras se dirime su validación jurídica definitiva.

El Tribunal de Justicia de la UE, árbitro clave del acuerdo

El futuro del acuerdo Mercosur-UE quedó condicionado a la intervención del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), organismo al que el Parlamento decidió remitir el texto para determinar si respeta los tratados fundacionales del bloque. La decisión parlamentaria no anuló el acuerdo, pero lo dejó en vilo, abriendo un proceso de revisión jurídica que podría tener impacto directo sobre su alcance y vigencia.

El TJUE, con sede en Luxemburgo y fundado en 1952, está integrado por dos instancias: el Tribunal de Justicia, compuesto por un juez de cada uno de los 27 países miembros de la UE, y el Tribunal General, conformado por dos jueces por Estado. Según detalla el propio organismo en su sitio oficial, su misión es “garantizar que la legislación de la UE se interprete y aplique de la misma manera en cada uno de los países miembros”, además de velar por el cumplimiento de las normas comunitarias por parte de las instituciones europeas.

La remisión al TJUE introduce un factor de incertidumbre institucional, pero no bloquea por completo la posibilidad de avanzar en una aplicación parcial o provisional, una herramienta que la Comisión evalúa como vía para evitar que el acuerdo quede paralizado indefinidamente.

Impacto político y económico de una definición en suspenso

La controversia expone una tensión interna en la arquitectura institucional europea, entre el Parlamento, la Comisión y el Consejo, en torno a uno de los acuerdos comerciales más amplios firmados por la UE. El tratado con el Mercosur implica beneficios potenciales en términos de acceso a mercados, comercio bilateral y reglas comunes, pero también despierta resistencias políticas que derivaron en la ajustada votación parlamentaria.

Mientras el TJUE analiza la legalidad del texto, la posibilidad de una implementación provisional abre un escenario intermedio: permitir que algunos efectos económicos del acuerdo comiencen a operar, sin una ratificación definitiva. Esta alternativa podría generar reacciones encontradas dentro del bloque, al tiempo que mantiene en expectativa a los países del Mercosur, que aguardan definiciones concretas sobre los plazos y alcances reales del pacto.

El desenlace dependerá tanto del pronunciamiento judicial como de las decisiones políticas que adopten las instituciones comunitarias en las próximas semanas, en un contexto donde la Comisión dejó claro que no descarta avanzar si las condiciones mínimas están dadas.

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En Davos expertos advierten que la IA general podría superar a los humanos en cinco años

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El debate sobre la inteligencia artificial general (IAG) se convirtió en uno de los ejes más disruptivos de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos. Allí, referentes centrales de la industria tecnológica advirtieron que la IAG podría superar las capacidades humanas en un plazo de entre uno y cinco años, un escenario que plantea desafíos inéditos para las instituciones, los mercados laborales y la gobernanza global. La discusión dejó en claro que el impacto ya no es teórico: la velocidad del avance obliga a repensar reglas, incentivos y mecanismos de control a escala internacional.

Las previsiones fueron formuladas por Dario Amodei, CEO de Anthropic, y Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, quienes coincidieron en que el momento actual no responde a una evolución tecnológica convencional, sino a una etapa crítica que ambos definieron como una “adolescencia tecnológica”, con implicancias directas para la supervivencia y organización de la especie humana.

La carrera hacia la IAG y el “nivel Nobel”

Amodei sostuvo que el salto hacia una inteligencia artificial general capaz de igualar o superar el rendimiento humano en tareas científicas avanzadas es inminente. Al ser consultado sobre su proyección, afirmó: “No creo que esa predicción vaya a estar muy lejos de la realidad”, en referencia a su estimación de que entre 2026 y 2027 podría existir un modelo capaz de hacer “todo lo que un humano logra a nivel de un Premio Nobel”.

El directivo explicó que el principal motor de este avance es un ciclo de retroalimentación, en el cual la propia inteligencia artificial ya colabora en el diseño y entrenamiento de la siguiente generación de modelos. Ese fenómeno acelera los tiempos de desarrollo y reduce las barreras técnicas que antes limitaban la escala del progreso.

La magnitud del salto ya se percibe en el mercado laboral tecnológico. Según Amodei, “Tengo ingenieros en Anthropic que ya no escriben código; dejan que el modelo lo haga y ellos solo editan”. En ese contexto, estimó que estamos a seis o doce meses de que los sistemas de IA puedan realizar el trabajo de un ingeniero de software de extremo a extremo, sin intervención humana directa en la ejecución.

Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind

Hassabis, por su parte, mantuvo una visión algo más prudente, aunque igualmente disruptiva. Señaló que existe un 50% de probabilidades de alcanzar una IAG hacia finales de la década, y reconoció avances significativos en áreas como programación y matemáticas. Sin embargo, advirtió que las ciencias naturales presentan obstáculos adicionales, ya que requieren verificación experimental física, un componente que aún limita la autonomía total de los modelos.

Para el CEO de Google DeepMind, la IA todavía carece de la capacidad de formular hipótesis científicas originales, lo que definió como “el nivel más alto de creatividad científica” y uno de los últimos umbrales antes de una inteligencia verdaderamente general.

Cambios de liderazgo y una industria en reconfiguración

El intercambio en Davos también expuso un reordenamiento en la jerarquía del sector tecnológico. Hassabis afirmó que Google DeepMind recuperó el liderazgo en modelos avanzados con el lanzamiento de Gemini 3, tras un año de comparaciones intensas con competidores. Según explicó, el reposicionamiento fue posible gracias a la recuperación de una mentalidad de startup dentro de una estructura corporativa de gran escala, lo que permitió acelerar los ciclos de innovación.

Amodei, en tanto, defendió la viabilidad de los laboratorios independientes y presentó cifras que reflejan el crecimiento acelerado de Anthropic. La compañía pasó de ingresos por 100 millones en 2023 a 1.000 millones en 2024, con una proyección de 10.000 millones para 2025. Para el ejecutivo, estos números confirman que el mercado premia a las organizaciones que logran traducir investigación avanzada en aplicaciones concretas.

Ambos coincidieron en que las empresas mejor posicionadas en esta nueva etapa serán aquellas lideradas por investigadores, con una orientación explícita a resolver problemas científicos complejos, más que a optimizar únicamente productos comerciales.

Riesgos geopolíticos, empleo y el desafío institucional

Más allá del optimismo tecnológico, el debate estuvo atravesado por advertencias severas. Amodei fue particularmente crítico respecto de la venta de semiconductores avanzados a adversarios geopolíticos, una práctica que comparó con “vender armas nucleares a Corea del Norte” a cambio de beneficios empresariales de corto plazo. En su visión, los chips de última generación se han convertido en activos estratégicos con implicancias directas para la seguridad global.

También alertó sobre riesgos como el bioterrorismo y la falta de instituciones preparadas para gestionar tecnologías de esta magnitud. Según sostuvo, la rapidez del avance configura una crisis sistémica que exige concentrar buena parte del esfuerzo intelectual y político actual.

Dario Amodei, CEO de Anthropic

En el plano económico, Amodei reiteró una de las proyecciones más sensibles del encuentro: hasta el 50% de los empleos de oficina de nivel inicial podrían desaparecer en un plazo de uno a cinco años. Hassabis coincidió en que ya se observa una ralentización en la contratación de pasantes, aunque recomendó a los jóvenes volverse “increíblemente competentes” en el uso de herramientas de IA para mantener su valor en el mercado laboral.

Sin embargo, el mayor temor expresado por Hassabis no se limita al empleo, sino a una crisis de sentido y propósito. En un escenario donde la productividad deje de ser el eje central de la organización social, advirtió que aún no existe una reflexión institucional suficiente sobre cómo distribuir la nueva riqueza que podría generar la IAG de manera equitativa.

Una encrucijada para la humanidad

Hacia el cierre del debate, la discusión adquirió un tono filosófico a partir de la Paradoja de Fermi, que cuestiona por qué no se ha detectado vida inteligente en el universo. Hassabis rechazó la idea de que otras civilizaciones se hayan destruido inevitablemente al alcanzar una inteligencia superior, y planteó que la humanidad podría haber superado ya varios “grandes filtros evolutivos”.

En ese marco, ambos coincidieron en que el verdadero punto de inflexión llegará cuando existan sistemas de IA capaces de diseñar otros sistemas de IA. Ese desarrollo, señalaron, definirá si la humanidad ingresa en una era de avances extraordinarios o en una emergencia global sin precedentes.

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El FMI proyecta que Argentina crecerá 4% en 2026 y 2027 y la ubica entre las economías más dinámicas

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó sus perspectivas positivas sobre la economía argentina y proyectó un crecimiento del 4% tanto en 2026 como en 2027, consolidando al país entre las economías de mayor dinamismo a nivel global. Las estimaciones, incluidas en el último informe del organismo, confirman la continuidad de la recuperación observada en 2025 y ubican a la Argentina con una expansión claramente superior al promedio mundial y regional, en un contexto internacional marcado por la desaceleración.

Según el FMI, estas proyecciones reflejan una consolidación de la actividad económica y un desempeño que se apoya en el rumbo macroeconómico adoptado por el gobierno de Javier Milei, el cual ya había sido destacado por el organismo durante el último año.

Un crecimiento por encima del promedio global y regional

De acuerdo con el informe del FMI, la economía mundial crecería 3,3% en 2026 y 3,2% en 2027. En ese escenario, la proyección de 4% anual para la Argentina implica una performance significativamente superior al promedio global durante los próximos dos años.

La diferencia es aún más marcada en la comparación regional. Mientras que América Latina y el Caribe registrarían un crecimiento de 2,2% en 2026 y de 2,7% en 2027, la Argentina se posiciona casi dos puntos porcentuales por encima del promedio latinoamericano, consolidándose como uno de los motores de expansión de la región.

En la comparación directa con las principales economías del bloque, el contraste también resulta relevante. Brasil, según el mismo informe, desaceleraría su ritmo de crecimiento al 1,6% en 2026, con una leve recuperación al 2,3% en 2027. México, en tanto, mantendría tasas moderadas del 1,5% y 2,1% respectivamente. Frente a ese escenario, el dinamismo proyectado para la Argentina sobresale como uno de los más elevados entre las grandes economías de América Latina.

Argentina en el tablero global del crecimiento

Siempre de acuerdo con el trabajo del FMI, la Argentina se destaca a nivel global dentro del grupo de las 30 economías que concentran la mayor parte del Producto Bruto Interno mundial. En ese universo, el país se ubica como la undécima economía con mayor crecimiento proyectado para el período 2026-2027.

Según el informe “Panorama Económico Mundial” (World Economic Outlook, WEO), al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, la Argentina solo es superada por un conjunto de economías emergentes de alto dinamismo, entre ellas India, Filipinas, Indonesia, Egipto, China y Arabia Saudita. Este posicionamiento refuerza la lectura del FMI sobre la solidez del proceso de expansión previsto para el país, en un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas y una menor velocidad de crecimiento global.

Señales de consolidación y expectativas de mediano plazo

Las proyecciones del organismo multilateral se suman a las evaluaciones favorables que el FMI ya había realizado sobre el desempeño económico argentino en 2025, destacando el rumbo adoptado por la actual administración. En términos prácticos, la ratificación de estas perspectivas consolida expectativas positivas entre inversores, analistas y actores económicos, al tiempo que refuerza la narrativa oficial sobre la sostenibilidad del proceso de crecimiento.

En un escenario internacional donde la mayoría de las economías enfrentan desafíos vinculados a la desaceleración, la inflación persistente y las tensiones financieras, la proyección de crecimiento sostenido para la Argentina representa un diferencial relevante, tanto en términos económicos como políticos, y vuelve a ubicar al país en el radar de los organismos internacionales como uno de los casos de mayor expansión relativa en los próximos años.

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Con Trump, Milei y China en escena, Davos 2026 debate el futuro de la economía global

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Con una agenda marcada por la fragmentación geoeconómica, el avance acelerado de la inteligencia artificial y la crisis climática, el Foro Económico Mundial (WEF) 2026 inicia este lunes en Davos en un contexto definido como el más complejo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Bajo el lema “Un espíritu de diálogo”, la 56.ª reunión anual convoca durante cinco días a unos 3.000 líderes políticos, empresariales y sociales, con una cifra récord de 64 jefes de Estado y de Gobierno confirmados.

El encuentro se desarrolla en un escenario global atravesado por tensiones entre potencias, desaceleración económica y un debilitamiento del sistema multilateral. En ese marco, el presidente del FEM, Borge Brende, planteó que el foro de este año no representa un ejercicio retórico, sino una instancia de articulación imprescindible frente a un mundo crecientemente fragmentado.

Un foro atravesado por la rivalidad entre potencias

La edición 2026 de Davos se inaugura con una fuerte impronta geopolítica. Entre los principales protagonistas figura el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien asiste con la mayor delegación estadounidense de su historia, en un contexto de renovadas amenazas arancelarias y disputas comerciales, incluida la controversia por Groenlandia que sobrevuela los pasillos del foro.

También participa el presidente argentino Javier Milei, que llega a Davos con el objetivo de consolidar su agenda liberal tras los acuerdos alcanzados con Washington, buscando respaldo político y financiero en un contexto internacional volátil.

En paralelo, China envió una delegación de alto nivel encabezada por el viceprimer ministro He Lifeng, con la intención de posicionarse como “defensor de la globalización” frente al avance del proteccionismo estadounidense. Esta narrativa contrasta con la creciente confrontación geoeconómica que domina el debate global.

En el campo europeo, líderes como Emmanuel Macron (Francia), Pedro Sánchez (España) y Ursula von der Leyen (Unión Europea) llegan con un discurso enfocado en la defensa del multilateralismo y la cooperación internacional, en un intento por preservar reglas comunes en un sistema bajo presión.

Los cinco ejes que estructuran la agenda de Davos

La agenda oficial del Foro Económico Mundial 2026 se articula en torno a cinco desafíos estratégicos, formulados como preguntas que atraviesan todas las sesiones:

  • Cooperación en un mundo en disputa: cómo evitar que la rivalidad geoeconómica bloquee las soluciones colectivas.
  • Nuevas fuentes de crecimiento: cómo revitalizar la economía global frente a una deuda récord y la desaceleración.
  • Inversión en las personas: cómo recualificar a la fuerza laboral ante el avance de la automatización.
  • Innovación responsable: cómo desplegar la inteligencia artificial sin perder control ni confianza humana.
  • Prosperidad planetaria: cómo crecer económicamente sin exceder los límites ecológicos del planeta.

Estos ejes reflejan una preocupación transversal: la tensión entre crecimiento, tecnología y sostenibilidad en un entorno de alta incertidumbre política y económica.

Riesgos globales y controversias en una cumbre bajo presión

En la antesala del foro, el FEM publicó el Informe de Riesgos Globales 2026, que advierte que la confrontación geoeconómica se convirtió en el riesgo más urgente a corto plazo, desplazando por primera vez en años a las amenazas ambientales como principal preocupación global.

El informe refuerza el diagnóstico de un mundo más fragmentado, con cadenas de suministro tensionadas, disputas comerciales recurrentes y menor capacidad de coordinación internacional.

La cumbre tampoco está exenta de controversias. La invitación al canciller de Irán generó protestas de organizaciones de derechos humanos, sumando un nuevo foco de tensión a un evento ya cargado de frentes abiertos. Este episodio se agrega a un clima general de polarización que condiciona los debates y los márgenes de consenso.

En palabras de Borge Brende, Davos 2026 se desarrolla en un contexto en el que el diálogo dejó de ser un gesto simbólico para convertirse en una “necesidad existencial”, en un sistema internacional donde los mecanismos tradicionales de cooperación muestran signos de agotamiento.

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China logró en 2025 el mayor superávit comercial de su historia pese a la guerra de aranceles de Trump

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China cerró 2025 con el mayor superávit comercial anual de su historia, alcanzando los US$1,19 billones, a pesar del endurecimiento arancelario impulsado por la administración de Donald Trump y de un contexto global marcado por tensiones comerciales. El dato confirma la capacidad del gigante asiático para redirigir su comercio exterior, compensar la caída del intercambio con Estados Unidos y sostener su rol central en las cadenas globales de valor, aunque también abre interrogantes políticos y económicos hacia 2026.

El dato, informado oficialmente por Pekín el miércoles, marca la primera vez que el superávit comercial chino supera la barrera psicológica del billón de dólares, dejando atrás el récord previo de US$993.000 millones registrado en 2024. A lo largo del año, los superávits mensuales de exportación superaron los US$100.000 millones en siete oportunidades, un desempeño que se dio incluso cuando la política comercial estadounidense volvió a endurecerse.

Diversificación comercial y exportaciones récord

Los números confirman que la ofensiva arancelaria de Estados Unidos tuvo un impacto limitado sobre el comercio total de China. Si bien el intercambio bilateral con EE.UU. se debilitó, la merma fue compensada por un fuerte crecimiento de las exportaciones hacia otros mercados, en particular el sudeste asiático, África y América Latina.

Durante una conferencia de prensa, el subdirector de Aduanas de China, Wang Jun, calificó las cifras como “extraordinarias y difíciles de conseguir”, teniendo en cuenta los “profundos cambios” que atraviesa el comercio mundial. El funcionario destacó además un aumento significativo en las exportaciones vinculadas a tecnología verde, inteligencia artificial y robótica, sectores que ganaron peso en la canasta exportadora china.

Este desempeño se apoyó también en factores macroeconómicos favorables para la competitividad externa: un yuan más débil, una amplia oferta de bienes industriales y la inflación persistente en economías occidentales, que volvió más atractivos los productos chinos en términos relativos.

Demanda interna débil y menor crecimiento de importaciones

El récord comercial chino se explica no solo por el dinamismo exportador, sino también por la debilidad del mercado interno. La economía enfrenta una crisis inmobiliaria prolongada y un aumento de la deuda, factores que redujeron la inversión privada y volvieron más cautelosos a los consumidores.

Como consecuencia, la demanda de bienes importados se mantuvo contenida. Según las cifras oficiales, las importaciones crecieron apenas 0,5%, un dato que amplió aún más la brecha entre exportaciones e importaciones y contribuyó al superávit récord.

Este rasgo convierte al resultado comercial en una “bendición a medias”, según advirtió Deborah Elms, analista de política comercial de la Fundación Hinrich. Si bien el comercio exterior permitió sostener actividad y empleo, la debilidad del consumo interno plantea desafíos estructurales para el crecimiento de mediano plazo.

Tensiones arancelarias y riesgos hacia 2026

Desde el plano político y comercial, las cifras refuerzan la narrativa de Pekín sobre su menor dependencia del mercado estadounidense, aunque el contexto sigue siendo incierto. En abril del año pasado, el presidente Donald Trump anunció aranceles radicales sobre productos de más de 90 países, reservando algunos de los más severos para China, su principal proveedor externo.

La escalada verbal incluyó amenazas de aranceles de tres dígitos, lo que generó temores de una ruptura comercial. Sin embargo, esas tensiones se moderaron tras la reunión entre Trump y Xi Jinping en octubre, en Corea del Sur, que permitió evitar un quiebre total de las relaciones bilaterales.

Aun así, aranceles más moderados siguen vigentes, lo que ha frenado de manera significativa las exportaciones chinas a EE.UU.. Paralelamente, varios países manifestaron su preocupación por la saturación de sus mercados con productos chinos de bajo precio, un fenómeno que podría derivar en mayor escrutinio, nuevas barreras comerciales o investigaciones antidumping.

Wang Jun reconoció que China enfrenta un “entorno externo incierto”, mientras las empresas se preparan para otro año de volatilidad y tensiones arancelarias bajo la actual administración estadounidense.

Impacto global y lectura estratégica

El superávit récord de US$1,19 billones consolida a China como actor central del comercio mundial, incluso en un escenario de fragmentación geopolítica. Para Pekín, el dato es una señal de fortaleza y diversificación. Para sus socios comerciales, en cambio, plantea desafíos competitivos, políticos e industriales que podrían intensificarse en 2026.

El resultado confirma que la guerra comercial no logró aislar a China del mercado global, pero también anticipa un escenario de mayores fricciones, donde el volumen de exportaciones chinas podría convertirse en un nuevo foco de conflicto económico internacional.

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